Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos unos chistes muy buenos, un homenaje a la lengua española, y textos humorísticos de autores varios, y muy interesantes. Como siempre, seleccionados de los aportes de nuestros gentiles colaboradores, a quienes agradecemos una vez más. Esperamos que se diviertan y que pasen una muy buena semana.
Esteban Nicolini
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Excusa...
El Jefe salió del escritorio y encontró a su secretaria en la parada del ómnibus.
Estaba lloviendo torrencialmente.
Él paró su coche y preguntó:
-"¿Quiere que la acerque a algún lugar?"
-"¡Claro!", respondió ella, entrando al auto.
Al llegar al edificio donde ella vivía, él paró el auto para que ella bajase y ella lo invitó a subir al Dpto.:
-"Señor... Ud. fue muy gentil conmigo, desviando su camino. Por favor, suba un ratito para tomar algo, un cafecito, un whisky, o cualquier otra cosa."
-"No gracias, tengo que ir a mi casa..."
-"Por favor, señor, suba solo un ratito, aunque sea."
Él subió, atendiendo el gentil pedido de su secretaria.
En cuanto él tomaba un trago, ella fue para adentro y luego de un rato, volvió muy sexy y perfumada.
Después de algunas copas, ¿quién puede aguantar una situación así?
Él cayó literalmente en brazos de ella.
Fueron a la cama y ocurrió lo que estaba previsto, y acabó adormeciéndose.
Alrededor de la 04:00 de la mañana, se despertó súbitamente, miró su reloj y se dio el mayor susto.
Se vistió, mientras pensaba cómo solucionar esta situación, e inmediatamente dijo a su secretaria:
-"¿Me puedes prestar un pedazo de tiza?"
Ella le entregó el pedazo de tiza, él lo colocó detrás de la oreja y se fue para su casa.
Al llegar, encontró a su mujer, loca de rabia e inmediatamente comenzó a contarle a su mujer que al salir de su oficina, estaba lloviendo torrencialmente y ofreció a su secretaria llevarla a su casa.
-"Al llegar allí, ella me invitó a subir para tomar un trago, ella fue al baño y volvió con un baby doll muy sexy y transparente. Después de algunos tragos, acabamos yendo a la cama e hicimos el amor. Me quedé dormido y recién me desperté."
La mujer dio un grito histérico y dijo:
-"¡Mentiroso... hijo de puta... sinvergüenza...!, ¡Estabas en el bar, jugando billar con tus amigotes!, ¡Ni siquiera sabes mentir!, ¡Además, te olvidaste la tiza en la oreja!"
(Gracias Horacio !!!)
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Todo lo necesario...
Ana María, una linda mujer, y su marido, estaban viajando por la ruta.
Ella toma el volante, para que él descanse un poco y estire las piernas.
El marido de repente se da vuelta y dice:
-"Quiero el divorcio. Estoy teniendo una relación con tu mejor amiga. Ella es mucho más joven y mejor en la cama y resolví dejarte y quedarme definitivamente con ella."
Ana María se puso blanca, se acomodó la remera que decía"Dueñas de casa reinas del hogar", ya medio gastada, tamaño G y sin decir nada empieza a acelerar el coche a 80 Km/h.
El marido continúa:
-"Yo me voy a quedar con el campo, con la guarda de los chicos y las tarjetas de crédito. Y nada de pedir pensión. Vos sos profesora, una empleada del estado y podes conseguir clases particulares."
Ana María continúa en silencio y acelera hasta los 90 Km/h.
Y él sigue:
-"Yo quiero que no vayas más al barco, ni a la casa de la playa y que devuelvas las joyas..."
Ella llega a los 100 Km/h sin decir nada.
El sigue yendo al frente y dice:
-"El carnet del club, el dinero de las inversiones y el auto también."
La velocidad aumente, 110 Km/h, 120 Km/h...
Como ella continuaba muda, él pregunta:
-"¿Y vos? ¿No vas a decir nada?"
