Holaaa samigooosss !!!
Esta semana empezamos con una frase para los que van entrando en años,
varios chistes para los mayorcitos, algunos "clásicos" que merecen
ser recordados y algunos textos de humor desopilantes. Además, entre estos
últimos, comenzamos una serie de entregas del genial Enrique Pinti, quién
con su particular estilo reflexiona sobre diversos temas de actualidad
con un toque de humor. Esperamos que disfruten esta edición y que tengan
todos un excelente fin de semana.
Esteban Nicolini
La frase de la semana...
Si hoy levantó los brazos, flexionó las rodillas, giró el cuello y todo hizo "crack", usted no está viejo: ¡Está crocante!
Achaques...
Dos hombres ya maduros (es decir, dos ancianos), hablan sobre el envejecimiento, y uno le dice al otro:
-"La peor parte se la llevan nuestras mujeres, y además ellas se niegan a admitir que envejecen y tratan siempre de esconder sus achaques."
-"Tienes mucha razón, pero he encontrado un buen truco para hacerles ver sus discapacidades a través de un sencillo juego."
-"¿Cómo es eso?"
-"Mirá, si querés saber si tu mujer empieza a quedarse sorda, colocate a 10 metros de ella y hacele una pregunta. Después, cuando veas que no te responde, acercate a 5 metros. Después a 2 metros, y después a 1 metro. Y entonces no le quedará más remedio que aceptar que se está quedando sorda..."
El otro encuentra la idea muy buena y cuando vuelve a casa se coloca a 10 metros de su mujer y le pregunta con voz fuerte:
-"Cariño, ¿qué hay de cena?"
No recibe respuesta.
Entonces se acerca a 5 metros y le pregunta de nuevo:
-"Cariño, ¿qué hay de cena?"
No recibe respuesta tampoco, por lo que se acerca a 2 metros y le vuelve a preguntar:
-"Cariño, ¿qué hay de cena?"
Sigue sin recibir respuesta.
El tipo, divertido por el funcionamiento del truco de su amigo, se aproxima a apenas un metro y grita:
-"Cariño, ¿qué hay de cena?"
Su mujer se gira y le dice, con cara de exasperación:
-"Te lo digo por cuarta vez, pelotudo: ¡Sopa y croquetas!"
Consulta médica...
Una dulce abuelita habla por teléfono al centro médico y pregunta tímidamente:
-"¿Sería posible que alguien me informara, como está un paciente?"
La Operadora contesta, encantada de ayudarla:
-"¿Cómo se llama el paciente y en qué cuarto está?"
La abuelita con su voz temblorosa dice:
-"Nora Fernández, Cuarto 302."
La operadora responde:
-"Permítame ponerla en espera, mientras hablo con su enfermera para poder informarle."
Después de unos 2 minutos, le informa:
-"Tengo buenas noticias, la enfermera me dijo que Nora va muy bien, su presión arterial y su glucosa ya están en su curso normal y su Dr. dice que la dará de alta el martes."
La abuelita dice:
-"¡Que alegría... ya estaba preocupada! Dios la Bendiga por las buenas noticias."
La Operadora dice:
-"Fue un placer ayudarla, perdón, ¿Nora es su Hija?"
La abuelita le contesta:
-"¡No! ¡Yo soy Nora, la del Cuarto 302!"
-"¿Cómo?"
-"¡Lo que pasa es que nadie me da pelota con el timbrecito de mierda éste, y el puto médico hace tres días que no aparece!"
(Gracias Marisa !!!)
Carrera de canoas...
(Los hechos, los personajes y las empresas de esta historia son de ficción. Cualquier semejanza con hechos, personas o empresas reales es pura coincidencia. No sean mal pensados.)
Una empresa argentina y una japonesa decidieron enfrentarse todos los años en una carrera de canoas con ocho hombres cada una.
Los dos equipos entrenaron duramente y el día de la carrera estaban en su mejor forma.
Pero los japoneses vencieron por un kilómetro de ventaja.
Después de la derrota el equipo argentino estaba desanimado.
El Director General decidió que ganarían al año siguiente y creó un grupo de trabajo para analizar el problema.
Después de varios estudios, el grupo descubrió que los japoneses tenían siete remeros y un capitán.
Y los argentinos siete capitanes y un remero.
