Fin de semana: Viernes 16 a Domingo 18 de Agosto de 2.024
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana llegamos con un artículo con algunos secretos para ser felices, chistes variados, humor llegado desde las redes sociales, cosas de Jaimito, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy ocurrentes y divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos a todos que tengan una muy linda semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo
serio...
Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.
20 secretos para ser feliz (Por Sharon Laura Capeluto)
La comunidad científica lleva mucho tiempo preguntándose y explorando qué es la felicidad y cómo la consiguen las personas.
A pesar de los esfuerzos por comprenderlo, ser feliz todavía es un fenómeno complejo lleno de matices que desafían las definiciones y teorías absolutas.
Sin embargo, hay algunos puntos bastante claros: la felicidad no es perfecta, eterna, ni viene de afuera.
Aunque no hay fórmulas universales o definitivas para experimentar esta emoción, diferentes investigaciones sobre el tema nos dan algunas pistas.
¿Cómo ser feliz?
Para muchas personas, ser feliz parece un desafío imposible, porque sus expectativas sobre la felicidad resultan más elevadas que la realidad.
Te lo advierto desde un principio: en este artículo no encontrarás soluciones rápidas.
Tampoco frases motivacionales.
Te comparto 20 recomendaciones aplicables en tu día a día para transformar tu manera de interpretar y enfrentar los retos que se presentan.
¡Comencemos!
1. Evita la fórmula «cuando X suceda, seré feliz»
Es fácil caer en la trampa de creer que la felicidad está reservada para algún momento futuro: «Cuando pierda peso/encuentre pareja/alcance el éxito en mi negocio, seré feliz».
Esta fórmula es una ilusión.
Si bien alcanzar ciertos objetivos puede brindarte satisfacción, no resultarán suficientes para mantenerte feliz todo el tiempo.
2. Acepta que el mundo no gira a tu alrededor
Perdón por decirlo con tanta crudeza, pero no eres el centro del mundo (ni tú, ni yo, ni nadie).
Entonces, ¿qué te hace pensar que el universo conspira en tu contra o que la suerte nunca está de tu lado?
Todos enfrentamos momentos difíciles.
Es cierto que, a menudo, la vida es injusta, pero interpretarla como un ataque personal es un error que nos quita la tranquilidad y no nos deja avanzar.
3. Comprométete con alguna causa social
La sensación de gratificación que obtienes al saber que contribuyes a un cambio positivo es incomparable.
Ayudar a los demás no solo beneficia a quienes reciben tu apoyo, sino que también mejora tu bienestar emocional.
Ofrecer tu colaboración en un refugio de animales.
Unirte a un grupo que acompaña a personas sin hogar.
Participar en la limpieza de playas.
Brindar apoyo a un vecino que está pasando por un momento difícil.
Cualquier acción altruista suma.
4. Comprende que la felicidad no es perfecta ni eterna
La felicidad está lejos de ser un estado constante e ideal al que podemos llegar y sostener a lo largo del tiempo.
Esta es, más bien, pasajera.
Y cuanto más te esfuerzas por mantenerla, más se escapa.
Es una experiencia que viene y va, como las olas en el mar.
5. Cuestiónalo todo, incluso tus propias creencias
No te conformes con aceptar las cosas tal como te las enseñaron o como las asumiste.
Permítete indagar en lo desconocido, desatar tu curiosidad y desafiar las creencias limitantes que están muy arraigadas en tu mente.
6. No juzgues tu historia por un capítulo
Un mal día, un error o una decepción no definen quién eres ni el rumbo de tu vida.
Por ejemplo, si te fue mal en un examen, en lugar de castigarte diciéndote cosas como «soy un desastre», date ánimo y piensa cómo puedes aprender de esta experiencia.
Cuidar el diálogo interno y practicar el amor propio son pasos fundamentales para sentirse bien o a gusto en la vida.
7. Diviértete online, pero no te olvides de la vida offline
Es innegable que pasar tiempo en línea puede ser divertido, entretenido e incluso útil.
Aun así, la tecnología es una herramienta que puede traernos tanto beneficios como aspectos perjudiciales, dependiendo del uso que le demos.
Es importante no subestimar la vida tangible.
