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Viernes 15 de Abril

 

                  Fin de semana: Viernes 15 a Domingo 17 de Abril de 2.022

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos un artículo sobre el porque se contagia la risa, humor llegado desde las redes sociales, chistes breves, y unos textos humorísticos muy ingeniosos. Esperamos que sean del agrado de todos, les deseamos a todos una muy buena semana y para este Domingo, a quienes lo conmemoren, unas ¡Felices Pascuas!

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

¿Por qué se contagia la risa? (Por Valeria Sabater)

Hay una ley no escrita que dice que la risa afianza los vínculos.

Además, cuando nos contagiamos de este bien, aumentan nuestras ganas de pasar tiempo con la persona que nos ha contagiado.

pero, ¿por qué se contagia la risa?

¿Quién no ha sufrido alguna vez un ataque de risa?

Estamos en una reunión, en el metro o en alguna clase y de pronto alguien estalla en carcajadas.

Al poco, acabamos riéndonos nosotros también del mismo modo, en ocasiones sin poder identificar muy bien el motivo.

Segundos después, no queda nadie sin contagiar.

¿Por qué ocurre esto?

¿Por qué se contagia la risa?

Algo que nos parece tan mágico a la vez que universal tiene sin embargo, sus curiosas excepciones.

No todo el mundo sufre estos saludables «contagios».

La ciencia ha visto el caso de niños con conductas antisociales y con cierta insensibilidad emocional que no se ríen cuando otros pequeños lo hacen.

Hay personas que no responden a la risa genuina.

¿A qué se debe este fenómeno también?

Lo analizamos a continuación.

El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses”. -Proverbio japonés-

¿Por qué se contagia la risa? Que hable la ciencia

La buena transmisión de la risa tiene un fin evolutivo.

Dicho de otro modo, lo natural es contagiarnos.

Así, un aspecto que destacó el célebre filósofo, psicólogo y padre de la psicología en América, William James, es que reímos cuando somos felices y reír, a su vez, nos da felicidad.

Esos mecanismos neurofisiológicos que rigen las risas, sonrisas y carcajadas buscan dos cosas: proporcionarnos bienestar y favorecer la conexión social.

Porque no hay gesto más poderoso que este, y si nos preguntamos por qué se contagia la risa, hay una respuesta clara y evidente: para poder conectar social y emocionalmente entre nosotros.

La risa libera opioides endógenos: reír es adictivo y nos encanta.

Pocas cosas hay más gratificantes que reír con amigos, con la familia o junto a nuestra pareja.

Asimismo, esos instantes en el trabajo en que reímos por cualquier tontería con nuestros compañeros son muy gratificantes.

Podríamos decir que resultan incluso adictivos.

Si lo sentimos de este modo es por una razón: la risa social libera opioides en nuestro cerebro que nos hacen calificar la experiencia de gratificante.

Esto mismo es lo que nos explica un trabajo de investigación realizado en la Universidad de Turku, en Finlandia.

Además, esos instantes de bienestar activan a su vez la corteza cingulada y orbitofrontal, vinculadas a favorecer la conexión entre nosotros.

Por otro lado, este estudio reveló algo aún más curioso.

Hay personas con más receptores de opioides en sus regiones cerebrales.

Esto se traduce en que hay quien es mucho más propenso a contagiarse...

Si te has “echado unas buenas carcajadas” con alguien, querrás volver a estar con ese alguien.

Si nos preguntamos por qué se contagia la risa hay otro factor que nos puede encantar.

Hay una ley neurobiológica no escrita sobre el fenómeno de las risas que nos dice lo siguiente: si has conocido a alguien con quien te has reído muchísimo, lo más probable es que quieras volver a verlo.

Es más, cuánto más instantes compartidos de risas y carcajadas más estrecha es esa relación.

Esto es algo que, sin duda, habremos experimentado con muchos de esos amigos más íntimos y especiales que forman parte de nuestra vida.

La risa no solo tienen un efecto placentero al liberarse en nuestro cerebro opioides y endorfinas. Además, compartir carcajadas con alguien es muy relajante. Nos sentimos felices pero relajados a la vez. El estrés disminuye y se eleva la complicidad, la calidad de los lazos sociales.

Reciprocidad, resonancia emocional, empatía y por qué se contagia la risa.

Los mecanismos neurobiológicos que explican por qué se contagia la risa son muy interesantes y reveladores.

Sabemos, por ejemplo, que sin las neuronas espejo la magia de ese contagio no sería posible.

Recordemos, las neuronas espejo o neuronas especulares son esas células nerviosas que nos permiten imitar conductas y a su vez, favorecer la conexión emocional entre nosotros.