A raíz de eso el Director General tuvo la brillante idea de contratar una empresa para analizar la estructura del equipo.
Después de largos meses de trabajo, los especialistas llegaron a la conclusión de que el equipo tenía capitanes de más y remeros de menos.
En base al informe de los especialistas, la empresa decidió cambiar la estructura del equipo.
El equipo estaría ahora compuesto por cuatro capitanes, dos supervisores, un jefe de supervisores y un remero.
Se le daría especial atención al remero.
El tendría que ser el más calificado, motivado y consciente de sus responsabilidades.
Al año siguiente los japoneses ganaron por dos kilómetros de ventaja.
Los dirigentes de la empresa despidieron al remero a causa de su mal desempeño.
Y le dieron a los demás miembros del equipo un premio por la gran motivación que intentaron infundir en el equipo.
El Director General preparó un informe de la situación, donde quedó demostrado que:
- Fue escogida la mejor táctica.
- La motivación era buena.
- Pero el material debería ser mejorado.
En estos momentos están pensando en sustituir la canoa.
(Gracias Adriana !!!)
Camisón transparente...
Un marido entra en Victoria’s Secret para comprarle a su esposa un negligé transparente.
Le enseñan muchos modelos que van desde u$s 250 hasta u$s 500; mientras más transparente, más caro es el precio.
Elige el más caro, paga los u$s 500, y se lo lleva a su casa.
Se lo entrega a su esposa y le pide que suba al cuarto, se lo ponga y modele para él.
Arriba, la esposa -que no es ninguna tonta- piensa:
-"Se me ocurre una idea... es tan transparente que es como si no llevara nada. No me lo voy a poner. Haré el modelaje desnuda, lo devuelvo mañana y guardo la devolución de los u$s 500 para mí."
Hace su aparición desde arriba de la escalera, totalmente desnuda y modela en una pose sensual.
El marido, al verla, exclama:
-"¡Mierda, qué hijos de p... me costó u$s 500 y ni siquiera lo plancharon!”
El tipo nunca oyó el disparo.
El velorio será mañana al mediodía.
Humor de mayorcitos...
1.
Dos mujeres mayores han sido amigas por décadas.
A través de los años ellas compartieron toda clase de actividades y aventuras.
Últimamente, sus actividades se han limitado a encontrarse algunas veces durante la semana a jugar a las cartas.
Un día están jugando a las cartas, cuando una de ellas mira a la otra y le dice:
-"Ahora no te enojes conmigo... Sé que hemos sido amigas por mucho tiempo pero... ¡no puedo recordar tu nombre! Pienso y pienso, pero no lo recuerdo. Por favor, dime cuál es."
Su amiga la observa con una mirada penetrante.
Por lo menos por 3 minutos, la sigue mirando sorprendida y finalmente le dice:
-"¡Espero que no estés muy apurada por saberlo!"
2.
En un servicio funerario por una mujer que acaba de fallecer, al finalizar, los portadores del féretro lo están llevando afuera cuando accidentalmente lo chocan contra una pared sacudiéndolo.
Todos escuchan un débil gemido.
Abren el féretro y encuentran con sorpresa que la mujer: ¡está viva!
Ella vive 3 años más y entonces fallece.
Otra vez, se realiza una ceremonia y al finalizar la misma llevan el ataúd afuera del recinto.
En el momento que están pasando por la puerta, el marido grita fuerte:
-"¡Cuidado con la pared!"
3.
Una pareja de ancianos que cumplían 65 años de matrimonio, decide ir a un restaurante para celebrar el evento.
Cuando están en el restaurante son atendidos por un mozo a quien cuentan el motivo de la celebración.
El mozo los ubica en un lugar romántico para que disfruten de la cena.
El viejito, le dice a ella:
-"Mi reina ¿Dónde quieres sentarte?"
-"Aquí", dice la anciana.
Luego el anciano le dice:
-"Mi princesa ¿Quieres un aperitivo para comenzar?"
La anciana responde:
-"Me gustaría un vinito."
El anciano pregunta:
-"Mi ángel ¿Qué te gustaría servirte en la comida?"
Ella pide la carta y hace su pedido.
El mozo no podía creer lo que oía.
Durante la comida el anciano vuelve a preguntar:
-"Mi ángel ¿qué vino quieres para acompañar tu cena?"
