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Viernes 15 de Junio

                   Fin de semana: Viernes 15 a Domingo 17 de Junio de 2012

Holaaa samigooosss !!! 


Esta semana tenemos chistes breves muy buenos, chistes religiosos, una excelente historia real que, por lo divertida, fue publicada en el New York Times, y varios textos de un humor muy inteligente, disparatado y hasta nostálgico. Esperamos que los disfruten y les deseamos un Feliz Día del Padre para este Domingo a los papis que siguen estas ediciones, y a todos una excelente semana.

                                   
Esteban Nicolini


  • Los nietos mutantes... (Por Rolando Hanglin)

Todos nosotros, los que hoy nos estamos convirtiendo en abuelos, hemos crecido en un caldo de olores, melodías, nombres y colores que hicieron la Argentina de los años 50, el antes y el después.

Cualquiera sea nuestra clase social, nuestro origen étnico y nuestras señas particulares, todos sabemos de qué se trata cuando mencionamos ciertas consignas:

"Piluso y Coquito... la Triple A... los Chalchaleros... Doña Petrona... El Padre Gardella... Perón... Labruna... Me cortaron las piernas... el Negro Galíndez... la bicicleta del Lobo Fischer... El Negro Brizuela Méndez... Rayuela de Julio Cortázar... El Muñeco Madurga... El Beto Alonso... Imagine de John Lennon... los rompeportones... las figuritas Starosta... las chicas que juegan al elástico... la licuadora IME... la Lettera Olivetti... los chicos Double Bubble... el almirante Rojas... Radio Carve de Montevideo... Balá, Marchesini y Locatti... las medialunas en Atalaya...".

Cada una de estas palabras nos trae imágenes de nuestra juventud.

Claro, después tuvimos hijos a los que les ocultamos prolijamente todo lo que acontecía a nuestro alrededor, del mismo modo que nuestros bisabuelos prefirieron no explicar qué tal se estaba en la tercera clase del barco que los trajo de Europa, y mucho menos por qué se vinieron.

Ellos corrieron un denso manto de olvido sobre lo que pasaba en su patria.

Nosotros corrimos otro similar, disimulando las alternativas de nuestra época joven.

Luego vinieron tres éxodos: el de 1976, en general de origen político, el de 1984, debido a la inflación, y el de 2001, causado por el corralito.

Al cabo de estas vicisitudes, nos encontramos con nuestros nietos, que nos dejan completamente perplejos.

Son de otro planeta.

De otro milenio.

No tienen nada que ver con el país de nuestra infancia.

Son mutantes.

Los abuelos -todavía jóvenes, faltaría más- nos encontramos en el partido de tenis o en la cola del banco y contamos cosas asombrosas sobre nuestros nietos.

Lo decimos a veces con orgullo, otras veces con vergüenza, siempre con asombro:

1. "Mi nieto no sabe hablar en castellano, porque mi hijo se fue a vivir al Canadá francés, así que el pequeño Jean Pierre va al colegio en francés y tiene que aprender obligatoriamente inglés... ¿Para qué quiere más idiomas?".

2. "Mi nieto quiere ser chef".

3. "Mi nieta quiere ser boxeadora".

4. "Recibí un mail de mi nieto, dice que se casa con una buena persona... no me aclara si es varón o mujer".

 5. "Mi nieto es hincha del Manchester United".

6. "Mi nieta es negra, porque mi hija se radicó en Barcelona y allí se juntó con Ahmed, que es de Senegal".

7. "Mi nieto se pone la ropa de su mamá, se disfraza de Madonna y baila por toda la casa".

8. "Mi nieto me pidió una iguana para su cumpleaños".

9. "Mi nieta me mandó un CD, pero no sé cómo abrirlo".

10. "Hice un asado para mis nietos, pero me dijeron que son ovo-lacto-vegetarianos".

11. "Le regalé una pelota de fútbol, pero prefiere jugar con la Wii ¿?".

12. "Mi nieta no come en la mesa, se alimenta en su cuarto con caramelos y hamburguesas mientras chatea ".

13. "Mi nieto vive aquí, en la Argentina, pero habla de tú y de aparcar el carro o jalar de la puerta, como en la tele".

14. "Mi nieta cultiva una huerta orgánica en el balcón: tiene puerros y marihuana".

Sin darnos cuenta, hemos entrado en otro planeta.

