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Viernes 19 de Diciembre

 

                Fin de semana: Viernes 19 a Domingo 21 de Diciembre de 2.025

Hooolaaa samigooosss !!!

En esta edición tenemos un nuevo artículo sobre el humor, chistes de matrimonios, cosas divertidas llegadas desde las redes sociales, chistes “fuertes” casi al borde del pasto, nuevas sutilezas y unos textos de un humor ácido muy interesantes y divertidos. Y en esta época de celebraciones navideñas y de final de año, probablemente no lleguemos las próximas semanas con nuestras ediciones habituales, pero volveremos el próximo año con mucho más material. Por eso, les deseamos a todos que pasen unas excelentes fiestas en familia, unas excelentes semanas y un muy ¡Feliz año nuevo!

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

Sobre el humor. Por Santiago Varela.

Es cierto que el humor, tal como lo conocemos hoy, utiliza con frecuencia para hacernos reír imágenes y situaciones asquerosas y repulsivas.

Pero más allá del recurso que utilice, la palabra clave es: «reír».

El humor hace reír y el ser humano es el único animal que sabe –o puede– reírse.

Reírse es bueno, hasta los médicos que son gente seria lo afirman.

De tantas posibles formas de humor, una es el humor político.

Tomarse en joda a un adversario político es algo muy común en ciertos ambientes, sobre todo los más populares, los menos acartonados.

Solo hay que tener en claro que así como a nosotros nos gusta reírnos hay otros, los de cara de bragueta, que tienen una carencia total y absoluta de sentido del humor.

Estos tipos no solo no se ríen, sino que tratarían de silenciar al que tuvo la osada ocurrencia de hacer un chiste sobre ellos.

Mussolini, Hitler, Franco, Videla son ejemplos de seres a los que no les entraba el humor ni con jeringa.

Pienso que esta es una característica de las derechas, más amigas del aceite de ricino y del odio que de pasar un buen rato riéndose de algo, incluso y –sobre todo– de sí mismo.

Como dijo Horacio –no mi primo, sino el poeta romano–:

Sin amor y sin risas, nada es agradable.”

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  • Humor desde las redes sociales...

1.

Una mujer entra a una joyería, toca un anillo de diamantes y se le escapa un pedo.

Para disimular, pregunta:

-”¿Cuánto cuesta?”

Y el vendedor le dice:

-”Si tocándolo se le escapó un pedo, cuando le diga el precio se caga...”

2.

Una rubia despampanante entra a la consulta médica con una señora mayor.

El médico la ve y le dice:

-”Señorita, quítese la ropa por favor para revisarla.”

-”No, doctor, la enferma es mi madre.”

-”Ahhh, entonces solo saque la lengua señora...”

3.

¡Que bonita es la Navidad!

Hoy cuando salí de casa vi a un hombre darle su móvil, su reloj y su cartera a otro que solo tenía un cuchillo.

La Navidad es dar sin pedir a cambio.

Ya se siente el espíritu navideño.

(Gracias Iche !!!)

4.

-”Doctor, le dejé la muestra de heces en su escritorio, como me pidió.”

-”OK. ¿Le puso la etiqueta con su nombre en el tarrito?”

-”¿Qué tarrito?”

5.

-”Paco, ¿qué te pasa?”

-”Estoy preocupado, mi hijo me ha dicho que de mayor quiere ser paracaidista.”

-”¿El que se deja siempre la mochila en el colegio?”

-”Si, ese...”

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  • Casi para irse al pasto...

1.

Entra un tipo enmascarado a un banco de esperma.

Le apunta a la empleada con un revólver y le dice:

-”¡Arriba las manos!”

-”¡Pero esto es un banco de esperma!”

-”Ya lo sé... ¡Traé todos los frascos o te mato!”

La mujer trae 45 frascos y el tipo le dice:

-”Ahora te los tomas...”

La chica, temerosa, se toma lentamente todos los frascos.

Cuando termina, el tipo se saca la capucha y resultó ser el marido.