Ana María, triste, humillada, finalmente responde, mientras el coche está llegando a los 130 Km/h:
-"No, no quiero nada. Tengo todo lo que necesito... y lo que yo tengo, vos no lo tenés ni nunca lo tendrás."
El larga una carcajada perversa, la mira y pregunta:
-"¿Si? ¿Y, qué es lo que tenés?"
Ana María se sonríe, apunta el auto hacia un árbol y responde:
-"¡Airbag!"
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El castellano con humor...
Tomado del Homenaje al III Congreso de la Lengua Española.
Señores: Un servidor,
Pedro Pérez Paticola,
cual la Academia Española
"Limpia, Fija y da Esplendor".
Y no por ganas de hablar,
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano,
donde hay mucho que arreglar.
¿Me quieren decir por qué,
en tamaño y en esencia,
hay esa gran diferencia
entre un buque y un buqué?
¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de presidio y presidió,
ni de tomas a Tomás
ni de topo al que topó.
Por eso no encuentro mal
si alguno me dice cuala,
como decimos Pascuala,
femenino de Pascual.
Mas dejemos el acento,
que convierte, como ves,
las ingles en un inglés,
y pasemos a otro cuento.
¿A ustedes no les asombra
que diciendo rico y rica,
majo y maja, chico y chica,
no digamos hombre y hombra?
¿Por qué llamamos tortero
al que elabora una torta
y al sastre, que trajes corta,
no lo llamamos trajero?
¿Por qué las Josefas son
por Pepitas conocidas,
como si fuesen salidas
de las tripas de un melón?
¿A vuestro oído no admira,
lo mismo que yo lo admiro,
que quien descerraja un tiro,
dispara, pero no tira?
Este verbo y otros mil
en nuestro idioma son barro;
tira, el que tira de un carro,
no el que dispara un fusil.
De largo sacan largueza
en lugar de larguedad,
y de corto, cortedad
en vez de sacar corteza
De igual manera me quejo
de ver que un libro es un tomo;
será tomo, si lo tomo,
y si no lo tomo, un dejo.
Si se le llama mirón
al que está mirando mucho,
cuando mucho ladre un chucho
se le llamará ladrón.
Porque la sílaba "on"
indica aumento, y extraño
que a un ramo de gran tamaño
no se lo llame Ramón.
Y por la misma razón,
si los que estáis escuchando
un gran rato estáis pasando,
estáis pasando un ratón.
Y sobra para quedar
convencido el más profano,
que el idioma castellano
tiene mucho que arreglar...
(Gracias Marisa !!!)
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A las puertas del cielo...
Tres hombres llegan simultáneamente a las puertas del cielo.
San Pedro sale y les dice:
-"Tenemos malas noticias para dos de ustedes; se nos cayó el sistema en el área de admisiones y sólo puedo dejar entrar a uno de los tres esta semana. Los otros dos tendrán que esperar en el infierno unos días mientras reparamos el fallo, lamentablemente no puedo hacer otra cosa."
San Pedro continuó explicando:
-"La persona que cuente la mejor historia de cómo murió, será la que pueda entrar en el cielo hoy."
Los tres hombres asintieron.
San Pedro los hace pasar de uno en uno a su oficina para que los otros no escuchen y puedan mejorar su historia.
El primer hombre pasó y empezó a relatar:
-"Presentía que mi mujer me estaba engañando, así que esa tarde llegué temprano...
Subí los 25 pisos del edificio por la escalera para no hacer ruido con el ascensor, abrí la puerta de mi apartamento y allí estaba ella, la muy puta, tendida en el suelo y ¡desnuda!
Sabía que la había pillado.
Corrí por todo el apartamento en busca del amante; arriba, abajo, debajo de la cama, en todos los armarios...
¡NADA!
Estaba a punto de pedirle disculpas por ser tan mal pensado, y mientras ella me decía que siempre hacia gimnasia desnuda, oí unos ruidos en la ventana...
