Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos unos chistes de lo más divertidos, una frase semanal
genial, una encuesta alarmante, frases delirantes del Dr. Tangalanga y
unos textos que seguramente los harán reír con ganas. Esperamos que sea
una edición del gusto de todos y les deseamos un excelende fin de semana.
Esteban Nicolini
La frase de la semana...
Para ir pensando en imitarlo...
Esto dijo el sabio Harold Schumberg:
-"Muchos me preguntan: ¿Qué hacen los ancianos después de jubilados? Bueno, les contesto que yo tengo la suerte de ser graduado en ingeniería química y que una de las cosas que más me gusta hacer es transformar cervezas, vinos y otras bebidas alcohólicas en orina".
De salón...
Mientras se toman unos tragos en la tienda de la esquina, un viejito de 88 años le dice a otro:
-"Yo a mi esposa le echo 3 polvos al día."
-"¡Que hijo de puuuuta!, ¿En serio?"
-"¡Síiiii! ¡Polvo 'Johnson' en las tetas, 'Eficient' en los pies y 'Veritas' en el culo..."
Optimismo vs. pesimismo...
El cubano está en un bar acompañado por una gallega cuando comienza el noticiero de las 23 hs.
El presentador cuenta la historia de un hombre que está en el techo de un edificio y que amenaza con saltar al vacío.
La gallega mira al cubano y le pregunta:
-"¿Crees que va a saltar?"
-"Eso parece..." - dice el cubano.
-"Pues yo creo que no." - responde la gallega.
El cubano coloca un billete de 100 dólares sobre la barra y dice:
-"¿Apostamos?"
Justo en el momento en que la gallega pone su billete sobre la barra, el hombre del noticiero salta y se mata.
La gallega, muy afectada, le da su billete al cubano y le dice:
-"Una apuesta es una apuesta. Toma tu dinero."
Entonces, el cubano admite:
-"Yo ya había visto el noticiero de las 20 hs. y sabía que se tiraría."
La gallega responde:
-"Yo también lo había visto, pero jamás pensé que se volvería a tirar..."
El león, el viejo y la rubia...
El propietario de un circo ha colocado un anuncio solicitando un domador de leones.
Aparecieron dos personas: un hombre de buena apariencia, jubilado, llegando a 70 años y una espectacular rubia de 25 años.
El dueño del circo, habla con los dos candidatos y les dice:
-"Me voy directo al grano. Mi león es muy fuerte y mato a mis dos últimos entrenadores. ¡O ustedes son realmente buenos, o no van a durar un minuto! Aquí está el equipo banco, látigo y pistola. ¿Quién quiere ser el primero? "
La rubia dice:
-"Voy yo."
Hace caso omiso del equipo, del látigo y la pistola y rápidamente entra en la jaula.
El león ruge y empieza a correr hacia la rubia.
A falta de un metro, la rubia se abre el vestido y se queda completamente desnuda, mostrando todo el esplendor de su cuerpo.
¡El león se detiene de inmediato!
¡Se acuesta en la parte delantera de la rubia y le lame los pies!
¡Poco a poco, va hacia arriba y lame todo el cuerpo de la rubia durante un buen rato!
Al dueño del circo, se le cae la pera al suelo y dice:
-"¡Nunca he visto nada como esto en mi vida!"
Se da vuelta hacia el anciano y le pregunta:
-"¿Usted puede hacer lo mismo?"
Y la respuesta del hombre fue:
-"¡Si, claro! Pero primero saque el león..."
(Gracias Adrián !!!)
Brindis...
Un criador de gallinas va al bar local, se sienta al lado de una mujer y pide una copa de champaña.
La mujer comenta:
-"¿Qué tal? Yo también pedí una copa de champaña."
–"¡Qué coincidencia!" - dice el criador, -"Hoy es un día muy especial para mi, así es que estoy celebrando."
–"¡Para mí también, hoy es un día muy especial!" - dice la mujer, -"Yo también estoy celebrando."
-"¡Qué coincidencia!" - dice el hombre.
Cuando ellos ‘chocan’ las copas, él complementa:
-"¿Y qué es lo que está celebrando?"
–"Mi marido y yo veníamos tratando de tener un hijo y hoy mi médico ginecólogo me dijo que estoy embarazada."
