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Viernes 28 de Agosto

                   Fin de semana: Viernes 28 a Domingo 30 de Agosto de 2009

Holaaa samigooosss !!! 

Esta semana tenemos unos chistes, unas frases divertidas y unos textos de humor que me parecieron excelentes. Hay mucho material para los "añosos", para los que van en camino, y la versión masculina del "diario de ella" de la semana pasada. La cantidad, quizás, no sea tanta como en otras ediciones, pero les aseguro que me reí muchísimo con la mayor parte del material que compone esta edición. Esperamos que la disfruten tanto como nosotros, y les deseamos una buena semana.

                                   Esteban Nicolini

  • Cosas de la edad...

¿Qué es el éxito?

* A los 3 años... No mearse.

* A los 6 años... Recordar lo que hiciste en el día.

* A los 12 años... Tener muchos amigos.

* A los 18 años... Tener licencia de conducir.

* A los 20 años... Tener relaciones sexuales.

* A los 35 años... Tener mucho dinero.

* A los 50 años... Tener muchíiiisimo dinero.

* A los 65 años... Tener relaciones sexuales.

* A los 70 años... Tener licencia de conducir.

* A los 75 años... Tener muchos amigos.

* A los 80 años... Recordar lo que hiciste en el día.

* A los 85 años... No mearse.

...las vueltas que da la vida.

(Gracias Nora !!!)

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  • Diario de él...

Fitness

Con motivo de mi trabajo sedentario y la consecuente acumulación de grasa en mi barriga, la empresa me ofreció un servicio de entrenamiento personal en un reconocido gimnasio.

Lo acepté gustoso y hasta fui personalmente a hacer mi reserva.

Me asignaron una personal trainer llamada Nadia, una escultural instructora de 26 años, modelo de ropa deportiva como pude observar en los afiches allí colgados.

Ella me explicó que sería muy útil anotar mis experiencias en una ficha de forma de poder observar yo mismo mi progreso.

Así lo hice y quisiera compartirlo con ustedes.

Día 1:

Me levanté a las 6 de la mañana como habíamos quedado.

Bastante difícil levantarse de la cama para ir al gimnasio, pero todo cambió cuando llegué y vi que Nadia estaba esperándome.

Parecía una diosa griega: rubia, ojos verdes y una gran sonrisa, con unos labios carnosos y espectaculares.

Me hizo un tour, me mostró los aparatos y me tomó el pulso después de 5 minutos en la bicicleta fija.

Se alarmó de que mi pulso estuviera tan acelerado, pero yo aproveché para piropearla y se lo atribuí a ella, que estaba vestida con una mallita de lycra que se le metía en la cola...

Disfruté bastante viéndola dar su clase de aerobics, después de terminar mi inspirador día de ejercicio.

Nadia me mantenía motivado para hacer mis abdominales, a pesar de que ya me dolía mucho la barriga.

Día 2:

Me tomé dos tazas de café, y finalmente logré salir de mi casa.

Nadia hizo que me recostara boca arriba, me puso a levantar una pesada barra de metal y después se atrevió a ponerle... ¡pesas!

En la cinta mis piernas estaban un poco debilitadas, pero logré completar un kilómetro.

Su aprobadora sonrisa y su guiño cómplice hicieron que todo valiera la pena.

¡¡Me sentía fantástico!

Era una nueva vida...

Día 3:

La única forma en que pude lavarme los dientes fue poniendo el cepillo sobre el lavatorio y moviendo la cabeza a ambos lados encima de él.

Creo que tengo una hernia abdominal.

Manejar no fue nada fácil: de sólo frenar el auto me dolían hasta los pelos del culo, estacioné encima de una motito de delivery...

Nadia se impacientó un poquito conmigo por considerar que mis gritos de dolor molestaban a los demás socios del club.

La verdad que su voz me resulta un poco aguda a tan tempranas horas de la mañana y cuando levanta la voz se vuelve nasal... es muy molesta.

Me duelen las pelotas cuando me subo a la cinta, así que Nadia me cambió a la  escaladora.

Me pregunto ¿por qué mierda alguien inventa una máquina para  hacer algo que se ha vuelto obsoleto con el uso de los ascensores?

