Holaaa samigooosss !!!
Esta semana una edición especial adhiriendo a los festejos del "Bicentenario". Muchos chistes alegóricos, textos de diferentes autores sobre los argentinos, su "indiosingracia", su historia y su actualidad, con humor y algo de autocrítica. Además, algunas otras cosas divertidas para que disfruten, en el largo fin de semana en que conmemoramos la Revolución de Mayo de 1810, con una sonrisa. Feliz día Patrio, y que pasen una excelente semana.
Esteban Nicolini
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¿Qué es un argentino...?
Una vez alguien le pidió a un filósofo español, Julián Marías, muy conocedor del pueblo argentino y de sus costumbres y con un gran cariño por nosotros, que hablara de los argentinos, pero con visión desde fuera del bosque y de toda pasión...
Esto fue lo que dijo:
'Los argentinos están entre vosotros, pero no son como vosotros.
No intentéis conocerlos, porque su alma vive en el mundo impenetrable de la dualidad.
Los argentinos beben en una misma copa la alegría y la amargura.
Hacen música de su llanto -el tango- y se ríen de la música de otro; toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen bromas.
Ellos mismos no se conocen.
Creen en la interpretación de los sueños, en Freud y el horóscopo chino, visitan al médico y también al curandero todo al mismo tiempo.
Tratan a Dios como 'El Barba' y se mofan de los ritos religiosos, aunque los presidentes no se pierden un Tedeum en la Catedral.
No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de sus desilusiones.
¡No discutáis con ellos jamás!
¡Los argentinos nacen con sabiduría!
¡Saben y opinan de todo!
En una mesa de café y en programas de periodistas / políticos arreglan todo.
Cuando los argentinos viajan, todo lo comparan con Buenos Aires.
Hermanos, ellos son 'El Pueblo Elegido' ... por ellos mismos.
Individualmente, se caracterizan por su simpatía y su inteligencia.
En grupo son insoportables por su griterío y apasionamiento.
Cada uno es un genio y los genios no se llevan bien entre ellos; por eso es fácil reunirlos, pero unirlos... imposible.
Un argentino es capaz de lograr todo en el mundo, menos el aplauso de otro argentino.
No le habléis de lógica.
La lógica implica razonamiento y mesura.
Los argentinos son hiperbólicos y desmesurados, van de un extremo a otro con sus opiniones y sus acciones.
Cuando discuten no dicen: -"No estoy de acuerdo", sino: -"Usted esta absolutamente equivocado."
Aman tanto la contradicción que llaman 'Bárbara' a una mujer linda; a un erudito lo bautizan 'Bestia', a un mero futbolista 'Genio' y cuando manifiestan extrema amistad te califican de 'Boludo'.
Y si el afecto y confianza es mucho más grande, 'Eres un Hijo de Puta'.
Cuando alguien les pide un favor no dicen simplemente 'Si', sino 'Como No'.
Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra NO.
Cuando alguien les agradece, dicen: 'NO, de nada' o 'NO...' con una sonrisa.
Los argentinos tienen dos problemas para cada solución.
Pero intuyen las soluciones a todo problema.
Cualquier argentino dirá que sabe como se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América latina, disminuir el hambre de África y enseñar economía en USA.
Los argentinos tienen metáforas para referirse a lo común con palabras extrañas.
Por ejemplo, a un aumento de sueldos le llaman... 'Rebalanceo de Ingresos', a un incremento de impuestos... 'Modificación de la Base Imponible' y a una simple devaluación... 'Una Variación Brusca del Tipo de Cambio'.
Un Plan Económico es siempre... 'Un Plan de Ajuste' y a una Operación Financiera de Especulación la denominan... 'Bicicleta'.
Viven, como dijo Ortega y Gasset, una permanente disociación entre la imagen que tienen de si mismos y la realidad.
Tienen un altísimo numero de psicólogos y psiquiatras y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia.
Tienen un tremendo súper ego, pero no se lo mencionen porque se desestabilizan y entran en crisis.
Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a si mismo como liberados.
Son prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes.
Son racistas al punto de hablar de... 'cabecitas Negras'.
Los argentinos son italianos que hablan en español.
Pretenden sueldos norteamericanos y vivir como ingleses.
Dicen discursos franceses y votan como senegaleses.
Piensan como zurdos y viven como burgueses.
Alaban el emprendimiento canadiense y tienen una organización boliviana.
Admiran el orden suizo y practican un desorden tunecino.
Son un misterio."
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Manifestación femenina en el cielo...
Las mujeres estaban a las puertas del cielo haciendo una manifestación, con grandes pancartas y gritando:
-"¡QUEREMOS VER A DIOS!, ¡QUEREMOS VER A DIOS!"
Al rato baja San Pedro y dice:
-"Hijas mías, ¿que quieren?, ¿Por qué forman tanto alboroto?"
Las mujeres seguían gritando:
-"¡QUEREMOS VER A DIOS!, ¡QUE BAJE DIOS!"
Al fin las mujeres decidieron contarle a San Pedro el motivo de sus penas, para ver si él podía interceder ante Dios, y comenzaron:
-"¡Caramba Pedro! El motivo de nuestra huelga tiene que ver con tres puntos que exigimos solución rápida:
1er. punto: La regla.
¿A quien se le pudo ocurrir semejante estupidez?
