Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos muchos chistes breves, muy divertidos, y otro texto del "negro" Dolina, que a muchos hará recordar una gran cantidad de juegos de la infancia, con la genialidad de siempre. Esperamos disfruten esta edición y les deseamos un muy buen fin de semana.
Esteban Nicolini
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Sexo oral...
Jaimito le pregunta a su abuelo Don Jaime:
-"Abue: ¿Vos practicas sexo oral con la abuelita?"
-"Siii Jaimito, cuando le digo: 'La concha de tu hermana...', ella me responde: 'Hacete coger por un burro...'."
(Gracias Jorge !!!)
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Impecable, y en pocas palabras...
Conclusión de un sabio anónimo:
"Como la velocidad de la luz es mayor que la del sonido, ciertas personas parecen brillantes, antes de que escuchemos las pelotudeces que dicen."
(Gracias Gabi !!!)
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Condones olímpicos...
Un hombre va de compras y descubre una nueva marca de condones: Condones Olímpicos.
Impresionado, compra una caja.
Al llegar a casa, le anuncia a su mujer la nueva adquisición:
-"¿Condones Olímpicos?" - dice ella -"¿Y qué tienen de especial?"
-"Vienen en tres colores... Oro, Plata y Bronce, como las medallas."
-"¿Y qué color te vas a poner esta noche?" - pregunta ella.
-"Oro, por supuesto..." - dice el marido orgullosamente.
-"¿De verdad? ¿Y por qué no usas de Plata? ¡¡¡Sería bueno que alguna vez no acabaras primero!!!"
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La promesa...
Un joven, al estar con su novia en un parque, dentro de un auto, le ruega, lloriquea y pide por lo que más quiera que se deje hacer el amor, pero la chica no accede.
Finalmente el joven le dice:
-"¡Anda mujer! ¡Sólo te voy a meter la mitad!"
La mujer, por fin convencida, acepta, diciéndole:
-"Bueno, pero sólo la mitad... Promételo."
El joven acepta y se lanza sobre ella desesperado e introduce todo lo que tiene.
La chica, al sentir la embestida, goza tremendamente y le dice a su novio:
-"¡¡Métemela toda!! ¡¡Métemela toda!!"
El novio, algo avergonzado, tratando de salvar su orgullo, le dice:
-"¡Ah No! Promesas son promesas..."
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Síndrome de Kodak...
Un matrimonio sueco, ambos rubios y de ojos azules, con sus respectivos padres rubios y de ojos azules y sus respectivos ocho abuelos rubios y de ojos azules, tienen un niño de piel negra, pelo rizado y con los ojos negros como escarabajos.
El padre, mosqueado, se hace la prueba de paternidad y el médico les confirma que el hijo es legítimo.
Ante las reclamaciones del padre, que no lo podía entender, el doctor les explica:
-"Bien, ¡estamos ante un evidente caso de la enfermedad de Kodak! Vagina grande, pene pequeño, entra la luz y se vela el niño."
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Vas a sufrir...
Resulta que, tras el diluvio universal, el arca de Noé se movía para todos lados, y el patriarca Noé no encontraba explicación a ello.
Un día decide ir a visitar la cubierta de los animales, y he ahí el problema: todos los animales hacían el amor.
Noé enfadado les gritó:
-"Paren, ¡esto no puede ser! Les salvé la vida, ¿es así como me pagan? Van a hundir el arca."
Todos los animales le obedecieron, pero a Noé le dio lástima y les dijo:
-"Le daré una ficha a cada pareja; en ella estará el día y la hora en que pueden hacer el amor."
Y así lo hizo.
Pasaron los días y andaba el mono molestando a la mona y le decía:
-"¡El miércoles a las 4 de la tarde vas a sufrir!"
Y durante tres días le dijo lo mismo.
La mona, muy enfadada, fue a hablar con Noé.
-"Mira Noé, el mono hace tres días que me anda molestando. Me dice que el miércoles a las 4 de la tarde voy a sufrir. Yo sé lo que va pasar ese día. ¡Pero no puede andar gritándolo por todas partes! ¿Qué van a decir mis amigas?"
