Contacto:

Para contactarnos, o mandar material para publicar, pueden hacer click en "Comentarios" o escribirnos a: humorparaelfindesemana@gmail.com

Viernes 27 de Agosto

 

                  Fin de semana: Viernes 27 a Domingo 29 de Agosto de 2.021

Holaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos un artículo sobre el uso del humor en los momentos malos, chistes breves, gallegadas, humor desde las redes sociales, una nueva serie de sutilezas y unos textos humorísticos muy ocurrentes y divertidos. Esperamos que sean del agrado de todos y les deseamos un muy buen fin de semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

El uso del humor como mecanismo vital ante los malos momentos. (Por Alicia Garrido Martín)

El humor, aunque no lo parezca, en muchas ocasiones representa un mecanismo de defensa ante situaciones estresantes o difíciles que solemos atravesar.

Da color a la oscuridad, pone una sonrisa a lo difícil y se contagia.

Pareciera el antídoto perfecto, ¿verdad?

Los mecanismos de defensa son estrategias que utilizamos para afrontar situaciones internas o externas que nos resultan desagradables.

De alguna manera es como si con su potencia consiguieran hacer más pequeño a ese monstruo “malvado” que viene a instalarse.

Ya sea la tristeza por la pérdida de alguien, la rabia por una ruptura reciente de pareja o el diagnóstico de una enfermedad...

Combate el estrés tratando de hacerlo más pequeño, más inofensivo…

Menos temerario y raro.

A veces estos mecanismos de defensa consiguen que olvidemos nuestro sufrimiento o que recoloquemos a las fuentes del mismo en nuestras vidas.

El espacio de aire puro que nos confiere el humor en nuestro interior es tan inmenso que pareciera que estamos aparentemente bien, sin nada que nos perturbe.

El humor nos ayuda a escapar de las realidades incómodas

Seguramente hayas conocido a alguien que cuando está contando algo serio e importante lo hace con una sonrisa en su boca.

Una sonrisa que se torna en esa pequeña risa nerviosa que brota en carcajadas.

Pero algo no encaja… mientras escuchamos a esa persona no podemos dejar de pensar que hay algo que no cuadra.

¿Cómo puede estar contándonos algo, que se supone es importante/serio para él, riéndose?

Si te paras a pensar, hay muchas personas que cuando están hablando de que no es precisamente divertido, lo hacen riéndose.

Una risa que no se nos antoja auténtica…

Pareciera más un grito del alma que no sabe cómo expresarse forma salir, que una risa genuina.

Que una risa de las de verdad, de las que nacen del alma feliz.

Es más una risa que parece una interferencia.

Solemos percibir una disonancia entre lo que nos cuenta y cómo nos lo cuenta que nos hace plantearnos realmente la seriedad del asunto.

Hay personas que no van más allá y se quedan, en cómputo global, con esa risa.

¡Bueno! si se está riendo eso es porque no le afecta demasiado. Estará bien.”

Pero lo cierto es que hay algo que no nos encaja y es que cuando lo que decimos no conecta con cómo lo decimos hay algo que falla.

La incomodidad busca ser escuchada y aceptada, no negada

Es aquí donde actúa el humor como mecanismo defensivo ante una realidad incómoda de asumir.

El humor nos caldea, y en muchas ocasiones es un bálsamo que ayuda y nos ayuda a adaptarnos en muchas situaciones sociales.

El problema, como con todo, llega cuando esa es nuestra única manera de afrontar una situación.

Defendiéndonos” de ella, revolviéndonos contra ella.

No asumiéndola ni aceptándola tal como es.

Hay realidades que dan auténtico vértigo.

Asumirlas supone un cambio a nivel interno bastante profundo.

Y la manera de escapar de ellas es negándolas, distanciándolas de nuestra conciencia o minimizándolas…

Haciéndolas más pequeñas hasta la inexistencia.

No afrontar algo, por incómodo que sea supone distanciarse de lo que uno mismo es.

Tanto la comodidad como la incomodidad forman parte de la vida, y no podemos negar una u otra.

La “cura” no viene a través de la negación de lo que nos incomoda ver.

La cura parte de la aceptación… y en este sentido, para aceptar hay que mirar hacia dentro y mostrar una suerte de respeto inicial por aquello que encontremos.

Cuando tú no respetas una vivencia tuya, y la caricaturizas hasta la descomposición más absoluta de esta, generas que el otro no se la tome en serio.

