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Viernes 25 de Octubre

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                  Fin de semana: Viernes 25 a Domingo 27 de Octubre de 2.024

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana llegamos nuevamente con un artículo sobre el recuerdo de la sonrisa de aquellos que ya no están, cosas divertidas recibidas desde las redes sociales, nuevos aforismos, chistes brevísimos, más sutilezas y unos textos humorísticos muy ocurrentes. Esperamos que se diviertan y les deseamos a todos un excelente fin de semana.

                                                         Esteban Nicolini


    El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

La sonrisa de los que ya no están será nuestro mejor recuerdo (por Raquel Aldana)

Si queremos mantener un gran recuerdo sobre los que ya no están, la clave es evocar su sonrisa.

Hacer esto es una manera de generar sentimientos positivos que, si bien no dejarán de tener pinceladas de tristeza y melancolía, nos pueden ayudar a no teñir su imagen de ella.

No obstante, nuestro duelo tiene ciertas fases que son necesarias para manejar los pensamientos, comportamientos, sentimientos y emociones que generan las pérdidas de aquellas personas que amamos o que son importantes en nuestra vida.

Asimismo, lo que debemos tener en cuenta es que no podemos acostumbrarnos a que fallezcan las personas que queremos y que, por lo tanto, cada pérdida pondrá a prueba o requerirá que manejemos nuestros recursos de alguna manera para sobrellevar la situación.

El duelo, la despedida de los que ya no están

Despedirnos de los que ya no están es un proceso que de una manera u otra no concluye con un adiós.

Es complicado de entender y muchas veces mantenemos la creencia de que debemos enfrentarnos a la pérdida con el objetivo de dejar de “pensar, sentir o comportarnos” conforme a lo que ella ha supuesto para nosotros.

Pero todo es un proceso, veamos en qué consiste:

La negación

Según la experta en duelo Elisabeth Klüber-Ros s, al principio solemos actuar negando la realidad intentándonos convencer de que “nos sentimos bien” o que “la muerte de esta persona es un error”.

Podríamos decir que esta de negación es tan normal como pasajera cuando perdemos a alguien, pues necesitamos amortiguar el impacto.

La ira

Llegará un momento, variable en el tiempo, en el que por fin veamos que la realidad es que hemos perdido a esa persona.

Esto muchas veces nos hace sentir la necesidad de “vengarnos” por su pérdida, pues la sensación de tener un cuchillo clavado en el pecho que nos está impidiendo respirar.

No es justo” “¿Por qué él/ella (y no yo)?” “¿Por qué ahora?”, solemos decirnos enfadándonos con la vida, Dios (si somos creyentes) o el mundo.

La negociación

También es habitual que nos enfrentemos a la idea consciente o inconsciente de “intentar hacer algo para recuperar una vida que valga la pena vivir en su ausencia”.

Podemos incluso pensar en reunirnos con nuestros seres queridos o cualquier otra manera de posponer la muerte.

Aquí intentamos negociar con la idea que tengamos de poder superior (Dios u otras concepciones), pedimos más tiempo o la oportunidad de decir esos te quieros que no dijimos en vida.

La depresión

Finalmente llega el punto en el que comprendemos la muerte a través de una sensación de estar atrapado o ralentizado, así como tremendamente triste.

Esta es la etapa en la que lloramos de manera desconsolada y no somos capaces de sobrellevar nuestra vida.

La aceptación

Es probable que con el paso del tiempo acabemos comprendiendo que la muerte es irremediable y que la mejor manera de recordar a los que ya no están y que tanto amábamos es evocando su sonrisa.

Llevar en nuestro corazón la sonrisa de los que ya no están

Una pérdida no puede tratarse en términos de superación o no superación, pues es supondría renunciar a la realidad que la acompaña y resignarnos a “olvidar” a las personas ausentes.

Para lograr “aceptar la muerte como una parte de la vida” es necesario que nos permitamos sentir y que no nos forcemos a “recuperarnos” con rapidez.

Tomarnos un tiempo, dar sentido a la pérdida y ritualizarla de manera que tenga sentido para nosotros es indispensable a la hora de permitirnos vivir la vida.

Así, por cada pérdida que tengamos en nuestra vida debemos permitirnos honrar nuestros recuerdos y encajarlos de manera personal.

Llegará un momento en el que de manera natural al recordar la sonrisa de los que ya no están su recuerdo no enturbie nuestra mente, sino que nos ayude a comprender que aunque ya no están físicamente, los llevaremos siempre en nuestro corazón.”

