Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos una serie de diálogos escuchados en las cortes realmente increíbles, reflexiones y chistes de féminas, chistes de humor variados y unos textos muy divertidos. Esperamos que sean del agrado de todos y que tengan una excelente semana.
Esteban Nicolini
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No pierdan el juicio...
Del libro ‘Desorden en el tribunal'.
Son cosas que personas reales dijeron en juicios verdaderos, y que fueron transcriptas textualmente por los taquígrafos que tuvieron que permanecer en calma mientras estos diálogos realmente sucedían...
1.
Abogado: -"¿Cuál es la fecha de su cumpleaños?"
Testigo: -"15 de julio."
Abogado: -"¿De qué año?"
Testigo: -"Todos los años."
2.
Abogado: -"Esa enfermedad, la miastenia gravis, ¿afecta su memoria?"
Testigo: -"Sí..."
Abogado: -"Y, ¿cómo le afecta la memoria?"
Testigo: -"Se me olvidan las cosas..."
Abogado: -"Se le olvidan... ¿Puede darnos un ejemplo de algo que se le haya olvidado?"
3.
Abogado: -"¿Qué edad tiene su hijo?"
Testigo: -"33 ó 38, no me acuerdo."
Abogado: -"¿Hace cuanto tiempo él vive con usted?"
Testigo: -"Hace 45 años."
4.
Abogado: -"¿Usted es médico especialista en neurocirugía?"
Testigo: -"Sí."
Abogado: -"¿Sabe Leer y escribir?"
Testigo: -"¿Usted que cree?"
5.
Abogado: -"¿Qué fue lo primero que su marido dijo aquella mañana?"
Testigo: -"Dijo, '¿dónde estoy Betty...?'"
Abogado: -"¿Y por eso usted se enojó tanto?"
Testigo: -"Mi nombre es Celia."
6.
Abogado: -"Su hijo más joven, el de 20 años..."
Testigo: -"Sí."
Abogado: -"¿Qué edad tiene?"
7.
Abogado: -"Sobre esta foto suya... ¿Estaba Usted presente cuando fue sacada?"
8.
Abogado: -"Entonces, ¿la fecha de concepción de su bebé es 8 de agosto?"
Testigo: -"Sí."
Abogado: -"Y... ¿qué estaba usted haciendo ese día?"
9.
Abogado: -"Ella tenía 3 hijos, ¿verdad?"
Testigo: -"Verdad."
Abogado: -"¿Cuántos niños?"
Testigo: -"Ninguno."
Abogado: -"Y... ¿cuántas niñas?"
10.
Abogado: -"Sr. Marcos, ¿por qué se acabó su primer matrimonio?"
Testigo: -"Por muerte del cónyuge."
Abogado: -"¿Y por muerte de cuál cónyuge se acabó?"
11.
Abogado: -"¿Podría describir al sospechoso?"
Testigo: -"Tenía estatura mediana y usaba barba."
Abogado: -"¿Y era hombre o mujer?"
12.
Abogado: -"Doctor, ¿cuántas autopsias usted ya realizó en personas muertas?"
Testigo: -"Todas las autopsias que hice fueron en personas muertas..."
13.
Abogado: -"Aquí en la Corte, para cada pregunta que yo le haga, la respuesta debe ser oral, ¿o.k? ¿A qué escuela va usted?"
Testigo: -"Oral."
14.
Abogado: -"Doctor, ¿usted recuerda a qué hora comenzó a examinar el cuerpo de la víctima?"
Testigo: -"Sí, la autopsia comenzó a las 08:30 p.m."
Abogado: -"¿Y el Sr. Decio ya estaba muerto a esa hora?"
Testigo: -"No... él estaba sentado en la camilla, preguntándose por qué yo estaba haciendo una autopsia en él."
15.
Y ahora, como fin de fiesta, aquí viene el mejor de todos (a mi entender):
Abogado: -"Doctor, antes de hacer la autopsia, ¿usted tomó el pulso de la víctima?"
Testigo: -"No."
Abogado: -"¿Usted tomó la presión arterial?"
