Fin de semana: Viernes 11 a Domingo 13 de Marzo de 2.022
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre el contagio del mal humor, un gran surtido de chistes, humor desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy graciosos. Y aprovechamos para avisarles que estaremos algunas semanas de vacaciones, por lo que seguiremos publicando nuevas ediciones a nuestro regreso. Mientras tanto, esperamos que se diviertan y que tengan unas buenas semanas.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
El mal humor, el virus más contagioso (Por Bernardo Peña Herrera)
¿Sabías que el mal humor puede transmitirse como si fuese una enfermedad contagiosa?
Pues, eso es lo que han mostrado algunos estudios recientes.
Un equipo dirigido por el Dr. Nicholas Christakis, un sociólogo en la facultad de medicina de Harvard, estudio a 5.124 personas.
Ellos descubrieron que es más fácil transmitir un estado de humor en un grupo del mismo sexo.
Además su estudio reveló que tener un amigo contento aumentaba la probabilidad de que uno se sintiera más feliz.
Más sorprendente aún es que el buen ánimo transmitido a una segunda persona podía ser retransmitido a una tercera y hasta a una cuarta persona.
¿Cómo nos impregnamos del humor de los demás?
Vamos a inventarnos unas cuantas personas imaginarias para demostrar el efecto.
Si Mercedes es tu amiga y ella tiene una actitud positiva, es 15% más probable que tú también te sientas feliz.
Ahora, después de que interactúes con Mónica, ella tiene 10% más de probabilidades de sentirse contenta.
Si Mónica, a su vez, es amiga de Fátima, las probabilidades de que Fátima se sienta alegre incrementan en un 6%.
Este ejemplo nos sirve para graficar que, verdaderamente, el humor puede esparcirse en cadena, tal como lo describió el Dr. Christakis: “parecido a las pequeñas olas que se propagan alrededor de una piedrecita cuando es lanzada en una lago.”
Ahora, de igual manera, el mal humor también es contagioso.
De hecho, según el médico Alex Lickerman, en su artículo How To Manage Your Partner’s Bad Moods (Cómo manejar el mal humor de tu pareja), mientras que asisten a la facultad de medicina, a los estudiantes se les enseña que si se sienten deprimidos cuando están entrevistando a un paciente, por lo general, la causa está en que el paciente está deprimido.
¿Cómo se transmite el mal humor?
Básicamente, somos afectados por un proceso de tres frases.
El profesor de psicología de Monmouth University Gary W. Lewandowski, Jr. explica el proceso de tres fases en su artículo Is a bad mood contagious? (¿Es contagioso el mal humor?).
Primero, sucede lo que se llama Imitación Inconsciente.
En esta fase la persona copia los gestos de otra sin darse cuenta, por ejemplo bostezar, rascarse o suspirar.
Entonces, las personas pueden experimentar una frase de retroalimentación.
Por ejemplo, si ves a alguien fruncir el ceño, sin pensar puedes fruncir el ceño también.
Ahora empiezas a sentirte molesto porque tienes el ceño fruncido (segunda fase).
Por fin, en la tercera etapa comparten sus experiencias hasta que sus emociones y sus conductas se sincronizan.
Algunas personas son especialmente proclives a transmitir su estado de ánimo.
Pueden cambiar el humor de todos en la oficina o pueden contagiar a todos en una reunión social.
Algunos psicólogos creen que esto se debe a que estas personas tienen rostros particularmente expresivos y hacen gestos llamativos.
¿Qué hacer si tienes que interactuar con un “gruñón”?
Cuando alguien te trata mal, está de mal genio o es agresivo verbalmente, lo más probable es que quieras desahogarte con alguien, compartiendo lo que te sucedió.
Sin embargo, tal vez sin darte cuenta te estás convirtiendo en un eslabón más de una cadena de mal humor.
El psicólogo Dr. Alan Godwin sugiere que, en vez de reaccionar de la misma forma cuando alguien te habla de mala manera, es mejor responder con una frase cuidadosamente escogida de antemano.
