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Viernes 15 de Diciembre

 

                  Fin de semana: Viernes 15 a Domingo 17 de Diciembre de 2.023

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos una edición muy divertida con un artículo sobre la razón por la que reímos, humor de “la cole”, anuncios importantes, cosas recibidas desde las redes sociales, más sutilezas y unos textos de humor muy divertidos. Esperamos que se diviertan con el material seleccionado y que pasen todos un excelente fin de semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

La verdadera razón por la que nos reímos (Por Sophie Scott)

Reírse puede ser extraño.

Y aun así todos lo hacemos mucho.

Un estudio arrojó que por cada 10 minutos de conversación, una persona se ríe 7 veces.

No lo hacemos cuando creemos.

Si le preguntas a la gente qué los hace reír, te hablarán de bromas y humor, pero la verdad es que reímos con mayor frecuencia cuando estamos con otra gente.

Y rara vez por bromas.

La risa es una emoción que usamos para mantener lazos sociales.

10 cosas que quizás no sabías sobre la risa

Una emoción que nos hace hacer ruidos bastante extraños: de jadeos y chillidos hasta ahogos o ronquidos.

Cada uno de ellos simplemente refleja qué músculo del pecho se está apretando y haciendo presión en la caja torácica para que salga aire.

Mi risa es muy aguda, muy por sobre el sonido que logro cuando trato de cantar, por ejemplo.

La risa es una forma primitiva de sonido.

Imágenes de resonancia magnética muestran que cuando alguien ríe, no existe un movimiento real de la lengua, mandíbula, paladar o labios.

Toda la acción pasa en la caja torácica.

Las expresiones faciales de emoción son imitadas más allá de la especie.

La risa es una expresión emocional no verbal y estos sonidos, que típicamente usamos para enganchar emociones fuertes, son más parecidos a llamados animales que a nuestro discurso habitual.

Los significados que esconde la risa

Estas expresiones no verbales frecuentemente se asocian a expresiones de emoción.

Específicamente a las denominadas emociones "básicas", las cuales se pueden reconocer en todos los grupos humanos e incluso pueden encontrarse en otros mamíferos.

Esto explica por qué algunas emociones parecen similares en distintas especies.

Piensen en la cara de un humano enojado y de un lobo enojado.

La gente reconoce la risa como risa incluso si es producida por alguien de una cultura completamente ajena.

Mis colaboradores Disa Sauter y Frank Eisner hicieron varios viajes a Namibia para trabajar con gente de la etnia Himba.

El único sonido hecho por un inglés que ellos reconocían era la risa.

Otras emociones muy positivas, como el triunfo, que también tiene un significado en todas las culturas, son expresadas de forma muy distinta a través de ellas y no son expresiones básicas.

Por ejemplo, en Reino Unido no es raro que la gente vitoree en señal de victoria, mientras los himbas producen un sonido estilo "ay-ay-ay" cuando celebran.

No somos los únicos animales que reímos.

La risa ha sido descrita en otros primates como los chimpancés, orangutanes y gorilas, capaces de reír en reacción, por ejemplo, a cosquillas.

De humanos a ratas

La risa también ha sido descrita en estudios de ratas, por lo que es bastante posible que hayan más mamíferos risueños en el reino animal.

Donde sea que encontremos risa, su origen será en cosquillas o en una actitud de juego, de humanos a ratas.

Todos los mamíferos juegan durante su juventud.

Y algunos como los humanos o los perros, lo hacen durante toda su vida.

Quizá la risa evolucionó hacia ser un importante signo de juego: una señal de que lo estamos pasando bien, que nadie nos hará daño y que todo es parte de un juego.

Incluso hay una teoría basada en la comedia, donde la gente utiliza la comunicación como una forma juguetona de relacionarse y por eso nos reímos.

Quizá la raíz de toda risa todavía surge de las interacciones sociales.

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  • Humor desde las redes sociales…

1.

Combinaciones peligrosas:

-Ignorancia y poder.