Noé, enfadado, fue a buscar al mono y le dijo:
-"¡Oye, mono...! ¿Por qué molestas a la mona de esa manera?, ¿Qué es eso de que va a sufrir?"
-"Verás... ¡es que perdí mi ficha jugando al póquer con el burro!"
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Manera de pensar...
Jaimito estaba sentado en clase, haciendo problemas de matemática, cuando su profesora le dice:
-"Hagamos un ejercicio deductivo... supongamos que hay cinco pájaros parados en un arbusto y le disparas a uno con una pistola, ¿Cuántos pájaros quedarían?"
-"Ninguno" - replica Jaimito, -"porque uno moriría y los otros saldrían volando."
-"Bueno, la respuesta no era esa" - dice la maestra -"quedan cuatro ¡pero me encanta tu manera de pensar!"
Jaimito, algo humillado por el comentario, decide dar su merecido a la docente y dice:
-"Tengo una pregunta de esas deductivas para usted, señorita: Si hay tres mujeres sentadas en un banco de la plaza comiéndose un helado, la primera lo está lamiendo, la segunda lo está mordiendo y la tercera lo está chupando, ¿cuál de ellas está casada?"
La profesora se sonroja y contesta tímidamente:
-"Bueno, no estoy segura... supongo que la que lo está chupando."
-"No" - dice Jaimito, -"La respuesta no era esa... La casada es la que lleva el anillo de bodas en el dedo, pero me encanta su manera de pensar. "
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Piropo...
Le pedí a Dios una flor, y me dio un jardín...
Luego le pedí un árbol, y el me dio un bosque...
Al final le pedí un buen polvo, y me dio tu número de teléfono.
De ti depende que siga siendo creyente.
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Lo que hay que dejar...
Un día leí que fumar era malo y deje de fumar.
Un día leí que beber era malo, y deje de beber.
Un día leí que coger era malo... y deje de leer.
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Confesión...
Un hombre entra al confesionario en una Iglesia.
-"Padre, me quiero confesar."
-"Si hijo, dime: ¿Cuales son tus pecados?"
-"Padre... he sido infiel a mi esposa... soy productor de cine y la semana pasada me acosté con Jennifer López; y en esta semana he tenido una orgía super ardiente con Cameron Díaz y Cindy Crawford, con las dos a la vez."
-"Lo siento hijo, pero no te puedo absolver."
-"Pero... ¿Por que no Padre? Si la misericordia de Dios es infinita."
-"Si huevón, pero ni Dios ni yo te vamos a creer que... ¡estás ARREPENTIDO!"
(Gracias Laura !!!)
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Terapia de pareja...
Marido y mujer acuden al psicólogo tras 20 años de matrimonio.
Cuando se les pregunta cuál es el problema, la mujer saca una lista larga y detallada de todos los problemas que han tenido durante los 20 años de matrimonio:
-"...poca atención, falta de intimidad, vacío, soledad, no sentirse amada, no sentirse deseada..."
La lista es interminable.
Finalmente, el terapeuta se levanta, se acerca a la mujer, le pide que se pare y la abraza y besa apasionadamente mientras que el marido los observa con una ceja más alta que la otra.
La mujer se queda muda y se sienta en la silla medio aturdida.
El terapeuta se dirige al marido y le dice:
-"Esto es lo que su esposa necesita al menos 3 veces por semana. ¿Puede hacerlo?"
El marido lo medita un instante y responde:
-"Bueno, la puedo traer los lunes y los miércoles, pero los viernes tengo fútbol."
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¿Cambio de sexo...? (Finísimo...)
Armando y María dan un paseo romántico por el campo.
Los deseos amorosos de Armando aumentan conforme se internan entre los árboles.
El está animándose, cuando María lo interrumpe con un:
-"Espero no te moleste, pero tengo ganas de hacer pis..."
