Fin de semana: Viernes 12 a Domingo 14 de Diciembre de 2.025
Hooolaaa samigooosss !!!
En esta edición tenemos un artículo sobre los tipos de humor más importantes y sus características, chistes fuertes, cosas de matrimonios, más humor llegado desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos de humor muy originales y divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos que pasen todos una muy buena semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.
Los 14 tipos de humor más importantes (Por Nahum Montagud Rubio)
Dicen que reírse puede ser la mejor medicina, y tienen razón.
El humor es una extrema necesidad para el ser humano, puesto que nos permite enfrentarnos al día a día sin caer en la más aburrida de las rutinas ni tampoco la desesperación y la angustia al ver el duro y cruel mundo que nos ha tocado vivir.
Naturalmente no todos los humores son iguales.
Los hay para todos los públicos, risas aseguradas para toda la familia sin que los padres se escandalicen por alguna broma un poco subidita de tono.
En otros casos es justo lo contrario, puro sexo, pesimismo, violencia física y burla a los más crudos temas de la sociedad.
A continuación vamos a descubrir los 14 tipos de humor junto con todas sus características y algunos referentes de cada género.
Los 14 tipos de humor, y sus características
De géneros del humor los hay de todo tipo.
Hay chistes que todo el mundo puede escuchar, puesto que no contienen ninguna referencia sexual o violenta, mientras que otros son justo eso, pura sexualidad y brutalidad física.
También humor que surge a partir de la incoherencia, de la más irónica sequedad del protagonista para con su entorno, emocionalidad y personas de alrededor.
A continuación vamos a ver los 10 tipos de humores más comunes, sus características y algunos de sus referentes.
1. Humor absurdo
El humor absurdo, también conocido como surreal, tiene afinidad hacia lo que descoloca.
Utiliza todo tipo de expresiones, tanto verbales como escritas, además de representaciones que nos exponen situaciones irreales, auténticas tonterías si lo vemos desde una óptica racional.
Estas tonterías han sido premeditadas e inteligentemente pensadas.
Hacer que una tontería sea verdaderamente graciosa es todo un arte, algo que más bien pocos pueden hacer.
El humor absurdo expone circunstancias que carecen de sentido, tal y como sugiere su nombre, para las que no es posible encontrar una explicación congruente.
Este tipo de representación humorística abarca todas las ideas que se puedan encontrar en el campo de la imaginación, por lo que algunas ideas pueden llegar a ser difíciles de comprender.
Son muchísimas las animaciones, shows y comediantes que hacen uso de este tipo de humor, que bien se podría considerar el más recurrente.
Un clásico referente en este género es Monty Python, famosísimos entre los años 60 y 80.
En España tenemos a Muchachada Nui y Faemino y Cansado.
No son tampoco pocos los dibujos animados que explotan este humor, teniendo a los clásicos Looney Tunes, Ren y Stimpy, Bob Esponja, Historias Corrientes, El mundo de Gumball, El laboratorio de Dexter o Clarence.
2. Humor blanco
El humor blanco recibe este nombre porque sus referencias humorísticas son sanas, limpias y libres de cualquier crudeza o una connotación negativa tácita.
Es un tipo de humor inocente, destinado a niños y adolescentes en el que no se recurre a insultos ni tampoco se deja entrever malas intenciones.
También se le llama chiste de salón porque, al evitar los insultos y la obscenidades, podría hasta considerarse apropiado para la escuela.
Huye de la burla, la ironía y el cinismo, y deja totalmente apartados temas como el racismo o el sexismo usados como formas humorísticas de expresión.
Es de claro carácter infantil o "familiar", apropiado para cualquier ocasión y que prácticamente es imposible que ofenda a alguien, con lo cual es ideal para verlo en familia.
Entre sus más destacables referentes en el mundo hispano tenemos a los mexicanos Chespirito, Capulina y Mauricio Herrera, los españoles Gaby, Fofó y Miliki y el chileno Firulete.