–"¡Qué coincidencia!" - dice el hombre... -"Soy criador de gallinas y durante años mis gallinas no eran fértiles. Pero hoy ellas están poniendo huevos fertilizados..."
–"Eso es estupendo." - dice la mujer -"¿Qué hizo para que las gallinas quedaran fértiles?"
–"Usé un gallo diferente." - dice él.
La mujer sonríe, brinda nuevamente y dice:
-"¡Pero, que coincidencia!"
Mesa de credos...
Un católico, un protestante, un Mormón, y un judío estaban en plena ronda de café:
Católico: -"¡Tengo una gran fortuna... voy a comprar el Citibank!"
Protestante: -"¡Yo soy muy rico y voy a comprar la General Motors!"
Mormón: -"¡Como yo soy un magnate... voy a comprar a Microsoft!"
Entonces los tres quedan esperando que el judío hable...
El tipo da un trago al café, acomoda la cucharita, los mira y les dice:
-"¡NO VENDO!"
(Gracias Marisa !!!)
Encuesta mundial...
La ONU acaba de finalizar la encuesta más grande e importante de su historia.
La pregunta fue:
'Diga honradamente qué opina de la escasez de alimentos en el resto del mundo, por favor.'
Los resultados no han podido ser más desalentadores.
La encuesta ha sido un total fracaso, porque:
- Los europeos no entendieron qué significaba 'escasez'.
- Los africanos no sabían qué eran 'alimentos'.
- Los israelíes no entendieron qué quería decir 'por favor'.
- Los estadounidenses preguntaban qué significa 'el resto del mundo'.
- Chinos y cubanos pedían que les explicaran qué significa 'opina'.
- Y en los Parlamentos argentino, colombiano, chileno, boliviano, peruano, brasileño, venezolano y otros muchísimos más... se sigue debatiendo al día de la fecha qué coño es eso de 'honradamente'.
(Gracias Javier !!!)
El pobre Mario...
Mario no tenia problemas y era feliz.
Un día empezó a sufrir dolores de cabeza, ligeros al principio, pero que fueron aumentando hasta llegar a ser insoportables.
Cuando su trabajo y su vida empezaron a ser afectados por este problema, Mario decidió a ir al médico.
El especialista lo examinó, realizó radiografías, muestras de sangre, de heces, de orina, y por fin le dijo:
-"Le tengo una noticia buena y una mala. La buena es que puedo curarle sus dolores de cabeza. La mala es que para hacerlo tendré que castrarlo. Usted sufre una rara situación en la que sus testículos oprimen la base de su columna vertebral, y eso le causa dolores de cabeza. La única manera de remediarlo es extirpar sus testículos."
Mario quedó deprimido, pero sus jaquecas empeoraban y desesperado decidió someterse a la operación.
Al salir del hospital, el dolor de cabeza había desaparecido por completo, pero se sentía abatido y desanimado, como si le faltara una parte de si mismo (obviamente).
-"Lo que necesito es un traje nuevo."- se dijo.
Así que entro en la tienda y pidió un traje.
El vendedor lo observó por un momento y dijo:
-"Muy bien, talla 44."
-"¡Exacto! ¿Como lo supo?"
-"Es mi trabajo..." -repuso el vendedor.
Mario se probo el traje, que le quedo perfectamente.
Mientras se observaba en el espejo, el vendedor le dijo:
-"¿Que le parece una camisa nueva?"
Mario respondió:
-"Pues, ¿por que no?"
-"Veamos, ha de ser un 34 de mangas y dieciséis de cuello."
-"¿Como lo supo?"
-"Es mi trabajo..." -repitió el vendedor.
Mario se puso la camisa y mientras se veía en el espejo, el vendedor le dijo:
-"¿Unos zapatos nuevos?"
-"Por supuesto." - dijo.
El vendedor echo un vistazo a los pies de Mario.
-"Un 42."
-"¡Exacto! ¿Como lo supo?"
-"Es mi trabajo..." -respondió el vendedor.
Mientras Mario admiraba sus zapatos nuevos, el vendedor le pregunto:
-"¿Que le parece si se lleva también unos calzoncillos nuevos?"
Mario por un segundo pensó en la operación que acababa de sufrir, y dijo:
-"¡Buena idea!"