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    Humor desde las redes sociales...

1.

Hubo una pelea de hierbas medicinales.

Y ganó la ruda...

(Gracias Gustavo !!!)

2.

¿Cuál es el colmo de un astronauta?

Ser clautrofóbico y necesitar espacio...

(Gracias Guido !!!)

3.

-”¿Y tú a que te dedicas?”

-”Casi siempre a beber...”

(Gracias Marcos !!!)

4.

Me han regalado un GPS de la tercera edad.

No solo te dice cómo llegar, sino también a qué iba...

(Gracias Iche !!!)

5.

A todos los que me decían:

-”Vas a ver cuando sear mayor...”

Les informo que ya soy mayor y cada vez veo menos...

(Gracias Mirta !!!)

6.

El hombre le dice a la mujer:

-”Odelinda, hace mucho que no hacemos el amor.”

-”Ay...¡No generalice, Hilario!”

7.

He leído que reír 2 minutos es más sano que correr 20 kilómetros.

Y aquí estoy, sentada en un banco del parque riéndome de todos los que pasan corriendo.

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    Consulta...

Va un viejito a la consulta del médico y le dice:

-”Mire, doctor, tengo una novia jovencita y me quiero casar. Pero yo cuando voy por el primero voy bien, cuando voy por el segundo empiezo a fatigarme, en el tercero me dan calambres y escalofríos, y en el cuarto me desplomo.”

Y le pregunta el doctor, asombrado:

-”Pero, ¿Usted qué edad tiene?

-”Pues, 97 años.”

-”Y a su edad, ¿qué más quiere?”

-”Pues llegar al quinto piso, que es donde vive ella...”

(Gracias Marcos !!!)

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    Cortitos y al pie...

1.

Soy tan fan de la comida China, que cuando paso por un restaurant me gritan:

-”¡Chau fan!”

2.

-”¿Cómo está el hueso del músico?”

-”Bien, sol do.”

3.

-”No encuentro el control remoto del televisor...”

-”Uhhh... ¡Vos no cambias más!”

4.

Se encuentran dos mosquitos y uno le dice al otro:

-”¿Comemos algo?”

-”No, recién piqué.”

5.

-”Ayer fui a comer a un restaurante al aire libre y se largó a llover.”

-”¿Y te mojaste mucho?”

-”Eso es lo de menos... ¡Estuve 2 horas para terminar la sopa.”

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    Sutilezas...

1.

Himenia Camafría, madura señorita soltera, llamó a por teléfono a la estación de bomberos.

-”Vivo en un tercer piso”, -dijo, -”y un individuo está tratando de trepar por la pared para entrar por mi ventana.”

Le indica el que contestó:

-”Se equivocó usted de número. Aquí es la estación de bomberos, no la de policía.”

Replica la señorita Himenia:

-”¿Qué no son ustedes los que tienen esas escaleras largas?”

2.

Babalucas se inscribió en un taller de literatura.

Le contó a su amigo:

-”Estamos leyendo una obra de Shakespeare.”

-”¿Cuál?”, -preguntó el amigo.

Respondió el badulaque:

-”William...”

3.

Se encontraron dos amigos que tenían mucho tiempo de no verse.

Luego de un rato de conversación le preguntó uno al otro:

-”¿Qué razón me das de Sufricio, aquel amigo nuestro?”

Respondió con tristeza el otro:

-”Murió hace cinco años. ¡Si supieras cómo he lamentado su muerte! ¡Lo lloro todos los días!”

-”¿Por qué?”, -se extrañó el primero.

Explica el individuo:

-”Me casé con su viuda...”

4.

Don Estipticio fue con el doctor.

Le dijo que sufría un grave caso de constipación; llevaba ya tres días sin ir al popisrúm.

Le preguntó el galeno:

-”¿Vino usted a pie o en coche?”

-”Vine caminando.”, -respondió el afligido señor.

Inquirió el médico:

-”¿Qué distancia hay de aquí a su casa?”

Contestó don Estíptico:

-”Son cinco cuadras; 500 metros justos.”

El facultativo vertió en un vaso una porción de líquido de un frasco.

Luego volvió a preguntar:

-”¿Cuántos metros hay de la puerta de su casa a la puerta del baño?”

-”Seis”, -contestó sin dudar don Estipticio, -”Lo sé porque los he medido en pasos.”

El médico echó otro poco de líquido en el vaso.

Luego inquirió de nuevo:

-”¿Y cuál es la distancia de la puerta del baño al inodoro?” (“Inodoro”. Otro eufemismo).

