Fin de semana: Viernes 1° a Domingo 3 de Agosto de 2.025
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre la influencia de la serotonina en nuestra felicidad, chistes breves y variados, humor matrimonial, cosas divertidas llegadas desde las redes sociales, más sutilezas y unos textos humorísticos muy originales y divertidos. Esperamos que los disfruten como nosotros al seleccionarlos, y que pasen todos una muy linda semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo
serio...
Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.
Los secretos de la serotonina: la clave química para la felicidad y el equilibrio emocional (Por Eugenio M. Fernández Aguilar)
La serotonina es una sustancia química fundamental en el cuerpo, que es ampliamente conocida, con poca precisión, como la hormona de la felicidad.
Se debe a su estrecha relación con el bienestar y el equilibrio emocional.
Sin embargo, su papel en el metabolismo no se centra solo en generar sentimientos de placer y satisfacción.
La serotonina interviene en múltiples funciones biológicas.
Funciones que van desde la regulación del estado de ánimo hasta la digestión.
En este artículo, veremos qué es la serotonina, sabremos sobre sus beneficios, aprenderemos cómo aumentar sus niveles y, por último, cómo influye en nuestra salud mental y bienestar general.
¿Qué es la serotonina?
La serotonina es un neurotransmisor que se encuentra principalmente en el cerebro, aunque también se localiza en el intestino y en las plaquetas de la sangre.
Se sintetiza a partir del triptófano, un aminoácido esencial que obtenemos a través de los alimentos.
A nivel cerebral, la serotonina juega un papel protagonista en la comunicación entre las neuronas.
De hecho, regula varias funciones: el sueño, el apetito, la temperatura corporal y el comportamiento social.
A esta lista habría que sumar que está estrechamente vinculada al control de las emociones y el estado de ánimo.
Su importancia en el cuerpo es de tal calibre que la falta o desequilibrio de serotonina puede desencadenar problemas de salud mental como la depresión, la ansiedad y otros trastornos del ánimo.
Por eso, la serotonina ha sido bautizada como la hormona de la felicidad, ya que mantener niveles adecuados de esta sustancia química es una clave fundamental para sentirnos equilibrados y emocionalmente estables.
Beneficios de la serotonina para la salud
Efectivamente, uno de los mayores beneficios de la serotonina es su capacidad para regular el estado de ánimo y prevenir trastornos emocionales.
Se ha probado que mantener niveles óptimos de serotonina en el cerebro ayuda a reducir los síntomas de ansiedad, depresión y estrés.
Todo ello redunda positivamente en la calidad de vida de las personas.
Este neurotransmisor tiene un papel clave en la regulación del ciclo del sueño: promueve un descanso reparador.
La serotonina es precursora de la melatonina, una hormona que controla el ritmo circadiano, el cual nos indica cuándo debemos dormir y despertar.
De esta manera, una cantidad suficiente de serotonina en el cerebro contribuye a mejorar tanto la duración como la calidad del sueño.
Otro aspecto interesante es la influencia de la serotonina en el control del apetito.
Se ha demostrado que los niveles de serotonina afectan nuestras decisiones alimenticias.
Dicho de otro modo, ayuda a regular el deseo por ciertos alimentos y reduce la tendencia a comer en exceso.
Cómo aumentar la serotonina de forma natural
Ante la evidencia de que los niveles bajos de serotonina pueden afectar negativamente el estado de ánimo y la salud mental, se nos puede venir una pregunta a la cabeza: ¿cómo aumentar la serotonina de manera natural?
Estas son algunas estrategias sencillas para elevar los niveles de serotonina en el cuerpo, extraídas de estudios recientes, aunque deben ser tomadas con precaución:
- Alimentos que aumentan la serotonina: Consumir alimentos ricos en triptófano es una buena estrategia, ya que este aminoácido es el precursor de la serotonina.
¿Y qué alimentos son estos?
Huevos, pavo, frutos secos, salmón, tofu y productos lácteos.
Acompañar estos alimentos con carbohidratos saludables puede facilitar la absorción del triptófano.
- Exposición al sol: La luz solar estimula la producción de serotonina.
Pasar al menos 15 minutos al día al aire libre puede aumentar significativamente los niveles de este neurotransmisor.
- Ejercicio físico: La actividad física regular es otra forma eficaz de aumentar la serotonina.
El ejercicio, especialmente el aeróbico, mejora tanto la producción como la liberación de serotonina.
