Fin de semana: Viernes 4 a Domingo 6 de Marzo de 2.022
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre el humor en relación al estado del clima, chistes variados, nuevos aportes de humor llegado desde las redes sociales, más sutilezas y unos textos humorísticos muy divertidos. Esperamos que los disfruten y que pasen todos una muy buena semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
¿Por qué cuando llueve estamos de peor humor? (Por Marian García)
Nos despertamos.
Miramos por la ventana y vemos que llueve.
Casi de manera automática activamos nuestra alarma de la queja y sacamos a pasear nuestro mal humor.
Se nos quitan las ganas de hacer cosas y nos dejamos invadir por la nostalgia.
Sin embargo, si al abrir los ojos vemos que por la ventana asoman unos rayos de sol, nos llenamos de energía, sonreimos y comenzamos a planificar actividades para hacer en el día.
¿Quién no se siente identificado con estas reacciones?
Nuestro estado emocional depende de varios factores internos y externos.
A los problemas habituales que condicionan nuestro día a día, hay que sumarle otra variable que influye también en nuestro ánimo: el clima.
Lógicamente, a todas las personas no le afectan de la misma manera los cambios de tiempo o estación, algunas son más vulnerables que otras, pero la verdad es que el hecho de que el día sea más o menos gris puede agriarnos o dulcificarnos el carácter.
Nuestro humor depende del sol
Aunque suene a tópico, lo cierto es que las personas que habitan en lugares más fríos, suelen mostrarse más reservadas, que aquellas que viven en zonas más cálidas, quienes suelen tener un carácter más abierto y sociable.
Pero ¿a qué se debe estos cambios en nuestro estado de ánimo?
¿Realmente tienen una explicación lógica o responden simplemente a una sensación personal?
Para entender por qué nos sentimos más o menos alegres, dependiendo del clima, hay que conocer el efecto que el sol tiene sobre nuestro organismo. Cuando nos exponemos a la luz natural, estamos recibiendo energía.
El sol nos aporta vitamina D y esto repercute positivamente en nosotros.
Incrementa los niveles de serotonina, que es la hormona que regula nuestro ánimo.
Esta absorción de energía hace que nos sintamos más predispuestos a hacer cosas, más alegres, más receptivos y más sociables.
Nuestra mente está distraida y eludimos los pensamientos negativos y los conflictos.
Sin embargo, cuando los niveles de serotonina están bajos, nuestro estado emocional cambia.
Es por eso que cuando el día es gris, cuando nos falta la luz, nuestro ánimo es diferente.
Nos sentimos nostálgicos, tristes, apáticos y de peor humor.
Aunque el sol no es el único responsable nuestro equilibrio emocional, si que es un factor a tener en cuenta por la repercusión que tiene sobre nuestro organismo.
A pesar de que hay mucha gente que manifiestan sentirse bien en los días de lluvia, la experiencia muestra que la mayoría de las personas nos sentimos influenciadas por nuestra exposición a la luz natural.
De ahí que muchos asociemos la idea de “cargarnos las pilas” cuando disfrutamos de un día soleado en la calle o utilicemos la expresión “estoy nublado como el día”, cuando llueve y nos sentimos malhumorados.
Humor desde las redes sociales…
1.
He decidido dejarlo todo y viajar por el mundo con mis ahorros.
Según mis cálculos, a mediodía estoy en casa...
(Gracias Gustavo !!!)
2.
-”Que triste es tener este cuerpo tan sensual que sólo me ha traído enemigos.”
-”¡Pero estás gordo!”
-”¿Ya ves? Otro más...”
3.
-”Y dice Usted que es experto en arquitectura gótica medieval.”
-”Así es.”
-”¿Sabe Usted hacer gárgolas?”
-”Si, mire: GRLGRLGRLGRRRLLL…”
4.
-”Buenos días, señorita. Vengo a pagar el impuesto inmobiliario.”
-”¿Cuánto mide su propiedad?”
-”No sé.”
-”¿Qué dicen las escrituras?”
-”Que Jesús murió y resucitó al tercer día. ¿Pero qué tiene que ver eso?”
-”Señor, le voy a cobrar recargos por pelotudo...”
