Fin de semana: Viernes 29 a Domingo 31 de Agosto de 2.025
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre el poder del humor para superar momentos difíciles, cosas divertidas llegadas desde las redes sociales, chistes breves y variados, humor de borrachines, más sutilezas y unos textos humorísticos realmente ingeniosos y divertidos. Esperamos que sean del agrado de todos y les deseamos que pasen una muy bonita semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo
serio...
Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.
El poder del humor: un bálsamo contra el estrés y los momentos difíciles (Por Claudia Souto Barros)
Gonzalo Diaz Babio, médico cardiólogo, director del Consejo de la Sociedad Argentina de Cardiología, confirma que “el buen humor libera endorfinas que sirven para ayudar en la relajación de las arterias y por lo tanto, la presión arterial. También mejora el ritmo cardíaco”.
Para tener buen humor recomienda “hacer actividad física, participar de actividades grupales y sociales y salir al aire libre”.
En ese mismo sentido, Fernando Romero, también cardiólogo, comenta que “la risa ayuda a mantener la presión arterial en valores normales y a prevenir dolencias graves como el ACV y el infarto de miocardio entre otras”.
Se ha comprobado que las personas que sufren un infarto ríen hasta un 40% menos que aquellos que no han padecido ninguna patología cardiovascular.
Las psicólogas Analía Losada y Marisol Lacasta, en su informe para el Repositorio de la Universidad Católica Argentina, destacan que el sentido del humor y la risa son factores promotores de la resiliencia y la calidad de vida.
”El humor es un vehículo de comunicación y es una forma útil de para liberar ansiedad, tensión e inseguridad.”
También, en un estudio de Ripoll y García Rodera, “El valor terapéutico de la risa en medicina” plantean que introduciendo la risa en el ámbito hospitalario, tanto en el servicio de cirugía como en cuidados intensivos, se incrementa la motivación y la productividad de los profesionales implicados.
Otros expertos como Cassaretto y Martínez, ambos psicólogos, en su estudio “Validación del sentido del humor en estudiantes universitarios”, explican que el sentido del humor es uno de los temas que mayor importancia ha cobrado en los últimos años debido a su relación con estados de salud física y psicológica.”
La carcajada moviliza el diafragma y hace que se contraigan cientos de músculos como los faciales, torácicos y del abdomen”, dicen.
No es menor señalar que la risa disminuye los niveles del cortisol, la hormona del estrés.
Al reír, se liberan endorfinas y serotonina, dos hormonas que permiten aliviar el dolor; incluso al elevar esas dos hormonas, mejora la calidad del sueño.
Según expertos de la Clínica Mayo de Estados Unidos, la risa no solo es un remedio inmediato sino que tiene consecuencias a largo plazo: mejora el sistema inmunológico, alivia el dolor, aumenta la satisfacción para afrontar situaciones difíciles, mejora el estado de ánimo y reduce el estrés.
Las recientes investigaciones exponen que el humor en la salud contribuye a mantener una presión arterial más baja, menor riesgo de tener enfermedades cardíacas, un peso más saludable, mejores niveles de azúcar en sangre y una vida más sana.
Por el contrario, el mal humor impacta en las emociones.
La tristeza, la sensación de vacío y la ansiedad afectan la capacidad de concentración, el nivel de energía y la calidad de vida.
El mal humor y la falta de humor tienen consecuencias: estrés y ansiedad, dolores de cabeza y migrañas, dolores estomacales, aumento del cortisol y trastornos depresivos.
Fundamental en la rutina: ¿Cómo incorporar el humor a la vida diaria?
El Centro de Estudios de Posgrado en psicología y educación de Granada, España, comparte recomendaciones para que formen parte de la rutina diaria:
-Rodearse de personas divertidas: aquellos que hacen reír contagian su positividad.
-Consumir contenido humorístico: leer, mirar programas de TV o escuchar radio o podcasts que nos hagan reír.
-Buscar el lado divertido: cuando nos encontremos en una situación difícil, tratar de encontrar el humor en ella para afrontar el problema de la manera más efectiva.
-Reírse de sí mismo: no temer reírnos de nosotros mismos es un signo de resiliencia y fortaleza emocional.
Según una investigación publicada en la Revista de Salud Pública de Australia y Nueva Zelanda, la risa puede ser la mejor medicina para una vida sana.
Estrategias basadas en el humor para abordar las prioridades de salud pública podrían ser efectivas para influir en el comportamiento y las intenciones de las personas en torno a su salud.
“El humor puede actuar como un vehículo eficaz para transmitir mensajes que pueden parecer amenazantes o inducir miedo.”, dice el estudio.