Ella me dijo que me ayudaría a ponerme en forma y a disfrutar a pleno la vida.

Otra de sus pendejadas...

Día 4:

Nadia me estaba esperando con sus jodidos ojos verdes clavándomelos como un puñal y su burlona sonrisita al estilo Jack Nicholson en Batman.

No pude evitar llegar media hora tarde: fue el tiempo que me llevó acordonarme las zapatillas.

La reventada me puso a trabajar con las mancuernas pero, cuando se distrajo, salí corriendo a esconderme en el baño.

Mandó a otro entrenador a buscarme y como castigo, me puso a trabajar en la máquina de remar y... se me escapó un pedo que escuchó todo el gimnasio.

Nunca pasé tanta vergüenza en mi vida.

Día 5:

Odio a esa turra de Nadia más que a cualquier otro ser humano en el mundo.

Anémica de mierda, con esos labios con colágeno, platinada sin cerebro.

Si hubiese una parte de mi cuerpo que pudiese mover la molería a patadas en el culo, la puta madre que la parió.

Quiso que trabajara en mis tríceps.

¡YO NO TENGO TRÍCEPS!

Y si no quiere que rompa el piso del gimnasio, que no me pase las reputísimas barras o cualquier otra cosa que pese más que un sandwich...

La bicicleta fija me hizo desmayar y me desperté en la cama de una nutricionista, otra flaca pelotuda que me dio una cátedra de alimentación sana.

La desgraciada no tiene la más puta idea de lo que es tener hambre.

¿Por qué no me pudo tocar alguien mas tranquilo,como un maestro de costura o un estilista?

Día 6:

La muy hija de puta de Nadia me dejó un mensaje en el contestador con su vocecita de retortillera preguntándome por qué no fui hoy.

De solo escucharla tiré el teléfono al carajo, pero luego no tenía la fuerza  suficiente ni para levantarlo, ni para levantar el control remoto de la tele, así que me banqué 11 horas seguidas viendo un solo canal de cable.

Maldito National Geographic, me tuve que aguantar una de pajaritos apareándose y yo que no cojo hace 6 días...

Día 7:

Le pedí al chofer de la camioneta de la Iglesia que me viniera a recoger para ir a misa y agradecerle a Dios que esta semana haya terminado.

También recé para que el año que viene la empresa me mande a algo un poco más divertido: una endodoncia, un cateterismo, un análisis de próstata...

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  • Los cumpleaños de 60, 70, 80...

Los primeros cumpleaños, en mi lejana infancia eran en la casa del homenajeado.

Solo se hacía chocolate con medialunas o vainillas y la torta casera era de bizcochuelo y dulce de leche.

En realidad no me acuerdo de ninguno en particular.

Por tercero o cuarto año de la secundaria te empezaban a llover invitaciones en cartulinas blancas con letras doradas:

¡Llegábamos a los cumpleaños de 15!

Ocho o diez años después, comenzaron los casamientos.

Luego llegaron los cumple de los hijos, de los amiguitos de los hijos, de los hijos de los amigos.

Esos cumpleaños ruidosos, con pibes llenando el departamento, arruinando sillones, alfombras y cortinas, ya que no se estilaba alquilar un saloncito para esos sociales.

Todo se volvió mas tranquilo en materia de cumpleaños, el cumple de los hijos en sus casas y el de los nietos en saloncitos, de 5 a 7 y media de la tarde y chau.

Hasta que alguien invento el cumpleaños del numero redondo, festejar 60, 70.

¡Y estuvo genial!

Yo no sé quien fue, pero que alguien fue, no tengo dudas.

¡Sí,señor!

Por suerte está de moda encontrarte con gente vieja, gorda, pelada, hecha pelota, sorda, desdentada y canosa que alguna vez bailó, fue de levante y de joda con nosotros.

Es casi, casi la Fiesta de la Nostalgia.

Y de pronto nos invitaron a una, justamente cuando hacía mucho tiempo que no teníamos una salida formal, y había que ir bien empilchados.

-"No tengo idea qué ropa ponerme." - le dije a mi mujer.

