Fin de semana: Viernes 2 a Domingo 4 de Octubre de 2.020
Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre el humor latinoamericano, chistes breves, humor desde las redes sociales, chistes “sin barbijo”, más sutilezas y unos textos humorísticos muy ingeniosos y divertidos. Esperamos que se diviertan y que pasen todos una muy buena semana.
Esteban Nicolini
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El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
Una (no muy rigurosa) investigación sobre el humor latinoamericano (Por Pepe Pelayo)
La idea de hacer un ensayo investigativo se me ocurrió al leer dos libros.
El primero, fue “El pijama” (DOPESA, Barcelona, 1973), del humorista francés Daniel Daninos.
En él aparece -en la página 111-, el siguiente comentario del autor:
“El sol continuo vuelve el humor más triste que la lluvia. No sólo hay mucho más humor en Inglaterra que en el Perú, sino que el humor de los brasileros o de los mexicanos es infinitamente más trágico que el de los checos y el de los húngaros, que sin embargo, soportan inviernos tan rigurosos como su régimen político”.
El segundo libro fue: “Antología de humoristas franceses contemporáneos” (Tauros. Madrid, 1958), en cuyo prólogo -página 8-, el señor Miguel Salabert cita la siguiente definición concebida por el humorista también francés Hipólito Taine:
“El humor es algo amargo, acre, sombrío, que nace bajo el cielo frío de los países septentrionales y conviene solamente a los espíritus germanos, como la cerveza y el schnaps”.
Cuando leí ambos libros, se me alteró el ego -en latín se conoce como el alter ego-, y escandalizado, enojado y ofendido, concebí entonces la idea de una investigación para demostrar lo contrario a lo que afirman esos caballeros.
Por supuesto, evitando caer en una indigna venganza, pero sí -por qué no decirlo- con deseos de saborear un dulce, necesario y vil desquite, en nombre del humor de Latinoamérica.
Aunque alerta siempre a no caer en el chovinismo barato, en el nacionalismo caro y mucho menos en la xenofobia en oferta o en liquidación.
Entonces me lancé a probar una hipótesis muy atrevida, pero no por ello osada: el humor latinoamericano, tanto en la élite de creación artística, como en lo catalogado como popular -y a veces populista, populoso o populachero-, está a un superior nivel que el humor de cualquier individuo o pueblo de otros continentes de este Planeta, incluyendo las tierras de esos grandes europeos del pensamiento y la literatura que se equivocan -según mi humilde entender- en esas audaces y absurdas afirmaciones.
Y en eso estoy.
Pero incluso estando todavía lejos de alguna conclusión en mi trabajo, ya puedo asegurar que los europeos nos ven como gente vulgar, ampulosa, retórica, extrovertida, violenta, gritona y cursi.
Y para ellos el humor es reflexión, madurez y no tomarse demasiado en serio.
De igual manera puedo afirmar, con mucho temor a equivocarme, que a pesar de nosotros ser alegres y divertidos, fiesteros y bailadores, en el fondo nos tomamos muy en serio.
Demasiado en serio.
Y eso es lo que nos perjudica.
Somos la viceversa de los europeos,los cuales son de apariencia muy seria, pero en el fondo no se toman en serio.
Eso me lleva a una incierta y débil, pero no por eso enclenque conclusión: en Latinoamérica se goza más la vida (o se intenta, a pesar de las desgracias, o como defensa ante las mismas) que en Europa; pero en el Viejo Continente están dadas las condiciones para que surjan creadores de un humor más inteligente, profundo, que haga pensar más y en América Latina, crece mejor el creador de humor chabacano, fácil, ligero y burlón, bajo el manto de la falta de una buena educación, por ejemplo.
Por supuesto, hay excepciones que confirman la regla en ambos casos.
Y por último, casi llego a puerto con mi hipótesis de que el clima no tiene nada que ver con la creación humorística.
El sol o la falta de él, no influye en el humor, por mucho que le duela a los colegas de los libros que leí.
Porque si así fuera no existirían en estas tierras los Les Luthiers, Quino, Fontanarrosa, Cantinflas, Ibargüengoitia, Ares, etc. y los esquimales fueran los grandes humoristas del mundo.
¿Sirve de algo mi investigación?
¿A alguien le importa?
¿Cambiará un poquitín aunque sea entender cómo somos y cómo nos ven?
