Holaaa samigooosss !!!
Esta
semana tenemos un artículo sobre la realización de presentaciones con humor, chistes
surtidos, un interesante test de salud, más del refranero explicado y unos textos de humor muy divertidos. Esperamos
que los disfruten y que pasen un excelente fin de semana.
Esteban Nicolini
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El humor es algo serio...
Los 6 ingredientes
fundamentales para preparar presentaciones con humor... (Por Roger Prat)
Volvemos de las vacaciones de buen humor.
Y es que el humor es el tema de este
primer artículo post-vacacional.
Existen evidencias empíricas que
relacionan el humor con la memoria y que sostienen que las cosas que se
enseñan o explican utilizando el sentido del humor se recuerdan mucho
mejor.
Según estudios realizados por varios
científicos (Deckers & Devine 1981; Suls 1972; Watson,
Matthews& Allman 2007), el humor puede descomponerse en dos fases:
(1) una fase cognitiva consistente en resolver la incongruencia, y (2)
una fase afectiva en la que se experimentan emociones positivas.
Y son esas emociones positivas las que
facilitan nuestro recuerdo.
Además, se ha probado que el sentido del
humor reduce la resistencia a ser influido mediante la distracción de
la atención.
Con todo esto, parece lógico querer
utilizar el humor en nuestras presentaciones para conseguir que nos
recuerden mejor y reducir la resistencia a nuestras palabras.
¿Existe alguna fórmula para utilizar el
humor correctamente?
El libro “Comedy Writing Secrets” del
autor Mel Helitzer presenta una receta para el humor basada en 6
ingredientes esenciales:
1.- OBJETIVO
No debemos olvidar nunca que el humor
debe tener en cuenta los tres elementos que el autor agrupa bajo el
acrónimo MAP: Material, Presentador (o intérprete) y Audiencia.
Nuestros gags o bromas deben tenerlos en
cuenta a todos.
Y eso significa que antes de lanzar una
broma debemos asegurarnos que es la broma ideal para el tipo de
presentador que somos y para la audiencia ante la que nos encontramos.
Por ejemplo, no sería muy buena idea
contar un chiste machista ante un público eminentemente femenino.
Debemos cuidar este aspecto para evitar
que una broma se nos vuelva en nuestra contra.
Por eso los humoristas de éxito
acostumbran a seleccionar objetivos universales y ampliamente aceptados
por todos.
Un buen tema para romper el hielo es
reírse de uno mismo: del aspecto físico, de la inteligencia, de su
éxito...
La gente siempre está deseando reírse de
algo, de modo que reírse de uno mismo en público es una forma segura de
empezar a animar a la audiencia sin correr el riesgo de ofender a nadie.
2.- HOSTILIDAD
Todos nosotros somos hostiles a ciertas
cosas: a la autoridad, al dinero y los negocios, a asuntos familiares,
a la angustia, a las diferencias existentes dentro de un mismo grupo...
El humor es un buen antídoto contra
muchas de estas hostilidades, ya que nos permite ridiculizarlas y ser
crueles con ellas.
Los conceptos ridículo y crueldad van
siempre de la mano.
El humor acostumbra a mostrarse cruel
con nuestro objetivo, con la finalidad de ponerlo en ridículo.
Por eso es importante asegurarse que con
nuestra broma no vamos a ridiculizar a nadie de nuestra audiencia
indiscriminadamente.
Y también por eso lo más cómodo es
reírse de uno mismo, ya que uno no va ser hostil consigo mismo y se va
a reír de aquello que le apetezca y no le importe.
3.- REALISMO
“Los mejores chistes anuncian una verdad
amarga” – Larry Gelbart, guionista.
Los buenos chistes están basados en
situaciones reales cuyo desenlace se produce de forma inesperada
(mediante el cuarto ingrediente, la exageración).
De este modo la audiencia puede asociar
el chiste a su propia experiencia y empatizar mucho más con el sentido
del humor del presentador o humorista.
El reto es aprender a decir la verdad
(ser realista) al tiempo que mentimos (exagerando).
Esta paradoja (la yuxtaposición
inesperada de lo razonable junto a lo no razonable) es la clave del
buen humor.
