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Viernes 2 de Agosto

 

                  Fin de semana: Viernes 2 a Domingo 4 de Agosto de 2.024

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana llegamos con un artículo sobre el origen del mal humor y como controlarlo, chistes recopilados desde las redes sociales, mensajes divertidos de contestadores, nuevas sutilezas y otro gran texto de la serie “Don Verídico” para revivir y disfrutar. Esperamos que sean del agrado de todos y les deseamos una hermosa semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

¿De dónde viene el mal humor? (Por Valeria Sabater)

Mal humor.

¿Quién no lo ha vivido alguna vez?

Es un estado muy común no solo entre nosotros, esta humanidad cuajada de complejas emotividades y sentimientos contrapuestos.

También los animales tienen sus momentos, esos instantes en que pueden sorprendernos con un comportamiento fuera de lugar e incluso algo agresivo.

Hay que saber comprenderlos.

Y es que lo creamos o no, también nuestros queridos amigos de la fauna animal sienten esas dimensiones como la rabia, los celos, la tristeza, o el desconcierto… pulsiones que pueden generar perfectamente un momento de sentido mal humor.

Es por tanto una emoción universal y conocida por todos nosotros.

Pero ahora bien, seguro que ahora mismo te estará viniendo a la mente esas personas que sin saber por qué, parece que siempre estén de mal humor.

Personalidades con la que no es fácil interactuar, comunicar o incluso relacionarse, ya que a la mínima, pueden tener una reacción negativa.

Es algo muy característico.

Aunque también hemos de hacer algo de introspección y pensar en nosotros mismos.

¿Qué es lo que habitualmente genera en ti el mal humor?

¿Cómo lo gestionas, cómo lo afrontas?

Analicemos un poco el tema.

¿Qué desencadena el mal humor?

El mal humor puede nublar momentáneamente nuestro ánimo.

Es una molesta losa que nos bloquea y nos inflama.

Pero, ¿qué lo ocasiona?

Lo cierto es que el desencadenante puede ser cualquier circunstancia.

Entre las más comunes tenemos:

Expectativas no cumplidas

En ocasiones esperamos que las cosas se sucedan según los parámetros que tenemos marcados.

Sobre ideas que nosotros mismos juzgamos como esperables y correctas, esas que marcan el equilibrio de nuestra vida.

Hay personas que son muy estrictas en esta dimensión y no toleran cualquier cambio o diferencia de acuerdo a su esquema personal.

De ahí, que muestren de forma habitual esas explosiones de mal humor.

Otros en cambio, tienen un nivel de resistencia más alto, un limite más flexible donde esas expectativas no son tan férreas, y por tanto, sus enfados no son tan intensos.

Negación de la realidad

Seguro que conoces a ese tipo de personas que no terminan de asumir determinadas cosas.

Cambios, variaciones… caracteres que en cierto modo no acaban de entender el ahora o el presente, y quedan anclados en un momento del pasado donde se sentían más capaces o seguros.

Por tanto, se sienten frustradas y continuamente molestas.

Exceso de egocentrismo

Muy característico, sin duda.

Esas personalidades que están solo centradas en sí mismas y que no aceptan opiniones, o puntos de vista diferentes al suyo, están irremediablemente condenados a un mal humor continuo.

No existe altruismo, nunca ceden, el yo ejerce una fuerza centrípeta donde todo va hacia ese interior en continuo enfrentamiento con el mundo que le rodea.

¿Te suena este rasgo de personalidad? seguro que sí.

Autocontrol en situaciones tensas

Un estudio publicado en la Journal of Consumer Research, encontró que las personas que hacen un esfuerzo para controlarse suelen manifestar más reacciones de enfado y comportarse de manera agresiva hacia los demás.

Por ejemplo, aquellos quienes siguen una dieta estricta o están dejando de fumar, suelen ejercer un constante autocontrol sobre sus deseos e impulsos; por lo que son más propensos a desarrollar mal humor.

En relación con esto, Roy Baumeister, profesor de Psicología Social de la Universidad Estatal de Florida y Mark Muraven, profesor de Psicología en la Universidad de Albany en Nueva York, acuñaron en los años noventa el término agotamiento del ego.

Este concepto refiere a que la fuerza de voluntad de las personas es un recurso limitado, por tanto, cuando se sobrepasa se convierte en una pequeña bomba de tiempo del mal humor.