Por ejemplo, sin importar lo que te diga el Sr. Malhumorado, puedes resolverte a decir algo como:
“¿Viste que día tan bonito hace hoy?”
“¿Te acuerdas de cuando (recuerdo agradable o algo que puede hacerle reír)?”
“Contarle tú alguna anécdota divertida que te ha sucedido”
La clave es romper la cadena de negatividad.
Pues funciona como un círculo vicioso que se retroalimenta a si mismo.
El Dr. Godwin también advierte que uno debe estar preparado para que el optimismo no sea correspondido y, a la vez, para ponerse un “impermeable emocional”.
En otras palabras, para protegerte del mal humor ajeno, debes hacer un esfuerzo consciente para separarte psicológicamente del mensaje negativo de esa persona y recordar que esas son sus emociones, no las tuyas.
En conclusión, recuerda que tu humor es muy contagioso.
Así que, si vas a propagar una ola de humor sobre el resto del mundo, ¿no es mejor que sea una ola de humor positivo?
Humor desde las redes sociales…
1.
-”Hola, venía a inscribirme en el gimnasio.”
-”Esto es una venta de empanadas…”
-”Bueeeno, deme 4.”
2.
Si estuviera mal levantarse a la madrugada a comer, no le habrían puesto una lamparita a la heladera…
(Gracias Isabel !!!)
3.
Si fuese el día del varón, estaríamos organizando tremendo asado.
Como es el día de la mujer, están organizando marchas, protestas, cortes de calle.
Ni en su día dejan de romper los huevos...
4.
Me pierdo en la profundidad de tu mirada.
Pero también me pierdo en el supermercado, así que no lo tengas muy en cuenta...
(Gracias Iche !!!)
5.
Durante el parto, el dolor es tan fuerte que una mujer puede llegar a imaginar cómo se siente un hombre con gripe.
6.
-”Bienvenido al servicio de reclamaciones de Teletarta. ¿Cuál es su queja?”
-”Quería quejarme de la demora.”
-”Ya… la de fresa nos sale mejor...”
(Gracias Marcos !!!)
7.
-”Hola.”
-”Hola.”
-”Hola, te cuento que a tu esposa yo la hice mujer hace como 15 años.”
-”Yo la amo y no me importa con quién estuvo antes, ‘lo que no fue en tu año no hace daño’…”
-”No, no me estás entendiendo. Soy cirujano plástico.”
(Gracias Claudio !!!)
Conversión...
Un cura, un pastor protestante y un rabino son muy amigos y se reúnen todas las semanas en su restaurante favorito.
Los tres tienen una gran don de persuasión y han convertido a muchas personas a sus respectivas religiones.
Están hablando de eso mismo cuando uno de ellos dice:
-”Para nosotros convertir a una persona se ha convertido en algo relativamente sencillo... les propongo un reto que sea realmente difícil, en vez de ir a convertir a gente deberíamos ir mañana a la reserva del bosque y que cada uno trate de convertir a un oso.”
Los tres aceptan y al día siguiente acuden al bosque y se separan cada uno por su cuenta.
Al cabo de 5 horas coinciden casualmente en la sala de curas del servicio de urgencias del hospital.
El cura lleva apenas unos moratones y arañazos, el pastor va en una silla de ruedas con un brazo y una pierna rotos y el judío está tumbado en una camilla totalmente escayolado de pies a manos y le han dejado apenas unos agujeritos en la cara para poder ver y hablar.
Los tres empiezan a hablar de su hazaña con los osos.
-”A mi me ha ido fenomenal”, -empieza el cura, -”mi oso me sorprendió saliendo entre los arbustos y me soltó un par de zarpazos que me dejaron algunas heridas, pero llevaba agua bendita y rápidamente lo asperjé y se volvió como un manso corderito y le prediqué la Palabra de Dios.”
