Fin de semana: Viernes 7 a Domingo 9 de Marzo de 2.025
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana llegamos con la primera parte de un interesante artículo sobre la ciencia de la sonrisa, cosas divertidas llegadas desde las redes sociales, apodos para compañeros de fútbol, chistes surtidos, nuevas sutilezas y unos textos de humor muy ocurrentes y divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos a todos que tengan una muy bonita semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo
serio...
Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.
La ciencia de la sonrisa (Por Anabel Herrera)
La sonrisa es la panacea para todo.
O esa, al menos, es la conclusión que extraemos si creemos a pies juntillas los resultados de los estudios que se han llevado a cabo durante los últimos años acerca de esta acción exclusiva del ser humano.
Las personas risueñas consiguen mayor éxito profesional, resultan más atractivas a ojos de los demás, tienen mayores posibilidades de casarse, confían más en sí mismas, y no solo gozan de mejor salud en general, sino que viven más años.
El simple hecho de sonreír cuando estamos atravesando un mal momento ya nos hace sentir mejor, hasta si forzamos este gesto.
Ahora bien, la sonrisa no es necesariamente un indicador de felicidad ni de alegría, según afirman los expertos en ecología del comportamiento, la ciencia que estudia la conducta animal desde el punto de vista evolutivo.
Porque las personas felices no van todo el día con esta mueca en la cara.
¿Y acaso no lloramos también en los momentos de euforia?
Pero empecemos por el principio
Las modernas técnicas de imágenes tridimensionales por ultrasonido han permitido a los científicos comprobar que es algo que hacemos ya desde el vientre materno.
Al nacer, los críos tardan solo cinco semanas en esbozar las primeras sonrisas, incluidos los ciegos, lo cual demuestra que no es una expresión aprendida por imitación.
Los padres suelen identificar esos movimientos musculares en el rostro con la alegría, cuando en realidad, a edades tan tempranas, nuestro cerebro es demasiado inmaduro como para haber desarrollado cualquier tipo de emoción.
“El bebé no sonríe porque está contento, sino porque la naturaleza le ha dado un gancho estupendo que genera una reacción en el adulto, especialmente en los padres”, explica José Miguel Fernández-Dols, catedrático de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
A partir de ese momento, se crea una dinámica en la que el adulto intenta, mediante el juego, arrancar sonrisas o, incluso, alguna carcajada al niño.
“Y este empieza a asociarlas con una serie de situaciones positivas y a interpretarlas como una señal de sociabilidad y afiliación”, dice Fernández-Dols.
En relación a este argumento, existe un experimento muy famoso realizado en 1957, en Estados Unidos, en el que se colocó a varios bebés sobre un acantilado visual, es decir, una superficie de cristal transparente elevada a cierta altura, de tal manera que tenían la sensación de que, si avanzaban por la misma, caerían al vacío.
En el caso de que sus madres les sonrieran desde el otro extremo, los pequeños cruzaban la superficie sin miedo.
Y al contrario: aquellas que no sonreían generaban una situación de inseguridad que hacía que sus hijos prefirieran quedarse en zona segura.
En esta etapa, el bebé desarrolla además plena conciencia del poder de su sonrisa, por lo que es capaz de buscar, de manera muy inteligente, el momento más apropiado para esbozarla, con el fin de manipular a sus progenitores en su propio interés.
Así lo demuestra el estudio norteamericano Infants Time Their Smiles to Make Their Moms Smile (Los niños miden sus sonrisas para hacer sonreír a sus madres”, publicado en la revista científica PLOS ONE hace cuatro años.
Por otra parte, desde el punto de vista de la ecología conductual, que algo sea biológicamente determinado no quiere decir que sea universal.
A medida que crecemos, la actitud hacia esta expresión está determinada por factores socioculturales.
En 2016, la psicóloga Kuba Krys, de la Academia Polaca de Ciencias (PAN), lideró una investigación en la que se pidió a más de cinco mil personas de 44 países que evaluaran una serie de ocho fotografías de rostros, algunos sonrientes y otros no, y decidieran si transmitían cualidades como la inteligencia y la honestidad.
Rusos con cara de sota
La gente sonriente fue percibida por los participantes en el ensayo como menos inteligente en países como Rusia, Japón, la India, Irán y Corea del Sur.
El motivo, según la hipótesis de los investigadores, es que en aquellos países con sistemas sociales inestables –pensemos en la sanidad o la justicia, por ejemplo– se tiende a percibir el futuro como algo impredecible e incontrolable, con lo cual expresar una sonrisa, símbolo de seguridad, parece un comportamiento incongruente.
