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Viernes 26 de Septiembre

                   Fin de semana: Viernes 26 a Domingo 28 de Septiembre de 2008

Holaaa samigooosss !!! 

Esta semana tenemos varias cosas divertidas, chistes muy graciosos, textos desopilantes, como para comenzar a transitar esta primavera que nos comienza a hacer florecer nuevamente las sonrisas. Esperamos que disfruten de esta edición y que tengan un buen fin de semana.

                                   Esteban Nicolini

  • Una placentera enfermedad...

Un hombre y una mujer están sentados, uno al lado del otro, en la sección de primera clase de un avión.

La mujer estornuda, saca un kleenex, se limpia cuidadosamente la nariz y se estremece violentamente.

El hombre no está muy seguro del porqué del estremecimiento y continúa su lectura.

Pocos minutos después, la mujer estornuda de nuevo.

Saca un kleenex, se limpia cuidadosamente la nariz y se estremece violentamente en su asiento.

El hombre está ahora más que curioso acerca del estremecimiento.

A los pocos minutos, la dama estornuda de nuevo.

Saca un kleenex, se limpia cuidadosamente la nariz y de nuevo se estremece violentamente.

El tipo ya no puede contener la curiosidad y le dice a la mujer:

-"Tres veces ha estornudado, ha sacado un kleenex y se ha limpiado la nariz, para luego estremecerse violentamente. ¿Qué es lo que le pasa? "

La mujer contesta:

-"Discúlpeme si lo he molestado. Sufro de una rara enfermedad que provoca que cada vez que estornudo, tenga un orgasmo."

El hombre, un tanto apenado, pero aún curioso, dice:

-"Nunca había escuchado algo así. ¿Y qué está tomando para su enfermedad?"

La mujer sonríe y contesta:

-"Pimienta."

(Gracias Elvira !!!)

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  • Secretos para un Matrimonio duradero...

Una pareja fue entrevistada en un programa de televisión porque estaban casados desde hacía 50 años y nunca se habían peleado.

El periodista, lleno de curiosidad, preguntó a la mujer:

-"Pero, ustedes, ¿nunca han discutido?"

-"No" - respondió la mujer.

-"¿Y cómo es eso?"

La mujer comenzó a relatar:

-"Bien, cuando nos casamos mi marido tenía una yegua que apreciaba muchísimo.

Era la criatura que él más quería en la vida.

El día de nuestra boda nos fuimos de luna de miel en nuestro carro tirado por la yegua.

En el camino hacia nuestro destino la yegua tropezó.

Mi marido le dijo con voz firme a la yegua: UNO.

Pero a mitad de nuestro destino la yegua tropezó de nuevo.

Mi marido miró a la yegua y dijo: DOS.

Al llegar a nuestro destino nuevamente la yegua se tropezó y mi marido bajó y le dijo: TRES... y entonces sacó su pistola y le pegó cinco tiros.

Yo totalmente sorprendida le recriminé: 'Pero que hijo de la grandísima puta eres, ¿por qué la mataste?...'

Entonces... mi marido me miró fijamente y dijo: UNO..."

(Gracias Gabi !!!)

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  • Conciencia médica...

Un médico se encontraba sentado en la silla de su consultorio, después de tener sexo con su paciente.

Pensando en lo que había hecho, su conciencia le repetía:

-"¡Pero cómo hice eso! ¡qué vergüenza, perdí toda la ética profesional!"

-"Dios míoooooo... que hago?"

Al rato de estar culpándose de sus actos, observa que sobre su hombro derecho aparece un diablito que le dice:

-"Escuchame... no seas pelotudo... ¡hay una cantidad exagerada de médicos que tienen sexo con sus pacientes! ¿qué te crees? ¿que sos el único? Haceme caso... es de lo más natural del mundo... ¡quedate tranquilo!"

El médico convencido:

-"Tenés razón, si yo no hice nada malo."