(Gracias Esther !!!)
5.
Desde que puse reggaeton de tono de alarma me levanto antes, para que no suene…
6.
Un amigo me nominó al reto de 25 abdominales diarias por 25 días.
Lo bloqueé.
(Gracias Isabel !!!)
S.O.S...
Un avión de pasajeros AIRBUS A380 vuela sobre el Atlántico, en dirección a su destino.
Es un vuelo muy tranquilo y estable a 800 km/h y a 30.000 pies, cuando de pronto se ve interrumpido por la aparición de un avión caza Eurofighter a casi 2.500 km/h.
El piloto del avión de combate disminuye la velocidad, vuela junto al AIRBUS en formación y saluda al piloto del avión de pasajeros por radio:
-”¿Aburrido el vuelo?”
El piloto del Airbus responde desconcertado:
-”¿Qué?”
El piloto de combate sin previo aviso invierte el caza, acelera, realiza una leve picada y luego remonta rompiendo la barrera del sonido, sigue subiendo rápidamente a una velocidad y altura vertiginosa, para después volver a descender casi al nivel del mar en una picada impresionante.
Reduce la velocidad y se vuelve a colocar al lado del Airbus y pregunta:
-”Bueno, ¿qué te pareció eso?”
El piloto de Airbus le responde:
-”¡Muy impresionante, pero ahora mira tú!”
El piloto de avión de combate mira el Airbus A380, pero no pasa nada... el avión comercial sigue volando en forma recta y nivelada con la misma velocidad y altitud.
Después de cinco minutos, el piloto de Airbus dice por radio:
-”Bueno, ¿y qué te pareció a ti ahora?”
El piloto del avión de combate pregunta confundido:
-”Pero, ¿qué hiciste?”
Entonces el piloto comercial se ríe y le contesta:
-”Me levanté del asiento, estiré las piernas, fui al baño en la parte de atrás, tomé una taza de café, comí una rosca de canela e hice una reserva para las próximas tres noches, en un Hotel 5 Estrellas, que es pagado por mi empleador.”
La moraleja de la historia es:
“Cuando eres joven, la velocidad y la adrenalina parecen ser excelente compañía, pero a medida que se envejece y uno se hace más sabio, el confort y la paz tampoco deben ser menospreciados."
A este concepto se le llama en inglés S.O.S., las siglas de: Slower, Older, Smarter (más lento, más viejo, más inteligente).
Dedicado a todos mis amigos que se acercan cada vez más al S.O.S.
(Gracias Alejandro !!!)
Así es la vida...
103 pasajeros y sólo 40 comidas fueron cargadas en un vuelo de Caracas a Miami.
La tripulación no sabía que hacer.
Sin embargo, la jefe de cabina, tuvo una idea.
Después de unos 30 minutos de vuelo, ella anunció nerviosamente:
-”No sé cómo sucedió, pero tenemos 103 pasajeros y solamente 40 cenas.”
Entonces añadió:
-”Cualquier persona que sea lo suficientemente gentil y de buen corazón, para ceder su comida a otra persona, recibirá bebidas y licores gratuitos e ilimitados durante todo el vuelo.”
Su próximo anuncio vino dos horas después:
-”Si alguien quiere cambiar de opinión, todavía tenemos 40 comidas disponibles.”
Moraleja: Los borrachos tienen un gran corazón...
(Gracias Isabel !!!)
El fitito...
El domingo a la madrugada, venía por la ruta 11 desde Corrientes hacia Formosa y, como era de esperarse, mi pobre y destartalado FIAT 600 se rompió.
Me tiré a la banquina esperando que alguien me auxiliara y a los 10 minutos apareció un Mercedes Benz Kompressor impresionante a 190 km/h pasando frente a mi.
En eso veo que el tipo del Mercedes da marcha atrás y vuelve hasta el fitito.
Ahí mismo se ofrece a remolcar mi pobre porquería y acepté enseguida, pero le pedir por favor que no corriera mucho, si no mi Fiat y yo, íbamos a ir a parar al carajo (obvio).
Y combinamos que le iba a hacer luces cada vez que el Mercedes estuviera yendo más rápido de lo aconsejado.
