Fin de semana: Viernes 3 a Domingo 5 de Diciembre de 2.021
Holaaa samigooosss !!!
Esta semana estamos de vuelta con un artículo sobre los factores que influyen en el humor, chistes variados, humor recibido desde las redes sociales, cosas de galenos, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy divertidos. Esperamos que no nos hayan extrañado mucho, que lo disfruten y que tengan un excelente fin de semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
¿Qué factores influyen en nuestro humor? (Por Francisco Pérez)
Humor es el tono sentimental, agradable o desagradable, que experimenta internamente una persona.
Por lo tanto, no estamos hablando de aquello que nos hace sonreír o reír a carcajadas.
Generalmente, está vinculado a un objeto exterior (acontecimiento, lugar, otra persona, etc.) o a un pensamiento propio.
El humor se refiere exclusivamente a los sentimientos internos, o sea, subjetivos.
No abarca la manifestación exterior de los mismos.
Cuando tenemos en cuenta los sentimientos internos y su expresión externa, hablamos de afecto y no de humor.
Encontrarse de buen humor es estar alegres
Es una expresión coloquial y habitual el decir: “estoy de buen humor” o “estoy de mal humor”.
Esto lo decimos cuando queremos reflejar nuestra disposición anímica ante las circunstancias ambientales.
Cuando nos encontramos de buen humor nuestro tono vital y sentimental se encuentra fortalecido.
Nos sentimos alegres y sintonizamos bien con todos los acontecimientos positivos que nos rodean.
Si estamos de buen humor nos encontramos optimistas y tenemos ganas de hacer cosas.
Tenemos ganas de conectar con otras personas, divertirnos y sacar provecho de nuestras experiencias cotidianas.
Asimismo, disponemos de una mayor capacidad de resistencia para afrontar los posibles obstáculos.
Tendemos a minimizar los contratiempos, restándoles importancia, debido al optimismo generado por nuestro buen humor.
Cuando estamos de mal humor no estamos para nadie
Por el contrario, cuando nos encontramos de mal humor nos colocamos en el polo opuesto.
Nuestra disposición anímica se tiñe de pesimismo y nos sentimos apáticos.
Estamos desganados y faltos de interés por todo aquello que requiera un mínimo esfuerzo.
De esta forma, los contratiempos nos parecen complicaciones fastidiosas e insalvables.
Esto empeora aún más nuestro estado.
Preferimos que nos dejen en paz y no nos moleste la gente, por lo que tendemos a evitar las relaciones sociales.
¿Qué factores influyen?
Si tratamos de analizar qué factores influyen en el humor, veremos que son innumerables.
Unos factores son externos, procedentes del medio ambiente que rodea la vida de las personas.
Otros factores son internos, procedentes de la propia persona y que aparecen en forma de sensaciones físicas, psíquicas o combinadas.
Una clasificación de los factores determinantes de los cambios de humor nunca sería acertada, ya que una característica básica de los mismos es que son específicos de cada persona.
Es decir, cada persona es sensible a unos determinados factores que son particulares.
Un mismo acontecimiento actúa en el humor de varias personas de distinta manera, según su temperamento y carácter.
Para comprobar esto podríamos recurrir a un sencillo experimento.
Este experimento consistiría en acudir a una reunión social y detenernos a observar a cada uno de los asistentes, tratando de percibir su estado de ánimo, su humor predominante.
Probablemente veríamos a alguno alegre, radiante de felicidad, charlatán y lleno de entusiasmo.
No lejos de él veríamos a otro, callado, taciturno, ausente, actuando como si la fiesta no fuese con él.
Un poco más allá veríamos a un tercero, burlón, arrogante y presuntuoso que no cesa de llamar la atención.
Sentado en un rincón, tal vez otro esté deleitándose con la música.
Como vemos, el acontecimiento y los estímulos ambientales son comunes a todos; sin embargo, la reacción de cada uno es muy distinta.
Es por esto que nuestro humor depende de lo que pensemos y hagamos en determinadas situaciones.
Nuestra biografía determina nuestro estado de ánimo
Lo que para una persona es maravilloso para otra puede ser horripilante.
Así es en la mayoría de los casos.
Cada persona es un conjunto de vivencias, experiencias y recuerdos archivados a lo largo de toda su existencia.
A esto es a lo que llamamos biografía.
Cada una de estas vivencias, experiencias y recuerdos va acompañado de un sentimiento, una determinada emoción, que se activa cuando nos encontramos ante una circunstancia que los excita.
No es, pues, el hecho determinante en sí el que modula nuestro humor.
Lo que lo modula es la integración mental que hacemos del mismo en nuestro interior, con toda la carga emotiva que ello supone.
Así pues, cuando nos preguntamos qué cosas influyen en nuestro humor, podemos afirmar que todas aquellas que provoquen en nosotros una reacción emotiva, tanto positiva como negativa.