Te animo a que conectes con las personas cara a cara, explores nuevas aventuras y te sumerjas en actividades que despierten tus sentidos y te hagan sentir vivo/a.
Al fin y al cabo, serán esos momentos los que recordarás con cariño, no las horas invertidas en TikTok.
8. Elige tus métodos para aumentar las hormonas de la felicidad
A estas alturas, es probable que sepas que existen mensajeros químicos que influyen en nuestro estado de ánimo, nuestra motivación y sensación de placer.
¿Pero conoces cómo estimular su producción de forma natural?
Aquí comparto algunas ideas, elige las que más te atraigan:
- Oxitocina: amamantar, abrazar a las personas que quieres, acariciar a tu mascota y tener sexo.
- Dopamina: celebrar logros, practicar actividades creativas, escuchar música que te guste y aprender cosas nuevas.
- Endorfinas: hacer ejercicio aeróbico, reír a carcajadas, tirarse de un paracaídas, comer chocolate amargo y meditar.
- Serotonina: practicar la gratitud, exponerse a la luz solar, pasar tiempo en la naturaleza y comer alimentos ricos en triptófano como plátanos, nueces y lácteos.
9. Encuentra una razón para despertarte cada mañana
En este punto tenemos que hablar del ikigai.
Se trata de un concepto japonés que representa la razón de ser de cada persona.
Es la combinación de lo que amas hacer, en lo que eres eficiente, lo que el mundo necesita y por lo que puedes obtener una recompensa.
Cuando descubres tu ikigai te sientes alineado con tu propósito y con una sensación de utilidad en el universo.
A su vez, esto fortalece tu autoestima y te aporta una sensación de felicidad.
10. Desarrolla tu sentido del humor
La risa es terapéutica.
De hecho, la llegada de los payasos a los hospitales pediátricos son un claro ejemplo de cómo lo humorístico puede ser una herramienta poderosa.
Busca oportunidades para cultivar el humor en tu día a día, ya sea a través de la comedia, el sarcasmo o tan solo aprendiendo a no tomarte todo tan en serio.
11. Cuida tus relaciones más que a tu dinero
Los vínculos son cruciales para sentirnos felices.
No lo digo yo, lo respalda un estudio longitudinal que comenzó en 1938 en la Universidad de Harvard y continúa en curso.
El Harvard Grant Study sigue la vida de un grupo de hombres desde su juventud hasta la vejez, para entender qué logra la felicidad en las personas.
De acuerdo con la investigación, es posible que alguien tenga dinero, éxito profesional y riquezas materiales, pero si no cuenta con relaciones afectivas sólidas y significativas, no conseguirá la felicidad.
Entonces, ya lo tienes claro: dedica tiempo a tus seres queridos.
12. Evade consejos estereotipados que circulan en internet
No todas las recomendaciones que encuentras en línea son aplicables en tu vida.
Y está bien.
En lugar de seguir, casi a ciegas, tendencias o modas populares, tómate el tiempo de reflexionar sobre lo que funciona para ti y tu bienestar.
Por ejemplo, si ves en redes sociales que alguien está insinuando que alcanzarás la felicidad levantándote a las 5:00 a. m. y trabajando duro, o renunciando a tu empleo para viajar, permítete dudar si estas ideas encajan contigo.
Recuerda que la felicidad no puede ser impuesta; confía en propio juicio.
13. No des por sentado lo que tienes en la vida
Un plato de comida.
Un baño caliente.
Un abrazo genuino.
Tener salud.
Estamos tan concentrados en los aspectos superficiales de la vida, que, con frecuencia, pasamos por alto las cosas importantes de verdad.
No está solo en las experiencias que suceden solo de vez en cuándo y para las que invertimos muchísimo dinero; la felicidad también se encuentra en poder apreciar y agradecer lo simple y cotidiano.
14. Come cuando comas y duerme cuando duermas
A muchos de nosotros nos resulta difícil enfocarnos en el aquí y ahora e insistimos en aplicar el multitasking.
Mientras cocinamos, revolvemos la olla con una mano y revisamos el móvil con la otra.
O cuando paseamos con nuestra mascota en el parque, nuestra mente está ocupada haciendo la lista de compras para la semana.