-”A mi también me pasó algo parecido”, -dice el pastor, -”pero claro, nosotros no tenemos la suerte de usar agua bendita como vosotros. Me salió un oso y me atacó con fuerza, entonces me agarré fuertemente a él y rodamos por la ladera hasta que caímos al rio y aproveché para gritar: ‘yo te bautizo’ y al instante se amansó como el tuyo, pero ya me había roto varios huesos.”
-”¿Y a ti como te fue?”, -le preguntan al rabino, -”Por tu aspecto se diría que nada bien.”
-”Bueno, me temo que yo no acerté con la estrategia”, -dice el rabino, -”Ahora tengo claro que no debí empezar con el oso haciéndole la circuncisión…”
Astucia...
Llega una niña a su casa y le dice a su mama:
-”¡Mamá, mamá, un niño me dio 50 centavos por bajarle su globo de un árbol!”
Y la mamá le dice:
-”Niña tonta, no ves que lo quería era mirarte los calzones.”
El segundo día pasó lo mismo.
Al tercer día llega la niña a su mamá y le dice lo mismo.
Y su mamá le dice:
-”Ay, pero que burra, no ves que lo que quería era verte los calzones.”
Y la niña le dice:
-”¡No, ahora no me los vio porque me los quite antes de subir!”
(Gracias Alejandro !!!)
Jubilado y aburrido...
Después de que me jubilé, mi esposa insistía en que la acompañara en sus compras al Centro Comercial.
Pronto me dí cuenta de que ir de compras es aburrido y prefiero solo entrar y salir.
A mi esposa, en cambio, le encanta recorrer las tiendas de departamentos, las islas y el supermercado.
Ayer, mi querida esposa recibió la siguiente carta de un hipermercado local:
“Estimada señora Carmela:
En los últimos seis meses, su marido ha causado una gran conmoción en nuestra tienda.
Nuestras quejas en contra de su esposo, se enumeran a continuación y están documentadas por las cámaras de video vigilancia:
-15 de Abril: tomó 24 cajas de condones y al azar los puso en los carros de compras de los clientes cuando no estaban junto a ellos.
- 2 de Mayo: manipuló los despertadores del departamento de artículos para el hogar e hizo que sonaran a intervalos de 5 minutos.
- 7 de Mayo: hizo un rastro de salsa de tomate en el suelo que lleva al baño de las mujeres.
- 14 de Junio: movió un letrero de "PRECAUCION - PISO MOJADO" a una zona alfombrada.
- 15 de Junio: armó una tienda de campaña en el departamento de camping y dijo a los hijos de los compradores que se les invitaba a acampar si ellos traían almohadas y cobertores del departamento de ropa de cama; más de veinte niños lo hicieron.
- 4 de Julio: miró directamente a la cámara de seguridad y la usó como un espejo mientras se hurgaba la nariz.
- 14 de Julio: en el departamento de caza, manipuló varias armas y al mismo tiempo le preguntaba al empleado que ¿dónde estaban los anti-depresivos?
- 5 de Agosto: tomó una caja de condones y a la cajera le preguntó ¿dónde estaban los cuartos probadores?
Y por último pero no menos importante:
- 7 de Agosto: fue a un probador de ropa, cerró la puerta, y luego de un rato gritó en voz muy alta: “¡Hey!, ¡No hay papel higiénico aquí.”
Uno de los empleados se desmayó.
Por favor... ¡NO lo traiga más!”
Puntos de vista...
A un judío ruso se le permitió viajar a Israel.
En el aeropuerto de Moscú los funcionarios le encontraron una estatua de Lenin, dentro de su equipaje.
-”¿Qué es esto?”, -preguntó el funcionario.
-”Es el Camarada Lenin, quien sentó las bases del socialismo y creó el futuro próspero del pueblo ruso. Me lo llevo conmigo como un recuerdo permanente de nuestro héroe.”
El oficial lo dejó pasar sin problemas y con cierta admiración por su patriotismo.
En el aeropuerto de Tel Aviv le preguntaron:
-”¿Qué es esto?”
Contestó:
-”Es Lenin, el bastardo hijo de puta que logró que yo, un judío, me fuera de Rusia. Traigo esta estatua para poder putearlo todos los días de mi vida.”