Así, para los rusos, la gente que sonríe sin razón a los desconocidos es hipócrita o, directamente, tonta.
Que este gesto no significa lo mismo en todas las culturas es algo que está estudiando en profundidad el equipo liderado por Fernández-Dols en la UAM.
Uno de sus experimentos más reconocidos es el que llevaron a cabo en Trobriand, un grupo de islas de Papúa Nueva Guinea, y en la isla de Matemo, en Mozambique.
Mostraron a un grupo de niños y adolescentes fotografías con expresiones faciales de alegría, tristeza, enfado, miedo y asco, además de un rostro que no mostraba ninguna emoción, y contrastaron los resultados con un grupo de control de Madrid.
Mientras que la mayoría de madrileños supieron relacionar las expresiones faciales con las mismas emociones, solo la mitad de los habitantes de las aldeas asociaron la sonrisa, en concreto, con felicidad.
Para ellos, más bien es una invitación social, “la magia de la atracción”.
“La sonrisa no necesariamente expresa alegría, aunque, ocasionalmente, pueda tener este significado, sino que es un patrón de conducta facial mucho más polivalente y flexible de lo que los psicólogos se han empeñado en hacernos creer durante mucho tiempo”, señala Fernández-Dols, coautor, junto con James A. Russell, del libro The Science of Facial Expression.
La función de los gestos de la cara, si atendemos a esta corriente científica, no sería transmitir mensajes, sino influir en el comportamiento de las personas con las que interactuamos.
Algo que contradice de pleno la teoría clásica de las emociones formulada por el psicólogo estadounidense Paul Ekman en los setenta.
Este sostiene que la ira, el asco, el miedo, la alegría, la tristeza y la sorpresa son sentimientos básicos o biológicamente universales en la especie humana.
Sin embargo, “en la actualidad, no hay consenso en absoluto”, como nos recuerda Fernández-Dols, puesto que hay teorías que hablan, incluso, de veintiséis emociones básicas.
(Continuará...)
Humor desde las
redes sociales...
1.
Hombre roba un banco para ir a prisión y así evitar vivir con su mujer.
Lamentablemente lo condenan a arresto domiciliario.
(Gracias Marcos !!!)
2.
-”Mi mujer siempre anda por casa como vino al mundo...”
-”¿Desnuda?”
-”No, gritando...”
(Gracias Iche !!!)
3.
El mundo se divide en dos:
De un lado, los inteligentes y del mismo lado los pelotudos que no entendieron que van del otro lado.
4.
Somos la generación que ha normalizado que alguien a quien no conoces, te llame al número que no le has dado, para ofrecerte algo que no necesitas.
Y si le dices que no lo quieres, le tienes que explicar el por qué.
(Gracias Esther !!!)
5.
Un romano jamás entendería que una talla L sea más pequeña que una XL.
6.
Solo porque me negaste esa taza de café, en esa soleada mañana del 6 de Marzo de 1.998 a las 9:40 de la mañana, no significa que te guarde rencor...
Apodos de mi equipo
de fútbol...
Les presento los apodos que tienen los integrantes de mi equipo de fútbol:
Tele robada: No tiene control.
Globo con helio: Sube pero no baja.
El extintor: Lo llevamos por si acaso.
El ginecólogo: La toca pero no la mete.
El iPhone 8: Hace 10 años era bueno.
El político: Está pero no hace nada.
El escombro: Donde lo pongas estorba.
La abeja: Un pique y se muere.
Té de manzanilla: No hace nada pero cae bien.
Luces altas: Sólo lo pones cuando nadie viene.
Amor de madre: No tiene condiciones.
Producto chino: Mucha pinta pero no sirve.
(Gracias Marcos !!!)
Variedades...
1.
El papá entra a la habitación de su hija, encuentra un vibrador encima de la cama y le pregunta:
-”Hija, ¿qué haces con esto?”
Le responde la hija:
-”Papá, con eso no salgo embarazada, no me pega enfermedades, da una sensación que es única, lo uso cuando me dan ganas y no me es infiel.”
El papá se queda pensativo al ver la madurez de su hija.
Un día llega la hija y encuentra el papá tomando whisky con el vibrador al lado, y le pregunta:
-”Papá, ¿qué estás haciendo?”
-”Pues nada, hija, ¿acaso uno no puede tomarse unos tragos con el yerno?”
(Gracias Rodolfo !!!)
2.
Una joven adolescente va a conversar con su mamá y le dice que desde hace un par de meses no tiene el período.
Preocupadísima la mamá compra en la farmacia un kit del embarazo.