Entonces, el Mercedes comenzó a remolcarme, y siempre que se zarpaba con la velocidad, le hacía luz (lo pongo en singular, porque para variar, uno de ellas estaba en corto y no funcionaba).
En eso, aparece un Porsche Carrera GT 2, negro, polarizado, fachero mal, que intimida al Mercedes.
Éste no deja que lo forréen y va: 120, 130,150, 190, 210, 240, ¡260 km/h!
¡Yo ya estaba desesperado y desfigurado, haciendo luces como loco!
Y los otros dos locos a la par, y a fondo, ¡al taco!
Por ahí, pasamos por un puesto de Policía Caminera del Chaco, pero, ni vi el radar, que registró impresionantes 270 km/h.
Entonces el policía avisa por radio al próximo puesto de Gendarmeria en Tatane:
-”¡Atención!, ¡Atención! Dos masculinos, uno en un Mercedes Gris Plata Kompressor y otro en un Porsche Carrera GT 2 Negro disputando una picada a más de 270 km/h en la autopista, y… muchachos… juro por mi vieja, por mis hijos y por mi laburo, por Diego, Dalma y Giannina: Atrás de ellos, chupado al Mercedes, ¡viene un FIAT 600 haciéndoles luces para que lo dejen PASARRRRRR!”
(Gracias Esther !!!)
Sutilezas...
1.
El candidato le preguntó a su jefe de campaña:
-”¿Qué te pareció mi discurso?”
-”¡Fantástico! ¡Estupendo! ¡Formidable!”, -exultó el otro, -”¡Jamás habías estado tan ambiguo!”
Se atribuye a Fiorello La Guardia, alcalde que fue -queridísimo- de Nueva York durante los años de la Segunda Guerra, una chispeante anécdota según la cual, en el curso de una reunión con inmigrantes irlandeses, que son famosos bebedores, una señora de la Liga de la Temperancia le preguntó su opinión acerca del alcohol.
Respondió él:
-”Si habla usted del espíritu benévolo que alegra el corazón del hombre, le aligera él ánimo y le sirve de consuelo en la tristeza, estoy a favor. Pero si se refiere a la diabólica bebida que embrutece a quienes la consumen, provoca su desgracia y la de su familia y acarrea a la sociedad males terribles, estoy absolutamente en contra”.
2.
Un hombre fue a trabajar en un aserradero en la montaña.
El pueblo más cercano estaba a 100 millas de distancia, y no había mujeres en el campamento.
Cuando lo acometieron las urgencias de la carne les preguntó a los leñadores qué hacían para atender ese llamado de la naturaleza, tomando en cuenta la falta de representantes del sexo femenino y la lejanía de las poblaciones.
Además, les dijo, por su edad y condición -era sobrestante del aserradero- no podía recurrir al solitario recurso que se designa con eufemismos tales como zarandear a Kojak, ajustar la antena, sacudir al cíclope, disfrutar un menage à moi, hacer por propia mano un retiro de efectivo, desafiar a los predicadores, ayudar al desempleado, cooperar para que los optometristas tengan chamba, etcétera.
Un leñador le dijo:
-”En esos casos recurrimos al cocinero Velisnolis.”
-”¡Ah no!”, -exclamó el sobrestante, -”Hasta la fecha me he mantenido firme en la heterosexualidad, y no voy ahora a batear en la otra novena.”
Pasaron las semanas, sin embargo, y llegó el día en que el hombre no pudo ya contener sus rijos de libídine.
Les pidió entonces a los leñadores que lo llevaran con el cocinero.
Le preguntó uno:
-”¿Tiene usted 2 mil 200 pesos?”
-”¡2 mil 200 pesos!”, -se sorprendió el otro, -”¿Tanto así cuesta estar con Velisnolis?”
-”Sí”, -confirmó el otro, -”500 pesos para cada uno de los que lo detienen, y 200 para consolarlo…”
3.
-”¡Anoche perdí mi doncellez!”
Así le dijo a su padre, llorosa, compungida y tribulada, la hija mayor de don Poseidón, granjero acomodado.
El genitor la reprendió, severo:
-Eso le pasa a m’hija por no fijarse bien dónde deja las cosas…”
4.