-"¿Vos no tenés idea?" -me contestó -"¿Y yo, que la última vez que me sacaste fue cuando vinieron Los del Cuarteto Imperial al Club Comunicaciones?"

Como faltaban varios días para la fiesta, nos empezamos a probar trajes, camisas, vestidos, blusas, pantalones, zapatos, cintos y corbatas.

Todo nos quedaba estrecho, y no permitía que se prendieran los botones.

Lo que no nos ajustaba la panza, nos estrangulaba el cuello.

Los zapatos nos comprimían los dedos.

Los tacos altos eran un suplicio.

Nos sentíamos como matambres dentro de la ropa que nos oprimía.

Conjugábamos por primera vez ‘matambrear’, casi todo nos matambreaba alguna parte del cuerpo.

Fui hasta el ropero y le dije a mi mujer:

-"Vos vestite en el baño. Cuando yo esté listo te aviso y nos encontramos en el pasillo."

Empecé por una camisa de seda, con un cuellito que estuvo de moda hace algún tiempo.

¡Cuanto hacía que no la usaba!

Sólo me prendió un botón.

El de más abajo, el que ponen al final, justo el que queda adentro del pantalón y nadie se entera si prendió o no.

Como no había forma de abotonar los del medio pensé en algo que tapara esa desprolijidad.

Para disimular me puse un pullóver de lana, de esos elastizados, que al estirarse se bancan cualquier talle.

Me quedaba tan ajustado que me marcaba el ombligo con una perfección absoluta.

La voz nerviosa de mi esposa asomó por la puerta apenas abierta del baño.

-"¿Y si les decimos que se nos enfermó la nietita y los padres tenían que salir?" - dijo mi mujer con un bramido, como haciendo fuerza para cerrar un cajón, un baúl.... o un pantalón.

-"¡Noooo, le dijimos a José que íbamos a ir!" - le dije.

Para taparme el monumento al ombligo, probé con un sacón de lana que venía con un cinturón ancho también de lana, de aquellos que se tejían a mano.

No me convenció demasiado, pero no tenía por ahora una salida más decorosa.

Luego intente con el pantalón del traje.

Sabía que sería el que demandaría el esfuerzo mayor.

Subir, subió.

Pero los ganchitos que lo tenían que cerrar ni siquiera se conocieron.

Usé el cinto.

Le hice un agujero extra, bien en la puntita.

Ajusté todo lo que pude, y cerró.

Intenté respirar hondo, y no pude, solo respiraciones cortitas, como jadeos.

Luego comencé con los zapatos.

Agacharse para calzarlos fue titánico, no llegaba al piso ni de casualidad.

Comencé a putear bajito.

Transpirando y cinchando me calcé los zapatos de cuero acordonados que me puse por última vez cuando fuimos al estreno de El Graduado.

Atar los cordones lo dejé para más adelante.

El asunto fue tomar nuevamente la vertical.

Apoyé mis dos manos en la parte de atrás de la cintura y palanqueé para enderezarme.

No fue fácil, pero lo logré.

Solo tuve que acomodar nuevamente toda la ropa que me había puesto.

Desde el baño escuché a mi mujer que seguía haciendo fuerzas, se apoyaba en las puertas, se agarraba del bidet y se quejaba como nunca la había escuchado.

Me puse una corbata para disimular que el botón de arriba no prendía y con los zapatos sin atar salí caminando como pude.

El saco del traje lo doblé prolijamente y lo llevé colgado del brazo.

Nos encontramos en la mitad del pasillo.

Nos miramos.

Mi mujer sollozó suavemente y solo atinó a apagar la luz del pasillo donde nos encontramos.

No nos podíamos mover, caminar, ni respirar.

Como todavía quedaban unos días la convencí para llevar a la modista la ropa que nos probamos.

Habría que agregarle, cortarle, ponerle o sacarle (más ponerle que sacarle).

La modista arregló vestidos y blusas, ensanchó trajes y pantalones.

Fuimos al shopping a proveernos de lo faltante.

Cuando llegó el día del cumpleaños éramos otra cosa, nos movíamos con cierta gracia, incluso ensayamos a hacer como que saludábamos al llegar.