¿Se puede hacer?
Sí, claro.
¿Es terrible?
Para nada.
¿Nos hace sentir bien?
Bueno, la verdad es que no tanto.
El mindfulness, también llamado atención plena, es una práctica que nos ayuda a disfrutar el momento presente; mientras lo estamos viviendo.
15. Rodéate de personas que te inspiren
Del mismo modo que es importante tener la capacidad de conectar con el dolor ajeno y ser un apoyo para aquellos que lo necesitan, es crucial tener la precaución de no rodearnos con personas con una negatividad excesiva.
«Dime con quien andas y te diré quién eres».
Según el orador Jim Rohn, somos un promedio de las cinco personas con las que más tiempo pasamos.
Así que elige con sabiduría a quienes permites entrar a tu vida.
Opta por compañías que te motiven, te desafíen a crecer y compartan tus valores y aspiraciones.
16. Facilítate la vida
No te compliques la existencia de manera innecesaria.
La vida ya tiene bastantes contratiempos, ¿por qué agregar más drama?
Simplifica tus tareas diarias, establece prioridades claras y aprende a delegar cuando sea posible.
Es hora de dejar de decir que «sí» a compromisos que no te aportan valor o te generan más estrés del que estás dispuesto/a a tolerar.
17. No esperes el momento perfecto para dar el primer paso
«Cuando sienta que mi proyecto es impecable, lo lanzaré al mercado».
«Cuando me sienta atractivo/a, comenzaré a salir y socializar».
«Cuando mi gato me dé permiso, ordenaré mi casa» (es broma).
Lo que no es broma es que nunca será el momento ideal.
Siempre habrá algo que podría mejorarse o ser ajustado.
Si dependemos de la perfección, no llegaremos a ninguna parte.
Lo importante es empezar, incluso cuando las condiciones no son óptimas, porque la acción es lo que te llevará más cerca de tus metas.
18. Asume que no puedes dejar contento a todo el mundo
Por más que te esfuerces, no podrás complacer y ser del agrado de todos.
Intentar hacerlo solo te conducirá a la insatisfacción.
Enfócate en ser fiel a ti y seguir tus principios, aunque eso implique decepcionar a algunas personas en el camino.
19. No ignores tu tristeza
Negar nuestras emociones displacenteras con la esperanza de estar felices todo el tiempo solo nos hace sentir aún peor.
La angustia, el miedo, el enojo y la frustración son parte de la experiencia emocional humana, y tratar de ignorarlas no las hace desaparecer; las oculta de forma momentánea y superficial.
Por lo tanto, así suene contradictorio, si quieres ser feliz, permite que la tristeza sea tristeza y el miedo sea miedo.
20. Practica el perdón, sobre todo contigo
Perdonar no siempre es fácil y cada uno lo hace a su propia manera y ritmo.
Respeta tu proceso.
Sin embargo, ten en cuenta que dejar ir el resentimiento y la culpa te libera de una carga emocional pesada.
Hacerlo te permitirá vivir más en paz y seguir adelante.
La felicidad no se compra ni se vende
Ser feliz es un proceso interno que implica trabajar en ti, tu mentalidad y tus relaciones, más que en buscar la solución en cosas externas.
Lo que quiero decir es que la felicidad no la adquieres en tiendas, la construyes con las herramientas que tienes a mano, día a día.
Se trata de una habilidad que se puede aprender.
Ahora bien, la idea de que la felicidad depende únicamente de ti es un mito; si bien es cierto que debes asumir la responsabilidad de tu bienestar y comprometerte con ello, también es crucial aceptar que no todo saldrá siempre como esperas y no culparte por ello.
Humor desde las
redes sociales...
1.
Me han regalado un GPS para la tercera edad.
No solo te dice a dónde vas, sino también para qué ibas...
(Gracias Alejandro !!!)
2.
-”Pepito, ¿quién fue Juana de Arco?”
-”Una drogadicta, maestra.”
-”¿De dónde sacaste eso?”
-”El libro dice que murió por heroína...”
(Gracias Susana !!!)
3.
A pesar de la pobreza yo tuve la suerte de pasar por la escuela primaria, pasé por la secundaria, pasé por la facultad también.