También es frecuente encontrar este tipo de humor en las películas animadas para niños, protegiendo su inocencia pero sin privarles de una buena dosis de risa.
3. Humor negro
El humor negro surgió como contraposición al Romanticismo a principios del siglo XX.
Es un humor irónico, sarcástico, satírico, escéptico y que se relaciona con el humor absurdo y el grotesco.
Suele hacer comedia de ideas pesimistas, la muerte y demás temas relacionados con la tragedia humana y lo desagradable y patética que puede ser la vida.
Abarca temas oscuros, dolorosos y controversiales y está constantemente cuestionándose la fibra moral de la sociedad y la tendencia de ser políticamente correcto.
Debido a que no tiene reparos en tocar temas que no nos dejan indiferentes dentro del humor negro encontramos burlas a asuntos como la discriminación, la política, la religión, la guerra, la sexualidad y la violencia.
También puede no tener pelos en la lengua y dar sus opiniones sobre la violación, el racismo, el terrorismo, las adicciones y los trastornos mentales.
Habla de lo que la gente no quiere hablar, se burla de lo que sea.
No son pocos los que han recurrido a este tipo de humor a lo largo de la historia de la comedia.
Entre sus grandes referentes tenemos a los hermanos Marx, Charles Chaplin, Stanley Kubrick, Tim Burton y Quentin Tarantino.
En el ámbito de la animación tenemos shows para audiencias más maduras como South Park, American Dad, Padre de Familia.
En cuanto al mundo de la literatura tenemos a Roald Dahl, Anton Chekhov, Mark Twain y André Bretón.
4. Humor crudo
El humor crudo tiene como fundamento generar situaciones o circunstancias que sean vergonzosas, dolorosas, ridiculizantes y humillantes para los involucrados.
También llamado “slapstick” o comedia física está cargada de violencia corporal, real o simulada, con la cual se desea generar risas en la audiencia.
El público se ríe del dolor y la vergüenza ajena.
Es la materialización humorística de la expresión “Schadenfreude”.
Pero no solo hay violencia, sino que también podemos encontrar altas dosis de referencias sexuales explícitas, palabras obscenas y expresiones vulgares.
La crueldad y las personas lastimadas son un tópico extremadamente recurrente en este tipo de humor, un humor que solo puede ser disfrutado de forma visual dada su naturaleza física.
Entre los shows en los que podemos ver este tipo de humor tenemos a “Los tres chiflados”, todo un clásico en el género.
En tiempos más recientes tenemos a “Jackass” y “Los Dudesons” en los que podemos encontrar escenas altamente peligrosas, donde alguien acaba resultando herido, a veces gravemente.
5. Humor seco
El humor seco, llamado también “deadpan”, expone algo gracioso sin recurrir para nada al lenguaje corporal, de ahí lo de seco.
El comediante no expresa emociones y su mensaje tiene un tono monótono y constante.
Es serio, informal y natural al mismo tiempo.
Puede caracterizarse también por un cierto aire de ingenuidad y poca atención a los hechos que lo rodean, mostrando una tranquilidad e inmutabilidad tan inalterables que no se puede evitar reírse de ello viendo como de incoherente es la situación en sí misma.
Entre los ejemplos más claros de humor seco tenemos a figuras como Eugenio, Bill Murray, Zach Galifianakis, Leslie Nielsen, Tommy Lee Jones, Cacho Garay, Ricardo Quevedo y otros muchos más.
Incluso, de cierta manera, el personaje de Mr. Bean se puede considerar con cierto aire de humor seco en algunos episodios, sobre todo cuando no se entera de lo que sucede a su alrededor.
6. Humor grotesco
El origen etimológico de la palabra “grotesco” procede del vocablo italiano “grotta”, refiriéndose a la alteración de lo que tradicionalmente es estético o proporcionado.