-Soberbia y dinero.

-Tos y diarrea.

2.

-”Han chocado dos astronautas en el espacio...”

-”¿Y cómo están?”

-”Heridos, pero sin gravedad...”

(Gracias Daniel !!!)

3.

El café sustituye al chocolate, el chocolate al sexo, el sexo a la felicidad.

Y así vamos por la vida tristes, gordos, sin coger y con insomnio...

(Gracias Esther !!!)

4.

El mate es la puerta de entrada a drogas más duras como los bizcochitos de grasa, y las facturas.

Y de ahí nadie sale.

¡Nadie!

(Gracias Alejandro !!!)

5.

-”Me dolía la cabeza de escuchar siempre la misma sintonía...”

-”Se dice melodía...”

-”Melodía la cabeza de escuchar siempre la misma sintonía...”

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  • De la “cole”...

Dios le preguntó a los romanos:

-”¿Ustedes quieren un mandamiento?”

-”¿Cuál sería el mandamiento, Señor?”

-”¡No matarás!”

-”No, gracias. Eso interrumpiría nuestras continuas conquistas.”

Entonces Dios le preguntó a los egipcios:

-”¿Ustedes quieren un mandamiento?”

-”¿Cuál sería el mandamiento, Señor?”

-”¡No cometerás adulterio!”

-”No, gracias. Eso arruinaría nuestros fines de semana.”

Dios entonces les preguntó a los sirios:

-”¿Ustedes quieren un mandamiento?”

-”¿Cuál sería el mandamiento, Señor?”

-”¡No robarás!”

-”No, gracias. Eso arruinaría nuestra economía.”

Y así Dios fue preguntando a todos los pueblos hasta llegar a los judíos:

-”¿Ustedes quieren un mandamiento?”

-”¿Cuánto costaría?”

-”Es gratis.”

-”Entonces mándanos diez...”

(Gracias Alejandro !!!)

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  • Último momento...

El gobierno ha dispuesto a través de un decreto que será publicado en las próximas horas, la puesta en marcha de un nuevo plan llamado Plan de Emergencia Nacional de Empleo (P.E.N.E.) el que se introducirá a la brevedad a la población.

El mismo consiste en acelerar la jubilación de los empleados de mayor edad.

Este se llamará Cronograma Unilateral de Liberación de Empleos Administrativos (C.U.L.E.A.)

Los empleados insertos en dicho Cronograma, es decir los CULEADOS solicitarán una entrevista para determinar si su situación laboral es compatible antes de jubilarse.

Esta fase se denominará Plan Acelerado de Jubilación Anticipada (P.A.J.A.)

Todos los empleados que hayan sido debidamente CULEADOS y hayan hecho su P.A.J.A. podrán solicitar una revisión final, denominada Posibilidades Optimas Laborales de Volver a la Ocupación (P.O.L.V.O.)

La política del programa estatal establece que los empleados pueden disfrutar de un solo P.O.L.V.O y hasta dos P.A.J.A.S, pero podrán ser CULEADOS cuantas veces el Gobierno lo juzgue necesario.

(Gracias Claudio y Jorge !!!)

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  • Sutilezas...

1.

Propuso el avieso galán:

-”¿Me aceptas una copa?”

La ingenua chica respondió:

-”Sí.”

-”¿Otra copa?”

-”Sí.”

-”¿Una más?”

-”Sí.”

-”¿Me acompañas a mi departamento?”

-”Sí.”

-”¿Nos vamos a la cama?”

-”Sí.”

Terminado el erótico deliquio él le ofreció:

-”¿Un cigarro?”

Y ella:

-”No. Mi mamá me ha dicho que si estoy con un hombre y le digo que sí a todo, el hombre se aprovechará de mí...”

2.

Don Algón entró en el cuarto del archivo y se asombró al ver al encargado follando con su lindísima asistente.

-”¿Qué es esto, Archibaldo?”, -le reclamó enojado.