Lord Feebledick regresó a su finca de campo después de haber participado en la cacería anual del Country Club.
Venía mohíno y enfadado.
Su perro Redprick, en vez de ir tras la zorra, se entregó a un ejercicio nada honesto con una perrilla que ni siquiera pertenecía a alguien conocido, sino que era de plano callejera, lo cual hirió sensiblemente la conciencia de clase de milord.
Sus tribulaciones aumentaron cuando al entrar en la alcoba conyugal vio a su mujer, lady Loosebloomers, en apretado trance de fornicio con Wellh Ung, el toroso mancebo encargado de la cría de los faisanes.
Sin perder su flema británica -a eso lo obligaba la tradición- lord Feebledick le dijo al mocetón:
-”He tolerado que faltes los lunes al trabajo; que te emborraches cada día y que vendas a los aldeanos la leña de mis bosques. Pero creo que ahora has llegado demasiado lejos.”
-”¡No, milord!”, -protestó vivamente el gañán, -”¡Le juro que sólo llegué hasta donde siempre!”
5.
Bustolina Grandchichier era una joven de mucha pechonalidad.
En la oficina uno de sus compañeros de trabajo le preguntó a otro:
-”¿Ya viste los zapatos nuevos que trae Bustolina?”
-”No”, -replicó el otro, -”Y te aseguro que tampoco ella se los puede ver...”
Todos hablan… (Por DCarlesML)
Los editores me dicen: “Escriba lo que el público quiere leer”.
E vecino del 5to, aficionado a mis escritos opina: “Lo bordas cuando escribes con morbo”.
La dependienta de la tienda me aconseja: “Nunca dejes de escribir con finales felices”.
El intelectual que sigue mi blog, me recomienda: “Metafísica y filosofía del positivismo, es lo que tienes que abordar”.
El ingeniero industrial con dos masters, me orienta: “Mucha información comprobada y citas ingeniosas de científicos, eso falta”.
Mi médico de cabecera que me lee, sugiere: “No tanta ironía, ni suspicacias subyacentes, que eso hace mal al hígado”.
Un pariente lejano me envía un SMS diciendo: “Muy cool bro, pero más miseria, más mierda, más realidad cruda, sangre, caca, pero abundante”.
Un contacto político que lee mis tuits, me advierte: “Hombre, no te metas tanto con mis correligionarios. Ya bastante tenemos con La Sexta”.
Una admiradora tuitea: “Sos lo más. Te quiero Enri. Genio!”.
Un detractor desconocido apunta: “Siga metiéndose con los de la ultraderecha y es diana de un proyectil perdido”.
El corrector de escritos juzga: “Las elipsis no son correctas, las metáforas están diluidas y hay leísmos por todos lados. Revise y vuelva a enviarlo”.
Mi mujer valora con su aplastante lógica: “No todo lo que escribes es bueno, es más, creo que se salva un 5%, el resto lo tienes que rehacer”.
Solo, metido en la cueva del escritor, allí donde degluto vidas, las mezclo, las troceo, las rearmo, tocan la puerta y asomando la nariz, mi conciencia me expone su visión: “No todo es bueno, pero el resto es muy bueno, no dejes de usar el humor, escribe lo que sientes. Por encima de todo eres lector y ante esto, lo que escribas hazlo para ti”, cerró la puerta y desapareció.
Por la ventana un grupo de musas se congregan y me hacen señas para que las deje pasar.
Una de ellas se acerca a la pantalla y lee para sí, lo que voy escribiendo; se tapa la boca y mirando a sus hermanas hace un movimiento con la cabeza.
Todas al unísono me cantan: “¡Esto es un asco!, ¡Tíralo a la papelera! Con nosotras no cuentes para escribir esto”, dan media vuelta y huyen despavoridas.
Miro la pantalla y leo lo escrito:
Mañana comprar:
chorizos, solo 3,
papel higiénico,
tomate frito de oferta,
compresas,
lejía,
jabón para el cuerpo,
media docena de huevos,
vino del barato...
Ahora mi cabeza es un lío, mejor me voy a dar una vuelta y despejo dudas, porque alguno debe tener razón...
¿O acaso todos?
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