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Viernes 12 de Septiembre

 

                Fin de semana: Viernes 12 a Domingo 14 de Septiembre de 2.025

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos la segunda parte del artículo que comenzamos a publicar la semana pasada sobre el sentido del humor en la gente mayor, chistes breves y variados, humor recibido desde las redes sociales, más sutilezas y unos textos humorísticos muy divertidos. Esperamos que sean del gusto de todos, y les deseamos a todos que tengan una buena semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

El sentido del humor, una necesidad vital también para la gente mayor (Por Enric Benavent)

(2da. parte)

El sentido del humor, la risa y la comicidad

Hay una cierta tendencia a identificar el humor con la risa, es habitual verlo en escritos procedentes del ámbito anglosajón o norteamericano.

Ciertamente la carcajada es una consecuencia del sentido del humor, y de la comicidad.

Pero reducir el humor a la carcajada es una simplificación que resta gran parte de su potencial.

Una persona puede tener mucho sentido del humor y eso no quiere decir que siempre nos tenga que provocar risa.

Esta asociación ha perjudicado a muchos payasos y humoristas que han creído que, si no hacían reír, ya no cumplían su objetivo y, por lo tanto, han optado por hacer reír a toda costa, pervirtiendo, en muchos casos, el sentido del humor.

Los buenos cómicos no sólo hacen reír, sino que hacen sonreír, hacen pensar, ayudan a mirar las cosas de otra manera, remueven algún sentimiento y, paradójicamente, un buen cómico (como Charles Chaplin) puede llegar a arrancar una lágrima de ternura.

El sentido del humor, tal como lo define Garanto, es un estado de ánimo más o menos persistente que capacita al individuo para que, tomando la distancia conveniente, pueda relativizar críticamente toda clase de experiencias afectivas que se polaricen, ya sea hacia situaciones eufóricas o bien depresivas.

Estamos hablando, pues, de una manera de enfocar y de tomarse la vida, de un estado de ánimo que afecta a todo el mundo y que pide un cierto punto de madurez personal.

El sentido del humor se agudiza y se purifica con los años.

Por eso es muy adecuado plantearse una intervención con gente mayor que incorpore elementos propios del sentido del humor.

La risa es una respuesta fisiológica que puede ser provocada por estímulos puramente físicos, como las cosquillas o la inhalación de óxido nitroso (gas hilarante), o como síntoma de algunas enfermedades como el Alzheimer o la esclerosis múltiple.

Démonos cuenta de una paradoja: ¿cómo es posible que provoquen la misma reacción unas cosquillas que un refinado chiste sobre el Papa?

En la carcajada se esconde algo misterioso, algo que liga la pura animalidad con lo más sublime de la condición humana.

Según Plessner, podríamos decir que en la carcajada (y también en el llanto) descubrimos la difícil relación entre el cuerpo y el espíritu.

Por una parte, cuando el hombre estalla de risa pierde el control de su cuerpo, pero por otra, conserva la intencionalidad; no es su cuerpo quien ríe (o llora), sino él mismo.

Sin embargo, lo que nos ocupa no es la risa reactiva, la risa como puro movimiento reflejo, sino la risa cómica.

La experiencia de la comicidad es la que nos puede dar elementos interesantes a tener en cuenta en la intervención educativa.

Tal como dice Baiget, utilizando elementos cómicos podemos ayudar a un cambio de actitud, a un desbloqueo, a dar una nueva visión del problema que puede ser muy beneficiosa en nuestra intervención.

Todo eso sucede porque la comicidad es la capacidad que tenemos los humanos de mirar la vida de otra manera.

La capacidad de captar la incongruencia, de ver orden en el desorden, de pensar con criterios divergentes, aceptar otras lógicas.

La comicidad incluye la burrada y la tontería.

La experiencia cómica tiene su lógica, sus reglas, sus rituales.

Es un ámbito de significación especial en el cual hay que entrar (eso es lo mismo que nos pasa cuando vamos al teatro: en un momento dado entramos en un ámbito de significación que tiene una lógica diferente de la realidad primordial, igual que cuando unos niños hacen juego simbólico).