La profesora Helen Skouteris, Directora del Centro de Excelencia en Investigación en Salud en preconcepción y embarazo de Australia dice: “los estudios recientes hacia la implementación de mensajes basados en el humor favorecerán la salud pública. El humor es agradable, la gente se siente atraída por él, quieren verlo y ser parte de él”.
Los que siguen cuentas de YouTube, Instagram y Tiktok de humoristas, standaperos y de contenido humorístico en general, cuentan que en las redes apareció un nuevo estilo, con comediantes que se animan a decir lo que todos pensamos: un humor mas contemporáneo, con nuevos géneros y estilos.
El acceso a las redes es sencillo y de fácil uso y por eso es recomendable para las personas de la tercera y cuarta edad.
Ana María, docente jubilada, 73 años, opina: “mi hija me manda por WhatsApp algunos videos cómicos por ejemplo de Connie Ballarini o de Martín Bossi. Me hacen reír mucho y hasta mi marido se contagia de mi risa”.
Pablo, ex gerente de banco, 81 años, dice que lo que le causa más gracia son los memes: “entre mi grupo de amigos nos pasamos casi todos los días los memes más graciosos. Incluso si alguno nos llama la atención, nos llamamos por teléfono y nos reímos juntos.”
Según un estudio de Harvard una persona tiene un 25 por ciento más de posibilidades de sentirse mejor si una amistad cercana está contenta.
Begoña Carbelo es española, enfermera y doctora en psicología y en su libro “El humor en la relación con el paciente” asegura: “hace tiempo ya que la biología afirma los beneficios de las emociones positivas, la risa o el humor”.
Comenta también que ha podido observar mejoras en el estado de los pacientes aplicando terapias basadas en el humor o la risa: “descubrí gratamente que gran cantidad de enfermeras en todo el mundo trabaja el humor y risa con sus pacientes, mayores, adultos y niños.”
Carbelo sostiene que el humor es un concepto más amplio que va más allá de la risa, que alivia la tensión y la inseguridad, equilibra el ánimo y permite compensar las circunstancias desafortunadas.
Humor desde las
redes sociales...
1.
-”Doctor, tengo complejo de fea.”
-”Váyase tranquila, que complejo no es...”
(Gracias Ricardo !!!)
2.
En una cárcel se escucha a un preso gritar desde su celda:
-”¡Quiero hablar con mi abogado!”
En eso le contestan desde otra celda:
-”¡Acá estoy!”
-”¡Entonces, con el juez!”
-”¡Acáaa!”
(Gracias Esther !!!)
3.
-”Tiene que dejar la harina, el azúcar y la cerveza.”
-”Muchas gracias, doctor.”
-”No soy doctor, soy cajero y no pasó su tarjeta...”
4.
Dios: Para mí no te pido nada...
Pero, para mis hijos, una mamá tuneada, con camioneta, dinero y cero estrés...
(Gracias Gustavo !!!)
5.
Le dije a un chino:
-”Hola.”
Y me respondió:
-”Las tles y media.”
6.
-”Lo noto nervioso, ¿Es la primera vez que viaja en avión.”
-”Si, señorita azafata.”
-”No se preocupe, todo irá bien.”
-”Una pregunta, señorita, en caso de que se incendie el avión, ¿Por dónde salimos?”
-”Por la tele...”
7.
He decidido dejarlo todo y viajar por el mundo con mis ahorros.
Según mis cálculos, a mediodía estoy en casa.
(Gracias Iche !!!)
8.
En el antiguo Egipto, un hombre se acerca a Ramsés y le dice:
-”Ramsés, te ha llegado un papiro.”
-”¿Qué dice?”
-”Ojo, serpiente, banquete, luna, ojo, veneno...”
-”¡Rayos, viene a cenar mi suegra!”
Variedades...
1.
El pesimista, ve un túnel oscuro.
El optimista, ve una luz al final del túnel.
El realista, ve al tren que se aproxima.
El maquinista, ve a tres boludos en la vía.
2.
Pepito estaba con su mejor amigo, y mira el calendario y dice:
-”Hace 15 días que mi tío descansa en paz.”
Al oir esto el amigo le dice:
-”Oye, Pepito, ¿por qué no me dijiste nada sobre la muerte de tu tío.”
Y pepito respondió:
-”¡Cómo crees, si la que murió fue mi tía!”
3.
El abuelo habla con su nieto:
-”Cuando yo tenía tu edad, iba con $1 a la tienda y regresaba con un montón de cosas...”
-”Sí, abuelo, pero ahora hay cámaras...”
4.
Dos ancianos conversan y uno le dice al otro:
-”Ayer, cinco mujeres me invitaron a salir.”
-”¡Qué bárbaro! ¿Y cómo hiciste?”
-”Fue en el bar, entré al baño equivocado...”
De borrachines...
1.
