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Viernes 19 de Septiembre

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                Fin de semana: Viernes 19 a Domingo 21 de Septiembre de 2.025

Hooolaaa samigooosss !!!

En esta edición tenemos la tercera parte del artículo que comenzamos a publicar hace algunas semanas sobre el sentido del humor en la gente mayor, chistes breves y variados, reflexiones divertidas, humor recibido desde las redes sociales, más sutilezas y unos textos humorísticos muy ingeniosos. Y aprovechamos para avisarles que nos tomaremos unas semanas de descanso, por lo que no encontrarán las ediciones habituales hasta nuestro regreso. Esperamos que no nos extrañen demasiado y que tengan unas muy buenas semanas.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

El sentido del humor, una necesidad vital también para la gente mayor (Por Enric Benavent)

(3da. parte)

Los beneficios de la risa

Actualmente es fácil encontrar artículos y libros que hablan de los beneficios tanto físicos como psíquicos de la risa.

De hecho, la evidencia de que cuando ríes te sientes mejor, tendría que ser suficiente para concluir que la risa es buena.

Hay otros aspectos beneficiosos de la risa, como por ejemplo:

-Produce relajación muscular: después de un rato risueño uno se siente relajado. La risa activa toda la musculatura y al mismo tiempo es una buena manera de hacer masajes en las vísceras.

-Reduce las hormonas del estrés: cuando se está estresado, el cuerpo se prepara para dar respuesta, entre otras cosas, segregando determinadas hormonas.

Si la situación de estrés es continuada, la presencia de estas hormonas en la sangre puede ser perjudicial.

Cualquier cosa que ayude a reducir el nivel de hormonas del estrés será beneficiosa para la salud, y la risa, en tanto que provoca relajación, contribuye a reducirlo.

-Mejora el sistema inmunitario: el estrés debilita el sistema inmunitario y deja más vulnerable a la persona ante las enfermedades.

A partir de la década de 1980 empezaron a aparecer estudios que relacionaban la risa con la estimulación del sistema inmunitario.

-Reduce el dolor: fue a partir de la experiencia de Norman Cousins que la comunidad médica prestó atención a los efectos analgésicos de la risa. Cousins, que era médico, relata cómo utilizó la risa para aliviar el dolor que le causaba la artritis reumatoide de su columna.

Diez minutos de risa se convertían en dos horas de poder dormir sin dolor.

La explicación que se ha dado de esta cuestión se basa en el hecho de que la risa parece que estimula la secreción de endorfina, una sustancia natural que el propio cuerpo produce y que actúa como atenuadora del dolor.

Sin embargo, es una hipótesis no demostrada debidamente.

-Estimula el funcionamiento del corazón: después de reír podemos comprobar que el ritmo cardíaco ha aumentado.

-Desencadena un ritmo respiratorio muy bueno, ya que ayuda a vaciar completamente los pulmones del aire residual que se acumula en ellos.

Cuando acabas de reír, haces una respiración profunda y recuperas el ritmo respiratorio normal.

Los beneficios del humor

El sentido del humor, sin embargo, no se acaba con la risa, sino que es un marco mucho más amplio, una manera de tomarse la vida.

Tener sentido del humor o practicarlo no es equivalente a estar siempre riendo.

Quien está acostumbrado a tomarse la vida con humor, seguro que ríe, pero también sonríe, disfruta de la perplejidad, mira la vida con otros ojos; es capaz de relativizar, de ver a las personas con más ternura, de afrontar los problemas con paciencia y esperanza…

El humor es terapéutico, ya que no es un mecanismo de huida sino de integración de la realidad. Victor Frankl lo explica así: “los intentos por desarrollar el sentido del humor y ver las cosas con una luz humorística son una especie de truco que aprendimos mientras dominábamos el arte de vivir, porque incluso en un campo de concentración es posible practicar el arte de vivir, aunque el sufrimiento sea omnipresente”.

El sentido del humor es una manera de tomar perspectiva con respecto a las cosas.

Igual que el pintor necesita separarse del cuadro que está pintando porque la proximidad no le permite ver bien, tomar perspectiva ante la realidad nos ayuda a verla de otra manera.

Tiene sentido del humor quien es capaz de salir de uno mismo, mirarse desde fuera, que es desde donde nos ven los demás, y sonreír con bondad, vea lo que vea.

Esta capacidad la tenemos más desarrollada cuanto mayores somos.

Las personas mayores demuestran muy a menudo esta capacidad de mirar los problemas con la distancia que dan los años.

