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Viernes 26 de Agosto

                   Fin de semana: Viernes 26 a Domingo 28 de Agosto de 2011

Holaaa samigooosss !!! 

Esta semana muchos chistes sobre gente mayor, y muchos también sobre matrimonios. Quizás no sea tanto material como es costumbre, pero sin duda lo compensaremos con la calidad. Además unos textos realmente impedibles que seguramente los harán reír con ganas. Esperamos que los disfruten y que pasen una excelente semana.

                                    Esteban Nicolini

  • Amores mayores...

Romance a la cuarta edad

Dos personas mayores él viudo y ella viuda, se conocían hacía varios años.

Una noche hubo una cena comunitaria en la Casa Club.

Los dos sentados en la misma mesa, uno frente al otro.

Durante la comida él la miró, y la miró admirado y finalmente juntó el coraje para preguntarle:

-"¿Quieres casarte conmigo?"

Después de unos segundos de "cuidadosa consideración", ella respondió:

-"Sí. ¡Sí, acepto!"

La comida terminó y, luego de algunos intercambios agradables de palabras, se fueron a sus respectivos hogares.

A la mañana siguiente, el despertó preocupado y dudoso de la respuesta.

-"¿Dijo 'sí' o dijo 'no'?"

No podía recordar.

Lo intentó y lo intentó, pero simplemente no recordaba, no tenía ni siquiera una vaga idea; inquieto, fue al teléfono y llamó a su amiga.

En primer lugar, le explicó que su memoria no era tan buena como solía serlo.

Luego le recordó la noche hermosa que habían pasado y con un poco más de coraje, le preguntó:

-"Cuando te pregunté si querías casarte conmigo, ¿dijiste sí o no?"

Él quedo encantado al oírla decir:

-"Te dije que sí, que sí, acepto y lo dije con todo mi corazón. Y estoy muy feliz de que me llamaras, no podía recordar quién me lo había pedido."

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Romance de aquellos tiempos

Una noche una pareja de viejos estaba ya acostada en su cama.

El marido se estaba quedando dormido pero su mujer se sentía romántica y quería conversar.

Le dijo:

-"Cuando me enamorabas, me agarrabas la mano."

De mala gana, el marido se dio media vuelta, le agarro la mano por unos segundos y luego trato de dormirse otra vez.

En pocos momentos ella le dijo nuevamente:

-"Entonces me besabas."

Algo molesto, se dio media vuelta otra vez y le dio un ligero beso en la mejilla y luego se acomodo para dormirse.

En treinta segundos, ella le dijo:

-"Luego tú me mordías el cuello."

Enfadado, el marido tiro la ropa de cama y se levanto.

-"¿A donde vas?", le pregunto ella.

-"¡A buscar mis dientes!"

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  • Matrimonios y algo más...

1.

-"Querida, sos como la Coca cola."

-"¿Porque soy el sabor de la vida o porque refresco mejor?"

-"No," - le dice el esposo, -"es porque eres negra y con gases."

2.

Una amiga que tengo, me pidió 20.000 pesos para arreglarse la dentadura.

Le dije:

-"Toma 10.000, hazte agrandar los pechos y nadie te mirará los dientes."

3.

Un matrimonio maduro, decidió pasar unas vacaciones en Suiza.

Ya estando en la habitación del hotel, la mujer, emocionada, le dice al esposo:

-""Mira qué hermoso ciervo que se ve por esa ventana."

-"Querida, tienes dos errores; primero, que eso no es un ciervo sino una vaca, y segundo, que eso no es una ventana, es un espejo."

4.

La prueba de que el diamante es el material más duro y poderoso de la naturaleza, es que es capaz de hacer enmudecer a una mujer.

5.

En medio de una terrible discusión con su marido, la mujer le dice:

-"Mejor hubiera sido si me casaba con el Diablo."

-"No habrías podido, el casamiento entre parientes cercanos está prohibido."

6.

Una niña de diez años:

-"Si mamá se ríe de los chistes de papá, señal de que en casa hay visitas."

7.

Un hombre regresa sorpresivamente a su casa, y encuentra a su mujer en la cama con un amigo.

Sin decir palabra, toma un revólver y le encaja al tipo un tiro en la cabeza.

La mujer pega un terrible alarido y le grita:

-"Si seguís así, te vas a quedar sin amigos."

