Fin de semana: Viernes 3 a Domingo 5 de Septiembre de 2.021
Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre el sentido del humor y la inteligencia, chistes breves y variados, humor desde las redes sociales, chistes de la cole, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy interesantes y divertidos. Esperamos que los disfruten y que tengan todos un hermoso fin de semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
Inteligencia y sentido del humor: la risa como creatividad del ser (Por Valeria Sabater)
El buen sentido del humor, el que sabe sacar ese punto de afinada ironía e ingenio a una realidad a menudo un tanto gris y con aristas, es casi siempre un signo de inteligencia.
Es el arte de quien perfila lo que ve con elegante sátira para hacernos reflexionar, de quien consigue sacarnos sonoras carcajadas al hacernos tomar conciencia de una realidad menos rígida, clara y original.
Si volvemos ahora nuestra mirada al pasado y retomamos por un momento los textos de Platón nos llevaremos sin duda una pequeña sorpresa al respecto de este mismo tema.
El célebre filósofo griego y maestro de Aristóteles advertía que el sentido del humor y la risa eran poco más que un atributo del mal hacer.
Según él, toda persona que hacía uso de las bromas y el chiste demostraba un comportamiento orgulloso, era alguien que se vanagloriaba de sí mismo y se atrevía a ridiculizar a los demás.
“Una persona sin sentido del humor es como un vagón sin resortes. Es sacudido por todas las piedritas del camino”.
-Henry Ward-
Si Platón mantenía esa visión era porque de algún modo, el arte de hacer reír a los demás pasa a veces por hacer uso del agravio, por desafiar códigos morales y ridiculizar así a ciertos colectivos de la sociedad, cosificando a las personas, sus creencias, atributos físicos, etc.
Ahora bien, cabe decir que pocas artes pueden llegar a ser más elevados como el de aquellos que usan el sentido del humor de un modo sofisticado, creativo, huyendo de lo ordinario y del encasillamiento.
El sentido del humor y su relación con la inteligencia
El sentido del humor en una persona es sin lugar a dudas su mejor carta de presentación.
Esto es algo que todos habremos advertido en más de una ocasión.
Así, nada dice tanto de alguien como descubrir qué es aquello que le hace reír (o no), su capacidad para entender las más sibilinas ironías o su habilidad para relajar momentos de tensión o preocupación haciendo uso del más ingenioso sentido del humor, ese que casi sin querer potencia aún más la conexión interpersonal.
De este modo, lo creamos o no, aquellos que tienen la habilidad de hacer uso de un sentido del humor más afinado y creativo de lo normal suelen presentar por término medio un coeficiente intelectual elevado.
Ahora bien, sabemos a su vez que hay perfiles con un CI muy alto que no son precisamente muy dados al chiste, a la ironía o a esa ingeniera donde nombres como Oscar Wilde, George Bernard Shaw o Groucho Marx son sin duda los exponentes más clásicos.
Cabe decir que hay matices, detalles que hacen este tema aún más interesante.
Así, tal y como se reveló en un estudio llevado a cabo en la Universidad de Wien, Austria, las personas con un gran sentido del humor obtenían puntuaciones muy elevadas en inteligencia verbal y en inteligencia emocional.
La evidencia de estas investigaciones demuestra además que existe una asociación directa entre el sentido del humor, las habilidades cognitivas, la inteligencia emocional y la autoestima.
Por lo general, son perfiles extrovertidos que hacen uso de su humor como estrategia de afrontamiento ante el estrés, las preocupaciones o la adversidad del día a día.
Los psicólogos evolutivos, por su parte, describen el sentido del humor como un “rasgo hereditario”, ese que podrá determinar en nosotros una mayor agilidad y flexibilidad mental o, por el contrario, un enfoque más rígido.
Asimismo, se descubrió que estilos de humor más negativos basados en el sarcasmo, el ataque el uso de la ridiculización o la burla se asocia, por el contrario, con ánimos más decaídos y tendentes a la depresión.
Humor desde las redes sociales...
1.
La falta de sexo aumenta la memoria.
Lo leí el 10 de Octubre del 2009 a las 11:15 en un artículo de la revista Hola, que estaba en una mesa verde en el dentista.
2.
El psicólogo le pregunta a su paciente:
-”¿Usted tiene amigos que sufren de alcoholismo?”
-”¡No! Todos parecen disfrutarlo mucho...”
(Gracias Iche !!!)
3.
La Organización Mundial para la Salud (OMS) advierte que solamente volverán a la normalidad los que eran normales antes…
Porque esto es una pandemia, no es un milagro, eh.
