Fin de semana: Viernes 8 a Domingo 10 de Abril de 2005
Holaaa samigooosss !!!
Esta semana hay un material impresionante... Aún con algunos chistes tal vez conocidos, hay un par de "joyitas" que seguramente les encantarán, como a mí. Esperamos que lo disfruten todos y que pasen un buen fin de semana.
Esteban Nicolini
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Viva la vida plena
Hay que ir creando conciencia!.
Ha sido comprobado en una investigación científica que si bebemos más de un litro de agua por día, al final de un año habremos ingerido más de un kilo de bacilos coliformes fecales que están diluidos en el agua, o sea 1 kilo de mierda, en dos palabras.
En cambio, bebiendo vino, cerveza, whisky o ron u otros licores, no corremos ese riesgo, pues en el caso de la cerveza, ésta pasa por varios procesos de hervido, filtrado y luego es fermentado por eso, pido que comuniquen a todos los que beben agua, que eso hace daño y ha sido probado científicamente:
- El agua es caca, el alcohol es salud..
Por una vida libre de mierda, ¡prefiera el trago!
Quien tenga conciencia va llegar a la conclusión de que: Es mucho mejor tomar cerveza y hablar pura mierda, que tomar mierda y no decir nada.
Reenvía esto a tus amigos con cierta tendencia alcohólica para informarles de "lo bien que están".
O bien a los que aún beben agua para que paren de consumir mierda.
(Gracias Alberto !!!)
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Coma 4
Una mujer está en coma en el hospital.
Las enfermeras la empiezan a lavar como cada día con una esponja de baño y, de pronto, se percatan de que cuando la están frotando en el pubis, el monitor de actividad cerebral se activa levemente.
Van corriendo a avisar al doctor, éste revisa a la paciente haciéndole un tacto vaginal para verificar los dichos de las enfermeras.
Inmediatamente puede comprobar que el monitoreo presenta señales de actividad neuronal cuando la mujer es tocada en su sexo.
El médico, entonces, decide llamar al marido de su paciente para comunicarle una idea que permita la recuperación de la enferma:
-"Verá usted, por extraño que pueda parecer, creemos que un poco de sexo oral podría ayudar mucho a su mujer y, probablemente, sacarla del coma."
El marido se encuentra un tanto consternado por la solicitud del médico, pero acepta la idea siempre y cuando le otorguen un marco de privacidad con su mujer.
Esto se cumple dejando solo al matrimonio en la sala de internación.
El hombre se acerca a su esposa mientras le dice como si ella estuviera despierta:
-"¡Vale la pena intentarlo!, ¿no querida?"
Al cabo de unos minutos, todos los monitores de control de la mujer comienzan a sonar su alarma y dejan de tener señal: Ni pulso cardiaco, ni respiración, ni actividad cerebral, nada.
Las enfermeras van corriendo a la habitación y cuando entran se encuentran al marido, de pie, subiéndose los pantalones y diciendo:
-"Esteeee... Creo que se ahogó."
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El hombre que quería ser mujer
Un hombre se quejaba así:
-"Dios mío, ten compasión de mi, mira como trabajo tanto, en cambio mi mujer tan tranquila en la casa. Yo daría cualquier cosa para que hicieras un milagro y convirtieras a mi mujer en mí, y yo en mi mujer, para que la muy floja aprenda lo que es la vida de un hombre"
Dios, en su infinita misericordia, ¡ZAS! que le concede el milagro.
El primer día en la mañana, el milagro andante corre a levantar a los muchachos para que se alisten, prepara desayunos, pone una lavadora, saca del congelador la carne para el mediodía y sale disparada a la escuela con los hijos.
De vuelta pasa a la gasolinera, cambia un cheque, paga el teléfono y la luz, recoge los trajes de la tintorería, hace el súper rapidísimo ¡y ya estaba al filo de la una de la tarde!
Tendió camas, sacó la ropa húmeda y puso otra lavadora, aspiró por donde siempre anda mirando la suegra, preparó un arroz sancochado, salió disparado a la escuela, se peleó con los chicos, les dio de comer, lavó los platos, tendió la ropa húmeda en sillas porque estaba lloviendo a cántaros, miró que los niños comenzaran a hacer la tarea, planchó una ropita pendiente mientras veía algo de tele...
Y salió disparado a la cocina para preparar la cena mientras volvía a pelear con los hijos para que se bañaran a tiempo.
A las 9 de la noche estaba agotado y deseando dormir a pierna suelta, pero en la cama le esperaban más deberes...
¡EL DEBER DE ESPOSA! lo cumplió como pudo...