-”Perdone, jefe”, -replicó el archivista, -”Ya habíamos terminado nuestra trabajo, y no nos gusta estar sin hacer nada...”

3.

Don Frustracio, el abnegado esposo de doña Frigidia, asomó por la ventana de la alcoba y vio la luna llena.

-”¡Qué hermosa luna!”, -profirió arrobado.

Doña Frigidia replicó de inmediato:

-”Hoy no. Me duele la cabeza...”

4.

Pepito le contó a su papá:

-”Un niño de la escuela me dijo que me parezco mucho a ti.”

El señor, orgulloso, le preguntó:

-”Y tú ¿qué le dijiste?”

-”Nada”, -replicó Pepito enfurruñado, -”Es más grande que yo...”

5.

Doña Panoplia de Altopedo, dama de buena sociedad, tenía un perico.

Cierto día notó que el loro andaba nervioso, desasosegado.

Lo hizo revisar por un veterinario.

Tras el correspondiente examen el médico dictaminó:

-”A su perico le hace falta una periquita. Tengo una que puede ser su novia por algunos días. El alquiler es de mil pesos.”

Doña Panoplia llevó a su casa a la cotorrita y la puso en la jaula del perico.

Al punto el loro se lanzó sobre ella y empezó a desplumarla.

-”¿Por qué haces eso?”, -le preguntó azorada doña Panoplia.

Respirando agitadamente contestó el pajarraco:

-”¡Por mil pesos, la quiero encueradita!”

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  • Un Día Cualquiera... (Por Dragon)

He tenido un mal día.

De esos que es mejor quedar uno en la cama y taparse con la sábana y olvidar que existe el mundo.

Ya desde que me levanté, la cosa no fué bien.

El despertador, como no, sonó con ese ruído de sirena de pós guerra, sacándome de golpe y porrazo de un sueño magnífico, con un príncipe azul (¡si es que existen!).

Mi príncipe me hacía... uy, perdón, no... que aún es horario infantil.

Bueno, algo me hacía el príncipe, hasta que el cabronazo del despertador sonó, dejandome en ascuas y con el corazón sobresaltado.

Nunca supe muy bien el porqué se le dice príncipe azul, cuándo hasta dónde yo sepa, el hombre no va pintado de azul.

Más bien, en los cuentos, siempre lleva un traje blanco, ajustado y con cara afeminada.

Será porque ese color inspira ternura o algo así, no sé.

Es una de las tantas preguntas que me hago.

Me levanto maldiciendo al despertador, me dirijo al cuarto de baño y... ¡PAMMM!

Me escoño en todo el sentido de la palabra.

Tropiezo con uno de los gatos, la perra cruza en ese preciso instante, y yo voy a parar de cabeza a la puerta del baño.

Eso parecía una jugada de Iniesta en el mundial, pero rematando de cabeza.

¡Olé mi niña!

¡Qué gool de cabeza!

Y con un chinchón de regalo.

Tengo tres cuartos de hora para vestirme, tomar café, sacar a la perra, dar de comer a los gatos, ver si la lámpara de Federico funciona (últimamente falla y no quiero ser culpable de que muera por falta de calor), aparcar el coche y entrar a trabajar.

Consigo hacerlo todo en tiempo récord, menos lo de tomar café y aparcar en condiciones el coche.

Llego diez minutos tarde, porque una señora con rulos y su hijo me entretuvieron.

Yo estaba muy feliz aparcando, pensando que la suerte estaba de mi lado y ese lugar escuálido estaba ahí esperando mi llegada.

Pero claro, la suerte lo mismo que viene, se vá y la mia se fué en un suspiro.

Le di al coche de atrás, un poquito, y pensé que nadie lo había visto.

Y un cuerno que nadie lo vio.

Una señora, en bata de guatiné y rulos en el pelo, chilló sabe Dios de que balcón, alertándome que su hijo bajaba ya por las escaleras, pués ese era su coche.

¿No se supone que los jubilados duermen a esas horas tempranas?

