Holaaa
samigooosss !!!
Esta
semana tenemos un nuevo artículo sobre la función social del
humor, chistes variados, picantes, lecciones de ecología,
chistontos, y unos textos humorísticos muy interesantes.
Esperamos los disfruten y que pasen un buen fin de semana.
Esteban Nicolini
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El humor es algo serio...
Queda dicho que las expresiones humorísticas para deleitar suelen contener algún tipo de doble sentido de las palabras o las frases.
La minúscula confusión produce sorpresa y risa.
Todo eso se hace habitualmente para distender y también para ocultar alguna forma de insulto.
Por eso las revistas de humor florecen paradójicamente en tiempos de dictadura o, mejor, de dictablanda.
Anoto algunas muestras de los bienhumorados libertarios.
Gerardo García me envía este diálogo:
-"Papá, estoy planteándome hacer carrera en el crimen organizado."
-"¿En el Gobierno o en el sector privado?"
-"Personalmente prefiero el Gobierno. Nunca acaban en la cárcel."
Álvaro de la Cueva anota el texto de la Ley 2/20123 de la Xunta de Galicia sobre "las personas consumidoras y usuarias".
Don Álvaro considera una "memez" el evitar el genérico de "consumidores y usuarios".
Ya se sabe, es lo que prescribe algún gabinete de corrección política.
Si seguimos así, dice don Álvaro, acabaremos viendo en el zoológico un aviso de esta guisa:
"Toda la información contenida en los carteles de este zoo referidos a los leones, tigres, jirafas, hipopótamos, elefantes, delfines, etc. se entenderá igualmente referida también a las leonas, tigresas, jirafos, hipopótamas, elefantas y delfinas".
Por fortuna para las feministas, la palabra "persona" es femenina.
Pero "individuo" es masculina.
Sigo con los avisos con un propósito serio, pero que mueven a risa.
Jesús Lainz me envía un recorte de un máster en Administración de Negocios.
La carrera se orienta "desde un prisma superior" al tener en cuenta "aquellos elementos y stakeholders que influyen en la empresa y que provienen de un macroentorno internacional... atendiendo a los requerimientos del empresariado actual a nivel global, apuntando objetivos de la empresa en términos glocales".
Ese último palabro no es una errata.
Juan A. Fernández M. anota este aviso en un hotel de Suiza para esquiadores en el que se informa sobre las condiciones de la nieve:
"Neuchatel, 12 cm., blanda. Lausanne, 18 cm., escurridiza. Schaffhausen, 15 cm. sólida".
Debajo del aviso, un español había escrito:
"Manolo Pérez Vázquez, 24 cm., dura como una piedra".
Una vez más, el humor (en este caso más bien grueso) esconde muchas veces la doble significación de las palabras.
Si la segunda significación alude a algo que debe permanecer oculto (como el sexo), la risa está asegurada.
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Un ejemplo a seguir...
-"¿Cuántos de ustedes han perdonado a sus enemigos?"
El %80 levantó la mano.
El sacerdote insistió con la pregunta.
Todos respondieron esta vez, excepto una viejita.
-"Señora, ¿No está Usted dispuesta a perdonar a sus enemigos?"
-"Yo no tengo enemigos.", -respondió dulcemente.
-"Señora, eso es muy raro. ¿Cuántos años tiene Usted?"
-"99 años.", -respondió.
La congregación se levantó y aplaudió.
-"Señora, ¿puede pasar al frente y decirnos cómo se llega a los 99 años sin tener enemigos?"
La dulce señora pasó al frente, se dirigió a la congregación y dijo:
-"Porque ya se murieron todos esos hijueputas..."
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Cosa de profesionales...
La biblioteca de la universidad estaba repleta de
gente.
Un joven encuentra un lugar al lado de una llamativa
rubia y le pregunta:
-"¿Te importa si me siento a tu lado?"
La chica le responde en voz muy alta:
-"¡¡¡Queee!!!, ¡¡¡No quiero pasar la noche contigo!!!"
Todos en la biblioteca clavan su vista en el joven
mirándolo como a un degenerado.
El tipo se siente avergonzado y se retira a otra mesa.