¡¡¡SCRATCH, SCRATCH, SCRATCH...!!!
Abrí la ventana y allí estaba el hijo de puta, colgando de la cornisa.
Agarré mi bate de béisbol y le di duro en la cabeza.
Vi cómo se caía, pero tuvo suerte el infeliz y aterrizó en un montón de bolsas de basura.
¡Se estaba moviendo!
Desesperado porque se me escapaba, cargué el mueble bar hasta la ventana.
Con gran esfuerzo lo puse en la cornisa, pero al empujarlo se me enganchó la camisa, por lo que caí con el mueble bar y encontré mi muerte.
¡Pero estoy feliz porque me cargué al puto cerdo!"
San Pedro no podía imaginarse historia más increíble, cuando hizo pasar al segundo hombre:
-"Bueno, yo soy un limpiador de ventanas.
Estaba haciendo tranquilamente mi trabajo en un piso alto, cuando una de las cuerdas repentinamente se rompió.
Me agarré de la plataforma, pero se me fueron resbalando las manos hasta que caí al vacío.
Levanté las manos pensando en mi muerte y esperando que Dios me recogiera.
Afortunadamente logré agarrarme a una de las cornisas del edificio.
¡¡¡ESTABA SALVADO!!!
Estaba dando gracias a Dios e intentando que la gente que estaba dentro del edificio me salvara definitivamente.
Empecé a rascar en la ventana para que alguien me ayudara, cuando repentinamente un cabrón la abrió y en lugar de ayudarme ¡¡¡me pegó un tremendo golpe con un bate de béisbol!!!
Caí al vacío otra vez, maldiciendo a esa mala persona, cuando mi ángel de la guarda me permitió seguir viviendo, poniendo un montón de bolsas de basura justo bajo mi caída.
Cuando conseguí abrir los ojos para agradecer a Dios tanta fortuna, ¡un mueble bar estaba cayendo encima de mí!
Y gritaba con terribles alaridos.
Comprendí que Dios me quería a su lado.
Sin duda era mi destino y así encontré la muerte."
San Pedro estaba estupefacto.
Hizo pasar al último hombre y le dice:
-"Hijo, más vale que tengas una muy buena historia, porque las dos anteriores... ¡realmente son increíbles!"
Así, el hombre lo miró y comenzó...
-"Bien, seré breve, imagínate esto: estoy en pelotas, escondido en un mueble bar... y de repente aparezco aquí."
(Gracias Susana !!!)
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Las empanadas de la Cirila...
Un pobre paisano estaba acostado en su cama, con una enfermedad terminal, le quedaban pocas horas de vida.
De repente huele el aroma de la comida que más le gustaba: ¡unas empanadas caseras de carne recién hechas!
Para él no había nada mejor en el mundo que las empanadas de su mujer Cirila.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano dirigiéndose al comedor, empieza a percibir el vapor que lleva el aroma a masa de carne y cebolla que desde la cocina emanaba.
Llega hasta la mesa de madera donde se encontraban extendidas las suculentas empanadas doraditas y toma una, viendo que sus esfuerzos habían valido la pena.
Sería como su último deseo.
Cuando repentinamente... ¡Zás!
Siente un fuerte golpe de cucharón en la cabeza que merma sus facultades y casi lo hace caer presa de la debilidad de sus piernas.
Tratando de no desplomarse al suelo hace un giro por voltear la vista, y alcanza a ver a su mujer con un cucharón de hierro en la mano, diciéndole:
-"¡Ni se te ocurra, mierda...! ¡Son pa'l velorio...!"
(Gracias Isabel !!!)
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Generoso hasta la muerte...
-"Abuelo, ¿Cuál será su último deseo antes de morir?"
-"¡Que me quemen y mis cenizas se esparzan en todas las casas de las mujeres que amé...!"
-"¿Y por qué esa ocurrencia, abuelo?"
-"¡Será el último polvo que les eche a todas!"