Al día siguiente volvió a clamar a Dios:
-"¡Señor! ¡En qué estaba pensando cuando tanto te supliqué que me cambiaras el rol! Te ruego me devuelvas a mi condición normal, ¡por favooor!"
Entonces oyó la amorosa respuesta de Dios:
-"Claro que sí, hijo mío, sólo que deberás esperar nueve meses porque anoche quedaste embarazado.. "
(Gracias Norberto !!!)
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Historias de Héroes
Durante sus batallas, Napoleón Bonaparte, siempre usaba una camisa de color rojo.
Para él era importante, porque si era herido, con su camisa roja no se notaría su sangre y sus soldados no se preocuparían y no dejarían de luchar.
Toda una prueba de honor y valor.
Doscientos años más tarde, Kirchner utiliza siempre un pantalón marrón...
(Gracias Patricio !!!)
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El idiota...
Se cuenta que en una ciudad del interior un grupo de personas se divertía con un idiota de la aldea.
Un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía de pequeñas changas y limosnas.
Diariamente ellos llamaban al idiota al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas:
Una grande de 400 reales y otra menor, de 2000 reales.
El siempre escogía la mayor y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Cierto día, uno de los miembros del grupo le llamo y le pregunto si todavía no había percibido que la moneda mayor valía menos.
-"Lo sé" - respondió, -"No soy tan bobo. Ella vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda."
Se pueden sacar varias conclusiones de esta pequeña historia.
1: Quien parece idiota, no siempre lo es.
2: ¿ Quienes eran los verdaderos idiotas de la historia?
3: Si tu fueses ambicioso, ¿acabarías cortando tu fuente de ingresos ?
La conclusión más interesante es:
La percepción de que podemos estar bien, aún cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos.
Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, pero si, lo que realmente somos.
"Es preferencia de un hombre inteligente aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente"
(Gracias Carlos !!!)
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Japonés estudioso
Es el primer día de clases en USA, y la maestra presenta a Suzuki, hijo de un empresario japonés, a los chicos de sexto grado.
La maestra les dice:
-"Empecemos repasando un poco de historia Estadounidense. ¿Quién dijo: 'Denme la libertad o denme la muerte'?"
La clase se quedó callada, excepto Suzuki que respondió:
-"Lo dijo Patrick Henry 1775."
-"¡Muy bien!, ¿Quién dijo: 'el gobierno del pueblo y para el pueblo no debe desaparecer de la faz de la tierra' ? "
De nuevo, ninguna respuesta de la clase, salvo Suzuki:
-"Abraham Lincoln, 1863."
La maestra, asombrada, les dice:
-"Chicos, debería darles vergüenza. Suzuki, que es nuevo en nuestro país, sabe más de nuestra historia que ustedes."
La maestra alcanza a escuchar un susurro:
-"¡A la mierda con los malditos japoneses!"
-"¿Quién dijo eso?", preguntó la maestra.
Nuevamente Suzuki levanta su mano y dice:
-"General Mc Arthur, 1942 y Lee Iacocca, 1982."
La clase queda muda y uno de los chicos alcanzó a decir:
-"Voy a vomitar."
La maestra trata de ver quién fue el irrespetuoso:
-"Ya está bien, ¿Quién dijo eso?"
Y Suzuki dice:
-"George Bush padre, al Primer ministro japonés, en 1991."
Uno de los alumnos, furioso, le grita desde el fondo:
-"¡Chupame ésta!"
Suzuki, casi saltando en su silla, le dice a la maestra:
-"¡Bill Clinton a Mónica Lewinsky, 1997!"
La clase entra en un estado de histeria.
La maestra se desmaya, cunde el caos y mientras los chicos se arremolinan alrededor de la desvanecida maestra, uno de ellos exclama:
-"¡Mierda, nunca vi un quilombo como éste...!"
Y Suzuki responde:
-"¡Néstor Kirchner, Mayo 2003!"
(Gracias Griselda !!!)
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El psicoanálisis en Flores (por Alejandro Dolina)
La historia del psicoanálisis en el barrio de Flores es bastante curiosa.
Quienes conocen a los Hombres Sensibles ya sospecharán que las teorías de Freud no fueron formuladas pensando en ellos.
Y aunque estos varones siempre fueron aventureros y buscadores de sueños, cuesta bastante imaginarlos en el sillón de un psicoanalista.
Sin embargo, muchos profesionales alcanzaron cierto éxito en el barrio del Ángel Gris.
Algunos fueron consultados por los Hombres Sensibles y hasta existieron escuelas y corrientes opuestas que dieron lugar a apasionantes polémicas.
El primer analista que se estableció en Flores fue -según dicen- el doctor Mauricio D. Finkel.
Los comienzos no fueron fáciles y su consultorio de la avenida Rivadavia permaneció desierto durante meses.
