Holaaa samigooosss !!!
Esta semana llegamos prematuramente, ya que el Viernes 1° de Mayo es feriado en todos (o casi todos) los países en que tenemos algún amigo que recibe nuestras ediciones. Tenemos muchas cosas divertidas, nuevos textos humorísticos para reirse y para reflexionar, chistes variados y una nueva sección de frases de personajes famosos. Esperamos que disfruten el material que conforma la presente y les deseamos a todos los que trabajan, de cualquier forma, en cualquier lugar, un feliz día del trabajador, y una buena semana.
Esteban Nicolini
Leche negra...
Un tipo algo ingenuo, que llevaba meses viajando para atender sus clientes, volvió a su hogar y descubrió sorprendido que tenia un hijo negro...
Debido a que él era totalmente blanco, al igual que su esposa, le preguntó a ella:
-"¿Pero cómo es posible que tengamos un hijo negro si yo soy blanco y tú también?"
La esposa, muy tranquila respondió:
-"Verás, como no tenia leche tuve que buscarme una mamá de cuna para que amamantara al niño y como ella era negra, el niño se puso de ese color..."
El Ingeniero, no muy convencido, decidió ir a consultarlo con su madre, a quien le contó la historia y la madre respondió:
-"¡Claro que puede ser! Fíjate, por ejemplo, en ti mismo, desde pequeño, cuando naciste, tuve una enfermedad que me impedía amamantarte y entonces te di leche de vaca y mirá ¡Qué lindos CUERNOS te están saliendo....! ¡PELOTUDOOOO...!"
(Gracias Norberto !!!)
Consejos para saber donde invertir en estos tiempos de crisis...
El sujeto es un norteamericano, Phd.. de la University of Chicago y se llama Marc Faber.
Es un analista de inversiones empresariales.
En junio del 2008 cuando el gobierno de G. Bush estudiaba lanzar un proyecto de ayuda a la economía americana, el cerraba su boletín mensual con el siguiente comentario, con mucho humor si no fuese trágico.
Parece un chiste, pero creo que este es uno de los más lúcidos comentarios sobre el tema:
"El Gobierno Federal nos esta proveyendo a cada uno de nosotros una bolsa con u$s 600.- (Devolución por impuestos para fomentar el consumo de productos americanos).
- Si gastamos ese dinero en el supermercado Wall-Mart, ese dinero va para China.
- Si lo gastamos en nafta va para los árabes.
- Si compramos computadoras va para India.
- Si compramos frutas y vegetales ira para México , Honduras o Guatemala.
- Si compramos un buen auto irá para Alemania.
- Si compramos boludeces irá para Taiwán.
Y ningún centavo de este dinero ayudará a nuestra economía.
El único modo de mantener ese dinero en Norteamérica es gastarlo en putas y cerveza, considerando que son los únicos bienes producidos todavía aquí.
Yo ya estoy haciendo mi parte..."
A nosotros los argentinos nos pasa algo parecido, con la diferencia que aquí, en Argentina, si tomamos cerveza, el dinero se va para Brasil..
Solo nos queda una opción: las putas, y no me parece tan mala idea...
¡Consuma ARGENTINO!
(Gracias Patricio !!!)
Ladrón...
Entra un ladrón en un banco, se dirige a la caja, apunta el arma y exige el dinero al cajero.
Una vez con el botín en las manos el se da vuelta, se encuentra con un cliente y le pregunta:
-"¿Vos me viste robar este banco?"
-"¡Si, yo lo vi!" -exclama el desprevenido hombre.
El ladrón le pega un tiro matándolo instantáneamente.
Después se da vuelta y le pregunta a un señor que estaba con su mujer que estaba parado a su lado:
-"¿Vos me viste robar este banco?"
-"¡No, pero mi mujer si te vio!"
(Gracias Gabriela !!!)
Para mayores de 40 (Un artículo de Eduardo Galeano)
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé.
A nuestra generación siempre le costó tirar.
¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!
Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores.
¡¡¡Nooo!!!
Yo no digo que eso era mejor.
Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra.
Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están fastidiando!
¡Yo los descubrí!
¡Lo hacen adrede!
Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo.
Nada se repara.
Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!
¡¡Lo juro!!
¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.
De 'por ahí' vengo yo.
Y no es que haya sido mejor.
Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo).
Me educaron para guardar todo.
¡¡¡Toooodo!!!
Lo que servía y lo que no.
Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no.
Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita.
¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones.
El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.
Y guardábamos...
