Fin de semana: Viernes 30 de Agosto a Domingo 1° de Septiembre de 2.024
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana llegamos con un artículo con consejos para aumentar nuestras emociones positivas, chistes brevísimos, preguntas tontuelas, más humor llegado desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy ocurrentes y divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos a todos que tengan una muy buena semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo
serio...
Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.
7 formas de potenciar las emociones positivas (Por Javier Hernández)
Las emociones positivas son las que nos brindan sensaciones placenteras, energizándonos y llenándonos de felicidad y satisfacción.
Entre las más destacadas se encuentran el amor, la gratitud, la esperanza, el entusiasmo, el gozo y el orgullo.
En ocasiones, somos arrastrados por sentimientos negativos como la melancolía, el temor, el enojo o el remordimiento, que nos afectan y nos desmotivan.
Asimismo, caemos en rutinas tediosas y repetitivas, las cuales nos alejan de los pequeños deleites diarios.
Por tanto, no es extraño preguntarnos: ¿cómo podemos modificar este escenario y fomentar las emociones positivas en nuestra rutina?
En este artículo te lo contamos.
¿Por qué es importante potenciar las emociones positivas?
Si bien es complicado que nuestra vida siempre esté rodeada por aspectos positivos, desde nuestra perspectiva podemos desarrollar acciones para no desfallecer con facilidad ante las vicisitudes.
Esto es importante porque nos permite conectar con aquello que nos genera felicidad y que, por ende, nos beneficia en diferentes niveles.
Así las cosas, debemos darle cabida a aquellas emociones que nos transmiten paz y deseos de lograr nuestro objetivos.
Te comentamos algunas formas de potenciarlas a continuación.
1. Practica la atención plena
De acuerdo con un artículo publicado en la revista Journal of personality and social psychology, la atención plena o mindfulness es capaz de fomentar emociones positivas.
Además, es una práctica que ha cobrado relevancia en épocas recientes gracias a sus ventajas para el bienestar mental y emocional.
Esto implica estar atentos al momento que vivimos, sin juzgar ni reaccionar de forma impulsiva a lo que acontece en nuestro entorno.
La finalidad es identificar y acoger nuestras emociones, pensamientos y comportamientos tal y como surgen, enfrentándolos con interés y sin juzgar.
Al adoptar esta práctica, logramos conectar de manera más íntima con nuestras emociones positivas, lo que nos lleva a vivir con una sensación de plenitud.
Para integrar la atención plena en tu rutina, hay múltiples métodos y prácticas a tu disposición.
Muchos encuentran serenidad mediante técnicas estructuradas como la meditación, la respiración atenta y el yoga, las cuales proporcionan recursos concretos para estar presentes a plenitud.
Tomar unos instantes para atender nuestro ambiente, a través de nuestros cinco sentidos, puede resultar en un cambio en nuestra perspectiva. Sintonizar con el canto armonioso de los pájaros o sentir el toque refrescante del agua al ducharte son algunos ejemplos de cómo transformar instantes comunes en experiencias de atención plena.
2. Expresa tu gratitud
Agradecer es una sensación positiva que surge al reconocer y valorar las ventajas y alegrías de nuestra vida.
Según una publicación de la revista Psychiatry, cultivar la gratitud conlleva importantes beneficios para nuestro bienestar mental y emocional.
Las personas que experimentan la gratitud suelen sentirse más felices y optimistas.
Por esta razón, es fundamental para potenciar las emociones positivas.
Esta perspectiva fomenta un círculo virtuoso de bondad, lo que lleva a sentir gratitud y a actuar de manera más generosa y desinteresada.
A nivel social, sirve como un nexo, ya que mejora y fortalece nuestras relaciones e interacciones con otros.
Mostrar agradecimiento a quienes han influido de manera positiva en nosotros es de gran valor.
Un sencillo «gracias», un gesto cordial o incluso un regalo pueden expresar nuestra apreciación.