(Gracias Patricia !!!)
4.
¿Cuál es la diferencia entre la amante y la esposa?
30 kilos.
¿Cuál es la diferencia entre el amante y el esposo?
30 minutos.
¿Conoces el castigo para la bigamia?
Tener dos suegras.
¿Cuál es la diferencia entre un terrorista y una suegra?
Con el terrorista se puede negociar.
5.
-”María... ¡qué felices éramos hace 15 años!”
-”Pero… ¡si no nos conocíamos!”
-”Por eso, María... por eso...”
(Gracias Ricardo !!!)
Humor de “la cole”…
La verdad del Pueblo Elegido (Parte I)
A Adán y Eva los echó del Paraíso por haberse comido una manzana.
¿No les parece una exageración?
Si cada vez que nuestros hijos nos desobedecen, los echáramos de nuestra casa, no existirían las familias.
Si Adán y Eva se hubieran comido un menú chino número 4, con egg rolls, sopa wontong, cerdo en salsa agridulce, pollo con almendras y una banana soufflé, vaya y pase, además se podría haber agregado a la carta de acusación el pecado de la gula, pero, ¿por una simple manzanita, por más deliciosa que sea?
Luego le permitió a Caín romperle la cabeza a Abel por una simple discusión de índole agropecuaria.
Al pobre Noé le mandó un diluvio de la gran siete que lo obligó a construir el Queen Mary One para salvar a su familia y a una pareja de todos los animales existentes, incluyendo una pareja de cerdos, lo que no se explica para qué, si al final nos prohibió los sandwiches de jamón.
A la mujer de Lot la convirtió en una estatua de sal por echar una miradita para atrás, dejándolo al pobre Lot, inconsolable.
Si hubiera tenido un poco de consideración, la hubiera convertido en estatua de azúcar, y Lot podría, de vez en cuando, darle una lamida.
Pero, ¿de sal, con la alta presión que Lot tenía?
Después los muchachos quisieron construir, en su honor, una torre en Babel , y tampoco le gustó la idea, y decidió tirar la torre abajo.
Primero pensó en estrellar un avión contra la torre, pero se dió cuenta que aún no se habían inventado los aviones, y entonces buscó una manera más rebuscada para confundir a la gente.
Creó un sinfín de idiomas, nadie se entendía con nadie, uno pedía un ladrillo y el otro le traía una oveja, hasta que al final la torre se vino abajo.
Y hasta el día de hoy la gente sigue sin entenderse.
Los únicos que sacaron tajada del asunto fueron los vendedores de diccionarios.
Luego vino la expulsión de Agar y su hijo Ismael, porque Sara, la mujer de Abraham, le llenó la cabeza a éste:
-”Echa a esa loca de acá, si no me voy yo.”
Y Abraham le hizo caso.
Y en vez de ponerle un pisito en las cercanías, como hacen todos, los mandó al desierto.
Esa decisión errónea la estamos pagando todos hasta el día de hoy.
(Continuará…)
Cambio de hábitos...
Tres sacerdotes decidieron ir a Brasil de vacaciones.
Estaban determinados a tomar unas auténticas vacaciones, no usando nada que pudieran identificarlos como clérigos.
Tan pronto el avión aterrizó en Río, se dirigieron a una tienda y adquirieron bermudas, sandalias y gafas negras.
A la mañana siguiente bajaron a la playa vestidos con sus atuendos turísticos.
Estaban sentados en sus sillas de playa, bebiendo un trago y disfrutando del sol y el paisaje, cuando una rubia despampanante con tanga diminuta y topless pasó caminando junto a ellos, y no pudieron evitar admirarla.
Al pasar frente a ellos la rubia sonrió y dijo:
-”Bien día ¡Padre!”, -dirigiéndose a cada uno individualmente.
Al hacerlo ellos quedaron atónitos.
¿Cómo diablos podía saber que éramos sacerdotes?
Al día siguiente regresaron a las tiendas y compraron prendas aún mas llamativas.
Con sus nuevos atuendos se ubicaron en sus sillas para disfrutar del sol.
Luego de un momento la misma rubia atractiva usando un hilo dental finísimo y topless volvió a pasar frente a ellos y los saludó diciendo:
-”Buen día Padres.”
Antes que se alejara uno de los sacerdotes no pudo evitarlo y le dijo:
-”Un momento señorita…”
-”¿Si Padre?”
-”Nosotros somos sacerdotes, orgulloso de serlo, pero queremos saber cómo es posible que usted sepa que somos sacerdotes vestido como estamos...”