Nosotras somos las que sufrimos, sangramos, nos duele el vientre, etc., etc."
2do. punto: El embarazo.
¿Tú crees que no molesta llevar esa mochila por nueve meses?
Aparte perdemos la figura y para recuperarla, y después nuestros esposos no nos encuentran interesantes ¡San Pedro, ya estamos hartas!
3er. punto: El pene de los hombres.
¡Que cosa tan fea!
¿No lo pueden hacer más bonito?"
San Pedro, que ya estaba a punto de desmayarse, les dice:
-"Tranquilas hijas mías que yo hablare con Dios."
Y las mujeres gritaban de emoción:
-"¡SOLUCIÓN, SOLUCIÓN, SOLUCIÓN!"
Al cabo de unas horas baja de nuevo San Pedro, reúne a las mujeres y les dice:
-"Hijas mías, he hablado con Dios y esto les manda a decir..."
-"¿QUÉ?", - dijeron las mujeres.
_"Bueno... en cuanto a la regla, Dios decidió que esta les vendrá dos veces al año. Y les durará 1 DÍA solamente..."
-"¡Bravo San Pedro!"
-"Por otra parte, con respecto al embarazo..."
-"Dinos, dinos..."
-"Solo esperarán 1 mes para parir y mientras tanto tendrán cuerpos esculturales y sus esposos las satisfarán cinco veces semanales..."
-"¡YYYYESSSSSS!", - varias mujeres se desmayaron de la excitación.
Y así, San Pedro se fue.
Pero a lo lejos las mujeres le gritaron:
-"¡San Pedro! ¿Que pasa con lo otro? Tú sabes, el 3er. punto..."
San Pedro se acerca todo sonrojado y les dice:
-"Hijas mías, con respecto a eso no he podido hacer nada porque Dios dijo: -'¡Si así de feo se lo chupan, si se lo hago bonito se lo comen!'..."
(Gracias Adrián !!!)
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Las nuevas palabras... (Por Fontanarrosa)
Desde que a las insignias las llaman “pins”, a los maricones “gays”, a las comidas frías “lunchs”, a los repartos de cine “casting”, Argentina ya no es la misma...
Ahora es mucho más moderna...
Durante muchos años los Argentinos estuvimos hablando en prosa sin saberlo...
Y lo que todavía es peor, de lo atrasados que estábamos, sin darnos cuenta...
Los chicos leían revistas en vez de “comics”, los jóvenes hacían asaltos en lugar de “parties”, los estudiantes pegaban carteles sin saber que eran “posters”, los empresarios hacían negocios en vez de “bussines” y los obreros (tan ordinarios ellos) al mediodía le traían la vianda en lugar de usar “lunchera”...
Yo en la escuela hice muchas veces “aerobics” pero en mi ignorancia pensaba que estaba en clase de gimnasia...
Afortunadamente todo esto cambió, Argentina hoy es un país moderno, y a los argentinos se nos nota el cambio... exclusivamente cuando hablamos...
¡Y eso es muy importante!
Cuando estudiábamos para un parcial decíamos “estoy hasta las bolas” cuando en realidad estábamos “a full”.
Cuando decidíamos parar un ratito, nos comíamos un sanguchazo, sin saber que en realidad habíamos hecho un “break”.
Desde ese punto de vista los Argentinos estamos completamente modernizados.
Ya no tenemos centros comerciales, son todos “shoppings”.
Adoptamos incluso nuevas palabras, lo que habla de nuestra extraordinaria apertura y capacidad para superarnos.
Ahora ya no decimos facturas sino “cookies”, que suena más fino, ni tenemos sentimientos sino “feelings” que son mucho más profundos.
Y de la misma manera sacamos “tickets”, usamos “kleenex”, compramos “compact”, comemos “sandwichs”, hacemos “footing”, vamos al “pub” y los domingos cuando pasamos el día en el campo hacemos “camping”.
Y todo ello con la mayor naturalidad y sin darle mayor importancia.
Los carteles que anuncian rebajas dicen “20% OFF”, y cuando logramos meternos detrás de algún escenario, hacemos “backstage”.
Obviamente esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres, han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho mas “fashion”.
Los argentinos ya no usamos mas calzoncillos, sino “slip” o “boxer”, tampoco viajamos más en colectivos sino en “bus”, y para el auto usamos el “parking”.
En la oficina ya no tenemos jefes sino “boss”, que está siempre en “meeting” con los “public relations”, o tal vez haciendo “bussines” con su secretaria.
Y la secretaria, capaz que vive en un barrio de mierda, pero se la pasa haciendo “mailing”, y cuando sale del trabajo se vá a hacer “fitness” y “aerobics”.
El autoservicio ahora es “self service”, el escalafón “ranking”, el representante ahora es “manager” y la entrega a domicilio “delivery”.
Desde hace algún tiempo los importantes son “vips”, los auriculares “walk man”, los puestos de venta “stands”, y las niñeras “babby sitter”.
Y por supuesto que ahora ya no pedimos perdón, decimos “sorry”, y cuando vamos al cine comemos “pop corn” (son más ricos si llevan “butter”).
Y para culminar una frase que resume todo...
Como dijo Inodoro Pereyra:
-"¿Vió Mendieta...? Ya no quedan más domadores... ahora todos son 'Licenciados en problemas de conducta de equinos marginales'."
Espero que les haya gustado "My friends"...
