Fin de semana: Viernes 6 a Domingo 8 de Agosto de 2.021
Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre los beneficios del humor, chistes breves, de “la cole”, humor llegado desde las redes sociales, curiosidades de la lengua castellana, nuevas sutilezas y unos relatos humorísticos muy divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos a todos una muy buena semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
El humor ayuda a encontrar soluciones a los problemas de la vida cotidiana (Por Francisco Pérez)
Otro de los beneficios del humor es que nos ayuda a encontrar una salida inesperada ante algún atolladero.
Para utilizar el humor hay que tener una pizca de ingenio, de chispa, de espontaneidad...
Por lo tanto, nos puede ayudar a solucionar problemas.
Mediante el humor podemos encontrar caminos que nunca se nos hubieran ocurrido.
Además, cuando estamos de buen humor todo lo vemos de otro color, con renovado optimismo.
El humor favorece la adaptación al cambio
Cualquier situación novedosa puede ser interpretada como amenazante.
Con humor se pueden expresar ideas no gratas al receptor sin que este se sienta molestado.
Se le pueden presentar a las personas realidades que no habían descubierto o no habían admitido.
Sabemos que muchas cortes de los antiguos reyes, los únicos que podían criticar al monarca eran los bufones.
Estos, amparados en su trabajo de entretenedores cómicos, se permitían disentir con los mandos de palacio.
Estos son sólo algunos de los beneficios del humor.
Hay muchos más, claro está.
Dejo en tus manos que los vayas descubriendo a medida que haces un buen uso del sentido del humor.
Humor desde las redes sociales...
1.
Cuando pedís un deseo tenés que ser muy preciso.
Yo siempre pedía juntarla en pala, y ahora tengo tres perros que no paran de cagar...
(Gracias Esther !!!)
2.
Dos cieguitos van caminando por la calle y uno le dice al otro:
-”¡Qué calor! Ojalá lloviera.”
Y el otro contesta:
-”Ojalá yo también...”
3.
Un amigo mío decía siempre que a la vida hay que darle color y ponerle azúcar, pimienta y sal.
Ahora tiene diabétes, hemorroides y presión alta.
(Gracias Iche !!!)
4.
Un mexicano le dice a otro:
-”Es bien sabido, y mundialmente conocido que Adán y Eva eran mexicanos.”
-”Pero, ¿por qué dices eso?”
-”Mira, andaban sin ropa, sin comer, sin casa, sin escuelas, sin hospitales, nada pavimentado y todavía les decían que era el paraíso… ¡Eran mexicanos! Hasta se apellidaban Pérez.”
-”¿De dónde sacas que Adán y Eva se apellidaban Pérez?”
-”Eso sí, lo leí en la Biblia.”
-”¿Cómo va a decir eso en la Biblia?”
-”En la Biblia dice: Adán y Eva, si comen el fruto prohibido Pérez serán...”
(Gracias Vicente !!!)
4.
-”¿Qué diferencia hay entra una mujer con dolor de muelas y una mujer en su noche de bodas?”
-”No sé, cuál es?”
-”Que la mujer con dolor de muelas es feliz cuando se la sacan. Y la mujer en la noche de bodas es feliz cuando no le duele la muela…”
5.
En el restaurante:
-”Mozo, ¿me puede traer un bife con dos huevos?”
-”No creo… Si quiere se lo traigo con dos dedos, pero con los huevos ni loco...”
(Gracias Rodolfo !!!)
Humor de la cole...
Un judío vivía al lado de un goy, cuya casa era asaltada una vez por semana.
Un día el goy le pregunta a su vecino:
-”Dime, Jaime: ¿eso que tienes en el marco de la puerta es una alarma?”
-”No, Pedro: es una «mezuzah». Es un mandamiento que está en el libro del Éxodo: es una bendición para nuestros hogares y ciudades, y dentro hay un pequeño pergamino justamente con la oración que nos ordena marcar nuestras casas y portales.”
-”Y dime, esa alarma religiosa, ¿no me la podrás poner en mi casa? Se ve que a vos te funciona, porque no te entran los ladrones todas las semanas como a mí…”
-”Mira Pedro, el mandamiento habla de hogares judíos…”
-”Dale, Jaime; ¿que te cuesta? ¿No creemos todos en el mismo Dios? Además, ¿cuanto hace que somos amigos?”
-”Bueno, Pedro, por los años de amistad, te la coloco.”