Hacer un listado de las mismas sería una tarea larga, pero valiosa para nuestro autoconocimiento.
Humor desde las redes sociales…
1.
Un reciente estudio dice que las mujeres que tienen sobrepeso viven mucho más que los hombres que se lo mencionan...
2.
En la sala de espera repleta, la recepcionista informa:
-”¡Atención! Para proteger la privacidad, no podemos llamar a los pacientes por su nombre.”
Y luego llama:
-”Que pase la señora que tiene hemorroides...”
(Gracias Iche !!!)
3.
El médico revisa al paciente y le dice:
-”No puede comer jamón, ni mariscos, ni asado…”
El paciente pregunta:
-”¿Qué tengo, doctor?”
-”Una jubilación de mierda...”
(Gracias Marcelo M. !!!)
4.
-”Dice mi mujer, que este vino combina muy bien con queso.”
-”Se dice ‘marida’…”
-”Dice mi marida, que este vino combina muy bien con queso.”
(Gracias Marcelo G. !!!)
De galenos...
1.
Un hombre se encuentra con un amigo por la calle y le dice:
-”Manolo ¿qué te pasa que estás blanco?”
-”Nada Pepe, que vengo del médico y me ha dicho que deje de beber, fumar, hacer el amor...”
-”Y ¿qué vas a hacer?”
-”Pues qué quieres que haga Pepe, cambiar de médico.”
2.
Tengo tres llamadas perdidas de mi oftalmólogo...
El de ver me llama.
3.
-”Doctor, un ciego quiere verlo.”
-”Dígale que yo no hago milagros.”
4.
-”Doctor, mi mujer tiene tres pechos.”
-”¡Ah! Y quiere que le extirpe uno de ellos, ¿verdad?”
-”No, que me implante a mí otra mano.”
5.
-”Doctor, doctor, no sé lo que me pasa que cada vez que tomo café me duele el ojo derecho.”
-”¿Has probado a sacar la cucharilla de la taza?”
6.
Uno que va al dentista y…
-”A ver, abra la boca.”
-”¡AAAHHH!”
-”Pero no la abra tanto…”
-”¿No me tiene que meter las pinzas?”
-”Sí, ¡pero yo me quedo fuera!”
7.
Llega un paciente a la consulta del médico, y dice:
-”Doctor, tengo un problema. Nadie me hace caso.”
-”Que pase el siguiente.”
8.
En el hospital el médico le dice a la enfermera:
-”Está bien que le tenga usted miedo al contagio, señorita, pero eso de dispararles a los pacientes el supositorio desde lejos, y con cerbatana es pasarse.”
9.
Pepita, la enfermera, atiende la llamada telefónica que se está produciendo en la consulta.
-”¿Sí, dígame?”
-”¿Oiga, el doctor Mata?”
-”Sí señor. ¿Qué desea?”
-”Anular la visita.”
(Gracias Alejandro !!!)
Cosas que pasan...
1.
La esposa le pregunta al marido:
-”Voy al supermercado, ¿necesitas algo?”
El marido contesta:
-”Necesito darle sentido a mi vida, y definirle un propósito a mi existencia. Busco la certeza de un logro que dé a mi alma la plenitud que necesita. Quiero estar en unidad con el Todo, descubrir la espiritualidad inherente a mi condición humana y debo alcanzar la trascendencia…”
-”¿Podés ser más específico?”
-”Dos packs de cerveza, mortadela, queso y salamín…”
2.
-”Mi abuelo llegó a los 104 años y se fumaba 3 habanos por día, tomaba whisky importado todas las noches, comía mariscos 3 veces por semana, visitaba a su joven y bella amante asiduamente…”
-”¿Y de qué murió?”
-”Lo tuvimos que matar, ¡nos salía carísimo!”
(Gracias Iche !!!)
Variaditos...
1.
Un hombre lleva a la clínica a su mujer que está a punto de parir.
Las contracciones la hacen aullar de dolor.
El médico les dice:
-”Miren, tenemos una máquina nueva que le saca los dolores de parto a la madre y se los pasa al padre. ¿La quieren probar?”
-”Sí”, -responde el marido, -”me encantaría aliviar a mi mujer.”
El médico regula la máquina para que le dé al hombre un 10% del dolor de parto.
-”No siento ningún dolor. Aumente la intensidad.”
El médico aumenta a 20%.
-”Sigo sin sentir nada. Deme más dolor.”
El médico sube a 50%.
-”Esto es una papa, no siento nada, ¿Quién dijo que un parto duele? ¡Deme todo el dolor de mi mujer!”
El bebé nace, la madre está feliz porque no sintió nada, y el marido se siente un macho bárbaro porque tampoco sintió dolor.