Perviven algunos hábitos de la prehistoria: por ejemplo, concurrir personalmente a una cancha de fútbol para mirar un partido, o inseminar personalmente a la mujer, o aplaudir personalmente a figuras tan jurásicas como Paul Mc Cartney.

Tal vez todo eso desaparezca en el futuro, en la medida en que vamos desapareciendo nosotros.

Y nuestros nietos ya no sabrán qué significan ciertas palabras, ni provocará ninguna emoción en su espíritu la aparición de sonidos u olores:

Cabral, soldado heroico... matinée, vermut y noche... Corrientes y Bouchard... los petiteros... la mokini... el diávolo... John Wayne... Odol Pregunta... las chatitas... los sueters de Ban-lon... el jarrón de Coppola... puntear y rasguear en la guitarra... el Pelente... el rotaprint... el mimeógrafo... el Gran Amadeo... Gonzalito y Bunetta... el flaco Frondizi en su departamento de la calle Berutti... Hay que pasar el invierno... la pelea de Alberto Samid con Mauro Viale... el gran viaje de Gato y Mancha...

¡Ni hablemos de Jorge Newbery, el Coronel "Toro" Villegas o la Mistinguette!

Somos prehistoria.

Dinosaurios vivientes.

Sin embargo, les propongo reconfortarnos con una frase original:

¡"Viejo es el viento y todavía sopla"!

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  • Humor en pocas palabras...

1.

¿Por qué los perros se lamen sus genitales?

Porque pueden.

2.

¿Cómo es el caballo de Drácula?

Pura sangre.

3.

Un joven entra a una farmacia:

-"Señor farmacéutico, ¿me da un preservativo?"

-"Decí forro.... está todo bien."

-"Bueno forro, ¿me das un preservativo?"

4.

Un pobre empleado se acerca a la oficina del jefe y le dice:

-"Disculpe señor gerente... pero hace seis meses que no cobro..."

-"Está disculpado, García."

5.

La señora está terminando una sesión con el psicólogo.

Éste le dice:

-"La semana que viene trabajaremos con el inconsciente."

Ella responde:

-"¡No creo que el pelotudo quiera venir...!"

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  • Los 6 chistes "Top" religiosos...

Judas

Jesucristo va caminando por el desierto con sus doce apóstoles.

En un momento dado les ordena:

-"¡Tomad una piedra y marchad con ella a cuestas!"

Todos toman una piedra bien grande, salvo Judas que toma una bien pequeña.

Al poco tiempo, le dicen:

-"Maestro, ¡tenemos sed!"

Entonces Jesucristo exclama:

-"Entonces, ¡que las piedras se conviertan en agua!"

Todos beben hasta hartarse, menos Judas, a quien apenas le alcanza para un sorbito.

Jesucristo vuelve a ordenar:

-"¡Tomad otra piedra para volver a caminar!"

Todos toman su piedra, pero Judas, esta vez toma un peñasco de una tonelada.

Trescientos kilómetros después, ven a un campesino que no obtiene cultivo de su tierra por falta de abono; entonces Jesucristo exclama:

-"¡Que las piedras se conviertan en abono!"

Judas, casi tapado de mierda extiende sus brazos y clama al cielo:

-"¡¿Es o no para traicionarlo?!"

Pecado

El tipo llega a la iglesia y de inmediato va a confesarse:

-"Padre, necesito que me ayude, porque he pecado."

-"¿Qué pecado has cometido, hijo?"

-"Ayer, en la playa, le he tocado las tetas a mi novia."

-"Y dime hijo, ¿se las tocaste por encima del traje de baño o por debajo?"

-"Por encima, padre."

-"¡Cómo serás de pelotudo! ¡Si el pecado es el mismo!"

El río

Un sacerdote se bañaba en el río cuando de repente ve pasar a algunos jóvenes feligreses por el lugar que al verlo le gritaron:

-"¡Bien Padre!, Conque masturbándose, ¿eh?"

-"A Joder, hijos, nada... cada quien es libre de lavarse su pene a la velocidad que quiere..."

Mal hecho

Un día se acerca una joven al confesionario y dice:

-"Padre, confiéseme porque he pecado."

-"A ver hija, ¿qué te ha pasado?"

-"Padre, ayer me he acostado con el cura de la parroquia vecina..."

-"Muy mal hecho hija, muy mal, porque tú perteneces a esta parroquia..."

El derecho

Una joven entra en una Iglesia desnuda de la cintura para arriba.

El cura la detiene y le dice:

-"Un momento señorita: Ud. no puede entrar así a la Iglesia."