Es con la gente mayor con quien podemos utilizarla más.

El humor también ayuda a reducir el estrés, a estabilizar el estado de ánimo; favorece la comunicación; inspira la creatividad; ayuda a mantener la esperanza...

El sentido del humor tiene una función reparadora. Alivia la tensión emocional, descarga la inseguridad, el miedo y la ansiedad que reprimimos en el inconsciente. El humor nos permite tratar con ingenio situaciones iracundas y lidiar con ironía nuestros fracasos. Incluso el humor negro es saludable. Actúa de purgante psicológico que nos libera temporalmente de complejos, de obsesiones y de tendencias destructivas.”

(Continuará...)

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  • Humor desde las redes sociales...

1.

En el restaurante:

-”¡Disculpe, hace una hora que pedí los mejillones!”

-”¿A la marinera?”

-”No, a la camarera...”

(Gracias Gustavo !!!)

2.

El novio de Pampita dice:

-”La elegí por sus ganas de vivir.”

¡Eja de mentir, flaco!

Si fuera por eso te hubieras casado con Mirta Legrand...

(Gracias Pablo !!!)

3.

-”Mamá, mamá, ¿por qué la novia va vestida de blanco?”

-”Porque es el día más feliz de su vida.”

-”Ah, entonces ya sé por qué el novio va vestido de negro...”

4.

-”Doctor, tengo complejo de fea.”

-”Váyase tranquila, que complejo no es...”

(Gracias Iche !!!)

5.

-”Mi mujer afirma que es más sano comer las verduras crudas.”

-”La mía tampoco sabe cocinar...”

(Gracias Esther !!!)

6.

Estoy probando crema para adelgazar.

La pastelera no estaría funcionando...

7.

Maestro, si una mujer me dice que no le haga caso, y no le hago caso...

¿Le estoy haciendo caso?

8.

La mujer le dice al hombre, sensual:

-”Voy a darme una ducha y luego me cambiaré. Prepararé la cama, pondré buena música y abriré una buena botella de vino espumoso...”

Y el tipo le dice:

-”Dale... Volveré otro día cuando estés menos ocupada...”

9.

-”Paco, ¿tu qué palabra dirías que me define mejor: Diva o Diosa?”

-”Odiosa, sin duda. Odiosa.”

Nota: No tenemos más noticias de Paco.

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  • Reflexiones divertidas...

1.

El chocolate es mi enemigo.

Pero huir del enemigo, es de cobardes...

2.

Con lo tarde que me acuesto y lo temprano que me levanto, cualquier día me encuentro conmigo misma en el pasillo.

3.

Después de comerme un yoghurt con 1% de grasa, me quedé con 99% de hambre.

4.

No sé si comerme un helado de Ron con pasas, o beberme un ron helado a ver que pasa...

5.

Si bebo alcohol, soy alcohólica.

Entonces, ¿si bebo Fanta seré Fantástica?

6.

Ceo que me estoy haciendo mayor.

Últimamente tengo más citas médicas que románticas...

7.

No busques cuentos con final feliz.

Busca ser feliz sin tanto cuento...

8.

Come lo que te apetezca, que vida hay una y tallas hay muchas...

9.

Nunca critiques a tu esposa por cometer un error.

Si ella fuera perfecta se hubiera casado con otro.

10.

¿Será que cuando uno envejece cambia de color?

Porque mi vecina antes le decía a su marido 'Príncipe Azul', y ahora le dice 'Viejo Verde'...

(Gracias Iche !!!)

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  • Variedades...

1.

La madre le dice a su hija:

-”Mire, m'hijita, en una relación sana, el hombre es quien toma las decisiones, y la esposa es quien le dice al marido qué decisiones tiene que tomar.”

2.

En el colegio, la maestra le pregunta a Pepito:

-”Pepito, ¿cuánto es dos más dos?”

-”Depende, profesor, porque si los números están horizontales son 22 y si están verticales, son 4.”

-”Ah… ¿Te crees muy vivo, no? A ver dime, ¿Cuántos son los mandamientos de la Ley de Dios?”

-”Los mandamientos son... Bueno, depende profeso.”

-”¿Cómo que Depende?”

-”Depende, porque si son para hombres son 10, pero si son para mujeres son 9, porque las mujeres no pueden desear la mujer del prójimo, a menos que sean lesbianas.”

-”¡ERES UN HIJO DE PUTA, PEPITO!”