Pero ahí la anciana dice:
-"Primero iré al baño."
El le responde:
-"Ve, mi vida, yo te espero."
La anciana se va y el mozo sorprendido le pregunta al anciano.
-"¿Cómo después de tanto tiempo llama Ud. a su Señora con esa palabras tan lindas: mi reina, mi ángel, mi princesa? Me tiene admirado."
El anciano lo mira y responde:
-"¡Es que no me acuerdo como c..... se llama...!"
4.
La plegaria senil:
Señor, otórgame la senilidad para olvidar a las personas que de cualquier manera nunca me gustaron.
La suerte de encontrarme con aquellas que sí me gustan.
Y la vista para darme cuenta de la diferencia.
(Gracias Isabel !!!)
Cura novato...
El nuevo padre de la parroquia estaba tan nervioso en su primer sermón, que casi no consiguió hablar.
Antes de su segundo sermón, el domingo siguiente, preguntó al arzobispo cómo podía hacer para relajarse.
Éste le sugirió lo siguiente:
-"La próxima vez, coloque unas gotitas de VODKA en el agua y va a ver que, después de algunos tragos, va a estar más relajado."
El Domingo siguiente el Padre aplicó la sugerencia y en efecto se sintió tan bien que podía hablar hasta en medio de una tempestad, totalmente relajado.
Luego del sermón, regresó a la sacristía y encontró una nota del Arzobispo que decía lo siguiente:
-"Querido Padre: La próxima vez, coloque unas gotas de Vodka en el agua y no unas gotas de agua en el Vodka. Le adjunto algunas observaciones para que no se repita lo de hoy:
1. No hay necesidad de ponerle una rodaja de limón en el borde del cáliz.
2. La caseta al lado del altar es el confesionario y no el baño.
3. Evite apoyarse en la imagen de la Virgen y mucho menos abrazarla y besarla.
4. Existen 10 mandamientos y no 12.
5. Los apóstoles eran 12 y no 7. Ninguno era enanito.
6. No nos referimos a nuestro señor Jesucristo y sus apóstoles como "J.C. y su banda".
7. David derrotó a Goliat con una honda y una piedra, nunca le rompió el culo.
8. No nos referimos a Judas como "el garca".
9. No debe tratar al Papa como "El Padrino".
10. Bin Laden no tuvo nada que ver con la muerte de Jesús.
11. No nos referimos a María Magdalena como "la putita esa".
12. El agua bendita es para bendecir y no para refrescarse la nuca.
13. Nunca rece la misa sentado en la escalera del altar y mucho menos con el pie encima de la Biblia.
14. Las hostias son para distribuirlas a los feligreses. No deben ser usadas como canapé para acompañar el vino.
15. En el ofertorio los fieles entregan el diezmo voluntario, saque el letrero que dice "su propina es mi sueldo".
16. Los pecadores se van al infierno y no a "la concha de su madre".
17. El "Padre nuestro" se debe rezar alzando las manos al cielo, no haciendo la Ola como en la cancha.
18. La iniciativa de llamar al público para bailar fue buena, pero hacer el trencito por toda la iglesia... ¡NO!
Importante: Aquél sentado en el rincón del altar, al cual Ud. se refirió como "maricón travesti con pollerita", ¡era yo!
Atentamente,
El arzobispo."
(Gracias Willy !!!)
Error...
Una mujer de 45 años sufre un cuadro coronario agudo y es sometida a una cirugía de revascularización de urgencia.
Mientras está en la mesa de operaciones tiene una experiencia cercana a la muerte: Ve a Dios..., y le pregunta si en verdad va a morir.
Dios le dice que no, que va a vivir 30 ó 40 años más.
La mujer se recupera y decide aprovechar.
Vuelve al hospital para hacerse una liposucción en los muslos y abdomen.
Después de 2 semanas de recuperada y luego de 120 sesiones de masaje y gimnasia modeladora, reingresa para una cirugía estética: se levanta el pecho, se arregla la nariz, un poco más de cola, siliconas en los labios, fuera las arrugas y patas de gallo.
También microcirugía de várices, se engrapa el estómago para comer menos, se saca las dos costillas inferiores para afinar el talle y toda otra cosa posible para verse más joven y bonita ya que tiene tantos años por delante.
Cuando por fin sale del hospital luego de su última operación, cruza la calle, la atropella una ambulancia ¡Y se muere!"