Así pues, el humor grotesco viene a referirse a un tipo de comedia relacionado con lo extraño, ridículo, excéntrico, fantástico e irracional.
Se mezcla el horror, la animalización, la burla y la indiferencia.
Es un humor culto, en el sentido de que está muy relacionado con las artes como la literatura, la pintura y la escultura.
Los dibujos animados suelen ser un claro ejemplo de llevar al extremo las proporciones y jugar con las ideas de lo que es bello y mezclarlo con lo feo y horripilante, ya sea aplicado a las cosas como a las personas.
Se hace de la incongruencia un elemento cómico.
Como lo bello y lo feo se mezclan de múltiples formas palabras como “decadencia”, “monstruosidad” y, por supuesto, “deformación” no pueden omitirse a la hora de describir este tipo de humor, especialmente cuando se expone pictóricamente.
Lo grotesco nos provoca todo tipo de emociones, entre ellas el disgusto, la ansiedad, el miedo y el asco.
7. Humor satírico
Con el humor satírico lo que se pretende es hacer una crítica y denunciar algún tipo de injusticia por medio de la comedia.
Tiende a enseñarnos algún valor, siendo moralizante y utilizando el ridículo para evidenciar que hay defectos y problemas en una sociedad o en la humanidad en su máxima extensión.
Se recurre a recursos burlescos y graciosos dentro de sus distintas formas de expresión, en especial dentro de la literatura y la dramaturgia.
Son varios los géneros literarios que exponen un humor satírico.
Por mencionar solo unos cuantos podemos encontrar la tragedia grotesca, el esperpento, la fábula, la novela picaresca y las publicaciones gráficas.
También es común encontrar sátira en carteles, programas de televisión y películas que usan las situaciones cómicas como un medio para hacer crítica social y esperar que la situación cambie.
8. Humor sarcástico
Etimológicamente hablando, la palabra “sarcástico” proviene del griego “sarkazéin” que significa “mordedura de labios” puesto que es como que es como que efectivamente nos mordemos los labios, sin decir las cosas claras y de forma explícita pero usando inteligentes comentarios en su lugar, aparentemente contrarios.
Hace uso de la crueldad, el sadismo y la mordacidad para obtener el efecto deseado.
Suele ser muy recurrente en la parodia, transformando una situación seria a una más familiar.
Su fundamento es la desvalorización o degradación de aquello que es objeto de su burla.
Este desprecio intencionado se convierte en algo gracioso por medio de ridiculizar de quien se ríe, diciéndole algo que es justo lo contrario a lo que se siente y piensa.
Es justo este contraste de ideas y valores que da lugar a una situación cómica, o al menos en aquellos que saben “pillar” el verdadero mensaje.
La gracia está en identificar el sentido contrario a lo literalmente dicho.
9. Humor verde
El humor verde es el humor del sexo tanto explícito como implícito.
Su contenido es de clara naturaleza vulgar, con una subida de tono y un mal gusto en ocasiones que es inevitable reírse mientras se siente vergüenza.
Naturalmente, es un humor que solo es apto para adultos, aunque es universal y puede ser entendido por cualquier cultura y clase social puesto que no hace falta ser muy inteligente para entender los chistes de penes, vaginas, tetas y culos.
10. Humor hacker
El humor hacker se deriva de la cultura informática y hace referencia a un tipo de humor que surge de aquellos expertos que dominan el vocabulario de la programación.
Suelen ser parodias elaboradas que están relacionadas con documentos, códigos, lenguajes de programación y archivos, todo tipo de aspecto del mundo cibernético.
De hecho, una de las formas más comunes de manifestar esta clase de humor lo tenemos en los RFC, peticiones de comentarios que describen los protocolos estándar de Internet.
Estos RFC tienen un lenguaje formal pero que los humoristas hackers lo manipulan de forma muy graciosa, a modo de bromas internas hechas en el código del programa o el documento, que solo podrán entender otros conocedores de lenguajes de programación.
