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Viernes 8 de Agosto

 

                Fin de semana: Viernes 8 a Domingo 10 de Agosto de 2.025

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos un artículo sobre los tipos de amigos que nos ayudan a tener una vida feliz, humor llegado desde las redes sociales, chistes brevísimos y variados, cosas de la vejez, nuevas sutilezas y unos textos de humor muy ingeniosos. Esperamos que se diviertan, y aprovechamos para informarles que no estaremos la próxima semana, por el feriado del viernes, pero volveremos la semana siguiente, así que les deseamos a todos unas muy buenas semanas.

                                                         Esteban Nicolini


    El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

Tres tipos de amigos que hay que tener en la vida para ser feliz, según Harvard (Por Mar Aguilar)

Las relaciones sociales y la calidad de las amistades desempeñan un papel crucial en nuestra felicidad y bienestar emocional.

Uno de los mayores estudios científicos hasta la fecha sobre este asunto, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard desde 1938, refleja la importancia de cultivar relaciones sanas y sólidas en nuestras vidas.

Se trata de un trabajo dirigido por el psiquiatra y psicoanalista Robert Waldinger, cuyo equipo ha desvelado algunas conclusiones sorprendentes sobre la felicidad.

-”Descubrimos que tener vínculos fuertes e íntimos con otras personas nos hace más felices”, -explicaba en una entrevista en la serie ‘Aprendemos Juntos’ de BBVA.

Al mismo tiempo, estos expertos revelaron que las personas que mantienen relaciones sólidas y cercanas tienden a vivir más y mejor.

-”Las personas con mejores relaciones viven más, son más felices y gozan de mejor salud”, -en palabras de Waldinger.

-”Por el contrario, la gente solitaria o que vive aislada de la sociedad, desarrolla enfermedades fruto del envejecimiento antes y vive menos que quienes no están solos y tienen relaciones sociales sólidas”, -apuntaba el investigador.

Una de las conclusiones de los autores del estudio es que todos necesitamos estar conectados con nuestro entorno.

-”Nos necesitamos unos a otros. Cuando compartimos algo con otra persona sentimos que el cuerpo recupera su equilibrio”, -señalan los investigadores.

Así, teniendo en cuenta que la felicidad está intrínsecamente ligada a las relaciones sociales y la calidad de nuestras amistades, algunos expertos consideran que es esencial cultivar diferentes tipos de conexiones con los demás para experimentar una vida plena y satisfactoria.

A este respecto, el científico y profesor de la Harvard Business School, Arthur C. Brooks que actualmente imparte un curso sobre cómo gestionar la felicidad, cree que necesitamos tres tipos de amistades para ser realmente felices.

En primer lugar, Brooks se refiere a las ‘amistades útiles’, aquellas que suelen surgir en entornos profesionales o laborales.

Estos son compañeros con los que compartimos intereses o metas comunes, y su valor radica en la colaboración y el apoyo mutuo que brindan en nuestra vida cotidiana.

Aunque estas relaciones no siempre son tan sólidas, Brooks defiende que pueden ser extremadamente beneficiosas al proporcionarnos recursos y oportunidades que contribuyen a nuestro crecimiento personal y profesional.

Por otro lado, habla de ‘amistades de ocio’, que se basan en la admiración mutua y el disfrute compartido.

Estas son personas con las que nos sentimos bien y nos divertimos, y su presencia nos aporta alegría y satisfacción en nuestras vidas.

Compartir momentos de ocio con estos amigos puede ser una fuente invaluable de felicidad y bienestar emocional, ya que nos permiten escapar del estrés y las preocupaciones del día a día, tal y como mantiene el científico.

Sin embargo, para Brooks, son las amistades virtuosas o ‘perfectas’ las que ocupan un lugar especial en nuestras vidas.

Estas son nuestras conexiones más profundas e importantes, basadas en valores, principios y experiencias compartidas.

Este tipo de amigos nos brinda apoyo emocional, comprensión y un sentido de pertenencia, a la vez que nos ayudan a enfrentar los obstáculos de la vida con fortaleza y resiliencia.

Cultivar estas amistades es esencial para nuestro crecimiento personal y emocional, ya que nos permiten ser auténticos y vulnerables en un entorno seguro y de confianza.

-”Puede que no seas capaz de expresarlo con palabras, pero probablemente sepas cómo se sienten estas amistades 'perfectas'”, -anota Brooks.

-”Suelen sentir algo en común por algo ajeno a cualquiera de los dos, ya sea algo trascendental (como la religión) o simplemente divertido (como el béisbol), pero no dependen del trabajo, ni del dinero, ni de la ambición”, -añade.

Además, se considera que estas amistades pueden tener un impacto positivo en nuestra salud física y mental.