¡¡Cómo guardábamos!!
¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!!
¡¿Cómo para qué?!
Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro.
Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares.
Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.
¡Tooodo guardábamos!
¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus(*).
Y las cosas que nunca usaríamos.
Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.
Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar.
Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte.
Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar.
Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas!
Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa.
Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más.
No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables.
Eran guardables.
¡¡¡Los diarios!!!
Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver.
¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.
Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal.
Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos.
Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!!
Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos.
Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza.
Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!!
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.
No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Hasta aquí Eduardo Galeano.
(Gracias Roberto !!!)
Test de lógica...
Ejercicio mental - 4 enigmas: Aquí tienes cuatro pequeños enigmas para resolver
Enigma 1:
Un automovilista guiaba su coche a 70 Km/h. con todas las luces apagadas sobre una ruta desierta.
Él no se molestó en encender los faros y la luna no brillaba en el cielo.
Súbitamente una persona toda vestida de negro atraviesa la ruta a corta distancia del coche que frena y lo deja pasar.
¿Como vio el automovilista a esa persona pasar?
Enigma 2:
Dentro un nuevo edificio, los propietarios han decidido nombrar los pisos de la siguiente manera:
Enero a la planta baja, Febrero al primer piso, Marzo al segundo, y así sucesivamente hasta el duodécimo piso con el nombre de Diciembre.
Curiosamente el edificio contiene 12 pisos y cuenta con 365 empleados 52 subjefes y 7 jefes de división.
Sabiendo todo eso ¿Como llaman al ascensor?
Enigma 3:
Mi desarrollo puede parecer ilógico, pero es así como yo estoy hecho: la crianza está antes que el embarazo; la adolescencia está antes que la infancia; la carrera está antes que la marcha; la escritura está antes que la lectura; los deberes están antes que la lección; y la muerte está antes que la vida.
Pero nada es ilógico.
¿Quien soy?
Enigma 4:
Hay una villa en la cual el 5% de los habitantes tienen un número de teléfono confidencial.
Si elegimos 100 nombres al azar dentro de la guía telefónica:
¿Cuántas de esas personas en promedio tendrían un número confidencial?
Respuestas:
¿Crees tener las respuestas correctas?
Si tienes dudas lee de nuevo el texto.
Bien, entonces aquí van las respuestas…
Respuesta al enigma 1:
- El automovilista manejaba en pleno día.
Respuesta al enigma 2:
- Llaman al ascensor apretando el botón.
Respuesta al enigma 3:
- Soy el diccionario.
Respuesta al enigma 3:
- ¡Ninguna! Los números confidenciales no aparecen en la guía telefónica.
Conclusión: ¿Has acertado en todas las preguntas?
¡No!
Entonces has leído demasiado rápido y no te has detenido a analizar.
¡No te desanimes!
Envíale esto a tus amistades...
Cuando uno se mira, se desconsuela... Pero cuando uno se compara, se consuela.
(Gracias Griselda !!!)
-
Manolo Murillo...
Llega Manolo de trabajar en su flamante coche y su mujer le dice:
-"¡Manolo te has vuelto a olvidar otra vez!"
-"¿De que, Pepi?"
-"¡Hoy cumplimos cinco años de casados!"
-"Pe… pe… pero, ¿cómo me voy a olvidar de eso?"
-"Quiero que me lleves a cenar, a ver un buen espectáculo y a bailar."
-"¡Justamente era eso lo que había pensado!"
-"Está bien, quiero que me lleves al Hot Poney."
-"¿Quéeeeee? ¿Estás loca? ¡Eso es un antro!"
-"¡Manolo! ¡Quiero que me lleves al Hot Poney porque quiero conocerlo!"
Y fueron...
Apenas llegaron, el aparcacoches dijo:
-"Buenas, ¿Cómo le va caballero? ¡Me alegro de verlo otra vez!"
La mujer saltó sorprendida:
-"¿Qué dice éste? Ha dicho que se alegraba de verte otra vez. ¿Has estado tu aquí?"
-"¿Yo? ¿Pero estás loca? ¿En ese antro? Los aparcacoches le dicen a todos lo mismo. Estos lugares son así."
Llegaron ante el portero:
-"Sr. Murillo…. ¡Qué alegría!"
-"Te ha dicho Sr. Murillo... ¡Este te conoce!"
-"¿Eh?.... Cómo no me va a conocer, si trabaja en el edificio donde tengo la consulta. Es el electricista del edificio."