El funcionario israelí, lo dejó pasar sin más preguntas.
Al instalarse en su nueva casa, puso la estatua en medio del living e invitó a todos sus amigos a cenar.
Uno de ellos, señalando la estatua, preguntó:
-”¿Quién es ese?”
Y contestó:
-”Son diez kilos de oro macizo que me traje de Rusia sin pagar un puto impuesto, ni derechos de Aduana.”
Moraleja: La política es la habilidad de contar la misma mierda, de manera diferente, para engañar a diferentes ideólogos que no ven más allá de su fanatismo.
(Gracias Iche !!!)
Sutilezas...
1.
Una señora le contó a su vecina:
-”Anoche mi marido le dijo ‘bruja’ a mi mamá.”
-”¡El muy canalla!”, -exclamó indignada la vecina, -”Y, ¿qué hizo tu mamá cuando tu esposo le dijo eso?”
Respondió la señora:
-“Lo convirtió en sapo.”
2.
Doña Macalota, esposa de don Chinguetas, regresó de un viaje antes de lo esperado.
Al entrar en la casa oyó música ruidosa que provenía del sótano, y escuchó también risas y gritos.
Bajó por la escalera, y lo que vio la dejó estupefacta.
He aquí que su consorte se hallaba en ropas muy menores acompañado por tres exuberantes féminas que se cubrían sólo con prendas de la más ligera y transparente lencería.
Bailaba el casquivano señor con todas tres al mismo tiempo, a la vez que les hacía carantoñas y les decía cosas como “mamacita”, “negra linda” y “cochototas”.
-”¿Qué es esto, Chinguetas?”. -le preguntó, furiosa, doña Macalota.
-”Acuérdate, mujer”, -replicó él con toda calma, -”Ahora que me jubilé me sugeriste que me buscara un hobbie…”
3.
Pepito le preguntó a su madre:
-”Mami: la vecina del 14, ¿es mi abuelita?”
-”¿Cómo puede ser tu abuelita”, -respondió con extrañeza la señora, -”si apenas llegará a los 20 años? ¿Por qué crees que es tu abuela?”
Explicó el crío:
-”Es que cada vez que mi papá la ve le dice: ‘¡Mamacita!’…”
4.
-”Vamos a la cama. Traigo ganas de follar.”
La esposa de Babalucas se azaraba cuando su marido le decía eso, pues a veces se lo solicitaba delante de los niños.
Le pidió entonces que usara alguna clave que los pequeños no entendieran.
El badulaque le prometió que así lo haría.
Aquella misma noche le dijo a su mujer frente a los críos:
-”Vamos a la ce-a-eme-a. Traigo ganas de follar…”
5.
Afrodisio Pitongo iba cargando dos enormes bolsas.
En cada una llevaba los artículos siguientes: una botella de tequila, otra de whisky, la tercera de ron, y cuatro más de mezcal, ginebra, vodka y brandy, más un centenar de carrujos de mariguana y un paquete grande de condones.
Además traía en la mano una Biblia.
Se lo topó su amigo Libidiano y le preguntó a dónde llevaba todo eso.
-”A mi departamento”, -respondió Afrodisio, -”El viernes tendré una orgía, y el sábado otra. Cada bolsa es para una de las orgías.”
Inquirió el otro, extrañado:
-”¿Y la Biblia?”
Replicó el fornicario:
-”Es que luego es domingo, y no quiero faltar a la iglesia...”
La clase de fitness...
El lunes pasado he batido mi récord en la clase de fitness, en el gimnasio, a saber, treinta y cinco mujeres -de toda edad y condición física- y yo mismo -que soy un hombre-.
Yo me sitúo atrás, lejos del gigantesco espejo donde se reflejan los movimientos, ligeros o sísmicos, que lo mismo da, pegado a la salida.
Toditas las mujeres, salvo dos o tres que quedan a mi nivel, se sitúan delante de mí.