Testigo: -"No."
Abogado: -"¿Usted chequeó la respiración?"
Testigo: -"No."
Abogado: -"Entonces, ¿es posible que la víctima estuviera viva cuando la autopsia comenzó?"
Testigo: -"No."
Abogado: -"¿Cómo usted puede tener tanta seguridad?"
Testigo: -"Porque el cerebro del paciente estaba en una jarra sobre la mesa."
Abogado: -"Pero, ¿él podría estar vivo?"
Testigo: -"¡Sí, es posible que él estuviera vivo y estudiando Derecho en la misma facultad que usted se graduó!"
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El silencio es salud...
La mujer va al médico con los ojos morados.
-"¿Qué le sucedió, señora?", preguntó el galeno.
-"Es que cuando mi esposo llega a casa del trabajo siempre me pega..."
-"Hay una solución para eso..." - dice el médico, -"Cómprese muchos caramelos de leche y cuando su marido entre a la casa métase 5 caramelos en la boca y comience a masticarlos lenta, pero muy lentamente."
Un mes después la mujer regresa al consultorio:
-"¡Doctor, su recomendación resultó muy efectiva, cada vez que mi esposo ha llegado me he comido los caramelos, los he masticado muy lentamente y nunca más me ha vuelto a golpear...!"
-"¡Que bueno señora! ¿Vio la importancia de mantener la boca cerrada?"
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Reflexiones...
(Feministas, obvio...)
- La antigua teoría era: 'Cásate con un hombre mayor, porque son maduros.' Pero la nueva teoría es: 'Los hombres no maduran, cásate con quien te dé la gana'. (Rita Rudner)
- Si un hombre te dice que necesita espacio, déjalo afuera.
- Las mujeres que buscan ser iguales a los hombres carecen de ambición. (Timothy Leary)
- Las mujeres solteras se quejan de que los tipos buenos están casados. Las mujeres casadas se quejan de sus maridos. Moraleja: Los tipos buenos no existen.
- ¿En que se parece un hombre a un columpio? En que al principio divierte, pero al final marea.
- Si pudimos enviar a un hombre a la luna... ¿por qué no enviarlos a todos?
- El hombre le pregunta a Dios:
Hombre: -"¿Por qué has hecho a la mujer tan bella?"
Dios: -"Para que te enamores de ella."
Hombre: -"Y entonces, ¿por qué la has hecho tan tonta?"
Dios: -"Para que se enamore de tí."
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El cubano y la gallega...
El cubano está en un bar acompañado por una gallega cuando comienza el noticiero de las 23 hs.
El presentador cuenta la historia de un hombre que está en el techo de un edificio y que amenaza con saltar al vacío.
La gallega mira al cubano y le pregunta:
-"¿Crees que va a saltar?"
-"Eso parece...", dice el cubano.
-"Pues yo creo que no.", responde la gallega.
El cubano coloca un billete de 100 dólares sobre la barra y dice:
-"¿Apostamos?"
Justo en el momento en que la gallega pone su billete sobre la barra, el hombre del noticiero salta y se mata.
La gallega, muy afectada, le da su billete al cubano y le dice:
-"Una apuesta es una apuesta. Toma tu dinero."
Entonces, el cubano admite:
-"Yo ya había visto el noticiero de las 20 hs. y sabía que se tiraría."
La gallega responde:
-"Yo también lo había visto, pero jamás pensé que se volvería a tirar..."
(Gracias Marisa !!!)
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El talonario de rifas...
Una jovencita que trabajaba en un local de mala muerte y que vivía con su madre, un día sale con un tipo y al final de la velada este le regala un tapado de piel.
Como no puede justificar ante la madre el tapado, le dice:
-"Vieja, no sabes, hoy sortearon en la oficina un tapado de piel, y me lo gané."
-"¡Que suerte hija!"
Unos días más tarde, sale la chica con otro tipo y le regala un juego de living.
Para justificar le dice a la madre:
-"Vieja, no lo vas a creer, el otro día estaba en la estación de subte y vino un tipo y me pidió que le compre una rifa. Tanto me hinchó las pelotas que al final le compré y ahora gané este juego de living."
