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Viernes 10 de Julio

                  Fin de semana: Viernes 10 a Domingo 12 de Julio de 2015
Holaaa samigooosss !!! 
Esta semana tenemos la culminación del artículo sobre la importancia del humor en la familia, varios chistes breves, más cosas copiadas del feisbuc, nuevos chistontos y unos textos de humor de notables autores que sin dudas serán del agrado de todos. Esperamos que los disfruten y que pasen una bonita semana.
                                                       Esteban Nicolini

  • El humor es algo serio...

Buen humor en familia (Por: Ricardo Regidor)
2da. parte
Humoristas profesionales
Los hijos son unos excelentes humoristas y tienen siempre muchas ganas de reír.
Podemos aprovecharnos de esta característica continuamente.
Una situación tirante, puede solucionarse con un gesto del padre simulando la terquedad del hijo o una frase maliciosa
de la madre.
Muchas veces un rasgo de humor servirá para salvaguardar el tesoro de la autoridad al no tener que ejercerla.
El humor sirve para relajar un ambiente tenso y pone aceite lubricante al engranaje de la autoridad.
No pensemos que debemos ser muy ocurrentes y graciosos, o que nos pasemos todo el día contándonos chistes.
Pero buscar, de vez en cuando, frases amables y divertidas, comparaciones precisas y oportunas, y hasta tratar de imitar sus actitudes, puede servirnos para que ellos comprueben lo desfasado y hasta ridículo de muchos de sus comportamientos.
Por otro lado, tampoco puede acomplejarnos la realidad de nuestra carencia de dotes interpretativas y agudeza mental para contar chistes, o acertar con un gesto o frase.
Actuamos ante un público predispuesto a favor.
Con confianza
El ambiente risueño es propicio a la confianza y a la confidencia.
Quizá así podamos entrar en intimidades que de otra forma nos serían vedadas.
Además, el humorismo nos permite siempre una salida airosa en nuestras reprimendas o castigos: el humor es un signo visible de cariño, que se trasluce en el deseo de hacer llegar suavemente un mensaje.
Porque la alegría y el optimismo de nuestro hogar deben asentarse en el amor.
En resumen...
Siempre hay "momentos tontos" a lo largo del día (viajes, colas en la tienda) que puedes aprovechar para hacer reír los hijos, recordando anécdotas divertidas, contando algún chiste, diciendo alguna frase ocurrente...
Sorprende a tus hijos con "locuras": actúa como Romeo y Julieta con tu mujer o marido, pon voces raras imitando a ciertos personajes o gasta alguna broma en la cena.
No hace falta gastarse dinero para divertirse; podéis pedir prestada una tienda de campaña o iros a acampar al monte; o pelearos con globos de agua en verano.
El humor y el optimismo son factores formidables para avivar la inteligencia.
Propón a tus hijos que organicen ellos una salida familiar, o una tarde especial... pero estate también dispuesto a aguantar de todo con sonrisa y buen humor.
Puede ocurrir que los chistes que cuenten los hijos no te hagan gracia.
Al menos, puedes intentar escucharlos y reírte para que poco a poco vayan aprendiendo a soltarse.
Es un buen medio para que se acostumbren a hablar en público.
Hay que enseñarles a disfrutar de las cosas sencillas y cotidianas presentes en la vida.
Hacer de un simple paseo dominical toda una aventura, disfrutar de la conversación o de una cena...
Para todo ello, hay que pasarlo bien en familia.
También hay que dejarles claro que la vida no es sólo reírse a todas horas; hay situaciones (visitas, momentos de descanso) en las que hay que saber comportarse, lo mismo que hay conversaciones serias (por ejemplo, sobre los estudios).
Realiza, de vez en cuando, una "supernoche familiar": podéis juntaros en la sala de estar contando historias, chistes, comiendo palomitas...
Será muy divertido.
Los más atrevidos pueden, incluso, acabar durmiendo allí en colchones o en sacos de dormir.
Los hijos necesitan un ambiente en el que, habitualmente, se esté de buen humor.
Y, cuando no es así, ese hogar va cayendo poco a poco en un sopor parecido a la tristeza, que nunca es productiva ni libera en nada de los problemas.
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  • Vecina maravillosa...