Numerosos estudios han demostrado que las personas con una red sólida de amigos tienen un menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas y depresión, y disfrutan de una mayor longevidad.

El apoyo social que recibimos de estos amigos también puede ayudarnos a manejar el estrés y la ansiedad de manera más efectiva, y afrontar los desafíos de la vida con una actitud más positiva y optimista, tal y como aseguran los expertos.

También, la calidad de nuestras amistades puede tener un impacto notable en nuestra percepción general de la vida y nuestro sentido de satisfacción.

Las personas que disfrutan de relaciones sólidas tienden a mostrar niveles más altos de bienestar subjetivo y una mayor sensación de propósito y significado en su vida.

-”Las buenas relaciones fomentan la salud física y la longevidad. Es una de las formas de ayudarnos a regular las emociones negativas”, -señalaba Waldinger.

Al tiempo, remarca que al compartir momentos de felicidad y tristeza con amigos que nos valoran y aprecian, podemos experimentar una sensación más profunda de conexión y pertenencia que enriquece nuestras vidas de manera inigualable:

-”Todo el mundo necesita sentir que es parte de algo”, -sentencia.

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    Humor desde las redes sociales...

1.

-”Doctor, mi sueño es conocer a un futbolista.”

-”Estás de suerte. Mañana conocerás a dos.”

-”¿A Cristiano y Messi?”

-”No, a Pelé y Maradona.”

2.

-”Che, amigo ¿para vos como sería una buena muerte?”

-”Y, una buena muerte fue la que tuvo mi abuelo.”

-”¿Cómo se murió?”

-”Se quedó dormido.”

-”Ah, sí, eso es una buena muerte. ¿Y una mala muerte como sería?”

-”Y, una mala muerte sería la que tuvieron los amigos de mi abuelo.”

-”¿Por qué? ¿Cómo se murieron?”

-”Iban en el auto cuando mi abuelo se quedó dormido...”

(Gracias Susana !!!)

3.

Y recuerden: si en la vida se sienten solos, abracen un zapato.

Un zapato con suela.

(Gracias Rodolfo !!!)

4.

Yo ya estoy en una edad que hago lo que se me da la gana.

Si quiero comer pan, como pan.

Si quiero viajar, viajo.

Si quiero bailar, bailo.

Si quiero dormir, duermo.

Si quiero hacer el amor... como pan.

5.

A mi me encanta que me digan cosas bonitas.

Como por ejemplo:

-No hace falta que vengas mañana a trabajar.

-Quedate en la cama que hace mucho frío.

-Ya te he hecho la transferencia...

(Gracias Diana !!!)

6.

Puedes ser feo, pero si eres inteligente, honesto, respetuoso y buena gente seguirás siendo feo, porque una cosa no tiene nada que ver con la otra...

7.

Si buscas un hombre que te sepa escuchar, que haga lo que digas y además te lleve a donde tú quieras, ¡Súbete a un taxi!

8.

-”¿Cómo te enteraste que tu mujer te era infiel?”

-”Llegué a casa, le conté un chiste y el tonto que estaba en el armario se echó a reir...”

(Gracias Iche !!!)

9.

-”Bienvenido al examen de piloto.”

-”Primera pregunta: ¿Cuánto son 200 pies?”

-”¡Cien personas!”

-”¡No, hombre, no!”

-”¿Hay algún cojo, o qué?”

10.

-”Doctor, quiero aumentarme el pecho.”

-”Muy bien señora. ¿Y su marido la apoya?”

-”No, no. De momento sólo yo el pecho.”

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    Signos de envejecimiento...

Les comparto algunos indicios de envejecimiento que yo empecé a notar:

Por ejemplo, mi vida social cambió.

Yo antes me juntaba con mis amigos y hablábamos de mujeres, tragos, bebidas, salidas, excesos, aventuras...

Ahora cuando nos juntamos hablamos de enfermedades: hernia de disco, pre infarto, colesterolemia, presbicia, hipertensión arterial...

Te bañas para ir al médico.

A lo mejor te bañaste hace 2 horas pero te volves a bañar porque te da seguridad ir recién bañado al médico.

Y algo peor: te estrenás un calzoncillo para ir al médico.

El tipo que se estrena un calzoncillo para ir al médico, ya está, está jugado.

O bombacha...

De acuerdo al gusto del tipo...

Hagan este ejercicio ustedes, a ver de qué lado están de esta línea imaginaria que estamos trazando:

Si conocen más nombres de medicamentos que de discotecas, están hasta las pelotas.

Yo, medicamentos te puedo nombrar 8 o 9 de memoria y discotecas 3.

2 ya cerraron.