-"Debe ser calzoncillo de talla 36." -dijo el vendedor.
Mario se rió:
-"No, se equivoca. He usado talla 32 desde los dieciocho años."
El vendedor negó con la cabeza:
-"No es posible que use 32; el calzoncillo estaría demasiado apretado, le presionaría los huevos contra la base de la columna y tendría todo el día un tremendo dolor de cabeza..."
(Gracias Lidia !!!)
Para mantenerse en forma...
- Mi abuela comenzó caminando 3 kilómetros por día cuando tenía 60 años. Ahora tiene 97 y no sabemos dónde está...
- La única razón por la que empezaría a trotar es porque así volvería a escuchar una respiración jadeante.
- El año pasado me inscribí en un gimnasio, por casi $400 por mes y todavía no he perdido ni un kilo. Aparentemente, además hay que asistir.
- Tengo que hacer ejercicio muy temprano por la mañana, antes de que mi cerebro se dé cuenta de lo que estoy haciendo.
- No hago ningún ejercicio. Si Dios hubiera querido que nos tocáramos la punta de los pies, los habría puesto más arriba.
- Me gustan las caminatas largas, especialmente cuando las hacen algunas personas que me molestan.
- Tengo los muslos flácidos, pero afortunadamente los cubre el estómago.
- La ventaja de hacer ejercicio todos los días, es que te mueres en un excelente estado de salud.
- Finalmente, se ha documentado hasta el hartazgo que por cada kilómetro que trotas, añades un minuto a tu vida. Esto te permite que, cuando cumplas los 85 años, tengas derecho a cinco meses de vida adicionales... en un geriátrico, a $10,000 por mes.
Mis consejos personales para mantenerse bien:
- No dar trascendencia a las cosas que no la tienen, enojarse no sirve un rábano;
- No volverse loca(o) tratando de mantener la casa o el depto. como si estuviera por visitarte una delegación de la ONU;
- No interferir más de la cuenta en las idioteces que hacen nuestros hijos y/o nietos, los criamos bien así que ahora que se las arreglen como lo hicimos nosotros;
- Si tenemos achaques u otros problemas de salud, sobrellevarlos lo mejor posible sin obsesionarnos;
- No pretendamos cambiar el mundo, ya cambió por su cuenta y nosotros quedamos al margen, paciencia;
- Tratar de no mirar noticiarios principalmente a la hora de comer.
(Gracias Roberto !!!)
Baile de disfraces...
Un negro y su esposa fueron invitados a una fiesta de disfraces.
El negro le pide a su esposa que vaya a buscar los disfraces.
Por la noche cuando llega del trabajo encuentra en la cama un disfraz de Superman.
Gritando le dice a la esposa:
-"¿Qué carajo es esto, boluda!, ¿cuando viste a un Superman negro! ¡Andá y cambialo por algo mejor!"
La esposa molesta va a la tienda y se lo cambia.
Cuando llega el esposo ve en la cama un disfraz de Batman y le grita:
-"¿Pero vos sos o te hacés, cuándo viste un Batman negro? ¿Querés que se me caguen todos de risa? ¡Andá y cambialo por algo mejor!"
La esposa, recaliente, devuelve el disfraz y compra varias cosas.
En la cama le pone 3 botones grandes blancos, un cinturón ancho de cuero blanco y una madera de un cajón de manzanas.
Cuando el esposo llega y encuentra esos objetos en la cama le dice a su mujer:
-"¿Qué carajo es esto que trajiste?, ¿De que me disfrazo?"
La esposa, muy molesta, le contesta:
-"Te pones en bolas, te pegas los botones y vas disfrazado de Ficha de dominó. Si no te gusta, te sacas los botones, te pones el cinturón blanco y vas vestido de GALLETITA OREO; y si tampoco te gusta eso, ¡te metes el pedazo de madera en el ojete y te vas disfrazado de PALITO BOMBÓN HELADO...!"
(Gracias Elvira !!!)
Autobombo... (Por Enrique Pinti)
Esa humana y maldita costumbre de querer ser los mejores y, si es posible, únicos en su clase, nos lleva a los humanos al grotesco carnaval de autobombo.
Hay gente que se considera precursora en todo y que siempre tiene anécdotas para probar que lo que ahora es habitual fue inventado de la nada por ellos.
