Fin de semana: Viernes 1° a Domingo 3 de Abril de 2.022
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre el los tipos de risa, chistes breves, pensamientos no muy profundos, humor desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy interesantes. Esperamos que no nos hayan extrañado mucho, que se diviertan y que pasen una excelente semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
Los 7 tipos de risa. (Por Josberth Johan Benitez Colmenares)
La risa es una de las manifestaciones más enigmáticas que desarrolla el ser humano.
El problema para su comprensión radica en que la expresamos en diferentes contextos: cuando estamos felices, tristes, solos, en compañía, ante situaciones graciosas y también frente a las desagradables.
Además, la risa tiene un fuerte componente social. Los expertos aseguran que es un mecanismo evolutivo para conectar emocional y socialmente con nuestros padres durante nuestros primeros meses de vida y se va afinando mientras crecemos hasta desarrollar diferentes tipos de risa.
Por otro lado, los investigadores han encontrado que los diferentes tipos de risa se relacionan con distintas conexiones cerebrales.
A su vez, y tal y como indica la evidencia, la percepción y el procesamiento cerebral de la risa también están condicionados por estas.
A continuación te exponemos cuáles son los tipos de risa más comunes y sus características.
1. Risa contagiosa
Al igual que sucede con el bostezo la risa también puede llegar a ser contagiosa.
De hecho, es muy probable que tengas un episodio de risa casi incontrolable en algún momento de tu vida, al margen de que conozcas cuál es el contexto que la ha motivado.
Por ejemplo, si entras en una habitación donde están varios amigos o familiares riendo, lo más probable es que de inmediato desarrolles también una risa involuntaria (o al menos una sonrisa).
Como curiosidad, no podemos dejar de mencionar la epidemia de risa en Tanganica ocurrida en 1962.
Se trata de un caso bien documentado en el que miles de personas se vieron afectadas durante meses. Los expertos asocian a este episodio con una variante motora de enfermedad psicógena masiva.
2. Risa nerviosa
La risa nerviosa es la que desarrollamos en contextos que no son divertidos.
Se considera una reacción involuntaria al estrés, la tensión y la ansiedad para minimizar una situación desagradable o vergonzosa.
Por ejemplo, cuando te ríes en medio de un episodio de llanto sin algún tipo de causa aparente.
Paradójicamente, la risa nerviosa no busca relajar a la persona, sino que produce un efecto contrario: la estresa aún más.
Las personas muy tímidas o introvertidas pueden manifestarla cuando son el centro de atención, al menos más que los extrovertidos.
3. Risa silenciosa
Normalmente, asociamos la risa con una expresión sonora.
También con movimientos faciales y corporales que la denotan o la delatan.
Sin embargo, entre los tipos de risa encontramos aquella que se manifiesta de forma silenciosa.
Es decir, no genera una expresión sonora y no se acompaña de movimientos del rostro, del torso o de los brazos más allá de una leve mueca.
Todos podemos desarrollar esta risa, aunque en más común en determinados contextos.
Por ejemplo, las personas introvertidas suelen apostar por ella, en parte porque es un excelente método de pasar desapercibido.
También se usa en situaciones graciosas que pueden ser reprobadas socialmente: un chiste de humor negro.
Algunos la manifiestan ante contextos sugerentes o insinuaciones eróticas.
4. Risa burlona
Se denomina risa burlona a aquella risa cuya intención explícita es burlarse de una persona.
Como es bien sabido, la burla es una de las formas utilizadas para ridiculizar a una persona por su aspecto, lo que dice o lo que hace.
Quien apela por la risa burlona busca humillar, ridiculizar y despreciar a alguien.
Dada sus características, este tipo de risa suele ser muy explícita.
Se acompaña de carcajadas, una potente sonoridad y ademanes corporales que buscan acusar a quien va dirigida.
Cuando es recíproca o bidireccional deja de ser un acto de crueldad o humillación para convertirse en una de las tantas manifestaciones inocuas del humor.
5. Risa cosquilleante
La risa cosquilleante se desarrolla en algunas personas cuando les hacen cosquillas.
A grandes rasgos se distinguen dos tipos de cosquillas: knismesis y gargalesis.
La primera no produce una reacción sonora, sino una ligera picazón.