Y la vieja:
-"¡Pero que suerte que tenés!"
Unos días más tarde, otro tipo le regala por sus favores, un refrigerador, y la chica para no quedar mal con la madre le dice:
-"¡Vieja, esto es increíble, hicieron en la oficina un rifa desquite, y me gané un freezer!"
La vieja la mira y le dice:
-"Nena, ¡que suerte!"
A los pocos días, la hija le dice:
-"Mamá me doy una ducha y salgo..."
Y la madre le dice:
-"¡Enjuagáte bien el talonario que nos hace falta un plasma!"
(Gracias Javier !!!)
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Mujeres... ¿Jodidas?
1.
-"Querida, vamos a tener que comenzar a economizar."
-"Me parece bien... ¿Por donde comenzamos?"
-"Si aprendés a cocinar, podemos despedir a la cocinera."
-" Me parece bien... y si querés podemos ahorrar más... si vos aprendés a hacer el amor, podemos despedir al chofer."
2.
El hombre pregunta a su mujer:
-"Mi amor... cuando yo muera ¿me vas llorar mucho?"
-"Claro que sí, mi vida... Siempre decís que lloro por cualquier pelotudez."
3.
Una pareja venía por una ruta del interior sin hablar una palabra.
Una discusión anterior había llegado a una pelea, y ninguno de los dos quería dar su brazo a torcer.
Al pasar por un campo en la que había burros, chanchos y una vaca, el marido preguntó, sarcástico:
-"¿Parientes tuyos?"
-"Sí...", respondió ella –"Suegra y cuñados."
4.
El marido pregunta a la mujer:
-"¿Vamos a probar una posición diferente esta noche?"
La mujer responde:
-"¡Buena idea! Quedate en la cocina lavando los platos y yo me siento en el sofá a ver televisión."
5.
El marido decide cambiar de actitud.
Llega a casa todo agrandado, y con voz de macho ordena:
-"Quiero que prepares una comida como para los dioses y cuando termine, espero un postre maravilloso. Después de cenar traéme una copa de coñac y preparame un baño caliente para relajarme. Y todavía más... cuando salga del baño, ¿adiviná, quién me va a vestir y a peinar?"
-"El hombre de la funeraria...", respondió plácidamente la esposa.
6.
El marido y su mujer están tomando una cerveza en un barcito.
Él le dice:
-"¿Ves aquella mujer al final del bar, tomando cerveza solita? Estuvo en pareja conmigo, y me separé de ella hace 7 años. ¿Podés creer que después de eso nunca más paró de beber?"
La mujer responde:
-"No hables boludeces... ¡Nadie consigue celebrar durante tanto tiempo!"
7.
El marido y la mujer no se hablaban desde hacia una semana.
Entonces, el hombre recordó que al día siguiente por la mañana temprano tenía una reunión muy importante en su oficina.
Como necesitaba levantarse temprano, resolvió pedirle a su mujer que lo despertara.
Pero para no dar su brazo a torcer escribió en un papel:
-"¿Me despertás a las seis de la mañana?"
Al día siguiente cuando se levantó y miró el reloj eran las 9:30.
El hombre tuvo un ataque y pensó: -"¡Qué guacha, que falta de consideración, ella no me despertó!"
En eso miró para su mesa de luz y reparó en un papel en el que estaba escrito:
-"¡¡¡Son las seis de la mañana, levantate!!!"
Moraleja de la historia: No dejes de hablar con tu mujer; ellas ganan siempre... ¡Son las reinas de la venganza!
(Gracias Claudia !!!)
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La importancia de los bizcochitos y el mate...
Dos leones huyeron de un zoológico.
En la huída cada uno partió con rumbo diferente.
Uno fue para el monte y el otro para el centro de la ciudad.
Los buscaron por todos lados y nadie los encontró.
Después de una semana y para sorpresa de todos, volvió el león que había rajado al monte.
Regresó flaco, famélico y afiebrado.
Fue reconducido a la jaula.
