Holaaa samigooosss !!!
Esta semana
tenemos un artículo sobre el humor, chistes breves y variados, y unos
textos de humor muy ingeniosos y divertidos. Esperamos que los
disfruten, que pasen una excelente semana y una ¡Muy feliz Navidad!
Esteban Nicolini
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El humor es algo serio...
Resistir con humor (Por Elisa Rodríguez Court)
Los gestores de esa cosa llamada realidad se han vuelto muy serios.
Con otras palabras, su formalidad es uña y carne de su autoritarismo.
Ya el escritor Laurence Sterne los definió con el sustantivo "agelastos" en su célebre libro Tristram Shandy.
Son aquellos que se valen de la seriedad a fin de proteger su versión sagrada de lo real.
Nada mejor que ponerse serios para blindar el propio poderío.
Es una manera de evitar cualquier fisura por donde se cuele algún atisbo de rebeldía.
Sin embargo, la severidad engendra a su
contrario, el humor y la risa como una forma de desafiar a la supuesta
realidad inamovible.
Asistimos cada día al ingenio de mucha gente, sobre todo ahora que la era digital permite el mensaje instantáneo.
Parece que la broma compartida se impone con suma inmediatez, bien en páginas de internet, bien a través del wasap.
Quién no ha visto imágenes o vídeos trucados con humor.
Anuncios televisivos, acontecimientos
políticos o sociales, palabras y gestos de gobernantes, etc, a los que
se les da la vuelta como un calcetín para ridiculizarlos.
Suelen ofrecer interpretaciones alternativas de lo que se cuece en el mundo.
Mientras tanto, nos partimos de risa, participando del asalto a las más pequeñas manifestaciones de la realidad imperante.
Es lo que tiene el humor.
Capaz de aportar una luz diferente a la mirada, navega contra la corriente de los agelastos y sus discursos graves.
También se distancia de sus secuaces, profesionales de la mofa sin más objeto que ofrecer algo para reír y así atontarnos.
A través de la broma se dicen grandes verdades de forma más refinada.
Nos ausentamos del mundo para verlo con otros ojos.
Las cosas pierden su significado aparente y dejan de ser lo que presuntamente son.
Podrán inyectarnos miedo y podrán acabarse nuestras lágrimas, pero no la risa.
Como escribió W. Benjamin:
"En la risa se prepara la humanidad para
sobrevivir, si cabe, a la civilización y con la risa comulga en el
verdadero misterio de la sátira, que consiste en comerse al enemigo."
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La gallina borracha...
-"¿Y tú? ¿Qué carajo haces llegando borracha?"
Y la gallina le contesta:
-"Me vas bajando el tonito, ¡que aquí la de los huevos soy yo!"
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El papagayo y el Viagra...
Cuando el dueño se percata de lo que había pasado, decide meter al papagayo en el congelador para calmar sus ímpetus.
Una hora más tarde, el hombre decide abrir la puerta del congelador y se encuentra al papagayo empapado en sudor.
-"¿Pero cómo puedes estar sudando en el congelador?"
Y el papagayo responde:
-"¿Y tú crees que es fácil abrirle las patas a una gallina congelada?"
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La Cuenta del Hospital...
Después de la operación, el hombre despertó y una monjita estaba a su lado.
-"Señor Pérez, la operación fue un éxito. Sin embargo, necesitamos saber cómo piensa pagar la cuenta del hospital. ¿Tiene obra social? ¿Tiene usted Seguro de gastos médicos?"
-"No."
-"¿Puede pagar en efectivo?"
-"Me temo que no, hermana."
-"Entonces, ¿tiene usted parientes cercanos?"
-"Sólo mi hermana, pero es una monja solterona sin un centavo."
-"Disculpe que lo corrija... Las monjas no son solteronas; ellas están casadas con Dios."
-"¡Magnífico Por favor, envíele la cuenta a mi cuñado...!"
Y así nació el : "Que Dios te lo pague..."
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La Violación...
-"Están violando los derechos."
Y pensó:
-"¡COÑO!, ¡Menos mal que soy zurdo!"
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La Diferencia...
-"Bueno hija, a la Loca le pasan mil cositas por la cabeza."