Al terminar de decir eso, en su otro hombro aparece un angelito y le replica al oído:

-"Acordate que sos veterinario. ¡VE-TE-RI-NA- RIO..! ¡Boludo!"

(Gracias Griselda !!!)

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  • La verdad sobre Colón...

Tenemos que admitir que Cristóbal Colón pudo descubrir América sólo porque ¡¡ERA SOLTERO!!

Si Cristóbal Colón, hubiese sido casado, mirá todos los cuestionamientos que le hubieran hecho:

-"Y... ¿por qué tenés que ir vos?"

-"Y... ¿por qué no mandan a otro?"

-"¡Todo lo ves redondo! ¿Estás loco o sos idiota?"

-"¡No conocés ni a mi familia y vas a descubrir el nuevo mundo!"

-"¿Qué escondés? ¡Ni siquiera sabés adónde vas!"

-"Y... ¿sólo van a viajar hombres? ¿Quién te lo va a creer?"

-"Y... ¿por qué no puedo ir yo si vos sos el jefe?"

-"¡Desgraciado, ya no sabés qué inventar para estar fuera de casa!"

-"¡Si cruzás esa puerta yo me voy con mi mamá! ¡Sinvergüenza!"

-"¿Y quién es esa tal María? ¿Qué Pinta? ¡Y la muy hija de puta se hace la Santa!"

-"¿Y decís que es una Niña?... ¡Andá a la mierda...!"

-"¡Tenías todo planeado, guacho! Seguro que vas a encontrarte con unas indias putas."

-"¿A mí me vas engañar? ¿Qué la Reina va a vender sus joyas para tu viaje? ¿Me tomás por boluda?"

-"¿Qué tenés con esa vieja? ¡Que huevos le vas a mostrar! ¡Infame!"

-"¡Vos no vas a ir a ningún lado!"

-"No va a pasar nada si el mundo sigue plano. Así que no te vistas que ¡No vas!"

-"¡¡¡Me escuchaste..!!!"

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Un argentino se va de viaje a la China.

Durante su estancia, fue promiscuo sexualmente y no tomó precauciones.

Una semana después de llegar a su casa en Argentina; se levantó una mañana y descubrió que su pene estaba lleno de unas manchas verdes y moradas.

Horrorizado, va a ver al médico.

El doctor le ordenó unas pruebas y después le dice:

-"Le tengo malas noticias: Está infectado por el virus de Mongolia. Es extremadamente raro y lo siento, pero no hay cura. Vamos a tener que amputarle el pene."

El hombre grita invadido por el horror:

-"¡Nooooo! ¡Quiero una segunda opinión!"

El doctor le dice:

-"Bueno, es su decisión, pero le aseguro que la amputación es la única solución."

Al día siguiente el hombre se busca un doctor chino.

El doctor lo examina y proclama:

-"¡Ohhhh!!!!! Vilus de Mongolia. Muy lala enfelmedad."

-"Sí... Sí... Ya lo sé, pero... ¿QUÉ PUEDE HACER USTED? ¡EL DOCTOR QUIERE AMPUTARME EL PENE!"

El doctor chino se ríe, moviendo la cabeza:

-"¡Estúpido doctol algentino! ¡Siemple quiele opelal, pala sacále más plata! ¡Esto no necesita opelal!."

-"¡Gracias a Dios!" -contesta el paciente, agradecido y feliz.

-"No se pleocupe..."- dice el doctor -"A vel... Salte... salte... salte... salte... salte... salte... ¿Ve?... ¡Se cayó solito...!"

(Gracias Sergio !!!)

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  • Transformación...

Una mujer de 45 años sufre un cuadro coronario agudo y es sometida a una cirugía de revascularización de urgencia.

Mientras está en la mesa de operaciones tiene una experiencia cercana a la muerte: Ve a Dios... y le pregunta si en verdad va a morir. Dios le dice que no, que va a vivir 30 ó 40 años más.

La mujer se recupera y decide aprovechar.

