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Viernes 01 de Marzo


                  Fin de semana: Viernes 1° a Domingo 3 de Marzo de 2.019
Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre reírse de uno mismo y sobre el buen humor, chistes breves, sutilezas, un chiste muy picante y unos textos humorísticos muy ingeniosos y divertidos. Esperamos que los disfruten y que tengan un excelente fin de semana.
                                                                 Esteban Nicolini

  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.
Reírse de sí mismo, mayor bienestar psicológico.
Investigadores de la Universidad de Granada, pertenecientes al Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento, han observado que las personas que emplean en su día a día humor de autodenigración, dirigido a obtener la aprobación de los demás a expensas de ridiculizarse a uno mismo, presentan un mayor bienestar psicológico.
Los científicos de la UGR contradicen en su trabajo parte de las investigaciones realizadas en el campo de la psicología del humor hasta la fecha, que sugieren que la utilización de este estilo de humor se vincula exclusivamente a consecuencias psicológicas negativas para el individuo.
En concreto, han observado que una mayor tendencia a emplear este estilo de humor es indicativa de altas puntuaciones en dimensiones del bienestar psicológico tales como la felicidad y, en menor medida, la sociabilidad, según explica en una nota uno de los autores de este trabajo, Jorge Torres Marín.
El buen humor fomenta la creatividad
El mejorar el humor puede potenciar la creatividad, según un estudio publicado en la revista Psychological Science. Para llegar a esta conclusión, Ruby Nadler y sus colegas de la Universidad de Western Ontario (EE UU) modificaron el estado de ánimo de varios estudiantes con ayuda de música y vídeos que les hicieron sentirse alegres o tristes.
Después comprobaron cómo se desenvolvían aprendiendo a reconocer ciertos patrones en función de su estado.
Los resultados mostraron que los sujetos que se sentían felices descubrían y aprendían antes cómo resolver el problema que sus compañeros.
"Si tienes un proyecto en el que debes pensar de forma innovadora, estar de buen humor te ayudará", asegura Nadler.
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  • El pene del rabino...

El Rabino Isaac Burnstein sufrió un terrible accidente que le provocó, entre otras cosas, la pérdida de su pene.
Cuándo visitó al urólogo, desanimado y errático, fue rápidamente reconfortado:
-”Tranquilo rabino, ahora la ciencia combinada con la técnica, pueden solucionar cualquier problema, inclusive con circuncisión y todo.”
Le entregó un muestrario en el que había un pene pequeño a 1.500 €; uno mediano a 3.000 € y uno grande a 5.500 €.
El hombre desechó el pequeño y dudaba entre el mediano y el grande.
Mientras pensaba, el facultativo le dijo que sería conveniente que lo consultara con su esposa.
A Isaac le pareció un buen consejo y llamó a su esposa para explicarle las opciones.
El médico, al regresar al consultorio, encontró al rabino mirando hacia el vacío con una mirada triste.
-”Y bien amigo, ¿qué le dijo su esposa?”
-”Sara dice que, para lo poco que lo usamos... prefiere remodelar la cocina...”
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  • Domadores...

El propietario de un circo colocó un anuncio solicitando un domador de leones.
Aparecieron dos personas:
Un Cordobés, llegando a los 50 años, y una espectacular rubia de 25 años.
El dueño del circo habló con los dos candidatos y les dice:
-”Voy directo al grano. Mi león es muy fuerte y mató a mis dos últimos entrenadores. ¡O ustedes son realmente buenos, o no van a durar un minuto!”
Y agregó:
-”Aquí está el equipo - banco, látigo y pistola. ¿Quién quiere ser el primero?”
La rubia dice:
-”¡Voy yo!”
Rechaza el equipo, el látigo y la pistola y rápidamente entra en la jaula.
El león ruge y empieza a correr hacia la rubia.
A menos de un metro, la rubia se abre el vestido y se queda completamente desnuda, mostrando todo el esplendor de su cuerpo.
El león se frena abruptamente.
Se acuesta mansamente delante de la rubia y le lame los pies.
Poco a poco, va hacia arriba y lame todo el cuerpo de la rubia durante un buen rato.
Al ver esto, al dueño del circo quedó asombrado y dice:
-”¡Nunca he visto nada como esto en mi vida!”
Se da vuelta hacia el Cordobés y le pregunta:
-”¿Usted podría hacer lo mismo?”
Y la respuesta del Cordobés fue:
-”¡Por supuesto! Pero, ¡PRIMERO SAQUEN AL LEÓN!”
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  • Costumbres...