Ella, con una espectacular sonrisa, bajó un poco sus lentes oscuros y con una pícara sonrisa le respondió:
-”Padre, soy yo... la Hermana Catalina.”
(Gracias Iche !!!)
Brevedades...
1.
El hombre entra a la cama y le susurra suave al oído a la mujer:
-”Estoy sin calzoncillos…”
Y la mujer le contesta:
-”Déjame dormir... mañana te lavo unos.”
2.
Un niño fue golpeado por la vecina y la madre furiosa fue a pedirle explicaciones:
-”¿Por qué le pegó a mi hijo?”
-”Por maleducado, me llamó gorda.”
-”¿Y cree que pegándole va a adelgazar?”
3.
En una oficina árabe:
-”¿Nombre?”
-”Abu Abdalah Sarafi.”
-”¿Sexo?”
-”Cuatro veces por semana.”
-”¡No, no, no!, pregunto si ¿hombre o mujer?”
-”Hombre, mujer... y algunas veces camello…”
4.
El electricista va a la sala de Unidad de Terapia Intensiva de un hospital. Mira a los pacientes conectados a diversos tipos de aparatos y les dice:
-”Respiren profundo: ¡Voy a cambiar un fusible!”
5.
El condenado a muerte espera la hora de ejecución, cuando llega el sacerdote:
-”Hijo, traigo la palabra de Dios para ti.”
-”Pierde el tiempo Padre. Dentro de poco voy a hablar con Él personalmente. ¿Algún encargo?”
6.
El hombre acaba de morir.
El cura en la ceremonia se extiende con los elogios:
-”El difunto era un buen marido, excelente cristiano, un padre ejemplar…”
La viuda se vuelve hacia uno de sus hijos y le dice al oído:
-”Anda a la urna y mira si es tu papá el que está adentro…”
7.
Un burro muere frente a una iglesia.
Una semana después el cuerpo seguía allí, el Padre se decidió llamar al jefe de policía.
-”Sr. policía tengo un burro muerto hace una semana frente a la iglesia.”
El policía, gran adversario político del padre contesta:
-”Pero padre, ¿No es el Señor quien tiene la obligación de cuidar de los muertos?”
-”¡Asi es! Pero también es mi obligación de avisar a los parientes…”
8.
Un amigo le dice al otro:
-”Tú... ¿Qué piensas de las mujeres cuando practican el sexo con nosotros? ¿Lo hacen por amor o por interés?”
-”La mía lo hace por amor…”
-”¿Cómo estás tan seguro?”
-”Porque lo que es interés, no pone ninguno.”
9.
Un matrimonio cumple 25 años de casados y la esposa le pregunta al marido:
-”Mi amor, ¿Qué me vas a regalar para nuestras bodas de plata?”
El tipo le responde:
-”Un viaje a China.”
La mujer sorprendida por la magnitud del regalo, le pregunta:
-”Pero mi amor, si para los 25 años me regalas esto... ¿Qué vas a hacer cuando cumplamos los 50?”
-”Te voy a ir a buscar.”
10.
El italiano en el hospital esperando a que la mujer dé a luz.
Sale el médico y dice:
-”Han sido quintillizos.”
-”Es que... ¡tengo un cañon!”, -dice el hombre orgulloso.
-”A ver si lo limpia entonces, porque han salido todos negros.”
(Gracias Eduardo !!!)
Sutilezas...
1.
Babalucas era mesero en una cafetería.
Un cliente le pidió:
-”Me da un café. Sin crema, por favor.”
Fue el badulaque a la cocina, regresó y le dijo al hombre:
-”Señor: se nos acabó la crema. ¿Se lo puedo traer sin leche?”
2.
Don Poseidón, ranchero acomodado, se hallaba en la labor con su hijo más pequeño.
El niño le dijo:
-”Padre: desde aquí veo a un hombre que llegó a la casa, pero no alcanzo a divisar quién es.”
-”Corre aprisa allá”, -le ordenó el genitor, -”Si es tu abuelo dile que no tardo. Si es tu tío dile que en seguida estaré con él. Y si es cualquier otro hombre siéntate en el regazo de tu mamá y no te muevas de ahí hasta que yo llegue…”
3.
Don Astasio le hizo una confidencia íntima a su compadre Pitorrango.
Le contó:
-”Cada vez que le hago el amor a mi mujer ella me obliga a darle mil pesos. Dice que está ahorrando para su vejez, pero eso de tener que pagarle por el sexo que me da me hace sentirme humillado.”