(Gracias Leticia !!!)
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Cumpleaños...
Alguien invento, no hace mucho, festejar los cumpleaños del número redondo 50, 60, 70.
¡Y estuvo genial!
Por suerte está de moda encontrarte con gente vieja, gorda, pelada, hecha pelota, sorda, desdentada y canosa que alguna vez bailó, fue de levante y de joda con nosotros.
Es casi, casi la Fiesta de la Nostalgia.
Hace poco nos invitaron a una (70), justamente cuando hacía mucho tiempo que no teníamos una salida formal, y había que ir bien empilchados.
-"No tengo idea qué ropa ponerme" - le dije a mi mujer.
-"¿Vos no tenés idea?" -me contestó -"¿Y yo?, ¡que la última vez que me sacaste fue cuando vinieron Los del Cuarteto Imperial al Estudiantes!"
Como faltaban varios días para la fiesta, nos empezamos a probar trajes, camisas, vestidos, blusas, pantalones, zapatos, cintos y corbatas.
Todo nos quedaba chico... y ni dejaba que se prendieran los botones.
Lo que no nos ajustaba la panza, nos estrangulaba el cuello.
Los zapatos nos comprimían los dedos.
Los tacos altos eran un suplicio.
Nos sentíamos como matambres dentro de la ropa que nos comprimía.
Conjugábamos por primera vez 'matambrear', casi todo nos matambreaba alguna parte del cuerpo.
Fui hasta el ropero y le dije a mi mujer:
-"Vos vestite en el baño. Cuando yo esté listo te aviso y nos encontramos en el pasillo."
Empecé por una camisa de seda, con un cuellito que estuvo de moda hace algún tiempo.
¿Cuanto hacía que no la usaba?
Sólo me prendió un botón.
El de más abajo, el que ponen al final, justo el que queda adentro del pantalón y nadie se entera si prendió o no.
Como no había forma de abotonar los del medio pensé en algo que tapara esa desprolijidad.
Para disimular me puse un pullóver de lana, de esos elastizados, que al estirarse se bancan cualquier talle.
Me quedaba tan ajustado que me marcaba el ombligo con una perfección absoluta.
La voz nerviosa de mi esposa asomó por la puerta apenas abierta del baño.
-"¿Y si les decimos que se nos enfermó la nietita y los padres tenían que salir?" - dijo mi mujer con un bramido, como haciendo fuerza para cerrar un cajón, un baúl... o un pantalón.
-"¡Nooooo, le dijimos a José que íbamos a ir!" - le dije.
Para taparme el monumento al ombligo, probé con un sacón de lana que venía con un cinturón ancho también de lana, de aquellos que se tejían a mano.
No me convenció demasiado, pero no tenía por ahora una salida más decorosa.
Luego intente con el pantalón del traje.
Sabía que sería el que demandaría el esfuerzo mayor.
Subir, subió.
Pero los ganchitos que lo tenían que cerrar ni siquiera se conocieron.
Usé el cinto.
Le hice un agujero extra, bien en la puntita.
Ajusté todo lo que pude, y cerró.
Intenté respirar hondo, y no pude, solo respiraciones cortitas, como jadeos.
Luego comencé con los zapatos.
Agacharse para calzarlos fue titánico, no llegaba al piso ni de casualidad...
Comencé a putear bajito.
Transpirando y cinchando me calcé los zapatos de cuero acordonados que me puse por última vez cuando fuimos al estreno de El Graduado.
Atar los cordones lo dejé para más adelante.
El asunto fue tomar nuevamente la vertical.
Apoyé mis dos manos en la parte de atrás de la cintura y palanqueé para enderezarme.
No fue fácil, pero lo logré.
Solo tuve que acomodar nuevamente toda la ropa que me había puesto.
Desde el baño escuché a mi mujer que seguía haciendo fuerzas, se apoyaba en las puertas, se agarraba del bidet y se quejaba como nunca la había escuchado.
Me puse una corbata para disimular que el botón de arriba no prendía y con los zapatos sin atar salí caminando como pude.
El saco del traje lo doblé prolijamente y lo llevé colgado del brazo.
Nos encontramos en la mitad del pasillo.
Nos miramos.
Mi mujer sollozó suavemente y solo atinó a apagar la luz del pasillo donde nos encontramos.
No nos podíamos mover, caminar, ni respirar.
Como todavía quedaban unos días la convencí para llevar a la modista la ropa que nos probamos.
Habría que agregarle, cortarle, ponerle o sacarle (más ponerle que sacarle).
La modista arregló vestidos y blusas, ensanchó trajes y pantalones.
Fuimos al shoping a proveernos de lo faltante.
Cuando llegó el día del cumpleaños éramos otra cosa, nos movíamos con cierta gracia, incluso ensayamos a hacer como que saludábamos al llegar.
Después probamos una vez (una sola vez) a agacharnos, e hicimos como que bailábamos para saber de antemano si algo de aquello se rompería, se despegaría, se desarmaría o se descosería en algún momento.
Quedamos bastante conformes, pero nuestros hijos nos cerraron con llave por fuera y nos prohibieron salir vestidos así.
Nos amenazaron con no dejarnos ver nunca más a nuestras nietas.
¡Pero nuestra rebeldía efervescente y sesentona no se rinde!
