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Viernes 28 de Febrero

 

                Fin de semana: Viernes 28 de Febrero a Domingo 2 de Marzo de 2.025

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana llegamos con la última parte del interesante artículo sobre la relación entre el humor y el sexo, humor llegado desde las redes sociales, apodos ingeniosos, chistes variados, más sutilezas y unos textos humorísticos muy originales y divertidos. Esperamos que sean del agrado de todos y que pasen todos un muy buen fin de semana de Carnaval.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

La fascinante relación entre sexo y humor (Por Valérie Tasso)

2da. Parte

Todo empieza con una sonrisa.

Todo lo que va a acabar desplegando la condición erótica y ejerciendo nuestras sexualidades empieza con el sentido del humor.

Pero no siempre el humor es el exclusivo preámbulo del sexo.

A veces, su relación es otra.

En ocasiones, el humor es una defensa contra lo que de problemático pueda tener el sexo.

Tomemos, por ejemplo, la risa tonta o nerviosa que siempre esconde incomodidad.

En realidad, el humor gusta con predilección de lo problemático, de lo que no está resuelto, de lo que, por incomodarnos, no sabemos muy bien cómo afrontar.

En este terreno de lo difícil de abordar, y por las restricciones morales a la hora de pensar, decir y sentir que ha sufrido nuestra condición sexuada, el sexo es un tema que solo se puede tocar con el humor y en su consecuente marco festivo.

Por eso no es de extrañar que la risita esconda un “quita, quita” o un “qué cosas dices”, pues el hecho de que seamos sexuados es algo que todavía no tenemos del todo resuelto.

Un algo que nos estresa abordar en según qué contexto.

Ver a alguien resbalar en la calle con una piel de plátano produce, indefectiblemente, en cualquiera, salvo que sea un psicópata, una sensación desagradable.

Asistir a cómo le pegan un tartazo en pleno rostro a otro no es necesariamente algo que a todos nos realice, como tampoco lo es que uno empiece en un discurso a proferir palabras gruesas o escatológicas tipo “pedo”, “culo” o “pis”.

Lo primero que producen todas estas escenas es estrés, la inquietud y el nerviosismo por saber si el resbalón va a producir daños, si el tartazo es el prolegómeno de algo que va a derivar en un conflicto de más envergadura o si nuestro orden moral se va a ver realmente sacudido por las soeces groserías.

Sin embargo, estas tres situaciones son recurrentes para hacernos reír, y casi podríamos aventurarnos a decir que subyacen más o menos camufladas en la mayoría de situaciones cómicas que se nos presentan.

El paso del súbito estrés a la convicción de que la cosa va a acabar bien es justo lo que tardamos en soltar la carcajada.

Una carcajada que, como el orgasmo, nos libera de la tensión que hemos sufrido.

Para que esa defensa de la risa o la sonrisa sea operativa debemos saber que lo que allí presenciamos va a tener un final feliz o, al menos, no demasiado traumático, y para eso es necesario no bloquear nuestra aprensión o nuestra capacidad de empatía, sino saber leer el contexto en el que esas situaciones se producen para anticipar su inocuo final.

Si, por ejemplo, vamos al circo y se dan las tres escenas mencionadas entre los payasos, la risa estará asegurada y eso será porque todas ellas se producen en el referido contexto de la fiesta, es decir, en el circo.

Por eso también nos podemos reír a veces del recuerdo de las desgracias que, en su momento, no tenían ninguna gracia.

Cuando ya sabemos que la cosa no fue a mayores y que podemos contarlo, pero aun así la situación nos sigue agitando, solemos cortocircuitar la agitación con unas risas.

Con el sexo pasa lo mismo.

Los encuentros sexuales menos exitosos son a veces recordados y relatados entre amigos para la hilaridad de todos.

Con todo, no es de extrañar que el top del ranquin de los chistes tenga que ver con cuestiones vinculadas al sexo y, probablemente, con una gran prevalencia del espinoso asunto de la infidelidad.

Y mira que es dolorosa la infidelidad.

Precisamente por lo que duele y por lo incomprensible que nos suele resultar –el absurdo es el fundamento de cualquier chiste que se precie–, los chistes de cornudos abundan y tienen el éxito casi garantizado.