-"¿Y a la Puta?"
-"Le pasan mil cabezas por la cosita."
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La frustración...
Luego quiso ser “estilista-peluquero” y tampoco lo dejaron porque eso era para maricones.
Luego quiso ser “diseñador de modas” y tampoco lo dejaron porque eso era para maricones.
Ahora Leopoldito creció...
¡Es maricón y no sabe hacer nada!
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El monstruo...
-"¡Que horror, que bestia, que monstruo…!"
Y el borracho le contesta:
-"Pase tranquila... que lo tengo agarrado por el cuello..."
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Contestación...
-"¿Para qué ves eso si no sabés cocinar?"
Y ella contesta:
-"Tu ves el canal Porno y… ¡yo no te digo nada!"
(Gracias Elvira !!!)
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Tonto y retonto...
Un matrimonio se despierta en la madrugada porque un ladrón se quería meter a robar y entonces la mujer le dice a su esposo:
-"¡Viejo, salí para que vean que hay un hombre en la casa!"
Y él contesta:
-"¡Mejor salí vos para que vean que tenemos perro!"
2.
Llega el hijo después de jugar un partido de fútbol a su casa y le dice a su padre:
-"Papá, jugué el mejor partido de mi vida, hice 3 goles."
-"¡Muy bien...! ¿Cómo terminó el partido?"
-"¡Perdimos 2-1!"
3.
Estaba un señor en un funeral, al lado del señor estaba la viuda y el señor le dice:
-"Pensar que las últimas palabras me las dijo a mí..."
Y la viuda pregunta:
-"¿Cuáles fueron?"
-"¡No muevas la escalera...!"
4.
Un par de borrachos están subidos en un árbol.
Un policía que andaba por ahí los ve y les grita:
-"Eh, Ustedes, ¿Qué hacen ahí ? ¡Vamos, hombres, bajen, no sea que se caigan y se rompan algo!"
Y cuando llegan al suelo…
-"A ver, ¿Ustedes quienes son?"
-"¡Mierda, que memoria, los del árbol!"
5.
Un mendigo en la calle:
-"Buen hombre, ¿me puede dar 2 pesos para el café?"
-"Amigo, si me decís donde puedo tomarme un café por 2 pesos, te invito...!"
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Imperdonables fugitivos... (Por Luis Buero)
Mis amigas me cuentan que cada dos por tres les pasa lo mismo.
Mi psicóloga me da ejemplos parecidos que le transmiten sus desconcertados pacientes.
A mí también me ha ocurrido.
Lo cierto es que salís con alguien tres
o cuatro veces, todo parece perfecto, abundan expresiones de afecto y
elogio y de golpe la otra persona dice " te llamo" y no llama más.
Y es inútil mandarle e-mails o tratar
de ubicarla; uno sabe que está perfectamente bien sólo que se ha
querido borrar de nuestras vidas sin dar explicaciones.
Lo mismo sucede con compañeros de
estudio, integrantes de grupos de terapia, novios, amantes desde hace
seis meses o tres años, que de golpe, como en el chiste, salen a
comprar cigarrillos y no vuelven más.
Entonces el que se queda plantado con
la flor en una mano y el silencio en la otra comienza dramáticamente a
preguntarse, sea hombre o mujer: ¿me apresuré a tener sexo? ¿hice mal
en criticarle esa actitud de la madre? ¿el problema será mi edad, mi
pelo, este grano, que soy de Racing, que tengo un gato?
Y así corremos a nuestros respectivos
terapeutas, que ante nuestra angustia recurrente tratan de ponerle
conceptos a lo innombrable, porque: ¿cómo podemos saber qué cuernos le
pasó al candidato o a la amante fugitiva si no nos ha dado la razón de
su huida sin retorno?
¿Por qué desaparecen sin cerrar la
puerta, dejando ese interrogante que lucha por ser afirmación en el
viejo axioma que asegura que no comunicar es imposible?
En síntesis, el famoso "a buen
entendedor pocas palabras bastan", que encierra esa reticencia
post-moderna a dar la cara para confesar lo que nos pasa y lo que
debemos hacerle saber a los demás.