Ser bondadosos con los demás, sin esperar retribución, es una poderosa representación de la gratitud en movimiento.
Esta generosidad desinteresada establece un ciclo que puede repercutir de maneras que ni siquiera anticipamos.
3. Cultiva tu optimismo
Se trata de una perspectiva de vida centrada en esperar lo mejor y confiar en un futuro alentador.
No es solo querer buenos desenlaces, sino tener una profunda fe en nuestra habilidad innata para enfrentar retos y vencer obstáculos.
A lo largo del tiempo, múltiples estudios han analizado la influencia del optimismo en la salud y el bienestar y los especialistas han vinculado una perspectiva optimista con diversos beneficios tanto físicos como mentales.
A raíz de este impacto positivo, el optimismo se convierte en una herramienta esencial para aumentar las emociones positivas.
El acto de pensar de manera optimista consiste en sustituir ideas y percepciones que nos limitan por visiones más equilibradas y esperanzadoras.
Así, en vez de ceder ante un obstáculo por medio de pensamientos como «Esto está más allá de mis capacidades», una mentalidad optimista diría: «Esto es complicado, pero lo superaré y sacaré una lección de ello».
Reconocer y festejar los avances, incluso si son menores, potencia nuestra seguridad y nos impulsa a continuar.
De igual manera, estar en compañía de personas positivas y dotadas puede inspirarnos, al fortalecer nuestra esperanza y capacidad de recuperación.
4. Busca el sentido del humor
A través de la perspectiva humorística, conseguimos afrontar obstáculos con un enfoque diferente.
Esto permite liberarnos del estrés y reducir preocupaciones, ya que la risa estimula la liberación de endorfinas, las cuales están vinculadas a la felicidad.
Además, en un estudio publicado en Frontiers in psychology se encontró que, en general, el sentido del humor mejora el bienestar subjetivo.
Para fomentar y desarrollar este don, existen múltiples recursos a los que podemos recurrir.
Por ejemplo, ver películas o series humorísticas, deleitarse con la lectura de chistes o cómics que nos hagan sonreír o involucrarse en juegos lúdicos que estimulen nuestra inventiva son algunas formas idóneas de lograrlo.
Otro recurso valioso es la risoterapia, una técnica terapéutica que incentiva la risa intencionada y deliberada, por medio de la cual se pueden potenciar las emociones positivas.
No solo eleva nuestro ánimo, sino que también revitaliza nuestro sistema inmunitario, optimiza la oxigenación corporal y refuerza nuestra tolerancia al dolor.
En consecuencia, no olvides que el sentido del humor va más allá de una simple carcajada, representa un elemento esencial para vivir de manera saludable, armónica y satisfactoria.
5. Disfruta de tus aficiones
Las actividades que nos apasionan y que realizamos con placer son las que llamamos aficiones.
Entre ellas están leer, escribir, pintar, tocar un instrumento, bailar, cocinar, practicar deporte o viajar. Sin embargo, cada quien está en la libertad de escoger las que más se acoplen a sus gustos.
En este sentido, es recomendable que reserves momentos determinados para que te sumerjas en tus intereses y saques el mayor provecho de tu tiempo.
De hecho, un artículo de Psychosomatic medicine indica que las actividades de ocio placenteras se asocian con una mejor salud y bienestar.
Por ende, son una herramienta útil para potenciar tus emociones positivas.
Cabe señalar que no se trata de verlo como un deber, sino de vivirlo con naturalidad y la libertad que amerita.
Además, recuerda que compartir tus gustos con otros aumenta el placer.
Al interactuar con personas que tienen gustos similares, no solo amplías tu perspectiva, sino que también creas vínculos basados en pasiones comunes.
En la actualidad, con el apoyo de la tecnología y plataformas digitales, es más fácil unirse a comunidades, grupos o personas que se emocionan por las mismas cosas, ya sea de manera presencial o en línea.
Aprovecha estos recursos y dale rienda suelta a tus aficiones.