Si no nos tomamos en serio enseñamos al otro a no tomarnos en serio

Podemos “educar” o no al otro para que nos respete.

En la medida en que no respetas como te sientes y elijes el humor como primer mecanismo para distanciarte de TU realidad, difícilmente incentivarás que el otro respete tus vivencias más intimas.

Le estás enseñando que puede reírse y no tomarte en serio.

Que lo que hablas no es importante porque “no te afecta”.

Cuando realmente SÍ te afecta, solo que te es tan doloroso o tan incómodo que tu primera reacción es distanciarte de ello.

Todo tiene su medida, igual que toda situación tiene su proceder. La risa tiene su lugar, igual que el llanto; la sonrisa tiene su momento, igual que tiene el suyo la severidad”

-Al-Yâhiz-

Por ello es importante identificar estos signos de incongruencia entre lo que uno siente y lo que uno manifiesta, entre lo que dice y cómo lo dice…

Esa incongruencia nos dará pistas para poder ayudar a esa persona a sentirse más cómoda con su incomodidad.

A veces lo más sencillo es escuchar lo que realmente nos quiere decir sin perdernos en ese juego de máscaras y de caricaturas.

Probablemente esa persona esté deseando ser escuchada sin ser juzgada y tan solo necesite escuchar un “está bien que estés mal (normal/consecuente con las circunstancias en las que te encuentras) y puedes manifestarlo aquí conmigo si así lo necesitas”.

0 comentarios



  • Humor desde las redes sociales...

1.

La pareja discute y ella le dice a él:

-”¡Estoy harta de ver como todos nuestros amigos tienen bebés, menos nosotros!”

-”Es que ellos cojen…”

-”¡No me cambies de tema!”

2.

La mujer entra en la farmacia y pregunta:

-”¿Tiene condones XXL?”

-”Si, claro señorita.”

-”Pues me voy a quedar aquí un rato a ver quién los compra.”

(Gracias Iche !!!)

3.

Tener sexo constantemente mejora la memoria.

Feliz navidad para todos.

4.

-”¿Sabes que le dijo Bob Marley al jardinero?”

-”No, ¿qué le dijo?”

-”Regue.”

5.

-”Por tu manera de hacer el amor vos debes ser ginecóloga.”

-”Y vos debes ser anestesista…”

-”¿Cómo te diste cuenta?”

-”Porque no sentí nada.”

6.

-”Mama, en la escuela me cargan, me dicen José Luis Perales...”

-”No te preocupes hijo, mañana te mando con un amigo mío que los va a hacer callar.”

-”¿Y cómo es él…?”

(Gracias José Luis !!!)

7.

Toda mujer, a la larga se acostumbra.

A la corta nunca.

(Gracias Esther !!!)

8.

El niñito le pregunta a su padre:

-”Papá, ¿te has enamorado alguna vez de una profe?”

-”Sí, una vez.”

-”¿Y qué pasó?”

-”Tu madre te cambió de colegio.”

(Gracias Enrique !!!)

Volver arriba


  • Normas de la familia…

1. Mamá tiene razón.

2. Pase lo que pase, mamá siempre tiene razón.

3. Mamá no grita: enfatiza lo importante.

4. Mamá no regaña: aconseja.

5. Mamá no agobia: acentúa los detalles.

6. Mamá no discute: explica la situación.

7. Mamá no está todo el día en Internet: se mantiene al día.

8. Mamá no se tira en el sofá: medita.

9. Mamá no está sin hacer nada: se relaja.

(Gracias Esther !!!)

Volver arriba


  • Gallegadas…

Debido a las protestas de grupos feministas españoles, quejándose que los chistes de gallegos solo sonde hombres, aquí les van ahora los de gallegas:

1.

La Toña le dice a su amiga:

-”¡Muérete de envidia! Me regalaron una lavadora y creo que fue Lady Gaga.”

-”¿Y cómo sabes?”

-”Pues porque la caja decía LG.”

2.

-”Marijosé: ¿Sabes quién fue Juana de Arco?”

-”Pues, una drogadicta.”

-”¿De dónde sacaste eso?”

-”Pues del libro, dice que murió por heroína.”

3.

-”Señorita JUSTA : ¿Qué opina usted del papanicolau?”

-”Sinceramente me caía mejor el papa Juan Pablo segundo.”

4.

La GLORIA dice:

-”Me dijo el doctor que me tomara 3 muestras de orina, pero nada más me tomé 2, ¡sabe horrible!”

