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Viernes 31 de Julio

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                  Fin de semana: Viernes 31 de Julio a Domingo 2 de Agosto de 2015
Holaaa samigooosss !!! 
Esta semana tenemos la segunda parte del artículo sobre cómo tener sentido del humor, unos chistes muy graciosos, cosas copiadas de 'feisbuc', leyes de la vida en clave de humor, chistontos y unos textos humorísticos muy divertidos. Esperamos que los disfruten y que tengan una excelente semana.
                                                       Esteban Nicolini

  • El humor es algo serio...

Cómo tener sentido del humor
Parte 2 de 3: Aprender a hacer chistes
1. Aprende algunos chistes.
Si quieres tener algunas ocurrencias y chistes preparados para las situaciones sociales, aprende algunos chistes básicos.
No necesitan ser chistes; busca imágenes humorísticas, frases ingeniosas y memes de Internet divertidos.
Busca cosas que vayan con tu estilo de humor.
Por ejemplo, prueba algo como esto:
¿Cómo se llama el peor jugador de Japón? Nitocope Lota.
¿Qué le dijo un jaguar a otro jaguar? Jaguar you.
2. Encuentra el humor en las cosas en común.
Las personas tienden a reírse de los chistes que lidian con sus situaciones, con el lugar en que viven o con sus creencias.
Haz un chiste suave acerca del clima o de la ciudad en la que vives para romper el hielo con las personas.
Si están en el mismo negocio, haz un chiste acerca de esa profesión.
Cuando busques algo que decir, comenta acerca del clima.
Por ejemplo: “Si no deja de llover, tendré que ir al trabajo en esquís”.
3. Rodéate de personas graciosas.
Una de las mejores formas de aprender a contar un chiste es observar cómo lo hacen los demás.
Piensa en tus amigos graciosos.
¿Cómo introducen el humor en la conversación?, ¿qué tipos de chistes hacen?
Observa a comediantes o mira videos en Internet.
Enfócate en su forma de hablar, en los temas y en cómo convierten el día a día en algo humorístico.
4. Practica.
Practica haciendo chistes para que puedas mejorar y volverte más natural.
Comienza utilizando el humor con familiares y amigos de confianza.
Diles cuál es tu objetivo y pídeles que sean honestos contigo.
Escúchalos si te dicen que necesitas mejorar tus chistes.
A medida que te sientas más cómodo, expande tu zona de confort al introducir el humor en las conversaciones con las personas que no sean cercanas a ti.
5. Ten cuidado de no ofender a las personas.
Ya sea que cuentes chistes o te rías de ellos, deberás tener cuidado de no ofender a nadie ni herir sus sentimientos.
Tener sentido del humor significa que abordas la vida con una actitud bondadosa.
No utilices a los demás para burlarte y no te rías cuando las personas se burlen de otros.
El humor racista, sexista y crudo puede ser sumamente ofensivo.
Hacer chistes sobre las religiones, creencias políticas y otros sistemas de creencias de las personas también puede cruzar el terreno de lo ofensivo.
Guárdate los chistes de mal gusto y ofensivos para ti o para aquellos amigos a quienes les puedas decir lo que sea.
Continuará...

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  • Cuestión de olfato...

Dos jóvenes campesinos, paseaban por el campo.
María se detiene y le pregunta a Juan:
-"¿Cómo sabe el potro cuando la yegua quiere...?"
Responde Juan:
-"Por el olfato..."
Juan y María siguen caminando y a poco andar, María se detiene de nuevo y pregunta:
-"Juan… ¿Cómo sabe el perro cuando la perra quiere?"
Responde Juan:
-"Por el olfato..."
Metros más adelante, María vuelve a preguntar:
-"Juan… ¿Cómo sabe el Toro, cuando la vaca quiere?"
Responde Juan (Pacientemente):
-"María, ya te he dicho que por el olfato..."
Después de esperar un rato y mirarlo tierna y fijamente a los ojos, María le pregunta:
-"Y vos, Juan... ¿Sos puto o estás resfriado?"

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  • Inocentes...

Están un niño y una niña jugando juntos.
El niño le pregunta a la niña:
-"¿Sabes cómo se hacen los niños..?"
-"No, no lo sé."
-"Pues mira, el papá pone la semillita en la vagina de la mamá."
-"¿Y luego?", –pregunta le niña.
-"Luego la empuja con la poronga…"
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  • Motivo...

Un señor presenta una demanda de divorcio.
En la audiencia, dice:
-"Señor Juez, me quiero divorciar."
-"¿Cuál es el motivo?"
-"El sexo... mi mujer quiere sexo todo el día... A la mañana, a la tarde, a la noche..."
El juez le dice:
-"Pero eso no es motivo de divorcio. Además, entre nosotros, muchísimos hombres estarían encantados con su mujer..."
-"El tema es que lo están..."

(Gracias Horacio F. !!!)
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  • Leídos en el feisbuc...

1.
-"¿Qué hacés si tu mujer te mete los cuernos?"
-"Al tipo, lo cago a trompadas..."
-"¿Y si sabe karate?"
-"¡Qué va a saber karate el gordo boludo ese...!"
2.
-"¡Te quiero tanto, que no sé como podría haber vivido todos estos años sin ti...!"
-"¿Eres tú, o es el vino el que habla?"
-"Soy yo... y estoy hablándole al vino..."
3.
Está todo tan politizado que estornudé en la calle y una señora dijo:
-"Salud."
Un señor gritó:
-"¡Educación!"
Y después, cantamos el himno...
4.
El mundo está lleno de pelotudos, distribuidos estratégicamente, para que siempre te encuentres alguno.
5.
Cada vez que hay luna llena, tiemblo de pensar la cantidad de pelotudeces que puede estar escribiendo Arjona...
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  • Tonto y retonto...

1.
En la oficina:
-"¡Señor Gutiérrez! ¿No sabe que está prohibido beber durante el trabajo?"
-"No se preocupe, ¡No estoy trabajando!"
2.
Dos locos se escapan del manicomio y andando por el campo se encuentran una escopeta.
Uno le pregunta al otro:
-"¿Para qué sirve ese artefacto?"
El otro le contesta que no tiene ni idea.
El primero se pone a mirar por el cañón y el otro aprieta el gatillo:
-"¡Boooooon!"
Le dice el que apretó el gatillo al otro:
-"¡No me mires con esa cara que yo también me asusté!"
3.
-"Jorge, ¿por qué estás tan preocupado?"
-"Es que me dieron una mala noticia, ¿sabías que mi suegra está internada?"
-"¿Y está grave?"
-"No, le dan de alta esta tarde."
4.
Una señora entra en una armería.
-"Buenos días, quiero una escopeta para mi marido."
-"¿Le ha dicho de que calibre?"
-"¿Qué dice?, si ni siquiera sabe que le voy a disparar."
5.
Un ciego está sentado en una esquina pidiendo limosnas.
Lo hace con una lata donde hay una moneda la cual tira con precisión al aire recogiéndola con la misma lata.
De forma que hace un sonido característico cuando vuelve a caer dentro de la lata.
-"La limosna al ciego..."
-"clank..."
-"La limosna al ciego..."
-"clank..."
-"La limosna al ciego..."
-"clank..."
Un tipo va pasando frente al ciego y observa como el ciego lanza la moneda y cae a la lata y procede a agarrar la moneda en el aire.
El ciego no se da cuenta y sigue con su procedimiento, pero ahora no hay sonido.
-"La limosna al ciego..."
-"La limosna al ciego..."
-"La limosna al ciego..."
El ciego asustado exclama:
-"¡Que mala suerte, ahora ciego y sordo!"
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  • Que nunca falte una excusa...

-"¿Otra vez tarde?"
El jefe flanqueaba la entrada de la oficina como la gárgola que custodia el tejado de una catedral, esperando a que viniese su víctima para darle el pertinente susto de su vida.
Aunque aquel sólo sería un susto más en la espalda del comercial de ventas, acostumbrado a sufrir las reprimendas de su jefe por llegar, como en aquella ocasión, más de media hora tarde.
-"¿Tan tarde llego?", -preguntó el oficinista dejando los bártulos sobre la mesa de su escritorio y colgando la chaqueta de la silla, -"Perdone, jefe, he hecho todo lo posible por llegar antes, pero me ha sido imposible."
-"No me lo diga... ¿La alarma de su móvil se ha retrasado y no le ha despertado a tiempo?"
La ironía en las palabras del superior estaba cargada de malicia, pero el comercial, ajeno a cualquier sentimiento que no fuera su propia compasión, elaboró una excusa como maniobra para esquivar el temporal.
Algo a lo que estaba acostumbrado.
-"No se me ha retrasado la alarma, jefe. Esta vez ha sido diferente."
-"¿Ha seguido una ruta alternativa en el GPS de su teléfono que le ha hecho perderse por la ciudad?"
-"Tampoco. Lo cierto es que resulta mucho más complicado."
-"No me lo diga, no me lo diga...", -el jefe se puso la mano en la frente exagerando el gesto pensativo, -"Se le ha caído el móvil por el hueco del ascensor y ha tenido que esperar a que lo rescataran los bomberos."
-"Pues, tampoco...", -el comercial no pudo evitar una sonrisa, algo que molestó aún más a su jefe, -"A ver si a la próxima acierta."
-"¿¡Usted se cree que yo estoy para perder el tiempo todas las mañanas!?"
-"Pues..."
-"Estoy hasta las narices de sus excusas. Y de su móvil."
-"Mire, justo por eso he venido tarde."
-"Explíquese, antes de que pierda los nervios..."
El comercial apoyó el trasero sobre su mesa y se dispuso a narrar los hechos exagerándolos al máximo, en un intento de llevarlos hasta la orilla de la empatía.
-"Resulta que he acabado comprándome un móvil nuevo, porque estaba claro que con el anterior no iba a ninguna parte.", -el jefe suspiró con sonoridad, -"Como bien sabe, me ha estado trayendo tarde a la oficina todos los días."
-"Peláez..."
-"Espere, que no he terminado.", -hizo una pausa añadiendo misterio, -"Pues resulta que ayer lo cambié. Y estuve hasta las tantas de la madrugada configurándolo, ya sabe como son de complicados estos smartphones. Y hoy, de tan cansado que estaba, no me pude levantar a tiempo."
-"Basta, se acabó."
-"Pero..."
-"Se acabó. Déme una excusa para no despedirle."
El comercial no tuvo que pensar ni un instante.
-"¿Que voy a casarme con su hija?"
Herido de muerte en sus argumentaciones, el jefe apretó los puños, bajó la cabeza y, sin mirar a su futuro yerno, claudicó.
-"Empiece a trabajar."
-"Cuando vuelva del café. Con el trajín de llegar tarde ni siquiera he desayunado..."
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  • Leyes inexorables de la vida...

-Ley del objeto perdido:
Los objetos que buscas jamás aparecerán cuando los necesitas, sino cuando estés buscando cualquier otra cosa, momento en el cual, claro está, será totalmente inútil, incluso hasta un estorbo.
Corolario: Debes buscar cualquier otra cosa cuando quieras encontrar lo que realmente necesitas.
- Ley de la sublimación espontánea de los objetos:
Un objeto se llevará años estorbando donde a nadie conviene, y sin que nadie se moleste en quitarlo de ahí, pero, cuando sea de utilidad, se habrá sublimado de forma espontánea.
- Ley de compras:
No importa lo que quieras comprar, el que acaba de irse se ha llevado el último.
Esta ley es especialmente activa cuando buscas un regalo el día antes del cumpleaños de alguien y tienes las ideas claras sobre lo que quieres comprarle.
- Ley del restaurante:
Si acabas de encender un cigarro, aparece el camarero con la comida.
Corolario: Si la comida tarda, enciende un cigarrillo.
- Ley de la garrafa:
No importa que vivas con 4857 personas en tu casa, la garrafa de gas se te acabará a ti.
- Principio de la espera:
Cuando más tiempo lleve en una cola, más probabilidades hay de que se haya equivocado de ventanilla.
- Ley del café en los Aviones:
Cuando las azafatas están a punto de servir el café, se producen turbulencias.
Corolario: Servir café en los aviones produce turbulencias.
- Ley de Hoare sobre los grandes problemas:
Dentro de cada gran problema, siempre hay uno pequeño que lucha por abrirse paso.
- Teorema recíproco de Sachainker para la ley de Hoare:
Dentro de cada pequeño problema hay un gran problema luchando por abrirse paso.
- Ley de Maier:
Si los hechos no se ajustan a la teoría, deben ser desechados.
Corolario de Maier:
1.-Cuanto más amplia sea la teoría mejor será.
2.-El experimento será considerado un éxito, cuando para ajustarse a la teoría, no hay que eliminar más del 50% del mismo.
- Ley de Jacob de la visita:
Si un familiar está todo el día esperando tu visita, el día que vayas a visitarlo por sorpresa no se encontrará en casa, o, a su vez , tendrá una importante visita.
Corolario: La distancia entre el familiar y su casa es directamente proporcional a la distancia entre tu casa y la suya y al tiempo que hayas perdido.
- Leyes del Juego de la Vida:
1- Usted no puede ganar.
2- Usted no puede empatar.
3- Usted no puede abandonar el juego.
- Ley de Isra para reuniones de amigos:
Si algo ha de suceder que desvíe la atención de todos, sucederá cuando tú estés contando tu mejor chiste.
- Ley de Isra para apariciones televisivas:
La probabilidad de aparecer en televisión y hacer el ridículo es directamente proporcional a los amigos que sabían que ibas a salir en la tele.
Corolario: Si quieres que algo te salga bien, no se lo digas a nadie.
- Ley de Isra para alimentos:
Te darás cuenta de que un alimento estaba caducado cuando haga dos horas que lo has digerido.
- Ley de Isra para relojes:
Un reloj es sumergible hasta que es sumergido.