-”Un metro y medio”, -respondió con la misma seguridad el constipado.

El doctor puso otra pequeña porción del líquido en el vaso, y luego hizo que don Estipticio bebiera el contenido.

-”Ahora”, -le dijo, -”vaya usted de inmediato a su casa. No se detenga para nada, pues he calculado cuidadosamente la cantidad de este potente líquido purgante de modo que haga efecto en el momento justo en que llegue usted al inodoro.”

Poco después el doctor recibió una llamada telefónica.

Era don Estipticio, que le dijo mohíno y con enojo:

-”Doctor, es usted un excelente médico, pero un pésimo calculista...”

5.

El Padre Arsilio salió a caminar por las afueras del pueblo, y vio algo que lo llenó de alarma; uno de sus feligreses había atado una cuerda a la rama de un árbol y se iba a ahorcar.

-”¡No hagas eso, hijo!”, -acudió a la carrera, -”¿Por qué quieres privarte de la vida?”

Respondió el infeliz:

-”Hace un año mi esposa me abandonó para irse con otro hombre...”

-”¡Pero eso fue hace un año!”, -replicó el buen sacerdote, -”¿Y ahora quieres quitarte la existencia?”

-”Sí”, -dice el sujeto, -”Ayer me llamó para decirme que va a regresar...”

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    Aforismos y chascarrillos políticos... (Por Grol)

- Si la Intendencia está fundida es porque la Junta está quemada.

- A veces en la carrera electoral hay que saber cederle la posta a otro.

- El resultado eleccionario se conoce en el acto.

- En las campañas electorales se notan los pesos de los candidatos.

- Una dama en el gabinete suele causar un problema mini-histerial.

- No le des de comer a un candidato, enséñale a hacer campaña y comerá toda su vida.

- Los políticos que propician una reforma agraria dicen que es tiempo de la campaña.

- Los candidatos que no ingresan al Parlamento deben contentarse con transitar el salón de los pesos perdidos.

- Quince minutos de claridad son más que un cuarto oscuro.

- El candidato que sufre de asma tiene más aspiraciones que los demás.

- Cuando un ministro está en la cuerda floja, la cosa se pone tensa.

- Antes de votar a un partido prefiero votar a un entero.

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    La casa está en orden... (Por Ana Solá)

Mi hogar es, desde que mis hijos se convirtieron en adolescentes, un campo de batalla.

Nuestros almuerzos y cenas ya nada tienen qué ver con los comerciales de mayonesa o queso crema y es el espíritu de Atila quien se sienta invitado en la cabecera de la mesa.

Mientras tanto, una pila de platos sucios atrincherados en la cocina está por explotar.

Todo empezó cuando tuve la feliz idea de asignarle tareas a la nena de 16 y al nene de 17.

Todos los días, almuerzo y cena alternativamente, cada uno de ellos tendría que lavar los platos.

No sé en qué estado de inconciencia y de hipnosis estaría yo en ese momento para cometer semejante despropósito...

La cosa empezó pareja.

Como buenos chicos, confeccionaron un horario en el cual se asignaban los días de la semana y a quién le correspondería el trabajo luego de cada comida. El papelito fue colgado prolijamente con un imán sobre la heladera.

Hasta ese momento casi éramos una familia feliz, no digo como los Ingals, pero podría decirse que como los Roldán.

Así fueron pasando las semanas hasta que llegamos a ser los Simpson.

Porque quién sabe qué viento se llevó el papelito para que una tormenta se desatara en casa.

Y comenzaron los gritos:

-”¡Hoy te toca a vos!”

-”¡No, a vos!”

-”¡No te hagás el-la vivo-va!”

-”¡A mí no me vas a tomar de boluda-o!”

-”¡Es a vos!”

Así como desapareció el bendito pedacito de papel, se esfumaron los almuerzos y las cenas en paz.

Antes de cada comida, religiosamente, se desataron las protestas y los estómagos se anudaron.

Ya nadie quiso comer y no por anorexia, sino por no ensuciar vajilla.

De más está decir que más de una vez me clavé frente a la pileta para que no discutieran.

Pero siempre fue en vano:

-”¡Claro, vos lavás para que no tenga que lavar ella-él porque es tu preferido-a! ¡Hoy los platos los tiene que lavar él-ella!”

-”¡Mamá, eso es injusto! ¡Sos injusta!”

No sólo terminaron con las comidas semanales, también amargaron los asados de los domingos, rompieron platos por nerviosos y hasta dejamos de comer con la tele porque interfería con las peleas y los gritos.

