Fin de semana: Viernes 22 a Domingo 24 de Abril de 2.022
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre porque algunas personas no se contagian con la risa ajena, chistes variados, humor desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos de humor muy interesantes y divertidos. Esperamos que los disfruten y que tengan todos una muy linda semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
Personas que no se contagian de las risas ajenas, ¿a qué se debe?
Hay personas que no se ríen cuando otros lo hacen, que no reaccionan ante la risa social.
Son hombres y mujeres que no se ven afectados por los contagios emocionales.
¿Cuál es la causa?
Lo explicamos.
William James dijo una vez que más que reírnos porque somos felices, somos felices porque nos reímos.
A este razonamiento, el padre de la psicología americana, debería haber añadido que la felicidad también está en reírnos junto a otros seres queridos.
Sin embargo, y aquí llega el dato importante, hay personas que no se contagian de las risas ajenas…
¿A qué se debe?
Hay quien en instantes de distensión en grupo con amigos o familia rara vez suelta una simple sonrisa cuando los demás van de carcajada en carcajadas.
Esto no deja de ser algo llamativo, puesto que, como nos indica la neurociencia, el cerebro está programado para contagiarse de las risas de los demás y estrechar así lazos sociales.
Es más, pocas experiencias son más intensas y saludables como el contagio de este tipo de emociones.
Al fin y al cabo, la risa contagiosa libera un gran número de endorfinas en el tálamo, en el núcleo caudado y la ínsula anterior.
La sensación de bienestar posterior es incomparable y altamente gratificante.
¿Qué pasa entonces con esos hombres y mujeres que apenas reaccionan a estas situaciones tan comunes en nuestro día a día?
Lo analizamos.
“Muchos de los que no reaccionan a la risa social, se limitan a imitar a los demás para no llamar la atención.”
Esta es las causa
La risa se contagia como el más eficaz de los virus.
Esto es algo que siempre ha sabido la psicología, pero no fue hasta hace solo unas décadas que pudimos comprender sus mecanismos.
Sabíamos, por ejemplo, que reír junto a otras personas estrecha lazos, que nos permite favorecer la conexión emocional.
E intuíamos que únicamente algunas pocas figuras de nuestro entorno no experimentaban esta peculiaridad.
¿Hay algo malo en ellos?
¿Alguna disfunción neurológica, quizá?
Bien, lo cierto es que no fue hasta el 2017 cuando la ciencia nos dio una respuesta.
Curiosamente, ese mismo año se publicaron dos estudios sobre el tema y, ambos, nos aportaron información muy relevante para comprender los misterios (y peculiaridades) de la risa.
Los analizamos.
Opioides endógenos en nuestro cerebro… ¿Tú los tienes?
La doctora Sandra Manninen, del centro de investigación Turku PET de Finlandia, junto con investigadores de la Universidad de Oxford realizaron un trabajo que se publicó en el Journal of Neuroscience.
Algo que pudieron ver después de realizar varios escáneres cerebrales a una muestra amplia de voluntarios es que la risa social libera opioides endógenos.
Estos opioides no son otra cosa más que nuestras queridas endorfinas.
Es decir, la experiencia de reír junto a otras personas es algo tan catártico, adictivo y reconfortante, que incluso se alivia el dolor o el estrés.
Asimismo, también se descubrió que hay quien tiene un número mayor de receptores para este tipo de opioides endógenos, y esto se traduce en una mayor facilidad para contagiarse de la risa social.
Por contra, aquellos con menos receptores, reaccionarán menos a las risas ajenas y tampoco se deleitarán tanto de estas situaciones...
“Una de las características más tempranas de la psicopatía es la falta de conexión emocional con los demás. No contagiarse de las risas ajenas es un síntoma característico.”
La psicopatía y las personas que no se contagian de las risas ajenas
En la actualidad, no disponemos de ningún instrumento que pueda valorar si un niño evidencia o no una psicopatía o trastorno antisocial de la personalidad.
Por lo general, es en la edad adulta cuando podemos hacer diagnósticos más fiables.
Sin embargo, en la niñez y adolescencia sí podemos apreciar determinados rasgos y conductas que pueden darnos pistas...
De hecho, el University College London publicó un estudio en la revista Current Biology en la que determinaron algo llamativo.
Los niños que están en riesgo de desarrollar psicopatía son un ejemplo de esas personas que no se contagian de las risas ajenas.
En la edad adulta este rasgo no siempre es tan visible como en la infancia, porque muchas veces se limitan a mimetizar, a imitar a los demás para pasar inadvertidos.