No sé como serán adentro porque nunca entré, yo pasaba nada más...
(Gracias Eduardo !!!)
4.
-”Amor, ¿cuánto me quieres?”
-”Ves todas esas nubes en el cielo?”
-”Sí.”
-”Pues vámonos, porque parece que va a llover.”
5.
Cuando sientas que todo terminó.
Que todo frente a tí está oscuro.
Que la gente alrededor de tí se aleja...
Salí del cine que se acabó la película.
6.
Estoy buscando una suegra...
Pero de esas que te digan:
-”¡Te doy 5 millones, pero aléjate de mi hija...!”
El gallego y el
genio...
Un genio se le aparece a un gallego y le dice:
-”Puedo concederte 4 deseos.”
El gallego piensa y dice:
-”¡Quiero un millón de dólares!”
-”Concedido...”
-”¡Quiero un BMW!”
-”Concedido...”
-”¡Quiero una rubia de 22 años!”
-”Concedido...”
El gallego no puede creer todo lo que le está concediendo y exclama:
-”¡Guau...! Me quiero morir...”
-”Concedido...”
Los santiagueños...
A los habitantes de Santiago del Estero les han hecho fama de no gustarles el trabajo, o mejor dicho, el mínimo esfuerzo.
Cuentan sin embargo que un día van de Santiago del Estero a la frontera con Tucumán unos diez mil santiagueños marchando.
Al llegar a la caminera, un oficial tucumano los detiene:
-”¡Alto! Por qué tantos santiagueños juntos. ¿Qué es esta marcha? ¿Es un piquete, un reclamo,una protesta?”
Y uno de ellos le dice:
-”No, nosotros vamos a Tucumán a buscar trabajo.”
-”Pero, vamos... ¿Diez mil santiagueños juntos van a buscar trabajo?”
-”Es que ha salido un aviso en el diario, nosotros vamos a trabajar en el ferrocarril...”
-”¿Y qué aviso es ese que quiere diez mil personas para trabajar?”
-”El aviso decía clarito: 'En el ferrocarril de Tucumán se necesitan diez mil durmientes'...”
El introspecto...
Va un tipo caminando y en eso ve a un amigo que estaba solo en una esquina, y le dice:
-”¿Qué haces?”
-”Aquí estoy, charlando.”
-”¿Cómo?”
-”Acá estoy, conversando.”
-”¿Conversando con quién? Si estás solo.”
Y el otro le contesta, con aire de filósofo:
-”Conversando conmigo mismo.”
-”¿Con vos mismo? ¿Y de qué estás hablando?-”
-”No sé”, -dice el otro, -”Porque no me prestaba atención...”
(Gracias Eduardo !!!)
El gorila...
Un gorila se escapa del zoológico y se sube a lo alto de un árbol.
Los vecinos llamaron al zoológico para avisar que estaba el gorila en el barrio, y que era un gran peligro.
Del zoológico responden:
-“No se preocupe usted, señora, que vamos para allá ahora mismo y vamos a atrapar al gorila.”
Cuelgan y un empleado le dice al otro:
-”¡Paco, toma las redes, al perro y la escopeta de dardos tranquilizantes y vamos por ese gorila!”
Entonces salen los 2 empleados en una furgoneta.
Al llegar donde el gorila, uno le indica al otro:
-”Este es el procedimiento: vamos a ver, yo me subo al árbol, Paco, zarandeo ahí las ramas con fuerza y cuando se mueva todo el árbol, se cae el gorila, y tú lo que tienes que hacer es soltar al perro, el perro va y le muerde con fuerza los huevos al gorila y en ese momento le echas la red por arriba y ahí ya lo tenemos atrapado al gorila.”
Y el otro dice:
-”Pero Manuel, ¿y la escopeta para qué?”
-”Hombre porque si en el zarandeo del árbol, a lo mejor me caigo yo, ¡pégale un tiro al perro, por tu madre!”
(Gracias Ricardo !!!)
Sutilezas...
1.
Santa Claus regresó al Polo Norte después de repartir los regalos de la Navidad.
Al llegar le dijo a Rodolfo, el Reno de la Nariz Roja:
-”Te voy a contar algo que me sucedió, pero prométeme que no se lo vas a decir a nadie, y menos a mi mujer.”