Los vecinos creían entender que Finkel adivinaba la suerte o tiraba las cartas o tal vez vendía rifas.
Con esa idea se presentó un día de invierno el primero de sus pacientes.
Se trataba del poeta Jorge Allen, quien buscaba consuelo a un desengaño amoroso y pensó que no estaba del todo mal intentar alguna solución mágica.
Finkel lo hizo recostar en su diván y lo invitó a hablar.
Allen le contó minuciosamente como había sido abandonado por cierta señorita de La Paternal, la forma en que sufría y otros detalles menores.
Transcurrido un buen rato, Finkel se levantó y dio por terminada la entrevista.
-"Bien" - dijo Allen -"¿.Que hago?"
-"Venga el jueves a la misma hora.."
-"¿Para qué?"
-"Vea, se trata de que usted vaya comprendiendo su propio problema. La solución la encontrara precisamente en esa misma comprensión."
Allen regresó varias veces.
Comprendió perfectamente su caso, lo cual no le sirvió de nada: la chica de La Paternal se caso con un consignatario de Alberti.
Enterado de esta tragedia, el enamorado anunció a Finkel su decisión de interrumpir el tratamiento.
-"Usted no entiende" - sentenció el analista - "El punto es ubicarlo a usted ante la realidad para que acepte y supere el dolor."
-"No deseo superar el dolor. Ya he perdido a la mujer que quería : ¿Pretende usted dejarme también sin el sufrimiento? Dígame cuanto le debo."
A pesar de este primer fracaso, Finkel hizo carrera.
Cuando los Hombres Sensibles se enteraron de la teoría del subconsciente, creyeron encontrarse ante una hermosa leyenda.
En la plaza, los Narradores de Historias sorprendían a su auditorio manifestando que todos llevabamos dentro a otro señor, que es en verdad el que domina nuestra persona.
Agregaban que este señor oculto aparecía en los peores momentos, poniendo en nuestras vidas notas de lujuria, bestialidad y grosería.
La leyenda del subconsciente se fue transformando vigorosamente y algunas de sus versiones son asombrosas.
Durante mucho tiempo se creyó en Flores que todo acto indecoroso era responsabilidad del subconsciente, quedando a salvo la inocencia de quien lo perpetrara.
Así, los guarangos de la zona justificaban sus gritos, zafadurías y provocaciones culpando al extraño que llevaban dentro.
Las personas decentes y rectas se jactaban de no tener subconsciente y muchos padres amenazaban a sus hijos con disponer la extirpación quirúrgica del intruso responsable de sus travesuras.
Manuel Mandeb afirmó una madrugada que el tenia varios subconscientes, la mayoría de los cuales estaba en contra suya.
Casi en los confines de Villa del Parque, algunos grupos de fantásticos creyeron que el subconsciente salía de su envoltura carnal en las noches de luna llena para cometer toda clase de perversidades.
Sea por el auge de esta leyenda, sea por la improbada labor de grupos de lechuguinos procedentes del centro, el caso es que el doctor Finkel y algunos otros psicoanálistas llegaron a disponer de una regular clientela.
Los Refutadores de Leyendas no se opusieron a esta actividad, pues habían oído decir que se trataba de algo científico.
También es cierto que no concurrían a los consultorios, lo cual es una lástima: no debe haber nada más apasionante que los sueños de un racionalista.
Con la aparicion de nuevos profesionales, empezaron también los diferentes enfoques, las herejías y las discusiones.
Finkel era ortodoxo: no dialogaba con sus pacientes, se ponía lejos de su vista y no les permitía que lo miraran.
Sus enemigos afirmaban que el hombre aprovechaba para dormir.
Otros aseguraban que se iba a la cocina y regresaba sobre el final de la sesión. Y no faltaban los que creían que atendía a dos o más personas al mismo tiempo, dando vueltitas de inspección entre pieza y pieza.
Otros psicoanalistas prefirieron enfrentar a sus clientes y discutir con ellos.
Una rama de la calle Bilbao se llevó esta actitud al extremo.
Asi nació la Escuela Psicoanalítica de la Mala Sangre.
Los médicos que siguieron esta novedosa técnica se propusieron reaccionar ante el relato del paciente de un modo evidente y hasta exagerado, para que el enfermo comprendiera que se lo compadecía.
Por ejemplo: si un señor contaba que su esposa lo tenia harto, el analista lloraba amargamente hasta caer en la desesperación.
Claro que esta terapia tuvo, algunas veces, consecuencias desagradables.
Asi, cuando alguien contaba que castigaba a sus hijos, no faltaba el psicólogo taura que se plantaba frente al escritorio y gritaba:
"Por que no me pegás a mi, sinvergüenza".