(Gracias Elvira !!!)
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Testamento de Pinti...
En el Bicentenario de nuestra Patria.
YO, hombre del medio pelo argentino, en mis cabales y absolutamente responsable del momento que me toca morir, digo,vivir, dejo todo mi agradecimiento a las fuerzas vivas, muy vivas, yo diría avivadas, que me gobernaron con total falta de respeto e idoneidad profesional.
A los conservadores aristocráticos de la primera hora, les dejo un manual de Historia Argentina para que relean a ver dónde mierda dice que en una república democrática alguien puede creerse superior a los demás por cuestiones de linaje y casta, sobre todo, siendo hijos de inmigrantes como cualquiera, en nombre de esa prosapia trucha, con horrorosos latifundios dignos del peor señor feudal del medioevo en pleno siglo XX y cagarse en el pobre, insultándolo con una caridad que, en el 90% de los casos, es humillante e insuficiente...
A los correligionarios radicales les dejo una brújula para que, al saber dónde está el sur y dónde está el norte, sepan también definirse entre la izquierda y la derecha o el centro en vez de ser alternativamente pseudo-bolches o gorilas conservas.
A los distinguidos camaradas de las izquierdas argentinas les dejo un manual titulado "¿Qué Es la Clase Obrera?", con modelo para armar incluido, a ver si así pueden explicarse qué les faltó para lograr un puto voto del laburante que, ante la confusión de prédicas que iban desde el hermetismo intelectual a la declaración de guerra de guerrillas, prefirieron (y esto debe ser único en el mundo) votar a la derecha o apoyar dictaduras populistas.
A los compañeros peronistas les dejo un manual de la contradicción perpetua y fanática donde se explica cómo un movimiento populista que luchó contra el conservadurismo puede llegar a ser un movimiento conservador que acusa de populistas a los que luchan contra los conservadores y cómo se puede glorificar a Evita haciendo todo lo contrario de lo que hacía ella.
También les dejo un bombo para que lo conviertan en shopping y un CD doble con canciones de Menem y música de Palito Ortega cantado por María Julia.
A los milicos que tengan menos espíritu de cuerpo.
Y a los curas que tengan menos cuerpo y más espíritu.
Y a las generaciones venideras sepan que hubo una vez un país rico, grande, lleno de buena gente al cual unos pocos pícaros avivados hijos de una gran puta... hundieron sin remedio.
Enrique Pinti.
(Gracias Ana !!!)
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Los cuentos de "Don Verídico"... (Por Juceca)
¡A navegar se ha dicho!
Cuando el forastero llegó diciendo que estar todo el tiempo internado en el boliche era estar en Interné, Rosadito Verdoso le reventó un par de higos en la frente.
Mientras el otro se sacaba las semillas de las pestañas, alguien dijo que ahora nunca se sabe, porque con la cosa de la computadora, se puede navegar sin salir del rancho.
-"Cuando las últimas inundaciones" - dijo uno, -"supe navegar en palangana adentro de mi rancho, del cuarto a la cocina y de la cocina al patio."
Desde un rincón se oyó una vieja voz conocida que empezó diciendo:
-"Hombre que supo ser asunto muy serio pa la cosa de los mares bravos, Requeté Pifiano, el casau con Vanidosa Porciento, que se conocieron una Noche Buena que ella pasaba con el padre y Requeté le tiró un buscapié.
Que el viejo pegó una espantada que se subió a un ombú y dispués no quería bajar, y el otro se trepó a buscarlo con una botella de caña y los agarró la Navidá sentados en una rama y cantando el Himno Patrio, que mucha gente se ofendió porque el Himno se canta siempre parado, y de ser posible, fresco.
Un hombre, Requeté, que tanto le hacía una cosa así como se ofrecía pa darle una mano de cal al rancho del vecino, o iba y le carpía los canteros, o le sacaba la mujer a pasear y se la regresaba contenta.