Después probamos una vez (una sola vez) a agacharnos, e hicimos como que bailábamos para saber de antemano si algo de aquello se rompería, se despegaría, se desarmaría o se descosería en algún momento.

Quedamos bastante conformes, pero nuestros hijos nos cerraron con llave por fuera y nos prohibieron salir vestidos así.

Nos amenazaron con no dejarnos ver nunca más a nuestras nietas.

¡Pero nuestra rebeldía efervescente y sesentona no se rinde!

¡Saltamos por la ventana y contentos y rejuvenecidos nos fuimos al encuentro de los compañeros de una generación pujante y vital!

Abrimos la puerta doble.

José nos esperaba como si fuera una quinceañera..

Le dimos el regalo a la vez que en un segundo observamos todos los invitados y pudimos ver que casi todos estaban matambreados.

El buffet froid estuvo estupendo, los mozos bandejeaban bocaditos, empanadas de copetín, brochetes de diversos gustos.

Luego invitaron a los comensales para que se sirvieran de unas mesas perimetrales adornadas con manteles hasta el piso.

Jamones crudos, pavita, langostinos, quesos sabrosos, salmones y arenques.

Palmitos, aceitunas gigantes, mayonesas, tomatitos cherry con condimentos.

Luego, cuando sirvieron desde unos fuentones con mechero los platos calientes que se comían de parado comenzaron los problemas.

Raviolitos y ñoquis al verdeo.

Mollejitas fritadas con salsa cuatro quesos.

Choricitos de blanco de ave a la pomarola.

Camarones con salsa provenzal.

Todo bien servido a los 200 comensales que, apretaditos y de pie durante la recepción, sosteníamos un plato caliente con una mano, el tenedor con la otra, el vaso de whisky con la otra, saludábamos a un amigo con la otra y un leve pero persistente temblequeo de párkinson en todas las manos a la vez.

El desparramo de salsas fue inevitable.

Al toque me mancharon el traje 3 veces, una con salsa roja, la otra con aroma a ajillo y otra con una crema espesa.

Y, por fin pasamos al salón principal.

Nos sentaron en una mesa grande con otras personas.

-"¿Quién es el señor canoso que está al lado mío?" -le pregunté en voz baja a mi mujer.

-"Es Carlitos, fueron compañeros de la secundaria y es tu actual peluquero."

-"¿Carlitos?..."

Hace diez minutos que estoy conversando con él y no me daba cuenta de dónde lo conocía.

Está hecho pelota.

No se mantiene como me mantengo yo.

Giré, le pasé el brazo por la espalda y tratando de disimular le dije:

-"¡Carlitos viejo y peludo!...¡Estás igualito Carlitos!!"

-"Y vos estás hecho bolsa..." - me dijo y empezó a toser de tal manera que la mujer se tuvo que parar a atenderlo.

-"Levantá los brazos, viejo. Tomate una cucharada de este jarabe por favor, tenés que cuidarte, a vos te faltan dos años para tu cumpleaños de 70 y te quiero organizar una fiesta. "

Enfrente a nosotros, en la misma mesa, estaba Beto con su esposa que se había puesto toda la pintura que encontró en la casa, incluyendo una mano de antióxido, otra de enduído, dos de fondo y dos de esmalte sintético.

Beto se me acercó y en secreto me dijo:

-"¿Te acordás de Mónica? ¿Te acordás que estaba que mataba? ¿Te acordás que todos estábamos enamorados de ella en facultad?"

Algún gesto debo haber hecho porque mi mujer se avivo que hablábamos de minas y me pisó sin querer con los dos tacos aguja.

-"¡¡Mirá para la pista! ¡¡Salió a bailar con el marido, mirála!!!" -me dijo Beto, babeándose.

Giré la cabeza y solo conseguí ver a una señora mayor, entrada en años, pero mucho más en nalgas que se movía con mucha gracia y poco esposo.

-"No la veo," -le dije -"debe de estar bailando atrás de la gorda culona..."

La conversación en la mesa se fue poniendo linda.