Las actividades de la Escuela Psicoanalítica de la Mala Sangre cesaron, más que nada, a causa de las quejas de los vecinos.
Un negocio bastante interesante fue el de los psicoanalistas a domicilio.
La idea surgió a partir de la fuerte necesidad que muchos pacientes tenían de sus analistas a toda hora.
Ciertos neuróticos pudientes pensaron que una buena solución era contratar a un psicoterapeuta de modo permanente.
Entonces se hizo bastate frecuente la costumbre de tener un analista en la casa, lo que - de paso - eliminaba la molestia de someterse a una sesión, pues no tenia mayor sentido contarle al profesional lo que este podía ver con sus propios ojos.
Lo cierto es que, en el caso de los psicoanalistas ortodoxos, su función en el domicilio del enfermo no era mucho más activa que la de un florero.
Se limitaban a recorrer las habitaciones murmurando "jem" y asintiendo con la cabeza. Muchos de ellos todavía siguen en las casas de familias adineradas, algunos como jardineros, otros como primos o entrenados.
El auge de la actividad psicoanalitica en el barrio de Flores popularizó sus técnicas más sencillas.
Cualquier modista sabía lo que era el complejo de Edipo o una neurosis obsesiva.
Los Hombres Sensibles se sintieron fascinados por el juego de la interpretación.
Para ellos no se trataba de un ejercicio científico, sino más bien artístico.
Y no les faltaba razón.
Alguien deja un paraguas olvidado en el bar La Pilarica. Interpretación: existe el deseo de volver al establecimiento.
Alguien cuenta chistes todo el tiempo. Interpretación: hay una pena oculta.
Alguien siente horror por los cuchillos. Interpretación: Hubo un accidente en la niñez.
Desde luego, los poetas del barrio acuñaron interpretaciones nuevas, muchas de ellas de alto valor literario.
Veamos:
Alguien se mete el dedo en la nariz. Interpretación: Esta buscando su alma.
Una mujer es demasiado hermosa. Interpretación: se trata del demonio.
Un hombre come terrones de azúcar. Interpretación: es tucumano.
Un hombre afila su cuchillo en el cordón de la vereda: venganza segura.
El mismo mecanismo se observo en la interpretación de los sueños.
Según los Hombres Sensibles, soñar con una mujer es amarla, soñar con zapatos negros es morirse, soñar con caerse es el cincuenta y seis.
Otra de las consecuencias de esta vocación psicológica fue el convencimiento general de que todo tiene orígenes mentales.
Así, cuando un muchacho se ensartaba un clavo en el pie, algunos médicos aplicaban la vacuna antitetánica y otros preguntaban por la relación del ensartado con sus padres.
De cualquier modo, el entusiasmo fue decayendo.
Tal vez el principal responsable fue Manuel Mandeb.
El pensador árabe empezó a desconfiar de quien trataba de abarcar el alma con menesterosas definiciones.
No le gustaba tampoco la ausencia del pecado en aquellas construcciones donde no había canallas, sino enfermos y donde los sinvergüenzas eran llamados psicóticos.
De estas inquietudes surge una obtusa monografía titulada "Locos éramos los de antes".
En realidad el trabajo consiste en la exposición de ciento nueve casos de personas que concurrieron al psicoanalista, sin curarse de nada y, lo que es peor, adquiriendo una espantosa satisfacción de si mismas.
La verdad es que el trabajo de Mandeb carece de todo rigor científico, pero consigue dejar la extraña sensación de que al psicoanálisis tampoco le sobra este rigor.
Esto es quizás falso.
Pero uno no termina de convencerse, tal es el efecto que los pensadores pasionales, como Manuel Mandeb, producen en las personas razonables.
Hoy en día, supongo yo, los grandes investigadores del alma transitaran otros caminos menos pintorescos.
Ya no parece tener mucho sentido contarle nuestras fantasías a un señor durante veinticinco años para ver si conseguimos dormir tranquilos.
Mis amigos ilustrados me cuentan que hay nuevas técnicas y que la ciencia adelanta a modo bestial.
Como quiera que sea, el sencillo propósito de esta nota ha sido llamar la atención sobres aspectos estéticos del psicoanálisis.
No importa que no sirva para nada: sus rituales, sus aristas absurdas, sus tiros en la noche, sus metáforas, su solemnidad son elementos que un verdadero artista no debería desechar jamás.
Tal vez llego tarde y todos han comprendido esto.
Quizás los terapeutas y sus pacientes no hacen mas que jugar, semana tras semana, un juego apasionante en que las fichas son sueños, ilusiones, fantasías, recuerdos, angustias, amores, desencuentros y frustraciones
Esto es casi tan bueno como curar manías persecutorias.
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