Asimismo, la razón de por qué se contagia la risa reside también en la resonancia emocional.

Es decir, las emociones positivas que se desprenden con ese gesto social activan nuestra empatía para conectar con ese estado.

Al final, acabamos imitándolo por el poder de las neuronas espejo, dejándonos abrazar por esa misma efusividad emocional observada.

Psicopatía y conducta antisocial: los niños que no se contagian de las risas ajenas.

El University College de London realizó un estudio en el 2017 muy revelador.

En él se demostró algo significativo: las personas con rasgos psicopáticos no experimentan el contagio de las risas y las carcajadas.

No reaccionan.

Y si lo hacen, es forzado y para lograr integrarse cuando así les interesa.

Escuchar la risa humana implica activar como hemos visto, los mecanismos de la empatía y la resonancia emocional.

Esto no ocurre en la personalidad psicopática.

Lo complicado, es que este matiz ya se puede observar en niños con comportamientos desafiantes y antisociales.

Son niños y adolescentes con riesgo de derivar de desarrollar una psicopatía en la edad adulta.

Esa falta de reacción ante las risas de otros compañeros, esa incapacidad de sentirnos contagiados por las emociones positivas de los demás perfila las bases de una afiliación social atípica.

Esto, además, tiene una correlación neurológica.

Hay una menor activación en regiones como la ínsula anterior, la corteza cingulada y orbitofrontal.

Como podemos ver, algo tan simple, cotidiano y mágico como la risa, esconde tras de sí la esencia de nuestra personalidad y de ese pilar imprescindible en el ser humano: la capacidad de empatizar para crear lazos sociales.

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  • Humor desde las redes sociales…

1.

Mujeres: Si un hombre dice que lo va a arreglar, lo hará.

No hay necesidad de recordárselo cada 6 meses...

(Gracias Isabel !!!)

2.

Mi pene estaba en el Libro Guinness de los Records…

Pero vino el bibliotecario y me dijo que lo sacara de allí...

(Gracias Daniel !!!)

3.

Te deseamos Felices Pascuas.

Atentamente: Viagra.

(Expertos en resurrección)

4.

Va Jesús, seguido de sus discípulos, cuando los mira y piensa:

-”A veces sospecho que estos tipos sólo me siguen porque convierto el agua en vino…”

5.

Una mujer le dice a otra:

-”Isabel, deberías dejar de fumar…”

Y la otra le contesta:

-”Mi abuelo, vivió 96 años…”

-”¿Fumando?”

-”No. Sin meterse en la vida de nadie…”

6.

-”Mi hija ya es adolescente, así que ayer tuve mi primera charla de sexo con ella.”

-”¿Y qué tal te fue?”

-”Bien… Aprendí mucho…”

(Gracias Iche !!!)

7.

A veces pienso que estoy gorda.

Luego abro Whatsapp y me dice que estoy en línea, y se me pasa...

(Gracias Zully !!!)

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  • Accidente…

Dos señoras estaban jugando golf.

Una de ellas hace un tiro que va derecho hacia un grupo de hombres más adelante, y ve que su pelota golpea a uno de ellos.

El hombre se tira al piso con ambas manos entre su entrepierna, gritando de dolor.

La mujer corre hacia el grupo de hombres y acercándose al hombre que gritaba de dolor en el piso, con ambas manos entre sus piernas y le dice:

-”¡Disculpas! ¡Cuánto lo siento! Pero yo soy quiropráctica, si me permite lo voy a ayudar a aliviar el dolor…”

Entonces la señora le separa las manos de su entrepierna, le abre la bragueta del pantalón, mete su mano dentro y comienza a masajearlo suavemente.

Luego de un rato, al ver que el hombre deja de quejarse y su cara es de placer, le pregunta:

-”¿Y, qué tal? ¿Ya se siente mejor?”

-”Si, me siento bárbaro… Pero la mano donde me golpeó la pelota me sigue doliendo mucho…”

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  • Suegra…

Dos amigos conversan y uno le pregunta a otro:

-”¿Y cómo te va con tu suegra?”

-”Si te cuento, no me vas a creer. Mi suegra me trata como un Dios.”

-”Es la primera vez que escucho a alguien hablar bien de su suegra. Pero, ¿porqué dices que te trata como a un Dios?”

-”Porque ella sabe que existo, pero no me puede ver...”

(Gracias Ricardo !!!)

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  • Variedades...

1.

Un sacerdote, un ministro y un rabino quieren saber quién de ellos es mejor en su trabajo.

Se internan en el bosque, encuentran un oso e intentan convertirlo.