Pasaron tres meses y nadie se acordó del león que había ido para el centro de la ciudad hasta que un día el león fue recapturado y llevado al zoo.
Estaba gordo, sano, desbordante de salud.
Al ponerlos juntos, el león que huyó para al monte le pregunta a su colega:
-"¿Cómo estuviste en la ciudad tanto tiempo y regresás tan bien de salud? Yo que fui al monte y pese a la época de veda, no hay un solo bicho para morfar. Cagado de hambre, decidí entregarme."
El otro león le explicó:
-"A mí me pasó todo lo contrario. Estoy en Argentina, me dije, voy a un lugar donde difícilmente me busquen y me escondí en la Municipalidad. Cada día me manducaba a un funcionario y nadie advertía su ausencia."
-"¿Y por qué te pescaron? ¿Se acabaron los funcionarios?"
-"Nada de eso... Los funcionarios públicos nunca se acaban. Sucede que cometí un error gravísimo. Ya había comido a 20 Asesores, 8 Directores, 5 Coordinadores, 22 Secretarias Privadas, 20 Gremialistas, 15 Jefes de Hogar, y nadie notó que habían desaparecido. Pero el día que me comí al Ordenanza que se encarga de servir los bizcochitos y el mate... ¡se pudrió todo!"
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Nunca se fíen de una suegra...
La suegra que estaba quedándose sorda llegó a la casa del yerno, quien sabía muy bien de su sordera.
La recibió diligentemente, abrió la puerta, y con una sonrisa la saludó diciendo:
-"Adelante, vieja metida, despelucada, ¿De dónde viene la bruja chismosa con esa cara de espantapájaros, jeta de bagre y cuerpo de lombriz?"
A lo que la suegra responde:
-"De comprar un audífono. ¡HIJO DE PUTA!"
(Gracias Gabi !!!)
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De compras...
Un hombre y una mujer pueden ir juntos a muchos sitios.
Pueden ir juntos al cine.
Pueden ir juntos a la playa.
Pueden ir juntos al Sáhara o al Caribe.
Hasta pueden irse juntos a la cama.
Pero donde jamás, jamás, jamás deben ir juntos es... de compras.
No.
En eso somos incompatibles.
Yo, porque no lo aguanto.
Ella, porque dice que la estreso.
¡Que la estreso!
De entrada, te engaña:
-"Cariño, no vamos a tardar nada..."
Y te pasas seis horas de compras.
Luego, te asusta: vas con ella por la Santa Fé y de repente... ¡Abducción!
¿Dónde está?
Miras a un lado y a otro...
¡Ha desaparecido!
Cuando la encuentras está como Spiderman, pegada a una vidriera:
-"Pero mira qué suéter..."
Los hombres somos diferentes.
Nos interesan las cosas prácticas, útiles, realmente indispensables.
Yo que sé: Una parrilla, un gato para el coche, una caja de herramientas con setenta y tres tipos de destornilladores, ¡un cortadora de césped!
Sí, bueno, no tengo jardín, ¿y qué?
¡Es tan bonita!
Me la llevaría a casa para pasarla por la alfombra: "Ueeeeeeeeggg... Ueeeeeeegggg".
Pero ellas no nos entienden:
-"¿Qué miras? Te paras en cada lugar..."
Y no nos entienden porque las mujeres van de compras, y los hombres vamos a comprar.
Y no es lo mismo.
Comprar es:
-"Deme dos clavos del seis."
E ir de compras es:
-"Sólo tengo siete horas para las trescientas treinta y nueve tiendas de este centro comercial y tengo que verlas todas."
¡Y luego soy yo el que la estreso!
Una mujer puede estar toda una tarde de compras sabiendo de antemano que no va a comprar nada.
Entra en la boutique y dice:
-"Quiero probarme ese vestido, ése y ése."
Y va de camino al probador lanzando mensajitos:
-"Lo veo un poco pequeño de arriba, y éste me va a hacer bolsas..."
La empleada se percata de que va de farol, y pone cara de odio.
Pero a ella le da igual, y se prueba media tienda.
