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Viernes 10 de Enero

 

                  Fin de semana: Viernes 10 a Domingo 12 de Enero de 2.025

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana llegamos con una nueva edición, esta vez con un artículo sobre el mal humor y lo que nos produce, chistes recopilados desde las redes sociales, tonterias varias, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos a todos que tengan un excelente fin de semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

El mal humor se vuelve contra el que lo lleva (Por Fátima Servián Franco)

Solemos replicar el modo en que nos tratan y, según la psicóloga Elisa Múgica eso se debe a las neuronas espejo, que nos incitan a actuar de la misma forma en que lo hacen con nosotros.

Estas famosas e interesantes neuronas son las responsables del bostezo contagioso, de que sonriamos cuando nos dedican una sonrisa o de que nos pongamos de mal humor cuando alguien enfadado se dirige a nosotros.

Por lo tanto, todos los insultos y borderías que salen por nuestra boca acaban encontrando el camino de vuelta, haciendo estragos en nuestro equilibrio personal y emocional.

El mal humor es como estar en resistencia con uno mismo, con los demás y con las situaciones que nos pasan.

Una de las explicaciones que se contemplan para explicar por qué algunas personas están constantemente de mal humor, pese a que la vida les ha dado fortuna, es que tienen un ego demasiado grande.

Poco o nada les parece bien y piensan que la realidad tiene un empeño especial en que no se cumplan sus expectativas, de ahí su constante mal humor.

En este sentido, el humor atormentado es el estado de ánimo que nos hace al mismo tiempo pequeños y esclavos.

¿De dónde viene nuestro mal humor?

El desencadenante del mal humor puede ser cualquier circunstancia.

El humor es un estado de ánimo en el que nos instalamos por muchos factores.

Algunos expertos concluyen que las expectativas no cumplidas, por ejemplo, nos hacen mas propensos a tener pensamientos desajustados y eso es lo que termina poniéndonos de mal humor.

Tal Ben Shahar, profesor de Psicología Positiva en la Universidad de Harvard, asegura que el enfado tiene su función, es como una válvula que cuando se abre alivia la presión a la que está sometida una persona ante una circunstancia que le afecta.

Si alguien es despedido del trabajo, puede ser más productivo para uno mismo aceptar el enfado que produce tal circunstancia que negarlo.

El enfado, en este sentido, puede informarnos de que hemos sido víctimas de una injusticia y llenarnos de energía para poner una reclamación. También nos puede hacer prisioneros del resentimiento. Todo dependerá de la manera en la que gestionemos la emoción.”

El mal humor también puede ser explicado, siempre que no haya trastornos neurológicos, como un estado de ánimo en el que generalmente se produce una negación de la realidad.

Las personas que continuamente están mal humoradas, rara vez están conformes con lo que tienen.

Sus desajustadas expectativas les producen una gran frustración que se traduce en enfado y mal humor, haciendo que vean la situación de una forma más negativa de lo que realmente es o puede ser.

El mal humor ataca a nuestro cuerpo y a nuestra mente

Estar continuamente mal humorados nos causa malestar psicológico y un desgaste emocional que ataca nuestro sistema inmunológico.

Aumenta el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares y es un hábito nocivo para la función de los pulmones, según un estudio de la Universidad de Harvard.

La persona mal humorada tiene sentimientos de irritación, enfado y rabia.

Enfoca su atención en los obstáculos externos que le impiden conseguir sus objetivos, a los que responsabiliza de su frustración.

Además, el mal humor nos genera la necesidad de actuar física o verbalmente de modo intenso e inmediato.

En el plano fisiológico, este estado de ánimo activa el sistema nervioso, eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y a la vez reduce el volumen sanguíneo y la temperatura periférica.

También hace que aumente la tensión muscular y la secreción de adrenalina, preparando al organismo para esfuerzos intensos.

Debido a las crecientes evidencias científicas sobre el impacto negativo del mal humor en el organismo, es mejor contar hasta diez antes de perder el control.

¿No crees?

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  • Humor desde las redes sociales...

1.