Recurrí a una psicóloga.

-”Los adolescentes deben canalizar su agresividad y hay que ponerles límites claros.”

¿Qué les compro, una pistola o un lavaplatos?, preguntaba yo ingenua a la profesional.

¿Los límites dónde se compran?

¿Si no se les puede pegar, qué hay que hacerles?

¿Dejo de darles de comer o los amordazo en la mesa para que no griten?

Cuando les digo que no levanten la voz y no me hacen caso, ¿me tengo que callar yo?

¿Lloro o imploro?

¿Para los portazos debo ponerles burletes en los dormitorios?

¿Cuánto me cobra, licenciada, para venir a almorzar y cenar con nosotros?

Contraté a una empleada doméstica.

Error.

Se echaban en cara, el uno al otro -y a los alaridos-, que la empleada "no estaba para lavar los platos, sino para tareas más importantes en el hogar" (claro, léase lavado y planchado de la ropa de ellos y limpiarles la pieza).

Y que quedaba claro que la obligación del lavado de platos era exclusiva de ellos.

¡Para qué se me habrá ocurrido inculcarles tanta responsabilidad!

Asustada por los acontecimientos, fue la empleada quién dijo:

-”Llame a un cura, doña, pa' curar la casa.”

Y vino un cura a bendecir el hogar dulce hogar.

Mientras el dispuesto sacerdote recorría rezando por los pasillos que separan a las habitaciones, los chicos lo seguían disputándose a regañadientes la secada del piso mojado con el agua bendita que el santo hombre iba dejando a su paso y que esparcía por toda la casa.

-”¡Ah, te toca a vos!”

-”¡No, a vos que sos la creés en Dios!”

-”¡Mamá, ves que está endemoniado! ¡Míralo, mamá, hacé algo!”

-”¡Es ella!”

-”¡Es él!”

-”¡Decile algooooo!”

-”¡Mammaaaaaá!”

Moraleja; Cuando te veas tentada a tercerizar tareas que ancestralmente nos enchufaron injustamente y pienses en la solidaridad de tus hijos, rezá un Padrenuestro que se te va a pasar.

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Viernes 18 de Octubre

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                  Fin de semana: Viernes 18 a Domingo 20 de Octubre de 2.024

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana llegamos nuevamente con artículo sobre el poder de las sonrisas, chistes recibidos desde las redes sociales, una serie especial por el día de la madre, más sutilezas y unos textos humorísticos muy interesantes y divertidos. Esperamos que los disfruten, que pasen un muy buen fin de semana, y les deseamos a todas las madres, para este Domingo, un ¡Feliz día de la Madre!

                                                         Esteban Nicolini


    El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

La sonrisa es el lienzo de la inspiración

Un niño se ríe hasta 400 veces al día, sin embargo el adulto más alegre no supera las 100 veces y la media se encuentra entre 20 y 30 veces.

A medida que vamos cumpliendo años, por lo tanto, la risa y la sonrisa van desapareciendo de nuestra vida a pesar de los beneficios que aportan y, de paso, aprendemos a fingir en lugar de mostrar nuestra tristeza.

En muchas ocasiones ocultamos nuestros sentimientos bajo una sonrisa diciendo que no ocurre nada, cuando en realidad estamos tristes, pero no nos atrevemos a explicar por qué y pensamos que es más fácil sonreír que explicar nuestra tristeza a otras personas.

Incluso antes de nacer, los bebés sonríen.

Tal y como demostró un equipo de científicos japoneses en el año 2012, que grabaron durante 62 minutos a 31 fetos a través de una técnica ecográfica y vieron que en esos 62 minutos se produjeron 51 sonrisas, con una duración media de 3,21 segundos.

De esta forma, se demostró que incluso antes de nacer somos capaces de sonreír.

Cómo distinguir una sonrisa falsa que oculta tristeza

A lo largo del tiempo se han realizado diversos estudios sobre el tema.

En 1862 el neurólogo francés Duchenne Boulogne realizó un estudio con el que alcanzó la conclusión de que una sonrisa falsa solo involucra a los músculos de la boca y los labios, mientras que una sonrisa sincera activa además los músculos que rodean los ojos.

En el año 1973 el psicólogo Paul Ekman realizó un experimento por el que mostró 30 fotografías de los rostros de 14 personas de diferentes culturas, que expresaban 6 emociones primarias (alegría, miedo, sorpresa, tristeza, enfado y asco) y llegó a la conclusión de que las emociones, especialmente la alegría, fueron asociadas de la misma forma por la mayoría de los sujetos.