Otra vez frente a Dios le pregunta indignada:
-"¿Pero Dios, qué me haces...? ¿Qué es esto...? ¿No era que iba a vivir 30 o 40 años más..?"
Dios la mira perplejo y le dice:
-"¡Boooluuuuuudaaaaaaaa! ¡¡¡Te juro que no te reconocí!!!"
(Gracias Laura !!!)
Emergencias 911...
-"Hola, hola... ¿Emergencias?, ¿911?? ¡Por favor, manden a alguien urgente, entró un gato aquí en casa!"
911: -"Tranquilo... ¿Qué quiere decir con un gato en casa?"
-"¡UN GATO! ¡Carajo! ¿No saben lo que es un gato, ¡Él invadió mi casa y está caminando en dirección a mí...!"
911: -" Pero no entiendo, ¿Usted quiere decir un ladrón verdad?"
-"¡No, carajo! ¡Estoy hablando de un gato, de esos que dicen miau, miauuu... ! ¡La gran puta!"
911: -"¿Pero que tiene de malo que un gato vaya en dirección hacia Ud...?"
-"¡Él me va a matar! ¡¡¡Y Ustedes serán los únicos culpables!!! ¡Desgraciados, no les importa nada...!"
911: -"¿Pero dígame... Quién habla?"
-"¡Habla el loro, boludooo...! ¡¡¡AUXILIOOOO!!!"
(Gracias Adrián !!!)
Técnicas de mercado.. (Por Juan José Millás)
Las puertas del metro se abrieron y entró un hombre con el rostro oculto tras una careta del pato Donald que fue a colocarse en un extremo del vagón para dirigirse desde allí al público.
-"Buenos días, señores y señoras."
Disculpen el disfraz, pero me da vergüenza que me vean la cara, pues soy una persona relevante a la que la vida ha arrojado cruelmente a la mendicidad. Les pido una ayuda en compensación por los buenos ratos que en otra época les he hecho pasar cada vez que encendían la televisión. Dios no quiera que ninguno de ustedes ni de su familia se vea obligado a ocultarse de este modo para conseguir un pedazo de pan."
Dicho esto, el hombre atravesó el vagón con la mano extendida bajo la mirada curiosa de la gente.
A mi lado iban dos señoras que se habían subido en Ciudad Lineal con unas bolsas de la compra llenas de pimientos rojos.
-"Es Torrebruno." -dijo una de ellas.
-"Pero si Torrebruno murió hace un par de años o tres..." -respondió la otra.
-"Por eso va con la careta, para que no nos demos cuenta de que está muerto."
Las dos mujeres se echaron a reír estrepitosamente y yo mismo no pude contener una media sonrisa al imaginarme a Torrebruno apareciéndosenos en el metro a estas alturas de la vida.
Junto a este arranque de humor sentí no obstante un escalofrío y después de entregarle una moneda con cierta aprensión, no pude dejar de mirarle mientras se alejaba de espaldas con la goma de la careta atravesándole la nuca: me pareció que había conseguido más dinero del que habitualmente logran los indigentes en el metro, y cuando llegamos a Quintana fui detrás de él hasta el siguiente vagón donde dijo lo mismo antes de extender la mano.
Nadie hizo en esta ocasión ningún chiste.
Por el contrario, la gente miró al hombre de la careta con respeto y la mayoría hurgó en sus bolsillos en busca de unas monedas.
A todo esto, quizá por sugestión, me pareció que su voz me sonaba de la tele o quizá de la radio, efectivamente, pero no conseguí ponerle un rostro.
En cualquier caso, poseía un timbre muy convincente y tenía cierta capacidad para seducir más por la vía de la solidaridad que la de la pena.
En Ventas volví a seguirle por curiosidad hasta el siguiente vagón, observando que un par de jóvenes en los que ya había reparado anteriormente hacían lo mismo.
No sé por qué, se me ocurrió que había entre los jóvenes y el indigente de la careta una misteriosa conexión.
Los dos tomaban notas en un bloc de espiral y me pareció que hacían comentarios críticos sobre la actuación del pedigüeño.
Me acerqué disimuladamente a ellos en el momento en el que uno decía:
-"Es que este Gutiérrez es un genio, no me digas que no. Ha conseguido más de dos mil pesetas en un rato."