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Viernes 24 de Julio

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                  Fin de semana: Viernes 24 a Domingo 26 de Julio de 2015
Holaaa samigooosss !!! 
Esta semana tenemos la primera parte de un extenso pero interesante artículo sobre cómo tener sentido del humor, unos chistes muy divertidos, cosas copiadas de 'feisbuc', chistontos y unos textos humorísticos sin desperdicio. Esperamos que les gusten y que pasen un lindo fin de semana.
                                                       Esteban Nicolini

  • El humor es algo serio...

Cómo tener sentido del humor
Tener sentido del humor es una de las mayores ventajas que una persona puede tener.
No solo estarás propenso a la risa y la alegría espontánea, sino que también te servirá para reducir tus niveles de estrés, te ayudará a interactuar más fácilmente con los demás e incluso te permitirá soportar mejor las situaciones difíciles.
Lo que normalmente no se entiende es que no necesitas ser gracioso para tener sentido del humor; lo único que necesitas es la capacidad de ver el lado bueno de las cosas.
Parte 1 de 3: Entender tu humor
1. Piensa en los beneficios de tener sentido del humor.
El sentido del humor es una actitud que adoptas cuando ves la vida con humor en lugar de molestarte tanto por todo.
Puedes utilizar el sentido del humor para reducir el estrés y la ansiedad, en especial sobre ti mismo.
Tener sentido del humor puede ayudarte a superar la vergüenza, la ansiedad social, las tragedias y las decepciones.
Tener sentido del humor no significa que debas ser un comediante, que sepas muchos chistes o que ofendas a las personas al burlarte de ellas.
2. Conoce la diferencia entre ser gracioso y tener sentido del humor.
Ambos son importantes.
Ser divertido significa poder expresar el humor de una manera u otra (tal vez una metida de pata, un juego de palabras ingenioso o un chiste oportuno).
Tener sentido del humor significa poder reírte de (o al menos ver el humor en) las cosas absurdas de la vida.
Por ejemplo, una persona que no es graciosa puede hacer bromas cuando se reúna con amigos o familiares.
Después de caerse y romperse una pierna, puede burlarse de sí misma y hacer que los demás se rían al convertir su desgracia en comedia.
Una persona con sentido del humor se reirá de su situación cuando se rompa la pierna.
No se estresará ni se molestará por tener un yeso, sino que se dirá a sí misma que deberá ver por dónde camina la próxima vez, se reirá y seguirá adelante.
3. Busca tu vena humorística.
Esto es algo para lo que probablemente ya tengas la respuesta.
¿Qué te causa risa?, ¿qué cosas te hacen sonreír, reír y alegrarte?
Esta es una forma de comenzar a fomentar tu sentido del humor.
Existen varios tipos de sentido del humor, desde el humor ingenioso de Mark Twain hasta el humor físico de Los tres chiflados o el humor oscuro de George Carlin.
4. Ten en cuenta que no necesitas ser gracioso.
Tener sentido del humor no significa que debes hacer bromas con cada frase que digas.
Ni siquiera significa necesariamente que seas el que haga las bromas.
Tener sentido del humor simplemente podría implicar la capacidad de encontrar el humor en la vida, de reírte de las bromas de otras personas y de dejar ir las cosas sin tomarlo todo tan seriamente.
Si no te interesa ser un comediante, aún puedes tener un gran sentido del humor.
Una persona con sentido del humor se ríe cuando sus amigos y colegas la fastidian en lugar de molestarse.
Le hace caso omiso a la persona que le cierra el paso en el tráfico dándole una sonrisa en lugar de gritarle alguna obscenidad.
5. Interpreta el contexto.
A medida que desarrolles tu sentido del humor, piensa en el contexto.
¿Te ofendes fácilmente cuando las personas hacen bromas?
Si bien el chiste que tu colega hizo podría ser de mal gusto u ofensiva, quizás no haga falta que te molestes con ello.
Tener sentido del humor significa que haces caso omiso a las cosas y eliges lo que se necesita para hacerte enojar.
Si vas a contar algún chiste, piensa en el contexto.
¿Es adecuado para el trabajo, para una cita o para el grupo de personas con el que te encuentras?, ¿ofenderá a alguien?
6. Observa y aprende.
Si no estás seguro de cómo reír o tener un sentido del humor acerca de las cosas, observa a las otras personas.
¿De qué manera tus amigos y familiares se ríen del mundo a su alrededor y de las cosas que les suceden?
Mira películas y programas de televisión alegres y divertidos.
¿Cómo enfrentan la vida los personajes?, ¿cómo bromean con todo?
Estas cosas pueden ayudar a ampliar tu idea de lo que es divertido.
Mira las películas de Bill Murray, Eddie Murphy, Adam Sandler, Steve Martin o Chevy Chase.
Mira clásicos de la comedia como La familia de mi novia, El joven Frankenstein, Los caballeros de la mesa cuadrada, Un comisario de película, De mendigo a millonario, Buscando a Nemo, ¿Qué pasó ayer? y Damas en guerra.
7. Enfócate más en divertirte que en ser gracioso.
Tu sentido del humor debe hacerte feliz, que te sientas menos estresado y debe mejorar tu calidad de vida en general.
Tener sentido del humor te ayudará a divertirte independientemente de lo que la vida tenga para ti.
Esto significa que puedes reírte de la vida.
Si te hace feliz, eso significa que también puedes burlarte de tu situación y contar chistes para hacer que tú y los demás sonrían.
Simplemente recuerda mantenerte enfocado en divertirte.
Continuará...

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  • Encuentro...

Un tipo estaba esperando en la cola de un supermercado, y ahí, por el fondo ve que una rubia, pulposa, divina, lo mira, le echa una sonrisita y lo saluda.
El vago se queda pensando…
¿Me estará saludando a mí?
¿De dónde carajo es esta mina...?
Él le ve un aire familiar, se acerca y le pregunta:
-"Perdón, ¿vos me conoces a mí…?"
-"Así lo creo...", -le contesta, -"vos sos el padre de uno de mis chicos."
El tipo comienza a volverse loco, a esta altura de su vida estaba casado, con tres pibes, que venga una desconocida a decirle esto, era un balde de agua fría, la antesala de un quilombo.
De repente, se le aparece en el recuerdo la única noche que le fue infiel a su mujer.. .la despedida de soltero.
Resignado, y muy confundido, le dice:
-"No puedo creer que vos seas la perra que hizo el strep tease en una fiesta que mi hicieron mis amigos hace unos años, a quien subí a la mesa de billar, donde me tiraste la goma y después te di por todos lados, bajo los aplausos de todos los presentes, mientras tu compañera me envaselinaba y me metía un aparato por el culo… ¡Que noche, la puta madre, que noche…! ¿Vos sos esa turra, no...?"
A lo cual ella contesta:
-"¡No, pelotudo, soy la profesora de inglés de tu hijo...!"
(Gracias Horacio F. !!!)

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  • Milagro...

Por primera vez en mi vida, la semana pasada fui a una reunión de la tan criticada Iglesia Universal y compartí las prácticas y plegarias de los presentes.
De pronto, el Pastor se acercó al lugar donde yo estaba.
Me miró fijo y me señaló con el dedo.
Piadosamente, me arrodillé y él puso sus manos sobre mi cabeza y exclamó con voz fuerte:
-"Você  va caminhar."
Yo le contesté por lo bajo:
-"Pero no tengo ningún problema motriz."
Él ignoró mi respuesta y, casi gritando, volvió a exclamar:
-"¡Irmâo, você  va caminhar!"
Toda la Asamblea, con las manos en alto, empezó a gritar:
-"¡Você va caminhar!"
Intenté nuevamente explicarle que no tenía ningún problema con mis miembros inferiores, pero fue en vano.
Él repetía cada vez más fuerte y con mayor energía:
-"¡¡¡Você va caminhar!!!"
Mientras la asamblea en trance gritaba aún más fuerte:
-"¡¡¡Hermano, você va caminhar!!!"
Opté por callarme y no dije más nada.
Cuando terminó el acto dejé la asamblea y, créanlo o no, el pastor tenía razón:
¡La grúa me llevó el auto...!
(Gracias Horacio V. !!!)

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  • Leídos en el feisbuc...

1.
No te rías de los negros que van en auto escuchando cumbia a fondo, porque el stereo podría ser el tuyo...
2.
En lugar de intentar caerle bien a todo el mundo, intenta caerte en un pozo, sería de gran ayuda.
3.
Con la suerte que tengo, me compro un paquete de Sonrisas y me vienen todas con cara de orto...
4.
Yo te prometo estabilidad económica: conmigo siempre serás pobre.
5.
-"¿Te gustaría que pasemos un buen fin de semana los dos?"
-"¡Sí...!"
-"Bueno, nos vemos el lunes..."
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  • Tonto y retonto...

1.
-"Oye ¿Qué tal era el abogado que llevó aquél asunto tuyo de la herencia que tenías que recibir?"
-"Buenísimo. Ahora todo es suyo."
2.
Iban dos compañeras de colegio paseando por el parque, y le dice una a la otra:
-"Oye, ¿sabías que tu novio salió antes conmigo?"
A lo que la otra le responde:
-"Bueno, él me dijo que había cometido algunas estupideces, pero no me dijo cuales."
3.
Dos amigos van por la calle, cuando de repente uno de ellos se para y exclama:
-"¡Cielos! ¡Mi mujer y mi amante vienen charlando hacia aquí...!"
Su amigo le mira con cara de estupefacción y le dice:
-"¡Coño! ¡Yo iba a decir lo mismo...!"
4.
La suegra a su hija:
-"¡Ayer tu marido vino tan borracho que se confundió de habitación, se metió en la mía, y me hizo el amor!"
-"¿Y vos no le dijiste nada?"
-"¡Ya sabes que no me hablo con él!"
5.
Llega el sufrido marido a casa, y se encuentra a su mujer con su mejor amigo en la cama:
-"¡Pero...! ¡Tu, mi amada esposa, aquí en el lecho del deshonor con el que creí mi mejor amigo, impúdica! Y tu, asqueroso gusano, de esta forma pagas la confianza que en ti deposité, mancillando mi honor y... Pero... ¡¿Pueden parar de fifar y atenderme un poquito...?!"
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  • El Narrador... (Por Luis Pescetti)