5.

-”¿Qué opinas sobre las hipotecas, Josefa?”

-”Bueno me parece una excelente idea que los hipopótamos tengan donde bailar…”

6.

-”¿Cuca viste el Señor de los Anillos?”

-”Sííí, pero no le compré nada…”

7.

Dice Toña:

-”¿Qué pasa con el facebook? Me dice "su clave es incorrecta", entonces pongo "incorrecta" pero ¡no abre!”

8.

Un cura en la iglesia dice:

-”Hoy confesaré a todas las devotas.”

Se levanta Gertrudis y pregunta:

-”Y a las que vinimos en sandalias... ¿cuándo nos toca?”

9.

Josefa sale corriendo y grita:

-”Auxilio, me robaron mi camioneta.”

Un señor se acerca y le pregunta:

-”¿4 x 4?”

-”Mmmmmm... 16... pero ahora ayúdeme, ¿si?”

10.

-”Señorita Jesusa, ¿Qué opina usted sobre la gelatina?”

-”Bueno en realidad no sé qué decir. En mi escuela sólo conocí la "Y" griega y la "I" latina, pero la "G" latina nunca supe de ella, a lo mejor no fui ese día a clases.”

11.

-”Señorita Josefa... ¿Le corto su pizza en 4 ó en 8?”

-”En 4 nomás, no creo que me coma 8 pedazos.”

12.

-”Dígame Vero.. ¿A qué corresponde esta fórmula química H2O+CO+CO?”

-”Bueno, tampoco soy tan bruta ¿no?, pues que eso es agua... de coco...”

(Gracias Susana !!!)

Volver arriba


  • Sobre abogados...

Un abogado judío ortodoxo tenía mujer y doce hijos, necesitaba alquilar una casa más grande, sin embargo estaba teniendo muchas dificultades para alquilar, para encontrar un lugar para su numerosa familia.

Cuando decía que tenía doce hijos nadie le quería alquilar una casa porque sentían que los chicos destruirían el lugar.

No podía decir que no tenía hijos porque un judío ortodoxo: no debe mentir.

Entonces le pidió a su esposa que fuera a caminar por el cementerio con sus once hijos y se llevó al restante con él para ver casas en alquiler.

Le encantó una de las casas y el precio era el correcto.

El agente inmobiliario preguntó:

-”¿Cuántos hijos tiene?”

Él respondió:

-”Doce.”

El agente preguntó:

-”¿Dónde están los demás?”

El abogado judío con su mejor cara de tristeza que usan los abogados en la sala de tribunales respondió:

-”Están en el cementerio con su madre…”

MORALEJA: “No siempre hay que mentir, sólo elegir las palabras adecuadas…”

RECUERDEN: La mayoría de nuestros políticos son ¡Abogados!

(Gracias Iche !!!)

Volver arriba


  • Sutilezas...

1.

Doña Fecundina, mujer de pueblo, era madre ya de 15 hijos.

Fue con un ginecólogo de la ciudad, el doctor Wetnose, y le manifestó que no quería ya tener familia.

El facultativo le entregó un frasco de píldoras anticonceptivas.

-”Con estas pildoritas”, -le indicó, -”ya no encargará usted.”

Meses después regresó doña Fecundina. Lucía las evidentes señas de su decimosexto embarazo.

Le preguntó el galeno:

-”¿Usó usted las píldoras que le receté?”

-”Me las puse, doctor”, -respondió ella, -”pero se me caían…”

2.

Wormilio, empleado de don Algón, se sintió mal en la oficina, y aunque eran apenas las 10 de la mañana decidió irse a su casa.

Cuando llegó vio algo que lo dejó sin habla y sin otras cosas más.

He aquí que su mujer se estaba refocilando con un hombre en cuya persona el coronado esposo reconoció a su jefe.

-”¡Qué bueno que llegas, Wormilio!”, -le dijo alegremente don Algón al infeliz cuclillo, -”Precisamente le estaba diciendo a tu señora que en la empresa hay un ascenso disponible, con un aumento sustancial de sueldo, para el empleado que demuestre tener tolerancia para las fallas de los demás, comprensión para sus semejantes, y que sepa conservar la calma en los momentos críticos…”

3.

Aquel joven soldado tenía ya dos años ausente de su casa.

Lo llamó por teléfono su madre, y en el curso de la conversación le dijo:

-”Cuando regreses te va a gustar mucho Lilibelle, la hija de la vecina. Ha crecido 30 centímetros.”