Muy servicial, y loco por la pesca.
Era hombre de pescar en bote, lejos de la orilla ,pa que naides se le acercara a preguntar si picaba o no picaba.
El primer bote que tuvo se lo hizo él mismo.
Como le dijeron que los indios ahuecaban troncos y hacían botes, él agarró un tronco, lo ahuecó, y le quedó un caño.
De madera, pero caño.
Después se hizo uno con unas tablas de un ropero viejo, que daba gusto ver como flotaba, hasta que se le subió y se le fue a pique.
Dicen que fue por culpa de la polilla que se le había ganado en el ropero, porque Requeté gustaba usar la naftalina pero con caña.
La dejaba macerar en la botella un tiempito, en lugar de butiá o pitanga.
Al final fue y compró bote hecho, que se lo vendió el negro Burundanga Calostro, que no lo quería tener más porque cada vez que se peleaba con la mujer, ella lo mandaba a dormir al bote y se resfriaba.
Y una vuelta, Requeté estaba sesteando en el bote con el aparejo atado al dedo gordo del pie derecho, cuando sintió un tirón, manotió la piola, se la pasó por la cintura, afirmó el talón en el piso del buque y supo que había pescado algo mayúsculo.
Tirado por aquel bicho acuático y desaforado, el bote agarró una velocidá infinita.
Iba haciendo sapitos el bote, y cada vez que tocaba el agua sacaba chispas, y allá, a lo lejos, dos por tres asomaba el pescado, y le relumbraban tanto las escamas, que iluminaba el paisaje y encandilaba.
Lo que más lo impresionó a Requeté, fue que el pescado se asomaba, lo miraba y se reía."
-"¿El pescado se reía?"
-"Si le digo que le largaba la carcajada, le miento, pero tenía un gesto, como una mueca, como si la cosa fuera jarana de todos los días, como una falta de respeto.
En una de las asomadas, a Requeté le salió el grito campero de "!Hopa, hopa, hopa!".
Ofendido, el anfibio le cortó la línea y se fue a perder en las profundidades del arroyito, mientras el bote se sofrenaba contra unos juncales.
Requeté nunca quiso contar el caso, porque a los pescadores, pobres, nadie les cree."
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Filosofías varias para enfrentar el fin de año... (Por Ana von Rebeur)
Llega el fin de año y tendemos a ponernos melancólicos comparando todos lo que calculamos que sucedería en este año que acaba, con lo que realmente logramos.
¿Cómo combatir esta melancolía findeañera?
Con dos cosas muy útiles: la rabia y la envidia.
La rabia te permite tomar energías cuando las cosas parecen ir mal.
De pura bronca, logras insultar a un jefe que te tiene harto, ganarle a un colega que compite contigo, o hacerte respetar por gente abusadora, cosa que no lograrías si en vez de rabia sientes pena de ti mismo.
La envidia es aún más útil: al sentir envidia de alguien, puedes ir dándote cuenta de que es lo que realmente deseas en la vida: eso que tiene el otro.
Por ejemplo, yo tengo una envidia brutal hacia la salteña Lucía Bozán por haberse casado con Matt Damon gracias a la crisis económica de la argentina del 2001, que la llevó a viajar a Miami, conseguir trabajo en un bar y conocer a ese bombón archimillonario.
O sea que la envidia me indica que yo tendría que hacer lo posible por casarme con Matt Damon, lo que seguramente no le caerá para nada bien a Lucy... ni al mismo Matt.
Por lo cual, me consuelo pensando que el actor es un alcohólico en proceso de recuperación y que Lucy debe tener más trabajo quitándole las botellas de la mano que el que tenia llevándoselas a la mesa.
Pero por más que la envidia te sirva de motor para saber que elegir en la vida, no vale la pena envidiar a nadie: Carolina de Mónaco enviudó de su marido para casarse con otro borracho, y la hija de Onassis murió ahogada en una bañera en Argentina.
Final más patético, imposible.