Ya dentro, los recibió Pablo, el gerente:
-"¿Cómo está Doctor Murillo? ¿La mejor mesa, como siempre, verdad?"
-"¿Este también es electricista en el edificio de tu consulta Manolo? ¡Te voy a matar!"
-"No, eh... No, este señor me conoce porque es el que me vendió el deportivo que te regalé el año pasado..."
-"Manolo, me estás..."
En ese momento apareció la vendedora de cigarrillos:
-"¡Mi Reeeeeeeey! ¿Te doy tu Cohiba?"
La cigarrera se puso el habano entre los pechos:
-"¡Mete la manita mi amor, y saca tu habanito!"
Pepi estaba a punto de matar a su marido cuando se apagaron las luces.
Por fin se sentaron y empezó el espectáculo.
Apareció una mujer espectacular que empezó a hacer un striptease.
Cuando se quedó sólo con la tanga se acercó a la mesa de Manolo y, muy sensualmente, preguntó a toda la concurrencia:
-"Y ahora... ¿Quiéeeeeen me va a quitar la tanguitaaaaaaa?"
Todos los presentes cantaron a coro:
-"¡Se vé, se siente, Manolo con los dientes! ¡Se vé, se siente, Manolo con los dientes!"
Pepi no aguantó más.
Salió corriendo y se metió en un taxi.
Manolo la siguió y también entró en el vehículo.
La mujer empezó a pegarle y a tratar de tirarlo por la puerta.
-"¡Eres el hijo de puta más grande que he visto!"
Pepi se quitó un zapato e, histérica, comenzó a pegarle en la cabeza y gritarle los insultos más terribles que sabía.
El taxista se dio la vuelta y dijo:
-"Mire que hemos llevado putas locas, Don Manolo... ¡Pero como esta! ¡¡¡Ninguna!!!"
(Gracias Elvira !!!)
-
¡Top Ranking 52 de desilusiones! (Por Podeti)
1) Una palta con carozo demasiado grande.
2) Una mandarina agria.
3) Una manzana paposa.
4) Una empanada con pasas de uva.
5) Un locro sin patita de chancho
6) Un locro sin patita de chancho ni chorizo colorado.
7) Unos pantalones demasiado ajustados.
8) Una película con pocas explosiones.
9) Una pileta llena de verdín.
10) Un corcho de champagne que no esplota.
11) El famoso caviar.
12) La película esa que era tan buena, con las voces originales.
13) El grupo ese que era tan bueno, en vivo.
14) El juguete ese que anunciaban en la tele, en tus manos.
15) Una malla de regalo de Reyes.
16) El Ídolo de la infancia, en un bar, borracho y en bermudas y que te insulta cuando le vas a pedir un autógrafo.
17) Y después lo enganchás en “Volver” y parece que no era tan bueno.
18) Como “La Guerra de las Galaxias” vista veinte años después.
19) O “El túnel del Tiempo”
20) O “La Isla de Gilligan”
21) O cualquier cosa, en general, experimentada nuevamente veinte años después.
22) Una fiesta a la que vas con la esperanza de que vaya Ulalume, y cuando llegás, Ulalume agarra y no fue nada.
23) Una fiesta a la que vas esperando emborracharte como un cerdo y cuando llegás, están todos sentados, comiendo empanadas y hablando de “Lost”.
24) Una fiesta a la que vas con la esperanza de sentarte, comer empanadas y hablar de “Lost” y cuando llegás se están yendo todos.
25) Un otoño que no llega.
26) Una lluvia que amaga con arrancar el otoño y cuando termina hace más calor que antes.
27) Una primavera que no llega.
28) Un sol que amaga con salir, amaga con salir, amaga con salir, y no, lluvia, a seguir secando la ropa en la estufa, a ponerse en la cola, ropa.
29) El primer sueldo.
30) El destino final de esos ahorros.
31) Una mirada sorpresiva al espejo, sin tiempo de ponerse en posición ni nada.
32) Lo que hiciste ese fin de semana largo tan largamente esperado.
33) Lo que hiciste esas vacaciones tan largamente esperadas.
34) Lo que hiciste en esa jubilación tan largamente esperada.
35) Un elogioso comentarista que te pasa un tremendo chivo de su blog al final.
36) Una cosa que andaba mal, andaba mal, andaba mal y decís “uy uy uy, si esto anduviera bien”, te lo arreglan, lo empezás a usar, y bueno. No era para tanto.
37) La revisión fría y racional de lo que acabás de escribir con tanto entusiasmo y gusto y ebriedad de placer.