-”Tiene usted razón en sentirse así, compadre”, -manifestó Pitorrango, -”sobre todo tomando en cuenta que a los demás nos cobra nada más 500.”
4.
El niño llegó con su boleta de calificaciones.
Había reprobado todas las materias.
Lejos de enojarse, su mamá le dio un cariñoso pellizco en la mejilla y le dijo:
-”¡Por eso te quiero tanto, cabroncito! ¡Porque eres flojo, irresponsable y cínico como tu padre!”
El señor, ahí presente, protestó:
-”Yo no soy flojo, cínico ni irresponsable…”
Repuso la señora:
-”Nadie se está refiriendo a ti…”
5.
Una dama de esculturales formas acudió a la consulta del doctor Ken Hosanna y le confió:
-”Cada vez que estornudo tengo un orgasmo.”
-”Extraña acción refleja”, -ponderó el facultativo, -”¿Está usted tomando algo para eso?”
-”Sí.”, -respondió la paciente, -”Pimienta.”
El regalo… (Por Jam Louvier)
Dentro de la infinita gama de colores que existía en el mercado, sólo la berenjena era el apropiado para el bolso que me disponía a buscar.
Tampoco podía ser grande ni pequeño.
El cierre de cremallera, con solapa imantada, y debía contar con bolsillos y departamentos interiores suficientes.
Respecto al peso, liviano y fácil de llevar.
Estos eran los pequeños detalles que Amalita, la mujer por la que suspiraba desde hacía cuarenta y siete días, me había proporcionado sutilmente para su regalo de cumpleaños y, por supuesto, no podía fallarla.
La empresa no parecía complicada teniendo en cuenta que me encontraba en la calle comercial más importante de Madrid, cuyos escaparates en esas fechas estaban a rebosar de bolsos y otros complementos.
Así inicié la que iba a ser una prometedora tarde navideña.
Primero el regalo, y después una esperada velada de arrumacos y amor incondicional que me iba a transportar - dicho en boca de mi querida - al nirvana.
Vistas las diez primeras tiendas empecé a dudar del bolso y por ende de los arrumacos…
Aunar todas esas características en el mismo artículo no iba a ser tarea sencilla.
La berenjena no parecía estar de moda, ni de venta.
Era hora de realizar una llamada y proponer cambiar el citado color por otro más versátil y comercial como el negro o un beige suave, o incluso arriesgar con un fucsia o un verde pistacho.
La conversación, pese a mis habilidades negociadoras e irresistible sexapil, no tuvo el resultado esperado.
Así que cuando me cortó la llamada tras una retahíla de frases como “creía que tú eras diferente, “se ve que no me valoras lo suficiente”, o un frío “ya me dijo papá que no me convenías”, entendí que la noche de desenfreno corría serio peligro, por lo que decidí virar la nave a un “sí cariño”, y continuar con la búsqueda de la berenjena perdida.
La cosa pintaba mal.
Cansado y aterido de frío, empezó a nevar.
Bajo los geométricos copos el tiempo transcurría sin freno, y por mi mente empezaban a pasar ideas tan peregrinas como hacerme con un spray de pintura o en su defecto cambiar de pareja.
Pero pronto deseché ambas posibilidades.
La primera debido a que los tiempos de secado eran excesivos, y la segunda porque me había hecho ya a la idea de lo de llegar al nirvana esa misma noche y estaba, por tanto, perdidamente embravecido.
De repente se hizo la luz.
Allí, tras aquel escaparate brillaba, con la fuerza propia del color berenjena, el bolso más lindo que mis ojos habían visto jamás, con su cremallera y solapa imantada, su tamaño y apariencia liviana…
Era simplemente perfecto.
Antes de entrar en la tienda me incliné en señal de agradecimiento y recé una breve oración.
Pese a tener la lengua entumecida, tanto por el frío como por el nerviosismo del momento, aún disponía del ingenio suficiente para indicar al dependiente con el dedo y varios “gurrrrr” - únicos sonidos que pude articular - que ese bolso era sólo para mí.
Daba igual lo que tuviera que hacer para conseguirlo, era mío.
Cerrada la compra, y con el gesto torcido por el precio del regalito, no pude dejar de llamarla para confirmar el hallazgo.
Emocionado respondí a cada una de sus preguntas sobre las características del bolso con un "sí" categórico, sin ambigüedades ni medias verdades.
Había invertido hasta el último euro que disponía, pero lo había conseguido...
O eso pensé, hasta que me recordó algo, el segundo regalo al que por lo visto estaba comprometido.
Unos zapatos a juego, de medio tacón, con lazo arriba, y por supuesto, de tono berenjena...
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