-”Depende profesor, porque si soy hijo de mi mamá no, ¡Pero si soy hijo de la suya sí!”

3.

Un ejecutivo joven fue a comprar zapatos.

En la zapatería estaba una dulce ancianita que se acercó a él.

Tenía los ojos llenos de lágrimas.

-”Perdóneme, joven”, -le dijo con acento emocionado, -”Tiene usted un gran parecido con mi hijo, que murió hace poco. Tuve que contenerme para no decirle: ‘¡Hijo mío!’. Usted sabrá disculparme...”

-”No se preocupe, señora”, -respondió conmovido el muchacho, -”No me habría molestado si me hubiera usted dicho eso.”

Pidió con vacilante voz la viejecita:

-”Le parecerá una tontería, pero me haría usted sentir muy bien si al salir de la tienda yo le dijera: ‘¡Adiós, hijito!’, y usted me contestara: ‘¡Adiós, mamá! ¡Te veré en la casa!’”

-”No hay problema”, -respondió el ejecutivo con una sonrisa de ternura, -”Me alegrará hacerla sentir bien.”

En efecto, poco después la ancianita se encaminó hacia la salida.

Se volvió, y desde la puerta le dijo al joven con cariñosa voz:

-”¡Adiós, hijito!”

-”¡Adiós, mamá!”, -respondió el muchacho, -”¡Te veré en la casa!”

Cuando el ejecutivo fue a pagar los zapatos que había escogido la cajera le dijo:

-”Son cien mil pesos.”

-”¡Cómo!”, -se sorprendió el tipo, -”¡Estos zapatos cuestan 25.000 pesos!”

-”Sí”, -respondió la cajera, -”Pero su mamacita se llevó tres pares, y dijo que usted los iba a pagar...”

4.

Don Martiriano, el sufrido esposo de doña Jodoncia, buscó al buen Padre Arsilio y le confió un terrible secreto.

-”Padre”, -le dijo, -”creo que mi mujer me está envenenando.”

-”No eres el único, hijo”, -suspiró con tristeza el sacerdote, -”En este pueblo muchas esposas les hacen eso a sus maridos.”

-”¿Envenenarlos?”, -se asombró don Martiriano.

-”Ah, perdona”, -se disculpó el párroco, -”Soy un poco duro de oído, y pensé que habías dicho: ‘Creo que mi mujer me está engañando’. ¿Por qué sospechas que tu esposa quiere envenenarte?”

Contestó el sufrido señor:

-”Porque me endulza el café con un polvo que saca de una caja cuya etiqueta dice: ‘Veneno para ratas’...”

-”Tienes razón”, -reconoció, pensativo, el señor cura, -”Eso es motivo para recelar.”

-”¿Qué debo hacer?”, -preguntó don Martiriano con angustia.

-”El remedio es sencillo”, -razonó el presbítero, que había recibido en el seminario una sólida formación lógica, -”Ya no tomes café; cámbialo por té, de preferencia verde, que es antioxidante.”

-”No creo que esa sea la solución”, -consideró don Martiriano, -”Lo que quiero es que hable usted con ella, y con palabras elocuentes, a la manera de San Juan Crisóstomo, la incline a abandonar su malvado propósito de envenenarme.”

Le prometió don Arsilio:

-”Hablaré con tu mujer, pobre hijo mío, y aunque no la conozco estoy seguro de que mis piadosos conceptos la harán renunciar a su perversa trama. Antes de hablar con ella recitaré el ‘Veni, creator Spiritus’, para que el Paráclito me inspire. Pero una cosa te digo desde ahora. Si me ofrece café no me lo voy a tomar.”

-”Y hará usted bien, Padre”, -le dijo don Martiriano.

-”Hablaré con ella, y trataré de disuadirla de su intento.”

En efecto, el bondadoso clérigo habló con doña Jodoncia.

Al día siguiente llamó a don Martiriano y le dijo con acento pesaroso:

-”Hijo mío, después haber conocido a tu mujer el mejor consejo que te puedo dar es que te tomes el veneno...”

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  • Sutilezas...

1.

Un socio del club de golf entró por equivocación en los baños donde se duchaban las mujeres.

Todas de inmediato se cubrieron con brazos y manos el Mons Veneris y las bubis, menos una, que se tapó el rostro.

-”¿Por qué hiciste eso?”, -le preguntaron luego.

Respondió la interrogada:

-”No sé a ustedes, pero a mí los socios me conocen por la cara...”

2.

Un señor le contó a otro:

-”Empecé a boxear en el gimnasio para bajar de peso. En una semana ya he perdido cuatro.”