El resultado es que la señorita está encinta.
Gritos, lamentos, lágrimas...
-”¡Quién ha sido el cerdo, venga, quiero saberlo! ¡Ahora se lo dices a tu padre!”
La chica, una vez a solas, toma el teléfono y hace una llamada.
Media hora después se detiene ante la casa una Ferrari del que sale un tipo maduro y distinguido, de pelo entrecano, vestido elegantemente.
Toma asiento en el salón ante el padre, la madre y la hija, y dice:
-”Buenos días. Su hija me ha informado del problema. Sin embargo, yo no puedo casarme con ella porque tengo otra situación familiar. Aunque me haré cargo. Si nace una niña le puedo legar 3 tiendas, 2 apartamentos, una villa en el mar y una cuenta de 500 mil dólares. Si nace niño, el legado es un par de fábricas además de los 500 mil dólares, y si son gemelos una fábrica y 250 mil dólares por cabeza. Pero si se perdiera...”
En este punto el padre, que había permanecido callado todo el tiempo, se levanta, le apoya una mano en el hombro y le dice:
-”Pues te la tiras otra vez a mi hija...”
3.
La dueña de un burdel le dice a una de sus chicas:
-”Anda a las habitaciones 1 y 2, y coloca una muñeca inflable en cada cama. Estos 2 viejos están tan borrachos que no van a notar la diferencia.”
La muchacha cumple la orden.
Los 2 viejitos van a sus respectivas habitaciones y le hacen el delicioso a las muñecas.
En el trayecto de vuelta a su casas, uno de los viejos le dice:
-”Creo que la mujer que estaba conmigo estaba fallecida.”
-”¿Fallecida?”, -dice el otro, -”¿por qué piensas eso?”
-”Es que no se movió ni habló mientras le hacía el delicioso.”
-”Pudo haber sido peor. Yo creo que la mía era bruja.”
-”¿Bruja? ¿Por qué lo dices?”
-”Bueno, lo que pasó es que mientras estábamos le di una mordida en los melones y en ese momento me tiró un gas en la cara salió volando por la ventana y se llevó mis dientes...”
4.
Pepito, aburrido de su gato, se quiere deshacer de él y se lo lleva y lo deja a 5 cuadras.
Cuando Pepito volvió el gato ya estaba en casa.
Se lo lleva esta vez a 20 cuadras y cuando volvió el gato ya estaba en la casa otra vez.
Esta vez se lo llevó a 5 cuadras a la derecha, 10 a la izquierda, 2 arriba, 4 abajo, 15 cuadras de nuevo arriba y lo dejó.
A los cinco minutos Pepito llama a su madre a casa y le pregunta a la mamá:
-”¿Mamá está el gato en la casa?”
-”Sí hijo ¿por qué?”
-”Decile a ese maldito gato que estoy perdido, ¡que me venga a buscar!”
(Gracias Iche !!!)
Sutilezas...
1.
En el cortejo fúnebre seis hombres iban cargando el féretro.
Sobre el ataúd iba un equipo de golf.
Comentó alguien:
-”Debe haber sido un gran aficionado al golf.”
-”Lo es todavía”, -respondió otro, -”Se va a ir a jugar tan pronto su mujer reciba cristiana sepultura...”
2.
En Estados Unidos los servicios de los plomeros son carísimos.
Cobran por hora, y sus tarifas son más altas que la del profesionista más costoso.
En Nueva York un abogado llegó a su casa antes de la hora acostumbrada, y vio estacionada frente a ella una lujosa camioneta en cuya puerta se veía un letrero:
-”John Jones, plomero.”
-”¡Dios mío!”, -rogó el abogado poniéndose muy pálido, -”¡Haz que se esté tirando a mi mujer!”
3.
John the Cock y Cock the John eras hermanos, leñadores ambos en un remoto paraje montañés.
Acudieron los dos a una clínica rural, John porque su esposa iba a dar a luz, Cock porque había decidido hacerse la vasectomía.
Nació el niño, y Cock fue preparado por el médico para practicarle la sencilla operación.
En el momento en que su hermano iba a ser llevado al quirófano, John se presentó ante él llevando con orgullo al bebé recién nacido.
-”Piensa bien en lo que vas a hacer”, -le dijo, -”¿Acaso no te gustaría tener un bebé como éste? ¿No me darás nunca un sobrino?”
Respondió Cock:
-”¿De veras quieres tener un sobrino?”
-”¡Claro que sí!”, -exclamó John con regocijo, pensando que había hecho cambiar de opinión a su hermano.
-”Pues felicidades”, -le dijo entonces éste, -”Lo tienes en tus brazos...”