Y le dice:

-”¡Viste que no te costaba tanto!”

(Gracias Rodolfo !!!)

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  • Matrimonios y algo más...

1.

En una pequeña farmacia del pueblo entra una mujer y dice:

-”Por favor, quiero comprar arsénico.”

El farmacéutico dice:

-”¡No puedo venderle eso! ¿Cuál es su finalidad?”

-”¡Matar a mi marido!”

-”¡Mucho peor! Para ese fin no le puedo vender.”

La mujer abre su cartera y extrae una foto del marido haciendo el amor con la mujer del farmacéutico.

-”Ahhh, bueno, con receta es otra cosa...”

2.

-”Hola, amor. ¿Qué te gusta más, montaña, mar o bosque?”

-”Cualquiera vida. ¿Estás en la agencia de viajes?”

-”No, en el supermercado chino comprando desodorante para el baño...”

(Gracias Iche !!!)

3.

-”Paco.”

-”Dime, Maite.”

-”¿Por qué no me invitas esta noche a cenar, a tomar una copita, a bailar y nos lo pasamos bien?”

-”Sabes que no salgo con mujeres casadas...”

-”¡Paco, no seas tonto, soy tu esposa!”

-”Lo siento, pero no hago excepciones...”

(Gracias Patricia !!!)

4.

La mujer le dice al marido que sostiene a su pequeño bebé:

-”Mi amor, hay que cambiarlo.”

-”¿A quién?”

-”Al bebé.”

-”¿Por qué?”

-”Está todo cagado.”

-”No, pero aguanta mi amor. Ya me fijé en el paquete de pañales y decía 'hasta 12 kilos”... No creo que tenga 12 kilos de caca...”

(Gracias Daniel !!!)

5.

-”Mi amor, ahora vuelvo.”

-”¿Adónde vas?”

-”Voy a la iglesia a confesarme.”

-”¿Por qué?”

-”¿Cómo que por qué? Ya llevamos 5 años de casados.”

-”¡Pero eso no es pecado!”

-”¿No? ¿Entonces por qué me siento tan arrepentido?”

(Gracias Rodolfo !!!)

6.

La mujer le recrimina al marido:

-”¡Llevamos cuatro años de casados y a mi nunca me sacas, pero a ese perro lo sacas todos los días!”

-”¿Pero cómo iba a saber que a ti también te gusta mear en la calle?”

7.

-”Oye, Paco. Hace un mes que no hago el amor. Desde que se me rompió la muñeca.”

-”¿Cuál, la izquierda o la derecha?”

-”No, hombre, la muñeca inflable...”

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  • Sutilezas...

1.

Analogio solía ver la televisión en la cama.

Tanto lo absorbía la tele que jamás cumplía su deber de esposo.

Eso tenía insatisfecha a su mujer, que decía:

-”Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión.”

En vano lo decía; su mentecato cónyuge no despegaba los ojos del televisor.

Cansada de esa situación la señora fue a una tienda especializada en lencería erótica y le pidió a la encargada que le mostrara un negligé.

La mujer le presentó uno de encaje negro con moñitos rojos; brevísimo, vaporoso, transparente; tan sensual que habría puesto a prueba la castidad del más flagelado anacoreta.

-”No está mal”, -opinó la señora, -”Pero hágame el favor de ponerle en todo el frente botones de tamaño grande negros y rojos.”

-”¿Botones negros y rojos?”, -se asombró la empleada, -”¿Por qué?”

Respondió la señora:

-”Quiero ver si mi marido me agarra creyendo que soy el control remoto de la tele...”

2.

Doña Panoplia de Altopedo, dama de buena sociedad, fue a un restorán chino.

El dueño le informó que ese día tenían sopa de nido de golondrinas, y le explicó que esos nidos están hechos de algas, y que la saliva les sirve a las aves como pegamento.

Doña Panoplia respondió, irritada:

-”Por ningún motivo comeré algo que haya pasado por el pico de un ave. Tráigame un omelette.”