Un tercer punto que guardan en común humor y sexo es que, además de satisfacción, ambos contienen también fuertes dosis representativas de agresividad y enfrentamiento.

Circunstancias que no hacen del sexo y el humor cuestiones indefectiblemente problemáticas, sino todo lo contrario: una de sus funciones es actuar como inhibidores de la agresividad en situaciones reales.

La risa es un arcaico mecanismo de amenaza que retrae los labios con el fin de mostrar nuestra dentadura, como hacen multitud de mamíferos territoriales.

Una interacción sexual puede ser lo más parecido a la representación de un combate a vida o muerte, en la que los gestos de dominación y sumisión se teatralizan en todo su esplendor entre los amantes –hay luchadores de sumo que sudan menos para sacar a su oponente del círculo–.

Decíamos que el humor es la distancia más corta entre dos personas... pero es la más larga de una tercera, especialmente si esa tercera es el motivo de la risa.

Además, el humor contiene en sí mismo una capacidad crítica con una enorme mala leche.

En estos tiempos en que las sensibilidades se entronizan, florecen y se lastiman hasta con el rocío, esto lo sabemos mejor que nunca.

Y tiene mala leche por la forma en la que se ejerce y por los temas que se permiten abordar; por ejemplo, es al único al que se le permite tocar lo intocable, es decir, el tabú.

Estos elementos belicosos y conflictivos que comparten el sexo y el humor tienen, cuando ni sexo ni humor se emplean de manera desnaturalizada, una función concreta: evitar que la verdadera belicosidad y conflicto afloren al trasladarlos a una representación.

Con “desnaturalizar” nos referimos a que se desvirtúe de tal manera la estructura conceptual que se convierta en otra cosa; por ejemplo, si decidimos que una plancha, que es un artilugio creado para planchar la ropa y eliminar las arrugas, debe ser empleada para asestarle un golpe mortal a un vecino.

En este caso, la plancha es algo así como “el arma del crimen” o un “objeto contundente”, es decir, ya no es una plancha.

Con el humor y el sexo sucede lo mismo y es algo importante reseñarlo: pese a que contengan elementos que puedan propiciar el conflicto –como la plancha contiene la “contundencia”–, dejan de ser humor y sexo cuando se emplean con el fin de dañar al prójimo.

El humor y el sexo son condiciones humanas que posibilitan la satisfacción y evitan el conflicto, por más que ambos compartan fórmulas representativas agresivas.

Un cuarto punto de coincidencia entre humor y sexo es lo que comparten en el ámbito bioquímico y fisiológico.

En el plano fisiológico, ambos reducen los niveles de cortisol y adrenalina –los máximos responsables del estrés– a la vez que incrementan las endorfinas, que es la hormona que más interviene en aportar una sensación general de bienestar y euforia.

Lo mismo sucede, en el caso del humor y el sexo, con la serotonina, neurotransmisor encargado de regular las emociones y el estado de ánimo para que estos se mantengan en niveles placenteros –de ahí que se considere tan importante en algo tan particular como la felicidad–.

Dentro de los mismos aspectos fisiológicos, ambos, humor y sexo, fortalecen el sistema inmunitario, incrementan la oxigenación tisular y, con ello, la capacidad respiratoria y su eficacia.

Relajan a la vez que ejercitan la musculatura general –reír e interactuar sexualmente son un ejercicio mucho más completo de lo que se cree– y especialmente la zona abdominal, lo que lleva asociado una mejora del tránsito intestinal.

Incrementan el ritmo cardiaco y la circulación sanguínea, por lo que constituyen un más que saludable ejercicio cardiovascular.

En el plano psicológico, humor y sexo también nos producen reacciones coincidentes.

Por ejemplo, permiten estrechar vínculos, lo que mejora y pacifica las relaciones sociales y aumenta la empatía.

Además, liberan de la ansiedad y de los temores a la vez que disminuyen nuestra agresividad.

Y eso por citar tan solo algunos de los beneficios que comparten y que se encuentran suficientemente demostrados.

Para concluir, tenemos que señalar la profunda humanidad que nuestra condición humorística y sexuada encierra.