Preguntó el amigo:

-”¿Kilos o libras?”

-”Dientes”, -precisó el señor.

3.

El dueño del hotelito familiar le dice a su señora:

-”El tipo de la habitación 14 llamó para pedir que le mandemos una mujer.”

-”¡Este es un hotel decente!”, -se indigna ella, -”¡Voy a exigirle que se vaya!”

A poco volvió la señora toda desgreñada.

Atrás de ella venía el individuo.

-”¡Qué mal servicio tienen!”, -le reclama al señor, -”Nomás porque andaba yo muy necesitado me aventé a la vieja que me mandaste, pero a ver si la próxima vez me consigues otra que no sea tan fea y que tenga mejor carácter...”

4.

El niñito decía siempre a su mamá:

-”Mami, quiero hacer popó.”

A ella eso le apenaba, porque a veces el niño lo decía delante de las visitas.

Así, le hace una recomendación.

-”No digas nunca que quieres hacer popó, hijito. Di que quieres musitar.”

Lamentablemente la señora no se cuidó de informar de esa elegante clave a su marido.

Cierta mañana muy temprano dormía el señor después de una larga noche turbulenta.

Llega el nene y le dice moviéndolo por el hombro:

-”Papi, quiero musitar.”

-”Está bien, hijito”, -masculla él entre sueños, -”Hazlo aquí en mi oreja...”

5.

Los campesinos españoles suelen levantar pajares que se forman con un poste central en torno del cual se va apretando la paja.

Se llaman almiares, y quienes los hacen los cubren con hierba a fin de preservar la paja de la lluvia.

Pacorro, labriego mocetón, se iba a casar con la Pilarica, muchacha de pocas letras que vivía en la ciudad.

En la víspera del casorio Pacorro le envió un mensaje a su prometida:

-”Llegaré tarde a la boda. Almiar se me cayó.”

Le leyeron el mensaje a la Pilarica.

Ella se afligió.

Desconsolada, exclamó con infinita pesadumbre:

-”¡Entonces que ya ni venga!”

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  • La barbacoa... (por Mercedes de Miguel)

Ese artefacto de piedra que se suele colocar en el jardín de muchas casas es un invento del demonio que el propietario termina por aborrecer visceralmente, en proporción inversa al placer que causa a sus invitados.

Así es la triste realidad.

El que tiene la ocurrencia de poner en una esquina, en lugar de un inocente macizo de hortensias, una barbacoa, nunca vivirá lo suficiente para arrepentirse.

El caso es que le da una pereza infinita estrenarla (¡con lo mona que está limpia!), y son los amigos, generalmente, los que le azuzan:

-”¡A ver cuándo hacemos un churrasco, chaval, que te va a criar telarañas!”

Después de muchas largas, no le queda más remedio que organizar una velada, supuestamente improvisada, en la que “todos se encargarán de todo”...

Pero, ay, el maestro de ceremonias y el que a la postre tendrá que tiznarse la cara y los dedos de hollín será el insensato dueño de la dichosa “barbecue”, a la que cantaba Giorgie Dan con regocijo.

Mientras los amiguetes abren latas de cerveza y se lo pasan en grande, riéndose a carcajadas (¡pero qué estupenda es la vida campestre!), el hombre de negro pelea con el fuego como un homínido del Paleolítico, pese a gozar de elementos tan modernos como un mechero o pastillas de petróleo.

La Ley de Murphy dice en estos casos que “cuando un fuego puede apagarse, se apaga.”

Conseguido el hecho inenarrable de mantener la llama encendida más de dos minutos, ésta amenaza con volver a extinguirse.

Sopla como el lobo feroz en el cuento de Caperucita, pero nada.

Desesperado ya (no hay que olvidar que los invitados están hambrientos y ahora comienzan a prestarle algo de atención, con impaciencia), se pierde en el interior de la casa para buscar el secador de pelo, que enchufa y dirige con furor hacia las tímidas llamitas.

El fuego se aviva de forma milagrosa, soltando chispas que se dirigen peligrosamente hacia su cara.

Se aparta un poco y deja que crepite, admirándose a distancia de su victoria.

Por fin parece que la cosa va bien.

Va en busca de piñas y palitos secos (solo, siempre solo en esta tarea) para colocar sobre el carbón, no vaya a ser que la falta de alimento lo merme de

nuevo.

Los colegas le dan palmadas en la espalda, y alguno le tiende magnánimamente una cerveza.