Clasificación psicológica
Después de ver los tipos de humor en función de sus características en sí mismas pasamos a ver una clasificación más psicológica.
El humor puede tener distintas facetas, utilidades y, también, puede ser más dañino en función del uso y la intencionalidad con los que sean producido.
Todo el mundo tiene un sentido del humor en mayor o menor medida, lo que varía significativamente es lo de si es realmente gracioso, apropiado y tiene algún beneficio social real.
A continuación veremos los humores siguiendo una clasificación psicológica.
1. Humor conectivo
Es un humor de clara intencionalidad social, que se hace porque tiene gracia para la mayoría que se puede identificar con él.
Se utilizan acciones y situaciones de la vida cotidiana, que resultan graciosas para todo el mundo, generando un sentido de felicidad, bienestar y mayor idea de pertenecer a un grupo.
2. Humor agresivo
Se usan insultos o vejaciones contra otras personas, siendo solo “cómodo” para una parte de la audiencia.
Puede que sea gracioso para algunos ver cómo se abusa, amenaza y lastima a otras personas, mientras que las víctimas pueden llegar a tener miedo.
3. Humor reafirmante
Es el humor que hacemos para intentar sacarle algo bueno a una situación adversa.
Surge de la necesidad de reírse de uno mismo sanamente, siendo reflexivo acerca los errores e infortunios que uno puede tener pero que de ellos se puede aprender.
4. Humor autodestructivo
Este es el humor que hacemos de nosotros mismos pero a diferencia del reafirmante el autodestructivo adquiere una función como autocastigo.
Se hace uso de la agresividad o la lástima hacia uno mismo.
Algunos pueden considerarla una forma humorística sana, pero también puede ser una forma de defensa indirecta contra los abusadores o un signo de depresión y falta de autoestima.
Humor desde las redes sociales...
1.
El pesimista ve un túnel oscuro.
El optimista ve la luz al final del túnel.
El realista ve que se aproxima un tren.
El maquinista ve a tres pelotudos en la vía.
2.
-”Doctor, ¿cómo sigue mi suegra?”
-”Prepárese para lo peor...”
-”¡No joda! ¿Ya la va a dar de alta?”
(Gracias Iche !!!)
3.
La mujer le muestra al marido una foto que este recibió en su celular:
-”¿Qué significa que esta chica te mande una foto en tanga?”
-”Es que ella vende tangas y yo te iba a comprar una...”
-”Ajá, y mirá, acá está SIN tanga... ¡Qué significa!”
-”Ah, que ya vendió...”
(Gracias Gustavo !!!)
4.
Vodka + hielo: jodés el riñón.
Ron + hielo: jodés el cerebro.
Whisky + hielo: josés la presión.
Vino + hielo: jodés el hígado.
¡Qué hijo de puta el hielo!
Y tan inofensivo que parece...
5.
Cuando nací, ser gay estaba prohibido.
Luego, fue aceptado pero escondido.
Después, aceptado y abierto.
Hoy es un orgullo.
Lo único que espero es morir antes de que sea obligatorio...
(Gracias Jorge !!!)
6.
Cuando vayas a comprar leche a la tienda siempre llévate la primera o la segunda.
Porque la tercera es la vencida.
Sígueme para más consejos.
(Gracias Susana !!!)
7.
-”¿Qué te dijo el médico?”
-”Que tengo sonrisa simpática y que sea feliz.”
-”¡Lee bien! Dice: cirrosis hépatica y sífilis...”
Casi para irse al pasto...
1.
-”Mi hermano tenía la costumbre de sacar el brazo por la ventanilla del coche.”
-”¿Quién, el mayor?”
-”No, el manco...”
(Gracias Iche !!!)
2.
Una señora se despierta luego de su operación de rejuvenecimiento vaginal y ve 2 terribles ramos de flores y pregunta muy contenta:
-”¡Qué lindos ramos, quién los envió?”