¿Seguirá avanzando en el mundo la extrema derecha?
¿Qué dijo realmente Eienstein?
¿Quién mató al gobernador?
¿Quo Vadis?
Nota: Como se ve claramente, ésta no es una investigación rigurosa, ni éste es un texto muy serio que digamos. Fue creado así, para corresponder y armonizar con los pocos rigurosos planteamientos de los señores Daninos y Taine, según nuestra humilde opinión.
Gracias.
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Humor desde las redes sociales...
1.
Hay personas que te levantan, aunque estés hecho pedazos…
Se llaman forenses.
2.
Dejen de prohibir tanto…
Que no llego a desobedecer todo.
(Gracias Esther !!!)
3.
-”¿Hay algún doctor?”
-”Yo.”
-”¿Cuál es su especialidad?”
-”Doctor en matemáticas.”
-”Muy bien, doctor, ¡mi amigo se muere!”
-”Uno menos.”
4.
La maestra rural le pregunta al alumno:
-”¿Porque no vino ayer a la escuela, Cachito?”
-”Porque tuve que llevar a la vaca para que la ‘agarre’ el toro.”
-”¿Y eso no lo puede hacer su papá?”
-”Si, mi papá puede, pero la vaca lo prefiere al toro...”
(Gracias Iche !!!)
5.
Último momento:
Si tuviste amonestaciones en el secundario, tampoco podés comprar los 200 dólares.
(Gracias Eduardo !!!)
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Humor en cuarentena...
1.
Qué incómodo no saber cómo saludar ahora:
Puño, codo, beso, piedra, papel o tijera...
2.
Yo también tengo la barriga como una tabla de planchar…
Solo que con el montón de ropa encima.
(Gracias Esther !!!)
3.
Instrucciones para el regreso a la fase 1 de la cuarentena… (Por Pedro Saborido)
1. Volver a aplaudir a las 21 hs.
2. Buscar de nuevo al surfer para que salga y vuelva a ser chivo expiatorio y así, al putearlo en forma colectiva, sentir que estamos unides.
3. Circular textos donde se asegura que el capitalismo se derrumba.
3a. O que de lejos «parece que se derrumba».
4. Zizek dice que «esta vez sí, en esta se viene el comunismo». Algunos dudan por la risita que se le escapa apenas termina de decirlo...
5. Ir a comprar alcohol en gel como para untar un Chevallier.
6. Irse a dormir con una sonrisa pensando que ahora «mucha gente va a valorar el rol del Estado».
7. Rociar los «Don Satur» con lavandina al volver del chino.
8. Intoxicarse con lavandina.
9. Ricardo Alfonsín vuelve a asegurar que «esta es una oportunidad para terminar con la grieta».
10. La gente hace masamadre.
11. Ricardo Alfonsín hace masamadre. No le sale.
12. Aprender a usar el Zoom.
12a. Ponerse en pedo por Zoom.
12b. Tener sexo virtual por Zoom.
12c. Tener sexo con Ricardo Alfonsín por Zoom.
13. Pasarse a Google Meets.
14. Hacer publicaciones en las redes tituladas «Día 102 de cuarentena» y mostrar aburrimiento, problemas de pareja o cómo para entretenerme me vacié un sifón en el ojete.
15. Otra vez cantar «Imaginate» diciendo «Supón». Esta vez con la participación de Beatriz Sarlo.
16. Amenazar médicos y enfermeros que viven en el edificio.
17. Paolo Rocca esta vez se adelanta y reconoce «que es un miserable» y que, bueno, por eso le fue bien.
18. Cacerolazo para que los políticos se bajen el sueldo.
19. De nuevo rumores de libertad a asesinos y violadores. Cacerolazo.
20. Luego cacerolazo en contra de la cuarentena.
21. Luego cacerolazo porque hay muchos contagios.
22. Luego otro cacerolazo. Esta vez de onda.
23. Volver a ver documental de Michael Jordan.
24. Luego cacerolazo contra Kobey Brian.
25. Seguir recomendaciones de la OMS.
26. Enterarse de qué es la OMS.
27. Admirar el modelo de cuarentena sueco. Contar los muertos y pasar a admirar el modelo chileno. Luego el uruguayo. Luego el del principado de Mónaco.