La segunda sí lo hace y por lo general suele ser incontrolable e incluso puede anticipar al contacto con la zona sensible.
De acuerdo con los investigadores, la risa cosquilleante se manifiesta debido a la intervención del hipotálamo.
No se sabe muy bien la función biológica de esta reacción, pero sí se sabe que es más potente cuando se produce por personas íntimas.
Por ejemplo, es más probable que desarrolles una risa cosquilleante si esta te la produce un amigo a que si lo hace un desconocido.
6. Risa social
Todos los tipos de risa tienen un componente social, aunque en este caso utilizamos esta denominación para aludir a la risa que forzamos para evitar ser excluidos de un grupo.
Por ejemplo, si estás en un grupo y una persona cuenta un chiste que despierta carcajadas en todos, tú también te verás forzado a reír aunque no te haya parecido gracioso el chiste o no lo hayas comprendido.
La risa social la podemos manifestar para formar parte de un grupo, para evitar hacer sentir mal a los demás o simplemente para rehuir de un momento incómodo. Tendemos usarla ante personas que estimamos más, mientras que la desechamos frente a quienes no tenemos estima.
En efecto, utilizarás la risa social siempre ante los comentarios hilarantes de tu jefe, no así ante un colega que no toleras en tu trabajo.
7. Risa amistosa
El último de los tipos de risa que debes conocer es la risa amistosa.
Se trata de aquella que solo desarrollas ante un leve movimiento de tus labios o por medio de una sonrisa explícita.
La empleamos en señal de agradecimiento, empatía, para coquetear o para conectar con una persona a quien tenemos estima.
No se acompaña de una expresión sonora y por lo general es muy sutil.
Aunque por supuesto podemos mencionar otros tipos de risa, estos son los más comunes y los más utilizados en nuestro día.
Determinar el contexto en el que podemos usar uno u otro es imprescindible, ya que de ello depende el grado de aceptación social.
Por ejemplo, está mal visto hacer una risa burlona en el trabajo tanto como lo está no reírse socialmente de los chistes de tu jefe.
Humor desde las redes sociales…
1.
Le robaron un cajón de peras al verdulero.
Ahora está desesperado...
(Gracias Gustavo !!!)
2.
Sancho Panza era gordo por comer concervantes...
3.
-”Amor, ¿me comprás un celular?”
-”¿Y el otro?”
-”El otro me va a comprar una tablet…”
4.
La mujer le pregunta al hombre:
-”Cariño, ¿qué vas a hacer hoy?”
-”¿Hoy? Nada.”
-”Pero, ¡si hiciste lo mismo ayer!”
-”Ya, pero no terminé...”
5.
Según estudios, la mujer alcanza el máximo de su belleza a partir de los 40 años y el hombre a partir de los 50 mil dólares...
6.
Una mujer le pregunta a su amiga:
-”Isabel, ¿si volvieses a nacer te volverías a casar con tu marido?”
-”¡Yo si! ¡Que se joda!”
(Gracias Iche !!!)
7.
Cuando era chico y llovía, mi vieja me preguntaba si ya había entrado la ropa, le decía que sí y recién ahi la entraba.
Era el estafador de tender.
8.
Hay días en los que todo lo que necesito es un abrazo, silencio, paz, calma, un vino, un milló de dólares.
Solo eso.
9.
-”Te amo.”
-”Dime algo que no sepa.”
-”Cualquier espejo que compres es usado.”
(Gracias Isabel !!!)
Cosas de parejas…
La esposa le envía un mensaje al marido:
-”Cariño, por favor no olvides comprar pan cuando regreses del trabajo y antes de que me olvide… Tu novia Fátima está aquí, te envía saludos.”
-”¿Quién es Fátima?”
-”Nadie, solo quería que respondieras, para tener la confirmación de que viste mi mensaje.”
-”Ah, me sorprendió, porque justo ahora estoy con Fátima, ¡creí que me habías visto!”
-”¡¿Qué?! ¿Donde estas?”
-”¡En la panadería cerca de casa!”
-”¡Espera, voy allí ahora mismo!”
Después de 5 minutos, su esposa envía un mensaje:
-”Estoy en la panadería, ¿dónde estás?“
-”Estoy en el trabajo. ¡Ahora que estás en la panadería, compra el pan y dejame de romper las bolas!”