Ahora bien, ¿por qué no se contagian de la risa social?
¿Por qué el niño de 8, 10 u 11 años que mañana será un adulto psicopático no se ríe cuando otros lo hacen?
Estas suelen ser las causas:
- La risa social necesita que se activen áreas vinculadas a la reciprocidad social, la empatía, la resonancia emocional o el deseo de filiación. Estas estructuras apenas evidencia actividad en el cerebro de un psicópata.
- Los niños con rasgos psicopáticos evidenciaron una menor estimulación en la ínsula anterior. Esta estructura es clave en el procesamiento emocional.
- Además, estos chicos demostraron una menor empatía, y no suelen, además, reaccionar ante risas y carcajadas genuinas. No les llama la atención.
Es muy posible que, más de uno, piense que si hay un tipo de personas que no se contagian de la risa ajena son las personas con autismo, pero no.
No siempre es así, y no hay estudios concluyentes sobre el tema.
Porque los niños y adultos que están dentro del espectro autista sí establecen conexiones emocionales, tienen empatía y pueden, en algunos casos, reaccionar ante la risa social.
Ahora bien, si hay un tipo de perfil psicológico con unas redes cerebrales socioemocionales más gravemente alteradas son los psicópatas.
Esto hace que no se contagien de las carcajadas de los amigos, y que no reaccionen ante la alegría de familiares, compañeros de trabajo o parejas.
Sus rasgos insensibles les impide poder disfrutar de lo más bello y trascendente en el ser humano, como son la empatía y la adherencia emocional.
Humor desde las redes sociales…
1.
-”¿Sos alérgica a algún yuyo?”
-”No, ¿por qué?”
-”Porque no me alcanza para el telo…”
2.
-”Mi abuelo llegó a las 104 años y se fumaba 3 habanos por día, tomaba whisky importado todas las noches, comía mariscos 3 veces por semana, visitaba a su joven y bella amante asiduamente…”
-”¿Y de qué murió?”
-”Lo tuvimos que matar, nos salía carísimo...”
(Gracias Marcelo !!!)
3.
Doctor: -”Hola, ¿cómo está?”
Yo: -”Bien.”
Doctor: -”Entonces, váyase.”
(Gracias Iche !!!)
4.
20 años: Ir linda.
30 años: Ir cómoda.
40 años: No ir.
5.
Otro día más si usar el mínimo común múltiplo ni el máximo común divisor.
(Gracias Isabel !!!)
6.
Se metió un insecto bajo mi teclado.
Lo tengo bajo Ctrl.
Historia con moraleja...
Un avión de pasajeros AIRBUS A321 vuela sobre el Atlántico, en dirección a su destino.
Es un vuelo muy tranquilo y estable a 800 km/h y a 30.000 pies, cuando de pronto se ve interrumpido por la aparición de un avión caza F-18 a casi 2.500 km/h.
El piloto del avión de combate disminuye la velocidad, vuela junto al AIRBUS en formación y saluda al piloto del avión de pasajeros por radio:
-”¿Aburrido el vuelo?”
El piloto del Airbus responde desconcertado:
-”¿Qué?”
El piloto de combate sin previo aviso invierte el caza, acelera, realiza una leve picada y luego remonta rompiendo la barrera del sonido, sigue subiendo rápidamente a una velocidad y altura vertiginosa, para después volver a descender casi al nivel del mar en una picada impresionante.
Reduce la velocidad y se vuelve a colocar al lado del Airbus y pregunta:
-”Bueno, ¿qué te pareció eso?”
El piloto de Airbus le responde:
-”¡Muy impresionante, pero ahora mira tú!”
El piloto de avión de combate mira el Airbus A321, pero no pasa nada... el avión comercial sigue volando en forma recta y nivelada con la misma velocidad y altitud.
Después de cinco minutos, el piloto de Airbus dice por radio:
-”Bueno, ¿y qué te pareció a ti ahora?”
El piloto del avión de combate pregunta confundido:
-”Pero, ¿qué hiciste?”
Entonces el piloto comercial se ríe y le contesta:
-”Me levanté del asiento, estiré las piernas, fui al baño en la parte de atrás, tomé una taza de café, comí una rosca de canela e hice una reserva para las próximas tres noches en un Hotel 5 Estrellas, que es pagado por mi empleador.”