¡Saltamos por la ventana y contentos y rejuvenecidos nos fuimos al encuentro de los compañeros de una generación pujante y vital!
Abrimos la puerta doble.
José nos esperaba como si fuera una quinceañera...
Le dimos el regalo a la vez que en un segundo observamos todos los invitados y pudimos ver que casi todos estaban matambreados.
El buffet froid estuvo estupendo, los mozos bandejeaban bocaditos, empanadas de copetín, brochetes de diversos gustos.
Luego invitaron a los comensales para que se sirvieran de unas mesas perimetrales adornadas con manteles hasta el piso.
Jamoncito crudo, pavita, langostinos, quesitos en aceite, sabrosos, pasta de salmones y arenques.
Palmitos, aceitunas gigantes, mayonesas, tomatitos cherry con condimentos.
Luego, cuando sirvieron desde unos fuentones con mechero los platos calientes que se comían de parado comenzaron los problemas.
Raviolitos y ñoquis al verdeo.
Mollejitas fritadas con salsa cuatro quesos.
Choricitos de blanco de ave a la pomarola.
Camarones con salsa provenzal.
Todo bien servido a los 200 comensales que, apretaditos y de pie durante la recepción, sosteníamos un plato caliente con una mano, el tenedor con la otra, el vaso de whisky con la otra, saludábamos a un amigo con la otra y un leve pero persistente temblequeo de párkinson en todas las manos a la vez.
El desparramo de salsas fue inevitable.
Al toque me mancharon el traje 3 veces, una con salsa roja, la otra con aroma a ajillo y otra con una crema espesa.
Y, por fin pasamos al salón principal.
Nos sentaron en una mesa grande con otras personas.
-"¿Quién es el señor canoso que está al lado mío?" -le pregunté en voz baja a mi mujer.
-"Es Carlitos, fueron compañeros de la secundaria y es tu actual peluquero."
-"¿Carlitos?... Hace diez minutos que estoy conversando con él y no me daba cuenta de dónde lo conocía. Está hecho pelota. No se mantiene como me mantengo yo."
Giré, le pasé el brazo por la espalda y tratando de disimular le dije:
-"¡Carlitos viejo y peludo!... ¡Estás igualito Carlitos!"
-"Y vos estás hecho bolsa..." - me dijo y empezó a toser de tal manera que la mujer se tuvo que parar a atenderlo.
-"Levantá los brazos, viejo. Tomate una cucharada de este jarabe por favor, tenés que cuidarte, a vos te faltan dos años para tu cumpleaños de 70 y te quiero organizar una fiesta."
Enfrente a nosotros, en la misma mesa, estaba Beto con su esposa que se había puesto toda la pintura que encontró en la casa, incluyendo una mano de antióxido, otra de enduído, dos de fondo y dos de esmalte sintético.
Beto se me acercó y en secreto me dijo:
-"¿Te acordás de Mónica? ¿Te acordás que estaba que mataba? ¿Te acordás que todos estábamos boludos con ella en la facultad?"
Algún gesto debo haber hecho porque mi mujer se avivo que hablábamos de minas y me pisó sin querer con los dos tacos aguja.
-"¡¡Mirá para la pista! ¡¡Salió a bailar con el marido, mirála!!" -me dijo Beto, babeándose.
Giré la cabeza y solo conseguí ver a una señora mayor, entrada en años, pero mucho más en nalgas que se movía con mucha gracia y poco esposo.
-"No la veo" -le dije -"debe de estar bailando atrás de la gorda culona..."
La conversación en la mesa se fue poniendo linda...
Todas las frases comenzaban con:
'¿Te acordás de...? ¿Vos estabas el día que....?', 'El que no está bien es...', '¿Sabés quien tuvo otro nieto...?', 'Viste quién se murió...?'.
Cuando alguien trataba de recordar quién fue el que hizo tal o cual cosa en los años 60, aparecían los...'¿eeeehhhh?', '¿Cómo era?...' 'El petiso...' '¿Cómo se llamaba el petiso?...
Y las conversaciones fueron más o menos así...
-"¿Y ustedes ya tienen nietos?" - preguntó un invitado al que se le movía la dentadura postiza.
-"Si, una" - le decía la mujer.
-"¿Dos nietas ya?"
-"No, una sola..."
-"¿Dos varones? ¡Mirá vos!"
-"¡¡UNA, UNA NIETAAAA!"
-"¿Neneta? Qué lindo nombre. Disculpá que no te escucho bien. Están poniendo la música muy alta. A ese pendejo que está con el combinado deberían calmarlo un poco."
-"Acá tengo una foto de mis nietitas." - le dijo mi mujer a otro invitado.
-"Ni te molestes" - contestó -"sin los lentes no veo un pomo."
La fiesta estaba bien buena, el disc jockey pasaba de Zapatos Rotos a Yo en mi casa y ella en el bar y de La Lambada a La Felicidad , algún tanguito de Pugliese...
De la pista me hacía seña un pelado que oficiaba de máquina cuando hacíamos el trencito...
-"¡¡Vamos cheeee!! ¡Manga de aburridos!! ¡Cómo en los sesenta, negro! ¡Vengan cheee!"
Dos veces me tenté y dos veces me senté.