Más tarde se reúnen los tres.

-”Cuando encontré al oso”, -dice el sacerdote, -”le leí el catecismo y lo rocié con agua bendita. La próxima semana hará su Primera Comunión.”

-”Yo encontré a un oso”, -cuenta el ministro, -”y le prediqué la palabra de Dios. El oso quedó tan sorprendido que me dejó bautizarlo.”

Ambos voltean a ver al rabino, quien yace en una camilla rodante, con todo el cuerpo enyesado.

-”Pensándolo bien”, -exclama el religioso, -”quizá no debí haber comenzado con la circuncisión…”

2.

En pleno otoño, los indios de una reservación muy lejana le preguntan a su nuevo jefe si el próximo invierno será frío o templado.

Ya que el jefe pertenece a una generación moderna y jamás aprendió los viejos secretos de sus ancestros, mira al cielo y no puede predecir qué va a suceder con el clima.

Aun así, les advierte que recojan leña.

Como es un hombre práctico, poco tiempo después llama por teléfono al Servicio Meteorológico Nacional.

-”¿El próximo invierno será muy frío?”, -pregunta.

-”Es probable.”, -le contestan.

El jefe vuelve con su pueblo y les dice que se pongan a juntar más leña.

Una semana después, llama de nuevo por teléfono.

-”¿Será un invierno muy frío?”, -vuelve a preguntar.

-”Sí, será un invierno muy frío…”, -le responden.

El jefe vuelve a ordenar a su gente recolectar toda la leña que puedan.

Dos semanas más tarde, el jefe hace otra llamada telefónica:

-”¿Están seguros de que el próximo invierno será muy frío?”

-”Completamente”, -le contestan, -”Va a ser uno de los inviernos más fríos que se hayan conocido.”

-”¿Y cómo están tan seguros?”, -indaga el jefe.

-”¡Porque los indios están juntando leña como locos!”

(Gracias Alejandro !!!)

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  • Sutilezas...

1.

La linda Susiflor se quejó de su galán:

-”No sólo me mintió acerca de la longitud de su yate. También me hizo remar…”

2.

En la merienda de los jueves declaró doña Macalota:

-”Mi marido es un excelente amante. Al menos eso es lo que me cuentan mis amigas…”

3.

Dulciflor le dijo a Lilibel:

-”Supe que rompiste el compromiso con tu novio.”

-”Así es”, -confirmó ella, -”Mis sentimientos hacia él cambiaron.”

Prosiguió Dulciflor:

-”Pero veo que no le devolviste el anillo de compromiso.”

-”No”, -replicó Lilibel, -”Mis sentimientos hacia el anillo no han cambiado…”

4.

En el vagón del Metro preguntó Pepito:

-”¿Alguien perdió un fajo de billetes?”

Varias voces sonaron:

-”¡Yo!”, “¡Yo!”, “¡Yo!”.

-”Ah, vaya”, -continuó el chiquillo, -”Es que me acabo de hallar la gomita.”

5.

Himenia Camafría, madura señorita soltera, le contó a su amiguita Solicia Sinpitier, célibe como ella, que se había topado en el parque con un exhibicionista.

-”El hombre se abrió la gabardina”, -relató, -”y puso ante mi vista su parte de varón.”

-”¡Qué barbaridad!”, -se consternó Solicia, -”Lamento que hayas tenido ese infortunado encuentro.”

-”¡Bah!”, -respondió con desdén la señorita Himenia, -”No fue la gran cosa…”

6.

Cierto señor celebró su cumpleaños y un amigo le regaló un telescopio para que pudiera ver los cráteres de la Luna y a una mujer del edificio de enfrente cuando se bañaba.

Días después el festejado le dijo al obsequiante:

-”El telescopio que me regalaste no tiene buen alcance.”

-”Sí que lo tiene”, -opuso el amigo, -”Un día antes de tu cumpleaños lo probé, y aunque vivo a tres kilómetros de tu casa pude verte perfectamente cuando hacías el amor con tu mujer en la recámara.”

-”¿Lo ves?”, -replicó el otro con acento triunfal, -”Te digo que el telescopio no sirve. Ese día ni siquiera estuve en mi casa, pues andaba de viaje...”

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  • Robo en un banco...

Un ladrón entró al banco gritando a todos:

-”Que nadie se mueva, el dinero no es de ustedes, su vida en cambio les pertenece.”

Todos en el banco, en silencio y lentamente se tiraron al piso.

A esto se llama: CONCEPTOS PARA CAMBIAR MENTALIDADES.

Cambia la manera convencional de pensar en el mundo.