Vuelve al hospital para hacerse una liposucción en los muslos y abdomen.

Después de 2 semanas de recuperada y luego de 120 sesiones de masaje y gimnasia modeladora, reingresa para una cirugía estética: se levanta el pecho, se arregla la nariz, un poco más de cola, siliconas en los labios, fuera las arrugas y patas de gallo.

También microcirugía de várices, se engrapa el estómago para comer menos, se saca las dos costillas inferiores para afinar el talle y toda otra cosa posible para verse más joven y bonita ya que tiene tantos años por delante.

Cuando por fin sale del hospital luego de su última operación, cruza la calle, la atropella una ambulancia... ¡Y se muere!

Otra vez frente a Dios le pregunta indignada:

-"¿Pero DIOS qué me haces...? ¿Qué es esto...? ¿No era que iba a vivir 30 ó 40 años más..?"

Dios la mira perplejo y le dice:

-"¡BOLUUUUUUDAAAAAAAAA...! ¡TE JURO QUE NO TE RECONOCÍ!"

(Gracias Elvira y Sergio !!!)

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  • Brevísimo...

Se encontraban al borde de un precipicio una oruga y una almeja.

Deciden tirarse.

En el aire la oruga se transforma en mariposa y sale volando...

¿Y la almeja?

¡Se hizo concha!

(Gracias Adrián !!!)

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  • Parecidos razonables...

Parecidos razonables entre las profesiones relacionadas a la informática y otras:

1.- Generalmente trabajas hasta tarde. ¡Como las prostitutas!

2.- Generalmente eres mas productivo por la noche. ¡Como las prostitutas!

3.- Te pagan para mantener al cliente feliz. ¡Como las prostitutas!

4.- Cobras por hora pero tu tiempo se extiende hasta que termines. ¡Como las prostitutas!

5.- Si eres bueno, nunca QUEDAS SATISFECHO de lo que haces. ¡Como las prostitutas!

6.- Te recompensan por satisfacer las fantasías de tus clientes. ¡Como las prostitutas!

7.- Es difícil tener y mantener una familia. ¡Como las prostitutas!

8.- Cuando te preguntan en que trabajas no lo puedes explicar. ¡Como las prostitutas!

9.- Tus amigos se distancian de ti y tu solo andas con otros iguales que tu. ¡Como las prostitutas!

10.- El cliente paga tu cuenta del hotel y por horas trabajadas. ¡Como las prostitutas!

11.- Evalúan tu 'capacidad' con horribles pruebas. ¡Como las prostitutas!

12.- El cliente siempre quiere pagar menos y encima quiere que hagas maravillas. ¡Como las prostitutas!

13.- Cada día al levantarte dices 'NO VOY A HACER ESTO TODA MI VIDA!'. ¡Como las prostitutas!

14.- Sin conocer nada de su problema los clientes esperan que les des el consejo que necesitan. ¡Como las prostitutas!

15.- Si las cosas salen mal es siempre culpa tuya. ¡Como las prostitutas!

16.- Tienes que brindarle servicios gratis a tu jefe, amigos y familiares. ¡Como las prostitutas!

17.- Siempre tienes que trabajar cuando lo necesitan tus clientes de afán y a última hora porque es urgente. ¡Como las prostitutas!

(Gracias Jorge !!!)

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  • Desde el diván... (Por Jorge Guinzburg)

Entré al consultorio, me quité el abrigo y avancé hasta el diván.

Me senté; no estaba en condiciones de acostarme.

Si en esa sesión no miraba a la cara a mi analista, no hubiera sido capaz de emitir una palabra.

Sabía que lo que había descubierto podía cambiar el curso de mi terapia.

Percibía que por primera vez estaba a punto de descifrar por qué me afectaba tanto no entender la realidad, algo que les pasa también a muchos políticos, sólo que a ellos no les importa.

Mirándolo a los ojos, le dije a mi terapeuta:

-"Mi mamá y mi papá me engañaron todo el tiempo."