28. Conmoverse con Wiñanzky o como se escriba que intentó visitar a su sobrina disfrazado de peluche de Bob Esponja.
29. Sebreli sale a desafiar la pandemia pero en la calle un virus le pega de costado y lo hace caer en la boca del subte de Callao y Corrientes.
30. Famosos vuelven a cagarse en todo y se contagian pelotudamente en un programa de juegos más pelotudo que el de la otra vez.
31. Vuelve a morir la hermana de Mirtha en lugar de Mirtha.
4.
Diccionario de Neologismos Coronavíricos… (Por Eduardo Fabregat)
Covid-19, coronavirus, cuarentena, pandemia, virus, etcétera y más etcétera: el universo es un monotema ya insoportable, un loop infinito, una repetición de términos aplicados a todo lo que, desde hace largas semanas ya, sucede en la vida.
Los eventos que sacuden al mundo son una montaña ineludible, un hito en la Historia, un momento de la existencia que nuestros bisnietos leerán en los manuales escolares.
Y, quizás, en el Diccionario de Neologismos Coronavíricos, iniciativa para la cual estas líneas ofrecen un primer, humilde aporte.
Applaudí: App de celular que produce sonidos de aplausos a las 21 horas.
Barbie-Jo: Nueva línea de juguetes de Mattel integrada por flaquísimas muñecas con barbijo y frasquitos de alcohol en gel.
Coronabobo/a: Personaje que repite cual loro las más absurdas fake news y teorías conspiranoicas lanzadas en la web.
Coronabullrich: Virus que descuenta el 13% de glóbulos rojos. // Virus similar al de la película Exterminio, que lleva a quien se infecta a un estado violento en el que reprime a sus congéneres, lanza gas pimienta y pega palazos.
Coronaval: Celebración anual que se realiza en febrero, caracterizada por los disfraces de médico/a y enfermero/a y los grandes bailes de mascarillas.
Coronaviggus: Club de fans de Viggo Mortensen, fundado a partir de la visualización por streaming de El Señor de los Anillos, Una historia violenta, Promesas del Este y especialmente la posapocalíptica La Carretera. // Fanatismo por el Club Atlético San Lorenzo de Almagro.
Coronasónicos: Alias utilizado por la banda argentina Babasónicos para sus shows y conversatorios online. // Nombre con el que se denomina a la movida de músicos modernos originada por ese alias.
Covid Lebon: Músico que hace covers online del ex guitarrista de Seru Giran.
Covidala: Variante estilística de la vidala, también surgida en el Noroeste argentino. Suele cantarse mucho en el Coronaval del NOA.
Covidrio: Mampara colocada en taxis y colectivos para separar al chofer de los pasajeros, en supermercados para aislar a cajeros/as, etc.
Cuarentarado/a: Estado en que queda un ser humano tras un maratón de 36 horas de series.
Cuarentinto: Malbec, Cabernet, Syrah, Bonarda, Merlot, etc, bebido durante el encierro obligatorio.
Cuarentontería: Iniciativa de artistas ignotos, segundones y oportunistas haciendo versiones horribles de canciones clásicas o encadenando consignas new age para pescar tráfico en la red.
Durán Barbijo: Asesor ecuatoriano aquejado de Coronabullrich.
Gorravirus. Variante de coronavirus que lleva al ser humano a vigilantear quién anda por la calle y por qué.
Pandemiami Beach: Lugar donde quedaron anclados varios argentinos antes de declararse la cuarentena obligatoria.
Pandemiami Vice: Nueva versión de la célebre serie de los ’80, con Don Johnson y Philip Michael Thomas en edad de riesgo tratando de eludir el contagio.
Virustafarismo: Estado de somnolencia, recogimiento y en última instancia rapto místico provocados por el desmedido consumo de marihuana en cuarentena.
Virususanita: Nueva variable de coronavirus que lleva al infectado/a a proferir frases dignas de un célebre personaje de Quino: “Hagamos una cena de gala para recaudar fondos y comprarle a los pobres arroz, fideos y esas porquerías que comen ellos”.
Zoombando por un sueño: Competencia de baile a distancia organizada por Marcelo Tinelli.
Zoomba Quipildor: Estilo de barba sin bigote surgido a partir de la experimentación capilar por exceso de horas de encierro hogareño.