8.

Una de las ventajas de la edad madura, es que puedes cantar mientras te cepillas los dientes.

(Gracias Marisa !!!)

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  • Diálogos entre niet@s y abuel@s...

1.

La abuela se maquillaba en el baño bajo la mirada escrutadora de la pequeña nieta, como siempre lo hacía...

Después de aplicarse su lápiz labial y disponerse a salir, la pequeña le dijo:

-"¡Pero abuela, olvidaste darle el beso de despedida a la servilleta...!"

Seguramente la abuela nunca más se pintará la boca sin darle “el beso de despedida” a la servilleta...

2.

Mi nieto me llamó el otro día para desearme un feliz cumpleaños.

Me preguntó qué edad tenía y le dije que había cumplido 62 años...

Mi nieto se quedó pensativo por un rato y entonces me preguntó:

-"¿Tú comenzaste desde el 1?"

3.

Después de acostar a sus nietos, una abuela se puso su vieja pijama y las pantuflas y se dispuso a lavarse el pelo.

En la medida de que escuchaba el escándalo que armaban los muchachos, se le acabó la paciencia...

Se enrolló una toalla en la cabeza y entró como una tromba en la habitación y volvió a acostar a los niños con un regaño...

Tan pronto dejó la habitación, oyó al más chico de todos decir con una voz temblorosa:

-"¿Quién era esa...?"

4.

Una abuela le contaba a su pequeña nieta cómo fue su niñez.

-"Nosotros patinábamos con una pequeña tabla en un pozo y además teníamos un columpio hecho con una cuerda colgando de un árbol frente a la casa. Paseábamos en un burrito y bajábamos mangos de los árboles..."

La niña se quedó boquiabierta oyéndola.

Finalmente dijo:

-"Yo debí haberte conocido mucho antes..."

5.

Mi nieto nos visitaba un día y de repente me dijo:

-"¿Abuela, tú sabes en qué se parecen tú y Dios...?"

Y yo, muy oronda, le pregunté:

-"No... ¿En qué...?"

Y me contestó:

-"Ambos son viejos."

6.

Una niñita estaba afanada tecleando en el procesador de palabras del abuelo, y le dijo que estaba escribiendo un cuento...

-"¿De qué trata?", le preguntó el abuelo.

-"No sé, yo no sé leer..."

7.

No sabía si mi nieta ya había aprendido a reconocer los colores, por lo que decidí comprobarlo...

Entonces le iba señalando cosas y le preguntaba de qué color eran.

Así durante un rato, siempre contestando correctamente...

Hasta que yendo hacia la puerta, me dijo:

-"Abuela, yo creo que tú puedes reconocer esos colores por ti misma..."

8.

Cuando mi nieto me preguntó qué tan viejo era yo, bromeando, le dije que no estaba muy seguro.

-"Mira la etiqueta de tus calzones, abuelo, en el mío dice de 4 a 6 años..."

9.

Le preguntaron a un pequeño de 3 años, dónde vivía su abuela y él contestó:

-"Ah, ella vive en el aeropuerto, porque cuando la queremos ver vamos a buscarla allá. Luego, después que nos visita, la llevamos de nuevo al aeropuerto..."

10.

¡Mi abuelo es el más inteligente de todos...!

Me enseña muchas cosas buenas, pero no lo veo con la suficiente frecuencia, para hacerme tan inteligente como él...

11.

El abuelo llama y el nieto contesta el teléfono.

Bromeando con él le pregunta:

-"¿Hola, sabes quién soy...?"

El nieto corre gritando:

-"Mamá, el abuelo está al teléfono y no sabe quién es..."

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  • El Judío Andaluz...

Un judío andaluz está bebiendo en un bar de Almería.

D repente recibe una llamada en su celular...

Atiende y al minuto, una sonrisa de oreja a oreja se dibuja en su cara.

Ordena una ronda de bebidas para todo el mundo en el bar y anuncia lleno de orgullo:

-"¡Mi mujer ha parido un bebé de 11 kilos!"

Nadie puede creer que un recién nacido pueda pesar 11 kilos pero el tipo se encoge de hombros.

-"Es la media en Andalucía, tíos. Como he dicho, mi niño es un típico bebé andalú de la colectividá."

Las felicitaciones le llueven de todos los que están cerca y se oyeron muchas exclamaciones de ¡GUAU!