Dos veces me paré y dos veces mi mujer me pegó un pellizcón en zonas de compromiso, me aplicó el plan taco aguja y me gritó en secreto al oído:
-"¡¡Esperá a los lentos, si bailamos esto se nos descose todo!! ¿Por qué no vas a fumar un cigarro afuera con Carlitos y Oscar? Ahí viene el mozo ¿Te pido algo?"
-"Sí, pedime un trago largo con Hepatalgina, Chofitol y un toque de Sertal batido con bastante hielo. Estoy repitiendo todo lo que comí. Ya vengo."
-"Mi amor" - me dijo mi mujer cuando me paré -"llevá el celular por las dudas y llevá también este papel con el numero de mesa anotadito que después te la pasas buscando por todo el salón."
Afuera aprovechamos para recordar todas las minas que estaban buenas y nunca nos dieron pelota, todos los nabos a quien les quedamos debiendo una trompada y todos los campeonatos que nunca ganamos.
En la vereda de enfrente alcanzamos a ver que Beto hablaba con una señora, le mostraba la cédula y le preguntaba dónde quedaba el salón en el que estaba un rato antes festejando un cumpleaños de 70.
El baño estaba de lo más concurrido, flojos de vejiga y prostáticos agrandados nos encontrábamos a cada rato en los mingitorios.
¡Eso sí que estaba divertido!
Desde adentro, el tipo del parlante avisaba que había aparecido una señora llamada Raquelita y no encontraba la mesa y que estaba junto al tipo que pasaba la música.
Que fueran a retirarla allí.
Fue una fiesta inolvidable, a las 11 nos tomaron la presión a todos y un enfermero atendía sin costo a los que se sofocaban bailando.
El cardiólogo hacia bajar la presión de los más graves con pastillas sublinguales.
Por suerte el aparato para electrocardiogramas no se usó.
Para tranquilidad de todos avisaron que una ambulancia del Same hacía guardia pasiva en la puerta del salón.
Junto con los souvenirs, en un detalle realmente novedoso, (José es un detallista) a los que queríamos seguir tomando cerveza nos iba entregando pañales descartables.
¡Formidable invento esto de los cumpleaños de 70!
¡Y que se pongan de moda justo ahora, que todavía estamos hecho unos potros!
(Gracias Andrea !!!)
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Rosita, Jacinto y la burra...
La reencarnación: una explicación práctica.
Amanece.
Dos campesinos, Jacinto y Rosa, se preparan para ir al campo a realizar sus tareas y comienzan la siguiente conversación:
-"Oye, Jacinto, ¿Cómo es eso de la reencarnación?"
-"¡Ay, Rosa, súbete a la burra y en el camino te explico!"
Y una vez en camino Rosa, montada en la burra, escucha atentamente a Jacinto que le dice:
-"Mira, Rosa, ¿Ves aquella vaca flaca y con ojos de estúpida? Esa puede ser la reventada de tu tía Gertrudis en ésta, su nueva vida."
Y a continuación le dice:
-"Mira, ¿Ves ese sapo? Ese puede ser el borrachín de tu tío José."
Y Rosa, ruda mujer de nuestra campiña, va encabronándose porque Jacinto sólo le hace referencia a sus familiares.
Y muy malas...
-"Mira, Rosa, ¿Y ves aquél gato sarnoso? Ese puede ser tu imbécil primo Cipriano... y el ratón que se está comiendo, bien podría haber sido en su vida anterior, el finadito Joaquín, tu sobrino."
De pronto, Rosa rompe en sollozos, y Jacinto, sorprendido, le pregunta por qué llora.
Ella le contesta:
-"¡Ay, Jacinto, me siento muy triste!"
-"Pero, ¿Por qué, mi querida Rosita?"
-"¡Porque a lo mejor vengo sentada en la reputísima madre que te parió!"
Moraleja: Nunca desestimes la astucia de una mujer aunque vaya montada en burro...
(Gracias Ana !!!)
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Casting laboral...
Como reclutar a la persona perfecta para un puesto dentro de una empresa.
Haga la siguiente prueba:
Ponga cien ladrillos con algún orden particular en un cuarto cerrado que tenga una gran ventana abierta.
Envíe de 2 a 3 candidatos al cuarto, déjelos solos, cierre la puerta, regrese en 6 horas y analice la situación:
1. -Si están contando los ladrillos: Póngalos en Contabilidad.
2. -Si los están re-contando: Póngalos en Auditoría.
3. -Si están acomodando los ladrillos de un modo raro: Póngalos en Proyectos.
4. -Si han transformado en un quilombo el lugar y no supieron que hacer con los ladrillos: Póngalos en Ingeniería.
5. -Si están tirando, rompiendo y escondiendo los ladrillos rotos: Póngalos en Producción.
6. -Si están durmiendo y no han movido los ladrillos: Póngalos en Seguridad.
7. -Si están llevando y trayendo los ladrillos por todo el cuarto: Póngalos en Logística.
8. -Si están sentados sin hacer nada y no tienen ni idea para qué son los ladrillos: Póngalos en Recursos Humanos.
9. -Si dicen que han probado varias formas de acomodarlos, pero en realidad no han movido ni un sólo ladrillo: Póngalos en Sistemas.
10. -Si rompieron los ladrillos en pedacitos y tratan de arreglarlos: Póngalos en Mantenimiento.
11. -Si mienten en la cantidad de ladrillos que hay: Póngalos en Compras.
12. -Si están planeando alguna estrategia para acomodar los ladrillos: Póngalos en Almacenes.