-"Cierto dí­a iba Caperucita por el bosque de... che ¿cómo se llamaba ese bosque?"
-"¿Cuál? El de... ¿el bosque de Sherwood?"
-"No, ése era el de Robin Hood."
-"¿Robin Hood no era el compañero de Batman?"
-"No, el compañero de Batman era Mandrake."
-"¡Si Mandrake era un mago!"
-"¿Y qué tiene? Además era el ayudante de Batman."
-"... ¿seguro?"
-"Claro, ¿para qué te contaría mentiras, eh? ¿Querés que siga?"
-"Y, sí­..."
-"El bosque quedaba en Transilvania..."
-"Che, no jodas. ¿Transilvania no era donde vivía el Conde Drácula?"
-"Vos tenés todo mezclado. No prestás atención a lo que te cuento y se te mezcla todo. Transilvania queda en Estados Unidos... si me vas a cuestionar todo mejor me callo."
-"Sí­, mejor."
-"... ahora no me callo nada."
-"Te callás porque no querés contarme el cuento, porque no lo sabés."
-"Claro que lo sé; ahí­ te va, cierta noche, Caperucita estaba cerrando su famoso restaurante..."
-"¿¡Su famoso restaurante!?"
-"Sí­, cuando de repente recibió una llamada telefónica..."
-"... era uno que le avisaba que vos le estabas haciendo bolsa su cuento."
-"No, era su mamá, que le pedía que pasara de la abuelita a dejarle algo de comer. Le dijo así­, “Blancanieves...”"
-"¿¡”Blancanieves” le dijo!?"
-"Sí­, “Caperucita” se llama el cuento, pero a ella le encantaba que le dijeran “Blancanieves”. Entonces el tío le dijo así­..."
-"Che, ¿no era la mamá la que estaba en el teléfono?"
-"¡Nunca dije que fuera la madre... por favor, prestá atención! Dejame seguir, le dijo así­, “Blancanieves, cuando cierres tu famoso restaurante llevale algo a tu abuelita que recién me habló y dice que está con un hambre terrible”."
-"¿Y por qué la abuelita no la llamó directamente al restaurante?"
-"Porque se le olvidaba el número."
-"¿Y por qué no lo tenía anotado en un papelito al lado del teléfono?"
-"Porque el lápiz se lo había prestado a un humilde cazador."
-"¿El que aparece al final del cuento?"
-"Exactamente, que fue el que atendió el teléfono."
-"... che ¿No lo había atendido la misma Caperucita?"
-"¿Quién? ¿Blancanieves?"
-"Sí­."
-"No creo, ella no tenía teléfono."
-"¿¡Y dónde recibió la llamada si no tenía teléfono!?"
-"Ahí­ está la gracia, escuchá, entonces el humilde cazador le dijo a la mamá..."
-"¿Por qué era “humilde cazador”?"
-"Porque si hubiera sido rico tendría empresas pero no sería cazador. Ahora callate y dejame contarte el cuento."
-"... ¿no tenés otro? No entiendo nada."
-"Porque no prestás atención. Entonces el humilde cazador le dijo, “Mire, señora, su hija se fue a un baile a que le probaran un zapatito”."
-"¿Ese no es el de Cenicienta?"
-"No, en el que hay un baile es el de Pinocho."
-"En el de Pinocho nunca hubo un baile, porque él no era como los demás niños."
-"El que no era como los demás niños era Frankestein."
-"¡Pero si él era un monstruo!"
-"Por eso no era como los demás niños, ¿querés que siga o cambio?"
-"... y no, seguí­..."
-"Entonces la abuelita le dijo..."
-"¿Qué abuelita? ¿No estaba hablando con la mamá?"
-"¿Ves? No atendés. ¿No te dije que la mamá era sorda?"
-"¿Sorda?"
-"Y claro, le habían hecho una operación, pero no quedó bien."
-"¿En el cuento dice eso?"
-"Por supuesto, yo nunca te mentiría. Sigo. Entonces le dijo, “No importa yo igual la llamo después, no se olvide de darle mi mensaje”. Pero ni bien colgó el cazador ya se había olvidado y ese mismo dí­a la abuelita hubiera muerto de hambre... si no fuera porque pasó un lobo y se la comió. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. ¿Te gustó?"
-"... al medio no lo entendí­, pero estuvo bueno."
-"¿Qué parte?"
-"La de los ladrones que entran a la pizzería."
-"Porque no prestás atención. Mañana te cuento otro."
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  • El móvil no es submarino...

Típica madrugada de sábado a la típica hora en la que no se sabe bien si la gente viene o se marcha, donde los más afortunados bailan al costado de alguien a quien acaban de conocer manteniendo perspectivas de terminar la noche anudado entre sus brazos, otros con menos suerte y con el dinero suficiente ahogan su tristeza entre cubitos de hielo y Luis, nuestro protagonista, con más infortunio que quien va a pedir crédito a una sucursal bancaria, se mantiene escondido en el único rincón de la barra que permanece en penumbra, apoyado sobre la estructura mientras en las manos sostiene un móvil con el que consulta los mensajes deshilachados, aquellos que mandó con la esperanza de encontrar compañía para aquella solitaria madrugada y que, para su desgracia, nadie respondió.
¿Qué podía hacer aparte de marcharse?
Poco más, apenas le quedaba lo justo como para tomar el autobús nocturno, aunque una pequeña esperanza le mantenía anclado a aquel rincón, una esperanza en forma de llamada que, creía, se produciría en los próximos instantes.
“Estoy seguro de que me va a llamar”, pensaba Luis encendiendo de nuevo la pantalla de su teléfono.
“Me dijo que no tenía nada que hacer, seguro que le da el punto y se acerca hasta aquí. Sí, seguro”.
Luis se mantuvo en aquel rincón mientras se hacía cada vez más fuerte la idea de marcharse, hasta que no encontró motivos para seguir aplazando el momento, planeando antes una parada técnica en el lavabo.
Por lo que allí se encaminó, cediendo la esquina de la barra a una espontánea pareja que andaba con fruición comiéndose a lametones.
Avanzó entre la multitud que danzaba al son de la música entre espasmos casi eléctricos y arrastró sus pies hasta el váter de caballeros habiéndose confundido previamente con el de señoras.
“¿Es tan difícil colgar un cartel que pueda descifrarse sin un doctorado en escritura egipcia?”, pensó Luis entrando en aquella húmeda y vacía estancia.
Empujó una de las puertas que daba acceso a las tazas de váter, la cerró prestando atención a si el pestillo era realmente fiable y, tras comprobar que así era, se dispuso a iniciar el ritual para el eventual desahogo.
Pero la mala suerte no se había quedado contenta con dejarle solo durante toda la noche y, tan inoportuna como siempre es una llamada en el baño, el móvil sonó provocando un respingo en su dueño.
Luis, sabiendo que era su amiga la que llamaba y temiendo que, si no lo cogía, no volviera a llamar, extrajo nervioso el teléfono del bolsillo del pantalón con tan poca fortuna que, aunque trató en vano de cogerlo al vuelo lanzando zarpazos como un gato cazando una mosca, el móvil cayó cuan clavadista introduciéndose dentro de la taza con una puntuación de 10, rematando su espectacular salto adentrándose hasta el interior del sifón.
La melodía estridente se apagó en el acto una vez tomó contacto con el agua, encendiendo el pavor en el pobre Luis que, con las manos colgando en el aire y una expresión desencajada, observaba desolado como la Ley de Murphy había triunfado en la clásica situación de teléfono móvil/taza de váter.
-¡Mierda! -exclamó agachándose a la altura de la taza tras haberse recogido sin miramientos la ropa interior-. ¡Mierda, mierda, mierda…!
Poco importaban las lamentaciones en voz alta, el móvil había desaparecido en las entrañas del objeto más asqueroso y desagradable posible sin que existiera forma aparente de enmendar el resultado de su torpeza.
Pero tampoco estaba decidido a abandonar por lo que, aunque sabía a ciencia cierta que el teléfono había pasado a mejor vida, introdujo la mano derecha remangada dentro del agua, bastante limpia para su fortuna, giró la muñeca para adaptar su extremidad a la forma del desagüe y escarbó sin éxito en el interior.
Luis sudaba por el esfuerzo además de por el extremo calor que de por sí hacía en aquel baño, pero ni se percataba del sudor, de que su camisa se empapaba por este y otros fluidos sin determinar ni de que, para poder llegar más al fondo del problema, había adquirido una postura totalmente surrealista para alguien que de repente entrara en el baño, quedando estirado casi por completo en el suelo mientras sus piernas se escurrían fuera del cubículo de la taza del váter asomando sin pudor por debajo de la puerta.
Pasó lo que tenía que pasar.
La puerta del servicio de hombres se abrió dejando paso a dos amigos que entraron conversando a gritos espoleados por la euforia del alcohol, cortándose automáticamente dicha euforia al comprobar que de uno de los baños asomaban unas piernas.
Parpadearon varias veces pero allí seguían, sin rastro del resto de persona.
-¿Hola? -gritó uno de los amigos acercándose hasta las piernas de Luis.
Este trató de sacar el brazo del sifón espoleado por la vergüenza, pero, como suele ocurrir en estos casos, la casualidad se cebó con él reteniendo la extremidad.
Como un dedo que se atasca a pesar de haber entrado sin esfuerzo en el agujero-.
-¿Estás bien?
Luis no respondió, deseando que se marcharan.
Pero no lo hicieron-.
-Oye, que este tío está muerto...
-Que va a estar muerto -replicó el segundo amigo aguantando el equilibrio y el orden de sus pensamientos-. Pégale una patada a las piernas, a ver si dice algo.
Luis aguantó la respiración esperando el impacto con la esperanza de que no fuera doloroso, pero no fue así.
El golpe fue tan grande como su mala suerte, directamente dirigido al tobillo izquierdo, provocando un impulso de dolor tan intenso que recorrió en forma de espasmo su columna vertebral para explotar en el cerebro como una granada de mano, siendo incapaz de ahogar el grito de animal malherido que asustó a los recién llegados como si de repente hubieran escuchado a un fantasma.
-¡Hostia, está vivo!
-Si no lo has rematado con la patada -bromeó el segundo amigo quitándole hierro a aquella situación tan extraña.
Avanzó hasta las piernas chillonas y escupió a duras penas una pregunta-.
-¿Estás bien?
Luis siguió sin decir nada, apretando los dientes en un intento de contener el dolor.
-Pues tendremos que llamar a la policía -comentó el autor de la patada sin estar demasiado convencido-.
-Mejor hablamos con alguno de los camareros y que se lo comenten al dueño de la discoteca.
-No, no -suplicó Luis desde dentro sin levantar demasiado la voz-. Me he quedado atascado en el váter, ayudadme...
Los dos amigos se miraron sin saber muy bien cómo actuar.
Dentro de aquel baño había una persona en problemas y con las piernas asomando por debajo de la puerta, algo que dejaba entrever ciertas connotaciones con las que nadie querría mezclarse durante una noche de fiesta.
Aunque, aun así, acordaron con un gesto ejercer de buenos samaritanos, pensando que, quizá, algún día se encontrasen en una situación parecida de la que también querrían salir con ayuda.
-¿Estás herido? -preguntó el de la patada-.
-No -respondió Luis a punto de llorar.
No sabía si por la vergüenza, la rabia, el dolor o por todo a la vez-.
-Se me ha encajado el brazo en la taza del váter.
-A ver si podemos ayudarte –dijo el improvisado karateka mientras trataba de abrir la puerta sorteando las piernas que se deslizaban por debajo-. Está cerrada. ¿Echaste el pestillo?
-Sí –se lamentó Luis-.
-Espera, voy a saltar por encima.
El chico, de poco más de veinte años y una agilidad más que aceptable teniendo en cuenta su estado etílico, se enganchó al extremo superior del tabique que hacía la doble función de falsa pared y marco de puerta y se aupó haciendo fuerza con los brazos, hasta conseguir que la cabeza asomase por encima.
Y una vez vio el panorama, no pudo evitar reírse.
Allí, tirado en el suelo y boca abajo, había un hombre que se antojaba algo maduro para la situación bochornosa en la que se había metido, teniendo el brazo dentro de la taza del váter como si le hubieran entrado ganas de bucear estando borracho y el alcohol le espoleara a intentarlo.
-No es lo que parece –lloró Luis por la desesperación y la vergüenza girando cuanto pudo la parte superior de su cuerpo.
La postura le impedía mirar a su salvador con claridad-.
-Se me coló el móvil dentro del váter, traté de sacarlo... y tampoco pude sacar el brazo.
-Espera, a ver si puedo hacer algo.
El chico pasó el cuerpo por encima de la puerta, con bastante dificultad debido a la delgadez del tabique y a la amenaza de no sostener todo el peso, y poco después se encontraba de pie al otro lado, agachándose a la altura del abochornado Luis e iniciando las labores de reconocimiento.
-Creo que has metido demasiado el brazo.
-Sí, eso pienso yo también –ironizó Luis-.
-Voy a ver si estirando del codo sale, ¿vale?
-Por intentar...
El joven introdujo sin miramientos las manos dentro del agua y trató de colocar los dedos debajo del codo para tirar hacia arriba, consiguiéndolo sin mayores dificultades debido al generoso hueco que aún quedaba libre en el desagüe.
Pero al estirar las cosas no fueron tan sencillas, siendo imposible mover ni un centímetro del codo ni del resto del brazo.
Por difícil que pareciera, la extremidad no sólo entraba por completo dentro del sifón, sino que, una vez hecha la maniobra, después no salía.
El joven aplicó más fuerza a la tarea consiguiendo, a cambio, una buena colección de gritos.
-¡Para! –chilló Luis asustado-. ¡Me estás haciendo daño!
-¿Qué pasa? –preguntó el otro amigo desde fuera-.
¿Algo va mal?
-Todo va mal –comentó el joven sacando las manos del agua.
Se irguió y procedió a abrir el pestillo del baño-.
-Me temo que la única solución es romper la taza.
-¿Pero cómo hacemos eso? –preguntó el otro amigo mientras contemplaba el panorama como si hubiera traspasado la pantalla de una película de comedia-. Como no la rompamos a cabezazos...
-Habrá que llamar a los bomberos.
Estaba claro que la única solución eran los refuerzos, así que, una vez puesto en conocimiento de los camareros y dueño de la discoteca, Luis se vio inmerso en un cúmulo de gente curiosa cada vez más numeroso que no dejaba de comentar entre risas su absurda situación, incorporándose después al tumulto la policía, el cuerpo de bomberos armado con cascos, cizallas y mazos y, completando el pack institucional, dos enfermeros avisados por las posibles heridas que podría sufrir un, según palabras textuales, “idiota que había metido el brazo dentro del váter”.
E idiota Luis se sentía con creces, única sensación que le quedó tras haber sido sometido a hirientes burlas, preguntas absurdas, tirones dolorosos e, incluso, mazazos, y no precisamente de forma simbólica.
Los bomberos consiguieron sacarle el brazo a base de soltar el váter de la pared, cortar tuberías y demoler por completo la pieza de cerámica, con menos tacto del que uno podría suponer al tener atrapada en sus entrañas el brazo de una persona.
Aunque, por fortuna, todo eso quedaba ya atrás, como formando parte de un recuerdo que uno hereda de una pesadilla y cuya única señal visible son los latidos de tensión con los que te despiertas.
-¡Luis! –exclamó una chica tras acercarse curiosa a la ambulancia a la que este se encontraba subido-. ¿¡Qué te ha pasado!?
Luis observó a su amiga como si se le hubiera aparecido un ángel justo cuando hacía la peor trastada, siendo incapaz de articular una sílaba.
Miró al enfermero que tenía a su costado, terminando la tarea de aplicarle un vendaje a su dolorido brazo, y devolvió los ojos a la chica, cada vez más asustada al no recibir explicación.
-Un accidente...
-¿¡Accidente!?
La chica subió a lo alto de la ambulancia y ocupó la porción de camilla que el enfermero había abandonado tras terminar su trabajo.
-Me he hecho daño en el baño –explicó Luis a medias-. En el brazo.
-Pero… ¿Estás bien?
El consuelo de la recién llegada bien merecía la espera.
Incluso el mal trago sufrido tras todo el bochorno.
La chica le acarició el brazo con dulzura dándole un beso en los labios con la intención de aplacar sus males, siendo el germen de un beso más largo que acabó, sin que ambos lo supieran en aquel momento, hilando un feliz destino en común.
Un destino que no se torcería durante el resto de sus vidas, ni siquiera cuando uno de los bomberos le alcanzó a Luis su móvil chorreante y este, explicándole la vivencia a su futura mujer, sólo obtuvo a cambio un concluyente idiota enmarcado entre sonoras carcajadas, anticipo de otras muchas situaciones que su torpeza se encargaría de proporcionar.
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Viernes 17 de Julio