Una mujer incluso se desmaya debido a dolores empáticos.

Dos semanas más tarde el tipo vuelve al bar.

El camarero dice:

-"Usted es el padre del niño que pesó 11 kilos al nacer, ¿no? Todo el mundo ha estado haciendo apuestas sobre cuan grande sería en dos semanas. Le íbamos a llamar... así que, ¿cuánto pesa ahora?"

El orgulloso padre responde:

-"Ocho kilos."

-"Pero ¿qué ha sucedido? El bebé ya pesaba 11 kilos el día que nació.. ¿cómo es que ha perdido tanto peso?"

El padre se toma pausadamente un sorbo, se seca los labios en la manga, se inclina hacia el camarero y orgullosamente le dice:

-"Lo hemo circuncidao..."

(Gracias Elvira !!!)

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  • La leyenda del "Fitito"...

Cierta madrugada, venía por la Panamericana desde Zárate hacia Buenos Aires y, como era de esperarse, mi pobre FIAT 600 se rompió.

Entonces me tiré a la banquina esperando que alguien pase y a los 10 minutos apareció un Mercedes Benz Kompressor a 170 km/h pasando frente a mi.

En eso veo que el tipo del Mercedes frena y da marcha atrás y vuelve hasta el Fitito.

Ahí mismo se ofrece a remolcar mi pobre porquería, a lo que acepté enseguida.

Pero le pedí por favor que no corriera mucho, si no mi Fiat y yo, íbamos a ir a parar al carajo (obvio).

Y combinamos que le iba a hacer luces cada vez que el Mercedes estuviera yendo más rápido de lo aconsejado.

Entonces, el Mercedes comenzó a remolcarme, y siempre que se zarpaba con la velocidad, le hacía luz (lo pongo en singular, porque para variar, una de ellas estaba en corto y no funcionaba).

En eso, aparece un Porsche Carrera GT, negro, polarizado, fachero mal, que intimida al Mercedes.

Éste no deja que lo forréen y pisa:

120, 130, 150, 190, 210, 240, 260....... km/h.

Yo ya estaba desesperado, haciendo luces como loco, y los dos, a la par y a toda máquina...

Por ahí, pasamos por un puesto de Policía Caminera, pero ni el radar vi, que registró impresionantes 270 km/h.

Entonces el policía avisa por radio al próximo puesto:

-"¡Atención! ¡Atención! Dos masculinos, uno en un Mercedes Gris Plata y otro en un Porsche Negro van disputando una picada a más de 270 km/h en la autopista, y... muchachos... juro por mi vieja, por mis hijos, por mi laburo y por Dalma y Yanina que atrás de ellos, "chupado" al Mercedes, ¡viene un FIAT 600 haciéndoles luces para que lo dejen pasar!"

(Gracias Horacio !!!)

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  • Reflexiones matrimoniales...

1.

Recientemente leí que el amor es una cuestión de química.

Debe ser por eso que mi esposa me trata como si fuera un desecho tóxico.

David Bissonette.

2.

Cuando un hombre se roba a tu mujer no hay mejor venganza que dejar que se la quede...

Sacha Guitry.

3.

Después del casamiento, marido y mujer se vuelven caras de una misma moneda: no pueden verse, pero siguen juntos.

Hemant Joshi.

4.

Por todos los medios, cásate.

Si tu mujer es buena, serás feliz.

Si tu mujer es mala, serás un filósofo.

Sócrates.

5.

Las mujeres nos inspiran grandes cosas, y nos impiden conseguirlas.

Alejandro Dumas.

6.

La gran pregunta que nunca he podido responder es... ¿Qué quiere una mujer?

Sigmund Freud.

7.

Crucé unas palabras con mi mujer, y ella cruzó unos párrafos conmigo.

Anónimo.

8.

Algunas personas nos preguntan el secreto de nuestro largo matrimonio.

Nos reservamos tiempo para ir a un restaurant dos veces por semana.

Luz de velas, cena, música suave y baile.

Ella va los jueves y yo los viernes.

Henny Youngman.

9.

No me preocupa el terrorismo.

Estuve casado por dos años.

Sam Kinison.

10.

Hay una manera de transferir fondos que es más rápida que en el banco.

Se llama matrimonio.

James Holt McGavran.

11.

Tuve mala suerte con mis dos esposas.