-”Te guardaré el secreto”, -prometió Rodolfo, intrigado ,-”Dime: ¿qué te pasó?”
Responde Santa:
-”Bajé por la chimenea de una casa, y encontré en la sala a una preciosa chica vestida sólo con un brevísimo baby doll que dejaba ver todos sus encantos. Me turbé tanto que salí por la puerta.”
-”¿Por la puerta?”, -se extrañó el reno.
-”Sí, -confirmó muy apenado Santa, -”Por la chimenea ya no pude salir...”
2.
Alebardo y Esoíla se habían amado tiernamente en los días del esplendor de la hierba, quiero decir en su juventud.
Su amor no cristalizó, y luego la vida los separó por esas cosas extrañas que la vida tiene.
Pasaron muchos años –pasar es lo mejor que los años saben hacer, aparte de sanar las heridas del alma–, y he aquí que aquellos antiguos enamorados murieron el mismo día, como si el destino finalmente los hubiera unido.
Se encontraron en el Cielo.
Exultantes de felicidad por verse reunidos, decidieron hacer lo que en la Tierra no pudieron: juntar sus vidas para siempre mediante el sacramento que muchas veces le quita al mundo una virgen, y con frecuencia le da un mártir: el matrimonio.
Fueron con San Pedro y le comunicaron su intención.
Después de rascarse la cabeza meditativamente el celestial portero les dijo:
-”Si quieren casarse deberán esperar mil años.”
Se volvió hacia el hombre y le preguntó:
-”¿Podrás aguantar la espera?”
Respondió él:
-”Se me va a hacer larga...”
Exclamó con entusiasmo la mujer:
-”¡Mejor pa’ mí! ¡Esperemos entonces!”
Pasaron los mil años, y los enamorados regresaron ante el apóstol de las llaves.
-”Deberán esperar mil años más.”, -dictaminó Simón.
Transcurrió ese milenio, y otra vez los enamorados volvieron con San Pedro.
-”Ahora sí pueden casarse.”, -decretó Cefas.
Llamó a un sacerdote, y éste ofició el matrimonio.
Al terminar la ceremonia nupcial preguntó el novio:
-”San Pedro, si algún día decidimos divorciarnos ¿podremos hacerlo aquí en el Cielo?”
Al oír eso el apóstol se enojó.
Mesándose los escasos cabellos que le quedaban exclamó al mismo tiempo con desesperación:
-”¡Carajo! ¡Tuve que esperar dos mil años a que llegara un cura al Cielo para poder casarlos! ¿Cuánto tendré que esperar a que llegue un abogado para que los divorcie?”
3.
Un señor le dijo a otro:
-”Mi automóvil tiene un dispositivo que en voz alta me dice cómo debo manejar. Me indica si voy conduciendo muy aprisa, o mal; me avisa que adelante va un ciclista; me señala todo lo que hay en el camino: un poste, un bache, otro vehículo al que me acerqué demasiado; me reprocha si me pasé un semáforo en amarillo. Incluso, me dice si voy bien peinado o no, o que la corbata no me combina bien.”
El otro se asombró:
-”¿Todo eso te indica ese dispositivo?”
-”Sí”, -confirma el señor, -”Claro, solamente funciona cuando en el automóvil va mi esposa...”
4.
Don Cornilio entró en la alcoba y halló a su esposa completamente en peletier, quiero decir nuda, corita, en cueros, y presa de singular agitación.
Le preguntó, receloso y suspicaz:
-”¿Hay alguien contigo?”
-”N-nadie...”, -balbuceó ella, nerviosa.
Inquirió, amoscado, don Cornulio:
-”¿Y esos ruidos que se oyen en el clóset?”
-”No sé qué sean”, -se azaró la mujer, -”Está cerrado.”
-”Dame la llave.”, -demandó el esposo.
-”La perdí.”, -respondió ella.
-”¿Y entonces esos ruidos?”, -porfió don Cornulio.
-”Han de ser ecos de los ruidos de la noche –contestó la señora–. Quedan en el interior del clóset, y con el aire del día van saliendo.”
-”¿Ecos?”, -enarcó una ceja don Cornilio, -”Vamos a ver.”