Mi hermosa vecina golpea mi puerta.
Abro corriendo y ella me dice:
-"¡Hola! Acabo de llegar y estoy con unas ganas locas de divertirme, de emborracharme y de coger toda la noche... ¿Estás ocupado esta noche?"
Entonces respondo rápidamente:
-"¡Claro que no!"
-"Entonces, ¿me puedes cuidar a mi perrito?"
Moraleja de la historia: ¡Volverse viejo, es una mierda!

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  • Analogía...

Una señora lleva a su hija al ginecólogo y le dice:
-"Doctor, mi hija tiene en los últimos días muchos problemas vaginales."
-"Bien, que pase y la examinaré."
Una vez examinada en detalle, le dice el doctor a la madre:
-"Señora, su hija tiene el clítoris como el capuchón de un bolígrafo."
Y la madre le dice:
-"¿Así de grande?"
-"No, de mordido."

(Gracias Horacio !!!)
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  • Leídos en el feisbuc...

1.
-"Está amargo el paté de víbora..."
-"¡Es pomada Cobra, boludo...!"
2.
A vos te dicen 'Fiambrín'.
Sos la mezcla exacta entre queso y salame.
3.
-"Mi mujer, hace 3 días que no me habla..:"
-"¡Cuidala! Mujeres así ya no se consiguen..."
4.
-"Compadre... si le digo que me acosté con su mujer... ¿Quedamos como enemigos?"
-"No."
-"¿De amigos?"
-"No."
-"¿Entonces, cómo quedamos?"
-"A mano compadre, a mano..."
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  • La reunión...

Una señora "muy mayor", le dice a su hijo:
-"Nene..." (el nene tiene 62 años)
-"Si mamá.", -le dice el Nene.
-"Quiero hacer una reunión con las chicas y me gustaría que me ayudes a organizarla."
-"Como no, mamá, quédate tranquila que yo arreglo todo."
-"¿Arreglar qué?"
-"La fiesta mamá."
-"¡Ah si! Ya me había olvidado."
Esa tarde el hijo llama a la madre a la cocina y le muestra un papel pegado en la nevera que decía lo siguiente:
1. Servir café.
2. Servir emparedados.
3. Servir jugo.
4. Servir pastelitos.
-"¡Qué bueno!", -dice la señora, -"ahora no tendré problemas, gracias 'Nene'..."
Esa tarde llegaron las "chicas".
Chichí, buena anfitriona, las acomoda en la sala, se excusa y va a la cocina y lee:
1. Servir café.
Y entonces les lleva café a sus amigas, en una coqueta mesita.
Al rato de conversar Chichí, nerviosa, va a la cocina y lee otra vez:
1. Servir café.
Y, les sirve más café... así cuatro veces.
Por fin las chicas se van.
Una de ellas le susurra a otra mientras salen del edificio:
-"Tota, viste, que mala anfitriona es Chichi ¡ni un café nos dio!"
Tota le responde:
-"¿Chichí? ¿de que Chichí me hablas?"
Esa noche el hijo de Chichí llega a la casa de su madre y se asombra, al ver que los emparedados, el jugo y los pastelitos están intactos.
Le pregunta:
-"¿Mamá que pasó?"
Chichí le responde:
-"Podrás creer que las desgraciadas ¡no vinieron!"
Moraleja: ¡Reunámonos para vernos, ahora que todavía nos reconocemos...!
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  • Tonto y retonto...