­-”Amor, decime algo que me vuelva loca...”

-”Acabo de pasar caminando donde pasaste recién el trapo de piso.”

-”Pelotudo.”

(Gracias Esther !!!)

2.

-”Te recomiendo 5 manzanas diarias para bajar de peso.”

-”¿Rojas o verdes?”

-”Corriendo, gordo, corriendo...”

(Gracias Gustavo !!!)

3.

Literaruta erótica para eyaculadores precoces:

Capítulo 1.

Ella lo miró.

Fin.

(Gracias Marcelo !!!)

4.

-”Hijo, debo decirte algo dificil.”

-”¿Sí, mamá?”

-”Los Reyes Magos, son tus papás...”

-”¿Los 3?”

5.

Melchor le dijo trolo a Gaspar.

Gaspar le dijo negro pedorro a Baltasar.

Baltasar le dijo gordo choto Melchor.

Se cagaron a trompadas entre ellos, y así nació la Rosca de Reyes...

(Gracias Iche !!!)

7.

San Martín no sufrió mal de altura al cruzar los Andes.

Porque tenía Remedios de Escalada...

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  • Tonterías breves...

1.

¿Cuál de estas palabra es del género femenino: bandera, gallina, asociación, matemáticaa?

Bandera no es femenina, porque tiene palo.

Gallina no es femenina, porque tiene huevos.

Asociación no es femenina, porque tiene miembro.

Matemáticas es la única femenina, porque tiene reglas, demasiados problemas, es complicada, muchas veces jodida y pocos la entienden...

(Gracias Gustavo !!!)

2.

¿Tú sabes por qué el Papa siempre es hombre?

¿Por qué?

Porque así dicen: su santidad el Papa.

Si fuera mujer dirían: su santidad la Mama.

3.

-”Estoy haciendo un curso para hablar sin acritud ni ofender a la gente.”

-”¿Así? ¿Y cómo te va?”

-”Mejor que tu dieta...”

4.

-”¿Adivina quién se ha despertado con 45 mensajes de su ex en el móvil?”

-”Tu.”

-”No, mi ex...”

5.

Un tipo entra en un bar y le dice al camarero:

-”Me pone una cerveza, por favor.”

Y le dice el camarero:

-”¿Sin alcohol?”

Y el tipo dice:

-”No, sin lactosa.”

Entonces dice el camarero:

-”Oiga, pero eso es ridículo...”

-”Bueno, has empezado tu...”

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  • Sutilezas...

1.

El reloj de la sala había desgajado ya las 12 de la noche, y sin embargo el novio de Susiflor no daba traza de dar fin a su visita.

El papá de la chica se asomó por la escalera de la sala y le dijo:

-”Susiflor: Ya es hora de ir a la cama.”

Habló el galancete:

-”Exactamente eso mismo le estaba diciendo yo, señor, pero no quiere.”

2.

Batutto Korchea, conductor de la Orquesta Sinfónica de Armadillo, Texas, se encolerizó porque el músico que tocaba la tuba desafinó en un ensayo.

-”Don’t mess with Wagner!”, - le dijo hecho una furia.

Y así diciendo le arrebató el instrumento y le propinó con él un formidable golpe en la cabeza.

A causa del tubazo el músico quedó bastante muerto.

En un juicio que duró cuatro minutos el conductor fue sentenciado a morir en la silla eléctrica.

La noche de la ejecución lo sentaron en la silla y le pasaron por el cuerpo una descarga de un millón de voltios.

Para sorpresa de todos don Batutto no se electrocutó; únicamente se le puso chino el pelo.

El gobernador texano tuvo que ponerlo en libertad.

Transcurrió un mes, y el primer violín de la orquesta no marcó bien el compás en un sencillo pizzicato.

Korchea le quitó la cuerda de sol al instrumento del intérprete, y con ella lo estranguló expeditamente.

De nueva cuenta fue condenado a la máxima pena, ahora mediante un juicio que duró tres minutos.

En esta ocasión le pasaron en la silla eléctrica una corriente de dos millones de voltios.