Una situación cómica fuera de su contexto normalmente no es adecuada.

Por eso tenemos estrategias comunicativas que nos dan a entender que estamos en situación cómica o que no lo estamos.

Es muy importante tener este aspecto en consideración cuando queremos utilizar el humor como estrategia de intervención.

(Continuará...)

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  • Humor desde las redes sociales...

1.

La mujer se acerca al marido, muy sensual, y le dice:

-”Cariño, hoy te voy a hacer el hombre más feliz del mundo.”

-”¿En serio?”

-”¡En serio!”

Y el tipo responde:

-”Te voy a echar mucho de menos...”

-”¿Cómo que me vas a echar de menos?”

-”¿No te vas?”

2.

-”Mis deudas en el banco ya están dando sus frutos.”

-”¿Tus deudas dan frutos?”

-”Hoy me llamaron para decirme que tengo una mora...”

(Gracias Gustavo !!!)

3.

Si la persona que amas tiembla cuando la abrazas...

Si sientes sus labios ardientes como las brasas...

Si percibes que se agita al respirar...

Si hay en sus ojos un brillo especial...

Hazle un caldo, tiene gripe.

4.

Dicen que cada trago de alcohol nos resta 10 minutos de vida.

Hice el cálculo, y fallecí en 1856...

5.

-”Me cuesta mucho dar el primer paso.”

-”Ah, ¿sos tímido?”

-”No, soy rengo.”

6.

La cirugía de las hemorroides es la única operación que, si queda como el culo, está perfecto.

(Gracias Iche !!!)

7.

El mundo se divide en 2:

De un lado, los inteligentes.

Y del mismo lado, los pelotudos que no entendieron que van del otro lado...

(Gracias Esther !!!)

8.

-”Ayer tome una cena ovípara.”

-”¿Sera opípara?”

-”No, es que me costó un huevo.”

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  • Sabias palabras...

Un joven monje se acerca preocupado a su maestro y le dice:

-”Maestro, llevo un año en este sagrado monasterio practicando día y noche y aún siento que no he aprendido nada, ¿porque? ¿porque?”

El maestro acaricia su larga barba, mira el horizonte y responde con voz solemne:

-”Pequeño saltamontes, dime, ¿has contemplado el instante en el que el sol besa la montaña y el cielo se tiñe de gris?

-”Si maestro.”

-”¿Has visto cómo la Luna silenciosa reclama su trono y hace que el sol se retire humildemente?”

-”Si maestro.”

-”¿Has observado al río danzar entre las rocas cantando su canción eterna mientras el viento acaricia su superficie?”

-”Por supuesto que sí, maestro.”

-”Y por último, pequeño saltamontes, ¿has sentido como las gaviotas cortan el aire libres, sin cadenas, siguiendo solo el llamado del cielo?”

-”Claro que sí, maestro.”

El maestro Shin Shou cierra los ojos, respira hondo y dice con toda sabiduría:

-”Exactamente, por perder el tiempo mirando todas esas pendejadas es que no aprendes nada, idiota...”

(Gracias Rodolfo !!!)

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  • Variedades...

1.

Un tipo reza a Dios en la Iglesia:

-”¿Dios?”

-”Si.”

-”¿Puedo preguntarte algo?”

-”Por supuesto.”

-”¿Qué es para ti un millón de años?”

-”Un segundo.”

-”¿Y un millón de Euros?”

-”Un centimo.”

-”Dios... ¿Podrías darme un céntimo?”

-”Espera un segundo.”

2.

Va un tipo al médico y le dice:

-”Doctor, tengo un problema, me tiro pedos pero no tienen olor.”

El médico le dice:

-”A ver, tírese uno.”

-”Prrrrpppp...”

Y el médico dice:

-”Hay que operarlo.”

-”¿Del culo?”

-”¡No, de la nariz desgraciado!”

3.

El tango siempre está presente en la vida sexual de un hombre:

A los 15 años: “Mano a mano.”

A los 25: “Guapo y varón.”

A los 35: “Canchero.”