Un borracho va a Alcóholicos Anónimos.
Al llegar, le preguntan:
-”¿Vino solo?”
-”No, con hielo por favor.”
2.
-”Papá, he sacado 7.2 en el examen.”
-”¡Que bién, hijo! ¿Y de que era el examen?”
-”De alcoholemia... y se llevaron tu coche.”
3.
Fui a Alcohólicos anónimos, y cuando llegué:
¡Naaahhh, ninguno anónimo, todos conocidos!
Y salimos a celebrar el reencuentro...
(Gracias Iche !!!)
Sutilezas...
1.
Paganino era un violinista de buena voluntad, pero de pésima afinación.
Cuando murió llegó al Cielo con su estuche.
-”¿Qué traes ahí?”, -le preguntó San Pedro, receloso.
Paganino le alargó su estuche.
Lo abrió el portero celestial y encontró en su interior una ametralladora.
Paganino, consternado, clamó con desesperación:
-”¡No me explico esto!, ¡Créeme, por favor, San Pedro! ¡Te juro que ignoraba lo que venía en el estuche!”
-”No pasa nada”, -lo tranquilizó San Pedro, -”Puedes entrar con tu ametralladora. La verdad, me preocupé porque pensé que traías el violín...”
2.
El doctor Ken Hosanna, célebre facultativo, le informó con mucha pena al recién operado:
-”Lo confundimos con otro paciente, señor Lacerio, y en vez de sacarle el apéndice le hicimos una operación de cambio de sexo.”
-”¡San Cosme y San Damián!”, -exclamó el pobre señor invocando a los santos patrones de la Medicina, -”¿Quiere eso decir que ya no tengo atributo varonil?”
-”En efecto”, -confirmó el galeno, -”Ésa es la mala noticia. La buena es que en el futuro podrá tener todos los que quiera...”
3.
Aquel escocés que se declaraba ateo estaba pescando en el hermoso lago cuando de pronto salió de entre las aguas un gigantesco monstruo marino que hizo volcar el bote.
El hombre no sabía nadar, y para colmo la terrible bestia alargó el pescuezo y lo iba a tomar entre sus horribles fauces.
Clamó con desesperación el infeliz:
-”¡Dios mío, sálvame!”
De lo alto se oyó una majestuosa voz:
-”¿No has dicho siempre que no crees en Mí?”
-”¡No la jodas, Señor!”, -replicó el escocés, -”¡Hace un minuto tampoco creía en el monstruo de Loch Ness!”
4.
Doña Pasita iba manejando.
Un oficial de tránsito la detuvo y le dijo:
-”Va usted manejando con exceso de velocidad.”
Replicó la ancianita:
-”Si me alcanzó, eso significa que usted también venía manejando igual.”
El patrullero hizo caso omiso de la argumentación y le preguntó, severo:
-”¿Se ha excedido usted otras veces?”
Repuso la vejuca:
-”Muchas, cuando era joven. Pero no en el asiento delantero...”
5.
Lleno de aflicción aquel hombre le contó al psiquiatra:
-”Tengo un problema, doctor. Nadie me cree nunca lo que digo.”
Le dice el analista, severo:
-”Hábleme con la verdad, amigo. ¿Cuál es en realidad su problema?”
Catalepsia... (Por
Igmarbor)
Los problemas de Juan no tenían pinta de acabar en un plazo próximo, él más bien pensaba que no tendrían nunca arreglo.
Se había quedado sin trabajo y su mujer llevaba mucho tiempo echándole en cara su apatía y poca disposición para intentar cambiar su vida y por ende la de ella.
La cantinela diaria de ella la tenía constantemente en sus oídos.
-”Hace años que no ganas un dinero mínimamente suficiente ni para mantener esta casa, que no me llevas a cenar a un restaurante, que no me regalas nada ni por mi cumpleaños ni en navidades, ni en nuestro aniversario, no podemos alternar con nuestros vecinos ni amigos ningún fin de semana, las vacaciones no existen para nosotros, siempre encerrados en esta ciudad y en esta casa.”
Él pensaba que tampoco su mujer se esforzaba por mantener un status mínimo, de hecho no daba golpe y se limitaba a lucir palmito con amistades y vecinos, aparentando, falsamente, un “modus vivendi” que no les correspondía, pero la reflexión era siempre la misma, la quería a morir y haría cualquier cosa que ella le pidiera.
Muchas veces pensó en robar en un banco o en un gran comercio, quizá en una casa de apuestas y soñaba con el momento de decirle toma, aquí tienes tres mil euros para que podamos gastarlos y vivir ese momento mágico que tanto hechas en falta.