Es cierto que algunos primates superiores pueden reírse, y que los seres vivos procrean, pero la risa humana y la condición sexuada de los humanos son únicas e irrepetibles, con lo que, cuando estas se producen en un sujeto de nuestra especie, no nos equiparan a la animalidad, sino que nos hacen específica y particularmente humanos.

Ambas son, por tanto, un valor incalculable de lo que somos.

Un valor que nos ayuda a desplegarnos y profundizar en esa particularidad que no tenemos de partida y que es la humanidad.

Ambas fortalecen algo que también es capital en el citado despliegue de esta extrañísima condición nuestra y que no viene determinado exclusivamente por activadores e instintos, sino que siempre está en proyecto y nunca se concluye: la interdependencia entre los unos y los otros.

Además, la risa humana y la condición sexuada tienen algo de divino; nos proyectan, nos elevan por encima de nuestra miseria y nuestra fragilidad, nos hacen ser más grandes, más cercanos a lo que todos querríamos ser, pero sin hacernos olvidar en un delirio lo que verdaderamente somos: frágiles y efímeros.

Y es que, si fuésemos inmortales e invulnerables, no tendríamos necesidad de reírnos de nada ni de amar a nadie y eso, créanme, tendría muy poca gracia.

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  • Humor desde las redes sociales...

1.

¡Urgente!

Atención: Whatsapp no funcionará los días 29, 30 y 31 de este mes.

Motivo: El mes solo tiene 28 días.

Gracias por su atención...

(Gracias Marcos !!!)

2.

¿Sabías que si una mujer ronca, significa que encontró la manera de seguir jodiendo, aunque esté dormida?

(Gracias Gustavo M. !!!)

3.

No lo olvides:

Este mes celebramos los tres días en los que el hombre siempre tiene razón.

Esos son el 29, 30 y 31 de Febrero.

(Gracias Gustavo L. !!!)

4.

La mujer se le recrimina al hombre:

-”¿Por qué ya no me quieres? Me dijiste que yo era la mujer de tus sueños...”

-”Sí, pero ya desperté...”

5.

El hombre llama a la mujer por teléfono y le dice:

-”Desde que te fuiste la casa se siente completamente vacía.”

-”Ah, ¿Y qué quieres? ¿Que regrese?”

-”¡Que me devuelvas los muebles, desgraciada...!”

6.

El hombre ve a su suegra que está siendo atendida por la esposa y le pregunta a esta:

-”Oye, mi amor, ¿qué pasó?”

-”Es que mi mamá se cayó y se lastimó el tobillo.”

-”¡Ay, pobre!”

-”¿Qué te parece si la vendo?”

-”¿Y cuánto te van a dar por la vieja de mierda esta?”

(Gracias Rodolfo !!!)

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  • Romance en la tercera edad...

Dos personas mayores, Ángela y Juan Carlos, ambos viudos se conocían desde hacía varios años.

Una tarde se hizo la reunión que mes tras mes se hacía en un restaurante para los jubilados.

En esa ocasión los dos se encontraron sentados a la misma mesa, uno frente al otro.

Durante la comida él la miraba, y la miraba, admirado, fascinado, hasta que finalmente se dió el valor para preguntarle:

-”¿Querés casarte conmigo?”

Después de unos pocos segundos de cuidadosa consideración, ella le respondió emocionada:

-”¡Si, si, acepto!”
Al poco rato, después de que la comida terminó, y luego de algunos intercambios agradables de palabras, cada uno se fue a sus respectivos hogares.

A la mañana siguiente cuando él se despertó, estaba preocupado y dudoso de la respuesta de ella.

-”¿Me dijo que sí?..., ¿O me dijo que no?...”
No podía recordarlo.

Pensó y pensó, lo intentó y lo intentó... pero simplemente no podía recordar nada.

No tenía ni siquiera una vaga idea.

Muy inquieto y nervioso fue al teléfono y llamó a su amiga.

En primer lugar le tuvo que explicar que su memoria no era tan buena como solía serlo, luego le recordó la tarde hermosa qué habían pasado juntos el día anterior, y con un poco más de coraje le preguntó:

-”¿Cuando te pregunté... si querías casarte conmigo, ¿Qué me dijiste? ¿Qué si o que no?”