Todas las frases comenzaban con:

-"¿Te acordás de...?", -"¿Vos estabas el día que...?", -"El que no está bien es...", -"¿Sabés quien tuvo otro nieto...?", -"Viste quién se murió…?"

Cuando alguien trataba de recordar quién fue el que hizo tal o cual cosa en los años 60, aparecían los: -"¿Eeeehhhh?, ¿Cómo era?... El petiso... ¿Cómo se llamaba el petiso?"

Y las conversaciones fueron más o menos así...

-"¿Y ustedes ya tienen nietos?" – preguntó un invitado al que se le movía la dentadura postiza.

-"Si, una" - le decía la mujer.

-"¿Dos nietas ya?"

-"No, una sola."

-"¿Dos varones? ¡Mirá vos!"

-"¡¡UNA, UNA NIETAAAA!"

-"¿Neneta? Qué lindo nombre. Disculpá que no te escucho bien. Están poniendo la música muy alta. A ese jovencito que está con el combinado deberían calmarlo un poco."

-"Acá tengo una foto de mis nietitas." - le dijo mi mujer a otro invitado.

-"Ni te molestes" - contestó -"sin los lentes no veo un pomo."

La fiesta estaba bien buena, el disc jockey pasaba de 'Zapatos Rotos' a 'Yo en mi casa y ella en el bar' y de 'La Lambada' a 'La Felicidad'.

De la pista me hacía seña un pelado que oficiaba de locomotora para que saliéramos a bailar con el trencito.

-"¡¡Vamos, cheeee!! ¡Manga de aburridos!! ¡Cómo en los sesenta, negro! ¡Vengan cheee!"

Dos veces me tenté y dos veces me senté.

Dos veces me paré y dos veces mi mujer me pegó un pellizcón en zonas de compromiso, me aplicó el plan taco aguja y me gritó en secreto al oído:

-"¡¡Esperá a los lentos, si bailamos esto se nos descose todo!! ¿Por qué no vas a fumar un cigarro afuera con Carlitos y Oscar? Ahí viene el mozo ¿Te pido algo?"

-"Sí, pedime un trago largo con Hepatalgina, Chofitol y un toque de Sertal batido con bastante hielo. Estoy repitiendo todo lo que comí. Ya vengo."

-"Mi amor" - me dijo mi mujer cuando me paré -"llevá el celular por las dudas y llevá también este papel con el numero de mesa anotadito que después te la pasas buscando por todo el salón."

Afuera aprovechamos para recordar todas las minas que estaban buenas y nunca nos dieron pelota, todos los nabos a quien les quedamos debiendo una trompada y todos los campeonatos que nunca ganamos.

En la vereda de enfrente alcanzamos a ver que Beto hablaba con una señora, le mostraba la cédula y le preguntaba dónde quedaba el salón en el que estaba un rato antes festejando un cumpleaños de 70.

El baño estaba de lo más concurrido, flojos de vejiga y prostáticos agrandados nos encontrábamos a cada rato en los mingitorios.

¡Eso sí que estaba divertido!

Desde adentro, el tipo del parlante avisaba que había aparecido una señora llamada Raquelita y no encontraba la mesa y que estaba junto al tipo que pasaba la música.

Que fueran a retirarla allí.

Fue una fiesta inolvidable, a las 11 nos tomaron la presión a todos y un enfermero atendía sin costo a los que se sofocaban bailando.

El cardiólogo hacia bajar la presión de los más graves con pastillas sublinguales.

Por suerte el aparato para electrocardiogramas no se usó.

Para tranquilidad de todos avisaron que una ambulancia del Same hacía guardia pasiva en la puerta del salón.

Junto con los souvenirs, en un detalle realmente novedoso, (José es un detallista) a los que queríamos seguir tomando cerveza nos iba entregando pañales descartables.

¡Formidable invento esto de los cumpleaños de 70!

¡Y que se pongan de moda justo ahora, que todavía estamos hecho unos potros!

(...Si vas a reenviar este texto, ponele la letra grande, pues la mayoría de tus amigos ve menos que un pescado por el tujes.)

(Gracias Ana !!!)

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  • Mensualidad...

-"Querida:

No puedo mandarte el dinero del salario este mes, así que te mando 100 besos.