¿Qué hacía esa mujer, en bata y rulos en un balcón tan temprano?

Lo suyo no fue una amenaza.

El hijo, con cara de pocos amigos, me arrincona entre su coche y el mio.

Hace un examen severo a su vehículo y comprueba que las bajas son mínimas.

Me dice que tenga más cuidado para la próxima, se da la vuelta y le oigo decir por los bajines:

-”...mujer tenía que ser.”

Yo salgo de mi rincón, cagada de miedo.

No era para menos.

Ese hombre parecía Jack Nicholson en “Alguién voló sobre el nido del cuco”.

Llego al centro, con mis diez minutos de retraso.

No pasa nada, mis compañeros me comprenden.

Lo que no comprendo yo, es el panorama desolador con el que me topo.

María del Mar, la recepcionista, llora desconsolada, cuál Simba por la muerte de Mufasa, por ese novio que tiene.

Esa virtud de novio, la volvió a dejar por duodécima vez por una quinceañera, de cuerpo fresco y lengua libre, alegando el muy cabrón que necesitaba aire fresco y encontrarse a si mismo.

Y tanto que se encontraba cada equis tiempo.

-”Esta vez no le perdono. Que no me venga a decir que soy su único amor, que nadie más le comprende como yo...”

(Todo este monólogo lo hace regado por un llanto imparable, babas, mocos y una caja de kleneex medio vacía.)

Dejo que se consuele sola con su caja de kleneex.

Es demasiado temprano para dramas amorosos y no sé que decirle.

Por el pasillo, tropiezo con Françoise.

Esta mujer, de cálida sonrisa y sentimientos confusos, es un caos.

No habla bien el español, arrastrando tanto las erres que las convierte en dobles erres y siempre anda buscando algo que ha perdido.

-”He perrdido un inforrme. No sérr dónde lo estárr. ¿Tú te cuerrdas, porr casualidad en que lugarr lo habrré dejado?”

No se pierde a si misma porque el marido, sabio hombre, se empeño hace ya un tiempo en insertarle un GPS en el antebrazo.

Así la tenemos siempre localizada.

Le digo dónde podría estar el informe y se vá feliz.

Es fácil de contentar.

Al pasar por uno de los despachos, veo que la directora aún no ha llegado.

Brilla por su ausencia.

Siempre llega tarde.

Un día porque su niño tiene anginas y el otro porque a su marido se le olvidó comprar Tampax.

Es la directora, por eso se da el lujo de llegar tarde.

Eso lo hago yo y estoy con las patitas en la calle.

También porque no sabría que inventarme.

No tengo hijos con anginas y los Tampax me los compro yo.

En el otro despacho, está la asistente social aporreando el teclado del ordenador.

Piensa que es la cabeza de su ex y desahoga así sus neuras y frustraciones.

Yo también lo haría si hubiese encontrado a mi marido en la cama con otro (no con otra).

No está para dar consejos a nadie ni arreglar vidas ajenas, pero dice que prefiere trabajar a pensar en lo suyo.

Le doy un casto “Buenos días” y la dejo que siga en su matanza particular.

Pienso que culpa tendrá el teclado en que su ex no saliera del armario antes de conocerla, pero decido no decirle nada, aún quiero vivir por unos cuántos años más.

Llego al comedor y ahí está Pedro, preparando con más ahínco que esmero el desayuno para los hambrientos usuarios que están por llegar, después de un largo puente.

Vienen como hienas y no perdonan retraso alguno en el escueto desayuno.

Las siguientes cuatro horas, me las paso pegada al teléfono, husmeando en el ordenador y detrás de la directora, que por fin se dignó en hacer acto de presencia, en buscar una salida a algo que no la tenía.

Las doce, ¡por fin!

Me voy pitando, besos, abrazos y hasta mañana.

Tengo el tiempo justo para tomarme ese café, fumar un cigarrillo y preparar el cuerpo para el siguiente trabajo.