Además, ocurre algo curioso: reduce al mismo tiempo los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
- Prácticas de relajación y mindfulness: La meditación, el yoga y otras técnicas de relajación también pueden estimular la producción de serotonina al ayudar a reducir el estrés y mejorar el bienestar emocional.
- Suplementos para serotonina: En casos en que los niveles de serotonina sean demasiado bajos, los suplementos de triptófano o 5-HTP (5-hidroxitriptófano) pueden ser útiles.
Estos suplementos supuestamente ayudan a incrementar la producción de serotonina de manera natural y suelen recomendarse bajo supervisión médica.
Sin embargo, la efectividad está en entredicho, pues el triptófano debe atravesar la barrera hematoencefálica.
Y eso sin mencionar los conocidos efectos secundarios.
Ademas, algo importante: antes de comenzar a tomar cualquier suplemento, consulta a un profesional de la salud para evaluar tus necesidades individuales y descartar contraindicaciones; evita la automedicación y sigue siempre sus indicaciones.
La relación entre la serotonina y salud mental
Uno de los aspectos más importantes de la serotonina y la salud mental es su relación directa con trastornos como la depresión y la ansiedad.
La interrupción del flujo de la serotonina se ha llegado a vincular incluso con el trastorno obsesivo convulsivo (TOC) y con la esquizofrenia.
Los niveles bajos de serotonina se han vinculado con una mayor incidencia de estos problemas, y por eso, muchos antidepresivos modernos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), actúan aumentando la cantidad de este neurotransmisor en el cerebro.
La serotonina influye en el estado de ánimo al regular la respuesta del cerebro frente a las emociones.
Esto se traduce en algo curioso: en la forma de percibir los eventos de la vida diaria.
Cuando los niveles de serotonina están equilibrados, las personas tienden a experimentar una mayor resiliencia frente al estrés y a mantener un estado de ánimo más positivo.
Por el contrario, un déficit de serotonina puede provocar niveles bajos de serotonina y síntomas como la tristeza, irritabilidad, fatiga, dificultad para concentrarse, e incluso, en casos severos, pensamientos suicidas.
Según un estudio publicado en Nature, la serotonina influye en la plasticidad sináptica, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y remodelar las conexiones neuronales en respuesta a las experiencias y al entorno.
Esta plasticidad está relacionada con la resiliencia al estrés.
Los bajos niveles de serotonina se asocian con síntomas de depresión y con una menor capacidad del cerebro para recuperarse de eventos estresantes o traumáticos.
De este modo, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) promueven la formación de nuevas conexiones sinápticas.
Este descubrimiento que puede explicar por qué su efecto antidepresivo no es inmediato, sino que se desarrolla con el tiempo a medida que el cerebro se adapta a estos cambios.
Serotonina y otros neurotransmisores: La relación con la dopamina
La serotonina y la dopamina son dos neurotransmisores esenciales que trabajan juntos para regular muchas funciones del cuerpo.
Esto incluye el estado de ánimo, la motivación y la recompensa.
Mientras que la serotonina está más asociada al equilibrio emocional y la sensación de bienestar, la dopamina se vincula a los comportamientos de recompensa y el placer inmediato.
Humor desde las
redes sociales...
1.
-”Yo siempre me levanto a las tres.”
-”¿Y cómo haces?”
-”Pues digo: ¡A la una, a las dos y a las tres! Y me levanto...”
2.
Entran 2 pollitos a un restaurante y se sientan.
La pollita dice:
-”¿Pío?”
Y el pollito le dice:
-”Sí, peí nomás...”
(No me eliminen, tengo pocos amigos...)
(Gracias Marcelo !!!)
3.
En la Biblia no aparece Jesús invitando a sus discípulos al gimnasio.
Pero sí a comer y beber vino.
Reflexionen...
4.
-”Cada vez que voy a trabajar, me escondo.”
-”¿Por qué?”
-”Porque un buen trabajador es difícil de encontrar.”
5.
En la comisaría, el oficial de policía le pregunta a la viejita:
-”¿De qué murió su marido?”
-”Envenenado.”
-”Pero, tenía muchos golpes...”
-”Es que no se lo quería tomar...”
(Gracias Gustavo !!!)
6.
¿Qué le dice un pez a otro?
Nada.
7.
¿Cuál es la diferencia entre un motor y un inodoro?
En el motor tu te sientas para correr y en el inodoro tu corres para sentarte.
(Gracias Diana !!!)
8.