Replicó el muchacho:

-”Si ha crecido 30 centímetros entonces es mucho más alta que yo.”

Aclaró la señora:

-”30 centímetros de busto…”

4.

Gastamos mucho en ropa, y sin embargo nuestros momentos más disfrutables son cuando nos la quitamos.

Un beduino del desierto contrajo matrimonio con una bella hurí.

La noche de las bodas le pidió a su mujer que se despojara de las profusas vestimentas que la cubrían de la cabeza hasta los pies.

Ella cumplió el deseo de su esposo, pero se asombró cuando éste tomó una cuerda y se dispuso a atarle las piernas por los tobillos.

-”¿Por qué haces eso?”, -le preguntó, intrigada.

Contestó el beduino:

-”¿Qué no vas a tirar patadas como hacen en estos casos las camellas?”

5.

El doctor Ken Hosanna estaba desahogando una necesidad menor en el baño del restorán "La visión de Homero".

A su lado hacía lo mismo un hombrecito que una y otra vez guiñaba el ojo izquierdo.

El doctor observó eso y le dijo:

-”Perdone usted, amigo, pero advierto que sufre usted un tic nervioso que amerita la intervención de un buen psiquiatra. Le recomiendo a mi amigo el doctor Duerf, que de seguro se lo quitará.”

-”No padezco ningún tic”, -respondió tímidamente el pequeño señor, -”Lo que pasa es que me está usted salpicando...”

Volver arriba

  • El Programa… (Por Jam Louvier)

Por avatares del destino esos pingüinos habían escogido mi patio como lugar de cría.

Entonces no sabía que estos animalitos pudieran ser tan cansinos.

Cuatro agotadores años padeciendo su trompeteo nupcial.

¿Cómo podían aguantar día y noche con el pecho inflado y aleteando de continuo tras las hembras?

¿Qué tenían en la cabeza salvo sexo, sexo y más sexo?, me preguntaba asombrado.

Aunque parezca extraño no vivo en la Patagonia sino en plena costa Andaluza, concretamente en La Línea de la Concepción, provincia de Cádiz, entre chiringuitos playeros, espetos de sardinas y sonrosados turistas ávidos de sol y cerveza fresquita.

Lo de los pingüinos es un hecho singular que cambió mi vida cuando una colonia de éstos animalitos decidió establecerse en el porche de mi casa, en el mismo paseo marítimo, y todo por causa de un “reality show” popularmente conocido como “NHC”.

NHC, sigla de “No Hay Cojones”, era un programa televisivo de alta audiencia a nivel mundial que reunía cada semana a los gobernantes más poderosos de la tierra y los sentaba en la cocina de uno de ellos.

Se pretendía limar asperezas y buscar soluciones conjuntas para los grandes problemas que acuciaban a nuestro planeta.

Para ello se partía de la premisa de que el roce hace el cariño, y que una buena comida regada con una botellita de esto y otra botellita de lo otro, facilitaba el acercamiento de posturas.

Y así, entre copitas y entremeses variados, dirigían la política internacional con alegría y de forma totalmente distendida.

En un principio la idea fue buena y permitió grandes avances sociales que la humanidad agradeció.

Pero en otros casos las decisiones tomadas tuvieron efectos colaterales no esperados, y que como veremos me tocó sufrir en primera persona.

Todo empezó años atrás, cuando en uno de estos programas se debatía sobre el cambio climático y las medidas a adoptar para reducir el preocupante aumento de las temperaturas.

Aunque el coloquio se inició escaso de ideas y de brío, pronto se animó.

Bastaron trece botellas de buen vodka moscovita para que numerosas propuestas vieran la luz.

Si bien las hubo de todo tipo, la guinda la puso el gran jeque “Abdullah Ben Saif Al Maunsor”, que de pie sobre el lavavajillas y tras una estructurada exposición en la que apeló a la responsabilidad común y a la herencia que íbamos a dejar a nuestros nietos, consiguió arrancar los aplausos y alguna lágrima del resto de comensales.

El discurso, en un perfecto árabe yemení, estuvo cargado de vehemencia y gestualidad, y concluyó con “un no hay cojones” consistente en trasladar un iceberg, del tamaño de la isla de Sicilia, al mar de Libia.

El primer ministro ruso, Vladímiro Mostashov, instantes antes de caer redondo entre balbuceos y con la mirada perdida, recogió el guante con entusiasmo.