-”Señora”, -le preguntó con mucha cortesía el oriental, -”¿y no ha pensado usted por dónde pasan los huevos que ponen las gallinas?”

3.

Un curita joven sufrió un episodio serio de la afección que los franceses llaman surmenage, agotamiento por exceso de trabajo.

El médico le recomendó que pasara unos días en la playa, olvidado por completo de su ministerio.

Siguió el consejo el padrecito, y viajó a una playa remota.

En la tienda del hotel se compró una camisa floreada, estrepitosa, unas bermudas igualmente llamativas y unas sandalias a la moda.

Con ese atuendo de turista, ponderó, nadie lo reconocería.

Ocupó un camastro a la orilla del mar y pidió un coco con ginebra.

Disfrutando estaba su bebida cuando pasó una espléndida mujer en monokini, vale decir con el ebúrneo y turgente busto al descubierto.

Al pasar frente al curita le dijo con familiaridad:

-”Adiós, padre.”

El sacerdote quedó estupefacto; ¡alguien lo había reconocido!

Ese mismo día se compró una atrevida tanga y unos lentes oscuros.

Estaba en la playa cuando volvió a pasar la mujer del monokini.

-”Adiós, padre.”, -le dijo otra vez.

Ya no se pudo contener el joven clérigo.

Alcanzó a la hermosa fémina y le preguntó:

-”Perdone usted, amable y bella señorita, ¿cómo sabe que soy sacerdote?”

Respondió alegremente la muchacha:

-”¿No me reconoce, padre? ¡Soy sor Bette, la superiora del convento de la Reverberación! ¡Sufrí también un episodio de surmenage, y tenemos el mismo doctor!”

4.

Nació en la sala de partos un bebé, y al médico obstetra le llamaron la atención dos circunstancias: el recién nacido mostraba una sonrisa como de burla o ironía, y llevaba cerrado el puño de la mano derecha.

El facultativo le abrió la manita, en ella traía una píldora anticonceptiva.

5.

Dulcilí, muchacha ingenua, le dijo a Libidiano, su galanteador:

-”Nunca tendré secretos contigo. Quiero ser como un libro abierto para ti.”

-”¿De veras?”, -se entusiasmó el salaz sujeto, -”Y ¿cuándo te abres?”

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  • Cuestión de principios... (Por Fer Alvarado)

Solo había sido un pequeño bocado.

Resistirse a la dulce presencia de aquella tarta le superaba.

La belleza del chocolate derramándose por los laterales y el ligero crujido del bizcocho al ser atravesado por el cuchillo eran más que suficientes estímulos para sus sentidos.

El juramento de no probarla había quedado atrás.

-“Tienes que cocinarla y mandarla a su destino sin remitente”, -la orden de su superior había sido clara.

Igual que su insubordinación.

Siempre había sido un rebelde.

Aceptar órdenes era algo que no entraba en su plan de vida y la ausencia de un diminuto triángulo dentro de la circunferencia del pastel lo atestiguaba.

Lo poco que permanecía en sus empleos también.

Aquel trabajo sería el que menos le durara.

Menos aun que el trozo de pastel en su boca.

Desde la habitación contigua su jefe escuchó un golpe seco como el que hace un objeto contundente al caer al suelo.

Provenía de la cocina.

La curiosidad lo levantó de la silla y le envió en dirección de aquel ruido.

Encontró el mandil tirado en el suelo y un cuchillo untado en chocolate como delatores del acto de rebeldía de su empleado.

-”No puedo creerlo”, -pensó éste al verlo.

Se dirigió al escritorio, cogió lápiz, papel y pensó en cómo ofertar la vacante que acababa de quedar libre.

Debía ser más conciso en el anuncio.

De eso estaba seguro.

Para algunos, el leer: “Se busca envenenador de tartas. Único requisito: por favor, no se las coman después de embadurnalas en veneno.”, no les quedaba lo suficientemente claro.

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