4.
Estos eran tres amigos que venían del bar “Mimí”.
Se llamaban Astatrasio Garrajarra, Empédocles Etílez y Alvino Ocheve.
Los tres eran borrachos de solemnidad.
Cierta noche salieron de aquella popular cantina más ebrios que una cuba.
Con dificultad subieron a un taxi, y Astatrasio le dijo al conductor:
-”A mi casa.”
El taxista encendió el motor, y en seguida lo apagó.
Les anunció a los briagos:
-”Ya llegamos. Son 80 pesos.”
Garrajarra le dio un billete de 100 y le dijo al tiempo que descendía del taxi:
-”Quédate con el cambio.”
Empédocles salió también del automóvil:
-”Gracias, manito.”, -le dio una amistosa palmadita al conductor.
Alvino, en cambio, le propinó al taxista un fuerte capirotazo.
Pensó el tipo que el borracho se había dado cuenta de que el coche ni siquiera se había movido de su lugar.
Le preguntó:
-”¿Por qué me golpeó así, señor?”
Respondió con enojo el temulento:
-”¡Por haber manejado tan aprisa, desgraciado! ¡De milagro no nos mataste!”
5.
Flordelisia, la hermana de Pepito se casaba ese día con su novio Pitorro.
El chiquillo le preguntó a su madre:
-”Mami, ¿qué le va a hacer hoy en la noche Pitorro a Flordelisia?”
La señora pensó que la pregunta era una más de las picardías de su hijo, de modo que le propinó unas fuertes nalgadas al tiempo que le decía con enojo:
-”¡Esto es lo que le va a hacer hoy en la noche Pitorro a Flordelisia!”
Al comenzar el banquete nupcial el maestro de ceremonias les pidió a los familiares de la novia que le dieran a la muchacha algún consejo que le sirviera en su vida de casada.
El abuelo le aconsejó a su nieta que respetara a su marido.
La abuela le dijo que debería tener su casa siempre limpia y ordenada.
El papá le recomendó a su hija que no fuera gastadora, y al decir eso dirigió una mirada llena de intención a su mujer.
La señora le dijo a Flordelisia que sería feliz si su esposo, a más de ser un buen proveedor, no caía en devaneos impropios de su nuevo estado y cumplía con puntualidad sus deberes de marido.
Al decir eso dirigió sendas miradas llenas de intención a su esposo y al novio.
Le tocó el turno a Pepito, a quien todavía le dolían las pompas por efecto de las nalgadas recibidas.
Le dijo el muchachillo a su hermana:
-”Yo lo único que te recomiendo es que esta noche te cuides el trasero...”
La saga de la
redacción de un manual...
PREGUNTA: ¿Cuántos pies tienen los ratones?
RESPUESTA: 4.
CRÍTICA: Detalle.
REVISIÓN 1: ¿Cuantos pies tienen los ratones?
Los ratones tienen seis extremidades, cuatro de las cuales son pies.
CRÍTICA: ¿Cuáles son las otras extremidades?
REVISIÓN 2: Los ratones tienen seis extremidades ; una cabeza, una cola, y cuatro pies.
CRÍTICA: ¿Qué? ¿Ratones sin patas?
REVISIÓN 3: Los ratones tienen cuatro patas, cuatro pies, una cabeza y una cola.
CRÍTICA: Confuso. ¿Implica diez extremidades ?
REVISIÓN 4: Los ratones tienen seis extremidades por cuerpo; una cabeza, una cola, y cuatro pares de unidades pata-pie, estando el pie unido a la pata en uno de sus extremos.
CRÍTICA: La pregunta era cuantos pies tiene un ratón.
REVISIÓN 5: Los ratones vienen equipados con seis extremidades; una cabeza, una cola y cuatro patas. Cada pata incluye un pie en el extremo opuesto al cuerpo; la cabeza y la cola no incluyen pies, haciendo un total de cuatro pies por ratón.
CRÍTICA: Descriptivo, pero no normativo.
REVISIÓN 6: La dotación de extremidades que se suministrara con cada ratón será la siguiente:
1 (una) cabeza, sin pie, en un extremo del cuerpo.
1 (una) cola, sin pie, en el extremo del cuerpo opuesto a la cabeza.
4 (cuatro) patas, cada una de ellas equipada con un pie en el extremo opuesto al cuerpo.
No se permitirán excepciones a esta normativa para asegurar compatibilidad con los equipos anteriores.
CRÍTICA: Demasiado autoritario. Elimina creatividad.