Desconozco cuáles son las motivaciones
psicológicas de este comportamiento, pero de lo que estoy seguro es de
que actúan así porque provocar desilusión, incertidumbre, pena y
sensación de abandono, en los demás, no está penado por la ley.
Se me ocurre una idea absurda y es que
ante la actitud nada educada de estos "abandónicos de la explicación
atenta", podríamos iniciarles una demanda por insanía, tratando de
probar que les falta un fósforo en la caja.
Obviamente que perderíamos el juicio
porque en nuestro país para que te declaren loco tenés que creerte
Napoleón y andar por la calle con un birrete gritando "¡viva Francia!".
Pero, ¿qué diría el presidente de esa
empresa americana de teléfonos celulares si supiera que a su
prometedora empleada de "back office" le están tratando de probar
jurídicamente que está chapita?
¿Y qué pensaría el dueño del gimnasio
si se entera que a su musculoso y seductor profesor de aeróbics lo
están sometiendo a pericias psiquiátricas por orden de un juez?
Pero la verdad, pensándolo bien, no vale la pena el esfuerzo.
Mejor dejarlos que se encuentren con
algún semejante como castigo, y así aprendan que la palabra es lo
primero y lo último que nos diferencia de los animales.
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El dinero y las deudas...
En una pequeña ciudad de la costa, en
plena temporada, está cayendo una lluvia torrencial y hace varios días
que la calle parece desierta.
Hace tiempo que la crisis económica viene azotando este lugar; todos tienen deudas y viven a base de créditos.
Por fortuna, llega un ruso mafioso forrado de dinero y entra en el único y pequeño hotel del lugar.
Pide una habitación, pone un billete de 100 dólares en la mesa de recepción y se va a ver las habitaciones.
El dueño del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.
Éste toma el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.
A su turno éste sale corriendo para pagar lo que le debe al molino proveedor de alimentos para animales.
El dueño del molino toma el billete al
vuelo y corre a liquidar su deuda con María, la prostituta, a la que
hace tiempo que no le paga.
En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.
La prostituta, con el billete en mano
sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las
últimas veces y que todavía no había pagado y le entrega el billete al
dueño del hotel.
En este momento baja el ruso que acaba
de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence
ninguna, toma el billete y se va.
Nadie ha ganado un centavo, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas…
Moraleja: Si el dinero circula, se acaba la crisis.
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El filtro de las pelotas... (Por Antonio Luis)
Llegamos por la tarde a la playa, a la casa que ha alquilado mi suegra.
Dejamos todos lo bultos (no se imaginan cuantos) y me dispongo a salir al Hiper a hacer una maxi-compra cuando oigo decir a mi suegra:
-"Antonio, la cafetera no tiene filtro..."
Voy a la cocina y, efectivamente, a la cafetera le faltaba el filtro.
Pero, ¿quién se lleva un filtro de una cafetera?
Es lo que tiene alquilar.
Intento convencer a mi suegra de que en un Hiper tienen muchos modelos de cafeteras pero no el filtro de cada modelo, pero ella se empeña en que seguro que tienen.
Entro al Hiper y después de estar casi una hora comprando y cuando el carro ya daba miedo verlo entonces me acuerdo del filtro...
¡Me cago en la leche!
Bueno, dejo el carro en mitad del Hiper y me voy al fondo donde están las cafeteras...
Efectivamente, hay un montón de cafeteras y no está el recambio del filtro...
¿Acaso alguien normal puede pensar que van a tener 15 filtros distintos correspondientes a cada modelo de cafetera?
El caso es que empiezo a pensar en la cara que me van a poner por no llevarles el filtro.
Y mañana temprano salgo yo a trabajar y cuando se levante mi mujer y mi suegra no podrán hacerse el café.
Entonces me viene a la mente la idea de tomar el filtro de la cafetera que está en la exposición.
Y comienzo a autoconvencerme: que si no quedan más y esa lo mismo ni la venden, que si puede tener algún roce o no funcionar, que si lo mismo ni conservan la caja y los corchos originales...
Como podrán suponer no tardé mucho en autoconvencerme de que después del comprón que había hecho si me llevaba un filtrito de nada, pues ellos devolverían la cafetera y todos contentos.
Pero el tema es complejo.