1.
Un hombre visita a un amigo en el hospital.
–"José, ¿Qué te paso que estás tan maltrecho?"
–"¡Me golpearon!"
–"¿Por qué?"
–"¡Porque tosí!"
–"¿Porque tosiste?"
–"Sí, ¡tosí dentro de un ropero!"
2.
Entra un hombre a una farmacia y le pregunta al dependiente:
-"¿Tienen frecuencia?"
-"¿Cómo?"
-"Que si tienen frecuencia..."
-"¡Pues no! ¿De donde ha sacado ese nombre?"
-"¡El médico que me dijo que tenía que lavar los dientes con frecuencia!"
3.
Llaman al teléfono:
-"¡Doctor, venga urgentemente que aquí hay una mujer que tiene una pierna abierta!"
Y el médico contesta:
-"Ahora no puedo, que estoy con otra que tiene las dos."
4.
Jaimito le manda una correo a la novia y le escribe:
-"Amor quisiera decirte cuanto te quiero y te extraño, pero hay una voz que me lo impide..."
La novia le contesta y le dice:
-"Ay, mi sol, dime cual es esa voz, yo haré lo que pueda para ayudarte..."
Jaimito le vuelve a contestar y le dice:
-"¡Su saldo está agotado, no puede hacer esta llamada!"
5.
Después de medio siglo de matrimonio, él muere, y al poco tiempo después ella también va parar el cielo.
En el cielo, ella encuentra al marido y corre hasta donde él y le dice:
-"¡Queriiidoooooo! ¡Que bueno encontrarte!"
Y él responde:
-"¡No me vengas con tonteras! El trato fue: 'Hasta que la muerte nos separe'..."
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  • Acnécodta... (Por Luis Pescetti)

(Del libro Natacha)

-"Mamá, ¿cómo se dice: acnédota o anédota?"
-"Se dice anécdota Nati."
-"Acnécdota."
-"No: acné... ya me hiciste equivocar."
-"Je..."
-"Anécdota..."
-"¿Acnéndota?"
-"Sin la n Nati..."
-"¿Acécdota?"
-"No, sin la otra n, antes le habías puesto una n de más."
-"¿Dónde?"
-"Por el medio, no me acuerdo."
-"Bueno, ¿cómo se dice entonces?"
-"(silencio que mira el techo) Anécdota..."
-"An..éc...dota."
-"Sí­, muy bien."
-"Acnécdota, no, así­ no... an.. no: acnécodta."
-"¿¿Qué??"
-"Acnécodta..."
-"¿A ver? Decilo otra vez."
-"Acnécodta, acnécodta, acnécodta..."
-"¿Cómo hacés para decir eso? Es más difícil que anécdota."
-"No mami, así­ es más fácil, mirá: ¡acnécodta!"
-"No Natacha, decilo bien."
-"Yo lo digo así­ mami y listo."
-"No es y listo Nati, mirá si cada uno hablara como se le antojara."
-"Pero yo no hablo como se le antojara, yo nada más voy a decir así­: acnécodta, porque me sale más fácil."
-"Además no es más fácil."
-"Para mí­ sí­..."
-"Bueno, para vos sí­, pero igual tenés que aprender a decirlo bien."
-"Mirá les escribo a donde inventaron hablar. ¿Dónde inventaron hablar mami?"
-"No inventaron en un lugar solo Nati."
-"¿Inventaron en varios lugares al mismo tiempo?"