Por lo tanto, los dos pasos básicos en
el humor son (1) enunciar un problema común, frecuentemente a través de
un cliché, y (2) crear un final inesperado y sorprendente.
(Continuará...)0 comentarios
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Test de salud...
Pruebe si tiene Alzheimer.
Complete estas palabras con lo primero
que se le venga a la mente.
Utilicé solo una letra.
1. P__ta2. __agina
3. Ve__ga
4. Te__a
5. C__lo
6. Cul__ar
7. Paj__
8. Ma__ada
9. P__ne
10. S__men
...
...
...
Las respuestas son:
1. Pata2. Pagina
3. Venga
4. Tela
5. Celo
6. Culpar
7. Paje
8. Manada
9. Pone
10. Sumen
No pegó ni una, ¿verdad?
Ud. no tiene Alzheimer.
Ud. lo que tiene es un problema sexual.
¡Y muy grave!
pásela y rece con arrepentimiento 215
ave Marías.
No me lo mande a mi porque estoy rezando.
(Gracias Jorge !!!)Volver arriba
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Brevedades...
1.
Un electricista va a la terapia intensiva de un hospital, mira a los
pacientes que están conectados a diversos aparatos y dice:-"¡Respiren hondo! Voy a cambiar los fusibles..."
2.
El profesor de matemáticas pregunta:-"A ver, Jaimito, si tienes 100 dólares en un bolsillo y 100 en el otro, ¿qué es lo que tienes?"
-"Los pantalones de otra persona, profesor..."
3.
El condenado espera la hora para su ejecución cuando llega el cura:-"Hijo mío, he venido a traerte la palabra de Dios."
-"Pierde su tiempo, padre. Dentro de poco voy a hablar personalmente con él. ¿Quiere que le de algún recado?"
4.
Minutos después de que una mujer haya dado a luz, el doctor se le
acerca solemnemente y le dice:-"Tengo algo que contarle sobre su bebé."
-"¿Qué le pasa? ¿Tiene algo malo?", -pregunta la madre.
-"Su bebé es hermafrodita."
-"¿Y eso qué es?"
-"Significa que su bebé tiene ambos sexos: parte macho y parte hembra."
-"¡Dios mío! ¡Eso es maravilloso!", -exclama la mujer, -"¿Quiere decir que tiene un pene y un cerebro?"
(Gracias Marcelo !!!)
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Método...
-"Chicas, no sé que hacer con mi marido... ¡No deja de comerse las uñas!"
-"Escondele la prótesis..."
(Gracias Horacio !!!)
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arriba-
Tonto y retonto...
1.
-"¡Uy!, Me olvidé las llaves de mi casa en el trabajo. ¿Sabes inglés?"-"¿Y eso que tiene que ver?"
-"No se... Dicen que el inglés te abre muchas puertas."
2.
Le dice la mujer al marido:-"Cariño, ¿Puedes explicarme porqué eres tan holgazán?"
Y el marido tirado en el sofá le contesta:
-"¿Ahora?"
3.
Está la monjita resolviendo un crucigrama y le pregunta a la madre superiora:-"Por favor madre, dígame una palabra de cuatro letras, es algo que todos tenemos atrás, es feo y arrugado y empieza con la letra 'c'."
-"El codo, hermana, el codo...", -contesta la madre superiora.
-"Présteme una goma de borrar, por favor", -dice la monjita.
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-
Refranero...
Los hemos escuchado y dicho miles de
veces.
Pero, ¿de donde vienen, cómo nacieron?
Seguimos con esta interesante
entrega sobre el origen de algunos refranes y dichos populares:
1. "Saber donde le aprieta el
zapato"Este es uno de los dichos más populares de nuestra lengua y su origen se remonta a la época de los romanos.
Según cuenta Plutarco en su obra "Vidas paralelas", Paulo Emilio, un patricio romano que gozaba de respeto entre sus pares debido a su sentido de la Justicia, dispuso separarse -aparentemente, sin ninguna razón- de Pipiria (hija de Papirio Masón), su joven, bella y virtuosa esposa, madre de sus dos hijos.