Dos amigas, una cristiana y una judía se conocen desde niñas y siempre han estado en contacto.
Al llegar a la vejez cada una va a un geriátrico de su religión.
Al tiempo se juntan a tomar el té y la judía cuenta que su nueva casa es maravillosa, limpia, con buena comida y personal muy amable y concluye:
-”Y además tengo un novio. Estamos durante el día juntos, comemos juntos y a la noche vamos a mi cuarto, nos hacemos mimos y cantamos canciones en idish. Es de lindo...”
Entonces la cristiana cuenta que el geriátrico de ella también es maravilloso, limpio con buena comida, personal muy amable:
-”Y yo también tengo un novio. Estamos durante el día juntos, comemos juntos y a la noche vamos a mi cuarto, nos hacemos mimos y como no sabemos canciones en idish, cogemos...”
(Gracias Alejandro !!!)
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  • Fuertísimo...

Estaba la chica con el cura y en eso le pregunta:
-”Padre, ¿quiere que se la chupe un poquito?”
-”¡No, hija!, ¿cómo vas a hacer eso? Ahí besas a tu esposo, y a tus hijos...”
-”¿Y si me la hace jugar acá en los pechos, un poquito?”
-”¡No, hija! Ahí amamantas a tus criaturas... ¡No, no, no!”
-”¿Y si me la pone un poquito por delante?”
-”¡No, hija! Por ahí nacen tus bebés...”
-”Bueno, haga cualquier cosa, pero sáquemela del culo porque no lo aguanto...”
(Gracias Eduardo !!!)
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  • Sutilezas...

1.
Doña Facilda tenía una hija en edad de merecer cuyo nombre era Galatea.
Mucho se preocupó la señora cuando supo -las vecinas se encargaron de informárselo, -que la muchacha estaba saliendo con don Nato, el lechero que desde tiempo atrás surtía a la colonia.
Le dijo a Galatea:
-”No andes con ese hombre, hija. Podría ser tu padre.”
-”¡Oh, madre mía!”, -replicó la joven, que era dada a expresarse con términos altílocuos, -”¡El fuego del amor incendia toda diferencia y reduce a cenizas las edades!”
Replicó doña Facilda:
-”No me entendiste...”
2.
Un tipo le contó a otro:
-”Adopté un perro callejero. A consecuencia de un atropellamiento había perdido los testículos y las patas traseras. Yo hice que le pusieran unos de metal, pero las patas no se las pudieron poner, y el pobrecillo camina arrastrándose.”
Preguntó el amigo:
-”¿Cómo se llama el perro?”
Contestó el otro:
-”Chispas.”
3.
Babalucas estudiaba en la ciudad vecina.
Su padre le envió un mensaje:
-”Necesito hablar contigo. ¿Vienes o voy?”
Respondió el badulaque:
-”Sí.”
Inquirió el genitor:
-”Sí ¿qué?”
-”Perdón”, -contestó Babalucas, -”Sí papá.”
4.
El atrevido galán le preguntó a la linda joven:
-”¿Traes un celular en aquellito?”
Ella se desconcertó:
-”¿Por qué me dices eso?”
Explicó el tipo:
-”Es que siento que me está llamando...”
5.
Era larga la fila que se había formado ante la puerta del Sans Souci, antro de lujo.
Dijo una chica al pasar frente al hombre que vendía los boletos de entrada:
-”El de atrás paga.”
En efecto, su novio cubrió el importe del ingreso.
Otras dos chicas dijeron lo mismo:
-”Los de atrás pagan.”
Y sus acompañantes liquidaron el monto de los boletos.
Llegó una curvilínea mujer y dijo:
-”Las de atrás pagan...”
Le indicó el boletero:
-”Eres la última de la fila.”
Y replicó la fémina, burlona:
-”¿Necesito precisarte más?”
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  • Diferencias...