El médico le contesta:
-”Uno su marido, dice que quedó muy linda con la operación.”
-”¿Y el otro?”
-”Ah, el quemado del quinto piso, dice que gracias por las orejas...”
Matrimonios y algo más...
1.
-”Cariño, ¿por qué no me avisas cuando tienes un orgasmo?”
-”Porque tu no quieres que te llame al trabajo...”
2.
Mi esposa dice que si volviera a nacer se volvería a casar conmigo.
No entiendo por qué tanto odio.
¿Qué le he hecho yo a esta mujer?
3.
La nuera llama a la suegra:
-”Querida suegra, ¿me puede decir quién debe limpiar al niño cuando se caga? ¿El papá o la mamá?”
-”¡Pues siempre la mamá, mi querida!”
-”Entonces, por favor, venga urgente que su hijo está borracho y cagado...”
(Gracias Iche !!!)
4.
La mujer le dice al marido que sostiene a su pequeño bebé:
-”Mi amor, hay que cambiarlo.”
-”¿A quién?”
-”Al bebé.”
-”¿Por qué?”
-”Está todo cagado.”
-”No, pero aguanta mi amor. Ya me fijé en el paquete de pañales y decía 'hasta 12 kilos'... No creo que tenga 12 kilos de caca...”
(Gracias Daniel !!!)
5.
Don Ultimiano iba a pasar a mejor vida.
En torno de su lecho se habían congregado su esposa y sus siete hijos, varones todos ellos.
Seis eran gallardos, majos, de gentil porte y apostura.
El menor, en cambio, era feúco, escuchimizado, cuculmeque.
Con el escaso aliento vital que le quedaba don Ultimiano les pidió a sus hijos que lo dejaran a solas con su esposa, y seguidamente se dirigió a ella en términos solemnes.
-”Gargarola”, -le dijo, -”Estoy pisando ya los umbrales de la eternidad, que dura mucho. No quiero dejar este mundo tan lleno de ingratitud y decepciones sin hacerte una pregunta acerca de algo que me ha turbado todos estos años. Respóndeme con sinceridad y sin mentira; el menor de nuestros hijos, tan diferente a los demás, ¿es mío? ¿No es por acaso fruto de algún amor adulterino tuyo, de una infidelidad culpable con la cual hayas maculado la fe que me juraste al pie del ara el día de nuestro desposorio?”
-”¡Ay, mi amor!”, -se preocupó la esposa, -”¿Me estás preguntando si nuestro menor hijo es tuyo?”
-”Eso quiero saber”, -respondió con voz feble el lacerado, -”Por favor, dime la verdad, pues abrigo recelos, dudas y sospechas de que yo sea el padre de ese hijo, tan distinto de los otros.”
Entonces fue ella la que asumió un tono de solemnidad.
A la grave intimación de su esposo respondió usando los siguientes conceptos, que transcribo sin cambiar punto ni coma, en mi calidad de mero relator.
Dijo doña Gargarola:
-”Te juro por lo más sagrado; por la memoria de mis padres; por el amor que siento por mis hijos; por el milagroso escapulario de la Cofradía de la Reverberación, y por los héroes de la Patria; por todo eso te juro que nuestro hijo menor es tuyo. Si miento caigan sobre mí todos los castigos del Cielo y de la Tierra, con las demás penas y condenaciones que haya en ambos mundos.”
-”¡Gracias, esposa!”, -alcanzó a musitar don Ultimiano, -”¡Con eso que me has dicho puedo ya irme en santa paz!”
En efecto, uniendo la acción a la palabra el pobre señor entregó el alma a quien se la había dado, y salió tranquilo y sosegado de este mundo pecador.
Doña Gargarola se cercioró bien del óbito de su marido y luego exclamó muy aliviada:
-”¡Uf! ¡Qué bueno que no preguntó por los otros seis!”
Sutilezas...
1.