¿Saben por qué lanzan arroz cuando te casas?
Porque cuando te divorcias todo es Paella...
9.
-”Lo noto nervioso, ¿es la primera vez que viaja en avión?”
-”Si, señorita azafata.”
-”No se preocupe, todo irá bien.”
-”Una pregunta señorita, en caso de que se incendie el avión, ¿Por dónde salimos?”
-”Por la tele.”
(Gracias Iche !!!)
10.
Mi novia me dijo:
-”Tengo que confesarte algo: estoy viendo a otro hombre...”
Yo miré alrededor y no via a nadie.
Creo que la loca ve fantasmas...
Matrimonios y algo
más...
1.
Mi esposa me dijo que su fantasía sexual era hacer el amor dentro de un cajero electrónico.
Me insistió durante meses hata que me convenció.
La experiencia no se la recomiendo a nadie.
Usted está haciendo sus cosas dentro de un cajero electrónico y empiezan a aparecer letreros en el monitor:
“Introdúzcala de nuevo”, “Presione las dos teclas”, “Ensaye otro movimiento”, “Haga el retiro a tiempo”.
Y si uno no funciona aparece un letrero grande que dice:
-”Intente más tarde, se le cayó el sistema.”
2.
El matrimonio nos cambia la vida a los hombres.
Cuando uno está soltero no ve la hora de salir corriendo a ponerse el anillo.
Cuando está casado no ve la hora de quitarse el anillo para salir corriendo.
3.
Las relaciones para las mujeres casadas se ven reflejadas en las cuatro estaciones del año:
El prenoviazgo es un invierno, porque sienten el frío de la soledad.
El noviazgo es la primavera, porque todo florece.
La Luna de miel es un verano, porque sienten el calor.
El resto del matrimonio es un otoño, porque todo se les cae.
(Gracias Rodolfo !!!)
Variedades...
1.
La madre superiora le dice a la joven monja:
-”Hermana, ¿se levantó por el lado equivocado de la cama?”
-”¿Por qué dice eso?”
-”Porque lleva puestas las pantuflas del arzobispo...”
2.
-”¿Por qué Miguel no vino a trabajar hoy?”
-”Está en el hospital.”
-”Pero si ayer lo vi bailando con una tremenda morocha.”
-”Su mujer también lo vio.”
3.
El tipo en el doctor:
-”Doctor, cago todas las mañanas a las 8.”
-”¿Y cuál es el problema?”
-”Que me despierto a las 9.”
(Gracias Iche !!!)
Sutilezas...
1.
Doña Coñita cumplió 80 años de edad.
-”Abuela”, -le anunció uno de sus nietos, -”Sabemos que mereces una estatua, pero tus hijos y tus nietos tenemos dinero solamente para mandarte hacer un busto.”
-”¡Qué buena idea!”, -se entusiasmó la viejecita, -”¿Quién será el cirujano?”
2.
El médico tenía su mano puesta en la parte más alta del muslo de la hermosa chica.
Pregunta ella, intrigada:
-”¿Está usted seguro, doctor, de que ahí es donde se debe tomar el pulso?”
3.
El conferencista les decía a las damas asistentes que debían interesarse en lo que hacían sus maridos; mostrar interés por su trabajo, por sus hobbies.
Le preguntó a una:
-”A usted, señora ¿le interesa lo que hace su marido?”
“Claro que me interesa”, -respondió con firmeza la mujer, -”Hasta contraté a un detective para que lo averigüe...”
4.
Momentos antes de celebrarse el matrimonio el novio le deslizó un billete de 500 pesos al oficiante y le dijo por lo bajo:
-”Le agradeceré que al pedirme que pronuncie los votos matrimoniales suprima eso de: ‘¿Prometes serle fiel?’. No quiero jurar eso...”
Llegó el momento de la boda.
El oficiante se dirigió al novio y le preguntó en voz alta y clara:
-”¿Prometes obedecer en todo a tu adorable esposa; darle todo el dinero que ganes; renunciar a tus amigos para dedicarte completamente a ella; llevarle todas las mañanas el desayuno a la cama, y serle siempre fiel?”
El muchacho, aturrullado al ver todas las miradas puestas en él, sólo acertó a responder:
-”S-sí...”
Luego, inclinándose hacia el oficiante, le reclamó entre dientes:
-”Creí que teníamos un arreglo.”
El oficiante le devolvió discretamente los 500 pesos y le respondió también por lo bajo:
-”La novia me hizo una mejor oferta...”