Cuando sus amigos, escandalizados por la actitud del patricio, le reprochaban su proceder, éste, sonriente y señalando uno de sus zapatos, respondía:
-"¿Han visto ustedes alguna pieza tan fina y primorosamente trabajada como esta? Pues yo, y sólo yo sé dónde me aprieta."
Con el tiempo, la ejemplar respuesta pasó al lenguaje popular para ser usada como réplica, cuando se acusa a alguien de obrar con ligereza y desatino.
2. "Se armó la gorda"
La Revolución Unionista de 1868, a causa de la cual la reina Isabel
II se vio forzada a abandonar el poder, vino precedida de un insistente
rumor callejero, en el que utilizando la muy castiza expresión de la
Gorda, se proclamaba a los cuatro vientos la inevitabilidad de los
acontecimientos.Es decir, la gente aludía a la Gorda como un hecho consumado, como una cosa ya hecha: la Gorda ya está en camino... se va armar la Gorda... hasta que, finalmente, en septiembre de ese año, verdaderamente, se armó la Gorda con el pronunciamiento militar del marino Juan Bautista Topete y Carballo en Cádiz y de Primo de Rivera en Madrid.
Históricamente, el hecho tomó el ostentoso nombre de La Gloriosa, pero su duración fue efímera; no así el castizo alias que el pueblo le adjudicó: La Gorda, expresión que luego extendió su uso al lenguaje familiar, cuando alguien quiere referirse a cierto hecho ruidoso o de mucha trascendencia, o bien ante una situación de extrema gravedad.
3. "Ser chivo expiatorio"
Este dicho proviene de una práctica ritual de los antiguos judíos,
por la que el Gran Sacerdote, purificado y vestido de blanco para la
celebración del Día de la Expiación ("purificación de las culpas por
medio de un sacrificio" elegía dos machos cabríos, echaba a suerte el
sacrificio de uno, en nombre del pueblo de Israel y ponía las manos
sobre la cabeza del animal elegido -llamado el Azazel- al que se le
imputaban todos los pecados y abominaciones del pueblo israelita.Luego de esta ceremonia, el macho sobreviviente era devuelto al campo por un acólito y abandonado a su suerte, en el valle de Tofet, donde la gente lo perseguía entre gritos, insultos y pedradas.
Por extensión, la expresión ser el chivo expiatorio adquirió entre nosotros el valor de hacer caer una culpa colectiva sobre alguien en particular, aun cuando no siempre éste haya sido el responsable de tal falta.
4. "Sin decir '¡Agua va!'"
En la Edad Media, el sistema de alcantarillado y la presencia del
cuarto de baño en las casas de familia españolas (lo mismo que en las
francesas, inglesas, etcétera) no era tan común como en nuestros días;
de hecho, para satisfacer las primarias necesidades fisiológicas, las
familias de entonces utilizaban bacinillas (comúnmente llamadas hoy
"escupideras", porque primitivamente cumplían esa función) dentro de
las cuales depositaban sus abluciones.Era algo cotidiano, entonces, que por las mañanas, las señoras de la casa recogiesen estos recipientes y vaciasen su contenido simplemente arrojando desde las ventanas su contenido (en este caso, exclusivamente líquido) a la calle, pero poniendo mucho cuidado de advertir a los posibles transeúntes del peligro inminente, para lo cual exclamaban a viva voz: "¡Agua va...!".
Con el tiempo, y cuando las instalaciones sanitarias progresaron, desapareció la costumbre, pero el dicho permaneció en el uso popular como sinónimo de advertencia.
Claro que también surgió la variante sin decir "¡agua va!", equivalente al actuar sin la precaución de advertir a alguien sobre la acción que uno iba a acometer, muchas veces perjudicando al otro, tal como hubiera obrado una señora de aquellos tiempos que se dispusiera a arrojar el contenido de la bacinilla sin avisar...
5. "Se le fue al humo"
En la época de la Conquista del Desierto, los fusiles se cargaban
por la boca del cañón.Se introducía la pólvora y las municiones y se prensaba todo con una baqueta (especie de varilla larga).