A los 45: “Qué me van a hablar de amor.”

A los 55: “Uno.”

A los 65: “Cuando me entres a fallar.”

A los 75: “Enfundá la mandolina.”

A los 85: “Nostalgias.”

(Gracias Iche !!!)

4.

El sexo visto por diferentes profesionales:

Un político: Es algo muy bueno, porque permite el goce de todos los participantes... ¡Muy democrático!

Un constructor: Es una construcción errónea, ya que tiene la sala de fiestas justo al lado de los servicios.

Un economista: No es una inversión rentable, pues casi siempre se 'mete' más de lo que se 'saca'.

Un matemático: Es una ecuación. Se eleva el miembro a la máxima potencia, se introduce entre paréntesis, se saca factor común y luego se reduce a la mínima expresión.

5.

Dos tipos se encuentra y uno le dice a otro:

-”¡No puedo más! ¡Estoy desquiciado!”

-”¿Y eso?”

-”Que mi mujer se ha acostado con todo el edificio.”

-”Bueno, ya será para menos, no habrá sido con todos, todos.”

-”Con todos menos con el portero.”

-”¿Ves? anímate, que podia ser peor.”

-”Es que el portero es eléctrico.”

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  • El dilema de ser hombre.

Si pones a una mujer en un pedestal y la proteges de todos los males, eres un cerdo machista.

Si te quedas en casa y haces el trabajo del hogar, eres un pollerudo.

Si trabajas demasiado, no tienes tiempo para ella.

Si trabajas poco, eres un vago y un inútil.

Si le dices lo bonita que está, es acoso sexual.

Si no se lo dices, es la típica indiferencia machista.

Si lloras, eres un flojo.

Y si no lo haces eres un imbécil insensible.

Si le regalas flores, es que buscas algo.

Si no se las regalas, se te olvidan los detalles.

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  • Sutilezas...

1.

Aquel señor fue con el doctor Ken Hosanna y le dijo que sufría una ansiedad continua, una especie de angustia o desasosiego que lo turbaba todo el día y no lo dejaba dormir en la noche.

Le preguntó el facultativo:

-”¿Es usted casado?”

-”Sí doctor”, -respondió el hombre.

-”Mire”, -le dijo el médico, -”A veces yo mismo sufro esa intensa sensación de inquietud. Cuando tal sentimiento me acomete le hago el amor a mi mujer, y eso me calma.”

Al día siguiente el paciente regresó.

Con una sonrisa le preguntó el doctor Hosanna:

-”¿Dio resultado el tratamiento?”

-”Maravilloso, doctor”, -respondió el tipo, -”Ahora me siento completamente tranquilo. Dígame cuánto le debo. A su esposa ya le pagué...”

2.

Tres ancianitas fueron al súper.

La primera vio los pepinos, y le parecieron demasiado pequeños.

Dijo que en otra tienda los vendían más grandes, y señaló con las manos el tamaño.

La segunda declaró que en una granja cercana podían conseguirse aún mayores, y también señaló la medida con las manos.

La tercera, que era bastante dura de oído, dijo:

-”No puedo oír lo que dicen, pero ya sé de quién se están acordando...”

3.

La señorita Peripalda le comentó al Padre Arsilio:

-”Señor cura: la alfombra de su iglesia está ya muy raída. Hay que comprar una nueva.”

Respondió el buen sacerdote:

-”Hija: tienes ya cerca de 30 años trabajando en la parroquia. No digas: ‘su iglesia’. Di: ‘nuestra iglesia’...”

Días después la piadosa catequista le dijo al párroco:

-”Señor cura: el pasto de su... quiero decir de nuestro jardín ya está muy grande. Hay que podarlo.”

Sucedió que don Arsilio extravió su reloj, y le pidió a la señorita Peripalda que se lo buscara.

Estaba el Padre con las socias de la Congregación de Congregantes cuando llegó muy contenta la catequista.

-”¡Señor cura!”, -le anunció al sacerdote, -”¡Ya encontré su reloj!”

-”¡Qué bueno, hija mía!”, -se alegró don Arsilio, -”¿Dónde estaba?”