Don Gerontino, señor de edad más que madura, vivía en una casa de reposo de la que también era huésped doña Pasita, anciana como él.
Entre los dos había surgido una buena amistad que poco a poco se convirtió en profundo afecto.
Ya se sabe que el amor protege contra la edad, pero la edad no protege contra el amor.
Una tarde en que los dos charlaban en el portalillo del jardín don Gerontino se arrodilló de súbito ante doña Pasita y le dijo estas palabras al tiempo que le ofrecía un ramillete de aromadas flores:
-”Amiga mía, quiero hacerle dos preguntas.”
-”Dígame, querido amigo”, -se azaró ella.
Así, arrodillado, declaró el provecto señor:
-”He encontrado en usted, Pasita, una amable y muy grata compañía, y pienso que podemos llegar juntos al final del camino. En el crepúsculo de la existencia, cara amiga, es bueno tener a nuestro lado a alguien que nos escuche y nos comprenda. Pienso que usted y yo, Pasita, somos almas gemelas, y que la vida nos ofrece todavía la bella oportunidad de ir mano con mano y corazón con corazón, y disfrutar en armonía y sosiego los días que nos queden de existencia. Dígame, Pasita, ¿quiere usted casarse conmigo?”
-”¡Desde luego que sí, querido amigo!”, -respondió ella, emocionada, -”¡Acepto con alegría su proposición!”
-”¡Gracias, muchas gracias!”, -exclamó don Gerontino igualmente conmovido, -”¡Al concederme su mano me ha hecho usted el hombre más feliz del mundo!”
Habló doña Pasita:
-”Pero me dijo usted, querido amigo, que deseaba hacerme dos preguntas. ¿Cuál es la otra?”
Con feble voz respondió el arrodillado caballero:
-”¿Podría usted ayudarme a que me levante?”
2.
Una curvilínea rubia fue a comprar un automóvil, e insistió en que fuera convertible.
-”¿Por qué?”, -le preguntó el hombre de la agencia.
Explicó la escultural mujer:
-”Porque en ciertas ocasiones necesito más espacio para las piernas...”
3.
La víspera de su boda le sucedió a aquel chico un insólito accidente: una taza de agua hirviendo le cayó en la entrepierna, y la parte que más iba a necesitar en la luna de miel sufrió leves quemaduras.
El médico le aplicó un ungüento ahí; le puso unas gasas, y luego le improvisó una especie de huacal con tablitas, para que no sufriera rozaduras.
Con esa protección llegó el galán a la noche de bodas.
Al empezar la ocasión le dijo su novia con solemne voz:
-”Quiero que sepas, Leovigildo, que soy virgen.”
-”Yo también”, -replicó él, -”Mira, todavía la traigo en el empaque original...”
4.
Afrodisio Pitongo le dijo a un amigo:
-”Estoy organizando una orgía en mi departamento. ¿Te gustaría participar?”
-”Me interesa”, -respondió el otro, -”¿Cuántos vamos a ser?”
Responde el tal Pitongo:
-”Si traes a tu mujer seremos tres.”
5.
Don Chinguetas leyó –y vio– el Kama Sutra, y se aprendió muy bien la posición erótica llamada “flor de loto”.
Esa noche, al ir a la cama, le dijo a doña Macalota, su mujer:
-”Te voy a hacer la mujer más feliz del mundo.”
-”Gracias”, -respondió ella, -”Aunque debo confesarte que cuando te vayas de la casa quizá al principio te extrañaré un poco...”
Descansa En Paz... (Por Fer Alvarado)
Dormir, lo que se dice dormir, apenas dormía.
Llevaba meses con problemas de sueño, si no años.
El concepto de tiempo se había difuminado a partir de la tercera semana de insomnio.
Cada noche me tumbaba en la cama y las horas pasaban, una detrás de otra, como en un desfile interminable.
Cuando la conciencia pesa el sueño se aligera.
Es una curiosa ecuación.