En Pirámides no tuve más remedio que bajarme, pues llegaba tarde a una cita, pero el suceso continuó persiguiéndome todo el día.
Por la noche se lo conté a un vecino con el que suelo tomar una cerveza antes de cenar y me dijo que el pato Donald y los otros dos jóvenes eran estudiantes de una escuela privada de negocios de mucho prestigio.
-"Un sobrino mío,"-añadió -"estudió Empresariales en la Complutense y ahora está haciendo un master en esa escuela. Salen con una formación increíble."
Por lo visto, uno de los ejercicios consistía en desarrollar acciones de marketing para ver qué alumno lograba pedir limosna con mayor eficacia.
Y había ganado el tal Gutiérrez, obteniendo con su original acción unos beneficios equivalentes al salario medio de un médico especialista.
En segundo puesto había quedado una chica que pedía limosna de espaldas, detrás de un cartel en el que había escrito: "Mendigo de espaldas porque se me cae la cara de vergüenza."
Siempre me fijo mucho en la gente que pide dinero en el metro, porque no sabe uno cómo van a irle las cosas ni lo que vamos a necesitar en el futuro, pero no me había imaginado que la mendicidad formara ya parte de las reglas del mercado hasta el punto de ser estudiada por las escuelas de marketing.
Desde entonces me fijo más y he notado que los pobres ya no me conmueven por su aspecto, o por la historia que cuentan, sino por su agresividad comercial.
Antes era un mero usuario de la pobreza, pero ahora me he convertido en un crítico y no sé si me gusta.
Cambalache... (Por Enrique Pinti)
Mundo gran hermano
En estas épocas donde lo privado y lo público parecen confundirse y mezclarse en un cambalache sin gracia alguna, sigue habiendo “secretos de estado” que, digámoslo sin eufemismos, son secretos a voces y suelen ser motivo de burla por la opinión pública.
Las “armas de destrucción masiva de Irak”, que justificaron en su día una invasión disfrazada de guerra preventiva para reimplantar la democracia, fueron en su momento “secretos de estado” que, al salir a la luz, en una de las más torpes interpretaciones histórico-diplomático-estratégicas que recuerda la historia reciente, pusieron al desnudo las falencias de los sistemas políticos de inteligencia al no encontrar hasta hoy ni el más leve indicio de ese tipo de armas.
Con respecto al segundo objetivo, el de la democracia resucitada por la fuerza, la realidad muestra a un país desangrado en una guerra civil entre grupos étnicos y políticos que son un paradigma de todo lo opuesto a la libertad.
Las enfermedades de líderes y presidentes, reyes y dictadores han dado base a especulaciones variadas más para argumentos de best sellers que para una rigurosa y objetiva información.
Es difícil llegar a entender qué pasa por la cabeza de los que manejan la “inteligencia”.
Ante lo inevitable de la muerte, ¿no es mejor asumir la realidad que insultar el sentido común de la gente?
¿No rinde mejores dividendos la verdad que la mentira?
Todo indica que no, que la verdad desnuda ofende mucho más que la mentira disfrazada.
Hoy parecería que las mentiras tienen las patas más cortas que nunca y que, ante el avance de las comunicaciones, los secretos son más difíciles de mantener en la sombra.
Casi nadie está exento del “secretismo al cuete”; desde políticos hasta estrellas de cine, desde científicos hasta mafiosos asumidos o de guante blanco, todos juegan con la sorpresa, el ocultamiento y la doble o triple versión.
Que me presento como candidato a presidente; no, mejor a gobernador, o mejor a jefe de gobierno, o no me presento un corno; que me junto con éste; no, con aquélla; o quizá con ella o con él, o me hago el tonto, abro los ojos con candor impostado y digo: “¿Yo candidato?, ¡háganme el favor! Desmiento categóricamente tal cosa”.
Que me divorcio, que me caso, que no hay terceros en nuestra relación, que no estoy embarazada, simplemente me pasé con los ravioles; que mi temporada es más exitosa y los demás inflan las planillas de entradas vendidas, que se trata de una campaña contra mí, que lamentamos el accidente que acaba de segar la vida de nuestro adversario, pero rechazamos enfáticamente la idea maligna de que haya sido un atentado fraguado por nuestra organización.