Un mecánico de la casa de Mercedes Benz estaba removiendo la cabeza de un cilindro de un motor V12, cuando vio a un conocido y afamado cirujano del corazón, en el taller.
El cirujano estaba esperando ser atendido por el gerente de servicio.
El mecánico le gritó al cirujano:
-”Hey Doc... ¿Le puedo hacer una pregunta?”
El cirujano, un poco sorprendido, camínó hacia él.
El mecánico, limpiándose sus manos en una toalla, le lanzó a "boca de jarro", la siguiente pregunta:
-”Vea Doc, échele una mirada a este motor. Yo, abrí su corazón, le saqué las válvulas y el árbol de levas, las arreglé, las volví a instalar, y cuando terminé, el motor funcionó como nuevo...”
Y siguió:
-”Entonces dígame ¿Por qué recibo yo un salario tan pequeño, mientras que usted obtiene un montón de dinero; cuando ambos, hacemos básicamente el mismo trabajo?”
El cirujano se inclinó, pausadamente sobre el mecánico y le dijo, casi susurrándole al oído:
-”Trata de hacerlo con el motor prendido...”
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  • Sobre los premios... (Por Manu Cerviño)

Remota es la práctica de medirse unos con otros.
La guerra es el ejemplo más axiomático; de hecho la palabra Campeón, según el diccionario etimológico de Joan Corominas, deviene del latín campus, que se aplicaba especialmente al campo de Marte donde se instruía a los soldados germánicos del ejército romano.
Los antiguos conflictos bélicos, desprovistos de mayores leyes de guerra y burocracias, consistían en la imposición de fuerza generada por uno de los bandos sobre el otro y así era muy fácil reconocer al ganador, que a veces en una sola jornada de combate se imponía definitivamente, lo mismo sucedía en los juegos gladiatorios cuando uno de los contrincantes moría.
El campeón era fácilmente reconocible y no necesitaba de la intervención de ningún juez o panel de evaluadores.
A imagen y semejanza se crea el premio, que es una recompensa, galardón, o remuneración.
Etimológicamente, la palabra premio, del latín praemium, con la raíz prae que indica antes, y em que indica tomar o coger, probaría que premio es la acción de tomar antes que los demás, y esto, además de manifestar antelación, a su vez genera idea de superioridad.
Fácilmente podemos imaginar esas carreras en las que en la llegada los participantes deben tomar un banderín o algún otro objeto y nuevamente es indiscutible quien es el ganador y son prescindibles los jueces.
Alguna vez un gaucho me habló de la ausencia de reglas en las cuadreras, que son carreras en las que dos o más jinetes corren no más de ciento cincuenta metros, muy difundidas entre los paisanos argentinos en los tiempos de la colonia.
El premio, según las declaraciones de este gaucho, era para el que cruzase primero la meta, sin importar como, inclusive si para lograrlo hubiese cometido alguna fechoría contra otro participante.
(Resistiremos la tentación de; con postura calvinista, preguntarnos qué plan divino hay detrás de esta práctica gauchesca en la que el más desvergonzado y malicioso tiene más posibilidades de obtener el premio)
Tal vez en otra clase de competencias en las que se establecieron más reglas, se hicieron necesarios los jueces para evitar los triunfos edificados en la trampa.
Sin embargo este monólogo tiene la intención de menospreciar la labor de los jueces y dejar expuesta la ineficacia de la mayoría de sus sentencias.
Veamos:
Imaginemos un caso hipotético en el que se decide dar un premio al constructor de sillas más cómodas del país.
Para elegir al ganador, la comisión organizadora, cita a todos los ciudadanos del mundo a sentarse en todas las sillas construidas en el país y votan.