38) Un capítulo de los 3 chiflados sin Curly ni Shemp.
39) Un capítulo de Tom y Jerry de esos cuando son amigos.
40) Una película de Clint Eastwood, pero de amor. O de drama humano.
41) Una “bakku-shan”.
42) Un paradisíaco paraje al que se accede luego de tres horas de caminata y que aparentemente ahora es una especie de basural.
43) Una invitación a comer locro y llegás y no hay locro. Hay otra cosa. Capaz que mejor, pero no hay locro. ¿Por qué no hay locro? ¡A mí me dijeron que había locro!
44) Y si hay, no tiene patita de chancho.
45) Ni chorizo colorado.
46) ¿Sabés qué? ¡Ni salsita picante tiene!
47) Un tren que tarda y cuando llega está lleno.
48) Un taxi que tarda y cuando aparece no para.
49) Un taxi que tarda, te para y cuando subís “no va para ese lado”.
50) Una reunión para reclamar un aumento de donde salís con el mismo sueldo pero más responsabilidades.
51) Un amigo que te apuñala por la espalda.
52) Un amigo al que tratás de apuñalar por la espalda y el tipo no se inmuta.
-
Caza de citas...
En esta nueva sección que inauguramos, encontrarán frases de varios personajes que hemos estado "capturando" de distintas fuentes y que nos hacen reflexionar, muchas veces con una cuota de humor.
- El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene, y de explicar después por qué no ha ocurrido. Winston Churchill.
- No es que tenga miedo de morirme. Es tan sólo que no quiero estar allí cuando suceda. Woody Allen.
- Los sabios buscan la sabiduría; los necios creen haberla encontrado. Napoleón.
- El dinero es como un sexto sentido; sin él no podríamos usar completamente los otros cinco. William Somerset Maugham.
- Inscribe los agravios en el polvo, las palabras de bien inscríbelas en el mármol. Benjamin Franklin.
- Sé pacífico; no vengarse puede ser también una forma de venganza. Danny Kaye.
- Si quieres convencer a un enemigo, preséntale los mejores rasgos de su carácter; nunca sus defectos. Mahatma Gandhi.
- El egoísta es una persona de gustos ruines, más interesada en sí misma que en mí. Ambrose Bierce.
- El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir. Mark Twain.
- La noche es la mitad de la vida y la mejor mitad. Johann Wolfgang von Goethe.
A desacampaaar, a desacampaaar... (Por "Cuque" Sclavo)
La Semana de Turismo es el final de la Gran Siesta Patria que comenzó el 23 de diciembre.
Para que Ud. la aproveche es bueno recordar: Que la Semana de Turismo tiene 2 partes: de lunes a miércoles que es cuando la mayoría de nosotros trabajamos y sale el sol; de jueves a domingo que es cuando no trabajamos y entonces llueve.
Según alguna ley de Murphy, en cambio, si uno logró la licencia y está acampando se da el fenómeno inverso.
Llueve de lunes a jueves como si fuese en Macondo, los sapos se tutean con uno y el jueves nos volvemos picados, embarrados y griposos como si hubiésemos combatido en la jungla de Bataan.
Además habremos perdido 3 latas de conserva que se fueron por la catarata de la carpa hacia el arroyo junto con la última bolsa de galletas.
El jueves haremos un simposio y se decidirá el éxodo.
Cuando ya todo esté empacado y la carpa deshecha aparecerá el sol que esperamos tanto tiempo y que no nos abandonará durante todo el camino de regreso.
Es entonces que agobiados, húmedos y engripados nos solidarizamos con los caballos de la Doma.
Sólo ellos deben haber sufrido tanto en Turismo.
Aunque, por lo menos, ellos hicieron ejercicio.
En cambio, lo nuestro no pasó de ser un mero juego intelectual.
¿Acaso hay algo más intelectual que ir a buscar el agua no potable, la oscuridad, las arañas y los bichos colorados luego que se inventaron las casas con agua corriente y a salvo de alimañas?
¿No es esa la verdadera vida al natural? —pensamos entre un estornudo y otro— a la vuelta.
De mientras hacemos el Balance de Nuestra Experiencia Intelectual:
a) La única vez en que el cielo abrió un poquito y salimos a cazar, le disparamos (sin éxito, claro) primero a una comadreja, luego a una sombra y finalmente a un peón de estancia quien nos replicó con una pedrada con la que él, sí nos acertó en plena frente.
b) El arroyo que elegimos, aquel —pesquero— impresionante según nos decían y que justificaba que hiciéramos a pie unos cuatro quilómetros para instalar la carpa, nos dio de sus magras entrañas: un bagre (que debió ser a transistor, por lo pequeño), una rienda, dos bolsas de sal (vacías, claro).