Después de unos minutos la rubia va a la mesa del chico
y le dice al oído:
-"Yo estudio Psicología, nene, se perfectamente lo que
piensa un hombre. Te hice pasar una vergüenza, ¿verdad?"
El joven le contesta gritando:
-"¡¡¡Queee!!! ¿¿Mil dólares por una noche?? No jodas,
¡es carísimo!"
Todos clavan la vista en la rubia que se puso pálida.
Entonces el chico le dice al oído:
-"Yo estudio Derecho, preciosa, y sé como joder a la
gente..."
(Gracias Alejandra !!!)Volver arriba
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Deportes de riesgo...
-"¿Practica alguna actividad peligrosa?"
-"A veces contradigo a mi mujer..."
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Método...
El primero dice:
-"Tengo una idea, ya vas a ver."
Va y compra en un sexshop una pija de goma.
-"¿Sos boludo?", -dice el otro, -"¿Que vamos a hacer?"
-"No te preocupes, ya vas a ver", -le dice.
Entran en un bar, piden 2 whiskys y se los toman.
Entonces el primero le dice al otro:
-"Aca va el truco: abro mi bragueta, deslizo discretamente la pija de goma, vos te arrodillas ante mi y la chupas. ¡No falla nunca!"
Ni bien empiezan la parodia, el encargado del bar los ve y empieza a los gritos:
-"¡¡Putos de mierda, asquerosos!!"
Y los sacan a patadas en el orto.
Como el truco les sale bien, lo siguen haciendo.
Entran a otro bar y piden coca con fernet y... ¡hop!, arrodillada, pija de goma, chupada y patadas en el culo.
De este modo van de bar en bar, pero cuando llegan al 15° bar, llevando bebidos como 14 whiskys y 20 fernet, el 2° le dice al 1°:
-"Oime, ya está bien, no puedo más, yo llevo la peor parte, me duelen las rodillas y el culo por las patadas."
Y el 1° le contesta:
-"¡Yo tampoco puedo más y encima en el tercer o cuarto bar perdí la pija de goma!"
(Gracias Jorge !!!)
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Lección de ecología...
La señora pide disculpas y explica:
-"Es que no había esta moda verde en mis tiempos."
El empleado le contestó:
-"Ese es ahora nuestro problema. Su generación no puso suficiente cuidado en conservar el medio ambiente."
-"Tiene razón.", -le dice la señora, -"Nuestra generación no tenía esa moda verde en esos tiempos:
En aquel entonces, las botellas de leche de gaseosa y las de cerveza se devolvían al almacenero.
El almacenero las enviaba de nuevo a la fábrica para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que se podían usar las mismas botellas una y otra vez.
Así, realmente las reciclaban.
Subíamos las escaleras, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio ni oficina.
Íbamos caminando a los negocios en lugar de ir en coches de 300 caballos de potencia cada vez que necesitábamos recorrer 200 metros.
Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no había descartables.
Secábamos la ropa en la soga, no en secadoras que funcionan con 220 voltios.
La energía solar y la eólica secaban verdaderamente nuestra ropa.
Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos.
Entonces teníamos una televisión o radio, en casa, no un televisor en cada habitación.
Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo, no una pantallota del tamaño de un estadio de fútbol.
En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen por nosotros.
Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no cartones preformados o bolitas de plástico.
En esos tiempos no arrancábamos un motor y quemábamos gasoil, sólo para cortar el césped; usábamos una podadora que funcionaba a músculos.
Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre cintas mecánicas que funcionan con electricidad.
Bebíamos del grifo cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas de plástico cada vez que teníamos que tomar agua.
Recargábamos las estilográficas con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las cuchillas de afeitar en vez de tirar a la basura toda la maquina afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.
En aquellos tiempos, la gente tomaba el colectivo y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o caminando, en lugar de usar a su mamá o papá como taxista las 24 horas.
Teníamos un enchufe en cada habitación, no un regleta de enchufes para alimentar una docena de artefactos.
Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales desde satélites situados a miles de kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima.
Usábamos teléfono fijos y sólo había uno cada diez casas, hoy Uds. pobres tienen 10 por cada casa, y cuando los descartan las baterías contaminan la tierra y miles de litros de agua.