-"¿Cómo que no? ¡Yo tengo el derecho divino!"

-"Y el izquierdo también, pero así no puede entrar..."

¿Conoces a tu padre?

Estaba San Pedro en la puerta del cielo y tiene que ir al baño.

Entonces le pide a Jesús que lo reemplace unos minutos.

De mala gana Jesús se sienta en el escritorio a recibir a los que intentaban entrar.

En eso aparece un viejito y Jesús le pregunta:

-"Y abuelo, ¿a que se dedicaba en la tierra?"

-"Ah..." - dice el abuelo -"Yo era carpintero, tenía una larga barba, muchas canas, era pobre y supe tener un hijo fruto de un milagro y que fue muy, muy famoso y muy querido por todos los hombres."

Jesús emocionado lo mira sollozando y le dice:

-"¡PAPÁ!"

Y el abuelito lo mira sorprendido y emocionado y le contesta:

-"¡¿PINOCHO?!"

(Gracias Marisa !!!)

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  • Banca para personas mayores...

Se muestra a continuación una carta real, que fue enviada a un banco por una señora de 86 años.

Al parecer, el gerente del banco pensó que era lo suficientemente divertida para hacerla publicar en el New York Times.

"Muy señor mío:

Le escribo para darle las gracias por haber rechazado el cheque que libré para pagarle a mi plomero.

Según mis cálculos, deben haber transcurrido tres nanosegundos entre la presentación de su cheque y la llegada a mi cuenta de los fondos necesarios para cubrir su pago.

Me refiero, por supuesto, al depósito automático mensual de mi pensión completa, un arreglo que, lo admito, ha estado en vigor durante sólo ocho años.

Esos tres nanosegundos fueron suficientes para hacer un débito en mi cuenta por U$S30 en concepto de sanción por las molestias causadas a su banco.

El agradecimiento que ahora expreso nace porque este incidente me ha hecho repensar mis errantes procedimientos financieros y bancarios.

Me di cuenta de que, si bien yo personalmente contesto todas las llamadas telefónicas y cartas de su banco, cuando yo trato de contactarlos me enfrento a lo impersonal, a una sobrecarga de frases pre-grabadas, encuentro una entidad sin rostro, que es en lo que su banco se ha convertido.

A partir de ahora, yo, como usted, elijo sólo hacer frente a una persona de carne y hueso.

Los pagos de mi hipoteca y de mi tarjeta de crédito, entonces, en adelante ya no se harán por débito automático.

Llegarán a su banco cheques en un sobre, dirigido personalmente y en forma confidencial a un empleado de su banco que usted debe nombrar a la brevedad.

Tenga en cuenta que abrir un sobre dirigido a otra persona se trata de un delito, con arreglo a la Ley Postal.

Adjunto un juego de formularios que su empleado elegido deberá completar.

Lamento que requiera ocho páginas pero, como Ud. comprenderá, necesito saber tanto de él o ella como su banco sabe acerca de mí.

No hay otra alternativa.

Tenga en cuenta que todas las copias de su historial médico deben ser refrendadas por un Notario Público, y los datos obligatorios sobre su situación financiera (ingresos, deudas, activos y pasivos) deben ser acompañados de pruebas documentales.

A su debido tiempo, a mi conveniencia, proporcionaré a su empleado un número PIN que él/ella debe citar para tratar conmigo.

Lamento que no puede ser inferior a 28 dígitos, pero, de nuevo, me he inspirado en el número de botones que me requieren a mí para acceder a mi cuenta en vuestro servicio phone banking.

Como se suele decir, la imitación es la forma más sincera de adulación.

Por eso, permítame nivelar el terreno de juego aún más.

Cuando me llamen, pulsen los botones de la siguiente manera:

Inmediatamente después de marcar mi número de teléfono, presione * para conversar en inglés.

A continuación, pulse:

# 1. Para hacer una cita conmigo.

# 2. Para consultar sobre algún pago faltante.

# 3. Para transferir la llamada a la sala de mi casa en caso de que yo esté allí.

# 4. Para transferir la llamada a mi habitación en caso de que esté durmiendo.

# 5. Para transferir la llamada a mi baño en caso de que esté atendiendo a la naturaleza.

# 6. Para transferir la llamada a mi teléfono móvil si no estoy en casa.

# 7. Para dejar un mensaje en mi computadora. En este caso, una contraseña será necesaria. La contraseña será comunicada a su empleado una vez que haya cumplido los requisitos ya descritos.

