Fin de semana: Viernes 13 a Domingo 15 de Diciembre de 2.024
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana llegamos con un nuevo artículo sobre el humor y el amor según el género, chistes breves, cosas de la tercera edad, humor recibido desde las redes sociales, más sutilezas, y unos textos humorísticos muy ocurrentes y divertidos. Esperamos que sean de su agrado, que se diviertan y que pasen todos un muy buen fin de semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo
serio...
Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.
El género y las actitudes hacia el humor y el amor (Por Edith Sánchez)
La Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica de Buenos Aires (Argentina) llevó a cabo un estudio para analizar las diferencias en las actitudes hacia el humor y el amor.
La variable que se tomó para el análisis fue el género de cada una de las personas estudiadas.
Lo que se pretendía era verificar si este factor explicaba diferencias; es decir, si en estos dos aspectos existe un contraste significativo.
En el fondo, se pretendía corroborar o cuestionar la idea extendida de que hombres y mujeres pensamos, sentimos y vivimos de manera radicalmente diferente.
Así mismo, se buscaba establecer qué equivalencia había entre el sexo biológico y las actitudes de género.
El sexo biológico es anatómico, mientras que el género se refiere al papel que le da la cultura a cada sexo.
Los resultados del estudio fueron muy interesantes.
Veamos.
El humor y el amor, diferencias de género
Hay diferentes teorías sobre el origen y la función tanto del amor como del humor.
El estudio llevado a cabo por la Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica de Argentina se adhiere a la teoría de los colores del amor de Lee.
Esta plantea que existen tres estilos de amor primarios: Eros, Ludus y Storage.
De ellos se desprenden otras tres modalidades: Manía, Pragma y Ágape.
Veamos someramente los rasgos de cada uno de ellos:
-Eros: Representa el sexo y la pasión, basadas en la atracción física.
-Ludus: Es el juego de disfrute mutuo, sin intención de compromiso.
-Storage: Corresponde a la amistad, el cariño y la comprensión.
-Manía: Es el amor intenso, celoso, obsesivo y posesivo.
-Pragma: El amor práctico, basado en decisiones racionales.
-Ágape: El amor altruista y desinteresado.
A su vez, el estudio parte de la teoría del humor de Martin, que propone cuatro estilos de humor.
Son los siguientes:
-Incrementador del self: Es el que ayuda a manejar el estrés y a mantener una actitud positiva.
-Humor afiliativo: El que tiene como objetivo principal despertar la simpatía en los otros.
-Humor agresivo: En este tipo de humor el objetivo es ofender, humillar o ridiculizar a los demás.
-Autodestructor del self: Es divertir a los demás, a costa de rebajarse a uno mismo.
El estudio
Para realizar el estudio se tomaron inicialmente 639 personas, cuya edad promedio fue de 35,2 años.
Al final, solo 620 completaron todo el proceso.
El nivel socioeconómico era principalmente medio y medio alto y había un predominio de mujeres.
Casi todos se definían como heterosexuales y la mayoría de ellos dijeron estar enamorados al momento de la investigación.
A todos se les aplicó un cuestionario dividido en cuatro secciones.
La primera contenía 11 preguntas que buscaban información sociodemográfica.
La segunda incluía el inventario de Rol de Género de Bem (BSRI).
Esta parte buscaba identificar los roles de género con los que se identificaba cada uno de los participantes, los cuales incluían: femenino, masculino, andrógino o indiferenciado.
La tercera sección incluía el Cuestionario de Estilos de Humor (HSQ), basado en la teoría de Martin.
La última sección correspondía a la Escala de Actitudes Sobre el Amor (LAS-Short Form), basada en las categorías de estilos de amor propuestas por Lee.
Los resultados
Respecto al rol de género, solo el 30% de las mujeres se identificaron con lo femenino, mientras que el 20,9% se identificó con el rol masculino; el 27,1% con andrógino y el 21,9% con indiferenciado.
En los hombres, por su parte, el 40% se definió como masculino; el 9% como femenino; el 24,5% como andrógino y el 26,5% como indiferenciado.
Como se ve, es mucho más alto el porcentaje de mujeres que se identificaron como masculinas que el de hombres que se identifican como femeninos.
Lo llamativo del estudio es que, en cuanto a las actitudes hacia el humor y el amor, no parece haber una diferencia significativa entre los géneros.
La gran mayoría de las mujeres (54,8%) y de los hombres (60%) se identificaron con el humor afiliativo.