6. Practica la amabilidad
Al ser amables, no solo generamos un ambiente positivo a nuestro alrededor, sino que también creamos un espacio donde las personas pueden sentirse apreciadas y escuchadas.
Desde la American Heart Association, se recalca el hecho de que ser amable ofrece ventajas para la salud, dado que nos brinda una sensación de plenitud y gratificación que refuerza nuestra confianza en nosotros mismos.
De igual manera, la amabilidad estimula la empatía, lo que permite ponernos en los zapatos de los demás y así comprender y valorar sus emociones y puntos de vista.
Los pequeños gestos, como sonreír, saludar con sinceridad, prestar atención cuando alguien nos habla, reconocer las cualidades y esfuerzos de los demás u ofrecer ayuda cuando vemos que alguien la necesita pueden marcar una gran diferencia en el día de alguien.
Estas acciones no solo benefician a quienes reciben la ayuda: nos enriquecen como personas.
Por consiguiente, contamos con diferentes oportunidades de hacer la diferencia, tales como apoyar a personas en situación de vulnerabilidad o fomentar el cuidado de nuestro preciado medio ambiente.
7. Conéctate con la naturaleza
Según la American Psychological Association, la naturaleza y las emociones positivas, como la felicidad, tienen una relación bastante íntima.
Por tanto, para potenciar las emociones positivas y conectarte con la naturaleza, puedes salir al aire libre y disfrutar del sol, del viento, de las plantas y de los animales.
Asimismo, puedes ejecutar actividades como caminar, correr, montar en bicicleta o acampar.
Otra estrategia es tener plantas o mascotas en tu casa o en tu trabajo o decorar tu espacio con elementos naturales, tales como piedras, flores o conchas.
En este sentido, vale la pena enunciarte algunos beneficios que trae el conectarte con la naturaleza:
-Salud física: ofrece aire limpio, luz natural y espacios verdes que mejoran tu salud cardiovascular, respiratoria e inmunológica.
Al ejercitarte al aire libre, consumes calorías, moldeas tus músculos y endureces tus huesos.
-Salud mental: te ayuda a relajarte, a soltar tensiones y a sentirte más feliz.
Liberas endorfinas, serotonina y dopamina, que son hormonas que regulan tu estado de ánimo, tu sueño y tu apetito.
También disminuyes los niveles de cortisol, que es una hormona que se relaciona con el estrés y la ansiedad.
-La creatividad: potencia tu imaginación, tu curiosidad y tu capacidad de resolver problemas.
Además, te expones a nuevos estímulos sensoriales, emocionales y cognitivos que enriquecen tu mente y tu espíritu.
-Las relaciones: te brinda la oportunidad de compartir experiencias positivas con otras personas que tienen intereses similares.
Puedes conocer gente nueva, hacer amigos o fortalecer los vínculos con tus seres queridos.
Las emociones positivas: una fuente de bienestar físico y mental
Como pudiste leer, hay varias formas de potenciar las emociones positivas y de cambiar varios aspectos que no marchen bien en tu vida.
Por ende, puedes probar con las que más se adapten a ti y tus necesidades.
Lo importante es que recuerdes que tu actitud es un punto clave en esta tarea, dado que con ella puedes enfocarte y ser constante con tus propósitos.
De seguro, con el tiempo notarás los beneficios en tu salud física y mental, lo que te ayudará a tener un mejor desempeño en diferentes facetas de tu vida.
Haz el cambio ahora.
Humor desde las
redes sociales...
1.
Me pidió que la ponga como perrito.
Ahí está, atada en el patio desde anoche, enojada como un Pitbull.
Uno hace lo que le piden y se enojan...
No hay manera de conformar a las mujeres.
(Gracias Rodolfo !!!)
2.
Una polilla le pregunta a otra:
-”¿Trajiste comida?”
-”Sí, traje.”
(Gracias Guido !!!)
3.
Un oso polar no tiene frío.
Pero un oso bipolar, a veces sí y a veces no.
(Gracias Gonzalo !!!)