# 8. Para volver al menú principal y escuchar nuevamente las opciones 1 a 7.

# 9. Para presentar una queja o una pregunta general. En este caso, el contacto quedará en suspenso, a la espera de mi atención. Si bien esto puede, en ocasiones, ocasionar una larga espera, escuchará música mientras dure la llamada.

Lamentablemente, pero de nuevo siguiendo su ejemplo, comunícole que también deberé cobrar una tarifa a fines de sostener el funcionamiento de estas nuevas disposiciones.

Su humilde cliente.

PD: Y recuerde: no haga que la gente vieja se vuelva loca. No nos gusta estar viejos, por lo que no hace falta mucho para irritarnos."

(Gracias Horacio !!!)

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  • Brevísimos...

1.

Un ciego donde el proctólogo, durante el examen de la próstata:

-"Disculpe doctor, ¿puedo agarrar su pene mientras me examina?"

El doctor sorprendido le pregunta:

-"¿Por qué quiere agarrar mi pene? ¿Es usted homosexual?"

-"No. Es sólo para asegurarme de que lo que me está metiendo es el dedo."

2.

Un hombre de unos 65 años le pregunta al entrenador en el gimnasio:

-"¿Que máquina debo usar para impresionar a una chica de 30?"

El entrenador lo mira y dice:

-"Le recomiendo el cajero automático..."

(Gracias Gustavo !!!)

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  • Bebé pelirrojo...

Después de que nació el bebé, el padre, afligido, fue a hablar con el obstetra.

-"Doctor, estoy muy triste porque mi hija nació con el cabello rojo. ¡No puede ser mía!"

-"¡Qué disparate!", - dijo el médico -"Aunque usted y su mujer tengan cabello negro, pueden tener cabello rojo en los genes de sus familias."

-"¡No es posible!", - insistió el padre -"Ambas familias han tenido cabello negro desde hace muchas generaciones."

-"Bien", dice el médico -"Tengo que preguntar... ¿Con qué frecuencia usted y su mujer practican el sexo?"

El hombre, avergonzado, respondió:

-"Bueno este año he estado cansado de tanto trabajar. Sólo hicimos el amor una o dos veces en los últimos meses."

-"Entonces... ahí está!", - dice el médico -"¡Es Óxido!"

(Gracias Nora !!!)

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  • Taller literario... (Por Podeti)

¡Segundo Truco para ser escritor argentino!

Como el 13 de Junio fue el Día del Escritor (gracias, gracias), qué mejor que una nueva edición del taller Literario, para ustedes, que no son escritores.

No sé qué son.

Pero escritores no, porque si no no estarían tomando este taller literario (argumento Ad Hominem).

Y hoy es una ocasión especial, porque voy a dar un consejo que en lo particular me hace hervir de indignación.

Tipo que yo no lo haría ni en un millón de años y habría que quemar vivos a todos los que siguen este consejo, pero uds. háganlo, porque perdido por perdido de última si no es por talento, capacidad, voluntad o alguna otra falsa esperanza yo los tengo que sacar adelante de alguna manera.

Si hiciera falta, sobornaría a los jueces esos que determinan que uno es escritor o no (que los hay y los que somos ES-CRI-TO-RES hablamos con ellos en reuniones periódicas), pero vamos a tratar de hacerlo por derecha.

Es el “Compromiso Podeti” que entrego con cada “voucher” correspondiente al pago de la matrícula.

Así que acá va:

Si querés ser escritor argentino, además de poner un personaje que se llame “El Algo”, tenés que fingir que te gusta el fútbol.

Como Fontanarrosa, Dolina, etc.

Y digo fingir porque doy por descontado que si te gustan los libros no te gusta el fútbol.

NO-TE-GUSTA-EL-FÚTBOL.

ES ASÍ.

Me parece obvio.

Una cosa es la escritura de libros (que requiere una espalda encorvada, anteojos de marco grueso, tos convulsa y un alma sensible y torturada) y otra el fútbol (que requiere salir a correr o ser enano y pobre y tener un alma sensible y torturada).

Son dos actividades COMPLETAMENTE INCOMPATIBLES.

¿Te acordás de Borges, que era un escritor en serio?

Bueno, dijo que el fútbol eran veintidós monigotes corriendo atrás de una pelota.

¡Y tiene razón!

Ah, ahora vas a desacreditar a Borges, gloria de las letras argentinas, nada menos.