Responde la señorita Peripalda:

-”Abajo de nuestra cama...”

4.

Eran dos matrimonios muy cercanos entre sí.

En el curso de una de sus charlas coincidieron en que su vida sexual era muy aburrida.

Uno de los esposos propuso que cambiaran de pareja; seguramente eso pondría interés en su relación.

Esa noche, en la cama, el marido le preguntó a su nueva pareja:

-”¿Qué crees que estarán haciendo ahora nuestras esposas?”

5.

Don Disfuncio, senescente caballero, tenía problemas para izar el lábaro de su masculinidad.

Oyó hablar de la pastilla azul, y para asegurarse de sus resultados se tomó cinco de un golpe.

Grave error: era débil de corazón el caballero, y además del otro sufrió un paro cardíaco que lo sacó del mundo.

Su viuda pidió que le dieran a su esposo cristiana sepultura en la cripta familiar.

-”Lo siento, señora”, -le informó el hombre de la funeraria, -”Tendremos que incinerar a su marido.”

-”¿Por qué?”, -inquirió ella.

Explicó el hombre:

-”No hemos podido cerrar la tapa del ataúd...”

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  • Nueve semanas sin medias... (Por Oscar Osvaldo Brance)

Oscarcito, ¡no sabía hacer nada de nada!

La madre recibe un telegrama: “urgente porota grave, vení”.

Antes nadie tenía teléfono, así que te enterabas de las malas noticias por la radio, o un telegrama.

Así fue que la madre del Oscarcito viajó un 10 de enero a la capital, para cuidar a la hermana que estaba muy enferma.

Oscarcito hacía un tiempo que estaba noviando y la cosa iba en serio, así que el padre de la joven lo había autorizado a visitarla los miércoles y los sábados.

Oscarcito lo que tenía de inútil para las cosas del hogar, lo tenía de trabajador en lo demás, era un tío muy apreciado en su trabajo.

Era un as, para escaparle al compromiso; tenía escusas y cuentos para todo.

La muchacha, digna hija de su madre, tenía una batería de preguntas incisivas:

-”Decime Oscar, ¿algún día me voy a vestir de blanco?”

-”¡Siiii, el mes que viene!”

–“¿De verdaaaddd?”

-”¡Siiii, vas a practicar karate!”

Fue así que el primer miércoles cayó de punta en blanco a visitar a la novia, el sábado lo mismo, pero a la segunda semana empezó a repetir la vestimenta, y al mes de faltarle la madre empezó a usar las medias del lado del revés.

Un sábado llegó con una media de cada color.

-”¡Uyyy que distraído, no me di cuenta!”

A fines de agosto empezó a ir de alpargatas, de mocasines; sin medias claro.

La novia le decía:

-”Qué raro tú que eres tan elegante. ¿Has venido sin medias?”

-”Y sí hay que modernizarse, siempre tan formal, tan formal que te cansa.”

A la novena semana de soledad, cayó una helada tardía, hacía un frio bárbaro y el hombre apareció de alpargata y pantaloncillos de tenis.

La novia y la vieja vizcacha (la suegra) lo encararon ni bien entró:

-”A ver, joven, muéstreme el cuello de la camisa.”

El Oscarcito estaba rodeado, inclusive el suegro era de la partida... parado en el lindel de la puerta de la cocina con una cerveza, parecía un guarda espalda el viejo.

-”¡Ahh pero eres un roñoso, mira la mugre que tienes!”, -le dijo la prometida.

Fue así que el Oscarcito confesó que no sabía lavar la ropa, ni siquiera cocinar, así que estaba a fiambre, y café solamente.

-”Mire joven Oscar, con la nena vamos a ir a limpiarle la casa y a lavarle la ropa, pero usted tiene 10 días para poner fecha de casamiento, ¡o lo hecho!”

Fueron nueve semanas sin medias, yo creo que hasta los calzoncillos tenía encarnado el Oscarcito.

La vieja vizcacha lo acorraló, y de más está decir que fueron felices y comieron perdices.

-”¿Y las medias?”

¡Eran un lujo!

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