¡Tu eres mi amor verdadero!

Tu esposo que tanto te ama."

Tras varios días, la esposa responde:

-"Querido mío:

Te agradezco por los 100 besos y te mando detalles de como los usé:

1. El lechero estuvo de acuerdo con recibir 2 besos por litro un mes.

2. El electricista no estuvo de acuerdo por menos de 7.

3. El propietario del edificio viene cada día y me pide 2-3 besos en lugar del alquiler.

4. El administrador del supermarket no aceptó solo besos, así que tuve que ofrecerle también otro 'arti...culo'.

5. Otros gastos: 40 besos.

No te preocupes por mi, me quedan aun como 35 besos y espero me alcancen para el resto del mes.

¿Planifico los gastos del próximo mes de esta misma forma?

¡Por favor, aconséjame como hacer!

Tu amor verdadero."

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  • Ojo con el vino...

Según investigaciones realizadas por el agente secreto Cavic se pudo comprobar que el rengo Peñaflor y el francés Termidor raptaron a la señorita De la Colina, hija de Don Valentín y nieta de Don Giol.

La bajaron del Castel Chandon, con la ayuda de Luigi Bosca.

Acto seguido la subieron a un Michel Torino y tomando por la Cuesta del Parral, pasando por el Viejo Viñedo llegaron a un Rincón Famoso pegado a la Casa de Troya.

La ataron con las Navarro Correas y después, le bajaron los Carcassone, le abrieron las Gambas de Pernice y sacándole el Nebiolo Espumante, en presencia del Barón de Alcántara, le hicieron Trapiche la caroyense, pero viendo que todo eso era color rosado y Uvita de Oro tatatata, le dieron por el Cuyanito dejándoselo más grande que un Valderrobles.

¡Hasta vino Pángaro a ver que pasaba!

Y mientras sentía el cuerpo de Baco grande como el de un Aberdeen Angus, se veía que gozaba como Fillipini gritando meta vivir nomás.

De donde se comprobó que tal señorita no era una Santa Ana, y que estaba más que acostumbrada al Concha y Toro.

(Gracias Patricia !!!)

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  • Diplomático...

¡Esto se llama diplomacia!

Una mujer estaba sola en su casa cuando oyó que alguien golpeó a la puerta.

Abrió y se encuentra con un tipo parado allí, que le preguntó:

-"¿Usted tiene vagina?"

Ella, disgustada, le cerró la puerta en la cara sin decir palabra.

A la mañana siguiente tocaron de nuevo a su puerta y era el mismo tipo que volvió a hacerle la misma pregunta:

-"¿Usted tiene vagina?"

Y ella volvió a darle con la puerta en las narices.

Cuando esa noche llegó el marido a la casa, ella le contó lo ocurrido en los dos últimos días, y el marido, en tono cariñoso, le dijo:

-"Mi amor, mañana me tomaré el día para estar en casa, por si este tipo se presenta otra vez."

Y así lo hizo.

Esa mañana, cuando oyeron golpear a la puerta, ambos corrieron hacia ella y el marido le dijo a su mujer:

-"Amor, yo voy a esconderme detrás de la puerta para escuchar, y si es el mismo tipo quiero que contestes 'Sí' a su pregunta, porque quiero saber adónde quiere llegar."

Ella asintió con la cabeza y abrió la puerta.

Por supuesto, allí estaba, parado frente a la puerta, el mismo tipo, que, al igual que en los dos días anteriores, le hizo la misma pregunta:

-"¿Usted tiene vagina?"

-"Sí," - contestó ella.

Y el tipo respondió:

-"Bien, ¿le importaría decirle a su marido que deje tranquila la de mi mujer y empiece a usar la suya?"

(Gracias Gabi !!!)

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  • Tres al hilo...

Uno

Un hombre fue puesto delante de un juez y se le acusó de necrofilia, por tener sexo con un cadáver femenino.

Le dice el juez:

-"En 20 años de magistratura, nunca vi una cosa tan baja e inmoral. ¡Déme una sola razón para que yo no lo encarcele y lo deje bajo llave!"