No demoran en surgir conflictos entre los que se enumeran sobornos otorgados por constructores a algunos votantes, dificultad para interpretar votaciones en jerga de los electores escandinavos, madres que exigen permiso para hacer votar a niños que aun no hablan, trabajadores que no consiguen que les otorguen el día libre para viajar hasta este remoto y austral país y otros muchos conflictos más, imposibles de citar todos, por el aburrimiento que supondría anoticiar tantas y diversas circunstancias.
Entonces, la comisión organizadora decide olvidar las votaciones y se dispone a seleccionar a un grupo reducido de personas para que tomen la decisión, a la que por comodidad llamarán jurado.
El primer conflicto al que se enfrenta ahora la comisión es elegir a los jueces apropiados para hacer una pre selección de sillas, considerando que en esta pre selección, los jueces, no podrán sentarse en todas las sillas por el tremendo esfuerzo que esto significaría y más considerando lo perezosos que suelen ser los aficionados a la comodidad.
De manera tal que los jueces serán, además de sensibles expertos en el arte de la comodidad, constructores de sillas y valiéndose de sus conocimientos en la construcción de sillas podrán pre seleccionar sin sentarse necesariamente en todas las sillas construidas en el país.
Con esto, solo se dio el primer paso, ahora, la comisión se percata de que los jueces tienen que tener conocimientos más vastos que todos los participantes, porque de no ser así, si uno de los participantes es más docto y complejo que los jueces, puede ser incomprendida su obra y siquiera ser convocado en la pre selección.
Hasta aquí, siguiendo este mecanismo de evaluación, los jueces deberían ser constructores de sillas, sensibles expertos en el arte de la comodidad y además ser más instruidos en ambas materias que todos los participantes para no cometer errores.
El punto es que si los mejores constructores de sillas deben ser los jueces, qué sentido tiene salir en busca de los mejores constructores de sillas para premiarlos; en ese caso ya sabríamos quienes serían los mejores: Los jueces.
La pregunta obligada es si la comisión organizadora está en condiciones de seleccionar a los jueces.
En definitiva, los premios otorgados a ganadores que saben de su triunfo solo después de escuchar el veredicto de los jueces son tan, si me permite el eufemismo, controversiales, que le quitan gracia al hecho de recibir uno.
Ni hablar de Las categorías de premios entre las que surgen algunas que resultan humillantes como los premios a la participación.
Me pregunto qué malicioso ser habrá inventado el premio consuelo, que es prueba inequívoca de que quien lo acarrea es un perdedor.
Son tan extrañas las decisiones de los jueces para seleccionar a los premiados, que algún día podría ganar el Nobel de la paz un presidente y comandante en jefe de las fuerzas armadas de su nación, inclusive participando en dos guerras al momento de la entrega del premio.
Algunos solo compiten, aun a sabiendas de que no son dignos del premio, solo porque este consta de una tentadora suma de dinero y conscientes de que los jueces se equivocan, esperan que la fortuna les sonría.
A propósito de esto recuerdo la anécdota que cuenta Heródoto del rey persa que al preguntar dónde estaban los griegos, le dijeron: En los juegos olímpicos.
Entonces el rey vuelve a indagar y pregunta cuál era el premio para el ganador, y la respuesta fue: Una rama de olivos, entonces, un general persa exclamó:
-”¿Qué tipo de gente son éstos contra los que nos has traído a luchar? ¡No compiten por riquezas sino por honor!”
El sensato Emile Cioran dejó de aceptar premios aun confesando que necesitaba el dinero.
Yo por el contrario informo que si cualquier comisión de cualquier rubro decide premiarme por cualquier cosa, no interprete este texto como una negativa y sepa de antemano que gustosamente recibiré cualquier tipo de premio brindando un discurso de agradecimiento con lágrimas en los ojos.
Porque recibir premios va en contra de mis ideales, pero mis ideales valen menos que cualquier premio.
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