4.
Si tienen frío, acuéstense en la esquina de su pieza.
Tiene 90 grados.
(Gracias Patricia !!!)
5.
Entra un tipo a una tienda y pide:
-”Buenas , quería una camiseta de alguien inspirador.”
El dependiente dice:
-”¿Ghandi?”
-”No, mediana que yo soy talla M.”
(Gracias Susana !!!)
6.
-”Amo los mensajes de voz.”
-”Yo los detesto.”
-”Sí, esos también me gustan, pero más los de voz.”
Tonterías
breves...
1.
Si la Virgen María hubiera tenido 3 hijos:
¿Serían “trijisus”?
2.
¿Cómo se despiden los químicos entre ellos?
Adiós, ácido un placer.
3.
Mientras tanto, en casa de músicos:
-”¿DoReFa Mi FaFa?”
-”Fa DoMiDo”
-”¿DoRe Fa DoMiDo MiFaFa?”
-”SolRe SolFa”
-”¿Mi FaFa Fa DoMiDo SolRe SolFa?”
-”Si Mi Sol”
4.
¿Cómo te das cuenta que un zombi llega a la tercera edad?
Porque zombiejitos...
(Gracias Gonzalo !!!)
5.
Pregunta la maestra de matemáticas:
-”Jaimito, ¿Cuánto es 2 x 2?”
Y Jaimito dice:
-”Un empate.”
-”¿Y 2 x 1?”
-”Una oferta.”
6.
Llega Pepito a la escuela llorando y la maestra le pregunta:
-”¿Qué pasó Pepito?”
-”¡Me asaltaron maestra!”
-”¡Ay, Dios mío! ¿Y qué te robaron?”
-”La tarea...”
(Gracias Robert !!!)
Cosas de gauchos...
1.
-”No sabés, vengo preocupado porque anoche lo desollaron al Braulio.”
-”¡No me digas! ¿Lo mataron?”
-”¡No, le robaron todas las ollas!”
2.
-”Zoilo, ayúdeme a agarrar una oveja.”
-”¿Qué, la quiere agarrar para comerla?”
-”No, si va a ser para hacerme un pullover...”
3.
-”Zenón, Usté sabe que ayer murió el Anastasio de un soplo.”
-”¿Al corazón?”
-”No, se subió al molino y lo tiró a la mierda el viento...”
(Gracias Rodolfo !!!)
Tenerlo todo...
Una maestra quiso explicarle a los niños el concepto de que nadie puede tener todo y de pronto preguntó:
-”¿O alguien puede tener todo?”
Levanta la mano Paquito.
-”Si, seño, nosotros tenemos todo, porque tenemos una casa de 1500 metros, tenemos 2 coches, tenemos un caballo, tenemos 3 perros, tenemos una moto, y en la cocina tenemos 20 aparatos.”
-”¿Y tienen avión?”
-”No, avión no.”
-”Ves, no tienen todo, nadie puede tener todo.”
Fernandito dice:
-”Seño, nosotros sí.”
-”¿Por qué Fernandito?”
-”Tenemos casa, tenemos perro, tenemos coches, y mi papá tiene un avioncito y nos lleva a dar vueltas a veces.”
-”¿Y tienen barco?”
-”Barco no.”
-”Nadie puede tener todo, nadie.”
Pepito dice:
-”Nosotros sí.”
-”¿Por qué Pepito?”
-”El otro día mi hermana trajo al novio a la casa para presentárselo a mis papás. Entró el novio peinado así a lo punk, con piercing, tatuado, cuatro pelos, argolla, fumando... Mi papá lo vio y nos dijo: '¡Esto es lo único que nos faltaba!'... Tenemos todo.”
Preguntontas...
1.
¿Cómo se llama la última monja que echaron de Perú?
Sor Bete de Lima...
2.
¿Cuál es el sueño de una servilleta?
Ser billete.
3.
¿En qué se convierte una moto si le pegas un chicle?