La mayoría de mujeres (38,3%) y de los hombres (36,8%) se identificaron con el amor de tipo “Eros”.
Las diferencias se presentaron en el ítem de humor agresivo.
Solo el 0,6 % de las mujeres dijeron identificarse con el mismo, mientras que el 4,5% de los hombres lo hicieron.
Además, la mayoría de los hombres que se identificaban con el estilo de humor autoagresor del self también se definían como femeninos.
Otro dato llamativo es el del estilo del amor “Ágape”.
Recordemos que este es el amor desinteresado, idealista y altruista.
Son muchos más los hombres que se identifican con este (18,7%), que las mujeres que lo hacen (8%), pese a que este tipo de amor es considerado más “femenino” en la cultura.
Así mismo, mientras que más mujeres (6,7%) se identificaron con el amor tipo “Manía”, solo un pequeño grupo de hombres (2,6%) lo hicieron.
Humor desde las
redes sociales...
1.
Dos hombres de campo conversan:
-”El veterinario le dio un jarabe al toro y en una hora montó cinco vacas.”
-”¡Qué bueno! ¿Y de qué es el jarabe?”
-”No sé, pero sabe a fresa...”
(Gracias Ricardo !!!)
2.
Lo más jodido de envejecer es que, cuando crees que lo sabes todo, se te empieza a olvidar.
3.
-”¿Porqué los peces no tienen Facebook?”
-”Porque le tienen miedo a las redes...”
(Gracias Iche !!!)
4.
-”Llevo más de 10 años recorriendo 14 km. por caminos de tierra para acudir al colegio.”
-”¿Y nunca has faltado?”
-”No, siempre de piedras...”
5.
-”¿Sabes para qué te regalan una tostadora cuando estás triste?”
-”No.”
-”Para que tu-estes bien...”
(Gracias Susana !!!)
Cosas de
químicos...
Lo que enseña este señor es conmovedor y un ejemplo a seguir por todos los que ya tenemos cierta edad...
-”Muchos me preguntan, qué hacen las personas después de jubilados.
Bueno, yo tengo la suerte de ser graduado en ingeniería química y una de las cosas que más me gusta hacer es transformar cervezas, vinos y otras bebidas alcohólicas... en orina, y me lo paso de puta madre...”
(Gracias Marcelo !!!)
Cosas de la tercera
edad...
1.
Llega una señora mayor a la casa de una vieja amiga.
Esta la recibe y le dice:
-”Me hiciste recordar cuando pasabas a buscarme para irnos de disco...”
-”Pues arreglate que nos vamos de farmacia...”
2.
En un gimnasio, el recepcionista le pregunta al tipo:
-”¿Bebe?”
-”Si, mucho.”
-”¿Fuma?”
-”2 atados al día.”
-”¿Comidas grasas?”
-”Muchas.”
-”¿Piensa dejar todo eso?”
-”¡No!”
-”¿Y a qué viene entonces al gimasio?”
-”A arreglar el aire acondicionado...”
3.
Dos ancianas conversan:
-”¡Oye! ¿Estás sorda?”
-”Sí, un poquito nada más. Pero ya estoy a dieta.”
4.
Dos curas ancianos van caminando y conversan:
-”Padre, con los
cambios de la iglesia, ¿veremos curas casados?”
-”Nosotros
no, pero nuestros hijos sí.”
5.
Las señoras en la plaza:
-”No sé qué hacer María, mi marido se come las uñas...”
-”Escondele la dentaruda...”
6.
Querido Santa:
Este año lee bien:
¡Quiero Dólares en la cartera, no dolores en la cadera!
Hace un año te equivocaste...
7.
Con la edad se van adquiriendo más habilidades.
Puedes reír, toser, estornudar y orinar.
Todo al mismo tiempo...
8.
-”Mi mujer hace tres días que no me habla.”
-”¡Cuidala! Mujeres así ya no quedan...”
(Gracias Iche !!!)
En el colegio...
La maestra le pregunta a los alumnos:
-”¿Cómo sería para ustedes una muerte tranquila?
Jaimito levanta la mano y responde:
-”La forma como murió mi abuelo profe.”
-”¿Y cómo murió tu abuelo, Jaimito?”
-”Se quedó dormido.”
-”Excelente respuesta. ¿Y cómo sería una muerte horrible?”
Jaimito:
-”Como murieron los amigos de mi abuelo.”
-”¿Y cómo murieron?”
-”Iban en el carro de mi abuelo cuando se quedó dormido...”
(Gracias Susana !!!)