Así lo hace.
Pasan dos semanas, tres semanas, un mes…
Al mes y medio, el vecino cristiano va a la casa de su amigo judío con la mezuzah en la mano.
-”Jaime, perdóname pero te la devuelvo... No me funciona…”
-”¿Que paso, Pedro: ¿siguieron entrando ladrones a tu casa?”
-”No, los ladrones no vinieron más, pero desde que me pusiste esto en la puerta cada quince minutos me tocan el timbre para
pedirme donaciones, El Shule, el Shil, el Keren Kayemet, Kehila, Bnai´Brit, ¡me sale más caro que lo que me robaban!”
(Gracias Alejandro !!!)
Humor intelectual…
1.
-”¿Por qué vas tan elegante a la universidad?”
-”Porque tengo clase.”
2.
-”Quisiera comprar un libro sobre la fatiga y el cansancio.”
-”Lo siento, están agotados.”
3.
-”Oye, ¿te gusta la teoría de Einstein?”
-”Relativamente.”
4.
-”Alguna vez pensé que entre tú y yo todo se podría.”
-”Y pues sí, se pudrió.”
5.
-”Mi hijo está practicando natación.”
-”¿Y qué tal le va?”
-”Nada mal.”
Curiosidades del idioma castellano...
- Con 23 letras, se ha establecido que la palabra Electroencefalografista es la más extensa de todas las aprobadas por la Real Academia Española de la Lengua.
- En el término Centrifugados, todas las letras son diferentes y ninguna se repite.
- La palabra Oía tiene tres sílabas en tres letras.
- En Aristocráticos, cada letra aparece dos veces.
- El vocablo Cinco tiene a su vez cinco letras, coincidencia que no se registra en ningún otro número.
- El término Corrección tiene dos letras dobles…
- Las palabras Ecuatorianos y Aeronáuticos poseen las mismas letras, pero en diferente orden.
- El término Estuve contiene cuatro letras consecutivas por orden alfabético: s-t-u-v.
- Con nueve letras, Menstrual es el vocablo más largo con solo dos sílabas.
- La palabra Pedigüeñería tiene los cuatro firuletes que un término puede tener en nuestro idioma: la virgulilla de la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.
- El vocablo Reconocer se lee lo mismo de izquierda a derecha que viceversa (palíndromo).
- La palabra Euforia tiene las cinco vocales y sólo dos consonantes...
(Gracias Susana !!!)
Sutilezas...
1.
Pepito se asomó por la cerradura del cuarto de sus papás y luego le dijo a su hermanito menor:
-”No creo que se estén peleando. Tienen cara de estar divirtiéndose bastante…”
2.
Un empleado de don Algón le dijo:
-”Señor: ¿podría darme permiso de faltar mañana? Mi señora tuvo un parto muy difícil.”
-”Óigame”, -se atufó el ejecutivo, -”eso mismo me dijo usted hace menos de un mes. También me pidió permiso de faltar porque su esposa había tenido un parto muy difícil.”
Explicó tímidamente el empleado:
-”Es que es partera…”
3.
Doña Macalota llegó a su casa y encontró a su consorte, don Chinguetas, cantando alegremente bajo la regadera.
Eso no habría tenido nada de particular de no ser porque con él estaba una atractiva rubia, también cantando y duchándose también.
Antes de que la señora pudiera manifestar su desaprobación le dijo don Chingueta:
-”Si entiendes algo de música sabrás que es muy difícil cantar sin acompañamiento.”
4.
Pedantino, intelectual urbano, desposó a Silvestra, moza labradora.
La noche de las nupcias le preguntó:
-”Dime: ¿has tenido antes ayuntamiento carnal?”
-”Nunca.” , -respondió la zagala.
Al terminar el trance ella inquirió a su vez:
-”¿Cómo se llama esto que acabamos de hacer?”
Sonriendo por la inocencia de la joven, respondió Pedantino:
-”Se llama precisamente ‘ayuntamiento carnal’…”
-”Ah”, -dijo Silvestra, -”Entonces sí lo he tenido.”
5.
Homer Milton, oftalmólogo recién establecido, puso sobre la puerta de su consultorio un cartel anunciador en la forma de un gran ojo.
Le preguntó a su madre:
-”¿Qué te parece?”
-”Está muy bien”, -replicó la señora, -”Y me alegra que no hayas sido ginecólogo...”
Cómo se soluciona la crisis...