El hombre responde:

-"Yo no le voy a dar una, le voy a dar TRES buenas razones:

1º) No es de su incumbencia,

2º) Ella era mi esposa; y,

3º) Yo NO SABIA que ella estaba muerta... ¡Ella SIEMPRE actuaba así!"

¡FUE ABSUELTO EN UNA HORA!

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Dos

Primera noche de una pareja de recién casados.

Cuando se van a la cama, ella le dice al novio:

-"¿Sabés, Gordo? No te lo había dicho, pero yo no se hacer nada de nada."

El novio le responde:

-"No te preocupes mi linda, desnudate, date vuelta sobre la cama, abrí las piernas y yo me encargo del resto."

Ella le dice:

-"No mi cielo... garchar si sé... Lo que no sé es lavar, planchar, cocinar..."

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Tres

En la escuela iba a haber una fiesta y la madre superiora, envío un recado a las mamás para que fueran disfrazadas y divirtieran a sus hijos.

Llegado el día de la fiesta, se abre el telón del teatro escolar y empiezan a desfilar las mamás con disfraces propios de la ocasión:

Una mamá iba de conejita, otra de ratoncita, otra de florcita, y así.

De repente, ante la consternación de las maestras y las demás señoras, aparece en escena una mamá que llevaba minifalda hasta el muslo, blusa con escote muy pronunciado, medias negras de malla con raya atrás, bolsa de lentejuela, zapatos de taco alto dorado con cordones hasta las piernas, boa de plumas y fumando en larga boquilla.

Al terminar la representación la directora corre, desolada, y le reclama a la señora:

-"¿Qué disfraz es ese, señora? ¿Por qué vino usted así?"

-"Madre, vine disfrazada de lo que usted me dijo en el recado que me mandó. Vine disfrazada de puta fina."

-"¡De Pitufina, señora!", - exclama la monja, -"¡De Pitufina!"

(Gracias Griselda !!!)

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  • Monólogo de Tato...

¡Qué país!

¡Qué país!

¡No me explico por qué nos despelotamos tanto... si éramos multimillonarios!

Ud. iba y tiraba un granito de maíz y ¡paf!, le crecían diez hectáreas...

Sembraba una semillita de trigo y ¡ñácate!, una cosecha que había que tirar la mitad al río porque no teníamos dónde meterla...

Compraba una vaquita, la dejaba sola en el medio del campo y al año se le formaba un harén de vacas...

Créame, lo malo de esta fertilidad es que una vez, hace años, un hijo de puta sembró un almácigo de boludos y la plaga no la pudimos parar ni con DDT.

Aunque la verdad es que no me acuerdo si fue un hijo de puta que sembró un almácigo de boludos, o un boludo que sembró un almácigo de hijos de puta.

Tato Bores

(Gracias Pablo !!!)

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  • El mundo al revés... (Por Quino)

La vida debería ser al revés.

Se debería empezar muriendo y así ese trauma está superado.

Luego te despiertas en una residencia mejorando día a día.

Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión.

Luego en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro.

Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral.

Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas sexo y te preparas para empezar a estudiar.

Luego, empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé.

Y los últimos 9 meses te pasas flotando tranquilo, con calefacción central, room service, etc...

Y al final, abandonas este mundo en un orgasmo...

(Gracias Claudia !!!)

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  • Caza de citas...

- El paraíso lo prefiero por el clima; el infierno por la compañía. Mark Twain.

- Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades. Woody Allen.

- Si hubiera previsto las consecuencias, me hubiera hecho relojero. Albert Einstein.

- El arte de la medicina consiste en mantener al paciente en buen estado de ánimo mientras la Naturaleza le va curando. Voltaire.

- La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser. El humor los consuela de lo que son. Winston Churchill.

- No robes: de esta manera no tendrás nunca suerte en los negocios. Haz trampas. Ambrose Bierce.

- La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos. Henry Ford.

- Con el conocimiento se acrecientan las dudas. Johann Wolfgang von Goethe.

- La vida es un asco y la suya es peor que otras. Aunque las hay peores, lo cual también es deprimente. Dr. Gregory House.

- El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso lo has conseguido. Groucho Marx.