Y sin dejarlo pestañear fui desarrollando el nudo de mi angustia.

-"...Y no fueron mentiras así nomás. Yo puedo perdonarles que me hayan asegurado que si tomaba la sopa iba a crecer, pero NO esas calumnias que afectaron mi vida para siempre."

Con la carga adicional de saber que no estaba recordándolas todas, comencé a enumerar las que aún resonaban en mi atormentado cerebro:

* Si te pasa algo en la calle, llamá a un policía, él te va a ayudar.

* Los ladrones le tienen miedo a la Policía.

* Juez no es cualquiera, primero tiene que demostrar su honestidad.

* Para integrar un partido político tenés que tener la misma línea de pensamiento que el resto de tus compañeros.

* Si querés ganar mucha plata tenés que trabajar muy duro.

* El que roba va a la cárcel.

* Los periodistas tienen que ser objetivos y en ningún momento mostrar su ideología, sólo tienen que informar y eso sirve para formar.

* Si lo dijeron por la tele, es verdad.

* Al final siempre ganan los buenos.

* La Argentina es un país rico, vos plantás un palo de escoba y crece una planta, por eso acá nadie se muere de hambre.

* Acá no trabaja el que no quiere.

* Este es un país de inmigrantes, el que llega no se quiere ir.

* El banco es el lugar más seguro para guardar la plata.

* El cliente siempre tiene razón.

* Si sos honesto siempre te va a ir bien en la vida.

* Mis derechos terminan donde comienzan los de los demás y viceversa.

* Los políticos son los representantes del pueblo.

* La escuela pública es la mejor, a las privadas van aquellos a los que no les da la cabeza para estudiar.

* Un presidente, cuando asume, declara su patrimonio, y cuando termina su mandato no puede tener más que cuando asumió.

* Después de las elecciones, el candidato que perdió se pone a disposición del que ganó para ayudarlo.

* Ningún país se puede inmiscuir en asuntos internos de otro.

* Todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y obligaciones.

* Nos tienen bronca porque somos los mejores.

* Como se come acá, no se come en ningún lado.

* Los países ricos ayudan a los países pobres.

* La esclavitud se terminó hace rato y está prohibido que los chicos trabajen.

* Después de trabajar toda la vida, el premio es que podés jubilarte y vivir sin trabajar.

Al llegar a ese punto, me arrepentí de verle la cara a mi terapeuta... él también estaba llorando mientras hacía añicos el retrato familiar que hasta ese día cuidaba como un tesoro.

¡Cuánto crecimos engañados en el país de mamá y papá!

(Gracias Patricio !!!)

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  • Oferta increíble...

Una mujer quería comprar un auto usado, así que entró a una página de subastas por internet y buscó en la sección de autos.

En una de las subastas leyó:

-"Mercedes Benz nuevo, azul, totalmente equipado. Se vende por 1000 pesos."

La mujer estaba realmente sorprendida por el increíble precio así que puso su oferta en la subasta y ganó.

Después de contactar a la vendedora del auto, se puso de acuerdo con ella para ver al auto y, para su sorpresa, vio que era un Mercedes en perfectas condiciones.

La mujer le preguntó a la vendedora:

-"Oiga, ¿cuál es el truco? ¿Por qué vende este auto tan barato?"

-"Bueno, es el auto de mi marido. Recientemente salió de viaje con su joven secretaria. La semana pasada recibí un telegrama de él que decía: Estoy en Miami. Necesito dinero. Vende auto."

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  • Una pregunta difícil...

Cuatro amigos de la universidad se fueron a parrandear fuera de la ciudad el fin de semana antes de los exámenes finales.

Después de tanta fiesta, durmieron todo el domingo y regresaron a la ciudad el lunes por la mañana.