Así que me parece lógico que la actual generación se queje continuamente de lo irresponsables que éramos los ahora viejos por no tener esta maravillosa moda verde en nuestros tiempos."
No dejes de enviarle esto a otra persona "mayor" que piense que ya está bien de recibir lecciones de ecología de cualquier "pelotudo" de esta nueva generación.
(Gracias Ana !!!)
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Pasen el parte...
Para: Vicedirectora.
El lunes próximo, a eso de las siete de la tarde el cometa Halley se hará visible.
Es un acontecimiento que ocurre cada 78 años.
Reúna a todo el personal y alumnos en el patio, todos usando casco de seguridad, que allí les explicaremos el fenómeno.
Si llueve, este raro espectáculo no podrá ser visto a ojo desnudo, en ese caso entraremos al SUM donde será exhibido un documental sobre ese mismo tema.
De: Vicedirectora.
Para: Jefa de Preceptores.
Por orden de la directora, el lunes a las siete aparecerá sobre la escuela el cometa Halley.
Si llueve reúna a los alumnos con cascos de seguridad y llévelos al SUM, donde tendrá lugar un raro espectáculo, que sucede cada 78 años a ojo desnudo.
De: Jefa de Preceptores.
Para: Preceptores.
A pedido de nuestra jefa de auxiliares docentes, el científico Halley de 78 años, aparecerá desnudo en el SUM de la escuela usando casco, porque va a ser presentado un documental sobre el problema de la seguridad en días de lluvia.
De: Preceptores.
Para: Alumnos delegados de curso.
Todo el mundo desnudo sin excepción, deberá estar en el patio el lunes a las siete, donde el famoso músico Halley mostrará el vídeo bailando bajo la lluvia.
El show se presenta cada 78 años en el SUM.
De: Alumnos delegados de curso.
Para: Compañeros de aula.
Boludo, alguien cumple 78 años el lunes y habrá una fiesta de la puta madre en el patio y en el SUM con el famoso conjunto Bill Halley y sus cometas.
Estamos todos invitados.
Todo el que quiera, puede ir en pelotas pero usando casco, porque se va a armar un quilombo impresionante aunque llueva.
(Gracias Sabrina !!!)
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Tonto y retonto...
Llega un niño de la ciudad a una granja acompañado de su padre.
El niño acostumbrado a la vida agitada de la ciudad y sin contacto con el campo intenta alcanzar a un conejo que corre velozmente.
Al ver que no logra su objetivo le pregunta al granjero:
-"Señor, señor, ¿cómo se cojen los conejos?"
El granjero extrañado responde:
-"Bueno, mirá, la coneja se pone muy contenta y entonces el conejo la persigue y después..."
El padre del niño lo interrumpe intempestivamente:
-"¡No, no, mi hijo se refiere a que cómo se cazan?"
-"Ahhh, bueno, pues mira niño, los conejos no se cazan, nada más se cojen..."
2.
-"Ring... ring..."
-"Hola, ¿hablo con la Secretaría de Cultura y Educación?"
-"Si, ¿que mierda quiere?"
3.
Le pregunta un gerente de ventas a un solicitante de empleo:
-"¿Tiene experiencia como vendedor, señor?"
-"Sí, claro. Vendí mi casa, mi coche, el piano y casi todas las joyas de mi esposa."
4.
Una chica va a una farmacia:
-"¿Me da 99 condones?"
-"Le conviene comprar una caja de cien..."
-"¿Pero qué se ha creído, que soy una atorranta?"
5.
El profesor de matemáticas les dice a sus alumnos:
-"Estoy indignado. Mas del 80% de la clase no pasó el examen."
En eso escucha risas de la última fila de salón:
-"Ja, ja... Si ni siquiera somos tantos..."
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Ocio creativo... (del Club de la Comedia)
¿Saben lo que es, no?
Una adicta al ocio, pero al ocio creativo, que es lo que se usa ahora.
Ocio creativo es hacer algo en tu tiempo libre que no sea descansar y que, por supuesto, te cueste plata.
Porque si es gratis no es creativo.
Un día una compañera me preguntó:
-"¿No me notas nada especial?"
-"Bueno, como no sea que tenés el culo más gordo..."
-"Pues a lo mejor, pero es de satisfacción: acabo de terminar un curso de autoestima y, sabés qué, me gusto más..."