La primera me dejó, la segunda no.

Patrick Murray.

12.

Dos secretos para mantener vivo el matrimonio:

1. Cuando estés errado, admítelo.

2. Cuando tengas razón, cállate.

Nash.

13.

La manera más efectiva de recordar el cumpleaños de tu esposa es olvidarlo una vez.

Anónimo.

14.

¿Sabes qué hice antes de casarme?

¡Lo que quise!

Henny Youngman.

15.

Mi esposa y yo fuimos felices por veinte años.

Después nos conocimos.

Rodney Dangerfield.

16.

Una buena esposa siempre perdona a su marido cuando está equivocada.

Milton Berle.

17.

El matrimonio es la única guerra en la que uno duerme con el enemigo.

Anónimo.

18.

Un hombre puso un aviso en los clasificados: 'Busco esposa.'

Al día siguiente recibió cien cartas.

Todas decían lo mismo: 'Podés quedarte con la mía.'

Anónimo.

Chiste final.

Primer hombre (orgullosamente):

-"¡Mi esposa es un ángel!"

Segundo hombre:

-"Tenés suerte, la mía sigue viva."

(Gracias Roberto !!!)

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  • Los riesgos de la teleportación... (Por Héctor Ranea & Sergio Gaut vel Hartman)

Que los avances de la ciencia y la tecnología son una cosa maravillosa no se puede discutir, y el que lo discute es un necio, tonto, estúpido, un verdadero memo, en síntesis: un ganso que hubiera merecido nacer en el siglo XVII, el peor de todos.

Pero así como digo una cosa digo la otra: la teleportación tiene sus bemoles (y sus corcheas, ya que estamos), y peor con este tiempo lluvioso.

Uno se teleporta y corre el riesgo de caer en el cuerpo de Gilda (la cantante, no la escritora) o le puede pasar lo mismo que le pasó a Jeff Goldblum con la bendita mosca.

En el revoleo puede quedar mezclado con las partes de un automóvil, por ejemplo.

Seguro que no le va a gustar.

Una vez fui amortiguador y no se lo aconsejo a nadie, menos a mí.

O le puede errar al spin de los cuantos o del que sé yo cuantos y pasarse el resto de la eternidad revoloteando alrededor de un agujero negro, sin entrada para entrar ni patadón de ogro de seguridad para salir.

Por eso, y sin renegar del progreso, póngase vacunas, hágase tomografías, clónese o viaje a Marte, pero no se teleporte.

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  • El explicador de internas... (Por Tato Bores)

En épocas de elecciones, nada mejor que un inolvidable monólogo del genial Tato, tan vigente como entonces...

El otro día, mientras me acomodaba en la cama para darle la segunda mano al sabático éste que me estoy tomando, sonó el timbre y me tuve que levantar a atender.

Era el operador de medios de comunicación, unidades básicas, cheques gordos y afines, mi gran amigo José Rosqueta, que me dio un abrazo, desplegó una mesita, desparramó encima unos folletos y se enroscó alrededor del cuello una víbora, y empezó a tratar de enroscármela a mí.

- ¡Tato, querido, no sabe cómo lo estamos extrañando! – me dijo mientras sacaba del bolsillo izquierdo de un saco con más brillo que un espejismo del sur un pizarrón, y del bolsillo derecho borrador y tizas – Por eso usted va a tener el privilegio de testear este nuevo servicio al a comunidad que los muchachos estamos ofreciendo a la clientela electoral.

- José querido, no veo qué me pueda interesar de lo que estés ofreciendo – le dije mientras me acomodaba la peluca de apoliyar y me desarrugaba el frac de ositos – lo que me vienen dando hasta ahora ha terminado por quitarme el interés ya no sólo en la política, sino hasta en la filatelia y el turismo aventura.

- ¡Tato, Tato, no se me desanime justo ahora que estamos embarcados en la construcción de un país en serio! – me dijo mientras en el pizarrón escribía una serie de fórmulas que me hicieron acordar al secundario, e inmediatamente me vinieron ganas de hacerme la rata de mi propia casa – El desánimo que usted siente es el mismo que el ciudadano común, al que no se le informa lo suficiente sobre alta política y se pierden como pingüino en la pampa.