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                  Fin de semana: Viernes 17 a Domingo 19 de Julio de 2015
Holaaa samigooosss !!! 
Esta semana tenemos un artículo con consejos para recuperar el humor, chistes breves, tontuelos, cosas copiadas del "feisbuc", unas divertidas ideas publicitarias y unos textos de humor muy interesantes. Esperamos que los disfruten y que tengan un muy buen fin de semana.
                                                       Esteban Nicolini

  • El humor es algo serio...

Consejos para evitar el mal humor (Por Sebastián Méndez Errico)
El sentido del humor es un aspecto muy importante de la vida y del mismo se desprende el grado de salud que una persona tiene en determinado momento.
Las ideas para tener buen humor que verás en este artículo, te pueden ayudar para evitar el mal humor en tu vida cotidiana.
Si bien es imposible conservar todos los días y durante todo el tiempo un buen humor siempre es bueno tener en cuenta algunas cosas para aplicar en la vida cotidiana a fin de sentirse de buen humor:
- Mantenerse activo ayuda a tener un mejor humor, por ejemplo, realizando actividades físicas e intelectuales.
- Tener sueños o anhelos y materializarlos en proyectos realizables ayuda mucho a mantener un buen espíritu ante la vida.
- No dejarse ganar por la pasividad.
- Intentar no excederse en el consumo de televisión.
- No consumir drogas.
- Tener una sexualidad activa ayuda a controlar el mal humor.
- Realizar actividades fuera de la rutina diaria, por ejemplo, un viaje.
- Mantener contacto con aquellos con quienes te sientes cómodo y fomentar esas amistades.
- Recurrir al sentido del humor.
- Tratar de encontrar un empleo en el que te sientas bien y de no conseguirlo tratar de que al salir del empleo, puedas realizar una actividad que sea totalmente diferente, que haga que te olvides del trabajo, hasta el siguiente día que tengas que concurrir.
- Tener un espacio terapéutico, donde poder pensarse a uno mismo es muy positivo para mejorar el sentido del humor.
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  • Cálculo...

El profesor, en la facultad de medicina, inicia la clase con unas preguntas de temas vistos en el laboratorio anteriormente.
Escoge al azar a una alumna, que justamente no había estudiado.
El profesor le pregunta:
-"Señorita, dígame, ¿cuántos mililitros eyacula en promedio un hombre?"
La alumna, muy nerviosa, le responde:
-"Doscientos cincuenta mililitros, profesor."
El profesor, muy sorprendido, le comenta:
-"Señorita, debo decirle que está mal, y otra cosa, me temo que a usted la han meado."
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  • Mujeres...

Estaban conversando un día, un alemán, un gringo y un gallego, en eso el alemán dice:
-"Mi mujer es tan estúpida, que se compró un auto y no sabe manejar."
El gringo lo mira, y dice:
-"La mía es peor, se compró una cocina y no tiene idea de cocinar."
Y el gallego, que los miraba muerto de risa, les dice:
-"Eso no es nada, la mía sí que se pasó para ser estúpida. El otro día le revisé la cartera y la tenía llena de condones... ¡Y no tiene ni pene...!"

(Gracias Horacio !!!)
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  • El uso imprudente del celular...

Después de un largo día de trabajo, especialmente agotador, un señor se sentó en el asiento y cerró los ojos.
Cuando el tren salía de la estación, una mujer joven, que ocupaba el asiento de al lado, sacó su celular y comenzó a conversar en voz alta:
-"Hola, mi amor, soy Susi, estoy en el tren... Sííí, ya sé, estoy en el de las seis y media. No tomé el de las cuatro y media, porque estuve en una reunión muy larga... Noo, no con mi jefe; estuve con María, de Contabilidad... Noo, mi amor, tú eres el único hombre en mi vida... Sí, mi vida, te lo juro."
Quince minutos después seguía hablando en voz alta...
El señor que estaba sentado junto a ella, cansado de tanto oírla hablar, se acercó al celular de ella y en voz clara y firme dijo:
-"Susi, apaga el celular y vuelve a la cama..."
Susi nunca más usó el celular en la vía pública...
(Gracias Guillermo !!!)

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  • Leídos en el feisbuc...

1.
-"Mamá, mamá... ¡El abuelo se cayó!"
-"¿Lo ayudaste, nene?"
-"No, se cayó solo el pelotudo..."
2.
-"Mi amor, ¿que me vas a regalar par mi cumpleaños?"
-"¿Ves ese auto de allá...?"
-"¡Ay, si...!"
-"Bueno, unas medias del mismo color."
3.
Dos amigos:
-"A tu mujer cuál es la postura que más le gusta?"
-"La del pez."
-"¿Y cómo es eso?"
-"Estamos en la cama, se da la vuelta y nada..."
4.
-"Gorda, ¿te acordás que felices estábamos hace cinco años?"
-"Pero nos conocimos hace cuatro."
-"Por eso..."
5.
"Siempre hay una salida, no te rindas." Joaquín "el Chapo" Guzmán.
6.
-"Papá, papá... ¿cuál es la moneda oficial de China?"
-"El caramelo, hijo."
7.
El corazón del hombre se encuentra en sus pelotas...
Si lo amas, no se las rompas...
(Gracias Esther !!!)

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  • Malentendido...

-"Mamá, ¡Esto es un consolador!"
-"Hija, me pediste un palo para ser feliz..."
-"¡Un palo para selfies, mamá, para selfies!"
(Gracias Alejandro !!!)
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  • Mercadotecnia...

Debido a la gran demanda de preservativos (y a su amplia variedad), algunas empresas han detectado en este rubro una gran oportunidad y pronto comenzarán a lanzar sus propias marcas de condones, con sus respectivos y muy conocidos eslóganes.
- Condones Koh-i-noor: Poderoso el chiquitín.
- Condones Vasenol: Para manos que trabajan.
- Condones Jumbo: Te da más.
- Condones Ford: ¿Sentiste un Ford últimamente?
- Condones Kinder: Con sorpresa.
- Condones Ri-k: Comete todo con Ri-k.
- Condones La Virginia: La pausa son 5 minutos.
- Condones Adidas: Impossible is nothing.
- Energizer Condoms: Dura, dura y dura.
- Mac. Donald's Condoms: Me encanta.
- Microsoft Condoms: ¿Hasta dónde quieres llegar hoy?
- Condones Nokia: Connecting people.
- Condones Bimbo: Con el cariño de siempre.
- Condones Red Bull: Te da alas.
- M&M Condoms: Se deshacen en tu boca, no en tus manos.
¿Se te ocurren otros ejemplos?
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  • Tonto y retonto...

1.
Estaba un padrecito dando un sermón en una pequeña capilla de madera.
En eso, se produce un terremoto y la capilla comienza a temblar...
El padrecito dice:
-"El ave María."
La gente comienza a rezar, ave María Purísima...
El terremoto sigue, entonces el padrecito dice:
-"El rosario."
Entonces la gente comienza otra vez a rezar, pero en eso mira hacia arriba y ve que unas tablas se van a derrumbar, y dice:
-"Las tablas."
Y la gente dice:
-"Dos por uno dos, dos por dos, cuatro, dos por tres, dos..."
2.
-"Joven, usted hace mucho que visita a mi hija ¿Quiero saber si viene con buenas o malas intenciones?"
-"¿Puedo elegir?"
3.
Ring, ring...
-"Zapatería Jiménez, ¿Dígame?"
-"Ay, perdone, me parece que me equivoqué de número."
-"No hay problema, usted trae los zapatos y le damos el número correcto."
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  • Nunca me voy a olvidar de aquella vez... (Por Luis Pescetti)