A la hora y media, sale dejándoles todo como si hubiesen entrado los bomberos, y nada más pisar la calle comenta:
-"Nunca compro en este sitio por lo antipáticas que son las empleadas..."
Un hombre jamás hace eso.
En cuanto te pruebas tres cosas, te sientes culpable; el empleado también lo sabe, y se aprovecha de vos:
-"Sí, sí, el saco me gusta, pero es que creo que le serviría a Pavarotti."
-"¿Que se lo ve grande? No, hombre, grande no, es amplio, pero es su talle... usted es que es ancho de hombros, se nota que hace pesas, ¿eh?"
-"¿Quién, yo?"
-"¿No? ¡Quién lo diría! Cruce así los brazos, ¿a que no le tira? ¡porque es su talle!"
-"¿Y un talle menos?"
-"No, sólo me queda ese talle, tengo que recibir, pero le quedaría pequeño... Y con ese saco lo que le queda que ni pintado es cualquiera de estas dos camisas, llévese las dos, y esta corbata que le hace juego con los botones..."
Si el empleado es hábil te puede vender hasta tres sacos: uno negro, uno azul y uno fucsia, por si vas a Miami.
Cuando un hombre va a comprar, lo que quiere es acabar pronto:
-"Deme usted unos zapatos."
-"¿Color?"
-"Negros."
-"¿Número?"
-"Cuarenta y dos."
Ya está.
Una mujer no.
Si encontrara los zapatos en la primera tienda, se le estropearía la tarde.
Disfruta buscando:
-"Quiero un zapato mixto destalonado, tacón cubano, rojo, pero muy rojo, con reflejos anaranjados..."
¡Toma, búscalos!
De compras con una mujer, te conviertes en el hombre objeto.
Concretamente, en perchero: en la puerta del probador, sosteniéndole el bolso y el sacón, cargado con cuatro conjuntos y dos combinaciones.
Ella se asoma y dice:
-"Cariño, dile que te de un número más, y que si lo tiene en azul."
Pero eso no es lo peor de los probadores.
Lo peor es saberte rodeado de mujeres desnudas de las que sólo te separa una cortina minúscula que se mueve continuamente.
¿Dónde miras para no parecer un degenerado?
¡A las cortinas no!
¡A la empleada tampoco!
Te haces el aburrido.
¿Que está Claudia Schiffer en bolas en la cabina de al lado?
¡Y a mí qué!
A mí lo que me encanta es el tubo fluorescente del techo.
Cuando los que nos probamos la ropa somos nosotros, peor:
-"Te vas a probar éste y éste, y aquél, y si lo tienen en rojo, también."
Y se pasa el rato descorriendo la cortina del probador para que todo Dios te vea en calzoncillos.
O te mete a la empleada dentro y te miran ambas como forenses en una autopsia.
-"Si es que como no tiene cintura y ha sacado el culo plano de su padre... Siempre tengo el mismo problema para encontrarle ropa."
¡Y yo la estreso!
¡Yo!
Y después de comprar, ¿quedan satisfechas?
¡No!
Se siguen parando en todas las vidrieras:
-"Mira estos zapatos con tacón carrete, y más baratos, no me tenía que haber comprado los otros, pero como vos me apurás tanto..."
Una película se acaba, los viajes al Sahara o al Caribe, también... pero si quieren ustedes saber lo que es la eternidad, no tienen más que ir de compras con una mujer.
Ahora, yo no se lo recomiendo.
-
Los jíbaros... (Por Mario Levrero)
Temía que los Jíbaros redujeran su cabeza.
El temor parecía instalado en él desde siempre, pero sólo en cierta etapa de su vida comenzó a cobrar la fuerza de una obsesión.
Llegó a dormir con los dientes muy apretados y la cabeza muy hundida entre los hombros.
Esto le provocaba fuertes dolores durante el día.
La imagen predominante era la de su cabeza absurdamente empequeñecida, con los labios abultados y cosidos entre sí, y los párpados cerrados -tal como había visto alguna vez en una revista la fotografía de un auténtico trabajo jíbaro.