Y cuando los tres vuelven a casa ven al jardinero muerto en la puerta.
2.
Pepe, 71 años, en su primer día de clases de informática para jubilados.
Windows 10: “Introduzca su contraseña”
Pepe: “pepe”
Windows 10: “Lo siento, la contraseña no debe ser su nombre”
Pepe: “pepi”
Windows 10: “Lo siento, la contraseña debe contener al menos 10 caracteres”
Pepe: “pepinillos”
Windows 10: “Lo siento, la contraseña debe contener al menos un número”
Pepe: “dos pepinillos”
Windows 10: “Lo siento, la contraseña debe contener al menos un número en forma de guarismo”
Pepe: “2 pepinillos”
Windows 10: “Lo siento, la contraseña no debe tener espacios entre si”
Pepe: “2putospepinillos”
Windows 10: “Lo siento, la contraseña debe contener al menos una mayúscula”
Pepe: “2PUTOSpepinillos”
Windows 10: “Lo siento, la contraseña no puede contener mayúsculas sucesivas”
Pepe: “¡2PutOsPepinillosdeMierda!”
Windows 10: “Lo siento, la contraseña no puede contener signos de puntuación ni de admiración”
Pepe: “2PutOsPepinillosdeMierdaQueTePuedesMeterEnElCulo”
Windows 10: “Lo siento, esta contraseña ya existe”
(Gracias Marcelo !!!)
Sutilezas...
1.
El golf se ha puesto muy de moda en estos últimos días.
Resulta natural, entonces, que narre un cuento relacionado con ése que no es juego, sino tortura masoquista, tanto que quienes lo practican necesitan siempre el hoyo 19 después de haber recorrido los otros 18.
Un golfista les comentó a sus compañeros en el club:
-”Mi señora acaba de empezar a jugar golf. El juego la ha apasionado en tal manera que ahora me da sexo sólo una vez a la semana.”
-”Puedes considerarte afortunado”, -dijo uno de los amigos, -”A nosotros nos lo quitó completamente.”
2.
Uglicia, mujer poco agraciada, le contó a su vecina:
-”Anoche salí del baño sin nada encima. Mi recámara, como sabes, da a la calle, y no me di cuenta de que un hombre me estaba mirando a través de la ventana, pues las persianas estaban subidas.”
-”¡Qué barbaridad!”, -se condolió la otra, -”Debes haber pasado un mal rato. Eso de ser observada por un mirón es muy desagradable.”
-”No es el caso”, -gimió la pobre Uglicia, -”¡El tipo me pidió que bajara las persianas!”
3.
Don Chinguetas, ya lo sabemos, es hombre casquivano.
Nadie lo considera mala bestia; por el contrario, tiene buen natural y hasta se le podría calificar de simpático y amable.
Pero, qué quieren ustedes: le gusta la nalguita, si me es permitido usar aquí esa expresión plebea.
Cierta noche llegó tarde a su casa por haber estado en el departamento de una cierta dama de muy buen parecer que en ocasiones le dispensaba sus favores (cuando andaba necesitada de dinero).
La esposa de don Chinguetas, Macalota, no se dio cuenta de nada, pues estaba ya en el quinto sueño a la llegada de su cónyuge.
Ahora bien: no hay mejor marido que el arrepentido.
Al día siguiente don Chinguetas le envió a su mujer un ramo de flores con una tarjetita que decía: “Siempre tuyo”.
Le compró luego un vaporoso negligé por el cual pagó 5 mil pesos, y en la envoltura del regalo puso estas palabras sugestivas:
-”A la noche.”
La chica de la tienda olvidó quitar la etiqueta con el precio.
Cuando lo vio doña Macalota pensó que con el dinero que costaba el negligé podía comprarse otras prendas más de su gusto.
Lo guardó, pues, con la idea de devolverlo.
Esa noche dejó la recámara en penumbra y se le presentó a su esposo sin nada encima, pensando que el negligé era tan transparente que don Chinguetas no se percataría de que no lo traía puesto.
Le preguntó:
-”¿Te gusta el negligé?”
-”Bastante”, -respondió él, -”Pero por los 5 mil pesos que pagué por él al menos lo deberían haber planchado…”
4.
El capataz le preguntó al nuevo peón:
-”¿Cómo te llamas?”
-”Agapito”, -respondió el trabajador, -”Pero todos me dicen Pito.”
El jefe le dio la bienvenida y le pidió que cavara una zanja.
Poco después llegó otro peón, y el capataz le ordenó señalándole la zanja:
-”Ve a cavar ahí con el Pito.”
Preguntó el recién llegado:
-”¿Qué no tienen un pico o una pala?”
5.
El señor y su esposa trabajaban separadamente en sendas oficinas.
Cierta noche, en la casa, el marido le pidió a su mujer que le copiara un informe que debía presentar el día siguiente.