Hay un templo evangélico en una y un supermercado chino en la otra.

Esperás que el colectivo se detenga totalmente para bajar.

Antes te tirabas a la carrera, e incluso te buscabas en algún reflejo como un bailarín del Colón, o un artista circense.

Ahora te aferrás a la vida, asustado como lechón en Diciembre, solo para bajarte del colectivo.

Es solo un colectivo, bajate por favor...

(Gracias Adriana !!!)

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    Variedades...

1.

Vodka más hielo, jode el riñón.

Ron más hielo, jode el corazón.

Cerveza más hielo, jode el cerebro.

Vaya... cuánto daño hace el hielo...

2.

-”Tiene que dejar el azúcar, la harina y las cervezas...”

-”Muchas gracias, doctor.”

-”No soy doctor... Soy cajero y su tarjeta no pasó...”

3.

Un abuelo va a la panadería a comprar pan, y le dice a la vendedora:

-”¿Me da 2 kilos de pan?”

La vendedora le dice:

-”Abuelo, se le va a poner duro.”

Y el abuelo responde:

-”¡Entonces deme 4 kilos!”

4.

-”Buenas tardes, ¿hablo con el club de menopáusicas?”

-”Si.”

-”¿Qué se necesita para ser socia?”

-”Nada, no tenemos reglas.”

5.

Un tipo va al médico a una clínica privada y en vez de entrar en la clínica privada entró en un bufete de abogados.

Abre la puerta y dice:

-”Doctor, venía porque me duele el testículo izquierdo.”

Y le dice el que estaba allí:

-”Oiga, yo soy doctor pero en derecho.”

Y dice el tipo:

-”Hay que ver la sanidad privada, eh... ¡Tienen un médico para cada huevo!”

(Gracias Iche !!!)

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    Tarzán de la selva...

Estaba Tarzán de los monos en su casa del árbol y le dice la mujer:

-A ver si dejas de ver la tele y ve a comprar el pan. Que nunca haces nada.”

Y salió el hombre por la ventana, se trepó a una liana, saltó a otra liana y cuando va en pleno vuelo se le rompe la liana.

Entonces el pobre Tarzán va cayendo y golpeando contra las ramas hasta que cae al piso y pierde el conocimiento.

Llegan unos monos, lo recogen y lo llevan al poblado.

Allí lo atiende el mono médico.

Después de algunas horas, se recupera un poco Tarzán y dice:

-”¿Qué pasó?”

Y le dicen los monos médicos:

-”Pensábamos que te morías. En la caída se te metió una rama en el ojo, el ojo fuera. Te hemos puesto un ojo de un águila. Y de tantos golpes que te distes el brazo hecho polvo, te lo hemos apuntado, y te hemos puesto el de un gorila que había muerto. Pero no fue eso lo malo. Lo malo fue que al caer se te enrolló una liana, ahí, en tu “mondongo” y te lo ha arrancado de cuajo. De hecho, tuviste suerte. Resulta que murió un elefante chiquitito y te hemos puesto aquí la trompa. Así que vete para la selva y dentro de 2 meses te vienes para la revisión.”

A los 2 meses vuelve Tarzán y le dicen:

-”¿Y qué tal?”

-”Con el ojo el águila de puta madre, veo toda la sabana. Con el brazo del gorila si se pone chulo algún león o algo, le meto un viaje y lo dejo fuera. Lo malo, la trompa de elefante, que todo lo va olisqueando, todo lo va olisqueando, y en cuanto encuentra algo que le gusta, me lo mete por el culo.”

(Gracias Rodolfo !!!)

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    Sutilezas...

1.

El primogénito del jefe indio le preguntó a su padre:

-”Cómo escogen en nuestra tribu los papás el nombre de sus hijos?”

Respondió el piel roja:

-”Tomamos en cuenta alguna circunstancia relacionada con su nacimiento, y luego le imponemos al niño un nombre alusivo. Tu abuelo, por ejemplo, nació en la madrugada, por eso se llama Sol Naciente. Yo nací en medio de una tempestad, por eso mi nombre es Nube Negra. Pero dime: ¿por qué tienes tanto interés en saber eso, Condón Agujerado?”

2.

En aquel pequeño pueblo la leche se llevaba todavía a domicilio.

El lechero les comentó a sus amigos:

-”El problema del desempleo me está perjudicando mucho.”

Inquirió uno:

-”¿Vendes ahora menos leche?”

-”No”, -respondió el lechero, -”Pero ahora más maridos están en su casa.”

3.

La atractiva rubia de bien torneadas piernas iba a comparecer en juicio.

Inquieta, le preguntó a su abogado defensor:

-”¿Debo revelar todo ante el jurado?”