(Del libro El pulpo está crudo)
Nunca me voy a olvidar de aquella vez en que me encontraba en un hermoso pueblo del interior.
Había llegado después de cabalgar durante ocho días.
Nos encontrábamos un poco cansados, Julián, mi caballo y yo.
Recuerdo que le dije:
-"Oye, Julián, ¿no te parece que sería bueno detenernos un poco?"
-"..."
-"¿Qué te parece este hermoso pueblo del interior?"
–"..."
Cuando íbamos hacia el hotel, al pasar frente al bar, un hombre salió volando hacía mí.
No tuve tiempo de reaccionar, me tumbó del caballo.
Me levanté de un salto y, tomándolo del cuello, le tiré una trompada.
Él volteó su cabeza hacia un lado y mi puño siguió de largo.
Los dos rodamos por el piso, volví a tomarlo con mis manos y al ver que no reaccionaba pensé:
-"¡Santo cielo, está muerto!"
¿Qué podía hacer con ese cadáver?
Yo no lo había matado, era evidente; pero, ¿quién me iba a creer?
¿A quién iba a convencer de que ni siquiera había alcanzado a darle una piña?
Además él me atacó primero.
Ya me veía yendo al juicio:
(Yo) -"Mire, señor Juez, él me atacó, yo sólo llegaba al pueblo con Julián."
(Juez) -"¿Quién es Julián?"
-"Mi caballo, su señoría."
-"¿Un caballo con nombre de persona? ¡Usted es un hombre muy extraño!"
-"No, Señor Juez, lo que ocurre es que es como si hablara..."
-"¿¡Un caballo que habla!?"
-"¡Oh, no! ¿Para qué habré dicho eso?"
-"¡¿Me toma por un imbécil o qué?!"
-"Sí, Su Señoría."
-"¡Con que me toma por un imbécil!"
-"No, Su Imbécil, digo sí, ¡quiero decir que sí, que es como si hablara!"
Cuando estaba pensando todo esto y ya me veía irremediablemente preso para toda la vida, oí que alguien me hablaba:
-"¡Eh, usted! ¡Devuélvanos el muñeco!"
-"¡¡¡¿¿¿El muñeco???!!!"
-"Sí."
Mi susto no me había dejado ver que sólo se trataba de un muñeco.
Adentro del bar estaban filmando una película del Oeste.
Les devolví su maldito muñeco y nos fuimos hacia el hotel.
Yo venía persiguiendo a mi archisuperenemigo, el malvado y pérfido Roque Rufián.
Bajé de Julián y entré al hotel.
¡Tremendo chasco!
¡No existía el tal hotel!
¡Solamente la pared del frente!
Otra vez la maldita película.
Salí del hotel. (bah, de la pared).
-"Oye, Julián, ¡este pueblo es una farsa!"
Dije, pero Julián no estaba, tan sólo las riendas atadas al palo y una nota:
-"Si quieres Bolver a Ver al cabayo deja tu arma en el pizo y Be asia el Var. Roque Rufián."
Sí, tenía tremendos errores de ortografía.
El muy maldito había raptado a mi querido Julián, yo estaba que volaba de la furia.
Como no llevaba armas conmigo, directamente me fui hacia el bar.
Cuando llegué ya no estaba, lo acababan de desarmar.
-"¿¡Qué pasa aquí!?" (pregunté).
-"Ya terminamos de filmar, nos vamos, estamos cargando todo en los camiones."
Eso era terrible.
Roque me había dicho que fuera al bar, pero el maldito bar ya no existía.
¿Qué hacer?
Levanté la vista y me rasqué la cabeza para pensar un poco.
En los camiones estaban cargando maderas, cajones, luces, cámaras, partes de la escenografía.
Era un gran movimiento de gente por todas partes.
Pasaban actores disfrazados de indios, de vaqueros, muchos caballos, carretas antiguas, dos sheriffs, un astronauta, tres car...
¿Un astronauta?
¿Qué hace ese maldito astronauta en una película de vaqueros?
Una idea como un relámpago se me cruzó por la cabeza, ¡El tal astronauta es Roque Rufián!
Me lancé tras él.
El ambiente que hay al terminar una filmación, ustedes lo saben mejor que yo, es tan especial que nadie se asombra de ver a un tipo persiguiendo a un astronauta.
Debían pensar que estábamos festejando o algo así.
La cosa es que se subió en un enorme tubo de dentífrico; en realidad era un auto al que habían camuflado para hacer la propaganda de una pasta dental.
Roque no conseguía poner el motor en marcha.
Eso le hizo perder un tiempo valioso, yo lo estaba alcanzando, se daba vuelta nerviosamente y me miraba a través de la escafandra.
Salté encima del tubo de dentífrico justamente cuando arrancó y aceleró bruscamente.
Quedé medio colgado, arrastrándome; él aceleraba con todo y se daba vuelta para ver si yo todavía seguía allí.
No aguanté más y me solté, corrí peligro de haberme golpeado con alguna roca.
Tuve la suerte de rodar hasta otra cosa preparada, también, para una propaganda.
Un gran zapallito.
Verde, perfecto, idéntico a un zapallito de verdad, sólo que era una moto muy veloz.
Creo que lo usaban para hacer la publicidad de unas sopas.
Me subí de un salto, temía que se demorara en arrancar, pero no, lo hizo inmediatamente.
En ese momento pasó uno de los actores por ahí y, creyendo que yo también estaba festejando el final de la filmación, me dijo:
-"¡Eh, vení­te a brindar con nosotros!"
Y me puso una peluca de indio de las que se habían usado en la película.
Ni le contesté.
Puse primera y aceleré a fondo, lo llené de tierra al pobre tipo.
Era una moto estupenda, quise sacarle todo el revestimiento que le habían colocado pero debido a la gran velocidad (estaba yendo a más de doscientos Km por hora) cada movimiento se tornaba peligroso, así que ni siquiera intenté quitarme la peluca. (ahora que lo pienso, la situación para quien no supiera lo que estaba pasando era bastante cómica: un enorme tubo de dentífrico conducido por un astronauta era perseguido por un zapallito veloz conducido por un indio).
El tubo era más estable que mi moto, pero mucho más lento en las curvas.
Mi zapallito tenía la forma ideal; no tardé en ponerme a la par.
Le grité que se detuviera ahí mismo, pero el muy maldito se rió burlonamente y empezó a tirar el tubo encima de mi zapallito.
Estábamos yendo a más de trescientos por hora, el menor descuido te despedaza en el aire.
Una y otra vez me dio topetazos que hicieron peligrar mi estabilidad.
Pero tanto se confío en que me iba a hacer caer, que inclinó demasiado el tubo y la punta de adelante tocó el suelo, se clavó, dio tres trompos en el aire y cayó dado vuelta, explotando e incendiándose.
Se salvó porque al tumbar salió despedido y el traje de astronauta amortiguó su caída.
Clavé los frenos de mi zapallito y me arrojé encima; antes de que reaccionara le quité la escafandra y lo tomé por el cuello:
-"¡¿Qué hiciste con Julián?!"
-"Lo escondí en uno de los camiones de la Cinematográfica." (estaba tan atontado por el golpe que ni siquiera atinó a defenderse).
De un salto me subí al zapallito, que había quedado con el motor encendido, girando sobre sí mismo, y fui tras los camiones, que ya habían partido.
Los alcancé rápidamente.
Se detuvieron.
Revisamos uno por uno.
Escondido detrás de una pared de escenografía, encontramos al pobre Julián.
Lo liberamos.
Le di un abrazo enorme, les agradecí a los del camión, monté en Julián y galopamos hasta donde había dejado a Roque; pero ya no estaba, en el apuro por hallar a mi caballo ni se me ocurrió maniatarlo.
Había dejado un mensaje: Nos volveremos a ber.
Hice un bollito con el papel y lo arrojé al fuego.
-"Seguro, y esta vez te atraparé, ¿no es verdad, Julián?"
-"..."
Miré hacia donde había estado el pueblo y no quedaba más que una construcción; lo demás era puro campo.
Nos acercamos.
Era una especie de bar y hotel.
Unas pocas mesas con algunos clientes.
Ordené un fardo de pasto y un balde de agua para mi caballo; pedí una habitación y me senté a comer.
La muchacha que atendía el lugar era sencillamente hermosa y simpática.
Busqué alguna excusa para acercarme a conversar, me pasé la mano por la cabeza, para arreglarme un poco el pelo, y ahí me di cuenta de que todavía tenía puesta la peluca de indio.
Ella lo encontró muy gracioso y se puso a reír; entonces yo también.
-"¿Cómo te llamás?" (pregunté).
-"Juliana, ¿y vos?" (hermosa voz, sí señores).
-"Yo, Luis; y mi caballo... (lo pensé bien) y mi caballo todavía no tiene nombre."

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Viernes 10 de Julio

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                  Fin de semana: Viernes 10 a Domingo 12 de Julio de 2015
Holaaa samigooosss !!! 
Esta semana tenemos la culminación del artículo sobre la importancia del humor en la familia, varios chistes breves, más cosas copiadas del feisbuc, nuevos chistontos y unos textos de humor de notables autores que sin dudas serán del agrado de todos. Esperamos que los disfruten y que pasen una bonita semana.
                                                       Esteban Nicolini

  • El humor es algo serio...

Buen humor en familia (Por: Ricardo Regidor)
2da. parte
Humoristas profesionales
Los hijos son unos excelentes humoristas y tienen siempre muchas ganas de reír.
Podemos aprovecharnos de esta característica continuamente.
Una situación tirante, puede solucionarse con un gesto del padre simulando la terquedad del hijo o una frase maliciosa
de la madre.
Muchas veces un rasgo de humor servirá para salvaguardar el tesoro de la autoridad al no tener que ejercerla.
El humor sirve para relajar un ambiente tenso y pone aceite lubricante al engranaje de la autoridad.
No pensemos que debemos ser muy ocurrentes y graciosos, o que nos pasemos todo el día contándonos chistes.
Pero buscar, de vez en cuando, frases amables y divertidas, comparaciones precisas y oportunas, y hasta tratar de imitar sus actitudes, puede servirnos para que ellos comprueben lo desfasado y hasta ridículo de muchos de sus comportamientos.
Por otro lado, tampoco puede acomplejarnos la realidad de nuestra carencia de dotes interpretativas y agudeza mental para contar chistes, o acertar con un gesto o frase.
Actuamos ante un público predispuesto a favor.
Con confianza
El ambiente risueño es propicio a la confianza y a la confidencia.
Quizá así podamos entrar en intimidades que de otra forma nos serían vedadas.
Además, el humorismo nos permite siempre una salida airosa en nuestras reprimendas o castigos: el humor es un signo visible de cariño, que se trasluce en el deseo de hacer llegar suavemente un mensaje.
Porque la alegría y el optimismo de nuestro hogar deben asentarse en el amor.
En resumen...
Siempre hay "momentos tontos" a lo largo del día (viajes, colas en la tienda) que puedes aprovechar para hacer reír los hijos, recordando anécdotas divertidas, contando algún chiste, diciendo alguna frase ocurrente...
Sorprende a tus hijos con "locuras": actúa como Romeo y Julieta con tu mujer o marido, pon voces raras imitando a ciertos personajes o gasta alguna broma en la cena.
No hace falta gastarse dinero para divertirse; podéis pedir prestada una tienda de campaña o iros a acampar al monte; o pelearos con globos de agua en verano.
El humor y el optimismo son factores formidables para avivar la inteligencia.
Propón a tus hijos que organicen ellos una salida familiar, o una tarde especial... pero estate también dispuesto a aguantar de todo con sonrisa y buen humor.
Puede ocurrir que los chistes que cuenten los hijos no te hagan gracia.
Al menos, puedes intentar escucharlos y reírte para que poco a poco vayan aprendiendo a soltarse.
Es un buen medio para que se acostumbren a hablar en público.
Hay que enseñarles a disfrutar de las cosas sencillas y cotidianas presentes en la vida.
Hacer de un simple paseo dominical toda una aventura, disfrutar de la conversación o de una cena...
Para todo ello, hay que pasarlo bien en familia.
También hay que dejarles claro que la vida no es sólo reírse a todas horas; hay situaciones (visitas, momentos de descanso) en las que hay que saber comportarse, lo mismo que hay conversaciones serias (por ejemplo, sobre los estudios).
Realiza, de vez en cuando, una "supernoche familiar": podéis juntaros en la sala de estar contando historias, chistes, comiendo palomitas...
Será muy divertido.
Los más atrevidos pueden, incluso, acabar durmiendo allí en colchones o en sacos de dormir.
Los hijos necesitan un ambiente en el que, habitualmente, se esté de buen humor.
Y, cuando no es así, ese hogar va cayendo poco a poco en un sopor parecido a la tristeza, que nunca es productiva ni libera en nada de los problemas.
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  • Vecina maravillosa...

Mi hermosa vecina golpea mi puerta.
Abro corriendo y ella me dice:
-"¡Hola! Acabo de llegar y estoy con unas ganas locas de divertirme, de emborracharme y de coger toda la noche... ¿Estás ocupado esta noche?"
Entonces respondo rápidamente:
-"¡Claro que no!"
-"Entonces, ¿me puedes cuidar a mi perrito?"
Moraleja de la historia: ¡Volverse viejo, es una mierda!

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  • Analogía...