En una moto chicleta...
4.
¿Cómo se dice 'demonio' en vasco?
Devil Bao.
5.
¿En que se diferencia una calculadora de una toalla?
Con la calculadora se calcula.
Con la toalla, secalculo...
(Gracias Susana !!!)
Sutilezas...
1.
Gomperio Hoffo, líder sindical, fue a una casa de asignación y le preguntó a la mariscala (así se llama en el argot del bajo mundo a la administradora de un burdel):
-”Dígame usted, si gasto aquí 600 pesos en una mujer ¿cuánto recibe ella?”
Respondió la madama:
-”La casa se queda con 400 pesos, y a ella le damos 200.”
-”¡Eso es un abuso intolerable!”, -clamó Hoffo, -”¡Llevaré mi negocio a otra parte!”
-”Me vale”, -respondió con desdén la perendeca, -”Por lo que veo su negocio no ha de ser muy grande.”
Fue a otro lupanar el líder sindical, y le hizo la misma pregunta a la señora que lo regenteaba:
-”Si gasto aquí 600 pesos en una mujer ¿cuánto recibe ella?”
Contestó la daifa:
-”Se lleva 400 pesos, y 200 son para la casa.”
-”Eso me gusta”, -dijo entonces el sindicalista, -”Llame usted a aquella joven y linda muchacha que veo allá, de hermoso rostro, cabellera bruna, turgente busto, cintura de odalisca o hurí, grupa de potra arábiga y alabastrinas piernas bien torneadas.” (Nota. ¿Por qué mencionaría el rostro y la cabellera?)
Le dice la madama:
-”Lo siento, caballero. Tendrá usted que ir con Uglicia, aquella mujer añosa y fea que está allá. A ella le corresponde el turno por derecho de escalafón.”
2.
El gerente de la Cámara de Comerciantes de aquel pueblo le comentó al señor que llegó a establecerse ahí:
-”En este pueblo hay demasiados bares, demasiadas casas de mala nota, demasiados moteles de pago por evento, demasiados casinos de juego... Claro, el pueblo tiene también algunas desventajas.”
3.
Capronio, sujeto ruin y desconsiderado, le dijo a su mujer:
-”Creo que nunca podré olvidar el día en que te conocí.”
-”¡Ay!”, -se emocionó ella, conmovida.
-”Pero seguiré intentándolo...”, -remató el canalla.
4.
-”Tengo un grave problema de eyaculación prematura.”
Así le dijo con angustia un individuo de nombre Celerino Yakabé a Sigmund Duerf, psiquiatra eminentísimo.
Inquirió el analista:
-”¿En qué momento de la relación termina usted?”
Responde con gemebunda voz el lacerado:
-”Entre cómo te llamas y de qué signo eres...”
5.
El reverendo Minischlong, pastor de un pequeño pueblo en el Bible Belt americano, pasó a mejor vida.
Las amigas de la viuda dejaron pasar un tiempo razonable –cuatro días– y se aplicaron luego a buscarle un nuevo marido a la señora.
El único candidato disponible era el carnicero del lugar, mister Dingus.
A la interesada no le gustó el partido.
¿Cómo se iba a casar con aquel hombre rudo e ineducado, después de haber sido la esposa de un Doctor in Divinity especializado en Homiletics?
Pero se acercaba ya el invierno, y además el precio de la carne estaba por las nubes, de modo que finalmente aceptó las atenciones del toroso tablajero, y unos meses después lo desposó.
El primer día de casados le dijo el hombre al despertar por la mañana:
-”Mi padre, que de Dios goce, me enseñó que el hombre debe hacerle el amor a su mujer al comenzar el día.”
Horas después se hallaba la recién casada en la cocina cuando irrumpió el toroso marido, cuya carnicería estaba en la planta baja de la casa.
-”Mi abuelo, may he rest in peace”, -le dijo a la asombrada esposa, -”me enseñó que el hombre debe hacerle el amor a su mujer a mediodía.”