En cambio, este mismo arroyo se comportó generosamente en ocasión de la tormenta cuando compartió sus aguas (todas) con nosotros inundándonos la carpa que de montículo pasó a ser trinchera.
c) Las provisiones fueron escasas.
Los diez quilos de carne que llevamos hubiesen podido solucionar las cosas de no haber sido porque la garrafa se quedó sin gas el primer día y no pudimos ubicar ni una rama que estuviese seca.
Por suerte, aquel peón se apiadó y nos prestó un primus(*) y una gallina.
Era de buena madera el paisano.
La gallina también.
Unos músculos aquella gallina que debieron hacerla gladiadora o campeona de 400 mts. vallas en su otra vida.
Si era a juzgar por sus entrañas, aquella gallina ni huevos debe haber puesto en su vida.
d) Rompimos la correa del ventilador del coche.
Tuvimos que fabricar una con nuestros cinturones.
Razón por la cual pasamos la semana sosteniéndonos los pantalones con las manos.
e) Pasamos la semana jugando a la escoba-chorizo, al ajedrez, a la batalla naval, al veo-veo, las 20 preguntas, las películas.
Nos contamos la historia de nuestras vidas y creo que cuando ya no teníamos qué contarnos, decidimos volver porque ya empezábamos todos a encontramos francamente desagradables.
Cuando nos trajeron la correa de repuesto, nos pusimos los pantalones y nos fuimos.
Sin hablarnos, claro.
Creo que a esa altura ya nos habíamos dicho todo lo que no debimos decirnos, como suele suceder.
Recuerdo que empujamos la camioneta bajo el sol y sobre el barro, en cuesta arriba.
Nos faltaban los grilletes.
Recordé a los obreros de las Pirámides, a los de Gran Muralla China y hasta a los Barqueros del Volga. La correa del ventilador funcionaba, pero de tanto encender el motor ahogado habíamos gastado la batería.
Finalmente, la camioneta comenzó a hipar y moverse como si quisiese sacudirse toda el agua de la semana, tal como un perro recién bañado.
Lo hizo y el motor comenzó a sonar tal cual recién salido de fábrica.
Parecía Erik Kleiber dirigiendo Beethoven.
De pronto a aquella sinfonía de sublimes armonías se le agregó algo así como una sierra que destrozaba los oídos.
Era el aullido de una máquina que lucha por su vida, que quiere huir desesperadamente pero no lo logra.
La camioneta se estaba hundiendo en el barro.
Volvimos a descaminar los cuatro quilómetros para buscar al gaucho de buena madera.
-"Pa esa camioneta se necesitan un par de bueyes, por lo menos."
-"Y bueno, los llevamos" —le digo.
-"Pero yo no tengo. El que tiene es Fagúndez. Si no está arando..."
Acertaron.
Estaba arando y era aquella manchita amarilla que estaba allá a lo lejos.
Mientras llegábamos hasta él, volvió a llover y a salir el sol.
Tiritábamos como enfermos de malaria, ya.
Pero regresamos triunfales con el peón de madera, Fagúndez y Peregino y Soñador, que así se llamaban muy tangueramente el par de bueyes.
Fagúndez y unas latas acanaladas sacaron la camioneta.
Cuando llegó el momento de pagar, rompimos el mutismo y nos reunimos.
Lo que no se logró reunir fue dinero.
Entre la gallina, el primus(*) y el gaucho de madera (de teca por lo caro que nos salió con su pulpería "cinco estrellas") estábamos todos pelados.
El Cacho Guerra decidió que le pagaría con su escopeta.
-"Total. No creo que vuelva nunca más a hacer Turismo."
Y debe ser así nomás porque cuando este año le propuse lo primero que me preguntó fue:
-"¿Seguís teniendo la misma camioneta?"
Cuando le contesté que sí dio media vuelta y se fue sin despedirse, inexplicablemente.
Lo he llamado, pero el teléfono no contesta.
¿Estará enfermo?
¿O se habrá ido de viaje?
(*) Primus es la marca registrada sueca de una estufa doméstica portátil a kerosene. Las agujas se usaban para destaparlas. (Fuente Wikipedia)