-"Está bien, ¿porqué no vas detrás de esos arbustos?"
Mientras Armando espera, escucha el sonido de las medias deslizándose por las piernas de María e incapaz de contener un segundo más sus instintos, Armando introduce el brazo a través de los arbustos y toca la pierna de María.
Suavemente sube la mano más y más, hasta que, horrorizado, agarra algo largo y grueso que cuelga entre las piernas de María.
-"¡María, por Dios! ¿Cambiaste de sexo?", grita angustiado.
-"No", - contesta ella, -"cambié de opinión... ¡estoy cagando!"
(Gracias Adrián !!!)
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Pésimo clima...
-"Manolo, ¿qué tal tu viaje a Londres?"
-"¡Jo! El clima es pésimo. Fui a comer a un restaurante al aire libre y de pronto comenzó a llover."
-"¿Te mojaste?"
-"¡Hombre, eso fue lo de menos, lo malo es que tardé como dos horas en terminar con la sopa!"
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Recompensa...
A un hombre se le perdió una cartera con mil dólares y cinco tarjetas de crédito y puso un anuncio en el periódico:
-"$100 a la persona que me devuelva la cartera con u$s 1.000 y cinco tarjetas de crédito."
Al día siguiente, en el mismo periódico, apareció un anuncio:
-"u$s 200 por lo mismo, más una cena gratis en un restaurante."
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La novicia...
Una novicia recién ingresada en un convento comienza por primera vez con los rituales matutinos.
Siguiendo en fila a las otras hermanas, llega a la capilla donde se encontraba expuesto el Santísimo y observa que aquellas se inclinan diciendo:
-"Yo me ofrezco."
Una tras otra:
-"Yo me ofrezco."
Cuando llega su turno, la novicia se inclina diciendo:
-"¡Yo meo calentito y espumoso!"
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Pide mucho...
Dos amigos conversan y uno le cuenta al otro:
-"Mi mujer siempre me pide dinero. Ayer, por ejemplo, me pidió trescientos dólares. Hoy me pidió quinientos."
-"¿Y qué hace ella con tanto dinero?"
-"No sé. Nunca se lo he dado."
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Generosidad...
Una mujer estaba conversando con su vecina:
-"Hoy me siento realmente bien. Comencé el día con un acto de generosidad. Le di un billete de 100 a un vago."
-"¿Le diste un billete de 100 a un vago? Eso es mucho dinero para regalarlo. ¿Qué dijo tu esposo al respecto?"
-"Oh, él estaba encantado. Lo único que dijo fue Gracias."
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¿Me permite tutearlo...?
El director general de un banco se preocupa por un joven director estrella que, después de almorzar, se empieza a ausentar al mediodía.
Llama al detective privado del banco y le ordena:
-"Siga a Mendizábal una semana entera, no vaya a ser que ande en algo raro."
El investigador cumple con su orden.
A la semana, vuelve e informa:
-"Mendizábal sale normalmente al mediodía, toma su auto, va a su casa a almorzar, luego le hace el amor a su mujer, se fuma uno de sus excelentes cigarros y vuelve a trabajar."
-"Ah, bueno, menos mal, no hay nada de malo en todo eso."
-"Señor, ¿me permite tutearlo?", pregunta el detective.
-"¡Sí, cómo no!", responde sorprendido el director.
-"Repito: Mendizábal sale normalmente al mediodía, toma tu auto, va a tu casa a almorzar, luego le hace el amor a tu mujer, se fuma uno de tus excelentes cigarros y vuelve a trabajar."
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Juego... (Por Alejandro Dolina en "El libro del Fantasma")
El obtuso polígrafo árabe Manuel Mandeb solía rodearse de una runfla de aficionados al arte y al heroísmo.
Se trataba de individuos que estando disconformes con sus propias personas, presumían de estar en desacuerdo con el universo.
Hacían toda clase de esfuerzos por resultar interesantes.
Buscaban, por ejemplo, la desdicha y el fracaso, tal vez por ser metas siempre siempre más cercanas que el triunfo y la felicidad.