5.
Un individuo viajó a una nación de oriente, y a consecuencia de cierta aventura que ahí tuvo contrajo una rara enfermedad venérea.
Cuando volvió a su país lo primero que hizo fue ir con un doctor.
El facultativo, después de revisarle la entrepierna desde una distancia de 6 metros, le informó:
-”Presenta usted un raro caso de gonosepticemia. Tendré que operarle la afectada parte.”
-”¿Y podré conservarla, doctor?”, -preguntó lleno de ilusión el lacerado.
-”Claro que sí”, -lo animó el médico, -”En una cajita.”
-”¡No puede ser!”, -clamó angustiado el tipo, -”¡Quiero una segunda opinión!”
-”Muy bien”, -dijo el doctor, -”La corbata no le combina con el traje.”
Salió desesperado el individuo y fue en busca de un galeno oriental, que seguramente sabría más de esa enfermedad.
En efecto, el hombre le dijo:
-”¡Ah, estos médicos occidentales! ¡Lo primero que quieren hacer es operar! No necesita usted operación, amigo. Dentro de 15 días la parte se le caerá solita.”
Una
Vida un Uniforme... (por Ymaska)
He dejado pasar un tiempo prudenciar antes de relatar lo que me aconteció en el día de ayer.
La vida en contadísimas ocasiones te blinda la ocasión de vivir momentos que sin duda formarían parte de los catalogados como sueños imposibles.
Todo ocurrió ayer como he mencionado anteriormente.
Acudí a mi puesto de trabajo con la sensación de que iba a ser un día más, pero el destino es sin duda caprichoso.
Tanto le da por golpearnos continuamente como sin más hacer alardes de generosidad y permitirnos volver a esbozar una sonrisa.
Durante nuestra vida podemos pasarnos años en busca de causas perdidas, sueños que una vez que despertemos nos daremos cuentan que han sido simplemente la cita puntual de cada noche.
Pero mi destino estaba a punto de hacer un giro de ciento ochenta grados.
En el tiempo que dispongo para la merienda la puerta del comedor se abrió de sopetón, una luz cegadora impregno la sala, apenas se podía distinguir una silueta en el umbral de la puerta.
Éramos cuatro o cinco personas las que en ese preciso instante nos encontrábamos merendando.
Por suerte habíamos terminado de ingerir los alimentos, y el asombro no fue causa de un posible episodio de obstrucción de la vía aérea.
En breves segundos una figura femenina surgió de la luz, y con una cálida voz que bien podría haber surgido del leve susurro entre dos nubes,
pronunció las siguientes palabras:
-”Tengo tu ropa.”
Me estaba mirando directamente a los ojos, me quede encandilado ante tales palabras, necesitaba un margen mínimo de tiempo para poder asimilar la situación, cuantas noches persiguiendo entre sueños aquel instante.
Cuantas lagrimas derramadas en la soledad de los distintos módulos, cuantos remiendos zurcidos a golpes de aguja, cuantos parches situados estratégicamente y con la mano diestra del que se sabe esquivo en la materia de la costura.
Reaccioné y tímidamente me levante de mi asiento, por arte de magia o simplemente por la fuerza del momento mi cuerpo estaba allí de pie, sin ningún síntoma de cansancio, y una cálida sensación de paz impregnaba el ambiente.
Apenas tuve fuerzas para despedirme de los compañeros no quería refregar mi suerte, hay que saber hacer de tu dicha humildad, ellos agacharon la mirada y se quedaron en la soledad del cuchitril, sin duda lo que me estaba pasando era un motivo de esperanza para ellos, lo habían visto y ahora podrían conversar y exponer a los demás compañeros el acto al cual habían asistido como testigos mudos.
Irrumpimos en un pequeño habitáculo, todo acaecía a una velocidad vertiginosa, pero yo lo ralentizaba con el fin de saborearlo, poder retorcerme y envolverme en la dicha de la felicidad.
Yacían ante mis ojos un sinfín de prendas de vestir y su respectivo calzado.
Una persona que hubiese tenido como cualidad la lágrima fácil, se hubiese visto obligada a hacer uso del personal de limpieza con el fin de no encharcar el pequeño paraíso.
Seguidamente me pregunto por la talla, a mí la verdad ya me daba igual todo, si tengo que engordar engordo, y si por el contrario he de pasar hambre pues adelante.
No estaba dispuesto a dejar pasar esa oportunidad por un simple problema de densidad corporal.