Fluctuaciones hormonales

También existen fundamentos biológicos que explican la incidencia del mal humor en las personas.

En este caso, los arranques de ira suelen asociarse con las subidas y bajadas de ciertas hormonas y neurotransmisores.

Por ejemplo, el mal humor suele estar relacionado con un estado de insatisfacción o displacer, que a su vez está asociado con los niveles de endorfinas y otros neurotransmisores como la dopamina.

De manera que el cerebro a veces necesita sus dosis adecuadas para percibir el goce o neutralizar el displacer.

Los efectos positivos del mal humor

¿Cómo que el mal humor tiene su parte positiva?

Desde luego, bien manejado y gestionado para que dure lo menos posible, siempre nos proporcionará beneficios aceptables.

Tal Ben Shahar, un profesor de Psicología Positiva en la Universidad de Harvard, afirma que el mal humor actúa como una especie de válvula con la cual aliviar la presión a la que en ocasiones estamos sometidos.

Es algo habitual.

Un problema en el trabajo, una diferencia con un amigo, con un familiar… todo ello nos pone en una situación determinada donde la finalidad, es obligarnos a tener que enfrentarnos a algo.

A aceptar una circunstancia.

Si me bloqueo y me enfundo en este mal humor de modo permanente, jamás lograré avanzar o asumir el problema.

Pero si me enfado, asumo mi rabia, mi mal humor, para luego buscar algo de alivio en un paseo para aclarar las ideas y descansar la mente, seguramente acabaré gestionando hábilmente dicha situación.

Lo creamos o no el mal humor puede mejorar nuestras capacidades para afrontar problemas.

Así lo demuestran estudios como el llevado a cabo por Joseph Forgas, profesor de Psicología de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sydney, Australia.

Según dicha investigación el mal humor nos convierte en personas menos crédulas, nos hace pensar con mayor claridad y potencian nuestras capacidad comunicativa.

Asimismo, el estudio afirma que mientras que el humor positivo parece promover la creatividad, la flexibilidad y la cooperación; el mal humor fomenta la melancolía y activa una forma de pensar más atenta, reflexiva y cuidadosa, lo que permite que prestemos más atención al mundo externo y lidiemos con situaciones complicadas de una manera más efectiva.

En este sentido, una irritabilidad moderada nos pone alerta sobre un mundo que no siempre debe ser como nosotros esperamos.

Es una lección que debemos aprender y saber afrontar.

Si reaccionamos ante algo es porque somos humanos y emotivos, las emociones son esas pulsiones que nos modelan y nos enseñan.

Si te enfadas, si sufres una explosión de mal humor, indaga en ti mismo y pregúntate qué la motiva y cómo puedes resolverlo.

En ocasiones no son más que insignificancias que olvidamos en unos minutos, pero en otras circunstancias, nos dan un toque de atención de ese mundo externo del que debemos aprender continuamente, ahí donde no vale el victimismo ni el egocentrismo.

Así que defiéndete o acepta, mitiga el mal humor buscando un instante de soledad o un rato de compañía.

No te obsesiones con las cosas, la vida, a veces, es más fácil de lo que piensas.

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  • Humor desde las redes sociales...

1.

En el mundo hay 7.000 millones de personas.

Y a mi me caen bien como cuatro...

(Gracias Claudia !!!)

2.

Estando en mi trabajo en la recepción de un hotel suena el teléfono y dicen:

-”Tu tis turrún tututú...”

Yo dije:

-”Parám pararám pum pum...”

Ahora estoy despedida por no llevarles dos tés a la habitación 222.

(Gracias Jorge !!!)

3.

Solo quiero recordarles que Agosto dura dos meses.

Y a partir de Septiembre hasta fin de año son 15 minutos.

Organicen sus tiempos...

(Gracias Alejandra !!!)

4.

-”¿Arriba es un adverbio de tiempo?”

-”No.”

-”¿Y ahora?”

-”Sí, ahora si.”

-”¿Y antes no?”

-”Antes también.”

-”Pero me habías dicho que no...”

5.

La pareja charla, y ella le dice:

-”Cada mañana me despierto y me pregunto qué hago con vos...”

-”Enfocate en el resto del día...”

6.

La encuestadora pregunta al dueño de casa:

-”¿Cómo se conforma su familia?”

-”No se conforma con nada...”

7.

-”Oye, ¿y cómo te reconoceré?”

-”Me verás llegar y pensarás: 'Que no sea ese'... Pues ese.”