Al revés de cómo debería ser.
Igual que todo en la vida.
Con el paso de los meses me aficioné a la lectura.
Pensaba que así podría vencer al insomnio.
Me equivoqué.
Pronto la biblioteca de mi ciudad quedó pequeña; la de la ciudad de al lado, también.
Así pasé a leer cualquier cosa que tuviera letras, no importaba si era literatura o no.
Devoré libros en internet, artículos, reportajes, ingredientes del champú, prospectos de medicamentos…
Hasta me enganché a revisar el diccionario una vez por semana.
Mejoré mi léxico y me retórica, eso no puedo negarlo.
Aprendí palabras que creía extintas y otras tan enrevesadas que, al pronunciarlas, tenía miedo de convocar a algún ente cósmico.
Me culturicé mucho, descansé poco.
Una noche, de madrugada, me topé con el anuncio que cambiaría mi vida.
Había navegado tanto por internet que le había dado la vuelta al cuentakilómetros de los megabytes.
Y, de repente, allí estaba, frente a mí, con sus letras retorcidas y puntiagudas: “Hotel Claveria. Venga y disfrute del sueño eterno”.
No pude resistirme.
Sonaba demasiado bien y llamé.
Tuve suerte, por una vez en mi vida, quedaban plazas para aquella misma noche y reservé.
El lugar estaba a las afueras de la ciudad, como todos los hoteles.
Tuve que conducir hasta que el intenso tráfico que ocupaba la periferia quedó atrás, como una mera anécdota.
Al principio me costó ver el edificio principal.
Era pequeño, de una o dos plantas y oscuro, de dos o tres colores, todos cercanos al negro.
El terreno que lo envolvía, sin embargo, era enorme: kilómetros y kilómetros de jardines y bosques se perdían en el horizonte entre colinas, entre ríos, entre un Sol que se despedía a cámara lenta del día.
Era un espacio enorme.
Un espacio eterno.
Toqué el timbre que había en el recibidor y no emitió ningún sonido.
Un lobo aulló como si hubiera sido el único capaz de escucharlo.
Apreté de nuevo el timbre, volvió a aullar.
Lo hice en una tercera ocasión y, esta vez, gruñó.
No le gustaban los bises de los conciertos.
Normal, de todo se cansa uno.
El recepcionista que me atendió fue amable, no sonreía absolutamente nada, hasta el punto de que parecía que se había tragado la risa para desayunar, pero, aún así, amable.
No siempre es necesario reír para ser simpático.
Sacó un mapa y lo puso encima de una mesa, después sacó un dedo a pasear y lo deslizó sobre la superficie.
La escala del mapa era de 1 cm = tres días y medio a caballo veloz, muy veloz.
Me dio vértigo pensar en las distancias.
Me da miedo el espacio y, sobre todo, el tiempo.
El recepcionista, ajeno a mis traumas sin gestionar me preguntó en qué lugar quería dormir y qué opciones quería.
Seguía con su no sonrisa y cada vez me caía mejor.
Era directo, no decía frases al por mayor y se limitaba a hacer su trabajo.
Un buen trabajador.
Me volví hacia el mapa y tragué saliva.
No quería volver a marearme ante tanto terreno abierto, sin muros, sin wifi, sin nada para leer…
Un infierno o un paraíso según se mirase.
Levanté la mano y señalé un punto junto al río.
Ni muy lejos, mi muy cerca.
Lo justo para pasear e intentar cansarme.
Así podría animar al sueño a que me atrapase.
La habitación que había elegido era la más pequeña.
Por suerte, no tendría vecinos alrededor, no me apetecía charlar ni ese día, ni casi nunca.
-”Todo está listo”, -me dijo, -”Solo tiene que llegar hasta allí y podrá descansar, por siempre.”
Me hizo gracia su teatralidad.
Si no era capaz de dormir ni un par de horas seguidas como lo iba a hacer por siempre.