Él quedó encantado al oírla decir:

-”¡Te dije que sí... que si acepto, y lo dije con todo mi corazón! Y quiero que sepas que estoy muy feliz de que me llamaras...”

-”¿Por qué?”, -dijo él.

Y ella contestó:

-” Porque no podía recordar quién me lo había pedido...”

(Gracias Marcos !!!)

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  • La creación del hombre...

Estaba Dios creando a los animales cuando llega el burro y le dice:

-”Serás burro, trabajarás de sol a sol, cargarás sobre tu lomo todo lo que te pongan y vivirás 30 años.

El burro respondió:

-”Señor, vivir 30 años así es demasiado. ¿Qué te parece si vivimos solo 10?”

Y Dios estuvo de acuerdo.

Luego Dios creó al perro y le dijo:

-”Serás perro, cuidarás la casa de los hombres, comerás lo que te den y vivirás 25 años.”

-”Señor, 25 años es mucho tiempo para vivir así. ¿Podrías darme solo 10?”

Y Dios aceptó de nuevo.

Después Dios creó al mono y le dijo:

-”Serás mono, saltarás de árbol en árbol, harás payasadas para divertir a otros y vivirás 20 años.”

El mono respondió:

-”Dios, 20 años es demasiado para hacer tonterías. ¿Qué te parece si vivimos solo 10?”

Y Dios estuvo de acuerdo.

Finalmente Dios creó al hombre y le dijo:

-”Serás el más inteligente de la Tierra, dominarás a todos los animales y vivirás 30 años.”

El hombre respondió:

-”Señor, vivir 30 años es muy poco. ¿Podrías darme los 20 años que rechazó el burro, los 15 que no quiso el perro y los 10 que dejó el mono?”

Dios accedió a la petición del hombre.

Es por eso que los primeros 30 años de nuestra vida somos nosotros mismos, luego vivimos 20 años como burros trabajando de sol a sol y cargando responsabilidades.

Después pasamos 15 años como perros cuidando la casa y comiendo lo que nos dan.

Y finalmente vivimos 10 años como monos saltando de casa en casa de nuestros hijos y haciendo payasadas para divertir a los nietos.

(Gracias Gustavo !!!)

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  • Apodos...

Les presentamos una serie de apodos que les pueden quedar bien a algunos personajes que conozcan:

-El hueso de plástico, Porque ni los perros lo quieren.

-La abeja obrera, Porque sale únicamente a chupar.

-El aguarrás, Porque de lejos parece solvente.

-La asistencia perfecta, Porque el lunes vino, martes vino, miércoles vino, jueves vino, viernes vino.

-La pasta de dientes, Porque todos la aprietan.

-La tabla del uno, Por lo fácil.

-La mecánica, Porque esta llena de grasa.

-La carta, Porque es de entrega inmediata.

-La baraja, Porque pasa de mano en mano.

-La pizza, Porque se te entrega en media hora.

-La zapatilla nueva, Porque con un poco de alcohol afloja.

-El lobo feroz, Porque se anda echando a una abuelita.

-Mosquito, Porque hay que matarlo para que deje de chupar.

-Pala de albañil, Porque si no esta clavada, la tienen contra la pared.

-Piñata, Porque solo con los ojos vendados uno se anima a darle.

-Semáforo de madrugada, Porque nadie la respeta.

-Sopa fría, Porque tiene tanta grasa, que no se puede ver el fideo.

-Timbre, Porque la tocan todos menos el dueño.

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  • Sutilezas...

1.

Aquel tipo llamó a una puerta y le abrió la señora de la casa.

Dice el sujeto:

-”Estoy realizando una encuesta sobre sexualidad y su relación con el hábito de fumar. Dígame usted, ¿su esposo se fuma un cigarrillo entre acto y acto?”

Responde la señora con tono agrio:

-”Entre acto y acto mi marido se fuma unas 200 cajetillas.”

2.

-”Su esposo está agotado sexualmente, señora”, -le dijo el facultativo a la mujer de su paciente, -”Eso explica su debilidad, la extenuación que sufre. Deberá él abstenerse de toda relación sexual durante un par de meses. ¿Cree, señora, que podrá usted sobrellevar la falta de marido en esa temporada?”