El conductor ni siquiera se estremeció: la terrible descarga no tuvo más efecto que rizarle las pestañas.

Otra vez el gobernador se vio en la precisión de indultarlo.

No pasó mucho tiempo sin que Batutto tuviera otra vez problema con un músico.

El trombonista no hizo a tiempo su entrada, y el conductor le introdujo por el traspuntín la vara del trombón, con lo cual lo dejó tieso.

Al trombonista, no al trombón.

Nuevamente Korchea fue condenado a muerte en un minuto.

Ahora le pasaron por el cuerpo tres millones de voltios.

Tampoco en esta ocasión quedó frito el conductor de la sinfónica.

Solamente quedó un poquito bizco, lo cual no tendría otra consecuencia que repetir dos veces la misma partitura.

Desesperado, el verdugo le preguntó a Korchea:

-”¡Le he pasado por el cuerpo un millón de voltios, dos millones de voltios, tres millones de voltios! ¿Por qué no lo ha matado tanta electricidad?”

Respondió imperturbable don Batutto:

-”Es que soy mal conductor...”

3.

Un paciente del doctor Ken Hosanna se quejó:

-”Cuando me levanto por la mañana me siento laso, feble, fatigado, decaído, postrado, lánguido y desfallecido. A la media hora, sin embargo, me siento fuerte, recio, vigoroso, dinámico, animoso, enérgico y fornido. ¿A qué se deberá eso, doctor?”

-”No lo sé”, -respondió el facultativo, -”Pero una cosa le puedo aconsejar: levántese media hora más tarde.”

4.

Don Tapiano era algo sordo.

Iba en su bicicleta y se encontró a un amigo.

Éste le preguntó:

-”¿Cómo está tu esposa Cheta?”

Don Tapiano creyó oír que el amigo le preguntaba por su bicicleta, y respondió:

-”Está muy mal. La presté y me la devolvieron ponchada y con el asiento abollado.”

5.

Aquella secta religiosa era sumamente estricta.

Uno de sus feligreses fue entrevistado por una periodista.

Declaró el hombre:

-”Nos está prohibido bailar, beber licor y tener contacto con mujer. Pero eso no es problema, pues hemos encontrado sustitutos; en vez de bailar cantamos himnos de alabanza; en lugar de beber licor tomamos té de hierbas...”

Inquiere la entrevistadora:

-”¿Y en vez de mujer?”

Responde con naturalidad el de la secta:

-”Tenemos travestis...”

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  • Vade Retro Sarkany... (Por Rolo Rojas)

Desde un tiempo a esta parte, noto que hay algo de la moda que me molesta.

Soy un tipo para el que la simbología de los objetos es más que una mera y caprichosa decisión de una playa y vacía oleada de la moda.

Es más, es la punta del iceberg de ciertos cambios que incomodan y peor aún, de muchos más que se avecinan.

No por obsesivo, sino por observador de los movimientos sociales, puedo llegar a decir que los hombres deberíamos de preocuparnos más, respecto de esta moda de las mujeres de llevar puestos como calzados, cosas amorfas, gigantes, altas, desmesuradas, flecudas, con colores y formas que hieren de muerte la sensibilidad artística del mismo Dalí.

Con ellas se pavonean como pisando fuerte, tal cual el monstruo de Gieco.

Si la dictadura tenía como figura temeraria unas botas, el nuevo ¿podría decirse orden social? tiene la suya, en el calzado femenino.

¿Qué es lo que se esconde subliminalmente en esta moda de las mujeres?

¿Es que sobre esa especie de plataforma de lanzamiento ellas cambian su actitud?

Te miran a vos, pobre hombrecito subido a un mocasín desgastado, desde arriba hacia abajo, con un seño feroz, frío y depredador de autoestimas masculinas, imponiéndote un silencioso y disuasorio: ¡Córrete insecto!

Atrás quedó aquella tierna historia de Cenicienta la de los piececillos delicados que perdía su zapatito de cristal antes de las doce.

Muuuy atrás quedó.