Pero hay maneras internacionales de lidiar con la frustración de fin de año: la filosofía de Asia, del extremo oriental europeo y de Norteamérica.
Filosofía japonesa:
Es tomarse las cosas con calma y filosofía, y no hacerse drama por las pequeñeces cotidianas.
Para mostrarte de cuanto vale mantener el temple en circunstancias complejas, aquí va el cuento zen del Maestro Hakuin:
Los vecinos del maestro zen Hakuin le respetaban como a quien lleva una vida pura.
Cierto día se descubrió que una guapa chica que vivía cerca de Hakuin estaba embarazada.
Sus padres se enfadaron mucho.
Al principio, la muchacha no quería decir quién era el padre, pero tras mucho tira y afloja, nombró a Hakuin.
Encolerizados, los padres se dirigieron al maestro acusándolo de corromper a la menor.
Pero él sólo dijo:
-"¿Ah, sí?"
Al nacer, el niño fue entregado a Hakuin, que por entonces ya había perdido su reputación, aunque tal cosa no parecía afectarle demasiado.
Hakuin lo cuidó muy bien.
Consiguió leche, alimento y todo cuanto el niño necesitaba.
Pasado un año, la joven madre no pudo aguantar más, de modo que les contó la verdad a sus padres: el padre verdadero era un muchacho que trabajaba en el mercado de pescado.
La madre y el padre de la chica fueron inmediatamente a contarle la historia a Hakuin, se deshicieron en excusas y tras pedirle perdón, quisieron recuperar al niño.
El maestro les dijo:
-"¿Ah, sí?", y les entregó al pequeño sin hacerse rogar.
Cuando las frustraciones te persigan, sólo debes decirles:
-"¿Ah, sí?"
Si ninguna solución zen te calma, ¡al menos sirves de mal ejemplo!
Filosofía turca:
En el año 1284 murió en Turquía el sabio Nasreddin Hoca nacido en la aldea de Hortu, en el pueblo de Sivrihisar en la provincia de Eskisehir, reconocida por sus habitantes extravagantes e ingenuos.
Este se hizo famoso por sus respuestas agudas, poéticas y cómicas, que dispersaban enseñanzas elementales acerca de cómo encarar los problemas de la vida.
Una de las anécdotas de Nasreddin ilustra la filosofía turca:
Un joven hereda de su padre una cantidad grande dinero, pero al poco tiempo lo despilfarra y no le queda ni un céntimo.
No sabiendo qué hacer, se queja a Nasreddin Hoca:
-"Maestro, me encuentro en una situación pésima. Estoy a punto de pedir limosna", -le dice -"¿ Qué puedo hacer?¿ Cuál es el remedio?"
Nasreddin reflexiona un momento y le dice:
-"No te preocupes, hijo, se te acabarán las aflicciones dentro de poco."
-"¿Cómo?" - dice el joven -"¿Acaso volveré a ser rico?"
-"No, hijo" - responde Nasreddin –"¡Te acostumbrarás a ser pobre!"
Esta manera estoica de pensar te enseña que uno se acostumbra a todo.
Y cuando te acostumbras, ya no molesta.
Filosofía americana:
El artista polaco nacionalizado americano Andrej Warhola, más conocido como Andy Warhol y aún más conocido por sus retratos de Marilyn Monroe y de latas de sopas Campbell que por su estupenda filosofía casera.
Andy era un ser tan esclarecido que cuando empezó a tener canas a los 30 años, se tiñó todo el cabello de blanco para no tener que preocuparse nunca más por las canas, lo que a la vez lo hacía verse tremendamente vital.
Imagínense: un hombre de pelo blanco con un cuerpo de 30 años, asombraba a todo el mundo.
Pues él fue quién ideó el sistema anti-neurosis del “¿Y qué?”.
Según sus propias palabras, funciona así:
-"A veces la gente deja que el mismo problema la abrume durante años cuando bastaría con decir: '¿Y qué?'.