- ¡Ma qué alta política! ¡Lo único que tiene esto de altura es el vértigo que te agarra de ver la velocidad con que pegan los virajes! – le dije empezándome a poner celeste y blanco, naranja, verde, y de todo el arcoiris de listas habidas y por haber - ¡Por eso no quiero ni salir de casa! ¡Hasta que del taller mecánico no me devuelvan el frac blindado y la peluca de amianto yo no vuelvo a pisar el espinel!

- ¡Para eso esta iniciativa, Tatín! – me dijo mientras se ponía un gorro de esos de película yanqui, desenroscaba un puntero telescópico y la víbora me perseguía el gato por todo el comedor - ¡Le vengo a ofrecer directamente de fábrica, sin gastos de representación ni reempadronamiento el primer Servicio Explicador de Internas, para el DNI de la dama o el enrole del caballero!

Me quedé mudo, sin voz ni voto como la mayoría de la ciudadanía, pero por poquito tiempo, porque el frac me empezó a crujir, el gato se escapó por la claraboya del baño y la víbora, hecha un nudo más complicado que las visiones de Lilita, empezó a gemir La internacional mientras José transformaba el pizarrón en pizarra magnética y me acomodaba más muñequitos que un coleccionista.

- Usted lo que tiene que saber primero, Tato, es que la identidad política viene con fecha de vencimiento ¿Me explico? - me dijo mientras sacaba de adentro del saco una pila de boletas de la elección anterior. - Para evitar una intoxicación poscomicio, la gente tiene que exigir, Tato, que al dorso de la boleta pongan la fecha de vencimiento de la coalición. O sea: si usted vota al Gran Pingüino hoy porque es aliado del Cabezón del Conurbano, tenga idea de cuando esta alianza se descompone y no compra pescado podrido ¿me sigue o le hago un planito?

- Yo sigo, pero sigo caliente como una pipa de lata - le dije con la peluca a punto de vaporizarse. - ¡¿Así que ahora para votar necesito un manual de instrucciones que me explique cuándo y donde me van a meter el dedo... en la nariz?!

- Ese es un opcional que no viene en la cobertura básica, Tato, pero podemos hacerle un plan complementario - me dijo mientras me desparramaba por el piso del living folletería de afjps, arts, dgis, afip, ucd, frejuli y tantas otras siglas así de simpáticas - Pero lo principal de todo, mi querido Primer Actor de la Nación, es que el que tiene la mosqueta es el que corta el bacalao, le garantiza gobernabilidad, buenas noticias todos los días y eslogan electoral que más le guste, así se siente en paz con su conciencia, nos vota y se vuelve a dormir. ¿No quiere que le produzcamos un programa de monólogos optimistas y se lo llenemos de publicidad oficial así se convence?

En ese punto no aguanté más, le metí la víbora en un bolsillo del saco, las pizarras en el otro, la folletería entre la camisa y el pulover y lo despedí calurosamente, no sin antes regalarle un preservativo con un cartelito que decía "Úselo y tírelo, pero no haga de cuenta que soy yo" y cerré la puerta con triple llave.

Y mientras ponía un disco suavezón, me prendía un cigarro a prueba de asesores de imagen y me servía un licor que me quedó de antes de la pesificación, me dio por pensar que en este país lo que está faltando es eso: que un día aprendamos nuestros derechos, así nos dejan de recordar cuáles son nuestras obligaciones. Ese día seguro que se acaba el verso y sale el sol de una buena vez.

Así que ya saben, mis queridos electores del tarro, a taparse que empieza la campaña, a olvidarse de la cuenta regresiva, a sonreír como si supiéramos, vermouth con papas fritas y... ¡Good Show!

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  • Una hija de madre judía nunca es demasiado gorda ni demasiado virgen... (Por Gabriela Acher)

De los millones de peligros que -según mi madre- acechaban personalmente a sus dos hijas, el sexo era el peor de todos.

Nada, ni las enfermedades, ni los huracanes, ni Hitler en persona, le parecía más aterrador.

Tener dos hijas mujeres en casa representaba para ella un peligro mayor que tener dos terroristas suicidas en el living.

Desde su punto de vista, todos los hombres eran en sí mismos una amenaza, ya que contaban con un arma con la que podían arrebatarnos nuestro mayor tesoro.

¡Qué paradoja!

En esa época, perder la virginidad era la mayor de las ignominias para una chica.

Ahora la ignominia es no perderla.