Más recientemente, en el año 2012 varios científicos del Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT), desarrollaron un sistema para distinguir una sonrisa falsa de una auténtica.

Para ello pidieron a un grupo de voluntarios que, primero, fingieran frustración, después que llenaran un formulario en línea diseñado específicamente para provocar frustración (al llenar los campos solicitados y dar clic en “Aceptar”, se borraba toda la información vertida) y, finalmente, que vieran un vídeo que mostraba a un bebé de aspecto agradable.

En el primer caso, cuando se fingió la frustración el 90% de los participantes no sonrió.

Sin embargo, en el segundo caso, el 90% sonrió a pesar de estar decepcionados, y en el tercero con el vídeo del bebé, también sonrieron la mayoría.

La diferencia es que la sonrisa de frustración es mucho más instantánea que la de alegría.

Además, los músculos involucrados son distintos, de hecho en las sonrisas verdaderas se ponen en movimiento los músculos que levantan las mejillas y arrugan la parte de alrededor de los ojos.

Por qué nos ocultamos tras una sonrisa

Detrás de una sonrisa falsa, se pueden encontrar diferentes motivaciones.

Una de las más comunes es el miedo a mostrar nuestros sentimientos cuando estamos tristes o nos sentimos mal.

En estas situaciones nos sentimos vulnerables y el hecho de dejar salir a nuestros sentimientos y explicarlos nos resulta más complicado que sonreír simplemente.

En otras ocasiones, sonreímos ocultado nuestra tristeza, por no hacer daño a otra persona.

No nos damos cuenta de que esa sonrisa falsa nos delata y nos puede perjudicar tanto a nosotros mismos como a la persona a la que sonreímos, cuando en realidad estamos tristes.

El poder de una sonrisa sincera

Desde muy pequeños aprendemos el poder que puede tener una sonrisa y el efecto que tiene en otras personas.

Un bebé interpreta la sonrisa de su padre o de su madre como un síntoma de confianza, de que hace las cosas bien o de que no hay ningún peligro.

En este sentido, en el año 1957 se realizó un experimento en Estados Unidos en el que se colocó a varios bebés al borde de una superficie de cristal transparente elevada a cierta altura, lo que se llama “acantilado visual”.

Los niños tenían la sensación de que si avanzaban por la superficie transparente caerían al vacío.

Al otro extremo estaban sus madres y unas sonreían y otras no.

Las que sonreían lograron que sus hijos vencieran el miedo y cruzaran la superficie.

Los demás niños, cuyas madres no sonreían, prefirieron no cruzar esa superficie.

Por otra parte, entre hombres y mujeres adultos, también existe un innegable poder derivado de una sonrisa.

De hecho, en el año 2001, se realizó un estudio por el que se comprobó que las personas eran un 10% más propensas a fiarse de alguien que sonríe.

Finalmente, en el año 1985 se demostró que las mujeres sonrientes aumentan su atractivo un 40% para los hombres.

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    Humor desde las redes sociales...

1.

-”¿Si pudieras tener un poder, cuál sería?”

-”Adquisitivo...”

(Gracias Alejandra !!!)

2.

El tiempo pone a cada uno en su sitio.

Pero si vas mandando algunos a la mierda, vas adelantando camino. (Fernando Fernán Gómez)

(Gracias Rodolfo !!!)

3.

Para que el matrimonio dure tiene que haber un equilibrio.

Unas veces, ella tiene la razón, y las otras él está equivocado...

(Gracias Graciela !!!)

4.

-”¿Tiene libros sobre el masoquismo?”

-”Sí señor.”

-”¡Arrójeme uno por la cara, por favor!”

5.

-”Voy a darme una ducha y luego me cambiaré. Prepararé la cama, pondré buena música y abriré una botella de vino espumante...”

-”Dale, volveré otro día cuando estés menos ocupada...”

6.

-”Nivel de inglés.”

-”Alto.”

-”Traduzcame: 'El Ford rojo de Robert'...”

-”Robert Redford.”

-”Vaya crack, contratado...”

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    Humor de “la cole”...

Abraham fue con su amigo Jacobo y le dijo:

-”Me estoy acostando con la esposa del Rabino. ¿Me haces el aguante de retenerlo en la Sinagoga una hora después de los servicios?”

A Jacobo no le gustaba mucho la idea, pero por haber sido amigo de Abraham por tanto tiempo, finalmente accedió, en un gesto de LEALTAD.