Son las 10 de la noche, por los altavoces anuncian que van a cerrar las puertas y yo estoy frente al filtro con la chica de la sección junto a mi cogote, pues allí está la computadora y la chica está cerrando la caja.
Carajo, ahora que hago.
Tiene una cara de mala leche tremenda y el filtro está junto a ella.
Bueno, me convenzo de que puedo hacerlo y con una gran habilidad consigo mirar con un ojo el filtro y con otro a la empleada.
En un momento le echo valor y zas... agarro el filtro y me voy andando disimuladamente al final del pasillo...
¡Qué segundos!
El corazón a tope pensando que en cualquier momento escucharía:
-"Oiga usted, párese que lo vi... Ahora llamo a seguridad..."
Pero por suerte todo ha salido bien, tengo el filtro en la mano.
El plan A ha salido bien... pero ¿dónde pelotas me meto el filtro?
Lo de pelotas no lo digo por decir...
Resulta que llevo unas bermudas de baño con un solo bolsillito detrás donde va la tarjeta de crédito.
Ahora, donde meto el puto filtro.
Después de pensar y pensar la única opción que se me ocurre es en... bueno, abajo... vamos, en las pelotas.
De modo que me decido a esconderlo ahí y, cuando voy a hacerlo, doblo el pasillo y... mierda, un empleado frente a mis ojos.
Doy rápido media vuelta y paso al siguiente pasillo...
El corazón a cien...
Que forma más tonta de acabar durmiendo en el calabozo por una mierda de filtro... y eso que a mí no me gusta el café...
Entonces, cambio de pasillo y consigo meterme la mierda de filtro en los cataplines...
Por fin todo bien...
Bueno, todo...
Como sabrán, el filtro tiene forma de V, de cucurucho... y cuando ya había escondido el filtro y miro hacia abajo... la leche, que paquetón... así no puedo andar por el Hiper...
¿Qué cuernos hago con la mierda de filtro que llevo ahí?
¿Por qué carajo decidí tomar el filtro si yo tomo chocolatada?
La situación es muy delicada.
En milésimas de segundo decido apretar violentamente el filtro hacia abajo... huyyyyy, ooohh que dolor...
Me apreté un huevo...
Después de luchar con el filtro consigo recolocarlo hacia abajo.
Por fin se acabó el peligro.
Entonces me voy a buscara mi carro y me dispongo a salir prometiéndome que jamás volveré a tomar nada que no sea mio.
Llego a la caja y después de esperar minutos que parecían horas por fin me toca.
Dejo todo en la cinta y horror... debido a mi altura, la parte más "sensible" de mi cuerpo queda a la vista de la cajera, encima de la cinta.
El caso es que pasé disimuladamente y de perfil frente a la cajera y comencé a meter la compra en las bolsa...
¡No sonó!
¡El filtro está fuera de las barreras de las alarmas!
Ya sé que un puto filtro no debería sonar pero estoy muy verde en eso de las alarmas y ya no sabía que pensar.
Cuando ya parecía que el peligro había pasado... mierda, la chica para de pasar los alimentos porque recibe una llamada...
Madre mía, me imagino una guardia de seguridad bajándome los pantalones para sacarme el filtro...
¡Qué humillación!...
¡Para que caranchos agarré el filtro!
Los segundos no pasan... miro la cara de la cajera... ella me mira a mí...
Pero, uffff, al final la llamada no estaba relacionada con el filtro...
Que descanso...
Pago y por fin salgo...
Como el pánico sigue conmigo, continúo andando con el filtro en la parte opuesta a mi culo.
Ya dentro del coche y agarrando el filtro con todo lo posible conseguí, de una buena vez, sacármelo.
Había sudado lo que no estaba escrito.
Cuando llegué a casa, mi suegra me dijo:
-"Viste como sí que vendían el filtro en el Hiper..."
Dios mio, que alguien me sujete.
Que ganas de meterme de nuevo el filtro donde ya saben y explicárselo todo.
Pero bueno, asiento con la cabeza y me dispongo a limpiar concienzudamente el filtro.
Pero ganas no me faltaron de no limpiar el filtro y que se tomaran un café....de las pelotas...
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