Cuando los indios atacaban en malón, los soldados disparaban sus fusiles, lo que provocaba una gran humareda, lo que delataba la ubicación del militar.
Entonces los aborígenes aprovechaban los instantes que le tomaban a los soldados, volver a cargar sus armas y literalmente "Se iban al humo", porque sabían que allí estaba el soldado indefenso.
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Arrugas...
-"Doctor vengo para que me estire la cara."
-"Mire señora, acabo de sacar un nuevo invento, es un tornillo que le pongo en la parte de arriba de la cabeza y cada vez que le salgan arrugas usted le da una vuelta y ¡Zas! se estira su cara."
-"Doctor, eso es una maravilla... ¡póngame ese tornillo!"
El doctor le coloco quirúrgica y exitosamente el tornillo.
Un mes después volvió la misma mujer.
-"¡Doctor! Su invento no sirve, mire estas bolsas tan grandes debajo de mis ojos."
-"¡Vieja, mensa! ¡Eso no son bolsas, son sus senos y si no deja de estar jugando con el tornillo que le puse, pronto va a tener barba!"
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La influencia de la familia... (Por Luis Pescetti)
Parte 1.
Sus expectativas"Cuando nuestra familia sabe qué es lo mejor para nosotros, tememos lo peor." Testimonio: Alicia, de Villa Crespo.
Primera ley de Pescetti sobre las familias:
"La familias siempre esperan algo de uno."
Agregado de Rot a la primera ley de Pescetti:
"Y uno lo sabe."
La familia titila (por decirlo de alguna manera).
Titila porque uno se reciba entre tal edad y tal otra, titila porque uno estudie determinada carrera, porque tenga amistades sin fines casamenteros hasta tal edad, porque a tal edad se ponga de novio en serio y (prepárense a asentir con la cabeza) ellos, ellos mejor que nosotros mismos, tienen una clara imagen de cómo debe ser nuestra media naranja.
Eso se nota cuando, cumpliendo oscuras órdenes interiores, llevamos a la víctima a una pasadita “accidental” por nuestra tribu y ¡oh, casualidad! justo estaban nuestro hermano, nuestra madre y la abuela.
Es algo más fuerte que nosotros: necesitamos hacerla pasar por el “scanner” familiar.
Si los representantes de nuestro clan se siguen dirigiendo a nosotros logrando que sus miradas pasen a través de ella como si fuera un agujero… estamos perdidos: ella no les gustó, no es la mujer para nosotros.
Ahora bien: si todos suspenden sus tareas y mamá hace un té para acompañar una torta mágicamente preparada unos minutos antes y la abuela nos la quita de al lado y la sienta dulcemente en la mesa y nuestro hermano menor corre a buscar su álbum de escarabajos para asustarla y seducirla al mismo tiempo y justo aparece una vecina que comenta: ¡Ay, qué chica tan buena conoció Luis!
Si ocurre todo eso... estamos perdidos, ella les gustó: no es la mujer para nosotros (sería la típica mujer que va a ser más sobrina de nuestros tíos que nosotros mismos, formaría extrañas alianzas con nuestra madre para que nos abriguemos y comamos bien o no sé qué).
Ley de Avigliano sobre las opiniones familiares:
"Lo que nuestra familia quiere que hagamos con una mujer no coincide con lo que nosotros queremos hacer."
Corolarios:
- La mujer que la familia elija no nos gustará.
- La mujer que elijamos nosotros no les gustará.
- Si a nosotros nos gusta y a nuestra familia también, algo falla.
De todas maneras esto hace que uno llegue a preguntarse:
¿Cómo hacen ellos para tenerlo tan claro si uno mismo no sabe qué es lo que quiere?
¿Cómo hace esa abuela de 90 años, que casi no ve, para saber si tal o cual mujer me conviene si yo ni cuando compro una camisa sé si me conviene o no?
¿Es que a ellos les dieron un identikit que a nosotros se nos ocultó?
Algo raro hay en esas convicciones y como nuestra intuición percibe eso, aún cuando no sepamos bien de qué se trata: nosotros le gruñimos a lo que ellos le sonríen.
Ley de Elía:
"Las certezas familiares señalan el camino opuesto."
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