Son los que les pagaron el café con leche a todos los exitosos, los que les vieron antes que nadie las condiciones artísticas o de cualquier índole a los que están de moda.
Me ha pasado encontrar espectadores que fueron pioneros en el aplauso de los primeros espectáculos ante pequeñas salas de café concert con muy poco público.
En muchos casos, los datos son correctos y reconocibles; en otros, son para la carcajada.
Me han llegado a confundir con un transformista muy delgado que imitaba a principios de los 70 a Nacha Guevara y que desarrollaba su labor en los veranos de Villa Gesell y se hacía llamar Pindy, como la marca del jugo de pomelo que vendía durante la tarde en la playa.
De Pindy a Pinti no hay mucha diferencia de nombres, pero yo no he sido flaquito ni cuando nací con casi cinco kilos, el transformismo no ha sido uno de mis puntos fuertes y no actué en Villa Gesell hasta 1981.
Pero hay quien jura que ése era yo y que no lo quiero reconocer porque reniego de aquella etapa.
¿OK?
El mercado exige velocidad, impacto y venta.
El llame ya se impone y el pasen y vean manda en todas las actividades.
Muertas las abuelas, ¿quién hablará bien de nosotros y asegurará que somos los mejores?
Nadie sino nosotros mismos.
Ese parece ser el pensamiento rector en el mundo del show (y no me refiero sólo al negocio del espectáculo).
La búsqueda de el mejor es tan disparatada como desgastante.
La suma de valores y la compensación que las diferencias marcan son factores que enriquecen cualquier época, cualquier actividad y cualquier civilización.
Para la ópera es auspicioso tener a Plácido Domingo, Pavarotti, Carreras, Montserrat Caballé, así como haber tenido a la Callas, Renata Tebaldi, Tita Rufo, Caruso y cientos de voces privilegiadas.
Es un privilegio para la humanidad que hayan existido Fred Astaire, Gene Kelly, Donald O’Connor, Cyd Charisse, Leslie Caron y Eleanor Powell para engrandecer la danza popular, y los grandes nombres de la danza clásica, de Pavlova a Alicia Alonso y de Nijinsky a Julio Bocca.
Perderse en la discusión bizantina acerca de quién es el mejor, el único, el rey, en lugar de admirar la cantidad de talento que miles y miles de creadores han desarrollado a lo largo de la tumultuosa historia de la humanidad, es una tontería.
Todos somos el mejor para alguien, seamos famosos o anónimos; todos podemos ser lo mejor o lo peor para nuestro prójimo; todos tenemos algo que agradecer a los científicos que descubren antídotos y vacunas.
¿Tiene sentido discutir si Pasteur fue mejor que Madame Curie?
Dejemos que nuestras abuelas canten loas acerca de nuestros valores, desconfiemos del que cacarea permanentemente sus descubrimientos, no entremos en el circo mediático del éxito y el fracaso, hermanos de muy mala leche que nos engañan con numeritos, flashes y alfombras rojas que duran lo que un suspiro cuando no están sustentados por una coherencia, un trabajo y una pasión.
No hay fama más efímera que la que construye el vanidoso pavoneo de la adulación y la pleitesía de seudoadmiradores con alma de figuretis, que forman el coro de fantoches que entronizan falsas deidades con más cirugías que talento, demagogos politiqueros y gurús de la paz interior y la luz divina.
Esa fama es puro cuento. Vende en el momento, hace millonarios a los que medran con el negocio y son la fosa que sin darse cuenta se cava a sí mismo el vanidoso.
Frases del Dr. Tangalanga...
Para los que no lo conocen, Tangalanga es famoso por sus bromas telefónicas que comenzaron hace varios años y se popularizaron rápidamente, y quién no las ha escuchado quizás las haya padecido. Las grabaciones de las llamadas de este personaje de más de 90 años, se pueden encontrar o comprar en la web. Aquí transcribimos algunas de las frases de esas llamadas y hasta un par de poemas...
-"A mí me trataba un psiquiatra, hasta que se volvió loco."
-"¿Campana le suena?"
-"Es tartamudo pero se le nota únicamente cuando habla."
-"Estuve allí en el negocio de ustedes por unas fotocopias, y las hicieron con faltas de ortografía."