(Gracias Iche !!!)
Pepito…
La maestra le pide a Pepito en la clase:
-”Pepito, diga una oración utilizando la palabra ‘supongo’…”
-”Mi abuela se metió un periódico bajo el brazo.”
-”Ajá. ¿Y dónde está la palabra ‘supongo’?”
-”’Supongo’ que va a cagar, porque ella no sabe leer…”
(Gracias Isabel !!!)
Pensamientos no muy profundos…
1.
Mientras más peligroso es el barrio, más barato es el sándwich de milanesa. Gabriel García Marquez.
2.
Que lindo no tener deudas, llegar a fin de mes tranquilo y poder darse un gustito…
A mí no me pasa, pero debe ser lindo…
3.
Me estafaron.
Compré un libro llamado ‘Aprenda a hablar inglés en solo 15 pasos’.
Ya caminé tres cuadras, y no sé decir una mierda.
4.
Vivo con un miedo constante de que venga un reguetonero y me difa:
-”Ya tu sabe”
Y yo no sepa…
5.
Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela. Albert Einstein.
6.
Cuando me dicen:
-”Confiá en mi.”
Me hace recordar cuando mi mamá me decía:
-”Pasa, no te voy a pegar.”
(Gracias Gustavo !!!)
Sutilezas...
1.
Don Poseidón y doña Holofernes recibieron en su casa al galancete que iba a pedir la mano de su hija.
Eran muy jóvenes los novios, de modo que el genitor le dijo al pretendiente:
-”Creo que deberían ustedes esperar un poco.”
Contestó el boquirrubio:
-”Ella ya está esperando.”
2.
En la merienda de los jueves manifestó Casilda:
-”No cambiaría a mi marido por diez hombres.”
Declaró a su vez Facilda:
-”Por mi parte yo no cambiaría a mis diez hombres por un marido.”
3.
Doña Panoplia de Altopedo, dama de buena sociedad, visitó al señor y la señora Gules, que a más de tener mucho dinero eran coleccionistas de arte: en las paredes de su residencia colgaban cuadros de Manet, Renoir, Degas y otros grandes maestros de la pintura, sin exceptuar de esa grandeza a Toulouse-Lautrec.
Doña Panoplia comentó:
-”Qué bonitos dibujos. ¿Quién es el artista en la familia?”
4.
Himenia Camafría y Solicia Sinpitier, maduras célibes, fueron al zoológico.
El gorila echó mano a Solicia y la abrazó con selvática pasión.
Días después Himenia le preguntó a su amiga cómo estaba después de la acometida del gorila.
”Muy mal”, -suspiró Solicia, pesarosa, -”No me llama; no me escribe; no contesta mis mensajes…”
5.
Don Chinguetas fue a hacerse un chequeo en el hospital.
Ahí vio a una joven y bella doctora.
El casquivano señor le dijo al tiempo que la recorría con mirada resbalosa:
-”Quisiera enfermarme, para que me atendiera usted.”
Replicó ella:
-”Su enfermedad sería muy rara. Soy ginecóloga.”
Es lo que tiene ser científico...
Hilario Cantero Ruano acudió al dentista por una molestia en el segundo molar superior derecho.
Allí, en la sala de espera, leyó un artículo de Sarah Romero en la revista Muy interesante.
Sarah informaba sobre un estudio científico que aseguraba que aprender palabras nuevas producía el mismo efecto que practicar el sexo.
Para Hilario fue, sin duda, un artículo lo bastante sugerente como para mangar la revista.