Es agosto, en una pequeña ciudad de la costa, en plena temporada; cae una lluvia torrencial y hace varios días que la ciudad parece desierta.
Hace rato que la crisis viene azotando este lugar, todos tienen deudas y viven a base de créditos.
Por fortuna, llega un ruso mafioso forrado de guita y entra en el único pequeño hotel del lugar.
Pide una habitación.
Pone un billete de 100 dólares en la mesa de la recepcionista y se va a ver las habitaciones.
El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.
Éste toma el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.
A su turno éste sale corriendo para pagar lo que le debe al molino proveedor de alimentos para animales.
El dueño del molino toma el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con María, la prostituta a la que hace tiempo que no le paga.
En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.
La prostituta con el billete en mano sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado y le entrega el billete al dueño del hotel.
En este momento baja el ruso, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, toma el billete y se va.
Nadie ha ganado un centavo, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza…
Moraleja: ¡Si el dinero circula se acaba la crisis!
Sonidos armoniosamente encadenados… (Por Petit Bourgeois)
«Todo es música para el músico aburrido». Romain Rolland.
Era temprano, y antes de ponerme a faenar, decidí ir al servicio, a orinar.
No eran ni las 8.30.
Apenas había nadie en los vestíbulos comunes de nuestro centro laboral, flotando una semioscuridad relajante y tenebrosa.
Hallándome en plena tarea evacuadora, de pie, alguien entró precipitadamente en el servicio contiguo, el de mujeres.
Dan el uno con el otro, pared contra pared en lo que a ubicaciones más íntimas se refiere.
A pesar de esta cercanía, nunca he oído demasiados sonidos comprometedores más allá de lo habitual.
A todos nos puede pasar que una vez nos relajamos en el baño, perdamos el control sobre partes concretas del cuerpo que pueden vibrar, y en ocasiones, sonar.
Como digo, estaba yo de pie en mi tarea, escuchando tranquilamente cómo una fémina desconocida, aunque dentro del grupo de supuestas compañeras, subía con cierta intranquilidad la tapa del váter y anclaba sus posaderas.
Yo me sacudía mi cosita, finalizando mi cometido, cuando en el momento justamente posterior al posicionamiento glúteo de mi compi, escuché los tres sonidos inspiradores de este relato: cuesco, chorrillo de orina, suspiro de alivio.
Lo más interesante a reseñar fue la concatenación tan rápida, tan precisa, con que cada sonido seguía a otro.
Primero el pedo, agudo, moderadamente breve, sucintamente audible; en seguida, ese chorro fluyendo, aguantado a presión un tiempo, logrando la libertad rugiendo dulcemente.
Y acto seguido, como cierre de una gran sinfonía, un suspiro de alivio.
Qué rapidez.
Qué ritmo.
Qué cadencia tan maravillosa.
Era la naturaleza humana misma hecha armonía acústica.
El micro y macro Cosmos en un trocito de cuarto de baño.
Nunca había percibido un cuesco femenino en esa tesitura.
La indisolubilidad cuesco-chorrillo- suspiro me cogió desprevenido, me causó sorpresa e incluso me aportó motivos para reflexionar.
¿Reflexionar sobre el trinomio cuesco chorrillo suspiro?
Pues sí, lo hice.
Divagué sobre las combinaciones fermosas de sonidos que hay a lo largo y ancho del mundo,quedándome un rato varado en el campo de la música.
Hace tiempo, leyendo un compendio de breves biografías sobre músicos prestigiosos, en una de ellas, el Maestro de turno relataba que hay determinadas notas que siguen a unas y no a otras, por cuestiones estrictamente musicales: Mozart,con 4 años, hablaba de las notas que se quieren.
Cuando lo leí en su momento, al ser yo un compositor amateur de canciones pop rock (de los malos), esta idea me sirvió para futuras composiciones: me fijaba en una composición determinada, analizaba sus notas, y para crear yo una canción, simplemente alteraba el orden de las notas o acordes.
Y funcionaba, dado que eran notas compatibles entre sí, armonizaban entre ellas como claramente desarmonizaban entre otras.
Pues bien, aplicada esta idea al trinomio cuesco chorrillo suspiro, encuentro claros paralelismos entre lo dicho de las notas y el trinomio referido.
Hay una clara armonía y sintonía entre esos tres sonidos, como si fueran tres notas bien colocadas en una canción; son sonidos amistosos entre sí, que simpatizan unos con otros, y que cuando uno termina, inmediatamente se piensa en el otro.