Se sienta, aparentando estar relajado, aunque mirando por el rabillo del ojo la evolución del fuego y, por supuesto, sin prestar la más mínima atención a las conversaciones y risotadas que se producen a su alrededor.

Cuando ¡por fin! se van formando las deseables brasas que harán posible cocinar algo decente sobre la parrilla, empieza a colocar el churrasco, las sardinas, los muslos de pollo o lo que quiera que sea.

Ahora sí que respira aliviado.

Su cometido ha terminado.

Disfruta la segunda birra con verdadera delectación.

Ni siquiera es consciente de que tiene las uñas como si hubiera estado escarbando en el suelo buscando trufas.

Y ya están otra vez las puñeteras llamas amagando un apagón, con todo a medio brasear y, por lo tanto, crudo.

No puede más.

Se levanta con gesto dramático (“No me acompañéis, puedo yo solo con esto”) y vuelve con una parrilla eléctrica.

Quita de la jodida barbacoa el churrasco, las sardinas, los muslos de pollo y todo lo demás, y los va colocando parsimoniosamente sobre ella.

Por algo la invención de la electricidad fue posterior a la del fuego.

La fiesta ha sido un éxito, y el hombre de negro aguanta las felicitaciones forzando la sonrisa cuando se despiden los invitados varias horas después, borrachos como cubas y con la panza llena.

Todavía tiene pesadillas de vez en cuando con esa última frase que escuchó:

-”Ha estado genial. Ya estoy esperando la próxima barbacoa...”

Ahora, en el lugar que antes ocupaba ese artefacto del demonio, hay un precioso macizo de hortensias.

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Viernes 12 de Septiembre

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                Fin de semana: Viernes 12 a Domingo 14 de Septiembre de 2.025

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos la segunda parte del artículo que comenzamos a publicar la semana pasada sobre el sentido del humor en la gente mayor, chistes breves y variados, humor recibido desde las redes sociales, más sutilezas y unos textos humorísticos muy divertidos. Esperamos que sean del gusto de todos, y les deseamos a todos que tengan una buena semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

El sentido del humor, una necesidad vital también para la gente mayor (Por Enric Benavent)

(2da. parte)

El sentido del humor, la risa y la comicidad

Hay una cierta tendencia a identificar el humor con la risa, es habitual verlo en escritos procedentes del ámbito anglosajón o norteamericano.

Ciertamente la carcajada es una consecuencia del sentido del humor, y de la comicidad.

Pero reducir el humor a la carcajada es una simplificación que resta gran parte de su potencial.

Una persona puede tener mucho sentido del humor y eso no quiere decir que siempre nos tenga que provocar risa.

Esta asociación ha perjudicado a muchos payasos y humoristas que han creído que, si no hacían reír, ya no cumplían su objetivo y, por lo tanto, han optado por hacer reír a toda costa, pervirtiendo, en muchos casos, el sentido del humor.

Los buenos cómicos no sólo hacen reír, sino que hacen sonreír, hacen pensar, ayudan a mirar las cosas de otra manera, remueven algún sentimiento y, paradójicamente, un buen cómico (como Charles Chaplin) puede llegar a arrancar una lágrima de ternura.

El sentido del humor, tal como lo define Garanto, es un estado de ánimo más o menos persistente que capacita al individuo para que, tomando la distancia conveniente, pueda relativizar críticamente toda clase de experiencias afectivas que se polaricen, ya sea hacia situaciones eufóricas o bien depresivas.

Estamos hablando, pues, de una manera de enfocar y de tomarse la vida, de un estado de ánimo que afecta a todo el mundo y que pide un cierto punto de madurez personal.

El sentido del humor se agudiza y se purifica con los años.

Por eso es muy adecuado plantearse una intervención con gente mayor que incorpore elementos propios del sentido del humor.

La risa es una respuesta fisiológica que puede ser provocada por estímulos puramente físicos, como las cosquillas o la inhalación de óxido nitroso (gas hilarante), o como síntoma de algunas enfermedades como el Alzheimer o la esclerosis múltiple.

Démonos cuenta de una paradoja: ¿cómo es posible que provoquen la misma reacción unas cosquillas que un refinado chiste sobre el Papa?

En la carcajada se esconde algo misterioso, algo que liga la pura animalidad con lo más sublime de la condición humana.

Según Plessner, podríamos decir que en la carcajada (y también en el llanto) descubrimos la difícil relación entre el cuerpo y el espíritu.