A falta de marido que me mantenga, tengo dos trabajos, para así poder presumir que llego al día veinte de cada mes.

Los restantes días hasta cobrar, mejor ni hablo.

Entro en el restaurante con cara de pocos amigos.

Vuelvo a tropezar, esta vez con una caja de veinticinco kilos de cebollas que alguien en su sano juicio dejo olvidada en medio de la cocina.

Esta vez no hay que lamentar ningún chichón, sólo una palabrota.

Paso el turno dando de comer a señoras ociosas, hombres en apuros financieros, guiris que no saben que es un gazpacho y con un jefe que tiene mucha cara.

Aprovechando un momento “dulce” entre jefe y empleada, le saco el tema de las vacaciones.

Y de paso, el de aumento de sueldo.

Me quiero ir de camping, así puedo llevarme a la perra, ya que al extranjero este año Zapatero nos hace la cosa difícil.

También porque teniendo un zoo en casa es algo complicado el viajar más lejos y por más tiempo.

Antes, era Jorge, mi amigo del alma, quién cuidaba de mi pequeño zoo, hasta que llegó Federico.

Le tiene pánico y dice que los lagartos le dan fobia.

Yo pienso que más bien es él quién da fobia a los lagartos, pero no le digo nada porque le tengo mucho cariño y respeto.

Llego a un acuerdo con el jeta, perdón jefe, en cuánto a mis vacaciones se refiere.

Lo del aumento, una vez más es postergado para tiempos mejores.

La cosa va mal, tu sabes y además, tu tienes otro trabajo y ninguna carga.

A ver bonito, ¿quién te crees que paga mi casa, mis facturas y mis Tampax?

Me voy a mis clases de esgrima.

No sé porque carajo me apunté a esto, pero oye, tiene su punto esto de aprender a manejar un sable.

Y no se me dá mal.

Termino la clase hecha un desastre.

Han terminado con mi almita, ya en decadencia a esas horas de la tarde.

Me voy al supermercado, mi nevera pide a gritos que la llene.

En la cola para pagar, una señora me pide por favor si la dejo pasar, 'sólo tengo dos cositas'.

La dejo, asi hago mi obra buena del día y tal vez me gane un cachito de cielo.

La señora pasa, pero no con dos cositas, si no con un carro lleno.

Me indigna la cara dura de la señora, pero no digo nada, sólo le machaco con una mirada letal.

Salgo del supermercado con cinco bolsas y unos cuántos euros menos en mi cuenta.

Mientras conduzco, suena el móvil.

Hay un conjuro cojonudo que dice que el móvil sólo debe sonar estando uno en situaciones íntimas o conduciendo, nunca en un momento más oportuno.

En ninguna de las situaciones anteriores lo cojo; en la primera porque es íntimo y en la segunda, porque tengo una lista interminable de multas, sólo comparable con el caso Malaya.

Me dirijo a las clases de teatro, con un poco de retraso.

Salto el manual de tráfico por ahí mismo.

Eso si,con precaución.

-”¡Boluda! ¡Llegás tarde!”, - es mi profesora de teatro, argentina y medio pirada.

-”Perdón,el tráfico,ya sabes.”

-”Vale, no pasa nada. Empezamos con un poco de ejercicio. Oyeee,me gusta tu pollera.”

-”¿Mi quéee? ¡No soy una gallina!”

-”Claro que no sós una gallina, me refiero a que me gusta tu pollera, no más.”

-”Pero... ¿que carajo es una pollera?”

-”Chica, lo que llevás puesto. ¡Estooo!”, -señala mi falda.

-”¡Leche, mujer! Falda, corazón, ¡falda! Que estás en España, no en Argentina.”

En dos horas, esta argentina pirada, sacó de mi hasta la bilis y me dejó KO, arrastrándome ya por el suelo.

Ya de noche, regreso por fin a mi casa, no sin antes tragarme un atasco monumental por culpa de un camión volcado.

Es la guinda del día.

¡Hogar, dulce hogar!

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