Y esa noche, cuando ella se disponía apenas a recitar sus oraciones, su flamante marido la tomó por la cintura y le dijo al tiempo que la hacía caer sobre la cama:
-”Mi bisabuelo, de feliz memoria, me enseñó que el hombre debe hacerle el amor a su mujer al término de la jornada.”
Igual, con las mismas tres sesiones, sucedió los días siguientes.
El domingo, en la iglesia, las amigas de la flamante novia le preguntaron cómo le estaba yendo con su nuevo esposo:
-”No tiene educación formal”, -les dijo ella con una gran sonrisa. -”pero de sus ancestros recibió valiosas enseñanzas...”
El náufrago...
Un yuppi ambicioso decidió por fin tomarse unas vacaciones.
Hizo una reserva para un crucero por el Caribe y se dispuso a pasar la mejor época de su vida... por el momento.
De forma inesperada, se formo un tifón que hizo naufragar el barco en pocos minutos.
Cuando el hombre volvió en sí, se encontró en una playa sin nadie a su alrededor, ni víveres, ni nada que no fueran plátanos y cocos.
Acostumbrado a la vida en hoteles de cuatro estrellas, este hombre no tenia ni idea de lo que hacer.
Se pasó los siguientes cuatro meses odiando los plátanos, bebiendo coco, añorando su vida pasada y fijando su mirada en el horizonte en busca de un barco que viniera a rescatarlo.
Un día, estaba tumbado en la arena, cuando percibió por el rabillo del ojo algo que se movía.
Era un barco de remos, y en él iba la mujer más hermosa que el había visto jamás.
Ella llegó remando hasta él y le preguntó asombrada:
-”¿De dónde has venido? ¿Cómo has llegado hasta aquí?”
-”Vengo remando desde el otro lado de la isla”, -continuó, -”Vine a parar aquí cuando mi barco se hundió.”
-”Asombroso”, -dijo él, -”No sabia que hubiera habido más supervivientes. ¿Cuantos son? Tuviieron mucha suerte de que el mar arrojara a su playa esta barca de remos.”
-”Estoy yo sola”, -dijo la mujer, -”Y el mar no llevó esta barca a la playa, ni esta barca ni nada de nada.”
Él estaba confuso.
-”Entonces, ¿como has conseguido la barca?”
-”Es fácil”, -repuso la mujer, -”Yo misma hice la barca de materiales que he ido encontrando por la isla. Los remos están hechos con troncos de árboles de caucho, el fondo lo tejí con ramas de palmera y los laterales y la popa están hechos de madera de eucalipto.”
-”Pe..pe..pero eso es imposible.”, -tartamudeó el hombre, -”No tienes herramientas, ¿como has podido hacerlo?”
-”¡Ah! ¡No ha habido ningún problema en eso!”, -replicó la mujer, -”Al sur de la isla hay unos estratos poco comunes de roca aluvial. Me di cuenta de que si lo calentaba en el horno hasta una cierta temperatura, podía obtener una especie de hierro bastante dúctil. Lo utilicé para hacer algunas herramientas y con ellas el resto del material que necesitaba. Pero basta ya de hablar de estas cosas. ¿Dónde vives?”
Bastante avergonzado el hombre contestó que había estado durmiendo en la playa todo el tiempo.
-”Bien”, -dijo ella, -”ven conmigo a la barca y vayamos donde yo vivo.”
Después de unos pocos minutos remando, ella atracó el bote en un pequeño embarcadero.
El hombre miraba el lugar al que habían llegado.
Delante de él se abría un camino de piedras que conducía a un pequeñoo bungalow pintado de azul y blanco.
Mientras la mujer amarraba el bote con una cuerda tejida en cáñamo, el hombre solamente era capaz de permanecer de pie mirándolo todo como atontado.
Mientras caminaba hacia el interior de la casa ella dijo de modo informal:
-”No es gran cosa, pero yo le llamo mi casa. Siéntate por favor, ¿te apetece beber algo?”