Por una parte, cuando el hombre estalla de risa pierde el control de su cuerpo, pero por otra, conserva la intencionalidad; no es su cuerpo quien ríe (o llora), sino él mismo.

Sin embargo, lo que nos ocupa no es la risa reactiva, la risa como puro movimiento reflejo, sino la risa cómica.

La experiencia de la comicidad es la que nos puede dar elementos interesantes a tener en cuenta en la intervención educativa.

Tal como dice Baiget, utilizando elementos cómicos podemos ayudar a un cambio de actitud, a un desbloqueo, a dar una nueva visión del problema que puede ser muy beneficiosa en nuestra intervención.

Todo eso sucede porque la comicidad es la capacidad que tenemos los humanos de mirar la vida de otra manera.

La capacidad de captar la incongruencia, de ver orden en el desorden, de pensar con criterios divergentes, aceptar otras lógicas.

La comicidad incluye la burrada y la tontería.

La experiencia cómica tiene su lógica, sus reglas, sus rituales.

Es un ámbito de significación especial en el cual hay que entrar (eso es lo mismo que nos pasa cuando vamos al teatro: en un momento dado entramos en un ámbito de significación que tiene una lógica diferente de la realidad primordial, igual que cuando unos niños hacen juego simbólico).

Una situación cómica fuera de su contexto normalmente no es adecuada.

Por eso tenemos estrategias comunicativas que nos dan a entender que estamos en situación cómica o que no lo estamos.

Es muy importante tener este aspecto en consideración cuando queremos utilizar el humor como estrategia de intervención.

(Continuará...)

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  • Humor desde las redes sociales...

1.

La mujer se acerca al marido, muy sensual, y le dice:

-”Cariño, hoy te voy a hacer el hombre más feliz del mundo.”

-”¿En serio?”

-”¡En serio!”

Y el tipo responde:

-”Te voy a echar mucho de menos...”

-”¿Cómo que me vas a echar de menos?”

-”¿No te vas?”

2.

-”Mis deudas en el banco ya están dando sus frutos.”

-”¿Tus deudas dan frutos?”

-”Hoy me llamaron para decirme que tengo una mora...”

(Gracias Gustavo !!!)

3.

Si la persona que amas tiembla cuando la abrazas...

Si sientes sus labios ardientes como las brasas...

Si percibes que se agita al respirar...

Si hay en sus ojos un brillo especial...

Hazle un caldo, tiene gripe.

4.

Dicen que cada trago de alcohol nos resta 10 minutos de vida.

Hice el cálculo, y fallecí en 1856...

5.

-”Me cuesta mucho dar el primer paso.”

-”Ah, ¿sos tímido?”

-”No, soy rengo.”

6.

La cirugía de las hemorroides es la única operación que, si queda como el culo, está perfecto.

(Gracias Iche !!!)

7.

El mundo se divide en 2:

De un lado, los inteligentes.

Y del mismo lado, los pelotudos que no entendieron que van del otro lado...

(Gracias Esther !!!)

8.

-”Ayer tome una cena ovípara.”

-”¿Sera opípara?”

-”No, es que me costó un huevo.”

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  • Sabias palabras...

Un joven monje se acerca preocupado a su maestro y le dice:

-”Maestro, llevo un año en este sagrado monasterio practicando día y noche y aún siento que no he aprendido nada, ¿porque? ¿porque?”

El maestro acaricia su larga barba, mira el horizonte y responde con voz solemne:

-”Pequeño saltamontes, dime, ¿has contemplado el instante en el que el sol besa la montaña y el cielo se tiñe de gris?

-”Si maestro.”

-”¿Has visto cómo la Luna silenciosa reclama su trono y hace que el sol se retire humildemente?”

-”Si maestro.”

-”¿Has observado al río danzar entre las rocas cantando su canción eterna mientras el viento acaricia su superficie?”

-”Por supuesto que sí, maestro.”

-”Y por último, pequeño saltamontes, ¿has sentido como las gaviotas cortan el aire libres, sin cadenas, siguiendo solo el llamado del cielo?”

-”Claro que sí, maestro.”

El maestro Shin Shou cierra los ojos, respira hondo y dice con toda sabiduría:

-”Exactamente, por perder el tiempo mirando todas esas pendejadas es que no aprendes nada, idiota...”

(Gracias Rodolfo !!!)

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  • Variedades...

1.

Un tipo reza a Dios en la Iglesia:

-”¿Dios?”

-”Si.”

-”¿Puedo preguntarte algo?”