Así que después de los servicios, Jacobo fue con el Rabino y le estuvo haciendo todo tipo de preguntas tontas y ridículas para mantenerlo ocupado.

Después de un rato, el Rabino se dio cuenta de que había algo raro y le preguntó a Jacobo qué era lo que realmente estaba haciendo.

Sin poder esconder más sus intenciones y su sentimiento de culpa, le confesó al Rabino:

-”Mi amigo Abraham está acostándose con su esposa y me pidió que lo retuviera una hora.”

El Rabino sonrió, y dándole un par de palmadas en la espalda a Jacobo le dijo:

-”Mejor ve corriendo a tu casa, mi esposa murió hace dos años...”

Esta es la historia de cómo un PELOTUDO cubre a un HIJO DE PUTA que lo termina cagando, con la excusa de la "lealtad"...

Tener en cuenta ya que en estos días se conmemoró, el 17 de Octubre, el “Día de la lealtad Peronista”.

(Gracias Ricardo y Alejandro !!!)

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    Especiales para el día de la madre...

1.

Ya se acerca el Día de la Madre, y es el momento perfecto para recordarles algunos detalles importantes sobre qué tipo de regalos apreciamos realmente.

Las madres no salimos a pasear a la calle con una olla bajo el brazo, ni nos maquillamos con un abre-latas, ni nos perfumamos con una plancha, ni nos calzamos con una licuadora, ni nos vestimos con nuevos paños de cocina.

Todas las madres del mundo rogamos que tengan en cuenta estos detalles técnicos a la hora de comprarnos un regalo.

Preferimos detalles que reflejen su amor y aprecio de una manera más personal y significativa.

Muchas gracias, con el amor incondicional de una madre.

Recuerden, mamá los ama.

2.

Hijo: “Mamá, ¿qué es un fin de semana?”

Mamá: -”No lo sé, cariño, no he tenido uno desde que naciste.”

3.

Hay una leyenda que dice que si te duchas y gritas “mamá” tres veces, aparece una simpática señora con la toalla que olvidaste.

4.

La maternidad es como un cuento de hadas pero al revés.

Comienzas con un hermoso vestido de fiesta y terminas con trapos manchados limpiando los desechos de personas pequeñas.

5.

Ser madre de un adolescente es entender por fin por qué algunos animales se comen a sus crías.

6.

Profesor de ciencias: -”¿Cuándo se alcanza el punto de ebullición?”

Estudiante: -”¡Cuando mi madre ve mi boleta de calificaciones!”

7.

-”¡Papá!, ¡Papá!, ¿le robaron la tarjeta a mamá?”

-”Sí hijo, sí.”

-”¡Papá! ¡Papá!, ¿y lo has denunciado?”

-”No hijo, no.”

-”¡Papá!, ¡Papá!, ¿y cuando vas a denunciarlo?”

-”Nunca hijo. El tipo que la ha robado se gasta mucho menos que tu madre.”

8.

Una madre va por la calle llamando a su hijo:

-”¡Coné, Coné!”

Una señora que pasaba por ahí le pregunta:

-”¿Por qué le llama coné?”

-”Porque cuando le ibamos a bautizar, el cura nos preguntó:

-”¿Cómo se llama el niño?”

-”Pues, Ugenio.”

Y el cura respondió:

-”¿Será con É?”

-”Pues como usted diga, le dijimos.”

-”Y por eso se llama Coné...”

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    Sutilezas...

1.

Jock McCock, hombre de procerosa estatura, lacertoso, entró en el bar.

Caminaba penosamente con muletas, traía vendada la cabeza y llevaba un brazo en cabestrillo.

-”¿Qué te sucedió?”, -le preguntó, azorado, el cantinero.

Responde con feble voz McCock:

-”Tuve une pelea con Tiny Tin.”

-”¿Tiny Tin?”, -se asombró el de la taberna, -”¡Pero si Tiny Tin es un hombrecito flacucho y escuchimizado que no te llega a la cintura!”

-”Es cierto”, -replicó McCock, -”Pero tenía una pala, y me golpeó con ella.”

Inquiere el tabernero:

-”Y tú ¿no tenías nada en la mano?”

-”Sí”, -contesta Jock, -”Tenía una bubis de la esposa de Tiny Tin, pero eso no sirve mucho para defenderse...”

2.

Una guapa mujer entró en el consultorio del dentista y sin decir palabra empezó a desvestirse.