La moraleja de la historia es: “Cuando eres joven, la velocidad y la adrenalina parecen ser excelente compañía, pero a medida que se envejece y uno se hace más sabio, el confort y la paz tampoco deben ser menospreciados."
A este concepto se le llama en inglés S.O.S., las siglas de: Slower, Older, Smarter (más lento, más viejo, más inteligente).
Dedicado a todos mis amigos que se acercan cada vez más al S.O.S...
(Gracias Pablo !!!)
Triste realidad...
Diario de Ella:
Esta noche, mi marido estaba raro.
Hicimos planes para ir a cenar a un restaurante.
Estuve de compras todo el día con mis amigas y pensé que él se había enfadado por eso, y porque llegué tarde, pero no me comentó nada.
No hablamos de nada, así que le sugerí irnos a un sitio más tranquilo para poder conversar.
Me dijo que sí, pero no me habló demasiado.
Le pregunté si algo iba mal y me dijo "nada".
Le pregunté si yo tenía la culpa de que estuviera molesto y me dijo que no estaba molesto, que no tenía nada que ver conmigo y que no me preocupara.
Camino a casa le dije que lo quería.
Él sonrió ligeramente y siguió conduciendo.
No entiendo por qué se comporta así ni por qué no me dijo "también te quiero".
Cuando llegamos a casa sentí que lo había perdido completamente y que no tenía nada que hacer con él nunca más.
Solo se sentó allí, viendo la TV.
Siguió estando ausente y distante, así que me fui a la cama.
15 minutos después él vino a la cama también.
Para mi sorpresa correspondió a mis caricias e hicimos el amor.
Pero seguía teniendo un aire distraído.
Después quise afrontar la situación, hablar con él cuanto antes, pero se quedó dormido.
Empecé a llorar y lloré hasta quedarme adormecida.
Ya no sé qué hacer.
Estoy casi segura de que sus pensamientos están con otra.
Mi vida es un auténtico desastre.
Diario de Él:
No sé a qué carajo juega Boca.
Es algo inexplicable, ¡con el equipo que tiene!
Llevo todo el día pensando cual es el problema.
Bueno, por lo menos la puse.
(Gracias Alejandro !!!)
Sutilezas...
1.
La Bella Mata era una famosa beldad de principios del pasado siglo.
En su primera juventud fue cantatriz y danzarina en teatros de segunda, pero su singular belleza la puso de inmediato en el camino de hacer fortuna, pues sus encantos empezaron a cotizarse cada día más caros en el mercado europeo del placer.
Duques y marqueses al principio, reyes y emperadores luego, rivalizaban por entrar en el lecho de la hermosa y disfrutar los placeres inefables que su cuerpo de perfección y su innata sabiduría de hetera deparaban al feliz mortal que la gozaba.
Sucedió que de cierto país de Oriente llegó a Francia un hombre inmensamente rico, pues comerciaba lo mismo en sedas, tapices y brocados que en oro, perlas y diamantes.
Ver a la Bella Mata y prendarse de ella fue todo uno.
Pasó con la mujer una noche y su amoroso arrebato creció hasta el punto en que le pidió que fuera su esposa.
La quería sólo para él; lo atormentaba el pensamiento de que estuviera en brazos de otros hombres.
Tras oír la proposición de matrimonio que de rodillas le hizo el oriental la Bella Mata dijo:
-”El hombre que me despose deberá comprarme un hotel en París, una villa en la Toscana, un chalet en Suiza, un departamento en Nueva York y una casa en Saltillo.”
-”¡Complo, complo!”, -ofreció ansiosamente el hombre con su acento de Oriente.
Prosiguió la hermosa:
-”Deberá además regalarme un yate de 50 metros de eslora, un abrigo de visón, un collar de esmeraldas y rubíes y una bolsa de pan de pulque, también de Saltillo.”
-”¡Legalo, legalo!”, -prometió el magnate.
-”Finalmente”, -concluyó la cortesana, -”el hombre que se case conmigo deberá medir su varonía en las icónicas 12 pulgadas, ni una más ni una menos.”
Exclamó, entonces, con vehemencia el oriental:
-”¡Colto, colto!”
2.
Un ladrón con el rostro cubierto por un pasamontañas asaltó a punta de de pistola el Banco Periférico Central.
Todos los que ahí estaban se echaron al suelo y permanecieron con la vista baja mientras el delincuente llenaba de billetes una mochila que para el efecto traía.
Al salir a la calle se quitó el pasamontañas en el preciso instante en que llegaba al banco una pareja de casados que se dieron cuenta del asalto.