-”No, no gracias...”, -dijo el todavía aturdido, -”soy incapaz de beber una gota más de zumo de coco.”
-”No, no es zumo de coco”, -replicó la mujer, -”Tengo un refresco, ¿te va la piña colada?”
Tratando de esconder su continua vergüenza, el hombre aceptó y ambos se sentaron en el sofá a charlar.
Después de que hubieran intercambiado sus historias, la mujer dijo:
-”Si no te importa, voy a ponerme algo más cómodo. ¿Te gustaria darte una ducha y un afeitado? Hay una maquinilla de afeitar arriba en el armario del cuarto de baño.”
Sin preguntar nada más, el hombre fue al baño.
En el armario había una maquinilla hecha de hueso tallado.
Dos conchas afiladas se ajustaban a presión a ambos lados de un eje en cuyo extremo había engarzado un mecanismo giratorio.
-”¡Esta mujer es increíble!”, -exclamó el hombre, -”¿Con qué me sorprenderá la próxima vez?”
Cuando él volvió, se encontró que la mujer llevaba como único atuendo unas hojas de parra estratégicamente situadas y un intenso aroma a magnolias.
Ella le hizo señas con la mano para que se sentara a su lado.
-”Dime”, -comenzó a musitarle con voz sugerente, mientras se sentaba más cerca de él:
-”Hemos estado aquí durante mucho tiempo. Te habrás sentido muy solo. Estoy segura de que hay algo que realmente te gustaría hacer ahora, algo que has estado añorando durante todos estos meses. ¿Verdad?”, -dijo mirándole a los ojos directamente.
Él no podía creer lo que estaba oyendo:
-”¿Quieres decir...”, -replicó, -”...que puedo ver desde aquí mi correo electrónico?”
¡Estás
iguaaaalll!... (Por
Armando De Giácomo)
Con el auge del Facebook y de todas estas llamadas “redes sociales”, se han puesto de moda las reuniones de “ex”.
Ex compañeros de primaria, de secundaria, de club, de colimba, de bricolage, de meditación, de rinraje, y así puedo seguir nombrando actividades hasta que se me acalambren los dedos.
El asunto es fácil: basta con teclear un nombre y un apellido para que esa persona que hace tanto que no vemos y que tanto buscamos aparezca.
Bueno, en realidad no es tan así, solo se hará visible si está registrada en alguna de estas “redes”.
Pero si no está fulano, está mengano, quien nos conectará con el primero y a la larga todos se irán arrimando al fogón.
Virtual, pero fogón al fin.
Y el momento culminante es cuando se produce el ansiado reencuentro.
Porque allí todos se ven las caras.
O lo que el paso del tiempo ha hecho con sus caras y con todo lo que está entre ellas y el piso.
Y esto genera una gran expectativa previa, sobre todo cuando se trata de gente de una misma edad (colegio, colimba...).
Todos quieren ver en qué “estado” se encuentra el resto.
El “jopende” quiere disfrutar viendo la debacle de sus amigos y el “arruinado” sabe que va a asistir a una sesión de masoquismo porque intuye que la concurrencia lucirá saludable y jovial.
Lo primero que sale a la luz son los “estados civiles”.
Está el casado y en perfecta armonía.
Está el que padece el matrimonio.
El que en cualquier momento lanza a su mujer por el balcón.
El que se vino con 800 fotos de sus hijos.
El que se separó una vez.
El que se separó dos veces.
El que se separó tres.
Está el que nunca se casó y vive una eterna adolescencia:
-”Anoche estuve en la Creamfields”, -te tira el cuarentón, -”No sabés; una de pendejas...”
La guita y el progreso laboral son motivo de orgullo para unos y una pesada carga para otros.
-”Soy el CEO de una multinacional con oficinas en Puerto Madero. No sabés lo que es. Primer Mundo, macho.”, -te escupe uno, mientras le da una larga aspirada a un habano.