-”Claro que sí, doctor”, -respondió ella sin dudar, -”Para eso son los amigos...”

3.

Silly Kohn, vedette de moda, le dijo a su doctor:

-”Creo que soy sonámbula, y que por las noches camino dormida.”

Inquirió el facultativo:

-”¿Por qué piensa usted eso?”

Respondió muy preocupada Silly:

-”Todas las mañanas amanezco en mi propia cama...”

4.

Cierto escritor francés publicó un libro llamado “Mil posiciones sexuales”.

Un lector le dijo con asombro que él nada más conocía una.

-”¿Cuál es?”, -quiso saber el autor.

Respondió el otro:

-”La mujer se tiende de espaldas, y el hombre se pone sobre ella.”

-”¡Ah!”, -exclamó lleno de entusiasmo el francés al tiempo que sacaba su libreta, -”¡Mil y una posturas sexuales!”

5.

Picardino, hijo de don Poseidón, fue a la ciudad a estudiar.

Llevó consigo al perro de la casa, llamado el Almirante porque su pelaje era de varios colores y –decía don Poseidón– “todos se almiran al verlo”.

Bien pronto Picardino empezó a gastar demasiado en parrandas con maturrangas y amigotes.

Para lograr que su padre le enviara más dinero se le ocurrió un ardid, pues conocía los defectos de su progenitor.

Lo llamó por teléfono y le dijo que había en la ciudad una academia donde los perros aprendían a hablar.

Si ponían al Almirante en esa escuela don Poseidón sería el único del pueblo que tendría un perro parlante.

El viejo, entusiasmado, empezó a girar grandes cantidades a su hijo para la colegiatura del can.

Pero no hay dicha que dure, como dijo un señor cuando en la oscuridad del cine una chica se le sentó inadvertidamente en el regazo y luego se levantó de prisa pidiéndole disculpas.

Llegó el día en que Picardino tenía que regresar al pueblo.

Dejó al Almirante con un amigo y tomó el autobús.

Don Poseidón lo esperaba en la central.

Más que tener ganas de abrazar a su hijo estaba ansioso de oír hablar al perro.

Se consternó al ver que no lo traía Picardino.

-”¿Y el Almirante?”, –preguntó con inquietud.

-”Sucedió algo, papá”, -le dijo el muchacho bajando la voz, -”Tan pronto el perro aprendió a hablar me dijo: ‘Ya quisiera estar en la casa, para contarle a tu mamá todo lo que tu padre hace con la criadita de la casa cada vez que ella sale’... Por eso no lo traje. Pero si quieres, la próxima vez lo traigo.”

-”¡Ah, jijo!”, -se alarmó don Poseidón, -”No sólo no lo traigas, ¡mata lo antes posible a ese pérfido animal!”

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  • Me queda la palabra... (Por yomismo)

Aquella mañana de octubre de 2021 era como cualquier otra mañana de cualquier otro mes de cualquier otro año.

Al menos, eso pensó Francisco al levantarse de la cama, como cualquier otro día.

Se puso las pantuflas, se dirigió al aseo y procedió con la misma rutina de todos los días.

Desayunó en la cocina al son de las primeras noticias de la mañana en la radio.

Le parecieron las mismas de la noche anterior.

Movió la cabeza negativamente:

-”¡Qué poco se lo curran estos periodistas!”

Además se oía mal, con frases entrecortadas.

Pulsó el botón de mandar callar a la radio y siguió con sus pensamientos, estos sí que cambiaban a cada minuto.

Volvió a la habitación y removió a Maria que aún dormía.

¡Vamos que ya son las 9 de la mañana, camastrona!

-”Eja me u oco más...”, -escuchó que rezongaba Maria.

-”Vale, vale te dejo, ya sé que te acostaste muy tarde viendo la tele.”, -pero suavemente subió la cortina para dejar pasar los primeros rayos de luz de la mañana.

Los ocres del otoño se metían ya por la retina en un baile de tonos incontables.

En cambio, la valla publicitaria que coronaba el alto de la carretera no había cambiado de color en los últimos seis meses, a ver si la cambian pronto, pensó, ya me aburre ver siempre lo mismo.