-"No sé si al mismo tiempo, pero en distintas partes la gente empezó a entenderse con ruiditos que hacía con la boca."
-"Alguno habrá empezado primero."
-"No sé Nati, pero como vivían muy lejos unos del otro se fueron entendiendo con ruiditos distintos."
-"¿Y por qué no se pusieron de acuerdo y así­ entonces hablaríamos todos igual porque yo a veces a Pati ni la entiendo?"
-"Natacha, pero Pati habla el mismo idioma."
-"Pero yo a veces no la entiendo, porque habla más rápido y con la boca cerrada."
-"Porque es su manera de hablar, pero habla el mismo idioma."
-"Igual. ¿Y por qué no se pusieron de acuerdo?"
-"Porque cada uno estaba acostumbrado a como hablaba, pero hubo algunos que se juntaron con otros y se dieron cuenta que cuando estos decían: gra gra, era lo mismo que cuando ellos decían: fru fru."
-"¿Qué quiere decir eso?"
-"Es un ejemplo Nati, no quiere decir nada y entonces en cada tribu o en cada pueblo siguieron hablando el mismo idioma pero tenían a algunos de éstos que hablaban el suyo y el de los otros y que servían para que se entendieran... pero escuchame Nati. ¿Por qué me estás preguntando todo esto?"
-"Es por una tarea de la escuela mami, había­ que escribir una poesía­ y decirla mañana."
-"¿Y vos escribiste una?"
-"Sí."
-"¿A ver? Decí­mela."
-"Ahí­ te va mami. ¡Pero no te rías, eh!"
    El viento sopla los barcos
    como si fuera un cumpleaños
    de un chico porque le gusta hacer acnécodta.
-"¡Esta preciosa Nati! ¿Te puedo preguntar una cosa? ¿Qué quiere decir anécdota para vos?"
-"¡Y qué va a querer decir mamá! ¡Es así­ como una cosa, como una travesura o que se portó bien y le dieron un premio pero porque es así­ simpático!"
-"No Natacha es otra cosa. ¿No querés que busquemos en el diccionario?"
-"¡Mami no seas envidiosa! ¡Porque lo que pasa es que vos no escribiste un poema y yo sí­ y me decís así­ que me corregís  porque yo sí­ escribí uno y vos no!"
-"¿¡Qué no?! ¡Pobre de vos! Ahí­ te va uno:
    Sos tan alto que tu cabeza
    choca la luna de plata
    y desde abajito yo siento
    que no te lavás las patas."
-"¡Está buenísimo­!"
-"Se lo hice a tu papi cuando éramos novios."
-"Se lo voy a decir a la maestra."
-"¡No Nati! Decile el tuyo que está mejor, ¿sí­? Nada más que aprendé a decir anécdota."
-"No, mirá: le escribís una carta a los de la tribu que decí­as antes y les ponés que yo digo acnécodta y que quiere decir travieso y listo, ¿no? Así­ ellos también aprenden mi idioma, pobres, sino un dí­a va a venir uno de los de la tribu y me va a querer decir algo y ni va a saber, pobre, ¿no?"
-"Sí­, pobre."
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  • Lucas, sus compras... (Por Julio Cortázar)