Estos sujetos vivían en el barrio de Flores y se hacían llamar los Hombres Sensibles.
Entre sus maniobras de fácil audacia figuraba el juego.
Las frugales apuestas les dejaban una grata sensación de desinterés por los bienes materiales y un baratísimo motivo de jactancia.
Jugaban a todo: al póquer, al pase inglés, al siete y medio, al monte con puerta, al nueve, al codillo, al tute, al tres sietes, al truco, al mus, al chinchón, al chorizo, a la brisca, a la escoba, al rummy, a la canasta, a la loba, al chancho, al chinchún, al gofo, al peludo, al black jack, al punto y banca, a la generala, a la montaña, al bidú, al unito, al desconfío, al culo sucio, al pinchanúmeros, al perro colorado, a la guerra, al diez mil, al siete le va, al cinquito, a la ruleta, al correquetecagas, a la taba, a la crapé, al backgammon, al whist, al bridge, al mirame y no me toques y a la viborita.
A veces, afectando inocencia infantil, jugaban a la escondida, a la esquinita, al balero, a las figuritas, a la biyarda, al vigilante y ladrón, al hoyo pelota, a las bolitas, al triángulo, al gallito, al rango, a la gata parda, a la rayuela, a la monedita, al tejo, al sapito, al gallo ciego, a la mancha venenosa, al patrón de la montaña, al huevo podrido, al pisa pisuela, a la murra, al pase y no vuelva, a la zapatilla, a la bruja de los colores, a la musaraña, al yo-yo, al dinenti, al Antón Pirulero, al hospital, al por qué y al abuelita me das dulce.
Según algunos supersticiosos, el Ángel Gris de Flores enciende la pasión por el juego en todos los habitantes del barrio.
-"El que no arriesga no pierde." - dice con voz de espectro.
Quien recorra el barrio en las noches de invierno podrá ver patotas de muchachones, muertos de frío, jugando a adivinar el número de las patentes de los autos.
En la estación, suele jugarse a acertar la cantidad de personas que descienden de los trenes.
Mucho jugadores tramposos tienen cómplices que pasan en autos con patentes propicias a la hora estipulada o bajan de los trenes junto con catorce amigos a las dos de la mañana.
Esta gente haría mejor en sentir miedo.
Hay demonios que gobiernan el azar y que tienden terribles trampas a los jugadores, de modo que a veces ganar es perder y perder es ganar.
Una noche de 1970, Ricardo Ventura, un petiso de Caseros, empezó a recibir poker de reyes mano tras mano.
El hombre amontonaba fichas.
Los otros jugadores empezaron a sospechar.
Ventura recibió un cuarto, un quinto y un séptimo póquer.
Lo mataron en el décimo y nunca se supo si guardaba reyes en su manga o si tenía esa noche un suerte desmesurada.
En ambos casos su castigo es merecido.
Hacer trampas no es más canallesco que ligar demasiado.
Caso parecido fue el de Oscar Piluso que, en una mesa de pase inglés, supo hacer catorce sietes consecutivos, todos con un cuatro y un tres.
Sospechando algo raro, los damnificados le quitaron los dados y los hicieron rodar varias veces: en todas ellas apareció el siete, formado por un cuatro y un tres.
A Piluso lo tiraron por la ventana.
Pero el ruso Salzman, que se robó los dados, declaró muchos después que, habiéndolos examinado con el mayor escrúpulo, comprobó que no estaban cargados.
Estos son los chistes que se gastan los demonios de la suerte.
Tal vez sea inevitable hablar del libro del doctor Australio Barbará "Refutación del azar".
Allí se sostiene que las cartas, los dados y las ruletas van formando en su devenir una figura o cifra secreta, que ya existe para alguien.
-"El azar" - grita el doctor Barbará -"no es más que una consecuencia de la ignorancia. Quien conoce la posición inicial de un par de dados, la fuerza con que se los arroja, la altura y las características del tapete, puede deducir - si tiene suerte - el número que saldrá."