Se puso frente al clóset y gritó:
-”¡Oeeeeé!”
El individuo que estaba dentro –mis cuatro lectores, perspicaces, habrán adivinado ya que dentro del clóset estaba un individuo– repitió imitando la voz de don Cornilio:
-”Oeeeeeé.”
Gritó éste:
-”¡Alalaaaaaá!”
Y repitió el sujeto:
-”Alalaaaaaá.”
En seguida gritó don Cornilio:
-”¡Anticonstitucionalísimamente!”
-”¡Ah cabrón!”, -respondió desconcertado el eco, -”¿Cómo dijiste?”
5.
Capronio, sujeto ruin y desalmado, fue de compras con su esposa.
Le dice la señora:
-”Mañana es el cumpleaños de mamá. Me gustaría que le regaláramos algún artículo eléctrico.”
-”¿Una silla?”, -sugirió aviesamente el canalla.
Jaimito
1.
Le pregunta la profesora a Jaimito:
-”Te voy a hacer una pregunta, si la respondes estás aprobado... ¿Cuántos pelos hay en la cabeza de un león?”
-”Diez mil cuatrocientos sesenta y dos.”
La profesora sorprendida, le pregunta:
-”¿Y como sabes eso?”
-”Perdone profesora, pero esa ya es otra pregunta...”
2.
Va Jaimito a entregar la tarea y la profesora le dice:
-”¡Le hace falta una buena presentación!”
-”Ah, perdone... ¡Con todos ustedes mi tarea del lunes!”
3.
Está Jaimito todo indignado porque le han puesto un 0 en un examen.
Va a hablar con la profesora y le dice:
-”¿Porqué me ha puesto un 0?”
La profesora le contesta:
-”Porque le has copiado todo el examen a Pedrito.”
-”Pero profesora, ¿y cómo sabe que he sido yo el que copié?”
-”Porque has contestado todo igual que Pedro, y en la última él escribió: 'No lo sé' y tu has puesto: 'Yo tampoco'...”
A desacampaaar, a
desacampaaar... (Por Cuque Sclavo)
La Semana de Turismo es el final de la Gran Siesta Patria que comenzó el 23 de diciembre.
Para que Ud. la aproveche es bueno recordar: Que la Semana de Turismo tiene 2 partes: de lunes a miércoles que es cuando la mayoría de nosotros trabajamos y sale el sol; de jueves a domingo que es cuando no trabajamos y entonces llueve.
Según alguna ley de Murphy, en cambio, si uno logró la licencia y está acampando se da el fenómeno inverso.
Llueve de lunes a jueves como si fuese en Macondo, los sapos se tutean con uno y el jueves nos volvemos picados, embarrados y griposos como si hubiésemos combatido en la jungla de Bataan.
Además habremos perdido 3 latas de conserva que se fueron por la catarata de la carpa hacia el arroyo junto con la última bolsa de galletas.
El jueves haremos un simposio y se decidirá el éxodo.
Cuando ya todo esté empacado y la carpa deshecha aparecerá el sol que esperamos tanto tiempo y que no nos abandonará durante todo el camino de regreso.
Es entonces que agobiados, húmedos y engripados nos solidarizamos con los caballos de la Doma.
Sólo ellos deben haber sufrido tanto en Turismo.
Aunque, por lo menos, ellos hicieron ejercicio.
En cambio, lo nuestro no pasó de ser un mero juego intelectual.
¿Acaso hay algo más intelectual que ir a buscar el agua no potable, la oscuridad, las arañas y los bichos colorados luego que se inventaron las casas con agua corriente y a salvo de alimañas?
¿No es esa la verdadera vida al natural? -pensamos entre un estornudo y otro- a la vuelta.
De mientras hacemos el Balance de Nuestra Experiencia Intelectual:
a) La única vez en que el cielo abrió un poquito y salimos a cazar, le disparamos (sin éxito, claro) primero a una comadreja, luego a una sombra y finalmente a un peón de estancia quien nos replicó con una pedrada con la que él, sí nos acertó en plena frente.
b) El arroyo que elegimos, aquel -pesquero- impresionante según nos decían y que justificaba que hiciéramos a pie unos cuatro kilómetros para instalar la carpa, nos dio de sus magras entrañas: un bagre (que debió ser a transistor, por lo pequeño), una rienda, dos bolsas de sal (vacías, claro).