Sutilezas...
1.
Aquel robot era muy especial; cuando escuchaba decir una mentira le daba una patada en el trasero a quien la había dicho.
Cierto señor muy afecto a gadgets, widgets, contraptions, gimmicks y whatchamacallits lo compró y lo llevó a su casa.
En presencia de su esposa le preguntó a su hijo adolescente:
-”¿Qué hiciste anoche?”
Responde el muchachillo:
-”Estuve estudiando en casa de un amigo.”
Al oír aquello el robot le propinó al interrogado un furibundo puntapié en el traspuntín.
-”¿Qué sucede?”, -se espantó el chico, -”¿Por qué me pateó así?”
Responde el padre:
-”Eso hace con todo aquel que dice una mentira. Dime en verdad qué hiciste anoche.”
El mentiroso respondió apenado:
-”Estuve viendo una película en casa de mi amigo.”
-”¿Qué película viste?”, -inquirió el señor.
-”Toy Story.”, -contestó el muchacho.
¡Zas!, otra tremenda patada en el antifonario.
-”¡Está bien, está bien!”, -se rinde el adolescente, -”Vimos una película porno.”
-”¿Una película porno?”, -se escandalizó el papá, -”¡Qué barbaridad! ¡Yo jamás vi una película pornográfica sino hasta que llegué a la mayoría de edad!”
¡Zas!, el robot le dio al hombre una formidable patada en las asentaderas.
Al ver aquello la esposa del señor se rió y dijo:
-”¡Tenemos en casa un muchacho mentiroso al que le gusta la pornografía! ¡Qué bien se ve que es tu hijo!”
¡Zas!, el robot le propinó a la señora un tremebundo puntapié en el nalgatorio.
2.
El ancianito y la viejecita hacían recuerdos.
-”Cuando yo era joven”, -declaró el viejito, -”tenía el cuerpo de un atleta.”
-”Eso no es nada”, -replicó la ancianita, -”Yo tuve el cuerpo de diez...”
3.
La joven esposa llamó por teléfono a su senil marido, don Languidio Pitocáido.
-”¡Buenas noticias, Langui!”, -le anunció, -”¡El doctor dice que a lo mejor dentro de algunos meses vas a ser papá!”
-”¿De veras?”, -se alegró el provecto señor, -”¡Ponme al doctor en el teléfono!”
-”Cómo no”, -replica la muchacha, -”Nada más deja que acabe de vestirse...”
4.
Doña Panoplia de Altopedo, dama de buena sociedad, y su esposo don Sinoplio eran muy aficionados al golf.
Tres veces por semana iban a su club y se entregaban a su deporte favorito.
Cierto día ocurrió un incidente lamentable.
Llegaron por la mañana al campo y jugaron normalmente el primer hoyo.
Apenas habían comenzado el segundo, sin embargo, cuando una pelota salida quién sabe de dónde golpeó a doña Panoplia en la cabeza.
Cayó al suelo (doña Panoplia, no la cabeza) más privada de sentido que de costumbre y con el rostro bañado en sangre, pues además de dejarla inconsciente el golpe la descalabró.
Don Sinoplio, consternado, acudió en su ayuda, pero no pudo hacerla volver en sí, ni consiguió tampoco hacer cesar la hemorragia.
Llamó por su celular a los servicios médicos del club, con tan buena suerte que le contestó el médico encargado, un joven profesionista que recién había terminado sus estudios y que apenas se estaba familiarizando con el juego que se practicaba en el club.
-”¡Venga pronto, doctor!”, -clamó don Sinoplio con angustia, -”¡Una pelota golpeó a mi esposa!”
-”¿Dónde?”, -preguntó el médico.
Don Sinoplio, a fin de que el facultativo supiera a qué lugar del campo debía dirigirse, le indicó:
-”¡Entre el hoyo 1 y el 2!”
Se hizo un largo silencio, y luego el doctor dijo preocupado:
-”Caramba, eso no me deja mucho espacio para las curaciones...”
5.
Subió al autobús miss Peeny Senvy, feminista de las de antes.
Un pasajero se dispuso a ponerse en pie.
La anfisbena dijo para sí:
-”He aquí un macho que se dispone a tratar condescendientemente a una débil mujer.”
Y sujetando al tipo por los hombros lo obligó seguir sentado.
El hombre, sin embargo, insistió en ponerse en pie.
Miss Peeny Senvy volvió a hundirlo en su asiento.
Y así otra vez, y otra.