Vos que no escribiste ni una lista de compras te atrevés a discutirle al autor de la obra de Borges.

Ah, bueno.

Pero después vino la demagogia esa de la “metáfora futbolística” y la poesía del fútbol y toda esa verdura.

Que el fútbol es un campo de batalla, que se juegan pasiones y momentos decisivos y todas esas pelotudeces.

Sí, sí, se juega el momento decisivo de si al jugador Pepino lo van a vender por cuarenta palos verdes o si el jugador Balduino va a esponsorear desodorantes por doscientos.

Chaaaau, ¡qué poesía!

¡Pará, César Vallejo debe estar desesperado con la competencia!

Y aparte de eso ayuda un poco a la autoestima personal, porque como el escritor es acomplejado, lo mandaban al arco, etc., tiene que sobrecompensar con la cosa del fútbol.

Viste que mucha firma, mucha presentación, vernisagge, pero a las chicas les gusta el macho musculoso y traspirado.

Y el escritor, como quiere vivir todas las vidas posibles (si no no sería escritor) pero de traspirar no, gracias, ni hablar, ojo con el bobo, y, no, ya estoy grande, mucho tiempo escribiendo obras maestras como Churchill Reencarnado en Monte Castro, entonces agarra y se pone en la foto para salir junto al equipo de ocasión, medio como en la parte de atrás, saludando, y poniendo cara de ideólogo.

Como si los tipos jugaran al fútbol gracias a él.

Andáaaa, ¡CHAN-TAS! ¡CHAN-TAS! ¡CHAN-TAS!

¡Andá a laburar, atorrante!

¡Devolvé la plata!

Me dejé llevar, perdón.

La cosa es esa, si escribís y en el reportaje de turno decís haciéndote el popular “y ahora los dejo porque el mundo de las metonimias y las sinécdoques es fascinante pero hoy juega Atlanta, y con algunas cosas no se bromea (risas)” ya está, sos escritor argentino ehh ahhh ohhhh.

Nada, yo se los tiro como salvavidas, yo paso porque soy persona con libro...

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  • Las escaleras mecánicas... (Por Rodrigo Cortés)

Por algún motivo -en realidad por uno muy concreto-, los partidos políticos y los medios de comunicación se las han arreglado para que, de forma subliminal y aun explícita, hayamos decidido que la línea que divide una sociedad en dos es la de la ideología.

Como tiene que ser.

¿Por qué juzgar a alguien en virtud de su generosidad o miseria, honestidad o vileza, capacidad de trabajo o pereza, pudiendo simplemente fijarnos en qué casilla señala cuando vota para el Senado?

Están los "nuestros", que piensan como se debe pensar, y están los otros, que, a falta de una profundización argumental que pudiera hacer tambalear nuestros principios, son lo que científicamente se conoce como unos hijos de puta.

¿Por qué no votas a Zutano?

Porque es un hijo de puta.

¿Qué tienes en contra del partido de Mengano?

Son unos hijos de puta.

¿Has leído la entrevista a Fulano en El mundo?

Menudo hijo de puta.

Y así.

Diríase que de ese modo no hace falta pensar, y lo cierto es que, así, sin entrar en detalles, falta, lo que se dice falta, no hace.

Para eso está la radio, para encenderla por la mañana y averiguar lo que uno piensa.

La emisora de uno, se entiende, la independiente y veraz, no la de los demás, en manos de hijos de puta.

Lejos de estar en contra de las divisiones arbitrarias impuestas, que nos protegen de nosotros mismos y consiguen que las sociedades avancen sin grandes quebraderos de cabeza hacia su destino natural (ser el sándwich de alguien), propongo, sin embargo, una mucho mejor, dónde va a parar: la de quienes, en las escaleras mecánicas, se detienen a un lado, dejándose llevar, y quienes siguen moviendo las piernas en el pasillo que dejan los primeros.

Podría mencionar también a los que suben por las escaleras convencionales, riscando con altivo entusiasmo, pero esta opción, por provocadora, entra en la categoría de radicalismo, y no merece la pena fijarse en ella salvo para prohibirla.

Evitando molestos detalles, la cuestión es la siguiente: los que se dejan llevar por la mecánica, lo hacen por varias razones, por ejemplo porque pueden, y los que, aun beneficiándose de la incuestionable ayuda del progreso, deciden aportar su grano de arena a la física con diez o doce pasos bien administrados -celebrando, acaso, el milagro de la evolución-, lo hacen porque sí.