En cambio, este mismo arroyo se comportó generosamente en ocasión de la tormenta cuando compartió sus aguas (todas) con nosotros inundándonos la carpa que de montículo pasó a ser trinchera.
c) Las provisiones fueron escasas.
Los diez quilos de carne que llevamos hubiesen podido solucionar las cosas de no haber sido porque la garrafa se quedó sin gas el primer día y no pudimos ubicar ni una rama que estuviese seca.
Por suerte, aquel peón se apiadó y nos prestó un primus y una gallina.
Era de buena madera el paisano.
La gallina también.
Unos músculos aquella gallina que debieron hacerla gladiadora o campeona de 400 mts. vallas en su otra vida.
Si era a juzgar por sus entrañas, aquella gallina ni huevos debe haber puesto en su vida.
d) Rompimos la correa del ventilador del coche.
Tuvimos que fabricar una con nuestros cinturones.
Razón por la cual pasamos la semana sosteniéndonos los pantalones con las manos.
e) Pasamos la semana jugando a la escoba-chorizo, al ajedrez, a la batalla naval, al veo-veo, las 20 preguntas, las películas.
Nos contamos la historia de nuestras vidas y creo que cuando ya no teníamos qué contarnos, decidimos volver porque ya empezábamos todos a encontramos francamente desagradables.
Cuando nos trajeron la correa de repuesto, nos pusimos los pantalones y nos fuimos.
Sin hablarnos, claro.
Creo que a esa altura ya nos habíamos dicho todo lo que no debimos decirnos, como suele suceder.
Recuerdo que empujamos la camioneta bajo el sol y sobre el barro, en cuesta arriba.
Nos faltaban los grilletes.
Recordé a los obreros de las Pirámides, a los de Gran Muralla China y hasta a los Barqueros del Volga.
La correa del ventilador funcionaba, pero de tanto encender el motor ahogado habíamos gastado la batería.
Finalmente, la camioneta comenzó a hipar y moverse como si quisiese sacudirse toda el agua de la semana, tal como un perro recién bañado.
Lo hizo y el motor comenzó a sonar tal cual recién salido de fábrica.
Parecía Erik Kleiber dirigiendo Beethoven.
De pronto a aquella sinfonía de sublimes armonías se le agregó algo así como una sierra que destrozaba los oídos.
Era el aullido de una máquina que lucha por su vida, que quiere huir desesperadamente pero no lo logra.
La camioneta se estaba hundiendo en el barro.
Volvimos a descaminar los cuatro kilómetros para buscar al gaucho de buena madera.
-”Pa esa camioneta se necesitan un par de bueyes, por lo menos.”
-”Y bueno, los llevamos...”, -le digo.
-”Pero yo no tengo. El que tiene es Fagúndez. Si no está arando...”
Acertaron.
Estaba arando y era aquella manchita amarilla que estaba allá a lo lejos.
Mientras llegábamos hasta él, volvió a llover y a salir el sol.
Tiritábamos como enfermos de malaria, ya.
Pero regresamos triunfales con el peón de madera, Fagúndez y Peregino y Soñador, que así se llamaban muy tangueramente el par de bueyes.
Fagúndez y unas latas acanaladas sacaron la camioneta.
Cuando llegó el momento de pagar, rompimos el mutismo y nos reunimos.
Lo que no se logró reunir fue dinero.
Entre la gallina, el primus y el gaucho de madera (de teca por lo caro que nos salió con su pulpería "cinco estrellas") estábamos todos pelados.
El Cacho Guerra decidió que le pagaría con su escopeta.
-”Total. No creo que vuelva nunca más a hacer Turismo.”
Y debe ser así nomás porque cuando este año le propuse lo primero que me preguntó fue:
-”¿Seguís teniendo la misma camioneta?”
Cuando le contesté que sí dio media vuelta y se fue sin despedirse, inexplicablemente.
Lo he llamado, pero el teléfono no contesta.
¿Estará enfermo?
¿O se habrá ido de viaje?
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