Cuando se pusieron de moda, fugazmente, unos llaveritos con imitaciones en plástico de estas cabezas, evitaba las vidrieras de los quioscos y de los negocios de fantasías y durante un tiempo también evitó en lo posible salir a la calle.
Y cuando el tormento lo acució a un grado difícil de tolerar, consultó a un terapeuta.
Este le hizo ver que probablemente se tratara de un complejo de castración, derivado del Edipo.
Él trató honestamente de asimilar la idea, y en otra entrevista explicó que no sentía el temor de otras formas de mutilación -como por ejemplo la guillotina-; que, desde luego, cualquier forma de mutilación, la castración incluida, sería para el una tragedia; pero que no era la mutilación en sí el tema central de su obsesión, sino aquella imagen que le había detallado prolijamente en la primera entrevista, y que en esa imagen había algo más, algo como un núcleo misterioso y diabólico a la vez que tonto y ridículo.
El terapeuta no pareció interesado en ahondar en esos aspectos del problema, y después de algunas entrevistas más, limitadas a repetir más o menos el mismo esquema, él dejó de visitarlo.
Algunas confidencias desesperadas a los amigos trajeron como consecuencia un período de burlas, a veces bastante directas, y hasta de bromas macabras.
Una vez, en la calle, oyó una voz en falsete que gritaba: "¡Cuidado" "¡Los jíbaros!" y, sin intentar la identificación del bromista, se sintió hondamente traicionado.
Algún otro amigo, con sincera simpatía, trató de absorber el problema y de ofrecerle soluciones:
-"Es un pueblo extinguido", o "Ya los jíbaros no se dedican a esas prácticas"; pero a él nunca le había interesado ese tipo de detalles: ni siquiera tenía idea de en qué región del mundo existían, si existían aún.
Los jíbaros; la misma palabra, "Jíbaros", sólo tenía para él significado en la relación con la imagen que lo atormentaba, y comprendía perfectamente que el tormento sería el mismo aunque los jíbaros hubiesen sido el producto de la imaginación de un escritor o de un historietista.
Llegó a temerle al sonido del timbre de la puerta de calle, y muchas veces dudó en atender, o directamente no atendió: no esperaba exactamente encontrarse con un grupo de jíbaros en la puerta, pero sí con algo que pudiera complicarlo en una aventura cualquiera que desembocara en la reducción de su cabeza.
Se notaba cansado, envejecido, triste y sin perspectivas de futuro.
No le gustaba la bebida, pero de tanto en tanto, por distraer la obsesión, entraba a algún boliche y tomaba una copa, o dos.
Una noche tomó tres, y eso le permitió franquearse con un desconocido en el mostrador.
El desconocido estaba mal afeitado y usaba una ropa que parecía quedarle un poco grande.
Lo escuchó atentamente, y sólo le interrumpió para exigir una mayor precisión en un par de detalles, que a él le habían parecido por completo accesorios.
-"Lo suyo es admirable.", -dijo por fin el desconocido, y el se sorprendió.
Espió el semblante del otro y no encontró el menor atisbo de burla, sino una especie de ternura, o tal vez de dolorida sabiduría en la mirada, que lo hizo sentirse mejor.
-"Fíjese," - continuó el desconocido, -"Me paso el día escuchando estupideces. Todo el mundo preocupado por cuestiones irreales, las cuotas del coche o del televisor, el partido de fútbol del domingo, la política... Usted tiene un problema real, un problema que es verdaderamente suyo. Me alegro de haberlo conocido..."
Y con la copa minúscula en la mano, hizo un ademán como para brindar pero, sin agregar más nada, la bebió de un largo trago.
Luego pareció perder interés en lo que lo rodeaba.
Pasaron unos días, y él se fue sintiendo cada vez, mejor.
Poco a poco iba perdiendo el miedo.
Sabía que muy probablemente su cabeza terminara ridículamente reducida, con los párpados y los labios abultados y cosidos, colgando como trofeo a la entrada de alguna choza, entre los pechos de una negra o en la vitrina de un museo, pero esta idea ya no le hacía perder dignidad.