Finalmente dijo el hombre:
-”Por favor, señora, déjeme levantarme. Hace tres esquinas debí bajar del autobús...”
Demasiado
snobs.. (Por
Quiensoyyo)
Dos viejos compañeros de bellas artes se encuentran en un prestigioso museo y tras los respectivos saludos se dedican a comentar la escultura que tienen en frente.
-”Yo creo que esta obra refleja parte de la filosofía nihilista además de presentar una crítica al materialismo imperante en la sociedad moderna contemporánea.”
-”No tienes ni idea”, -le interrumpió, -”Esta escultura es una alegoría al amor, ya que presenta la antítesis del sentimiento eterno frente al hombre mortal. La forma de la obra nos indica la contraposición de la belleza y el odio, incluso asco, cuando los sentimientos mueren.”
-”Sigues igual de estúpido desde la facultad”, -terció el otro, -”El autor quiere expresar por medio de esta escultura, que la propiedad y lo material es la jaula que encierra a lo metafísico, pues conscientes de nuestra muerte intentamos traspasar nuestra alma a los objetos que compramos...”
-”Tu si que eres tonto...”
La charla siguió acalorándose hasta que alguien les dio un golpecito en la espalda.
-”Disculpen caballeros ¿Me permiten pasar?”
Un hombre con un traje azul en el que se leía claramente “Mantenimiento” tiró unos papeles a la papelera.
Los dos se miraron avergonzados y acto seguido emprendieron la carrera hacia la salida.
El
Agujero En la Capa de Ozono... (Por
José Manuel Borrallo)
El agujero en la capa de ozono me provocó, en su día, miedo, casi pavor.
No tanto por el fin del mundo en sí mismo, sino porque todo lo que me aleja de cobrar mi pensión de jubilación me desasosiega sobremanera.
Una vez que verifiqué que el fin de la humanidad sería el que nos anunciaban, abandoné mi trabajo, sin solicitar siquiera la paupérrima indemnización y me quedé en casa a verlas venir.
El agujero, afirmaban los científicos entonces, provocaría la extinción de nuestra raza en un tiempo cortísimo, semanas o meses, a muy tardar en el año 2065.
¡Qué un agujero fuese nuestro final tenía un punto!
Un punto de cutrez y mal morir.
¿Dónde quedaban los meteoritos o los alienígenas o los zombis o, incluso, un diluvio, como el de Noé?
No, por un agujero y de ozono, que nadie sabía su fórmula 'O3' hasta finales del XIX.
Decidí colaborar para que el apocalípsis no fuera así, tan desvirtuado y precipitado y suprimí de mi vida el desodorante en aerosol.
Sin embargo, no lo sustituí por el de barra, ¿para qué?, -pensé entonces, -¿para usarlo unos pocos días y después dejarlo a la mitad?
Así aguanté tres meses, con escasitas duchas, la ropa sin lavar y sin desodorarme.
Extrañamente no fue mi mujer la que puso pie en pared, sino yo mismo, el día en que al intentar quitarme la camiseta naranja esta no se despegó de las axilas.
Otro de mis miedos provenía, como era de prever, del estallido final, ese que arrasaría edificios, arrancaría palmeras y doblaría carteles.
Me desasosegaba la idea de salir volando sin ningún lugar donde agarrarme, salvo los cables de alta tensión.
También estaban las enfermedades que nos pronosticaban los expertos más agoreros.
Por ejemplo, el lento y dolorosísimo cáncer de piel, ese que desprendería nuestra epidermis y dermis en rebanadas o el escorbuto que provocaría que nuestros dientes y la legua se perdiesen por el sumidero del lavabo al aclararnos los dientes o la inflamación supraperinal que nos provocaría padecer los ojos saltones y estrábicos, como de un camaleón, hasta que estallasen, etc.
Ahora los científicos afirman que el agujero está en franca retirada.
¿Con tan poquito esfuerzo nos hemos librado? -pregunto.
¿He perdido mi pensión y el respeto de mis hijos, así como el refugio nuclear prefabricado y los tres mil kilos de garbanzos y lentejas, para nada?
Pero tranquilos, los científicos también garantizan que en breve encontraran algún otro motivo con el que acojonarnos.
¡Me siento engañado!, para qué negarlo.
Aun así, me alegro sobremanera de haber colaborado en detener el fin de nuestra raza, aunque la misma este atestada de hideputas, aunque, además de lo anteriormente comentado, haya sido a costa de malgastar mi surtido de camisetas y haberme convertido en un guarro.
Incontrovertible.
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