-”Señora”, -le dijo el odontólogo, desconcertado, -”Creo que sufre usted una equivocación. El consultorio del ginecólogo está en el otro piso.”

-”No sufro ninguna equivocación”, -repuso la mujer, -”Usted le puso ayer a mi marido una nueva dentadura. Vengo a que me la quite...”

3.

Dos elegantes caballeros se conocieron en una fiesta.

Le pregunta uno al otro:

-”¿A qué te dedicas?”

Responde el otro:

-”Vendo Viagra femenino.”

-”¿Viagra femenino?”, -se sorprende el primero, -”No sabía que hubiera Viagra para la mujer.”

-”Sí lo hay”, -responde con una sonrisa el otro, -”Vendo joyas...”

4.

Don Languidio Pitocáido fue con su hijo médico.

Le dijo:

-”Estoy teniendo problemas para mostrarle mi amor a tu mamá. ¿Me entiendes?”

-”Claro que sí, padre”, -sonrió el muchacho, -”Son cosas de la edad.”

-”Tu mamá tiene la misma edad que yo”, -rezongó don Languidio, -”y ella no tiene ningún problema.”

-”Es diferente”, -replicó el joven médico, -”En tu caso, padre, hay unas inyecciones que pueden darte vigor y fortaleza. Con una serie de 10 te sentirás mejor. Son caras –cuestan 50 mil pesos la serie–, pero valen la pena; te darán buen resultado.”

Pagó el señor el tratamiento.

Luego de algunos días Pitocáido regresó por una segunda serie de inyecciones, y le dio a su hijo 100 mil pesos.

-”Nada más son 50 mil.”, -le aclaró el muchacho.

-”Ya lo sé”, -replicó don Languidio, -”Los otros 50 mil pesos los manda tu mamá para una tercera serie de inyecciones...”

5.

Meñico Maldotado era un pobre joven con quien se mostró avara la naturaleza.

En la región de la entrepierna tenía 5 centavos de canela, y mal despachada.

Tan escaso capital poseía en esa parte que una vez estuvo con una chica del talón.

Cuando ella lo vio al natural le propuso:

-”¿Qué te parece si nos saltamos hasta lo del cigarrito?”

Y es que Meñico le había dicho que primero disfrutarían el acto del amor y luego se fumarían un cigarro. (En otros tiempos las tres mejores cosas de la vida solían ser una copa antes y un cigarrito después. Ahora, para no acortarse la vida, muchos suprimen lo del cigarrito)

Pues bien, sucedió que en cierta ocasión Meñico Maldotado entró en un bar.

El cantinero y los parroquianos se sorprendieron al verlo, pues el recién llegado traía un avestruz atado a una cadenita, como si fuera un perro.

Pidió Meñico una cerveza para él y unos cacahuates para su exótica ave.

El hombre de la cantina le preguntó, asombrado:

-”¿Podría decirme, señor, por qué viene con usted un avestruz?”

-”Es hembra”, -precisó Maldotado, -”Y la razón por la cual viene conmigo es una historia en verdad triste.”

-”Me gustaría oírla”, -dijo el barman, -”Los cantineros somos especialistas en historias tristes.”

-”Ninguna más pesarosa que la mía.”, -se dolió Meñico.

Y relató:

-”Ha de saber usted, amigo, que la naturaleza me escatimó sus dones en el renglón correspondiente al atributo varonil. Desde niño era yo la burla de mis amiguitos, que hacían ludibrio de mi escasa dotación en esa parte. Luego, ya joven, fui la irrisión de mis compañeros de escuela en los vestidores del gimnasio. ¿Y qué diré de mi presencia en el baño de vapor del club? Todos al verme rompían en estruendosas carcajadas. Cuando salía de ahí, las señoras, sabedoras por sus maridos de aquella insuficiencia mía, se reían entre sí y luego figuraban con índice y pulgar una medida mínima, como de un centímetro. Y aquí viene lo del avestruz hembra. Un día, en una tienda de antigüedades, compré una misteriosa lámpara. Al frotarla salió de ella un genio que me dijo: “Te concederé un deseo”. Ni siquiera lo pensé. Le pedí: ‘¡Quiero una polla enorme!’. Y aquí estoy...”

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  • Aforismos y chascarrillos... (Por Grol)

Hacer un camello de probeta es un asunto bastante jorobado.

Cuando un buzo pierde su empleo se va al fondo.

Algunos limones tienen una ralladura bárbara.

El supervisor de un supermercado fue despedido por andar manoseando los bombones de las cajas, de las Cajas No.3 y No.9.