Cuando despertó y sus traductores le pusieron al corriente del compromiso contraído, el bueno de Vladimiro lejos de arredrarse, e irguiéndose todo lo que pudo, espetó que la madre Rusia trasladaría el iceberg, pero uno más gordo para que el fresquito aguantara más tiempo.

La propuesta fue muy bien acogida por los países mediterráneos cuyos ciudadanos salieron con regocijo a la calle, arremolinándose en sus costas con banderitas de colores para ver pasar semejante cubitera.

Tras una semana de espera el entusiasmo se enfrió, al conocerse la noticia de que el iceberg nunca llegaría a su destino.

Por lo visto se había quedado encallado a la altura del Estrecho de Gibraltar, y por mucho que tiraban de él doscientos remolcadores, con el sonrosado Vladimiro a la cabeza, la cosa dejó de avanzar, por lo que se decidió dejarlo ahí, uniendo para asombro de la humanidad la costa española y marroquí.

La nueva Pangea...", “Euráfrica...”, “La hostia puta...”, titularon los principales rotativos internacionales.

Ciertamente llegó a resultar ciertamente cansino el tema, que ocupó las cabeceras y entradillas de todos los medios durante semanas, con declaraciones continuas del bueno Vladimiro en las que se quejaba y culpaba a terceros de la falta de éxito de su misión:

-”Si el peñón de Gibraltar”, - manifestó Vladimiro con vehemencia, -”no hubiera estado en esas coordenadas y sí en otras más propias de tierras inglesas, como los condados de Kent o Sussex, que están donde deben, el iceberg hubiera llegado a su destino.”

Y siguiendo ese hilo argumental propuso volar la Roca para desencallar el problema.

Pero la falta de compromiso de los ingleses, según informó, lo impidió. Incomprensiblemente no aceptaron la propuesta, a pesar de que los misiles y el traslado de lo que quedase del Peñón tras el bombardeo, incluidos sus simpáticos monos, corrían por cuenta de la artillería rusa.

Y mientras se producía este ir y venir de acusaciones mutuas, la vida se adaptaba a los cambios con sorprendente celeridad, acomodándose a las nuevas circunstancias.

Así, los inmigrantes dejaron de entrar en patera al viejo continente, ahora lo hacían con esquíes y a gran velocidad.

Esto último debido a la elevada pendiente del iceberg en su punto de inserción con la costa gaditana, y a la falta de pericia de los “sin papeles” sobre los esquíes, que según cogían velocidad se preguntaban unos a otros dónde cojones estaban los frenos.

Por lo que generalmente paraban al choque, estampándose contra el primer cartel, muro o elemento vertical que se interponía en su camino.

Y entre esquiadores, turistas y sevillanas con bufanda, aparecieron los pingüinos.

En los días sucesivos al impacto desembarcaron miles de ellos con sus graciosos andares y aleteos nupciales.

No tardaron en esparcirse por las playas al olor del espeto de sardinas.

Primero ocuparon los chiringuitos y pescaderías, y seguidamente las casas circundantes, entre las que estaba la mía.

Y he de decir que después de todo tuve suerte.

Dos calles más abajo criaban un par de morsas con muy mala leche que hacían la vida imposible a los propietarios del inmueble, a los que atormentaban continuamente con sus sonoras ventosidades y mostrándoles sus enormes y babeantes colmillos cada vez que se cruzaban con ellos.

Tras mis reiteradas quejas al consistorio sobre los problemas padecidos, al fin obtuve respuesta.

En la misiva el Ayuntamiento se hacía cargo de mi situación y mostraba toda su comprensión al respecto, pero me recordaba que de acuerdo con el convenio CITES, firmado en Washington el 3 de marzo de 1973, y al que el Reino de España se adhirió el 16 de mayo de 1986, todas las especies de pingüinos, morsas y bichos árticos en general, estaban incluidos en su “Apéndice I de alta protección”, por lo que me recordaban que no solo estaba prohibido perturbar sus lugares de cría, sino que también era motivo de sanción grave molestarlos e incluso inquietarlos.

Así que, cuatro años después ahí estaba yo, pendiente de que aquellos pequeños cabrones estuvieran a gusto en mi porche.

Cosa de la que no me cabía duda viendo que todo el día se empleaban a fondo en lo mismo: “sexo, sexo y más sexo” … :)

Volver arriba

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor, dejanos tus aportes divertidos, comentarios y opiniones, las que serán publicados luego de su moderación.