Y yo me dije:
-"¡Pues si con la autoestima no te importa tener el culo gordo, yo me anoto...!"
Y allá me fui.
En los cursos de autoestima se aprende sobre todo una cosa: que la molestia es para los demás.
O sea, ¡que los demás se embromen!
Vos entras allí y te dicen:
-"Tenés que quererte, vos eres lo más importante del universo. Si sólo queda un pastel en la bandeja y te lo comes vos, eso no es ser egoísta... eso es quererse... Y si alguien se queda sin pastel, que se embrome."
Y luego te dicen:
-"No tenés por qué hacer nada que no quieras hacer, aprende a decir ¡No!"
Y te tienen media hora diciendo:
-"¡No...! ¡No...!"
¡Más fuerte!
-"¡NO...! ¡NO...!"
La verdad es que empecé a sentirme mejor, y cuando el profesor dijo:
-"Y ahora haremos una relajación..."
Le dije:
-"¡¡NO!! ¡Yo ahora no quiero relajarme, yo lo que quiero es un pastel!"
Y, claro, a fuerza de pasteles se me puso el culo como una rotonda.
Y llegué a la siguiente conclusión: cuando tenés más culo que autoestima, tenés que ir a aeróbic.
Al hacer la matrícula me dijeron:
-"El aeróbic son mil, pero aeróbic más tai-chi son mil trescientos y te regalamos la crema reductora Celulix..."
Y bueno, me convencieron.
Cuando llegas a aeróbic te das cuenta de que todos se saben el baile menos vos.
De repente la música empieza:
"¡Sex bomb, sex bomb...!"
Y vos querés seguir los movimientos de los demás, pero vas descuadrada...
Cuando todos van por el tercer "sex", vos vas todavía por el primer "bomb".
Cuando todos van a la derecha, vos vas a la izquierda.
Cuando ellos levantan el brazo, vos levantas la pierna...
Yo le di un puntapié a un señor que no conocía, pero no me importó: ¡tenía autoestima!
-"¡Que se aparte él, yo soy el centro del universo! ¡Que se embrome!"
Al salir de clase me pregunté:
-"¿Dar saltos vestida de mamarracho al ritmo de Tom Jones es ocio creativo? Bueno, menos mal que me queda el tai-chi..."
¡Ah, el tai-chi...!
¡Qué bien me suena eso del tai-chi, tan milenario y tan oriental!
En la primera clase el profesor de tai-chi, que por cierto se llamaba Ramón y era de Córdoba, que no pega nada, nos dijo:
-"Lo más importante en el tai-chi es el equilibrio."
Y te enseña a cargar una bola imaginaria...
¡Sin que se te caiga!
Ahora, yo pienso que lo difícil sería que se te cayese...
Pero, en fin: así te pasas tres semanas.
Llevando la bola por todo el aula...
¡Me cago en el ocio creativo!
Llegó un momento en que me obsesioné, iba por toda la casa con la bola.
Cuando quería agarrar algo, tenía que ponerme la bola entre las piernas.
Hasta que me harté y le dije al profesor:
-"Tenga usted la bola que yo no puedo más... ¡Y que conste que no se me ha caído ni una sola vez!"
Cuando salí de allí, me dije:
-"Ya tengo autoestima y equilibrio. ¿Qué me falta? ¡Relajación!"
Y me anoté en yoga.
Me habían dicho que con el yoga iba a dejar salir mi yo profundo.
Antes de ir a clase yo pensaba que la definición de yoga era: "Ponete en esta postura e intentá que no se te rompa la cadera".
Pero no, me relajé completamente.
Me relajé tanto, tanto, que me quedé dormida, y me puse a roncar.
Y a mí me van a perdonar, pero me niego a pensar que ése es mi yo profundo.
Porque, además, por muy yoga que sea, ¿es de buena educación hacer exhibición del yo profundo en público?
Para aclarar esta duda me anoté en un curso de protocolo y buenas costumbres...
En total me habré gastado unos tres mil quinientos pesos en ocio creativo, pero a cambio, ¡miren qué comportamiento!, ¡que relajación!, ¡qué equilibrio!, ¡qué autoestima...!
¡Que se embromen!
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