Es una de mis frases favoritas: 'Mi mamá no me quería , ¿y qué?'
'Mi marido no quiere follar conmigo, ¿Y qué?',
'Soy todo un éxito pero sigo solo, ¿Y qué?'
No sé como me las arreglé tantos años antes de aprender este truco.
Tardé mucho en aprenderlo, pero una vez que lo haces, jamás lo olvidas."
¿Crees que no te servirá como filosofía de vida? ¿Ah, sí?
Pues peor es la Filosofía Vienesa que impulsaba el padre del psicoanálisis.
Sigmund Freud contaba su cuento favorito:
-"La vida es como un puente."
-"¿Por qué?"
-"¿Qué se yo?"
(S. Freud, “El chiste y su relación con el inconsciente”)
Lo bueno de la vida es que si te conformas con todo lo que no sea lo mejor, recibirás montones de ello.
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Preguntas... (Por Juan José Millás)
Asegura mi médico que es un milagro que la oreja sea oreja todos los días.
O que la nariz sea nariz, y así sucesivamente.
No es que quiera decir que lo normal es que la oreja sea un día patata y otro zanahoria, sino que para mantener esa rutina orgánica es preciso un mecanismo cuya complejidad es lo que nos hace a usted y a mí prácticamente incomprensibles.
Y lleva razón mi médico.
Personalmente, me parece asombroso que la Luna salga todas las noches, y que los astros funcionen con la precisión de un reloj suizo.
Lo normal es que cada día giraran a una velocidad diferente, incluso que algunos días no giraran.
Y que los asteroides chocaran unos con otros todo el rato, como los automóviles en la operación retorno.
Pero ahí los tienen ustedes, repitiendo cada hora lo mismo, con una exactitud que no sabemos a qué se debe ni cuánto tiempo más piensa durar.
Nuestro cuerpo es como una maqueta del universo.
Para que nos levantemos de la cama y cojamos el autobús y hagamos, en fin, las tonterías que solemos hacer en el despacho, tienen que ponerse en funcionamiento millones y millones de recursos y células cuya mecánica ignoramos.
Lo más probable es que si la biología no mantuviera una presión constante sobre el pie, éste amanecería convertido unas veces en nabo y otras en remolacha.
Tiene que ser muy costoso que se mantenga con sus cinco dedos y sus uñas, siempre idéntico a sí mismo.
Los juanetes son una tontería.
Lo verdaderamente milagroso es que no sea todo juanete.
O todo callo.
Sería fantástico poder trasladar este equilibrio orgánico a la psicología.
Que cada día nos levantáramos con el mismo estado de ánimo, quiero decir.
Si todas las semanas tenemos el mismo número de dientes en la boca, y el mismo número de lenguas y de papilas gustativas, ¿sería mucho pedir que, una vez alcanzado un carácter aceptable, nos despertáramos todos los días con él?
¿Por qué unas mañanas estamos tristes y otras alegres?
¿Por qué hay jornadas en las que no saldríamos de la cama, mientras que otras estamos deseando que amanezca para ponernos a trabajar?
¿Por qué, en lo psíquico, la oreja no es siempre oreja ni el párpado párpado cada día?
¿Por qué somos una catástrofe psicológica, mientras que desde el punto de vista físico mostramos una estabilidad envidiable?
Es más, puestos a elegir, yo preferiría que la estabilidad de mis órganos se trasladara a mi modo de ser, aun al precio de que el hígado fuera unos días hígado y otros una planta carnívora, o los riñones amanecieran convertidos en roca los lunes, miércoles y viernes.
Por cierto, ¿por qué los jueves siempre son jueves?
¿Qué clase de glándula les proporciona esa increíble estabilidad?
¿Cómo es posible que ningún jueves, que yo sepa, haya amanecido lunes o ningún marzo abril?
¿Por qué usted no es yo algunos días?
¿Por qué yo soy incapaz de amanecer usted?
Todo son preguntas.
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