Una señora lleva a su hija al ginecólogo y le dice:
-"Doctor, mi hija tiene en los últimos días muchos problemas vaginales."
-"Bien, que pase y la examinaré."
Una vez examinada en detalle, le dice el doctor a la madre:
-"Señora, su hija tiene el clítoris como el capuchón de un bolígrafo."
Y la madre le dice:
-"¿Así de grande?"
-"No, de mordido."

(Gracias Horacio !!!)
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  • Leídos en el feisbuc...

1.
-"Está amargo el paté de víbora..."
-"¡Es pomada Cobra, boludo...!"
2.
A vos te dicen 'Fiambrín'.
Sos la mezcla exacta entre queso y salame.
3.
-"Mi mujer, hace 3 días que no me habla..:"
-"¡Cuidala! Mujeres así ya no se consiguen..."
4.
-"Compadre... si le digo que me acosté con su mujer... ¿Quedamos como enemigos?"
-"No."
-"¿De amigos?"
-"No."
-"¿Entonces, cómo quedamos?"
-"A mano compadre, a mano..."
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  • La reunión...

Una señora "muy mayor", le dice a su hijo:
-"Nene..." (el nene tiene 62 años)
-"Si mamá.", -le dice el Nene.
-"Quiero hacer una reunión con las chicas y me gustaría que me ayudes a organizarla."
-"Como no, mamá, quédate tranquila que yo arreglo todo."
-"¿Arreglar qué?"
-"La fiesta mamá."
-"¡Ah si! Ya me había olvidado."
Esa tarde el hijo llama a la madre a la cocina y le muestra un papel pegado en la nevera que decía lo siguiente:
1. Servir café.
2. Servir emparedados.
3. Servir jugo.
4. Servir pastelitos.
-"¡Qué bueno!", -dice la señora, -"ahora no tendré problemas, gracias 'Nene'..."
Esa tarde llegaron las "chicas".
Chichí, buena anfitriona, las acomoda en la sala, se excusa y va a la cocina y lee:
1. Servir café.
Y entonces les lleva café a sus amigas, en una coqueta mesita.
Al rato de conversar Chichí, nerviosa, va a la cocina y lee otra vez:
1. Servir café.
Y, les sirve más café... así cuatro veces.
Por fin las chicas se van.
Una de ellas le susurra a otra mientras salen del edificio:
-"Tota, viste, que mala anfitriona es Chichi ¡ni un café nos dio!"
Tota le responde:
-"¿Chichí? ¿de que Chichí me hablas?"
Esa noche el hijo de Chichí llega a la casa de su madre y se asombra, al ver que los emparedados, el jugo y los pastelitos están intactos.
Le pregunta:
-"¿Mamá que pasó?"
Chichí le responde:
-"Podrás creer que las desgraciadas ¡no vinieron!"
Moraleja: ¡Reunámonos para vernos, ahora que todavía nos reconocemos...!
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  • Tonto y retonto...

1.
Un hombre visita a un amigo en el hospital.
–"José, ¿Qué te paso que estás tan maltrecho?"
–"¡Me golpearon!"
–"¿Por qué?"
–"¡Porque tosí!"
–"¿Porque tosiste?"
–"Sí, ¡tosí dentro de un ropero!"
2.
Entra un hombre a una farmacia y le pregunta al dependiente:
-"¿Tienen frecuencia?"
-"¿Cómo?"
-"Que si tienen frecuencia..."
-"¡Pues no! ¿De donde ha sacado ese nombre?"
-"¡El médico que me dijo que tenía que lavar los dientes con frecuencia!"
3.
Llaman al teléfono:
-"¡Doctor, venga urgentemente que aquí hay una mujer que tiene una pierna abierta!"
Y el médico contesta:
-"Ahora no puedo, que estoy con otra que tiene las dos."
4.
Jaimito le manda una correo a la novia y le escribe:
-"Amor quisiera decirte cuanto te quiero y te extraño, pero hay una voz que me lo impide..."
La novia le contesta y le dice:
-"Ay, mi sol, dime cual es esa voz, yo haré lo que pueda para ayudarte..."
Jaimito le vuelve a contestar y le dice:
-"¡Su saldo está agotado, no puede hacer esta llamada!"
5.
Después de medio siglo de matrimonio, él muere, y al poco tiempo después ella también va parar el cielo.
En el cielo, ella encuentra al marido y corre hasta donde él y le dice:
-"¡Queriiidoooooo! ¡Que bueno encontrarte!"
Y él responde:
-"¡No me vengas con tonteras! El trato fue: 'Hasta que la muerte nos separe'..."
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  • Acnécodta... (Por Luis Pescetti)

(Del libro Natacha)

-"Mamá, ¿cómo se dice: acnédota o anédota?"
-"Se dice anécdota Nati."
-"Acnécdota."
-"No: acné... ya me hiciste equivocar."
-"Je..."
-"Anécdota..."
-"¿Acnéndota?"
-"Sin la n Nati..."
-"¿Acécdota?"
-"No, sin la otra n, antes le habías puesto una n de más."
-"¿Dónde?"
-"Por el medio, no me acuerdo."
-"Bueno, ¿cómo se dice entonces?"
-"(silencio que mira el techo) Anécdota..."
-"An..éc...dota."
-"Sí­, muy bien."
-"Acnécdota, no, así­ no... an.. no: acnécodta."
-"¿¿Qué??"
-"Acnécodta..."
-"¿A ver? Decilo otra vez."
-"Acnécodta, acnécodta, acnécodta..."
-"¿Cómo hacés para decir eso? Es más difícil que anécdota."
-"No mami, así­ es más fácil, mirá: ¡acnécodta!"
-"No Natacha, decilo bien."
-"Yo lo digo así­ mami y listo."
-"No es y listo Nati, mirá si cada uno hablara como se le antojara."
-"Pero yo no hablo como se le antojara, yo nada más voy a decir así­: acnécodta, porque me sale más fácil."
-"Además no es más fácil."
-"Para mí­ sí­..."
-"Bueno, para vos sí­, pero igual tenés que aprender a decirlo bien."
-"Mirá les escribo a donde inventaron hablar. ¿Dónde inventaron hablar mami?"
-"No inventaron en un lugar solo Nati."
-"¿Inventaron en varios lugares al mismo tiempo?"
-"No sé si al mismo tiempo, pero en distintas partes la gente empezó a entenderse con ruiditos que hacía con la boca."
-"Alguno habrá empezado primero."
-"No sé Nati, pero como vivían muy lejos unos del otro se fueron entendiendo con ruiditos distintos."
-"¿Y por qué no se pusieron de acuerdo y así­ entonces hablaríamos todos igual porque yo a veces a Pati ni la entiendo?"
-"Natacha, pero Pati habla el mismo idioma."
-"Pero yo a veces no la entiendo, porque habla más rápido y con la boca cerrada."
-"Porque es su manera de hablar, pero habla el mismo idioma."
-"Igual. ¿Y por qué no se pusieron de acuerdo?"
-"Porque cada uno estaba acostumbrado a como hablaba, pero hubo algunos que se juntaron con otros y se dieron cuenta que cuando estos decían: gra gra, era lo mismo que cuando ellos decían: fru fru."
-"¿Qué quiere decir eso?"
-"Es un ejemplo Nati, no quiere decir nada y entonces en cada tribu o en cada pueblo siguieron hablando el mismo idioma pero tenían a algunos de éstos que hablaban el suyo y el de los otros y que servían para que se entendieran... pero escuchame Nati. ¿Por qué me estás preguntando todo esto?"
-"Es por una tarea de la escuela mami, había­ que escribir una poesía­ y decirla mañana."
-"¿Y vos escribiste una?"
-"Sí."
-"¿A ver? Decí­mela."
-"Ahí­ te va mami. ¡Pero no te rías, eh!"
    El viento sopla los barcos
    como si fuera un cumpleaños
    de un chico porque le gusta hacer acnécodta.
-"¡Esta preciosa Nati! ¿Te puedo preguntar una cosa? ¿Qué quiere decir anécdota para vos?"
-"¡Y qué va a querer decir mamá! ¡Es así­ como una cosa, como una travesura o que se portó bien y le dieron un premio pero porque es así­ simpático!"
-"No Natacha es otra cosa. ¿No querés que busquemos en el diccionario?"
-"¡Mami no seas envidiosa! ¡Porque lo que pasa es que vos no escribiste un poema y yo sí­ y me decís así­ que me corregís  porque yo sí­ escribí uno y vos no!"
-"¿¡Qué no?! ¡Pobre de vos! Ahí­ te va uno:
    Sos tan alto que tu cabeza
    choca la luna de plata
    y desde abajito yo siento
    que no te lavás las patas."
-"¡Está buenísimo­!"
-"Se lo hice a tu papi cuando éramos novios."
-"Se lo voy a decir a la maestra."
-"¡No Nati! Decile el tuyo que está mejor, ¿sí­? Nada más que aprendé a decir anécdota."
-"No, mirá: le escribís una carta a los de la tribu que decí­as antes y les ponés que yo digo acnécodta y que quiere decir travieso y listo, ¿no? Así­ ellos también aprenden mi idioma, pobres, sino un dí­a va a venir uno de los de la tribu y me va a querer decir algo y ni va a saber, pobre, ¿no?"
-"Sí­, pobre."
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  • Lucas, sus compras... (Por Julio Cortázar)

En vista de que la Tota le ha pedido que baje a comprar una caja de fósforos, Lucas sale en piyama porque la canícula impera en la metrópoli y se constituye en el café del gordo Muzzio donde antes de comprar los fósforos decide mandarse un aperital con soda.
Va por la mitad de este noble digestivo cuando su amigo Juárez entra también en piyama y al verlo prorrumpe que tiene a su hermana con la otitis aguda y el boticario no quiere venderle las gotas calmantes porque la receta no aparece y las gotas son una especie de alucinógeno que ya ha electrocutado a más de cuatro hippies del barrio.
A vos te conoce bien y te las venderá, vení enseguida, la Rosita se retuerce que no la puedo ni mirar.
Lucas paga, se olvida de comprar los fósforos y va con Juárez a la farmacia donde el viejo Olivetti dice que no es cosa, que nada, que se vayan a otro lado, y en ese momento su señora sale de la trastienda con una Kódak en la mano y usted, señor Lucas, seguro que sabe cómo se la carga, estamos de cumpleaños de la nena y dese cuenta justo se nos acaba el rollo, se nos acaba.
Es que tengo que llevarle fósforos a la Tota, dice Lucas antes que Juárez le pise un pie y Lucas se comida a cargar la Kódak al comprender que el viejo Olivetti le va a retribuir con las gotas ominosas, Juárez se deshace en gratitud y sale echando putas mientras la señora agarra a Lucas y lo mete toda contenta en el cumpleaños, no se va a ir sin probar la torta de manteca que hizo doña Luisa, que los cumplas muy felices dice Lucas a la nena que le contesta con un borborigmo a través de la quinta tajada de torta.
Todos cantan el apio verde tuyú y otro brindis con naranjada, pero la señora tiene una cervecita bien helada para el señor Lucas que además va a sacar las fotos porque ahí no tienen mucha cancha, y Lucas atenti al pajarito, ésta con flash y ésta en el patio porque la nena quiere que también salga el jilguero, quiere.
-"Bueno", -dice Lucas, -"yo voy a tener que irme porque resulta que la Tota."
Frase eternamente inconclusa puesto que en la farmacia cunden alaridos y toda clase de instrucciones y contraórdenes, Lucas corre a ver y de paso a rajar, y se encuentra con el sector masculino de la familia Salinsky y en el medio el viejo Salinsky que se ha caído de la silla y lo traen porque viven al lado y no es cosa de molestar al doctor si no tiene fractura de coxis o algo peor.
El petiso Salinsky que es como fierro con Lucas se le agarra del piyama y le dice que el viejo es duro pero que el portland del patio es peor, razón por la cual no sería de excluir una fractura fatal máxime cuando el viejo se ha puesto verde y ni siquiera atina a frotarse el culo como es su costumbre habitual.
Este detalle contradictorio no se le ha escapado al viejo Olivetti que pone a su señora al teléfono y en menos de cuatro minutos hay una ambulancia y dos camilleros, Lucas ayuda a subir al viejo que vaya a saber por qué le ha pasado los brazos por el pescuezo ignorando por completo a sus hijos, y cuando Lucas va a bajarse de la ambulancia los camilleros se la cierran en la cara porque están discutiendo lo de Boca versus River el domingo y no es cosa de distraerse con parentescos, total que Lucas va a parar al suelo con el arranque supersónico y el viejo Salinsky desde la camilla jódete, pibe, ahora vas a saber cómo duele.
En el hospital que queda en la otra punta del ovillo Lucas tienes que explicar el fato, pero eso es algo que lleva su tiempo en un nosocomio y usted es de la familia, no, en realidad yo, pero entonces qué, espere que le voy a explicar lo que pasó, está bien pero muestre sus documentos, es que estoy en piyama, doctor, su piyama tiene dos bolsillos, de acuerdo pero resulta que la Tota, no me va a decir que este viejo se llama Tota, quiero decir que yo tenía que comprarle una caja de fósforos a la Tota y en eso viene Juárez y.
Está bien, suspira el médico, bajale los calzoncillos al viejo, Morgada, usted se puede ir.
Me quedo hasta que llegue la familia y me den plata para un taxi, dice Lucas, así no voy a tomar el colectivo.
Depende, dice el médico, ahora se usan indumentos de alta fantasía, la moda es tan versátil, hacele una radio de cúbito, Morgada.
Cuando los Salinsky desembocan de un taxi Lucas les da las noticias y el petiso le larga la guita justa pero eso sí le agradece cinco minutos la solidaridad y el compañerismo, de golpe no hay taxis por ninguna parte y Lucas que ya no puede más se larga calle abajo pero es raro andar en piyama fuera del barrio, nunca se le había ocurrido que es propio como estar en pelotas, para peor ni siquiera un colectivo rasposo hasta que al final el 128 y Lucas parado entre dos chicas que lo miran estupefactas, después una vieja que desde su asiento le va subiendo los ojos por las rayas del piyama como para apreciar el grado de decencia de esa vestimenta que poco disimula las protuberancias, Santa Fe y Canning no llegan nunca y con razón porque Lucas ha tomado el colectivo que va a Saavedra, entonces bajarse y esperar en una especie de potrero con dos arbolitos y un peine roto, la Tota debe estar como una pantera en un lavarropas, una hora y media madre querida y cuándo carajo va a venir el colectivo.
A lo mejor ya no viene nunca se dice Lucas con una especie de siniestra iluminación, a lo mejor esto es algo así como el alejamiento de Almotásim, piensa Lucas culto.
Casi no ve llegar a la viejita desdentada que se le arrima de a poco para preguntarle si por casualidad no tiene un fósforo.