Ella, molesta, se negó:
-”¿No crees que ya tengo bastante de eso en la oficina?”
Poco después la señora se arrepintió de la forma tan cortante en que había respondido a la solicitud de su esposo.
Fue hacia él, se le sentó en las rodillas y empezó a besarlo y a hacerle caricias incitantes.
Él, a su vez, la rechazó.
Le dijo:
-”¿No crees que ya tengo bastante de eso en la oficina?”
Memorias de una persona muy reservada... (Por Jam Louvier)
Nunca me ha gustado hablar, soy una persona muy reservada.
Prefiero aparentar que escucho, poner cara de atención y de vez en cuando lanzar alguna pregunta que, por su brevedad y no venir a cuento, suelen interpretar cómo trascendente.
Curiosamente, por uno u otro motivo, esta forma de comportarme siempre ha despertado el interés de las mujeres.
Hecho que, junto con un físico nada despreciable y mi tarjeta de presentación con nombre en inglés, “Brand Manager & Public Tender Executive”, de una firma de corsetería al por mayor, ha supuesto que por mi vida hayan pasado un sinfín de féminas de las que guardo un grato recuerdo, y a veces algo más que el recuerdo, las guardo enteritas, con físico y todo.
Eso es lo que sucede cuando uno da el paso y decide casarse.
Se podría decir que no soy de vivir sólo, ser hijo único me marcó.
Así que desde muy pequeño tuve claro que mi familia sería numerosa, cuantos más mejor.
El problema es no saber parar.
Y más cuando vas a hijo y medio por año, hasta sumar once, de tres esposas diferentes.
Simultanear varias vidas, sin contar con uno o dos avatares que te echen una mano, puede resultar ciertamente agotador.
Como bien decía, este carácter mío de poco de hablar conlleva que ninguna de mis mujeres conozca la existencia de las otras.
Explicar mi tendencia a la poligamia con menos de diez palabras es harto complicado y podría ser mal interpretado, así que mejor dejar las cosas tal cual.
Por fortuna las tres responden al mismo nombre con lo que evito equívocos comprometidos.
Con mis hijos tengo más dificultades.
No hay quien acierte con sus nombres compuestos, las combinaciones parecen infinitas.
Así que he optado por llamarlos a todos “mi Princesa”.
A los dos varones este hecho, y que les ponga bragas de la firma de corsetería que represento, les incomoda, pero bueno con los años se han ido acostumbrando.
Además, les da confianza que su padre utilice la misma línea de ropa interior.
Un buen comercial predica con el ejemplo: "si las bragas son buenas para el cliente son buenas para el vendedor".
He de deciros que no hay nada más cómodo que la braga clásica de algodón, aunque por motivos laborales intento cambiar de modelo a diario, y no por capricho o vicio sino por exigencias del mercado.
Mis clientas no realizan ningún pedido sin verme previamente con el género puesto.
Al "culotte" y la "braga faja" no acabo de cogerles el punto, no se adaptan a mis formas, pero ¿qué oficio no tiene sus contras?
Hubo un tiempo en que esta forma de ser me dio más problemas que alegrías.
Es curioso cómo se pueden interpretar los silencios en función del contexto y de la edad.
De pequeño pensaban que era tonto del culo, lo que era ciertamente imperdonable en una familia de superlistos.
Mis padres nunca se tomaron a bien que su único hijo y heredero, en el cual habían depositado tantas esperanzas, fuera presuntamente lelo.
Así que tuve que aprender a desconectar mi interruptor de emociones cuando papá y mamá discutían:
-”¡Ocho años y solo dice jamón y con acento gaditano!, esto es intolerable Cuca que somos del mismo Valladolid..., que te lo digo yo Cuquita, este niño nos ha salido raro de cojones. No es cuestión de logopedas es cuestión de que su cadena de ADN no está bien secuenciada, y eso tiene mal remedio”, -decía papá ante mi atenta y bóvida mirada.
A continuación, mamá procedía a gritar a papá y a recordarle que la Catedrática era ella y él un simple profesor asociado, así que si había problemas de genoma no eran suyos, ni de su estirpe de catedráticos que se remontaba al bisabuelo Don Cuco.
A lo que papá respondía:
-”Sí, pero catedráticos de letras, que a efectos de calidad de ADN vale menos que mi ingeniería.”
Y en este ir y venir de acusaciones mutuas yo observaba sentado desde mi inodoro portátil.
Era como estar en el cine.
Qué actuaciones tan reales, pensaba, aunque el guion no me acababa de convencer.
En alguna de esas refriegas incluso estuve a punto de pedir palomitas, si bien al final siempre cambiaba la palabra "palomitas" por un “mamón (que no jamón)” mal pronunciado, que para mí regocijo jodía especialmente a papá...
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