Como es de imaginar, todos los cuidados le resultaban pocos a este respecto y entonces decidió que lo único que se podía hacer era la vigilancia permanente, acompañada de una absoluta negación del tema.

Por ende, en mi casa quedó completamente interdicta cualquier palabra alusiva a la sexualidad de sus hijas.

Por ejemplo, si en ese momento hubiera existido algo como los Monólogos de la Vagina, éstos habrían matado a mi madre.

Aunque estoy segura de que si hubiera tenido un varón, como quería, no lo habría circuncidado.

Pero llegó un momento cuando mi hermana y yo estábamos en plena adolescencia, en el que mamá consideró que tenía que hablarnos.

Una noche nos llamó a su cuarto, se sentó frente a nosotras con una bolsa de papel en la cabeza, a la que le había hecho dos agujeros para los ojos, y con tono muy serio se puso firme en el discurso:

-"Hijas: ustedes saben perfectamente que yo no creo en el sexo, pero que lo hay, lo hay. Por eso quisiera encontrar las palabras justas para que no les quede ninguna duda acerca de lo que les voy a decir."

Entonces carraspeó un poco para aclararse la garganta y nos espetó sin más:

-"No ha habido sexo en esta casa por muchos años, ¡y no lo va a haber ahora!"

Y así comenzó su letanía de consejos:

-"Si te metés en la pileta podés quedar embarazada."

-"Mirá muy bien lo que te dan a tomar en ese cumpleaños de quince, porque te pueden poner droga en el vaso, y te pueden violar."

-"El sexo es un minuto de placer y diez años de desgracia."

Yo tenía ganas de decirle:

-"No, mamá, eso no es el sexo es el matrimonio", pero no me atrevía.

Muchos años después cuando yo ya era adulta descubrí -no sin estupor- que en el videoclub de la esquina de mi casa alquilaban una película porno judía.

Me picó la curiosidad, así que le pregunté al empleado qué tal era, y el chico me contestó:

-"¡Lo típico! Cinco minutos de sexo y una hora de culpa."

Unos días más tarde, en una de mis visitas a Montevideo, encontré a mi mamá más comunicativa que de costumbre, y me animé a preguntarle:

-"Mamá... ¿por qué nunca me quisiste hablar sobre sexo?"

Y ella me respondió:

-"Querida, porque yo no sé nada sobre sexo. Siempre estuve casada."

Matrimonio 1:

La obsesión de mi madre con el matrimonio se hizo presente desde mi más temprana edad.

Un día estaba en la cocina buscando algo para comer en la heladera, cuando mi madre me barajó sin anestesia:

-"¿Cuándo te vas a casar?"

-"No tengo ningún interés en casarme, mamá."

-"¿Pero por qué?"

-"Porque no me interesa el matrimonio."

-"¿Vos te creés que a mí me interesaba el matrimonio cuando me casé con tu padre?"

-"Preferiría no saberlo, mamá."

-"¡A nadie le interesa el matrimonio! Una se casa y listo. Si no... ¿qué querés ser? ¿Una solterona? Las mujeres se tienen que casar."

-"Yo no."

-"¿Por qué no?"

-"¡Porque no necesito a un marido para que me mantenga!"

-"¿Y entonces te vamos a tener que mantener nosotros toda la vida?"

-"No, porque yo voy a trabajar."

-"¿Y qué tiene de malo que tu marido te mantenga, si los médicos ganan mucha plata?"

-"¿De qué médico me estás hablando?"

-"¿No te vas a casar con un médico, sólo por no darle un gusto a tu madre?"

En ese punto de la conversación, yo huí con la intención de encerrarme en mi cuarto, pero mi mamá salió disparada detrás de mí, sin la más mínima intención de aceptar un no por respuesta.

-"¿Mamá, terminala, por favor! ¿Me podés decir cuál es el apuro que tenés por casarme?"

-"Que cuando te quieras acordar, ya va a ser tarde y no te va a llevar nadie."

-"¿Y adonde me tendrían que llevar?"

-"A la casa de tu marido, el médico."

-"¿De qué médico me estás hablando?"

-"Del hombre con el que te vas a casar."

A esa altura los ánimos estaban más que caldeados, y yo me encerré en el baño mientras le gritaba:

-"¡Pero mamá, no desvaríes! Yo no me voy a casar con ningún médico ¿No entendés que a mí me gusta estar sola?"