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Viernes 03 de Julio

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                  Fin de semana: Viernes 3 a Domingo 5 de Julio de 2015
Holaaa samigooosss !!! 
Esta semana tenemos un artículo sobre la importancia del humor en la familia, una divertida variedad de chistes, cosas copiadas del feisbuc, algunos chistontos y unos textos humorísticos muy graciosos y tiernos tal vez... Esperamos que sean de vuestro agrado y les deseamos una linda semana.
                                                       Esteban Nicolini

  • El humor es algo serio...

Buen humor en familia (Por: Ricardo Regidor)
1ra. parte
Existe un dicho que afirma que "los hijos son la alegría del hogar".
Y, sin embargo, todos los que tienen hijos pequeños -y no tan pequeños- han experimentado la tensión continua que supone el esfuerzo por educar bien a los hijos.
Puede que estemos tan centrados en ayudarles a portarse correctamente, a adquirir buenos hábitos que nos olvidemos que también necesitan bromear y reír, a carcajada limpia.
Efectivamente, nuestros hijos necesitan autoridad y disciplina, pero la infancia también necesita un tiempo para reírse.
Casi puede decirse que nuestros hijos se encuentran en la edad de la risa: fácil, espontánea, continua, por naderías... feliz.
Se encuentran en el período sensitivo para hacer del buen humor una forma de ser, una postura ante la vida.
Fomentárselo les ayudará a contar con recursos para superar problemas y disgustos.
Nuestros hijos han de ser capaces de enfrentarse a las dificultades de la vida, pero también han de ser capaces de recordar su infancia como una época feliz, unos años de risas continuas (junto a nuestra exigencia, que también es igual de necesaria).
Y, para ello, hay que aprender a reírse en familia.
Hogares poco risueños
Los hijos necesitan un ambiente en el que, habitualmente, se esté de buen humor.
Y, cuando no es así, ese hogar va cayendo poco a poco en un sopor parecido a la tristeza, que nunca es productiva ni libera en nada de los problemas.
Probablemente, no existan ya las severas familias decimonónicas que aparecen en las novelas de Charles Dickens, en las que las risas estaban prohibidas y se consideraban como algo casi profano.
Sin embargo, sí podremos reconocernos más en aquellos padres que llegan cansados de trabajar y que lo único que les apetece es ver el partido de la televisión, leer el periódico o limpiar la pipa.
O aquellos padres, quizá ya por encima de la cuarentena, que piensan que lo de jugar y reír son los hijos ya ha pasado para ellos.
O aquellos padres, buenos, tranquilos, nada gruñones... pero serios habitualmente que no suelen sonreír.
Divertirse
Pero para ganarse el afecto de los hijos es necesario que nosotros colguemos los problemas en el perchero, al entrar a casa.
Y lo mismo que nos proponemos besar a nuestra mujer o marido al llegar, también nos decidamos a sonreír.
Estar de buen humor no cuesta tanto y, además, es mucho más gratificante.
Hay que esforzarse por sonreír, aunque a veces se haga difícil.
Así acabará por enraizarse en el carácter un sólido sentido del humor.
En definitiva, los hijos aman a aquellos que tienen tiempo no sólo para enseñarles, sino para divertirse con ellos.
Por lo tanto, podemos buscar las mil y una ocasiones que presta la vida normal para convertirlas en carcajadas, es decir, para reírnos con nuestros hijos.
Cómo reír
Cuando nuestros hijos eran más pequeños, incluso ya de bebés, nosotros les enseñamos a reír al hacerles caricias, cosquillas, masajes y cucamonas...
Pues nosotros somos los mismos y ellos también, y quizá ahora, con ocho o diez años, les sigan haciendo gracia esa mueca vuestra especial (cada uno tiene la suya), o veros despeinados.
Es el momento de continuar riéndose en familia, con más frecuencia y con las más simples "tonterías": ante las preguntas impertinentes o ingenuas de los pequeños, ante el desastroso resultado de un pastel casero preparado por ellos, en los viajes jugando a "el novio de Martita se parecerá al hombre que conduce el próximo coche"...
Ver a sus padres riendo habitualmente -y serios y preocupados cuando haga falta, aunque sin perder la serenidad- les ayudará a adquirir las bases de una personalidad segura.
(Continuará...)

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  • Humor variado...

1.
-"Doctor, vengo a sacarme un diente, que me duele muchísimo."
-"Pero señorita... yo soy ginecólogo."
-"Espere a que le muestre donde lo tengo clavado."
2.
Pepe era un tipo casado, normalmente, de esos que hay un montón pero, además, tenía un amigo negro, y un día le preguntó:
-"Che, ¿es cierto que los negros tiene la verga tan grande?"
-"¡Pero no, hombre! Es por la forma de meterla, los negros la metemos de golpe hasta el fondo y luego la sacamos poco a poco, de nuevo hasta el fondo y luego poco a poco."
-"Ah, ¿sí? Pues esto tengo que probarlo…"
Pepe llega a su casa y le dice a su mujer:
-"María, desnúdate que vamos a garchar."
-"¿Qué te pasa hoy, Pepe?"
-"Haceme caso y ponete en bolas..."
La cuestión es que se desnudan los dos, y Pepe empieza a meterla, tal como le había dicho su amigo el negro.
Adentro de golpe hasta el fondo, y afuera poco a poco.
Adentro de golpe, afuera poco a poco.
Cuando llevan un buen rato, la mujer le pregunta:
-"¡Pepe! ¿Desde cuando haces el amor como los negros?"
3.
Llega Pepito al baño, su mamá se está bañando, y Pepito le pregunta:
-"¡Mamita! ¿Qué es eso negro que tienes entre las piernas?"
-"Ah, no te preocupes, Pepito, es un pañuelo negro."
Al día siguiente, Pepito le pregunta a su mamá:
-"Oye, mami, ¿tu le regalaste el pañuelo negro a Clodomira?"
-"¡No! ¿Por qué lo preguntas, mi vida?"
A lo que el chiquillo contesta:
-"Es que acabo de ver a papá limpiándose la cara con el pañuelo de la sirvienta, y también era negro..."
4.
-¡Mamita, mamita! ¡Llegó el lechero!", -grita el niño desde la ventana.
-"Bueno, mi vida.", -contesta la madre.
El chiquito vuelve y grita:
-"¡Mamita! ¿Tienes plata para pagarle... o me voy a jugar al patio?"
(Gracias Horacio !!!)
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  • Por qué los terroristas son árabes...

Todo el mundo se pregunta:
¿Por qué los terroristas árabes, y no los de otras partes del mundo, están siempre dispuestos a suicidarse por sus  convicciones?
Bien, analicemos lo siguiente:
1- No existen las putas.
2- Tienen prohibido tomar bebidas alcohólicas.
3- Están prohibidos los bares.
4- Prohibida la televisión.
5- Prohibido internet.
6- Prohibidos los deportes, estadios, fiestas, etc.
7- Prohibido tocar bocina.
8- Prohibido comer carne de cerdo.
9- Arena por todos lados y ni siquiera un buggy para divertirse.
10- ¿Alguna vez trataste de pescar en un oasis?
11- Sábanas en vez de ropa.
12- Comer solamente con la mano derecha porque con la izquierda te limpiás el culo (como si la vida no fuera suficientemente complicada).
13- Gritos de agonía de tu vecino que está enfermo y no hay un médico para  atenderlo.
14- No se pueden afeitar.
15- No se pueden duchar.
16- Tienen prohibida la música extranjera.
17- Tienen prohibida la radio.
18- Las parrilladas son de carne de burro cocinada sobre bosta de  camello.
19. Las mujeres tienen que usar vestidos que parecen bolsas, y velos todo  el tiempo.
20- ¡No ven una teta ni por casualidad!
21- A tu esposa te la elige otro.
22- Tu esposa se mantiene tan tapada que luego de seis meses te das cuenta  que tiene barba.
Y de pronto alguien te dice, en forma por demás convincente, que cuando te mueras irás al paraíso y tendrás todo lo que soñaste y no tuviste en la tierra...
Ahora, de verdad, de verdad... decime:
¿No te colgarías una bomba en los huevos?
(Gracias Guillermo !!!)

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  • Frío intenso...

Un matrimonio se disponía a acostarse por la noche cuando de repente se levanta la esposa y le dice al marido:
-"Tengo ganas de tirarme un gas querido, me lo voy a tirar afuera..."
El marido le dice:
-"Pero querida, ¡hace un frío tremendo! Lárgalo acá nomas..."
La esposa le dice:
-"¡Noooo! ¡Puede tener olor!"
Entonces ella abre la ventana y saca la cola afuera, pero lo del gas era una excusa, la estaba esperando el amante afuera.
En cuanto ve que se asoma con la pijama baja, "le hace el favor" con el Fuki-Fuki.
Al rato lo mismo.
Le dice al marido que tiene otro gas y hace lo mismo que antes, y el amante cumple con su cometido y ella vuelve a la cama.
Al rato es el marido al que le da ganas de tirarse un gas y se dirige a la ventana.
Su esposa le dice:
-"¡Noooo... largátelo acá nomas querido! ¡Hace mucho frío afuera!"
Y él le dice:
-"¡No! Si vos te lo tiraste afuera, yo también."
Cuando el tipo saca el trasero afuera, el amante de la mina ve que otra vez lo saca por la ventana y nuevamente la ensarta.
El marido pega un salto, se levanta el pantalón y mientras se queja le dice a su esposa:
-"¡Tenés razón querida! ¡Afuera hace un frío que parte el orto...!"
(Gracias Esther !!!)

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  • Leídos en el feisbuc...