Yo les veo el trasero, las nalgas, los glúteos, de tamaño y forma variada -respingón, prieto, pera, plano, avispa, caído, manzana, etcétera-, no hay dos iguales, aunque todos visten una apretadísima maya negra que los realza sobremanera.
Para mí son todos lo mismo, pues tal abundancia me marea y perturba haciéndome incapaz de distinguirlos.
Son nalgas sin nombre, personas sin cara.
De estas clases me incomodan algunas cosas.
Por ejemplo, en cada ejercicio todas las mujeres van al unísono, pero yo voy inexpertamente a mi bola.
Nunca, jamás, consigo ir acompasado con el resto del grupo.
Cuando ellas van a un lado, yo para el contrario; arriba y abajo, yo abajo y arriba, salto y abajo, yo abajo y paso…
Si intento ponerme a la par acelerando el ritmo, es inútil; si me detengo y comienzo de nuevo, en dos segundos me he desacompasado.
Resulta humillante.
He renunciado a integrarme en la bandada, soy el patito feo y gordo.
Tampoco soy capaz de acabar nunca la clase, so pena de morir deshidratado o infartado, pero las señoras terminan todas, con independencia de su edad (y las hay mayores), volumen o tipo de peinado.
Yo, a los cuarenta minutos, en el mejor de los casos, recojo mis cosas y me retiro calladamente, mientras ellas siguen brincando, ¡zou, zou, zou!, ejercitando los brazos, ¡arriba, arriba, arriba!, disciplinando su cuerpo, ¡vamos, vamos, vamos!
¡Es tan denigrante!
Una monitora nueva, que en sus tres primeras clases me sonrió atenta cuando me retiraba, ahora me desprecia, lo sé.
Incluso algunas de estas señoras hacen doblete, es decir, tras acabar fitness van a la clase de zumba o aerodance o stepdance.
¿Cómo es posible?
¿Acaso no podrían practicar la caridad con sus compañeros de fitness y no avasallar y deshonrarnos de esa manera?
Otro ejemplo de mi disgusto con el fitness: el otro día tocó fortalecer los glúteos, ¿glúteos?, ¿qué glúteos? yo no tengo.
Fue el momento de la revancha que tanto anhelaba.
Pierna derecha atrás y brinco con la izquierda, cambio, ¡vamos, vamos, vamos!, ¡y otras ocho más!
Al día siguiente tenía unas agujetas traseras que me dejaron dos días parado.
¡Me sentía tan desgraciado!
Pero aquí no acaban mis humillaciones.
A principio de curso fui a una clase de aquagym (gimnasia en una piscina con el agua por el pecho) para probar en qué consistía.
Allí nos juntamos una docena de señoras de la época de Alfonso XII y un servidor.
Comenzamos a dar saltitos dentro del agua, avanzando por el costado mientras realizábamos ejercicios: rodillas arriba, tres pasos y salto, brazos arriba y abajo…
¡Vaya pérdida de tiempo, con esto no hago ningún ejercicio!, pensé enseguida.
Sin embargo, aunque yo me afanaba por avanzar rápido todas las señoras me adelantaban; ni siquiera haciendo trampas y acortando la vuelta conseguía mantener mi posición.
Una de las señoras, no más joven que mi bisabuela, me prohijó a sus pechos y no paraba de aconsejarme: “ten paciencia, ya aprenderás; debes subir más las rodillas; no respiras bien…”
A la mitad de la clase apareció una señora embarazada, esta más joven, de por lo menos treinta y nueve semanas.
Al principio pensé que mi clase había terminado sin yo enterarme y que había comenzado una clase de preparación al parte dentro del agua.
¡Me equivoqué!, seguíamos en aquagym.
Aquella madre levantaba las rodillas como si fuese una trapecista o una escaladora y ¡también me adelantaba!
Durante muchas semanas he sufrido la pesadilla de ver como aquella madre expulsaba a su bebe durante uno de aquellos saltos de gimnasta olímpica y que, después, la abuelas se ponían también de parto, por lo que la piscina se llenaba de bebes buceando, mientras que yo era enredado por incontables cordones umbilicales.
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