13. -Si movieron los ladrillos y no los situaron bien y se echan la culpa unos a otros: Póngalos en Calidad.
14. -Si están proponiendo métodos para guardarlos y/o utilizarlos y se pelean con todas las áreas: Póngalos en el Departamento Jurídico.
Pero las más importante:
15. -Si solo están mirando por la ventana, hablando por el celular y les importa tres carajos los ladrillos... ¡Hágalos Jefes!
(Gracias Marisa !!!)
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Caza de citas...
Sobre la libertad
- Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía. Simón Bolívar.
- La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe. Ramón de Campoamor.
- Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad. Benjamin Franklin.
- Yo soy libre solamente en la medida en que reconozco la humanidad y respeto la libertad de todos los hombres que me rodean. Mijail Bakunin.
- La libertad no es poder actuar arbitrariamente sino la capacidad de hacerlo sensatamente. Rudolf Virchow.
- Si los hombres emplean su libertad de tal manera que renuncian a ésta, ¿puede considerárseles por ello menos esclavos? Si el pueblo elige por un plebiscito a un déspota para gobernarlo, ¿sigue siendo libre por el hecho de que el despotismo ha sido su propia obra? Herbert Spencer.
- La libertad es lo que haces con lo que te han hecho. Jean Paul Sartre.
- Los países libres son aquellos en los que son respetados los derechos del hombre y donde las leyes, por consiguiente, son justas. Maximilian Robespierre.
- La libertad no es posible más que en aquellos países en que el derecho predomina sobre las pasiones. Herni Dominique Lacordaire.
- La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten. Si un ciudadano tuviera derecho a hacer lo que éstas prohíben, ya no sería libertad, pues cualquier otro tendría el mismo derecho. Montesquieu.
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Cómo acabar en la Madre Patria con los "malditos" inmigrantes argentinos... (Por Alejandro Borensztein)
Hace unos días, el gobierno español envió la orden de deportar a una niña argentina de 7 años porque los papeles de la pequeña malviviente no estaban en regla.
La familia protestó, y el tema, empujado por los tibios de siempre, se frenó y hasta les pidieron perdón.
Por suerte, el trauma que le queda a la piba le va a durar toda la vida.
Yo creo que el gobierno español se está equivocando, con todo respeto, y eso no está bueno.
Es más, yo propongo que, como la mayoría de los ilegales siempre se la ingenian para volver a ingresar, en lugar de deportarlos, directamente deberían ejecutarlos.
Así escarmientan, esos vivillos del cono sur.
Para eso, los podrían tirar en el medio de una plaza de toros, y que la bestia se haga una brochette de lomo con el sudaca.
Cuando digo bestia no me refiero al pobre toro, sino al valiente torero que se enfrenta a un animal ya reventado, ensangrentado, lleno de banderillas clavadas hasta en los dientes, frente a una manada de civilizados ciudadanos que, desde la tribuna, lo aplauden.
No estaría mal que después de faenar al inmigrante, le corten la oreja y se la obsequien a Zapatero.
Me encanta lo varonil que se ven esos toreros que salen al ruedo, llenos de lentejuelas, disfrazados de Carmen Barbieri, con esas calzas apretaditas y metidas hasta el caracú.
Se parecen mucho más a Pedrito Rico que a Schwarzenegger, pero bueno, seguro que son machazos.
Igual, me gustaría verlos, sin banderilleros ni picadores, solitos, en Fuerte Apache.
Creo que los gritos se escucharían hasta San Sebastián.
La otra opción, para terminar con estos ilegales, sería largarlos indefensos en la corrida de San Fermín, uno de los eventos más elevados de la cultura hispana.
A alguno, seguro que van a ensartar.
Pero la mejor alternativa que se me ocurre es que les apliquen el viejo y querido garrote vil.
Les cuento.
En España, y esto es absolutamente cierto, cuando agarraban a un tipo que se portaban mal, lo sentaban en una silla, bien atado y le ponían una morsa en la cabeza con un perno bien grandote.
El verdugo, un dulce de leche de aquellos, giraba una manivela que le iba apretando el cráneo.
Aunque no lo parezca, el sistema era totalmente incruento, ya que el reo se moría de un infarto en cuanto se enteraba del asunto.
Usted creerá que esto ocurría en la Edad Media.
Se equivoca.
Lo usaron hasta el 2 de marzo de 1974.
Así ejecutaron, en la Madre Patria, a los últimos desgraciados: un anarquista español y un bandolero polaco.
Lamentablemente, fue abolido en 1978.
Seguramente, por las súplicas de los jugadores de la selección española, que se fue derrotada penosamente de nuestro Mundial 78 y, a quienes los esperaban en Madrid, para pasarlos a mejor vida.
Todo eso ocurría frente a los ojos del pueblo español, que toleró más de 30 años de Dictadura.
Eso es un pueblo.
Sea como fuere, es necesario que les hagan tronar el escarmiento a estos atrevidos polizontes.
Como lo hacen a diario con tantos perversos argentinos que llegan a España para pasar unos días en Barcelona, tomar sol en Marbella y reventarse en Ibiza.
Con los problemas que tenemos acá, los muy piolas se van de joda a España.
Me parece muy bien que detengan a un par de sudacas por cada vuelo, y los encierren 3 ó 4 días en un sótano.