8.

-”Martínez, ¿adónde va Usted tan raudo, circunspecto, asaz y atribulado?”

-”Iba al baño, pero ahora voy por un diccionario.”

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  • Mensajes recopilados de contestadores...

-”Mi esposa y yo no podemos acudir al teléfono ahora mismo, pero si nos deja su nombre y número de teléfono, le devolvemos su llamada tan pronto terminemos.”

-”Hola, habla Juan: Si llama de la compañía de teléfonos, ya les mandé el dinero; si son mis padres, manden dinero; si son de la oficina de asistencia económica, no me mandaron suficiente dinero; si es alguno de mis amigos, me debes dinero; y si eres una mujer joven y bonita, no te preocupes, que ¡tengo mucho dinero!”

-”Hola. Ahora no estoy en casa, pero mi contestador automático sí, así que habla con él en vez de conmigo... espera el BIP.”

-”Hola. Soy el contestador automático de David, ¿QUÉ, eres tú?”

-(En tono chino/japonés) “A-ló. Eh-te Kato. Si deja mensaje, yo llamal plonto. Si deja mensaje sexy, yo llamal má plonto.”

-”Hola. El contestador automático está averiado. Soy la nevera. Por favor, hable despacio para que pueda escribir el mensaje y luego me lo pegue en la puerta con uno de estos imanes...”

-”Hola. Probablemente estoy en casa. Estoy evadiendo la llamada de alguien que no me cae bien. Deja tu mensaje, y si no te devuelvo la llamada... ¡eres tú!”

-”Hola. Soy José. Perdona que no pueda contestar a tu llamada ahora. Deja un mensaje, y espérame al lado de tu teléfono hasta que yo te llame.”

-”Si es usted un ladrón, entonces seguramente estamos ahora en casa limpiando nuestras armas y no podemos atender el teléfono. Si no, entonces seguramente no estamos en casa y puede dejar su mensaje.”

-”Por favor deje su mensaje. No obstante, tiene usted derecho a permanecer callado. Todo lo que diga será grabado y será escuchado y usado por nosotros.”

-”Hola. Aquí Pedro y Lola. No podemos contestar al teléfono porque estamos haciendo algo que nos fascina. A Lola le gusta pa'rriba y pa'bajo muy rápidamente, y a mí me gusta de ladito y suavecito. Así que deje su mensaje y le llamaremos cuando terminemos de cepillarnos los dientes.”

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  • Sutilezas...

1.

El doctor le dijo a su bella paciente:

-”La veo débil, agotada. Dígame, ¿está comiendo tres veces diarias, como le aconsejé en la anterior consulta?”

-”¿Comiendo?”, -se azoró la mujer, -”¡Qué barbaridad, doctor! ¡Yo oí con ge!”

2.

El doctor Ken Hosanna le dijo a su linda paciente después de examinarla:

-”Le tengo dos noticias, señorita Rosibel, una mala y una buena. La mala es que en la última consulta me equivoqué, y en vez de darle sus pastillas anticonceptivas le di aspirinas. La buena es que durante el embarazo no le dolerá la cabeza.”

3.

Hermenio, de oficio comerciante, contrató los servicios de una sexoservidora, y fue con ella al popular motel K-Magua.

Le dijo que lo harían con la luz apagada.

En efecto, así, en la oscuridad se llevó a cabo la refocilación.

No habían pasado ni cinco minutos cuando la mujer sintió que nuevamente era solicitada, y luego una tercera vez, y una cuarta, y una quinta.

Se sorprendió bastante la falena por la inusual enjundia de su cliente, y cuando fue requerida por vez sexta encendió la luz del cuarto.

En el lecho, junto a ella, vio a un desconocido.

-”Usted no es don Hermenio”, -le dijo con asombro.

-”No”, -respondió el sujeto, -”Él está afuera vendiendo los boletos.”

4.

Aquella señora estaba preocupada porque su hijo pequeño no mostraba mucho desarrollo en la parte correspondiente a la entrepierna.

Llevó al crío con un doctor.

El médico, después de examinarlo, le dijo a la mujer:

-”No veo nada anormal en su hijo, señora. Quizá si le da a comer todos los días un par de rebanadas de pan de alforfón se le desarrollará más la mencionada parte.”

Ese mismo día la señora empezó a darle al chiquillo las dos rebanadas de pan que el médico había prescrito.

Unas semanas después observó que, en efecto, el niño presentaba un apreciable crecimiento en la región ya dicha.