No entraron al examen final y en cambio por la tarde buscaron al profesor y le explicaron su ausencia:

-"Lo que pasó es que nos fuimos de viaje el fin de semana y planeábamos estar de regreso el domingo para estudiar. Pero, desafortunadamente, se nos pinchó una cubierta cuando estábamos volviendo. Como no teníamos herramientas y nadie nos quiso ayudar, perdimos el examen."

El profesor lo pensó y acordó hacerles el examen final al día siguiente.

Felices, los cuatro amigos estudiaron toda la noche y llegaron al día siguiente a hacer el examen.

El profesor los puso en salones separados y les repartió a cada uno el cuestionario.

El primer problema valía 5 puntos y era muy fácil, sobre la historia del mercadeo.

Los cuatro amigos respondieron rápidamente, cada uno en su salón separado, pensando: "Esto va a estar muy fácil."

Cuando terminaron el problema, voltearon la página para leer el segundo problema, que decía:

-"Por 95 puntos, ¿cuál fue la cubierta que se les pinchó?"

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  • Una mascota especial...

Un hombre quería una mascota que pudiera hacer de todo y va a una tienda especializada a comprarla.

El dueño de la tienda, sin dudarlo, le ofrece un ciempiés.

-"¿Un ciempiés?" -dice el hombre, -"no puedo imaginarme a un ciempiés haciendo de todo, pero bueno... Trataré con un ciempiés."

El tipo se lleva al ciempiés a casa y le dice:

-"Limpia la cocina."

Veinte minutos después ¡la cocina está inmaculada!

Los platos limpios y secos, los cubiertos guardados, los aparatos eléctricos brillantes, el piso encerado.

El hombre está realmente asombrado y decide probar de nuevo, así que le dice:

-"Limpia la sala."

Quince minutos más tarde la sala está completamente limpia y en orden, los CD's ordenados, los almohadones acomodados.

Satisfecho, y casi sin poder creerlo el hombre dice al ciempiés:

-"Andá hasta la esquina y traeme el diario de hoy."

El ciempiés abre la puerta y sale a la calle.

Pasa media hora, una hora, dos horas... y el ciempiés no regresa.

El hombre se pregunta que está pasando y abre la puerta de la casa... y allí está sentado el ciempiés.

El hombre le grita:

-"¡Oye! Te envié hace dos horas a la esquina a traerme el periódico. ¿Qué es lo que pasa?"

Y el ciempiés le responde:

-"¡Ya voy! ¡Ya voy! ¡Me estoy poniendo los zapatos!"

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  • Un buen consejo...

Un tipo llegó al trabajo todo desanimado, casi arrastrándose y con cara de preocupación.

Como era un buen empleado, el jefe lo llamó y le aconsejó:

-"¿Por qué no haces como yo? Cuando estoy deprimido como tú, me voy a casa, tomo una buena ducha, le hago el amor a mi mujer y de inmediato me siento como nuevo."

El tipo salió dispuesto a seguir el consejo del jefe.

Al final de la tarde volvió muy animado.

-"¿Qué tal? Funciona, ¿no?", le preguntó el jefe.

-"¡Vaya que sí! ¡Muchas gracias! ¡Estoy totalmente recuperado! ¡Su esposa es una maravilla!"

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  • Instrucciones para buscar aventuras... (De "El libro del Fantasma" - Por Alejandro Dolina)

Se puede afirmar, sin temor a la indignación de los sabios, que en los tiempos que corren es cada vez más improbable tropezar con la aventura.

Lo imprevisto, lo extraño, lo misterioso no sucede nunca.

Curiosamente, parecen existir muchísimas personas con espíritu aventurero.

Todos los días conversa uno con señores que desean vivamente una vida más interesante y un teatro de acontecimientos más rico y más amplio.

Esta gente sale de su casa cada mañana esperando que algo ocurra y buscando, como decía Whitman, "algo pernicioso y temible, algo incompatible con una vida mezquina, algo desconocido, algo absorbente, desprendido de su anclaje y bogando en libertad".