-”Por supuesto.”

-”¿Qué es para ti un millón de años?”

-”Un segundo.”

-”¿Y un millón de Euros?”

-”Un centimo.”

-”Dios... ¿Podrías darme un céntimo?”

-”Espera un segundo.”

2.

Va un tipo al médico y le dice:

-”Doctor, tengo un problema, me tiro pedos pero no tienen olor.”

El médico le dice:

-”A ver, tírese uno.”

-”Prrrrpppp...”

Y el médico dice:

-”Hay que operarlo.”

-”¿Del culo?”

-”¡No, de la nariz desgraciado!”

3.

El tango siempre está presente en la vida sexual de un hombre:

A los 15 años: “Mano a mano.”

A los 25: “Guapo y varón.”

A los 35: “Canchero.”

A los 45: “Qué me van a hablar de amor.”

A los 55: “Uno.”

A los 65: “Cuando me entres a fallar.”

A los 75: “Enfundá la mandolina.”

A los 85: “Nostalgias.”

(Gracias Iche !!!)

4.

El sexo visto por diferentes profesionales:

Un político: Es algo muy bueno, porque permite el goce de todos los participantes... ¡Muy democrático!

Un constructor: Es una construcción errónea, ya que tiene la sala de fiestas justo al lado de los servicios.

Un economista: No es una inversión rentable, pues casi siempre se 'mete' más de lo que se 'saca'.

Un matemático: Es una ecuación. Se eleva el miembro a la máxima potencia, se introduce entre paréntesis, se saca factor común y luego se reduce a la mínima expresión.

5.

Dos tipos se encuentra y uno le dice a otro:

-”¡No puedo más! ¡Estoy desquiciado!”

-”¿Y eso?”

-”Que mi mujer se ha acostado con todo el edificio.”

-”Bueno, ya será para menos, no habrá sido con todos, todos.”

-”Con todos menos con el portero.”

-”¿Ves? anímate, que podia ser peor.”

-”Es que el portero es eléctrico.”

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  • El dilema de ser hombre.

Si pones a una mujer en un pedestal y la proteges de todos los males, eres un cerdo machista.

Si te quedas en casa y haces el trabajo del hogar, eres un pollerudo.

Si trabajas demasiado, no tienes tiempo para ella.

Si trabajas poco, eres un vago y un inútil.

Si le dices lo bonita que está, es acoso sexual.

Si no se lo dices, es la típica indiferencia machista.

Si lloras, eres un flojo.

Y si no lo haces eres un imbécil insensible.

Si le regalas flores, es que buscas algo.

Si no se las regalas, se te olvidan los detalles.

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  • Sutilezas...

1.

Aquel señor fue con el doctor Ken Hosanna y le dijo que sufría una ansiedad continua, una especie de angustia o desasosiego que lo turbaba todo el día y no lo dejaba dormir en la noche.

Le preguntó el facultativo:

-”¿Es usted casado?”

-”Sí doctor”, -respondió el hombre.

-”Mire”, -le dijo el médico, -”A veces yo mismo sufro esa intensa sensación de inquietud. Cuando tal sentimiento me acomete le hago el amor a mi mujer, y eso me calma.”

Al día siguiente el paciente regresó.

Con una sonrisa le preguntó el doctor Hosanna:

-”¿Dio resultado el tratamiento?”

-”Maravilloso, doctor”, -respondió el tipo, -”Ahora me siento completamente tranquilo. Dígame cuánto le debo. A su esposa ya le pagué...”

2.

Tres ancianitas fueron al súper.

La primera vio los pepinos, y le parecieron demasiado pequeños.

Dijo que en otra tienda los vendían más grandes, y señaló con las manos el tamaño.

La segunda declaró que en una granja cercana podían conseguirse aún mayores, y también señaló la medida con las manos.

La tercera, que era bastante dura de oído, dijo:

-”No puedo oír lo que dicen, pero ya sé de quién se están acordando...”

3.

La señorita Peripalda le comentó al Padre Arsilio:

-”Señor cura: la alfombra de su iglesia está ya muy raída. Hay que comprar una nueva.”

Respondió el buen sacerdote:

-”Hija: tienes ya cerca de 30 años trabajando en la parroquia. No digas: ‘su iglesia’. Di: ‘nuestra iglesia’...”

Días después la piadosa catequista le dijo al párroco:

-”Señor cura: el pasto de su... quiero decir de nuestro jardín ya está muy grande. Hay que podarlo.”