El artículo de Sarah Romero refería que “[…] según un estudio de las universidades de Barcelona (España) y la Otto von Guericke de Magdeburg (Alemania), aprender nuevas palabras nos otorga el mismo placer que tener relaciones sexuales o comer chocolate. El equipo de científicos realizó un experimento con 36 adultos con objeto de ver hasta qué punto el hecho de aprender un lenguaje podría activar el centro del placer y recompensa del cerebro […]. Los investigadores […] descubrieron que aprender palabras nuevas activaba áreas del cerebro relacionadas con el placer y la recompensa, las mismas conexiones que responden a estímulos tan gratos como una comida preferida, el sexo o las drogas […]”.ESPOSA envía un mensaje al MARIDO: ESPOSA: Cariño, por favor no olvides comprar pan cuando regreses del trabajo y antes de que me olvide ... Tu novia Fátima está aquí, te envía saludos. MARIDO: ¿Quién es Fátima? ESPOSA: Nadie, solo quería que respondieras, para tener la confirmación de que viste mi mensaje. MARIDO: Ah, me sorprendió, porque justo ahora estoy con Fátima, ¡creí que me habías visto! ESPOSA: ¿Qué? ¿Donde estas? MARIDO: ¡En la panadería cerca de casa! ESPOSA: ¡Espera, voy allí ahora mismo! Después de 5 minutos, su esposa envía un mensaje: Estoy en la panadería, ¿dónde estás? MARIDO: Estoy en el trabajo. ¡Ahora que estás en la panadería, compra el pan y dejame de romper las bolas!!!!
De inmediato Hilario decidió comprobar la certeza del estudio.
Para ello desempolvo su diccionario María Moliner (edición abreviada de la Editorial Gredos, 2.000) y comenzó la lectura de palabras desconocidas: abacá –planta musácea tropical-, abacería –tienda de comestibles-, abacial –del abad o la abadía-…
En la página diez, a la altura de absterger –limpiar las llagas-, se quedó dormido por el aburrimiento inaguantable, esto es, nada parecido al merecido descanso tras un apareamiento satisfactorio.
Pero Hilario no desistió de su comprobación científica y decidió ir más allá de lo experimentado por las universidades duplicando el estímulo.
Primero se comió varias onzas de chocolate Lindt atendiendo detalladamente al placer que le producía y después incorporó a la degustación el aprendizaje del vocabulario –queli, quelícero, quelonio, quena, queque…-, estando alerta al posible incremento placentero, él buscaba algo así como aglutinar ímpetus, unir placeres, un 1 + 1 = 5. Una palabra, una onza de chocolate Lindt, otra palabra, un bombón Nestle; tres palabras más, una taza de chocolate Valor calentito…
Y así durante una hora, que fue cuando, camino del baño, vomitó en el pasillo.
La tercera prueba científica de Hilario Cantero Ruano fue más radical.
Aprovechando un miércoles, 10:25 p.m., pilló a su esposa, Leonora, distraída cuando la propuso acoplarse.
Ella no encontró, sobre la marcha, ninguna excusa apropiada para un miércoles, pues las habituales las tenía repartidas entre los días que no echaban fútbol en la tele –preparar la cena, dolor de cabeza, esos días del mes, con el disgusto que tengo…- y, resignada, se marcharon a la habitación.
-”Hoy necesito que haya luz”, -avisó Hilario, pues su mujer, recatada por educación, prefería la oscuridad o, por lo menos, la penumbra.
Tras los prolegómenos Hilario cogió de la mesilla el diccionario María Moliner y sin desatender a su señora se puso a recitar en voz alta: yeyuno, yin, yipi, yodoformo, yola…
Así se aplicó durante un rato: caricia, yagual; besos, yaguré; cosquilleo, yámbico, etcétera.
Pero la conjunción de tareas resultaba dificultosa, pues, por un lado, el diccionario pesaba demasiado para sujetarlo adecuadamente y, por otro, su mujer le apremiaba pues, a su desgana sumaba que a las 11:00 p.m. comenzaba su serie preferida.
Hilario, nervioso, buscaba la postura adecuada: el diccionario en la diestra o en la siniestra; los cuerpos encima o abajo, de un lado o del otro, estirado o doblado, perrito o misionero u hormiga, pero siempre sin soltar el María Moliner –nona, nonada, noningentésimo, nonipio, nopal, noray...– que al final Leonora hubo de comentar que aquello parecía un trio.
Con tanto trajín descompasado llegó lo inevitable: el diccionario se le clavó a Leonora en un ojo y está, en una reacción presumiblemente espasmódica, le soltó un rodillazo en sus partes a su marido que de milagro no tronchó el mástil de su virilidad.
La pareja terminó en urgencias y el pobre María Moliner abierta, debajo de la cama, en la página 742: imbécil, imbecilidad...
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