Es más, yo construiría catacumbas en los subsuelos del Aeropuerto, sombrías y húmedas, y parlantes que transmitan todos los discos de José Luis Perales.
Les aseguro que no vuelven a España nunca más.
Yo creo que también deberían echar a Messi, a Gago, a Saviola y a todos esos malcriados.
Aunque pensándolo bien, si se desprenden de todos los extranjeros que juegan en el Real Madrid o en el Barcelona, no podrían ganar ni el Nacional B.
Diga que ganaron la Eurocopa, si no, reimplantaban el garrote.
Por eso los jugadores lo festejaron de ese modo.
Eso si, atentti que en un par de meses viaja nuestra presidenta Cristina.
Cuidadito.
Ojo con ponerle un dedo encima.
Ni el compañero Néstor ni yo lo vamos a permitir.
Con quien sí se podrían meter es con ese que siempre está en la comitiva.
Uno de bigotes. (bah, bigotes en nuestro gobierno, tienen todos).
Es el canciller Taiana, quien la semana pasada tuvo el tupé de presentar una nota reclamando por el caso de esta niña, y por el trato que les dan a los argentinos en general.
Un desfachatado.
Me dicen que hay millones de españoles modernos que se avergüenzan por todo esto.
No lo creo, pero si es así, que hagan algo, si se animan.
Si quieren, les mandamos las cacerolas, porque no seremos legales, pero somos generosos.
Recuerden que El General y Evita les mandaron alimento cuando no tenían para comer, y se tenían que morfar los cordones de los zapatos, como Chaplin.
Excepto aquellos que no aguantaron más, y se vinieron a vivir a la Argentina, donde los malditos traidores fueron recibidos con los brazos abiertos.
Espero que estas líneas no provoquen malentendidos y, en mi próximo viaje a Madrid, no me paren frente a un pelotón de fusilamiento.
Ernest Hemingway, en su novela Por quién doblan las campanas , escribió: "...la mejor persona del mundo es un español, y la peor también."
Pero bueno, ya sabemos que Hemingway era un pelotudo.
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Prospectiva de los festejos del Bicentenario... (Con santos consejos a los organizadores) (Por Patricia Suárez)
Un poco de historia.
El capítulo que lleva por nombre “Buenos Aires, 25 de Mayo de 1810”, nueve de la noche, del libro La gran semana de Mayo de 1810, de Vicente Fidel López, comienza con una carta dirigida a J.R a quien informa sobre los sucesos del día.
-“Mi querido J.R.…”.
El libro, para quienes no lo tienen en mente, se conforma por una sucesión de cartas donde se cuenta el hecho histórico.
En esta novela epistolar, J.R. parece ser Juan Ramón Rojas, residente en el extranjero.
No hay datos fehacientes de que este J.R. no sea J.R. Ewing, el protagonista de la serie Dallas y a quien, como han venido a resultar los acontecimientos históricos a fin de cuentas, era mucho más lógico informar.
J. R. Ewing tenía un rancho en Texas y Texas, como ya sabemos, es el territorio de los Bush.
Hacia 1810, la Argentina era una colonia de España, como todo el mundo lo sabe, y en 1816 se declaró república soberana e independiente, cosa que todo el mundo aún no sabe.
España era, para ese entonces, un imperio en decadencia, e Inglaterra acababa de arrebatarle la Copa Imperio de Occidente.
A Inglaterra le duró hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando la India se le declaró independiente y cuando “donaron” la tierra para crear el Estado de Israel.
Entonces los líderes del campeonato fueron los Estados Unidos.
Imperio que, dicen los optimistas, está al caer.
Predicción de la cual podemos inferir dos conclusiones:
1) con el optimismo no se hace política;
2) imperios eran los de antes.
Ante la pregunta de qué lugar ocupa la Argentina en el imaginario de los Estados Unidos, hay quienes han respondido: “Es el patio de atrás”.
Esto responde a una arquitectura doméstica, por decir así, en la cual la casa está compuesta por un porche y un patio de atrás.
Nosotros, como argentinos, no tenemos porche y el patio que tenemos es el lugar de congregación del conventillo.
O sea, que la metáfora no es demasiado clara para nosotros.
Yo prefiero pensar que la Argentina, en especial la Patagonia, es para los gringos (que ahora se les dice así a los yanquis, cuando antes para nosotros los gringos eran los italianos) lo que Mérida (España) era para los romanos.
En la época del Imperio romano (que duró mil años), el emperador Octavio Augusto la fundó con el nombre de Emérita Augusta, hacia el 25 a.C., para que los soldados eméritos –los jubilados del ejército– fueran de descanso.
Vale decir, era una especie de tiempo compartido en el extremo del continente.
No obstante, como es de común consenso, todo lo que sube tiene que caer, y los romanos cayeron.
De su imperio nos quedan las ruinas en las que hacíamos turismo –en la época de la paridad peso/dólar y otras épocas corruptas– y, sin duda, cuando cayeron, a los pueblos que fueron sus colonias los dejaron arruinados.
La moraleja que la saque el lector por sí mismo.
Doscientos años después.
1. Los festejos
Según las fuentes, varía la cantidad de gente reunida frente al Cabildo.
Para Félix Luna, eran alrededor de 1.000 o 1.500 vecinos y él habla de la escasez de participación popular del evento.