Sucedió que don Arsilio extravió su reloj, y le pidió a la señorita Peripalda que se lo buscara.

Estaba el Padre con las socias de la Congregación de Congregantes cuando llegó muy contenta la catequista.

-”¡Señor cura!”, -le anunció al sacerdote, -”¡Ya encontré su reloj!”

-”¡Qué bueno, hija mía!”, -se alegró don Arsilio, -”¿Dónde estaba?”

Responde la señorita Peripalda:

-”Abajo de nuestra cama...”

4.

Eran dos matrimonios muy cercanos entre sí.

En el curso de una de sus charlas coincidieron en que su vida sexual era muy aburrida.

Uno de los esposos propuso que cambiaran de pareja; seguramente eso pondría interés en su relación.

Esa noche, en la cama, el marido le preguntó a su nueva pareja:

-”¿Qué crees que estarán haciendo ahora nuestras esposas?”

5.

Don Disfuncio, senescente caballero, tenía problemas para izar el lábaro de su masculinidad.

Oyó hablar de la pastilla azul, y para asegurarse de sus resultados se tomó cinco de un golpe.

Grave error: era débil de corazón el caballero, y además del otro sufrió un paro cardíaco que lo sacó del mundo.

Su viuda pidió que le dieran a su esposo cristiana sepultura en la cripta familiar.

-”Lo siento, señora”, -le informó el hombre de la funeraria, -”Tendremos que incinerar a su marido.”

-”¿Por qué?”, -inquirió ella.

Explicó el hombre:

-”No hemos podido cerrar la tapa del ataúd...”

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  • Nueve semanas sin medias... (Por Oscar Osvaldo Brance)

Oscarcito, ¡no sabía hacer nada de nada!

La madre recibe un telegrama: “urgente porota grave, vení”.

Antes nadie tenía teléfono, así que te enterabas de las malas noticias por la radio, o un telegrama.

Así fue que la madre del Oscarcito viajó un 10 de enero a la capital, para cuidar a la hermana que estaba muy enferma.

Oscarcito hacía un tiempo que estaba noviando y la cosa iba en serio, así que el padre de la joven lo había autorizado a visitarla los miércoles y los sábados.

Oscarcito lo que tenía de inútil para las cosas del hogar, lo tenía de trabajador en lo demás, era un tío muy apreciado en su trabajo.

Era un as, para escaparle al compromiso; tenía escusas y cuentos para todo.

La muchacha, digna hija de su madre, tenía una batería de preguntas incisivas:

-”Decime Oscar, ¿algún día me voy a vestir de blanco?”

-”¡Siiii, el mes que viene!”

–“¿De verdaaaddd?”

-”¡Siiii, vas a practicar karate!”

Fue así que el primer miércoles cayó de punta en blanco a visitar a la novia, el sábado lo mismo, pero a la segunda semana empezó a repetir la vestimenta, y al mes de faltarle la madre empezó a usar las medias del lado del revés.

Un sábado llegó con una media de cada color.

-”¡Uyyy que distraído, no me di cuenta!”

A fines de agosto empezó a ir de alpargatas, de mocasines; sin medias claro.

La novia le decía:

-”Qué raro tú que eres tan elegante. ¿Has venido sin medias?”

-”Y sí hay que modernizarse, siempre tan formal, tan formal que te cansa.”

A la novena semana de soledad, cayó una helada tardía, hacía un frio bárbaro y el hombre apareció de alpargata y pantaloncillos de tenis.

La novia y la vieja vizcacha (la suegra) lo encararon ni bien entró:

-”A ver, joven, muéstreme el cuello de la camisa.”

El Oscarcito estaba rodeado, inclusive el suegro era de la partida... parado en el lindel de la puerta de la cocina con una cerveza, parecía un guarda espalda el viejo.

-”¡Ahh pero eres un roñoso, mira la mugre que tienes!”, -le dijo la prometida.

Fue así que el Oscarcito confesó que no sabía lavar la ropa, ni siquiera cocinar, así que estaba a fiambre, y café solamente.

-”Mire joven Oscar, con la nena vamos a ir a limpiarle la casa y a lavarle la ropa, pero usted tiene 10 días para poner fecha de casamiento, ¡o lo hecho!”

Fueron nueve semanas sin medias, yo creo que hasta los calzoncillos tenía encarnado el Oscarcito.

La vieja vizcacha lo acorraló, y de más está decir que fueron felices y comieron perdices.

-”¿Y las medias?”

¡Eran un lujo!

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