La imagen le seguía repugnando, pero en adelante, ya no le impediría vivir.
-
Macabro desfile de conclusiones sangrientas... (Por Podeti)
La otra vez fui a dar sangre y luego de someterme a las preguntas de rigor –si alguien me ha ofrecido dinero para dar mi sangre, si ando en la droga, si practico sexo inseguro, si me revuelco en la prostitución, si tengo tatuajes o piercings o si escucho rock pesado y demás chequeo acerca de la pureza de mi sangre-, someterme al proceso de sangrado (en unos sillones muy cómodos y frente a un enorme plasma donde pasaban unos videos de reggaetón con minitas bailando –algo que me resultó un poco extraño luego de semejante test de puritanismo, aunque desde luego no me quejo-; sumado al leve relajamiento psíquico producido por la extracción de sangre confieso que fue uno de los momentos más agradables de mis últimas semanas –le faltó un whisky on the rocks o, mejor, un bloody mary-, a un punto que no entiendo por qué esta práctica aún no se ha extendido como forma de entretenimiento. Ok, tiene la desventaja de que te sacan sangre, pero dudo que esto sea más dañino que ir a un tenedor libre ponele) y por fin, someterme al refrigerio, consistente en café con leche de la máquina y bizcochuelo instantáneo, me fui.
Pará.
Pero antes del refrigerio, hubo una parte del proceso que yo creo que es nueva.
Y bastante significativa.
Porque te dan un papelito donde te preguntan, como por última vez, algo así como:
'¿Seguro que su sangre es segura?
Marque con una cruz lo que corresponda:
a) Sí, mi sangre es segura, por favor úsenla,
b) No, mi sangre no es segura, no la usen.'
Y respondés en forma completamente confidencial, y finalmente la ponés en un buzón.
Como que si te hiciste el boludo hasta ese momento, tenés una última oportunidad para no andar repartiendo bichitos gratis.
Conclusiones:
1) La gente que te saca sangre no tiene la menor confianza en la sinceridad de los dadores de sangre, ignoro si por sucesivos desengaños luego de analizar las donaciones o por ver mucho “Dr. House”.
2) La gente tiene tanto miedo a la opinión de amigos y familiares que, fíjense qué interesante y aterrador, es capaz de mentir en el test previo, permitir que le pinchen la vena y le saquen medio litro de sangre antes que admitir que anduvo poniendo y sacando cosas donde no debe.
Tanto que sólo puede llegar a sincerarse si avisa en secreto a los sacadores de sangre pero puede decirle a sus familiares “sí, sí, fui a dar sangre, ya está”.
Aunque la suya haya que tirarla a la basura (y con el gasto innecesario que esto conlleva de elementos descartables, sillones, videos de reggaetón ¡y bizcochuelo!).
O sea, este debe ser uno de los momentos en que la humanidad ha alcanzado su punto más bajo de inseguridad personal, lo que explica la industria de los libros de autoayuda y, tangencialmente, la del piercing.
3) Por otro lado, cuando alguien ya se tomó la molestia de dar su líquido vital y especialmente ¡Ayunar!, ¿es creíble que vaya a decir la verdad en el epílogo, sólo porque le ofrecen un papelito secreto?
4) Me resulta un poco injusto por otro lado que en el cuestionario previo se discrimine a quienes dan su sangre por dinero; O sea que se equipara a un DADOR PROFESIONAL con un loquibambi que todavía no se enteró de la existencia del Sida.
Un ejemplo más de cómo este sistema discrimina al pobre.
Y no me vengan con que es para evitar que a la gente se la explote.
Escuchame, sillones, bizcochuelo gratis y videos de reggaetón, qué no daría yo por tener esas condiciones de trabajo.
5) Desde este mismo momento juro ante Dios que dedicaré cada segundo de mi vida a hacer todo lo posible para evitar que alguna vez necesite que me den sangre de otra persona, aunque llegado el caso, sí, dame sangre de tatuado, acepto que eso es mejor que tener las venas vacías, pero en fin.
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