-"Y quien conoce la cifra final que van completando los distintos juegos a través de los tiempos, sabe también todas las cifras parciales."
Barbará no conocía, seguramente, ninguno de estos datos, pues según cuentan en Flores, siempre perdió como un señor.
Pero perder es lo que hace que el juego sea apasionante.
Saber perder es creer que el Día de la Justicia llegará solamente para los perdedores.
Se ha dicho que los Hombres Sensibles no sólo saben perder, sino que, además, lo desean.
Esta impresión ha sido avalada por infinidad de jugadores de dados, cebadores de mate, mirones y otras personas que frecuentan las timbas por una u otra razón.
Puede ser que sea cierto.
Algunos hombres sienten miedo cuando ganan.
Temen que todo éxito es el presagio de un desastre.
O quizá padecen la angustia moral de no merecer lo ganado.
Se puede ir más lejos.
Según una cosmogonía bastante difundida ente los espíritus melancólicos, el universo es una organización perversa, donde siempre ocurre lo que uno no desea y donde todo acaba siempre en tragedia.
Las fuerzas del bien son minoría y el destino apoya descaradamente a los malvados.
Conforme a este pensamiento, cualquier victoria parece una traición.
Si hemos de creer en la leyenda, el Ángel Gris comparte este criterio y suele regalar a sus protegidos largas rachas de naipes adversos.
Podríamos decir que Manuel Mandeb escribió un libro acerca de estos asuntos.
En realidad no es un libro, sino apenas un cuaderno donde el hombre anotaba sus deudas y acreencias de origen lúdico.
Hay, eso sí, comentarios y anécdotas de póquer, todas iguales.
Sin embargo, vale la pena transcribir un episodio que deja entrever el terror cósmico ante el misterio del juego.
-"Cuando yo era chico había unas figuritas llamadas Pelusa. Una de ellas, la doscientos ochenta y dos, resultaba imposible de conseguir. Era la única que me faltaba para llenar el álbum.
Un día alguien me sopló que un pibe de la calle Condarco la tenía.
Fui hasta su casa.
Era un chico extraño.
Su cara, a los diez años, parecía tener huellas de desengaños muy antiguos.
También me llamó la atención que se mostrara ansioso por cambiar la figurita.
Era la difícil.
Yo en su lugar no la hubiera aflojado por nada del mundo.
El pibe aceptó diez figuritas - una miseria - sin discutir ni un minuto.
Después de entregármela, rajó enseguida para adentro.
Por un momento sospeché que me había engañado... pero no: ahí estaba la cifra.
Doscientos ochenta y dos.
Miré la cara estampada en la cartulina y entonces comprendí todo.
No era un jugador de fútbol, ni un boxeador, ni un automovilista.
Era el diablo, el mismo Mandinga, me di cuenta ni bien lo miré.
Espantado, la tiré en cualquier parte y salí corriendo.
Pero al día siguiente apareció de nuevo entre las otras figuritas que yo tenía.
La quise quemar, pero no ardía.
La jugué de mil maneras diferentes, pero siempre la ganaba.
Al final, se la cambié por dos al colorado Catena, un pibe que murió al invierno siguiente.
Ese fue el último año que junté figuritas."
Dicen algunos que ángeles, demonios y duendes se mezclan con jugadores en las timbas de Flores.
Por eso son indiferentes a todas las otras mesas de la ciudad.
No se trata solamente de perder dinero.
Se trata de asomarse a leer de ojito en el libro del destino.
Se trata de creer - no sin espanto - que el mundo es mucho más extraño de lo que parece.
Estos no son sino embelecos de almas desesperadas por su propia vulgaridad.
Buscando milagros de cartón juegan cada noche al treinta y cuarenta, a la obligada, al pase la chancha, al veo-veo, a la seguidilla, al ahorcado, al bacará, al casino, al veinticinco, a la hormiguita, al piedra-papel-tijera, al muchas gracias y al carta mayor.
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