-"Imaginate como habrás arreglado el techo que cuando llueve salimos al patio nosotros."
-“¿Usted es chino o correntino?”
-"Usted tiene el Tarot con cartas de póker seguramente."
-"Usted tiene un ligero acento, más que acento tiene punto suspensivo."
-"Compuse un nuevo tango que se llama 'Como será la barranca que el sapo la sube de rodillas'."
-"Yo se lo pago en siete años, pero que pasan rápido."
-"Mi nombre es Tangalanga, con hache en el medio y sin zeta."
-"Ud tiene una agencia matrimonial, pero entre Ud. y yo lo que mi hermano quiere es garchar y pronto."
-"Usted sabe que en la vida si se comete un error hay que aceptarlo... si el trabajo lo hicieron como el orto, dígalo: 'el trabajo esta echo como el orto, dígale que no venga nunca más, porque acá no entendemos un coño de esto...'."
-"No sea pelotudo señor, hable bien."
-"¡Y pero Usted debe estar muy pálido, 25 años en un garage!"
-"Pero ese matafuegos no mata, apenas si lo hiere al fuego."
-"La conciencia me dijo que te llamara."
-"Lo único que no hace ruido en el auto de este muchacho es la bocina."
-"No, no es para ponerles un monumento porque ustedes gratis no lo hacen."
-"Inodoros descartables el suspiro, primero los uso después los tiro."
-"Vos sos más boludo que pelotudo... Pero ahora te tendía que decir tarado, pero tarado ya es un poco hiriente..."
-"Aquí no hay termino medio: Usted, o es marica, o es maricón."
-"¿Cómo huevón?, me han dicho pelotudo pero huevón jamás, Ud. me está faltando el respeto."
-"Mi señora fue a recargar el matafuegos y resulta que se la querían recargar a ella."
-"Seguí puteando que yo ya corté."
-"Ya le digo, a este placard hay que entrar con paraguas, porque adentro llueve, hasta en los días de sol. Y además, yo entro después de lo que usted hizo, hay neblina; uno quiere buscar un sobretodo, y a lo sumo saca un calzoncillo."
-"Son 5 dígitos porque es un teléfono compartido, compartido y revancha."
-"Un amigo mío le plantaron un árbol y en vez de hojas le salieron hojas de cuaderno. ¿Cómo es el asunto?"
-"Es un auto de cinco pasajeros... ¡uno maneja y cuatro empujan!"
-"Ah, la perra no, la que está en celo es mi hermana."
-"Yo llamaba allí porque quería saber si podía ir a afanar algo."
-"El ataúd no tenía manijas, lo tuvimos que llevar a patadas."
-"Cuando dice que la música me transporta... ¿quiere decir que las clases las da en un micro...?"
-"Usted verá mejor que masaje le corresponde... y si hay que apretarle un huevo, bueno, que se lo aprieten."
Poemas:
1) Tu amor es frío y austero, es guardián de mi inocencia, pero agota mi paciencia porque impide lo que espero, y por eso digo yo, si de tu amor nunca dudo ¿por que seras tan boludo? la puta que te parió.
2) Por que cortaste esa rosa, por que cortaste esa rosa, que mi madre con sus manos dulcemente cultivó, por que cortaste esa rosa... la puta que te parió.
Macabra reflexión sobre coleccionismo... (Por Podeti)
Bueno, lo que me pasó ahora es que tengo un cuadernito.
Es un cuadernito pequeño, rayado, con "espiral" (en realidad, una hélice), y que entra en mi bolsillo.
Allí anoto todas las cositas que tengo que hacer.
-“Ah, sí, genio, cráneo, premio Nobel, eso se llama ‘agenda’, corré a patentarlo”, me dirá algún sagaz lector.
No, no es agenda.
Yo creo que no tiene aún el status de “agenda”, aunque aspira a serlo, cuando sea grande.
La cosa es así: así como la adquisición del taladro marca el momento en que uno se convierte en un Hombre de Verdad, la adquisición de la Agenda significa la entrada a la adultez, al mundo de los hombres y mujeres de maletín y corbata apretujada.
O de pañuelo apretujado o lo que sea que usen las mujeres, después me fijo.