REVISIÓN 7: En la naturaleza se observa que los sistemas de ratón están equipados con seis subsistemas de extremidades, normalmente distribuidos de la siguiente forma:
1 cabeza en la parte delantera, proporcionando múltiples servicios que incluyen el proceso de datos necesario para la movilidad del ratón. Debido a que la cabeza no suele estar en contacto con el suelo para la óptima realización de dichos servicios, no es frecuente que esté dotada de una subunidad de pie.
4 patas, cada una de ellas incluye por norma general un único pie que suele estar en el extremo opuesto al cuerpo para una perfecta integración del subsistema en el esquema general del ratón.
1 cola al final del ratón, es decir, opuesta al sentido del movimiento más frecuente. A menos que circunstancias especiales aconsejen una utilización no estándar de esta extremidad, la cola se utiliza como dispositivo controlador de la posición, lo cual implica una movilidad que hace no recomendable la inclusión de un pie.
Si bien este es el diseño tradicional de un ratón, no se elimina la posibilidad de efectuar cambios que permitan una optimización de la capacidad del ratón para otras tareas. Los criadores no se comprometen a suministrar ratones de acuerdo con esta descripción, y se reservan el derecho a hacer modificaciones, que serán en su caso debidamente notificadas por adelantado.
CRÍTICA: Demasiado científico. Resuma.
REVISIÓN 8: 4.
CRÍTICA: Aprobado para publicación.
La manía... (Por
Etéreo)
En una ciudad bulliciosa, donde el sonido de los coches y las conversaciones se entrelazaban en un constante murmullo, vivía un hombre llamado Samuel.
A primera vista, Samuel parecía un hombre común, con su traje gris y su sombrero de ala ancha.
Sin embargo, llevaba consigo una manía peculiar que lo diferenciaba de los demás: nunca podía pisar las rayas de las baldosas.
Cada mañana, cuando salía de su casa, Samuel se enfrentaba a un ritual que lo acompañaba desde la infancia.
Las baldosas del pavimento estaban divididas por líneas blancas que delineaban los espacios.
Para él, esas rayas eran como fronteras invisibles que no debía cruzar.
Si accidentalmente pisaba una, sentía que el día se tornaría desastroso.
Así, cada paso era un desafío.
Samuel se convertía en un experto en esquivar las rayas mientras caminaba por la acera.
Sus ojos se movían con agilidad, anticipando el siguiente paso y midiendo cuidadosamente cada movimiento.
Las miradas curiosas de los transeúntes lo seguían; algunos sonreían al verlo bailar entre las baldosas como si fuera un artista en medio de una actuación.
Un día radiante de primavera, Samuel decidió visitar el parque cercano a su casa.
Mientras caminaba por la acera, notó que su corazón latía más rápido; había más rayas de lo habitual y el viento soplaba con fuerza.
Se concentró intensamente en su misión y comenzó a saltar de baldosa en baldosa como si estuviera evitando un campo minado.
Sin embargo, a medida que avanzaba, se dio cuenta de que había un grupo de niños jugando cerca del parque.
Risas y gritos llenaban el aire mientras corrían hacia él, sin percatarse de su manía.
Samuel sintió cómo la ansiedad comenzaba a apoderarse de él; si esos niños lo tocaban o lo distraían, podría pisar una raya y arruinar su día.
Mientras intentaba esquivarlos, uno de los niños, llamado Lucas, se acercó corriendo y le preguntó:
-”¿Por qué saltas así? ¿Estás jugando?”
Samuel sonrió nerviosamente, pero no pudo responder; estaba demasiado concentrado en no pisar las rayas.
El niño lo observó con curiosidad y decidió unirse al juego.
-”¡Juguemos juntos!”, -exclamó Lucas mientras comenzaba a saltar a su lado.
Pronto, otros niños se sumaron al juego sin entender la razón detrás de los saltos meticulosos de Samuel.
Atrapado entre sus pensamientos y el contagioso entusiasmo infantil, Samuel sintió cómo la presión comenzaba a aflojarse.
Por primera vez en mucho tiempo, se dejó llevar por la risa y la alegría del momento.
En lugar de preocuparse por las rayas del suelo, empezó a disfrutar del juego.
Al final del día, Samuel se sentó en un banco del parque junto a los niños que habían compartido su locura momentánea.
Se dio cuenta de que había pasado horas sin pensar en las rayas; había estado simplemente presente.
Desde ese día en adelante, aunque seguía respetando su manía peculiar al caminar por la ciudad, aprendió a encontrar momentos para disfrutar del presente.
A veces, incluso los más locos pueden encontrar alegría en la locura compartida con otros.
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