Osvaldo Soriano, interpretando las memorias de Saavedra, calcula que fueron unos cuatro mil.
Según la producción que haya para el evento, habrá más o menos gente para el 25 de Mayo de 2010.
Al recital de los Rolling Stones en 2006 concurrieron unas 50 mil almas y al de U2 unas sesenta mil; pero es evidente que, para comprometerse en una marcha o un acto político, el público merma.
Están los alicientes de siempre para asistir a Plaza de Mayo: choripán gratis.
Después del invierno actual y del pánico por la gripe porcina, el hígado de los argentinos no podría resistir el choripán callejero.
Ofrecer este tipo de carnes al aire libre sería como poner en marcha un genocidio.
Por otro lado, ¿qué bebida habría de tomarse en un acto así, que conmemora la Revolución y gritos libertarios de un pueblo?
¿Coca-Cola?
Asimismo, entrar a chupar cerveza desde la mañana convertiría el aniversario de nuestra nación en un sambódromo en quince minutos.
Y tampoco somos tan saludables como para optar por el agua mineral.
Atención, organizadores del futuro evento: ver con qué satisfacer la sed de libertad y de justicia.
2. El clima
Las crónicas relatan que llovía y la gente llevaba paraguas.
Otras crónicas dicen que no llovía.
Gracias a los movimientos revisionistas, en la historia –la historia argentina no es justo la excepción– basta que uno diga una cosa, para que salte otro historiador y diga lo contrario.
Para los estudios históricos del National Geographic, los análisis de ADN sobre el Manto Sagrado demuestran que Jesús era de contextura semita y medía 1,50 m.
Pero en Los Diez mandamientos de Canal Hallmark, Moisés es un wasp rubio y de ojos celestes.
Así que desconocemos fehacientemente si habrá llovido o no el Día de la Revolución, doscientos años atrás.
De todas formas, dados los cambios climáticos que nos afectan, es de esperar que el próximo 25 de Mayo o nieve o hagan 39º C.
Por lo tanto –¡atentos los agentes sanitarios para esa fecha!–, si llegara a haber nieve hay que echar sal en las calles –no por maleficio, sino para descongelar– y todos jugaremos a armar un muñeco de nieve, tal como vimos en las películas norteamericanas que se hace.
En cambio, las altas temperaturas pueden hacer que los bichitos del aire –léase bacterias, virus y Dios sabrá qué más– fermenten y pululen alrededor de nosotros.
Igual, para ese entonces ya seremos inmunes al dengue, la gripe porcina, los tarifazos y la inflación.
Pero, volviendo a la meteorología, lo que es seguro, pueblo temerario, es que si llegara a llover, los paraguas serán made in China.
3. Las mujeres
Lo que sí va a haber esta vez frente al Cabildo es mujeres.
La revolución sexual y el sufragio femenino distan aproximadamente ciento cuarenta años de la Revolución de Mayo.
Las mujeres no tuvieron protagonismo político por 1810, porque no eran sujetos de derecho, pero sí eran sujetos sociales.
¿Dónde estaban las féminas?
Según Vicente F. López: “Cinco mujeres de rebozos celestes ribeteados con cintas blancas fueron a ver a Saavedra, el sábado 19, el hombre a cargo del regimiento más numeroso de Buenos Aires, el que iba a presidir la Primera Junta; se abrieron paso y una de ellas habló: ‘Coronel, no hay que vacilar: la patria lo necesita para que la salve; ya ve lo que quiere el pueblo, y usted no puede volvernos la espalda ni dejar perdidos a nuestros maridos, a nuestros hermanos y a nuestros amigos’.
(...) Cornelio Saavedra contestó sin saber que también la historia estaba esperando una respuesta: ‘Yo estoy pronto y siempre he sido patriota. Pero para hacer una cosa tan grande, es preciso pensarlo con madurez y tomar las medidas del caso’.
(…) Después, una mano de mujer lo tomó del brazo y logró lo que los hombres no habían podido: ‘Venga usted con nosotras a lo de Peña, que allá lo están esperando muchos amigos’”.
Este breve párrafo deja colegir lo que harán las mujeres con los hombres en cuanto los tengan a tiro festejando: irse a lo de Peña (que será a lo mejor la clave de vaya a saberse qué fiestongo).
En cuanto estén distraídos, pegar el zarpazo, “vamos a lo de Peña”, decir con voz sensual, tomarlos del brazo y llevarlos por ahí a hacer sonar salvas y repiques.
Atención organizadores del evento a este tercer punto: si no quieren que la digna Plaza de Mayo se convierta en una fiesta de la fecundación y la cosecha, tomar las siguientes medidas:
1) poner seguridad moral en cada esquina;
2) proveer preservativos.
Conclusiones
Éste no será el último de los festejos patrios.
Seis años más tarde, tendremos el Bicentenario de la Independencia, los niños nacidos del evento anterior andarán a los ponchazos ingresando a la escuela primaria; también vendrán más grupos de rock de visita a la Argentina.
No sabemos si la Argentina seguirá soberana y festejando el próximo siglo, no sabemos si habrá o no un Tricentenario, pero lo deseamos.
No sabemos si Estados Unidos seguirá siendo el imperio que nos sofoca.
Pero sí sabemos que los milagros de la ciencia harán que Mick Jagger siga grabando discos y que Bono aún aspire al Nobel de la Paz.
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