Y yo, miembro de la lamentable generación Nesquik, recién a los 43 años estoy empezando a completar este proceso.
He tenido “agenda” en otras ocasiones, pero no la usaba correctamente.
Anotaba y no me fijaba, o me fijaba y no hacía nada al respecto, o hacía algo y dejaba la cosa por la mitad al primer obstáculo.
Y cuando no cumplía con algo, ese algo quedaba rezagado en las hojas anteriores, a la espera de que se solucionara solo (cosa que sólo ocurría en el 75 % de los casos. Reconozcamos que este modesto porcentaje ha sido suficiente para permitirme sobrevivir hasta el día de hoy).
Yo digo que esto no es una “agenda” porque mi método personal es un poco engorroso: En lugar de asignar tareas a un día y una hora, anoto en una seguidilla de cuatro o cinco páginas absolutamente todo lo que tengo que hacer el resto de mi vida, desde pagar Edenor la semana que viene a llamar a Obdulio por lo del carbón y a comprarme una casa sobre un acantilado en veinte años.
De ese modo, si no cumplo con algo, sigue pendiente, sin abandonar mi persecución –como una eterna espada de Damocles- hasta que la hago.
Y allí, cuando la hago, llega el momento del clímax: la tacho.
Una vez por semana reescribo tooooooda la lista, ítem por ítem, excepto las cosas que ya taché, y agregando las cosas que se me ocurren en el camino.
Este método, a simple vista tan obvio, básico y primitivo, parece estar resultando en un menor boludismo de mi parte, cosa que siempre es positiva.
Sin embargo hay algo que me preocupa: Me pone demasiado feliz el momento del tachado.
Es como que soy un resultadista.
Un bilardista de la agenda.
Por ejemplo, ayer me dejé el cuadernito en casa y no sólo me sentí perdido, sino que extrañé la adrenalina del momento en que tacho y grito: “¡Cagaste , hijo de puta!” (así les digo a mis tareas pendientes).
Tengo que confesar algo vergonzoso: A veces, por ejemplo, cumplo una tarea y cuando voy al cuadernito descubro que no la tenía anotada.
No hay problema: La anoto en ese momento, y acto seguido la tacho.
Supongo que esto habla de un aspecto adictivo de mi personalidad, pero sobre todo de una relación no muy adulta con la tarea pendiente: Como si la tarea pendiente fuera una figurita.
¿Recuerdan las grillas numéricas que venían al final de los álbumes de figuritas?
Si te tocaba la figurita 21, la pegabas, y después tachabas el 21 en la grilla.
Y cada tachón iba oscureciendo la grilla, y existía un deleite secreto, paralelo a recorrer el álbum, en contemplar cómo la grilla estaba toda sucia y tachoneada y quedaban sólo diez o doce cuadritos en blanco.
Así me siento ahora.
Contemplar los ítems enterrados bajo un revoltijo de dolorosos tajos de birome azul me hace sentir un placer algo malsano.
A veces me quedo un rato mirando una hoja llena de tachones, y me regodeo, no del todo sexualmente (con risitas perversas y privadas) en mi letal eficiencia.
Lo que entiendo es que no soy un hombre grande haciéndose cargo de sus responsabilidades, sino de una especie de inmaduro coleccionista, de coleccionista de tareas tachoneadas.
Las tareas más inalcanzables –como la casa en el acantilado- son figuritas difíciles.
Y la Plastibol supongo que será la Muerte.
Lo que todavía no hay es la posibilidad de intercambiar “repes”.
Por ejemplo, si tenés que hacerte dos veces el mismo análisis de sangre, no se lo podés dar a otro para que éste, por ejemplo, te pague Edenor.
Eso todavía no está bien reglamentado.
Pero es coleccionismo al fin.
Y ya sabemos lo jodido y ponzoñoso que es el espíritu del coleccionista, que llega a invadir el noble oficio de la paternidad.
¿Viste cuando tenés un hijo varón?
Lo primero que te dicen es “Ahora te falta la nena. La parejita. El casalito”.
Fijate lo enfermos que están estos tipos: Quieren que completes la colección.
La colección de sexos de hijos.
Aún no he escuchado que digan: -“Ahora te falta el que tiene disforia de género”, pero esto no tengo dudas de que se empezará a escuchar cuando el tema sea menos tabú.