Elija con cuidado su grupo, porque el otro, se lo advierto, está lleno de hijos de puta.

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  • Heliogábalo... (Por Leo Masliah)

Es una gran ventaja tener una amante que se llame igual que la mujer de uno, porque así, si uno la nombra dormido, su mujer no sospechará nada, y hasta se dará por aludida, estrechando al esposo entre sus brazos bajo las cálidas sábanas conyugales y dirá: -“Qué, mi amor, qué”.

El problema es que mi esposa se llama Hermelinda, y ni entre las pocas mujeres que además de ella alguna vez me dieron bola, ni entre las muchas que no, hubo nunca ninguna que portara ése como nombre, ni como segundo nombre, y menos como apodo, y por supuesto tampoco como apellido.

Pero al promediar la crisis de los treinta años, en uno de esos días en que la compulsión a probar nuevas carnes me parecía cuestión de vida o muerte, cacé la guía telefónica y no paré de leerla hasta encontrar una abonada con el nombre de mi esposa.

Empecé a discar su número y estaba dispuesto a sorprenderla con una declaración de amor cuando mi visión periférica detectó, al costado de las cifras sobre las que yo fijaba mi atención, una pequeña anormalidad.

Corriendo un poco la mirada observé que, en mi entusiasmo, había leído mal: la abonada no se llamaba Hermelinda, sino Hermenegilda.

Mi primera reacción fue colgar el tubo, pero enseguida recapacité, considerando que si yo mientras dormía pronunciaba el nombre “Hermenegilda”, mi mujer no podría sospechar nada, y atribuiría la variación en el nombre a los tan comunes procesos de elaboración onírica que uno puede rastrear hasta en los sueños de las mejores familias.

Así pues, llamé a esa tal Hermenegilda y tuve la suerte de encontrarla.

Inventé una historia acerca de que yo era su admirador secreto, que la había visto muchas veces por su barrio (en la guía telefónica, por supuesto, estaba su dirección) pero que nunca me había animado a hablarle, etcétera.

Ella me creyó.

Con cierta reticencia de su parte al principio, logré que concertáramos una cita.

Nos encontramos al día siguiente en un bar, que quedaba lejos tanto de su casa como de la mía.

Por supuesto, yo no tenía –antes de verla- la más remota idea de su apariencia física, pero lo que hice fue llegar temprano al bar, sentarme cerca de la puerta y decir “Hermenegilda” a toda mujer que viera entrar sola.

En dos o tres casos lamenté que no se llamaran así, pero también me salvé de unas cuantas.

Hubo una cuyo aspecto era tan asqueante que casi me inhibió de pronunciar el nombre, pero tuve que hacerlo porque si ésa llegaba a ser Hermenegilda y yo seguía llamando así a otras que fueran llegando después, se me armaba la gorda.

Bastante gordita resultó ser la verdadera Hermenegilda, pero la amplitud de sus caderas y su número de corpiño la hacían todavía deseable pese a estar al borde de la tercera edad.

Modestia aparte, tengo que decir que yo le gusté.

Nos fuimos pronto del bar y ese día se inició un caluroso romance.

Pero al despedirnos ella me informó de cierta circunstancia que dificultaría el vernos con demasiada frecuencia: era casada.

Yo le confesé que eso me tomaba por sorpresa, ya que al ver el número del teléfono a su nombre la había dado por soltera, viuda o divorciada.

-"Es que la casa es mía. Yo siempre viví ahí." –dijo ella -"José, mi marido, es un tipo que nunca tuvo donde caerse muerto."

A través de nuestros sucesivos encuentros me fui enterando de que el marido de Hermenegilda, según ella, sólo la quería por su dinero.

La vida sexual de la pareja había durado menos que su luna de miel.

Y conmigo ella se desquitaba de lo lindo.

Hasta que una vez se abrió la puerta de nuestro cuarto de hotel, y entró José con un equipo de fotógrafos y técnicos en grabaciones de video.

-"Te pesqué, ramera." –dijo -"Ahora tengo las pruebas que necesito para pedir el divorcio y quedarme con la mitad de tus bienes."

-"Pero...", -balbuceó Hermenegilda -"¿Cómo supiste de... nosotros?"

-"Entré en sospechas y decidí seguirte querida.", –contestó José -"Hace varias noches que cuando duermes pronuncias un nombre que no es el mío."

Efectivamente, yo no me llamo José, como él.

Mi nombre es Heliogábalo.

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