En un principio me ofreció la talla II, algo en mi interior me advirtió y me hizo razonar.
-”¡Antonio!, coge la talla III pues se consciente que a partir de ahora tu vida va a cambiar, la paz interior va a ser compañera habitual en tus quehaceres diarios, y eso in duda afectara a tu alimentación, por lo que a buen seguro ganaras algunos quilos de más, y si a eso le sumamos que este momento difícilmente se volverá a repetir es conveniente que cojas una talla holgada.
No había más que decir, me quedé con la tres.
Tal vez creáis que todo termino hay, ¡pues no!, en un acto de generosidad sin precedentes me hizo entrega de dos uniformes totalmente nuevos por estrenar.
He de reconocer que no pude sostener una pequeña lágrima, quise besarla y abrazarla, pero me daba miedo que solo fuese un sueño.
A continuación me ofreció calzado e incluso un delantal, ahí no pude aguantar más y me derrumbe, tome asiento en una pequeña silla con su permiso al fin de no caer al suelo.
Una vez recobradas las fuerzas le agradecí el ofrecimiento pero no quería abusar del destino y le comente que con los dos uniformes era más que suficiente.
Nos despedimos, nuestras miradas se entrecruzaron, no fue necesario decir nada más nuestros ojos eran las mejores palabras.
Al no disponer de taquilla (sí, las famosas taquillas) tuve que llevar el uniforme en las manos.
Era sabedor de la atención que despertaba entre los compañeros al pasear con la ropa nueva en su envoltorio por los pasillos.
Era una mezcla de miradas de asombro, envidia e incluso rencor.
Deposité los uniformes justo en un lugar donde pudiesen ser franqueados por las distintas cámaras de seguridad de las que dispone el centro,
de tal forma se alguien los sustraía podría llegar a él mediante las cámaras.
Sé que asumí un riesgo, pero quien dijo que la vida fuese fácil.
Tenía ante mí una tarde larga y difícil, pues con tanta dicha se hacía difícil concentrarse, pero siempre que me encuentro una barrera ante mí, pienso en una anécdota que nos ocurrió en el trabajo, y que con el tiempo comprendí que era una señal.
Una de tantas tardes coincidimos tres compañeros/as en el turno, todo era normal a excepción de que los tres evidenciábamos una evidente cojera
(no es por presumir pero la mía ya viene de serie) nos miramos perplejos y enseguida lleguemos a la conclusión que el camino se nos iba a hacer largo.
A trancas y barrancas pudimos sacar el trabajo, e incluso la gente nos llegaba a dar ánimos, pues al vernos caminar daba por entendido que se debía a un supuesto exceso de trabajo.
Ese día comprendí que siempre se puede, si un ciego puede llegar a ver las cosas con mayor claridad que el mayor de los videntes, y si al fin y al cabo un loco no es más que una persona con un exceso de lucidez ante esta vida tan dura, quien era yo para quejarme por tener simplemente mala pata.
Al final de la jornada recogí los uniformes nuevos, todo estaba en su sitio.
Sin demorarme en exceso fui junto a mis compañeros al ascensor con el fin de registrar mí salida.
Nada más cerrarse la puerta discerní que había cometido un error, todas las miradas se dirigieron hacia mí, más concretamente a los uniformes que sostenía en mis brazos, acunados como ese niño ansiado que por fin ha llegado.
La tensión era extrema, el sudor se abría camino por mi frio cuerpo.
Sin mediar palabra alguna en un descuido se abalanzaron sobre mi persona, el objetivo estaba claro, querían desproveerme de mi ropa (los uniformes se entiende).
Solo nos separaba una planta para poder salir al exterior y sentirme protegido por las cámaras.
Durante ese espacio de tiempo me vinieron imágenes de familiares que ya no están al lado mío, amigos que sacaron el billete sin retorno e incluso una luz cegadora de la cual surgía una voz como en la película poltergeist, la cual me decía:
-”¡Toni corre hacia la luz!”
Por fin se abrió la puerta, sacando fuerzas de flaqueza alcancé a escapar del enmarañado de manos armadas de afiladas garras que no cesaban en el intento de apropiarse de los atavíos.
No puedo asegurar con certeza si llegue a marcar en el reloj o no, pero lo que si se es que lo puedo contar, hoy he despertado sin recordar nada de
lo que ocurrió una vez salí del ascensor, pero ya nada me importa pues junto a mi yacían los uniformes en sus respectivos envoltorios.
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