Y en ese momento te acordás de cuando le prestabas las monedas para que se pudiera comprar el "chegusán" en el recreo.
-”¿Y a vos, che? ¿Cómo te fue?”, -te pregunta el mismo personaje.
Y no te queda otra que confesarle que estás cobrando un Plan Trabajar, pero se lo decís bajito para que no trascienda demasiado.
-”Pero es momentáneo, ¿eh?...”, -le aclarás por las dudas, como si esto te diera otro status.
-”Yo en este momento no estoy haciendo nada...”, -agrega un tercero, -”...Para cobrar un sueldito de 500 mangos me quedo en mi casa. Yo estoy esperando que salga algo de lo mío.”, -remata canchero para que quede claro que es un desocupado VIP.
-”¿Y de Federico saben algo?”, -pregunta el del habano.
Alguien acota que sigue metido con el teatro.
-”Je, no cambió nada Fede. Siempre haciendo las mismas boludeces...”, -dispara despectivo el winner de Puerto Madero.
Los gustos y las costumbres también se enarbolan como un símbolo de juventud y progreso.
Uno se jacta de hacer pilates y salir a correr 3 veces por semana con un personal trainer.
Otro comenta que se mudo a un country, que se hizo fana del sushi y de la TV digital, y que se acaba de bajar de Internet la discografía completa de Coldplay.
Un cool, el tipo.
Vos, en cambio, anunciás que el lunes vas a comenzar la dieta para bajar los 40 kilos que tenés de más y que para tu cumpleaños tu jermu te regaló el último de Cacho Castaña.
¡Ah!, y en cassette, porque el reproductor de CD lo vendiste para pagar las expensas de tu monoambiente de Fuerte Apache.
Si el grupo de “ex” en cuestión era mixto se genera una expectativa extra.
Querés ver cómo está ahora la chica que te gustaba y también querés saber si la que no te gustaba, con los años mejoró algo.
Por ahí en una de esas...
De repente sentís un alivio bárbaro al ver que la otrora infartante Carmencita hoy parece una criatura salida de los avernos, pero te la querés cortar al ver que ese bagayito que siempre descartaste hoy es una diosa que está felizmente casada y con un chabón que te triplica en facha.
Los temas de conversación giran casi exclusivamente en torno a esa actividad que los unió en el pasado.
-”¿Te acordás de Jorgito? ¡¡¡Tenía menos fútbol que la revista Para Ti!!! ¡¡¡Jua, jua!!!”, -vocifera uno si los muchachos en cuestión se dedicaban a correr atrás de la redonda.
-”¿Se acuerdan del día en que se nos cayó el cielo raso mientras dábamos el examen de matemática?”, -rememora otro si el grupete se conoce de la secundaria.
Y así irán evocando cosa por cosa hasta que los recuerdos se vayan escurriendo como por el desagüe de una bañadera y se haga la hora de irse cada uno a su casa.
Y la despedida tiene sabor a un “hasta siempre”.
Todos sospechan que el próximo encuentro tiene fecha incierta.
Y es lógico; ya no hay expectativas, no hay historias que recordar y no hay vidas que contar.
También hay fracasos que ocultar.
Lo que acaba de ocurrir fue un flash, un liso y llano viaje en la máquina del tiempo, un efímero tour al pasado con pasaje de regreso al presente.
Porque todos deben continuar con sus vidas, darles de morfar a sus hijos y sobrevivir en sus trabajos.
Ya no somos los mismos.
Ya en la calle las escenas se repiten: abrazos fraternales, lágrimas, el clásico “¡saludos a tus viejos!”, alguien que te pregunta por tu hermana, intercambios de mails, charlas de último momento de los que en la reunión no se dieron bola...
Y mientras el winner introduce la llave en su Audi modelo 2008 y pregunta si “acerca” a alguien, se escucha esa frase/expresión de deseo que de tan repetida se vuelve graciosa, vacía, insoportable:
-”¡¡Che, tenemos que vernos más seguido!! ¡¡Que no se corte!!”