Las Cenicientas actuales si pierden semejantes tamangos, deberían en vez de esperar un príncipe, llamar a catástrofes de defensa civil para la remoción del calzado, con la precaución de traer la división canes e investigar si no ha quedado, por si acaso, algún sobreviviente masculino debajo de él.

Detrás quedaron las chicas de las chatitas que entraban a tu vida como pidiendo permiso y con cara de perrito de Hush Puppies te decían:

-”¿Puedo?”

Ahora es diferente.

Ellas donde pisan, cual Atila, no vuelve a crecer el pasto y menos el orgullo masculino.

Es más he notado que la elección del objeto en cuestión no es mera casualidad.

Las féminas con ese tipo de calzado despiertan en nosotros temores ancestrales y ocultos por años.

El miedo a Frankenstein que con sus enormes zapatotes, deseaba exterminar a cuanto ser humano se le cruzara, procurando así vengarse de sus creadores.

¡Si señor!, pretenden despertar este viejo temor, pero con una diferencia que enciende una luz más de alerta.

Aquel monstruo, tenía dos tornillos en la cabeza, a estas me parece les falta uno.

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  • Cosas que me contaron... (Por Julio César Parissi)

(Parte 1)

Las anécdotas terminan siendo cuentos anónimos que, por lo bien resueltos, nunca se sabe si son verdades o mentiras.

O, en un tercer caso, verdades a medias.

Claro, hablo de las anécdotas que nos cuentan de segunda o de enésima mano.

De ninguna manera de las anécdotas que me narraron los mismos protagonistas, las que por esa virtud considero verdaderas.

Como éstas:

Bayly trasgresor

Jaime Bayly, novelista y conductor televisivo peruano, famoso por su vida sexual desprejuiciada (esta gente se dice a sí misma bisexual) me contó en un bar de Buenos Aires que, muchos años atrás y cuando volvía de un viaje a Europa, su abuela, escandalizada, le dijo:

-”¡Jaime, esto es un horror! ¡En una revista salió que tú te acuestas con un ministro del gobierno!”

Bayly la miró poniendo cara de sorprendido, y le contestó:

-”Abuela, eso es un vil mentira. Yo no me acosté con un ministro del gobierno. ¡Lo hice con todo el gabinete!”

Guinzburg y sus cosas de chico

Jorge Guinzburg, humorista de prensa y televisión, estaba con Horacio Fontova haciendo una temporada en Brasil, en pleno verano.

Un mediodía se encontraban almorzando en la terraza de un restaurante cuando a los dos le vino ganas de hacer pis.

Quizá porque estaban pesados luego de la abundante comida, ninguno de los dos tenía ganas de ir hasta el baño.

-”¿Y si hacemos abajo de la mesa?”, -dijo Jorge.

-”Dale”, -se prendió Horacio.

Ambos se bajaron los cierres y echaron sus aguas, con disimulo, como si nada pasara, porque el mantel llegaba hasta el piso.

Pero, al ratito nomás, vieron que los comensales de alrededor empezaron a irse y ellos no se daban cuenta por qué lo hacían.

Hasta que descubrieron que el piso tenía una pendiente y el reguero del meo a dúo había llegado a las mesas vecinas.

Andrés y las figuras geométricas

Si bien fui amigo de Andrés Redondo, esta anécdota sobre él me la contó Paco Amaral.

Sucedió en los primeros tiempos de Telecataplum, en Montevideo.

En esa época había un fanático del grupo (uno entre miles) que siempre iba a ver los ensayos y las grabaciones.

Tenía, como muletilla, decirle Cuadrado a Andrés Redondo, un chiste pueril si los hay.

El problema se dio cuando cierta vez este hombre iba caminando por 18 y vio de espaldas a un tipo que marchaba delante, y que sin dudas era Redondo.

Corrió hacia él y le palmeó la espalda con violencia, al tiempo que le gritaba:

-”¡¿Cómo te va, Cuadrado?!”

El desconocido se dio vuelta y este hombre vio que no era Andrés.

Azorado, sólo atinó a decirle:

-”Perdone... ¡creí que era Redondo!”

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