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  • Los cuentos de "Don Verídico" (Por Juceca)

El viejito

Hombre sabio y de buena memoria, un viejito que solía caer muy de tanto en tanto por el boliche El Resorte.

Una nochecita, además de los presentes estaba la Duvija picando un quesito duro con motosierra, el tape Olmedo haciéndole punta a un palito, Azulejo Verdoso tratando de inventar un mate con dos bombillas pa no tener que dar vuelta la yerba, Rosadito Verdoso comiendo higos de estación recién bajados del ferrocarril, un tal Fulminante Perjuro tomando una cañita con butiá, y un forastero que llegó a pedir un vaso de agua porque era la hora de tomar la pastilla.

Estaban en eso, cuando sofrenó un caballo, se bajó un paisano, descargó un palenque de quebracho, lo clavó frente a la puerta del boliche, ató el caballo al palenque, y dentró.

Ya junto al mostrador se sacudió la tierra del sombrero contra la rodilla y saludó.

La gente tosió en medio de la polvareda porque el sombrero venía con mucha tierra, y hasta el barcino estornudó como si le tuviera alergia al polvillo de sombrero.

Fue cuando se le arrimó el tape Olmedo, y fue y le dijo, le dice:

-"Vea paisano," - le dijo -"y desculpe que uno se meta en el cada qué de su cada cual, pero si tiene más tierra pa sacudirse, sería visto con buenos ojos que lo hiciera en la parte esterior del local, porque en casos así hay que tener un criterio."

Ahí el otro fue hasta el caballo, se demoró un momentito y volvió con una aspiradora, con el cable en la mano y buscando enchufe.

Como le dijeron que en el boliche se carecía de eletricidá, la ofreció pa la venta personal pero naides quiso porque era máquina que tanto le tragaba el polvillo como le chupaba el vino del vaso y la mermelada del platito.

Esa mesma tarde, va y cayó el viejito.

Desde lejos nomás se le notaba que era un hombre poblado de historias.

Llegó humildemente, como quien no tiene interés en hacerse notar.

Era de llegar a los ranchos de nochecita, a esa hora en que ya no se puede hacer nada en el campo y la paisanada se recoge junto al fogón.

Esa hora en que el mate va de mano en mano y siempre aparece alguna historia que andaba perdida en el tiempo.

Entró al boliche, murmuró un saludo, se sentó por allí, armó un tabaco y se lo puso entre los labios sin prenderlo.

Había que verlo al viejito.

Barba blanca, los ojos poblados de lejanías, como cansados de tanto trajinar caminos.

Carraspeó.

Quien más quien menos se tomó su trago y como siempre, le hicieron silencio.

Un silencio de respeto, para no despertarlo.

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  • Buenos Aires es un recuerdo vivo... (Por Julio César Parissi)

La ciudad de los porteños es aluvional, como su río.

Sabemos que esta parte del planeta se formó durante millones de años con los pedacitos que el Uruguay, el Paraná y otros ríos desprendieron de sus orillas depositándolos debajo del cimiento y del ladrillo para que alimente el césped de los jardines y los árboles de sus calles.

De la misma manera, los porteños -los hijos y los adoptados-, arrancaron trocitos de todo el mundo y fueron agregándole piezas, del suelo para arriba, al puzzle cosmopolita que es Buenos Aires.

Tal vez lo hicieron para que se pareciera al Buenos Aires de abajo, al de la arena y el limo.

¿Quién no ha notado eso?

¿Acaso hay alguien que al doblar una esquina no haya tenido la experiencia de encontrarse caminando por una calle de París, o frente a una iglesia de Bahía, o en una vereda de una ciudad de provincia, o en un suburbio del cercano Montevideo?

Buenos Aires nos asalta la memoria, nos golpea en los recuerdos, y si hace un instante estábamos aquí, un momento después nos dice que estamos allá, en ese otro lugar y en ese otro tiempo.

Quizás ahí se encuentre la razón del por qué nos resulta tan grata esta ciudad: nos deja estar acá pero, de tanto en tanto, nos transporta allá, para que no suframos demasiado el desarraigo.

De "Breves cuentos porteños".

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