Pero la búsqueda es siempre inútil y casi todos los hombres, en el ocaso de sus vidas, confiesan que no han vivido jamás una aventura.

¿Dónde están - se pregunta uno - las doncellas atormentadas por un gigante que desde la torre se algún castillo esperan nuestra intervención salvadora?

En ninguna parte.

Ya no quedan gigantes, ni castillos, ni - mucho menos - doncellas.

La actual civilización parece pensada para evitar las aventuras.

Porque en realidad la aventura es el riesgo.

Y nadie quiere arriesgarse.

Siendo la seguridad un valor cuya admiración se promueve de continuo, es inevitable que la mayor parte del esfuerzo tecnológico que se realiza esté destinado a evitar sucesos imprevistos.

Las cerraduras Yale, los despertadores, los semáforos, las píldoras anticonceptivas, las alarmas, los preservativos, los cierres de cremallera, las agendas, los paracaídas.

Todos estos inventos alejan el sobresalto.

Naturalmente, siempre queda alguna grieta como para que se introduzca lo extraordinario.

Pero no es suficiente.

Para demostrarlo, vale la pena realizar una sencilla experiencia: pidamos a nuestros conocidos que refieran los hechos más curiosos que han vivido.

Los resultados serán entre aburridos y penosos.

Alguien quedó encerrado en el ascensor durante una hora.

Otro dice haber ganado un jarrón en una kermese.

Un tercero obtuvo un boleto capicúa.

Se trata de aventuras miserables.

Los griegos pensaban que las cosas ocurrían sólo para que los hombres pudieran contarlas luego.

Si esto es cierto, el futuro de nuestras conversaciones es poco prometedor.

¿Qué les contaremos a nuestros nietos?

¿Que una vez vimos un choque?

¿Que se nos reventó un sifón?

Pobre será la épica que surja de estos modestos cataclismos.

El aventurero actual ha aprendido a contentarse con sombras de emoción.

La televisión y el cine son sus melancólicos proveedores de asombro.

Chesterton había inventado una solución genial: la Agencia de Aventuras.

Era una empresa que tendía a los caballeros que experimentaban el deseo de una vida variada.

Mediante la satisfacción de una suma anual, el cliente se veía rodeado de acontecimientos fantásticos y sorprendentes provocados por la Agencia.

El hombre salía de su casa y se le acercaba un chino excitadísimo quien le aseguraba que existía un complot contra su vida.

Si tomaba un coche, era conducido al Barrio del Invierno, donde cunden las riñas, los marineros egipcios y las mujeres peligrosas.

Gracias a esta eficiente organización, el aventurero se veía obligado a saltar tapias, pelear con extraños o a huir de desconocidos perseguidores.

Pero la realidad, aun cuando ha sido capaz de depararnos empresas tan absurdas como las que investigan mercados o gestionan transferencias de automóviles, no nos ha brindado una Agencia de Aventuras.

¿Qué puede hacerse entonces?

Pues hay que actuar.

No podemos pensar que las aventuras vendrán a nosotros.

De nada sirve esperar lo imprevisto mirando vidrieras o sentados en el umbral.

Es necesario que uno mismo provoque sucesos extraordinarios.

Para demostrar que esto es posible, abandonaremos las anchas avenidas de los Enunciados Generales para ingresar en el Laberinto de los Ejemplos Concretos.

Para decirlo de una vez, nos proponemos impartir instrucciones precisas para vivir aventuras.

Aventura de la mujer rubia.

Antes de comenzar a vivir este episodio, usted debe elegir a una mujer rubia.

Desde luego, es preferible que sea hermosa.

Y desconocida.

Una vez que usted se haya decidido por una rubia determinada, comience a seguirla.

Pero, atención.

No se trata de escoltarla durante un par de cuadras murmurándole frases ingeniosas.

Hay que seguirla silenciosamente y en forma perpetua.

Hasta su casa.

Hasta su trabajo.

Hasta donde fuere necesario.