Al día siguiente el chamaquito llegó de la escuela y se sorprendió al ver sobre la mesa de la cocina 100 paquetes de pan de alforfón.

Le preguntó con asombro a su mamá:

-”¿Todo ese pan es para mí?”

-”Sólo un paquete”, -respondió la señora, -”El resto es para tu padre...”

5.

Don Geroncio, señor bastante entrado en años, casó con mujer joven.

A su regreso de la luna de miel fue con su médico y le dijo:

-”Tengo problemas en el trato con mi esposa, doctor. Necesito que me dé algo.”

-”Mire, don Geroncio”, -trató de animarlo el facultativo, -”El sexo no lo es todo en la vida.”

-”No se trata de eso, doctor”, -lo corrigió el añoso señor, -”El sexo con mi esposa es fabuloso. Pero necesito que me dé algo para la memoria. Después de hacerle el amor a mi mujer tres veces seguidas, se me olvida cómo se llama...”

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  • Los cuentos de “Don Verídico”... (Por Juceca)

El confianzudo

Hombre que supo ser asunto pa' la cuestión de tomarse confianza, un tal Anodino Pertrecho, el casau con Ligerita Latosa, que se conocieron una vuelta que ella tiró por la ventana el agua de los fideos justo cuando él se asomaba pa' preguntar dónde quedaba la casa del dentista, porque hacía catorce años que le dolía una muela y no quería llegar a los quince.

Confianzudo, Anodino Pertrecho, pero decía que lo hacía por tímido nomás.

Pa' que no se dieran cuenta de que era tímido, se hacía el gracioso, y tanto le sacaba la silla a una vieja cuando se estaba por sentar, como esperaba que alguno abriera el diario pa' leer y de abajo le prendía fuego con un yesquero.

No era malo, pero tenía eso.

Cuando se casó, entró a la iglesia con patines, que se los había hecho él mismo con rulemanes, y no había manera de pararlo.

Llegaba frente al altar y pegaba la vuelta y al cura no le daba tiempo ni pa' empezar con los latines.

Que al final, el padre de la novia y un vecino que se ofreció, lo manotearon a la pasada y lo cazaron en el aire, pa' que no se les patinara.

Muy buscavidas, Anodino, el día del casamiento le regalaron veinte planchas eléctricas y cuatro a carbón, y pa' la noche las puso en un tablón con caballetes y las vendió a mitá de precio.

A la hora del baile hubo mucha mujer que planchó.

Y una vuelta que cayó por el boliche El Resorte, fue similar.

El tape Olmedo se estaba sacando una espina de tala del talón, y cayó Anodino y lo primero que hizo, sin saludar ni nada, fue agarrar la alpargata del tape y tirarla por la ventana pa' fuera.

Rosadito Verdoso, sin saludar ni nada, le reventó un par de higos en la frente.

Le colocó nada más que dos, porque no era la temporada del higo y los tenía racionados.

Pero el que se encocoró, fue al tape Olmedo, y fue y le dijo, le dice:

-”Vea don bobito”, -le dijo con destrato, -”un poco de confianza está bien porque suele servir pa' dentrar en conversación, pero usté, con el cuento de que es tímido se está pasando de belinún, así que ahora mismito me sale a buscar la zapatilla y me la trae y me la pone donde estaba.”

Anodino Pertrecho se sacó las semillas de higo de las pestañas, y sin chistar salió a buscar la zapatilla.

Era de nochecita.

Lo pájaros alborotaban buscando nido.

Las gallinas hacía rato que habían logrado el equilibrio necesario pa' pasar la noche durmiendo en un palito.

Anodino buscaba agachado.

La alpargata no podía estar lejos de la ventana, pero en lo oscuro Anodino levantaba de todo menos lo que buscaba.

Botellas vacías, bosta de vaca alargada con forma de chancleta, de todo hallaba menos zapatilla.

Como miraba pa' abajo, perdió el rumbo, se alejó del boliche y lo agarró la madrugada agachado y levantando cosas.

Cuando salió el sol, se enderezó, miró así, y vio la alpargata que se iba.

No tuvo que correr mucho pa' alcanzarla, porque al tirarla por la ventana había caído arriba de una tortuga, y la tortuga, ya se sabe, es animalito sin apuro.

Además, no había ninguna razón para que disparara con una alpargata en el lomo.

La tortuga no es bichito rapaz.

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