Salí y me dirigí a mi plaza.
Tenía miedo de que algún lobo decidiera acercarse a darme las buenas noches y aceleré el paso.
La rama de un árbol me dio una palmada en el hombro al pasar y yo le devolví el saludo con un grito.
Me giré de un salto.
El árbol estaba quieto, inmóvil, ni siquiera se le movía ni una hoja.
Era imposible que se hubiera movido.
Le pedí perdón, hice una reverencia y continué mi camino.
Tras dejarlo atrás no tardé en llegar a mi destino.
Estaba más cerca de lo que pensaba.
Se escuchaba el gorgoteo del agua deslizándose colina abajo.
Solo tuve que seguirlo.
Allí me esperaba un señor vestido de negro, con sombrero de copa, negro y chaqueta, como no, negra.
A sus pies había un agujero en la tierra.
Con la mano me invitó a pasar, o, más bien, descender.
Salté al agujero.
Dentro había un ataúd abierto y me tumbé.
Puse las manos en cruz, estiré las piernas y cerré los ojos.
El señor del sombrero puso la tapa, la cerró y comenzó a echar tierra encima.
Escuché las paladas una a una caer sobre mí, enterrándome.
Cada puñado de tierra que me cubría marcaba los latidos de mi corazón…
Pum, pum, pum, pum…
Los sonidos eran cada vez más huecos, cada vez más lejanos.
El goteo de paladas se detuvo.
Estaba rodeado de tierra y, a la vez, nunca había estado más lejos de ella.
Escuchaba el río bramar, los pájaros componer canciones sin estilo definido y al viento soplar con fuerza, desde la lejanía, como si estuvieran metidos en una caja.
Solo que el que estaba encerrado, era yo.
Acompasé la respiración con los ruidos que me llegaban del mundo.
Me sintonicé con él, con su sonido.
El aire era escaso, pero limpio.
Olía a mojado.
A tierra mojada.
Mis pulsaciones bajaron y, antes de darme cuenta, estaba profundamente dormido.
Un ruido me despertó.
Abrí los ojos.
No sabía cuánto tiempo había pasado.
Estaba somnoliento, desorientado y en silencio.
No tenía ni idea de dónde me encontraba.
Hacía frío, mucho frío.
No sentía la tierra mojada, ni el río, ni a los pájaros.
De repente, un túnel se abrió ante mí y, tras él, luz, mucha luz.
Tanta que me era imposible cerrar los párpados.
Vi algo moverse, una sombra que se movía despacio, como si no se atreviera a molestarme.
A su lado apareció otra; ambas me resultaron familiares.
Estaba seguro de que los conocía, de que habíamos conversado, de que nos llevábamos bien, pero no veía sus rostros, ni sus facciones, solo luz.
Hablaron y, por fin, me di cuenta de dónde estaba en realidad:
-”Buenos días, señor. ¿Ha disfrutado de su sueño eterno?”
El hombre del sombrero y el recepcionista estaban sobre mi tumba y, cada uno con una pala en la mano, acababan de desenterrarme.
-”Si lo desea, mañana podemos reservarle el mismo nicho, solo para usted. Tenemos ofertas para enterrados habituales.”
Me limpié la tierra del traje y me incorporé sobre el ataúd.
No sabía si iba a volver o no, así que no contesté.
Demasiada tierra, demasiados lobos, poco oxígeno.
El recepcionista me tendió la mano para ayudarme a salir y seguía sin sonreír, como siempre.
A su lado, su compañero, que tampoco dominaba el arte del reír, colocaba una lápida al lado de mi tumba.
Lo de desenterrar se les daba de maravilla.
Tenían experiencia.
Yo saliendo de féretros no tanta, así que trastabillé con el borde de la caja, caí y me quedé frente a frente con mi lápida.
Tenía una inscripción.
Al leerla, sonreí yo por los tres:
“Aquí yació alguien que, por una noche, pudo descansar en paz.”
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