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Políticos…
Un político llega a un pueblo en el campo y la gente se acerca y le dice:
-”Señor, tenemos dos grandes problemas aquí.”
-”¿Cuál es el primero?”
-”No tenemos doctor.”
El político saca su teléfono celular, camina hablando y regresa y dice:
-”Listo. Un médico llega mañana, ¿cuál es el segundo problema?”
-”No hay red celular acá...”
(Gracias Esther !!!)
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Sutilezas...
1.
-”Tienes un lindo culo.”
Así le dijo el primer actor a la damita joven en el curso de aquella obra de teatro español.
Aconteció que entre el público estaban doña Tebaida Tridua, presidenta ad vitam interina de la Pía Sociedad de Sociedades Pías, y doña Panoplia de Altopedo, dama de buena sociedad.
Al oír aquella palabra abandonaron al punto la sala arrastrando tras de sí a sus respectivos cónyuges.
Al día siguiente las dos señoras se apersonaron en la oficina del alcalde y pusieron en su conocimiento aquel atentado contra la moral que ponía en inminente riesgo el futuro de la patria y amenazaba los cimientos de la sociedad.
Esa misma noche el munícipe fue al teatro.
Cuando el primero actor apareció en escena el alcalde se puso en pie y le advirtió con enérgica y sonora voz:
-”Si dices ‘culo’ haré que se suspenda la función.”
2.
La señorita Peripalda, catequista, se propuso hablarles a los niños acerca del pecado original.
Les preguntó:
-”¿Cómo se llama el pecado que cometieron Adán y Eva?”
Nadie supo la respuesta.
La catequista procuró ayudarles:
-”Se llama pecado ori... ori...”
-”¡Horizontal!”, -completó Pepito triunfalmente.
3.
Los vestidos femeninos deberían ser como las cercas de alambre de púas, que protegen lo necesario pero sin obstruir la vista.
4.
El maduro caballero llegó al consultorio médico y le dijo a la recepcionista:
-”¿Está el doctor? Necesito que me haga una receta para Viagra.”
Preguntó la muchacha:
-”¿Tiene usted cita?”
-”Sí”, -respondió el provecto señor, -”Hoy en la noche. Por eso necesito la receta...”
5.
Un producto para quitar las manchas de la ropa ostentaba la marca Veloz, y sus fabricantes crearon para su publicidad un personaje con ese mismo nombre que ofrecía premios a las señoras que lo usaban.(Al producto, digo, no al personaje).
Llegó a cierto domicilio el tal Veloz y le dijo a la señora de la casa tan pronto abrió la puerta:
-”Le daré 5 mil pesos si...”
-”¡Retírese inmediatamente!”, -exclamó llena de sobresalto la mujer, -”¡Mi marido no tarda en llegar!”
-”Soy Veloz”, -aclaró el promotor.
-”Ah, bueno”, -se tranquilizó la señora, -”Entonces pásele. Si es rapidito sí...”
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Caperucita Roja… (Por James Finn Garner)
Un versión «políticamente correcta» del tradicional cuento de Charles Perrault, de la mano – o la pluma – de James Finn Garner.
Erase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque.
Un día, su madre le pidió que llevara una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad.
Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.
Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque.
Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él.
Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana.
De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja fue abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.
-”Un saludable tentempié para mi abuela, quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es”, -respondió.
-”No sé si sabes, querida”, -dijo el lobo, -”que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques.”
Respondió Caperucita:
-”Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y, ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.”
Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero.
Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia de pensamiento lineal tan propio de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela.
Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro.
A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho.
Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo:
-”Abuela te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.”
-”Acércate más, criatura, para que pueda verte”, -dijo suavemente el lobo desde el lecho.
-”¡Oh!”, -repuso Caperucita, -”Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!”
-”Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.”
-”Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!, relativamente hablando, claro está, y a su modo indudablemente atractiva.”
-”Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.”
-”Y… ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes!”
Respondió el lobo:
-”Soy feliz de ser quien soy y lo que soy”, -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras dispuesto a devorarla.
Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal.
Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnico en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí.
Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir.
Pero, apenas había alzado su hacha, cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente.
-”¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo?”, -inquirió Caperucita.
El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.
-”¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un neanderthalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo!”, -prosiguió Caperucita, -”¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?”
Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza.
Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron establecer una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos, y juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.
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