1.
Un borracho viajaba en un colectivo lleno de gente y de pronto grita:
-"¡Los de adelante son todos putos!"
El chofer se da vuelta para ver quién es el que esta gritando.
Pasan unos minutos y vuelve a gritar:
-"¡Los de atrás son todos unos cagones!"
El chofer seguía mirándolo.
Al ratito el borracho vuelve a gritar:
-"¡Los que están al lado mío son una manga de maricones!"
El chofer estaba a punto de encararlo.
Entonces el borracho vuelve a gritar:
-"¡El que maneja es un forro!"
El chofer ya no se aguanta más, clava los frenos de golpe y todos los pasajeros se van hacia delante.
Cuando el micro se detiene, el chofer encara al borracho y le pregunta:
-"A ver, borracho de mierda... ¿Quiénes son los putos, cagones y maricones?"
-"Y... ahora ya no sé boludo, con la frenada que pegaste me los mezclaste a todos..."
2.
Se enojó porque quise robarle una sonrisa.
No entiendo como alguien se puede poner mal por una galletita de mierda...
3.
No solo los doctores tienen la letra fea.
Las canciones de Arjona también...
4.
-"¿Qué haces enterrando películas de terror?"
-"¡Shhh! Bajá un poco la voz."
-"¿Pero qué estás haciendo?"
-"Estoy sembrando el pánico."
5.
-"Boludo, mi novia me encontró rimel en el auto."
-"¡No! ¿Qué le dijiste?"
-"Le dije que la engaño. No me daba para decirle que vendo Avon..."
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  • Tonto y retonto...

1.
Un hombre le dice a su esposa:
-"¡Mi amor, que guapa te ves con tu vestido nuevo!"
La chica responde:
-"Dime algo que no sepa..."
A lo que el chico responde:
-"Pues cocinar, por ejemplo..."
2.
Suena el celular de madrugada:
-"¡Hola mi amor, estoy consciente que es tarde, pero quiero que me perdones, quiero regresar contigo, me siento mal!"
Del otro lado responden:
-"Hola campeón, ella en este momento esta durmiendo, pero no te preocupes, cuando despierte le digo que la llamaste."
3.
Ingresa una llamada al 911 y dicen:
-"Hola, ¡mi suegra se ha caído mientras estaba en la cocina!"
La operadora responde:
-"¿Cuál es la emergencia?"
El tipo responde:
-"¿Es que necesito saber en que momento quitó el pollo del horno?"
4.
Una pareja de novios se encontraba en el cine observando una película romántica.
Al finalizar la chica le pregunta a su novio:
-"¿Porqué tu no eres tan romántico como el tipo de la película?"
Él responde:
-"Lo que pasa que al actor le pagan."
5.
Un estudiante de ingeniería en computación enseña un programa al profesor y le pregunta:
-"Profesor, ¿dónde está el error?, ¿en qué parte del código?"
El profesor mira el programa, luego mira fijamente al estudiante, mueve la cabeza lentamente de izquierda a derecha y dice:
-"En tu ADN."
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  • Ella te quiere como amigo... (Por Pablo Motos)

Hasta ahora pensaba que la peor frase que te puede decir una mina es:
-"Tenemos que hablar..."
Pero no, la peor frase que te pueden decir es:
-"Yo también te quiero... pero solo como amigo."
Eso significa que para ella tú eres el más simpático del mundo, el que mejor la escucha, el más enrollado... pero que no va a salir contigo.
Va a salir con un impresentable que sólo quiere acostarse con ella.
Eso sí, cuando el otro la engañe, te llamará a vos para pedirte consejo.
Es como si vas a buscar trabajo y te dicen:
-"Señor Motos, es usted la persona idónea para el puesto, el que mejor vitae tiene, el más preparado... pero no lo vamos a contratar. Vamos a tomar a un incompetente. Eso sí, cuando la cague, ¿lo podríamos llamar a usted para que nos saque del lío?"
Me pregunto, ¿qué he hecho mal?
fuimos al cine, nos hemos reído, hemos pasado horas tomando café...
¿A partir de qué café nos hicimos amigos?
¿Del quinto?
¿Del sexto?
Joder, eso se avisa.
¡Uno menos, y ahora me estaría acostando con ella!
Para ellas un amigo se rige por las mismas normas que un Tampax: puedes ir a la piscina con él, montar a caballo, bailar...
Lo único que no puedes hacer con él es tener relaciones sexuales.
Es que si lo pensás...
Si para una mina considerarte "su amigo" consiste en arruinar tu vida sexual, ¿qué hará con sus enemigos?
A mi me parece muy bien que seamos amigos, lo que no entiendo es por qué no podemos "coger como amigos".
Yo creo que la amistad entre hombre y mujeres no existe, porque si existiera, se sabría.
Lo que ocurre es que cuando ella te dice que te quiere sólo como amigo, para ella significa eso y punto.
Pero para vos no.
Para vos significa que si una noche están en la playa, ella se emborracha, hay luna llena, se han alineado los planetas y un meteorito amenaza la Tierra...
¡A lo mejor conseguís engancharte con ella!
Por eso aguantás, porque nunca perdés la esperanza.
¿Qué se engancha con Oscar?
Pues ya romperá... y cuando lo hace, tú atacas con la técnica de "consolador":
-"No llores, Oscar ese es un salame. Vos te merecés algo mejor, un hombre que te comprenda, un hombre que sepa estar ahí cuando lo necesitas... Que sea bajito, que sea castaño, que no sea muy guapo, que se llame Javier... como yo."
Al menos, siendo amigo podés meter cizaña para eliminar competencia.
Es la técnica del "gusano miserable".
Cuando ella te dice:
-"Ay, que lindo es Paco, ¿no es cierto?"
-"¿Paco? Es muy lindo, sí... un poco bizco."
-"No es bizco, lo que pasa es que tiene una mirada muy tierna."
-"Sí, en eso tenés razón, me fijé el otro día, cuando miraba a Marta."
-"No la miraba a ella, me miraba a mí."
-"¿Ves como es bizco?"
El colmo es que las minas consideran que tienen una relación "superespecial" con un tipo cuando pueden dormir con él en la misma cama y que no pase nada.
Pero bueno,  ¿lo "superespecial" no sería sí pasara algo?
Un día después de una fiesta, te quedas ayudándola a ordenar, como haces siempre, y cuando terminan, ella dice:
-"Huy, es muy tarde, ¿por qué no te quedas a dormir?"
-"¿Y donde duermo?"
-"Pues en mi cama."
A vos te tiemblan las piernas:
-"¡Esta es mi noche, se alinearon los planetas!"
Al rato te das cuenta de que no son precisamente los planetas los que se han alineado, porque ella, como son amigos, con toda la confianza, se queda en camiseta y bragas, y vos, visto lo visto, pensás
-"Me voy a tener que quedar en calzoncillos... con la alineación de planetas que llevo encima."
Así es que te metes en la cama de un salto y doblas las rodillas para disimular.
Ella se mete, te pega el culo y te dice:
-"Hasta mañana".
¡Y se duerme!
Pero bueno, ¿cómo se pudo dormir tan pronto?
¿Pero esta mina no reza ni nada?
¡Estas acostado con la mina que te gusta!
Al principio no te atreves a moverte, para no tocar nada.
Sabes que si en ese momento hicieran un concurso, nadie podría ganarte: eres el tipo más caliente del mundo.
¡Y que larga se te hace la noche!
Te vienen a la cabeza un montón de preguntas:
¿Tocar una teta con el hombro será de mal amigo?
¿Y si es la teta la que me toca a mí?
Pero después de muchas horas ya solo te haces una pregunta:
¿Seré realmente un pelotudo?
No podés creer que estén en la misma cama y no vaya a pasar nada.
Confiás en que en cualquier momento se dé vuelta y te diga:
-"Dale, tonto, que ya sufriste bastante, ¡haceme tuya!"
Pero no.
A las minas nunca les parece que hayas sufrido bastante.
Y mira que sufrís...
Porque tenes toda la sangre del cuerpo acumulada en el mismo sitio.
Se han dado casos de hombres que han llegado a reventar.
Pero ahí no termina tu humillación.
A las siete de la mañana suena el timbre de la puerta:
-"¡Ay, es Oscar!"
-"¿Oscar? ¿Pero no lo habías dejado?"
-"Ya te contaré, que ahora estoy apurada. Se me olvidó decirte que iba a traer su perro, porque como nos vamos a la costa,  yo le dije que el perro mejor que con vos no iba a estar con nadie. ¡Que vos sos un amigo! Tenés mala cara, ¿dormiste bien?"
Y ahí te quedas con el perro, que ése sí que es el mejor amigo del hombre.
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  • Aquella peligrosa ocasión... (Por Luis Pescetti)

(Del libro El pulpo está crudo)
El capitán Malatranca (ya sé que es un nombre medio estúpido, pero no es culpa mía).
Empiezo de nuevo.
El capitán Malatranca era mi archisuperenemigo y siempre me atacaba con lo que podía.
Últimamente, al muy maldito le había dado por llamarme por teléfono para desafiarme.
Le escribí una carta a su Jefe pidiéndole que se dejara de embromar porque algún día me iba a enojar y le iba a romper todo.
Nunca me hicieron caso.
Un día fui hasta su oficina y toqué timbre.
Me atendió el Capitán Malatranca en persona (si lo conocieran, el nombre no les parecería medio estúpido, sino que le va justo).
Como no sabía por dónde empezar la conversación, lo primero que hice fue pegarle una piña que lo sentó.
Él me atacó con su superarma; yo, por suerte, había llevado la mía.
Esquivé sus disparos y me tiré atrás de un escritorio (ustedes habrán visto en las películas que conviene hacer eso).
Mi arma se había trabado y no tiraba nada.
Como no tenía tiempo de revisarla (tiene un mecanismo supercomplejo y sofisticado), agarré y la empecé a golpear desesperadamente contra el piso, y se arregló.
Con el primer disparo tumbé toda una pared y se prendió fuego un perchero (hubiera sido más espectacular que se tumbe el perchero y se incendie la pared, pero no fue lo que ocurrió).
El Capitán Malatranca cambió de táctica.
Dejó su arma y se convirtió en perro (¡el típico recurso de convertirse en perro!).
Tomé una de mis superpastillas y también me trasformé en perro.
Entonces él se trasformó en un pájaro que me atacaba (¡el típico recurso de cambiar de animal!).
Yo me transformé en un escudo y él en un martillo que me abollaba.
Entonces decidí convertirme en un pájaro y escapar por un momento; pero él se transformo en un halcón que me iba a comer.
No sé si esta parte la van a creer, pero fue así: cuando estaba por darme el picotazo, no sé por qué al muy estúpido se le ocurrió transformarse en una hoja de papel (ahora que ya pasó todo me doy cuenta de que es el típico error que cometen los malos en algún momento antes de llegar al fin de la historia).
Yo no lo podía creer.
Vino un viento y lo tiró adentro del tacho de la basura.
Lo puse en la calle y se lo llevó un basurero.
Así nomas.
Su Jefe, que había visto la pelea, me ofreció trabajar para ellos (ustedes pensarán lo mismo que yo, ¡la típica oferta de trabajar para ellos!), pero le dije que se dejara de embromar, ni loco me quiero mezclar con esa clase de gente.
Me fui dando el típico portazo que hace romper los vidrios de la puerta.
Cuando salí del edificio estaba lleno de periodistas (yo no sé cómo hacen para enterarse de cada paso que doy, los muy malditos).
Empezaron a hacerme mil preguntas, todos a la vez; yo simplemente les sonreía y seguía caminando con calma.
Le di una palmada en la cara a uno y lo saludé:
-“Hola, Sam” (después me enteré de que no era Sam, se llamaba Daniel y tampoco era periodista sino el que vendía sándwiches; de todos modos, al otro día salió la foto en todos los diarios, “…aquí está saludando a Sam” y el tipo con cara de contento aunque no es Sam).
Llegué hasta la calle, me subí a un taxi, saludé a todos con una sonrisa (no es exactamente una sonrisa, es algo que ensayé mucho frente al espejo, con mitad de la boca, es una media sonrisa, como para que no digan: “Ese estúpido se la pasa sonriendo”; la gente odia que uno aparezca en los diarios siempre con una sonrisa).
Salimos a toda velocidad, haciendo chirriar las gomas (el típico recurso de la salida en taxi a toda velocidad).
Encima del taxi, antes no la había visto, ustedes se lo imaginan, había una de esas rubias despampanantes, que cuando me vio dijo:
-“¡Oh! Usted es el famoso…” (sí, ya sé, la típica rubia que dice, “¡Oh! Usted es el famoso…”).
Los fotógrafos enloquecieron cuando bajamos del taxi y ella me tomaba del brazo.
Pongan donde más le guste la palabra FIN, el asunto es que así me salvé de mi archisuperenemigo en aquella peligrosa ocasión.

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