Esto no debe interrumpirse jamás.

Cada vez que ella entre en un edificio, usted deberá permanecer afuera esperando su salida.

No hay que disimular.

La idea es que la mujer rubia advierta cabalmente que usted la está siguiendo.

Esto la pondrá muy nerviosa y hasta es probable que llame al vigilante.

Pasarán días, semanas, y tal vez meses.

Usted se convertirá en una sombra familiar y silenciosa.

Si la mujer rubia tiene novio, no abandone la empresa.

Después de todo, usted solamente quiere que algo ocurra.

Y tarde o temprano algo ocurrirá.

Aventura del timbre que suena en la noche.

Usted camina por una calle oscura.

Son las cuatro de la mañana.

Tal vez llueve.

De pronto, frente a una casa cualquiera, usted resuelve tocar el timbre.

Pasan los minutos.

Usted vuelve a tocar.

Un hombre consternado abre la puerta.

-"¿Qué ocurre?" - pregunta.

-"Ando en busca de una aventura" - contesta usted.

Aventura de la novia perdida.

Un día usted resuelve encontrar a su Primera Novia.

Si usted ha tenido el descaro de casarse con ella, es evidente que la cosa no constituye una aventura sino una fatalidad.

Pero supongamos que usted no la ve desde hace veinte años.

No sabe qué ha sido de ella.

Apenas recuerda su nombre y su cara ha tomado ya la forma de los sueños y el recuerdo.

Usted hace averiguaciones.

Indaga entre quienes la han conocido.

Investiga en los lugares en los que ella trabajó o estudió.

Recorre calles al acaso, cree reconocerla dos o tres veces.

Alguien le pasa un dato cierto.

Mientras todo esto ocurre, usted se vuelve a enamorar de la Primera Novia y sueña todas las noches con ella, como solía hacer veinte años atrás.

Un día usted descubre su paradero.

Sabe exactamente dónde encontrarla.

Tiene la dirección, el número de su teléfono y conoce los horarios en que es apropiado llegar a ella.

Usted piensa que la aventura ya puede comenzar, pero en realidad es aquí donde debe terminar.

Aventura del túnel que va a cualquier parte.

Usted y un grupo de amigos aventureros comienzan a excavar un túnel en el fondo de una casa, que puede ser la suya.

La tarea deberá acometerse con el mayor vigor.

Durante la excavación se irán descubriendo objetos extraños, tales como huesos, cascotes, tapitas de cerveza, zapatillas fósiles y antiguos pozos ciegos.

El trabajo durará meses y meses.

Durante ese lapso surgirá una deliciosa camaradería entre los integrantes del grupo.

Es muy probable que todos sean despedidos de sus trabajos habituales, en razón de inasistencias, la impuntualidad y la suciedad, inevitables cuando un excava un túnel.

Por las mismas razones, los que tuvieren novia serán abandonados.

Así las cosas, la única preocupación del grupo será cavar y cavar.

Un día cualquiera, cuando el túnel ya tenga una extensión considerable, se comenzará a cavar hacia la superficie.

Y aquí viene el momento fundamental de la aventura.

¿Dónde aparecerán los viajeros subterráneos?

¿En el hall de una casa habitada por señoritas solteras?

¿En una panadería?

¿En un convento?

Hay otras aventuras posibles: la del que se embarca en un carguero sueco, la del viaje subterráneo a través del arroyo Maldonado, la del que investiga a los mendigos para descubrir que son ricos, la del que se mete en el baño de damas, la del que se agacha a ver por qué no explota el cohete...

Hay que elegir.

Salgamos de una vez.

Salgamos a buscar camorra, a defender causas nobles, a recobrar tiempos olvidados, a despilfarrar lo que hemos ahorrado, a luchar por amores imposibles.

A que nos peguen, a que nos derroten, a que nos traicionen.

Cualquier cosa es preferible a esa mediocridad eficiente, a esa miserable resignación que algunos llaman madurez.

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