Lo que no tengo claro es si se le podría alterar la secuencia y el orden como hago yo para componer canciones; es decir, primero un chorrillo, luego un suspiro, y para terminar, un pedo. Igual también queda bien, pero la secuencia que tuve el placer de disfrutar creo que es la más bella, la más lógica y la más natural de todas las posibles.
Si seguimos ahondando en la cuestión, hemos de destacar la participación de los instrumentos musicales protagonistas, los artífices de este bello sonar: tres zonas anatómicas diferentes.
La entrada y la salida del tubo digestivo (boca y ano, ahí es nada), y la zona genito urinaria. Vuelve la naturaleza a manifestarse esplendorosamente, pues son zonas corporales polifacéticas, presentan muchas utilidades en los más diferentes contextos; además, son claramente erógenas: la zona genital, la zona anal, y la boca; en resumen, muestra el cuerpo humano mediante una versatilidad funcional significativa.
¿Quién sería esa compañera?
Intenté esperarla en el pasillo tras la puerta, e incluso aplaudir su faena, de rodillas. Quise averiguar a quién correspondía tan bella melodía haciendo como que tardaba mucho en abrir mi puerta, justo enfrente.
Pero la compi no salía.
Pensé que al finalizar yo con mis esfínteres, y marcharme (llave, puerta abriéndose y cerrándose), ella se dio cuenta de que había un hombre en los lavabos que había escuchado su ventosidad, y le debió dar apuro.
Así que ella estaba esperando unos minutos para salir sin vergüenza.
Como mis dominios físicos están ubicados justo delante de los lavabos, me metí en mi despachillo, haciendo un ruido propio como si cerrara del todo la puerta, para, sigilosamente, dejarla medio abierta a continuación.
Solo cuando la engañé con mi paradiña con la puerta (la dejé abierta en silencio), se aventuró a dar la cara.
Salió con disimulo, recelando.
Enseguida, enfiló el pasillo con la cabeza gacha y pasos acelerados, más acelerados en cuanto se percató de que mi puerta estaba medio abierta; yo bien enfoscado detrás de la misma.
En cuanto pude, salí para el pasillo sabedor de que ella me mostraría la espalda.
La observé con todo el sigilo que tuve a mi alcance, pero ella debió sentir mi mirada sobre su persona, volviendo su cabeza hacia atrás, donde yo estaba.
Nuestras miradas se encontraron, y en la suya, vislumbré pudor y algo de cabreo.
En la mía, solo admiración, de verdad.
¡Hola!, me dijo.
¡Hola!, le dije.
Dobló la esquina hacia la derecha y desapareció.
En un primer momento, no me esperaba que la autora de la melodía matutina fuera quien resultó ser.
Era una cuasi compañera, administrativa: mujer de unos cuarenta y pocos años, retraída y con un deje de elegancia y de abandono mezclados, a la que me dirijo en muy pocas ocasiones.
¡Qué descubrimiento!
Las administrativas también se peen, pensé, y orinan, y suspiran.
Ella sabe que yo he escuchado semejante sinfonía ano-urino-bucal, y lejos de hacerla sentir culpable con mi mal disimulada curiosidad, me gustaría que supiera que las cosas más naturales e instintivas pueden llegar a alcanzar el grado de belleza suficiente como para considerar su acción propia del Arte; en lo que a estética acústica se refiere, el triple sonido de mi semi compañera realza la sorprendente sincronización de los movimientos internos corporales en sus diferentes aparatos y órganos, incluida la mente, pues el suspiro del epílogo supuso una suerte de acto inconsciente donde en el cerebro se hizo patente el placer, el alivio, consecuente a los dos primeros sonidos.
Desde este episodio, he notado como mi cuasi compañera viene menos a orinar a mi zona.
De vez en cuando me cruzo con ella en los pasillos, e incluso me veo más tentado a preguntarle directamente por cuestiones administrativas.
Me esquiva la mirada, pudorosa, y no veo por qué.
Cualquier día voy a hablarle claro, a confesar que escuché lo que escuché, y que me pareció fabuloso, singularmente épico, característico de lo más instintivo de nuestro ser, común a la naturaleza humana, y sugerente de un equilibrio interno colosal, circuitos cerebrales incluidos.
Cualquier día me lanzo y se lo comento.
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