¡Pero bueno!

Hoy no pone lo mismo que ayer se corrigió “ebe ola a chis d ida”.

¡Vaya!

Algún gracioso ha roto la vaya a girones.

Bueno, a ver si así la cambian.

A las 9 y 10, la hora que Joaquinillo deja el periódico en la puerta, se dirigió hacia la entrada principal y abrió justo en el momento en que el chiquillo decía “…días” y le lanzaba el diario habitual.

Pues sí que lleva prisa hoy Joaquinillo, pensó.

Dejó el diario sobre la mesa del salón para dedicarle después un par de horas a la lectura sosegada de las noticias.

Ayer no pudo leerlo, quería terminar a toda costa el interesante libro “El estado, en su justa medida” que había empezado solo dos días antes, pero que estaba muy pero que muy interesante.

Pero antes, saldría a la tienda de la esquina la de “El Lacio” a comprar pan y leche.

El Lacio, haciendo honor a su nombre, lo saludó lánguidamente y le espetó “e le ongo”.

Vaya, se dijo Francisco, este hombre cada día está peor.

Dos barras de pan y un brik de leche” respondió alto y claro, como para que el otro despertara de su languidez.

El Lacio dejó la mercancía en el mostrador, tomó las monedas de la mano de Francisco y, sin mediar palabra, volvió a su lugar de detrás del mostrador con cara de pánfilo.

-”Hasta mañana”, -dijo Francisco, -”ñana”, -escuchó a sus espaldas.

Se disponía a cruzar la calle de vuelta a casa cuando vio salir a su vecino Paco del garaje, con su coche.

Trotamundos le llamaba Paco cariñosamente a aquel coche que tenía kilómetros como para haber dado la vuelta varias veces al globo terráqueo, “buenos días Paco.”

-”....días”, -le respondió este con gesto compungido, “¿días? ¿Por qué hoy todo el mundo se come los buenos?”, -preguntó Francisco, -”¿acaso no iban a ser buenos?”

Paco, con cara de espía veterano, le hizo un gesto para que se acercara a la ventanilla de Trotamundos y con una voz muy muy baja y mirando alrededor le dijo:

-“Esto te lo digo en negro, que no nos vean, ¿no te has enterado? ¿No leíste ayer el Boletín Oficial del Estado? ¿ni el periódico?”

-“Noo”, -contestó Francisco, -”Estoy acabando un libro muy interesante y...”

-”No puedo hablar más, ni siquiera en negro”, -y subiendo ahora la voz le dijo: -”ete asa y le iodico yer”.

Arrancó a gran velocidad dejando a Francisco entre confuso y cabreado.

Pero bueno ¿se han vuelto todos majareta?

Y acelerando el paso entro en casa, dejó el pan y la leche sobre la mesa del salón y buscó el periódico del día anterior que aún no había tocado, allí estaba en primera plana, la noticia decía:

Fuentes oficiales del gobierno nos confirman que agotadas todos las fuentes de impuestos con que sangrar a los ciudadanos: luz, gas, combustibles, IBI, Iva, IRPF, sucesiones, impuesto al co2, al juego y un largo etc y no estando aún satisfechos, se instaura a partir de las 12 de esta noche un impuesto a las palabras.

Los ciudadanos quedan obligados a ahorrar en sus conversaciones cuantas palabras sean posibles para mantener el sentido de la frase.

Todas las palabras ahorradas en sus conversaciones serán depositadas en el BPP (Banco Público de Palabras) creado al efecto, para que el gobierno las utilice donde y cuando quiera.

Los ciudadanos que no ahorren suficientes palabras a criterio del gobierno serán condenados a….bla bla bla..

-”¡Francisco, Francisco!”, -repetía la voz de mujer que sonaba como en sueños.

-”Te lo dije, estás obsesionado con ese libro y te has quedado dormido con el periódico en la mano.”

Maria tomó el brik de leche y las barras de pan, fue a la cocina y pulsó el botón de power de la radio.

Al instante se escuchó la voz del locutor de moda, Santos Perrera, que saludaba a su oyentes:

-”Ñoras Ñores, días...”

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