En vista de que la Tota le ha pedido que baje a comprar una caja de fósforos, Lucas sale en piyama porque la canícula impera en la metrópoli y se constituye en el café del gordo Muzzio donde antes de comprar los fósforos decide mandarse un aperital con soda.
Va por la mitad de este noble digestivo cuando su amigo Juárez entra también en piyama y al verlo prorrumpe que tiene a su hermana con la otitis aguda y el boticario no quiere venderle las gotas calmantes porque la receta no aparece y las gotas son una especie de alucinógeno que ya ha electrocutado a más de cuatro hippies del barrio.
A vos te conoce bien y te las venderá, vení enseguida, la Rosita se retuerce que no la puedo ni mirar.
Lucas paga, se olvida de comprar los fósforos y va con Juárez a la farmacia donde el viejo Olivetti dice que no es cosa, que nada, que se vayan a otro lado, y en ese momento su señora sale de la trastienda con una Kódak en la mano y usted, señor Lucas, seguro que sabe cómo se la carga, estamos de cumpleaños de la nena y dese cuenta justo se nos acaba el rollo, se nos acaba.
Es que tengo que llevarle fósforos a la Tota, dice Lucas antes que Juárez le pise un pie y Lucas se comida a cargar la Kódak al comprender que el viejo Olivetti le va a retribuir con las gotas ominosas, Juárez se deshace en gratitud y sale echando putas mientras la señora agarra a Lucas y lo mete toda contenta en el cumpleaños, no se va a ir sin probar la torta de manteca que hizo doña Luisa, que los cumplas muy felices dice Lucas a la nena que le contesta con un borborigmo a través de la quinta tajada de torta.
Todos cantan el apio verde tuyú y otro brindis con naranjada, pero la señora tiene una cervecita bien helada para el señor Lucas que además va a sacar las fotos porque ahí no tienen mucha cancha, y Lucas atenti al pajarito, ésta con flash y ésta en el patio porque la nena quiere que también salga el jilguero, quiere.
-"Bueno", -dice Lucas, -"yo voy a tener que irme porque resulta que la Tota."
Frase eternamente inconclusa puesto que en la farmacia cunden alaridos y toda clase de instrucciones y contraórdenes, Lucas corre a ver y de paso a rajar, y se encuentra con el sector masculino de la familia Salinsky y en el medio el viejo Salinsky que se ha caído de la silla y lo traen porque viven al lado y no es cosa de molestar al doctor si no tiene fractura de coxis o algo peor.
El petiso Salinsky que es como fierro con Lucas se le agarra del piyama y le dice que el viejo es duro pero que el portland del patio es peor, razón por la cual no sería de excluir una fractura fatal máxime cuando el viejo se ha puesto verde y ni siquiera atina a frotarse el culo como es su costumbre habitual.
Este detalle contradictorio no se le ha escapado al viejo Olivetti que pone a su señora al teléfono y en menos de cuatro minutos hay una ambulancia y dos camilleros, Lucas ayuda a subir al viejo que vaya a saber por qué le ha pasado los brazos por el pescuezo ignorando por completo a sus hijos, y cuando Lucas va a bajarse de la ambulancia los camilleros se la cierran en la cara porque están discutiendo lo de Boca versus River el domingo y no es cosa de distraerse con parentescos, total que Lucas va a parar al suelo con el arranque supersónico y el viejo Salinsky desde la camilla jódete, pibe, ahora vas a saber cómo duele.
En el hospital que queda en la otra punta del ovillo Lucas tienes que explicar el fato, pero eso es algo que lleva su tiempo en un nosocomio y usted es de la familia, no, en realidad yo, pero entonces qué, espere que le voy a explicar lo que pasó, está bien pero muestre sus documentos, es que estoy en piyama, doctor, su piyama tiene dos bolsillos, de acuerdo pero resulta que la Tota, no me va a decir que este viejo se llama Tota, quiero decir que yo tenía que comprarle una caja de fósforos a la Tota y en eso viene Juárez y.
Está bien, suspira el médico, bajale los calzoncillos al viejo, Morgada, usted se puede ir.
Me quedo hasta que llegue la familia y me den plata para un taxi, dice Lucas, así no voy a tomar el colectivo.
Depende, dice el médico, ahora se usan indumentos de alta fantasía, la moda es tan versátil, hacele una radio de cúbito, Morgada.
Cuando los Salinsky desembocan de un taxi Lucas les da las noticias y el petiso le larga la guita justa pero eso sí le agradece cinco minutos la solidaridad y el compañerismo, de golpe no hay taxis por ninguna parte y Lucas que ya no puede más se larga calle abajo pero es raro andar en piyama fuera del barrio, nunca se le había ocurrido que es propio como estar en pelotas, para peor ni siquiera un colectivo rasposo hasta que al final el 128 y Lucas parado entre dos chicas que lo miran estupefactas, después una vieja que desde su asiento le va subiendo los ojos por las rayas del piyama como para apreciar el grado de decencia de esa vestimenta que poco disimula las protuberancias, Santa Fe y Canning no llegan nunca y con razón porque Lucas ha tomado el colectivo que va a Saavedra, entonces bajarse y esperar en una especie de potrero con dos arbolitos y un peine roto, la Tota debe estar como una pantera en un lavarropas, una hora y media madre querida y cuándo carajo va a venir el colectivo.
A lo mejor ya no viene nunca se dice Lucas con una especie de siniestra iluminación, a lo mejor esto es algo así como el alejamiento de Almotásim, piensa Lucas culto.
Casi no ve llegar a la viejita desdentada que se le arrima de a poco para preguntarle si por casualidad no tiene un fósforo.

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