Las cosas comienzan a saberse cuando pasan muchos años y los protagonistas murieron o están en estado de arteriosclerosis y no pueden declarar.
Siempre nos quedarán dudas acerca del asesinato de los Kennedy, la muerte de Marilyn Monroe y los muchos “crímenes perfectos” de la crónica policial rojo sangre y amarillo sensacionalista.
Desde un asesinato en el Senado hasta una muerte dudosa en un country, los enigmas siguen nutriendo las dudas en esta aldea global más parecida a un “gran hermano” censurado que a una saludable realidad.
Autobiografía apócrifa... (Por Gabriela Acher)
Yo nací en el Uruguay, porque en ese momento quería estar al lado de mi madre.
Corría el año... (el año no lo pienso decir ni bajo tortura, así que confórmense con saber que nací).
Desde chiquitita fui una niña muy despierta.
No dormía, ni dejaba dormir a nadie.
Y en eso colaboraba mucho mi hermanita mayor, que me incendiaba la cunita noche por medio.
Mis padres no eran pudientes pero a mí no me privaron de nada.
Yo tuve todos los complejos que quise.
Pero mi llegada trajo alegría al hogar: al verme la cara, toda la familia lanzó una carcajada.
Desde ese momento tomé conciencia de que mi destino era hacer reír.
En la escuela fui una alumna aventajada.
Aventajada por los demás.
Por aquel entonces, en el Uruguay, la televisión todavía no existía, así que mi hermanita y yo mirábamos la radio.
Por supuesto que el sexo tampoco existía.
Todos nacíamos de repollos o nos traían cigüeñas de París.
La versión más revolucionaria era la de la semillita.
Pero las hermanas mayores ya existían y yo tenía una, así que me pareció la persona más indicada para informarme cómo había sido mi nacimiento.
Me dijo que no sabía, porque yo era adoptada.
Y así crecí, sanita de la cabeza, con una sólida formación acerca de mis orígenes animales, vegetales o desconocidos.
Para la hora de mi primera menstruación, el evento me tomó tan de sorpresa que creí que había llegado el momento del juicio final.
Pensé: "Esto debe ser la muerte" ( y le pegué en el palo).
Por suerte, mi santa madre me dio una exhaustiva explicación que disipó todos mis miedos.
Me dijo: "Ya sos señorita".
La palabra señorita - dicha con una connotación tan seria y asociada con la sangre - me dio casi certeza de que estaba ante una enfermedad incurable.
Temblando como una hoja, le pregunté:
-"Mamá, yo sé que esto no tiene cura..., ¿voy a tener que pagarlo con la vida?"
Pero ella me tranquilizó y me dijo:
-"Sí, querida, pero no te preocupes, que se paga en cómodas cuotas mensuales."
Por aquel entonces ya había aumentado mi popularidad.
Y mi peso.
Había dejado de crecer para arriba y había empezado a crecer para afuera.
Los primeros en notarlo fueron los varones de mi colegio y, gracias a ellos, se podría decir que empezó mi carrera.
Tratando de escapar cuando me corrían por toda la escuela hasta que me encontraba con mi madre, que -indignada por lo que veía- me corría a patadas hasta mi casa.
Me sentía tan incomprendida y desesperada de la vida, que recurrí a mi hermana en busca de ayuda.
Pensé que era la persona indicada para aconsejarme porque en ese momento estudiaba filosofía.
Sostuvimos largas charlas en las que ella me demostraba que yo no existía.
Comprendí que estaba sola en el mundo.
Que mi único contacto con la realidad era la fantasía.
Las horas que pasaba en el cine de barrio gozando con el sufrimiento ajeno.
Fue en ese entonces cuando el Arte llamó a mi puerta.
¡Le abrió mi hermana y le dijo que yo no estaba!
Sentí que tenía tanta mala suerte que el día que fuera famosa no se iba a enterar nadie.
Decidí cambiar.
Si Mahoma no va para allá... ¡que venga para acá!
Tendré una nueva vida, trabajaré, seré independiente.
Decidí que ya era hora y, aunque estaba muerta de miedo... ¡me fui de mi casa!
A los quince días, cuando mis padres notaron mi ausencia, la casa se convirtió en un caos.
Finalmente, mi hermana se hizo cargo de la situación y calmó los ánimos con una propuesta que tranquilizó a toda la familia:
¡Cambiaron la cerradura!
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