-”Me han visto ustedes el rostro”, -les dijo el maleante, -”Tendré que despacharlos al otro mundo.”
-”¡Por favor, señor ladrón!”, -suplicó la señora, -”¡Soy madre de tres hijos, y de otro que viene ya en camino si surtió efecto lo que mi esposo y yo hicimos anoche!”
Alegó el marido:
-”Y yo estoy muy a gusto en este mundo.”
Le preguntó el asaltante a la mujer:
-”¿Cómo se llama usted?”
-”Clarabela.”, -respondió la señora.
-”¡Ah!”, -exclamó el hombre súbitamente conmovido, -”¡Así se llamaba mi madrecita santa! Sólo por eso le perdonaré la vida.”
Intervino el esposo:
-”Y yo me llamo Juan, pero todo mundo me dice Clarabela…”
3.
Un oriental, un europeo y un mexicano intercambiaban información de tipo erótico.
Declaró el hombre de Oriente:
-”Antes del acto del amor yo unto el cuerpo de mi mujer con aceite de sándalo. Eso la hace gritar durante media hora.”
Manifestó el europeo:
-”Antes del sexo yo unjo a mi esposa con esencia de lavanda. Eso la hace gritar durante una hora.”
Dijo el mexicano, un sujeto apodado el Charifas:
-”Antes de tirarme a mi vieja yo le embarro manteca de marrano. Eso la hace gritar durante todo el día.”
Los otros se asombraron:
-”¿Cómo es posible que grite durante todo el día?”
-”Sí”, -confirmó el Charifas, -”Porque después de terminar de embarrarle la manteca me limpio las manos en las cortinas.”
4.
-“Ardo en deseos de darte una chupadita en las bubis. ¿Cuánto me cobrarías por cumplir mi antojo?”
Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, le hizo esa pregunta, inmoral a todas luces y de muy mal gusto, a Galatea Tetonia, joven mujer de busto exuberante. (En los restoranes no podía leer el menú, pues le quedaba demasiado lejos).
Ella se indignó al escuchar semejante badomía.
Respondió con ofendida dignidad:
-”Soy una dama.”
-”Precisamente”, -contestó Pitongo, -”Si fueras un caballero no te pediría eso. Te ofrezco 10 mil pesos; 5 mil por cada bubis.”
-”Me estás ofendiendo.”, -le reprochó Tetonia.
Inquirió el salaz sujeto:
-”¿Te ofendería menos si te ofreciera más? Puedo darte 15 mil.”
-”Eres un grosero”, -declaró ella.
Acotó él:
-”Lo grosero se quita con dinero. Te ofrezco 20 mil pesos.”
Volvió a negar ella y volvió a pujar él, no en el sentido del esfuerzo físico sino de la puja comercial.
Hizo llegar su oferta a 30 mil pesos.
Galatea recordó entonces un bolso de marca que había visto en cierta tienda departamental de lujo, bolso que costaba precisamente esa cantidad.
Tal recordación le debilitó grandemente tanto la indignación como los escrúpulos morales.
Aceptó, pues, el trato y acompañó a Pitongo a su automóvil.
Ahí, después de cerciorarse de que no había nadie cerca -el pudor, usted sabe- procedió a poner al descubierto los dos ebúrneos hemisferios que formaban su espléndido tetamen.
Afrodisio empezó por acariciar con delectación el generoso encanto de la fémina.
Sus manos recorrieron, ávidas, toda la tibia y suave comarca pectoral.
Luego se puso a besar con lenes y morosos besos los redondeados frutos.
En esos gratos ejercicios el sabidor galán empleó 30 minutos, según midió la pragmática Tetonia en su reloj.
Impaciente le preguntó a Pitongo:
-”¿A qué horas va a ser lo de la chupadita?”
-”No”, -opuso él sin suspender sus toqueteos ni sus ósculos, -”Eso de la chupadita sale muy caro...”
Avivado...
Un tipo llega con una mujer guapísima a la joyería Tiffany’s, y juntos escogen una joya de 50.000 euros para ella.
Al pagar la cuenta, el hombre saca su talonario de cheques.
El vendedor pone cara de preocupación, pues es la primera vez en su vida que ve a aquel sujeto.
El cliente que percibe su gesto, le dice:
-”Veo que está pensando que el cheque puede no tener fondos, ¿cierto? Pues bien, vamos a hacer lo siguiente, como hoy es viernes y el banco ya está cerrado, quédese con el cheque y con la joya. El lunes, tan pronto haya cobrado el cheque, mande entregar la joya a la casa de la señorita. ¿OK?”