Esa tarde tomó un par de copas de coñac de más que, pensó, revitalizarían su ánimo y quizá podrían ayudarle a suavizar la situación con su mujer al llegar a casa, incluso, se animó solo al pensarlo, a lo mejor podrían hacer el amor.
Caminaba por la calle, paralela a su casa, casi a oscuras ya y de alguna manera seguía los pasos de un hombre que marchaba delante de él, de repente, el hombre se paró en seco, se llevó las manos a la garganta y cayó sobre el asfalto como un fardo.
Juan se acercó rápido y solícito para ayudarle y se inclinó sobre el individuo que yacía inmóvil, blanco de faz y mirando las estrellas.
-“Está muerto”, -pensó Juan.
Puso su oído sobre su pecho, nada, tocó su carótida sin pulso, lo zarandeó, colocó sus dedos sobre sus muñecas…
Aquel individuo había fallecido, seguramente de un fulminante ataque al corazón.
¿Qué hacer?
No pasaba nadie por allí, su móvil estaba sin batería, debería acercarse a su casa, solo una manzana más allá y llamar a la policía.
Entonces reparó en el bolsillo interior de la chaqueta, entreabierta, del hombre, ahí asomaba una, aparentemente, voluminosa cartera, miró a derecha e izquierda y la sacó rápidamente de su ubicación.
Reanudó, apresuradamente, el camino hacia su domicilio pero no pudo resistir la tentación de revisar el contenido de la cartera bajo la luz de una farola.
Los ojos casi se le salen de las orbitas, ¡había más de diez billetes de 500€ y bastantes más de diez de 100€!
Tembloroso repasó la situación: por un lado sus problemas conyugales posiblemente terminaban ahí, por otro el muerto no podía hablar y le pareció, además, que ese dinero tenía una pinta ilegal absoluta.
Guardó la cartera en el bolsillo y aceleró el paso hacia casa.
Se había hecho tarde así que su mujer, que se acostaba pronto, ya estaba en la cama emitiendo un suave ronquido, vale no pasaba nada, al día siguiente le explicaría que le toco la lotería o que encontró un sobre por la calle o ya pensaría qué, y que podrían hacer ese viaje maravilloso y soñado.
Fue al baño, se sentó en el inodoro y destripo todo el contenido de la cartera con la idea de deshacerse de lo que no le interesara, entonces lo vio, era una especie de pequeña tarjeta que rezaba así:
-”No estoy muerto, sufro catalepsia y la apariencia es de fallecimiento, llame por favor a una ambulancia y entrégueles esta nota. Gracias.”
Juan creyó morir en ese momento, ¡joder!.
No iba a tener él esa suerte.
Durante unos minutos su mente dirimió si quedarse el dinero o devolverlo al enfermo, al final pudo más su honradez y de mala gana tomó la cartera y bajó de nuevo a la calle dirigiéndose al lugar donde el tío aquel se desplomó.
Desde lejos apreció las luces de la policía y de una ambulancia, mantuvo un paso expectante y lento, intencionadamente, y, cuando estaba a punto de llegar, los vehículos se alejaron con las sirenas ululando dejando la calle vacía.
¿Qué se hace en esas circunstancias?: lo que hizo Juan, volver a entrar en el bar todavía abierto pedir otro coñac y pensar rápido, mucho y bien.
Tenía que ir a la policía, entregar la cartera y confesar.
Aquel hombre tenía los ojos abiertos cuando le robó y no estaba muerto, más bien le miraba fijamente, así que podía reconocerlo, maldijo su suerte y se dirigió a la comisaría más cercana.
El agente del mostrador le miró fijamente, mientras le entregaba la cartera en cuestión y le explicaba que la había encontrado en una acera cercana.
-”Pocas personas en el mundo quedan tan honradas como Ud...”, -le dijo.
Juan volvió a casa, se acostó al lado de su mujer y trato de dormir aunque le resultó imposible.
Por la mañana, después de recibir la bronca de ella, ”que no tenemos un duro y vas de bares”, “que no tienes vergüenza”, “que……», Juan pasó de broncas y marchó a la calle a comprar el periódico de la mañana, buscó con avidez en las páginas de sucesos; allí estaba.
El conocido carterista Andrés Ferrán, al que buscaba la policía, fue encontrado a primeras horas de la noche muerto, a causa de un infarto en plena calle, horas antes, había robado en una estación del metro la cartera, con el dinero cobrado de una herencia, a Julián Ruiz, aprovechando el estado cataléptico de éste, enfermedad que sufre con frecuencia el sr. Ruiz y cuya descripción sirvió a la policía para identificarle.
Un ciudadano anónimo entregó la cartera a la policía, que debió caérsele al ladrón en algún momento de su huida.
Juan se ha separado de su mujer y ha vuelto al pueblo donde nació, allí vive de lo que cultiva en el huerto.
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