-”No”, -le indicó el jurisperito, -”Nada más levántese un poco más la falda.”

4.

Pirulina, muchacha pizpireta, fue a confesarse con el Padre Arsilio.

Le dijo que había tenido tratos de fornicio con Pedro, Juan y varios.

El sacerdote la reprendió, severo:

-”Hija mía, ¿sabes lo que te vas a ganar por hacer eso?”

Replicó Pirulina con naturalidad:

-”No cobro, padrecito...”

5.

Don Algón, salaz ejecutivo, le dijo a la curvilínea rubia que le había pedido empleo:

-”Está usted contratada, señorita Rosibel. Desde hoy es usted mi secretaria. Ahora dígame: ¿no le gustaría optar esta misma noche a su primer aumento de sueldo?”

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    Retahíla de Vicisitudes... (Por David)

Antes de la pandemia, solía deambular por un sendero hacia una apartada cala con pocos visitantes, excepto yo, aficionado a la soledad.

Un lugar donde me enfrascaba en tribulaciones y trataba de ordenar mis ideas sin divagar.

Sin embargo esta época de confinamiento por el dichoso Covid-19 ha servido para abrirme los ojos definitivamente acerca de lo deprisa que pasa la vida.

Cabe añadir que hace años rebosaba optimismo, imbuido de ilusiones y sueños.

Pero el tiempo no pasa en balde y, pese a la cuarentena, es preciso adaptarse a la realidad.

Veamos.

Antes, en época bastante remota, estaba hecho un pimpollo de esbelta figura, rasgos agraciados y talante simpático.

Con el paso de los años me he convertido en un vejestorio enjuto, de gesto adusto y cubierto de arrugas.

Antes era un chaval delgado y vivaracho.

Hoy día soy un fulano algo regordete a raíz de mi afán glotón, reservado y suelo evadirme enfrascado en mis cábalas.

Antes trabajaba en varias faenas a la vez y no acusaba síntomas de fatiga.

Ahora, a medida que me he hecho mayor, estoy colmado de achaques y a menudo soporto dolores articulares.

Me duelen músculos que no sabía ni que existían.

Antes era un viajero empedernido.

Un intrépido aventurero siempre dispuesto a vivir experiencias temerarias.

Ahora, repantigado en el sofá del comedor, experimento la engorrosa sensación de estar oxidado como una plancha de latón.

Me he transformado en un individuo aburrido, reticente de emprender cualquier salida lejos del hogar por miedo a tener que lidiar con los percances que hubiera de afrontar.

Antes tenía cuerda para rato y bailaba en las discotecas hasta altas horas de la madrugada.

Ahora, sin hacer aspavientos como si tuviera una astilla clavada en el alma o quisiera ahuyentar la mala suerte, debo admitir que agarrotado por la falta de ejercicio, ya no estoy para tirar cohetes.

Antes llamaba la atención por una pródiga melena.

Ahora luzco una incipiente calvicie jalonada de sienes plateadas.

Antes poseía vista de lince.

Ahora está mermada por una galopante presbicia.

Antes destacaba por una notoria capacidad auditiva.

Ahora, tras haber cumplido su función durante algo más de medio siglo, la oreja derecha solo la tengo para que haga juego con la otra, que pronto pasará a ser también un mero adorno.

Antes era capaz de correr sin cansarme.

Ahora resoplo subiendo las escaleras de casa, pese a sostenerme en la barandilla.

Antes podía recitar poemas enteros de memoria.

Sin embargo, ahora chocheo como una gallina clueca.

Y por si fuera poco, cuando era joven al orinar brotaba una fuente que formaba un arco cóncavo hasta caer al suelo, porque disfrutaba de un «nano» enhiesto como el pilar de una catedral.

Desde que me he jubilado y me he convertido en un carcamal, trato de no mojarme los pies con el chorrito de pis, porque solo me cuelga un pingajo mustio y arrugado.

Así que ya lo sabéis, amigos.

Carpe diem porque al fin y al cabo la vida son cuatro días.

Por eso debemos exprimirlos hasta la saciedad para sacarles jugo, porque si se aprovechan bien, es tiempo más que suficiente.

Pongo punto y final a esta retahíla de recuerdos con una sonrisa, convencido de que la vida es una aventura asombrosa que merece la pena ser vivida.

Como colofón, y antes de bajar el telón de esta historia sobre la retahíla de vicisitudes acaecidas con el devenir del tiempo, debo afirmar que siempre he vivido deprisa, así que confío que mi alma continúe mareando la perdiz incluso cuando durante mi funeral deje con un palmo de narices a quienes velen mis despojos, con objeto de fisgonear por los andurriales celestiales en busca de los favores divinos.

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