El vendedor se queda tranquilo, y el lunes, al intentar cobrar el cheque, efectivamente constata que no tiene fondos.
El vendedor telefonea al cliente, quien le responde:
-”Puede romper el cheque, ya me la cogí… Gracias por la colaboración.”
Diez proverbios sobre el matrimonio...
1. El primer año es el más difícil, los demás son imposibles. Isidoro Loi
2. No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato. Proverbio Escocés
3. Cuando una pareja de recién casados sonríe, todo el mundo sabe por qué. Anónimo
4. Cuando una pareja de diez años de casados sonríe, todo el mundo se pregunta por qué. Anónimo
5. El amor es ciego, pero el matrimonio le devuelve la vista. Refrán Normando
6. Cuando un hombre le abre la puerta del coche a su esposa, usted puede estar seguro de una cosa o el auto es nuevo, o la esposa es nueva. Anónimo
7. Casarse por segunda vez… es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia. Samuel Johhnson
8. En la antigüedad, los sacrificios se hacían ante el altar. Actualmente esa costumbre perdura. Helen Rowland
9. Estoy enamorado de la misma mujer desde hace 40 años… si mi esposa se entera me mata. Henny Youngman
10. Los solteros deberían pagar más impuestos; no es justo que algunos hombres sean más felices que otros. Oscar Wilde
El Cristal… (Por Rven St.)
Solía visitar un cafetín del cual me atraía su promoción de donas gratis en la compra de un capuchino.
No era un gran café y las donas ademas de pequeñas sabían a cartón pero para un estomago vacío y un bolsillo con agujeros $14.50 era un precio razonable por un desayuno y cena dignos de un pobre diablo.
Lo mejor de todo era que podía entrar por la puerta trasera que estaba justo a un lado de mi apartamento.
Cierto día el café barato dejo de ser el único motivo para visitar la horrenda cafetería pues en un instante de distracción al mirar por el ventanal de la entrada principal vi a aquella chica, estúpido y cursi seria decir que era la mujer mas bella que haya visto jamas, con una mirada que destruye completamente la razón, no te deja pensar con claridad y lo único que sale de tu boca son balbuceos ininteligibles y una sonrisa que convertía el sabor a cartón en néctar del valhalla (está bien ya lo dije, júzguenme ahora).
Ella paso lento, dirigió la mirada hacia mi lugar y me lanzó una sonrisa tan bella que seguro ni siquiera mi madre me hizo el día en que nací.
Quede perdido ante su encanto, me hizo sentir completamente inferior en todo sentido, era inalcanzable para cualquier mortal y sabia que no dejaría de pensar en ella esa noche.
Al día siguiente a la misma hora pasó de nuevo y sucedió exactamente lo mismo, paso frente a la ventana miró hacia mi lugar, me sonrío y siguió su camino, en dos días mas de lo mismo ello se convirtió en una rutina que se repitió por dos semanas y media.
Aquel 10 de noviembre decidí que era momento de actuar y averiguar por lo menos su nombre o fracasar miserablemente; ese día me senté en la mesa mas cercana al ventanal, pedí un expresso y una chapata (lo más caro del lugar) para celebrar el éxito del cual ya me había visualizado y esperé la hora de siempre para intercambiar sonrisas.
En punto de la hora ella estaba parada frente a mi, por primera vez en dos semanas y media se detuvo frente al vidrio mirando justamente donde se encontraba mi mesa, nos quedamos ahí mirándonos por un rato sin hacer nada, yo con mi cara de imbécil y ella tan guapa como siempre.
Por un instante mis piernas se congelaron mientras la veía fijamente a los ojos, ella pasó sus dedos por su frente recogiendo un mechón de cabello que le cubría un poco el rostro, acomodo el cuello de su blusa, sonrío de nuevo, hizo un ademan con la mano y continuo su andar.
Un minuto me tomo juntar fuerzas para levantarme, puse las bolas bajo mis pantalones en su lugar como debía ser y salí a buscarla para tomar el control de la situación.
Al salir del cafetin ella se había perdido entre una multitud, miré por todos lados tratando de rastrear su camino sin ningún éxito.
Resignado, respire hondo, mire al cielo y volví mi cabeza hacia el ventanal queriendo dirigir la vista hacia la mesa en la que estuve sentado…
El cristal del ventanal de la entrada principal era reflectante.
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