Y ella me gritaba desde el otro lado de la puerta:

-"¡Ya vas a tener tiempo de estar sola cuando te cases!"

-"No insistas, mamá, no quiero un compromiso para toda la vida."

Y ya en el colmo del delirio me contestó:

-"No te estoy hablando de un compromiso para toda la vida... ¡te estoy hablando de matrimonio!"

Matrimonio 2:

Al otro día comenzaba de nuevo la cantinela.

-"¿Cuándo te vas a casar?"

-"¡Dale con la maquinita!... Decíme... ¿por qué tengo que casarme?"

-"¿Cómo por qué? Porque es así, es la ley. ¿Tu padre y yo no nos casamos? Sí, nos casamos. ¿Alguien nos preguntó si queríamos? No, nos casamos y listo."

-"¿Y querían?"

-"¡Yo qué sé!... ¡Quién se acuerda!"

-"¿Pero fueron felices?"

-"¿Y eso qué tiene que ver? Si vas a esperar a ser feliz, no te vas a casar nunca."

-"Pero a mí me importa ser feliz."

-"¿De dónde saliste vos así, tan frívola? ¿Dónde viste un judío preocupado por la felicidad? La felicidad es un invento de los goim. Un judío es alguien que sufre demasiado para ser feliz."

-"¿Pero entonces no hay salida?"

-"Sí, casarse."

-"¿Por qué?"

-"¿Y si no con quién te quejás?"

Matrimonio 3:

En la etapa más alta de su obsesión con el matrimonio, mi madre me hizo pasar algunas de las vergüenzas más grandes de mi vida.

Por ejemplo, cuando mi amiga Charo decidió tomar los hábitos, mi mamá se acercó a saludarla y le dijo a quemarropa delante de toda la gente:

-"Te felicito por casarte con Dios. Mi hija todavía está buscando."

A los pocos días, me recortó esta página con los siguientes avisos clasificados que habían sido publicados en los medios de comunicación judíos.

"Estudiante de Torá, 28, uso payot y barba larga. Busco lo mismo en una mujer."

"Señorita atractiva, 35, profesional, busca príncipe encantado judío que la saque de la casa de sus padres."

"Gabai de sinagoga, 36. Yo saco la Torá los sábados por la mañana, me gustaría sacarte a ti los sábados por la noche. Por favor, escribe."

"Joven profesional de 29, busca compañera con quien ir a la sinagoga, encender las velas de shabat, celebrar las festividades, construir la Zucá juntos, asistir a Bar-Mitzvas. Tu religión no es importante."

"¿Preocupada por suegras entrometidas? ¡Soy huérfano! Escribe."

"Joven judío atractivo, 38. Nada oculto. Nada de equipaje. Nada de personalidad."

"¿Eres la chica con la que hablé en el kidush después de los rezos la semana pasada? Dijiste que ibas a buscar más jandrayo para las borrecas, pero no regresaste. ¿Cómo puedo contactarte de nuevo? (Soy el que se manchó la corbata con los boyos)"

"Shojet, 40, propietario de exitosa carnicería en el centro. No creo que las mujeres deban ser tratadas como un pedazo de carne."

"Busco muchacha kosher con fines matrimoniales."

"Feminista judía radical. Busco compañero que acepte mi independencia. Aunque probablemente no lo hagas; ¡mejor olvídalo!"

"Hombre de negocios judío, 49. Fabricante de velas de shabat, de Janucá, de havdala, de yortzeit. Busco no fumadora."

"Hombre de 34, muy exitoso, listo, independiente, autónomo, busca muchacha cuyo padre le dé empleo."

"Soltero de 29. Me gusta la música disco, escalar montañas, esquiar, correr pista y campo. Tengo una leve cojera."

"Princesa judía de 28 busca hombre de negocios triunfador de cualquier denominación: quinientos, mil, dos mil, cinco mil."

"Abuela de 80, sin bienes, busca joven buen mozo y viril, menor de 35. Fines matrimoniales. Puedo soñar... ¿no?"

"Soy un sensible joven príncipe judío a quien puedes abrir tu corazón y con quien podrás compartir tus pensamientos y secretos más profundos. Confía en mí. Comprenderé tus inseguridades. Abstenerse gorditas, por favor."

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