En eso, una mujer se acostó provocativamente en uno de los escritorios, pero el ladrón le gritó:

-”Por favor, compórtese, ¡se trata de un robo, no de una violación!”

Esto se llama: SER PROFESIONAL.

¡Enfócate en lo que estás especializado en hacer!

Mientras los ladrones escapaban, el ladrón más joven (con una especialidad MBA) le dijo al ladrón viejo, que apenas terminó la primaria:

-”Oye viejo, contemos cuánto nos llevamos.”

El ladrón viejo, evidentemente enojado, le replicó:

-”No seas estúpido, es mucho dinero para contarlo, esperemos a que en las noticias nos digan cuánto perdió el banco.”

A esto se llama: EXPERIENCIA.

La experiencia es más importante que un papel de una institución académica.

Una vez que se fueron los ladrones el gerente del banco le dijo al supervisor que llamara de inmediato a la policía.

El supervisor le dijo:

-”¡Alto!, ¡Alto!, antes consideremos los 5 millones que nos faltan del desfalco del mes pasado y lo reportamos como si los ladrones también se los hubieran llevado.”

El Gerente dijo:

-”¡Correcto!”

A esto se llama: GERENCIA ESTRATÉGICA.

Sacar ventaja de una situación desfavorable.

Al día siguiente en las noticias de la televisión se reportó que se habían robado 100 millones del banco, los ladrones solo pudieron contar 20 millones.

Los ladrones, muy enojados reflexionaron:

-”Arriesgamos nuestras vidas por miserables 20 millones mientras el gerente del banco se robó 80 millones en un parpadeo. Por lo visto conviene más estudiar y conocer el sistema que ser un vulgar ladrón.”

Esto es: EL CONOCIMIENTO ES TAN VALIOSO COMO EL ORO.

El gerente del banco, feliz y sonriente, se sintió satisfecho ya que sus pérdidas en el mercado cambiario fueron cubiertas por el robo.

A esto se llama: APROVECHAR LAS OPORTUNIDADES.

MORALEJA: Dale un arma a un hombre y podrá robar un banco. Dale conocimiento a un hombre y podrá robarle a todo el mundo.

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  • Dejá vu… (Por anecdotasydisimulos)

De un tiempo a esta parte escucho, cada vez con más frecuencia, “he tenido un déjá vu”.

Imagino que ya conoces en qué consiste la experiencia.

Déjá vu es una palabra espantosa, feísima, que procede de Francia, lo mismo que la ensaladilla rusa o la trucha escabechaba.

De Francia han llegado artilugios interesantes, como la guillotina o el croissant.

Respecto a su gente me agrada destacar a René Descartes, pues siempre cae en la selectividad (junto a Platón) y afirmó eso tan genial de “cogito, ergo sum“ (pienso, luego existo).

La palabra déjá vu tiene una prima castellana, evocación, si bien no expresa exactamente lo mismo, por eso debemos recurrir a aquella para expresar esa sensación tan peculiar.

La ausencia de nuestra propia palabra es tontería, pero a la gente le gusta déjá vu por quedar más relamido.

¿Cómo vas a padecer un apasionante déjá vu y tener que llamarlo, por ejemplo, remembranza?

He tenido una remembranza”, parece como si el pimiento de la cena te hubiese aligerado el vientre, lo cual carece del más mínimo interés.

El déjá vu existe, yo los he tenido (aunque este dato no aporta nada), y si bien se han formulado distintas teorías ninguna me satisface, pues todas quieren ser científicas.

El déjá vu no puede ser científico, perdería su encanto.

Os contaré una remembranza que tuve hace un año.

Yo mismo, en Palermo (Italia), 8 de julio, me encontraba solo, esperaba junto a un semáforo a que cambiase de color, en mi mano derecha un Maxiboom a medio chuperretear y comer.

El semáforo cambió y comencé a caminar, desde la otra acera se acercaban un señor con un sombrero de paja y una morena espectacular.

Frente a mí había un perro feísimo, con solo las dos patas delanteras y el culo apoyado en un carrito de tiras metálicas, que meaba, a través del carrito, a un buzón de correos naranja.

Llegó el déjá vu.

Sin embargo, nunca antes había estado en Palermo, resulta imposible que en el planeta existiesen dos perros como aquel, mi norma es no comer helados en la calle: me parece impúdico, los buzones son amarillos y no naranjas y en las morenas nunca me fijo.

¿Cuándo he podido vivir esa escena con anterioridad?

Resulta absurdo intentar resolver el enigma científicamente, imposible de todo punto.

Por tanto, ¿cómo encontrar una solución?

En mi caso, la explicación la guardaba el señor del sombrero de paja.

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