En su lucha contra el crimen Batman se informa con bati-dores.

Aserrín: timbre fabricado a partir de la tecnología de las partículas de madera.

Cuando fallece un marino no se prenden velas, se arrían.

El fabricante de tuercas estaba en la rosca.

Los editores siempre se preocupan de no causar mala impresión.

Ojo con el cocinero, que si se enoja te hace puré.

Dicen que el armero es un tiro al aire.

El único que tiene la solución es el fabricante de lavandina.

El director de la radio está en el aire.

El guardameta de la selección alemana cuida bien el marco.

El Intendente tiene las arterias a la miseria.

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    La licencia me queda grande... (Por Cuque Sclavo)

Y no es a mí solo.

Estoy seguro que cuando el Creador lo puso a Adán frente al espejo y se la probó dijo:

-”Me queda ancha de hombros y habría que cortarle los bajos.”

Y así, ahora, 1994, durante este veraneo Ud. siente lo mismo.

Aunque haya alquilado esa casa que es una ganga, con bomba eléctrica, que la luz no se la cortan ante el menor atisbo de tormenta, que nadie se enteró de que esa casa tiene teléfono y que hasta las policiales que se llevó resultaron buenas.

Agregúele que allí la carne es barata y hasta buena y que el carnicero tiene en vez de una varita mágica una chuza maravillosa.

Pero no nos vayamos por las ramas por que las vamos a necesitar para el asado.

Y por que la casa, eso sí, no tiene parrillero.

No importa.

Usted lo hará sobre la arena.

En ese cuadrado, allá en el fondo.

-”¿O vos te crees que los gauchos tenían parrillero? Yo te hago el asado en el suelo. La arena refracta. Es como un horno. ¡Te vas a chupar los dedos!”

Efectivamente se chuparon los dedos después.

Pero con sangre y arena.

-”Y ¿qué culpa tengo de que se levantase viento? Además, les dije mil veces a los chiquitines que dejasen de joder con la pelota, que le iban apegar a la parrilla. Y ahora ¿qué dicen? ¿Que el chorizo está crudo? Bueno, el chorizo muy cocido hace mal. Lo leí. Lo dijeron en un congreso médico en Baton Rouge (Louisiana). Cancerígenos. Lo dijo Villegas a las 8. Lo dijo. Y a la final, qué también, el próximo asado lo haces vos. Al fin y al cabo me paso trabajando todo el año como un burro y, al final, ¿para qué? Escúchame. Yo no digo que vos no hagas nada. Pero la manga de vagos de tus hijos no me dan una mano. Caen a las seis de la mañana directo al sarcófago y hay que sacarles la estaca al mediodía para que se levanten. ¡No te pongas así! Es nuestro primer día de vacaciones. ¡Vieron, gurises del diablo! Les dije que parasen con la pelota. Y a vos vieja, ¿quién te entiende? Primero me das manija con que los pare y después te cabreas porque los reto. ¡Cheeee! Al final. Ya me calenté. Me vuelvo a Montevideo.”

Por supuesto, el tipo no se vuelve.

Hacen las paces, lavan el asado bajo la canilla y terminan los chorizos en la sartén.

Mientras tanto, el Pocho (se llama Pocho), se sirve el aperitivo y medita sobre su condición de veraneante.

El hombre ha estudiado concienzudamente durante todo el año todas las fórmulas, las precauciones, las coberturas que le protejan la intimidad de sus vacaciones.

En la oficina nadie conoce su lugar de veraneo.

Sus parientes tienen solamente datos vagos y tan confusos como los debe haber tenido Stanley cuando tuvo que buscar a Livingstone en el corazón de África.

Los únicos que conocen su paradero son el Héctor que es de fierro, un gran tipo (tiene una nena, pero es grande).

Gutiérrez que es soltero (además, gran asador).

El Tata que, aunque casado y con tres hijos, la mujer hace unos buñuelos de lechuga que son de locura.

Sólo ellos conocen la ubicación de su fortaleza, el santo y seña y todo lo necesario para lograr burlar los fosos de su inexpugnable castillo.

Y para de contar.

Al fin y al cabo, uno viene a descansar.

-”¿Sabes por qué no le dije nada a tu primo, Gladys? Primero que nada porque es porteño. Que se vaya a la República de Punta del Este. Segundo: por que el año pasado nos gorroneó hasta los escarbadientes y los nenes morfaron más que la marabunta. Tercero: porque la mujer del Oscar se creía que esto era el palacio de Buckingham y poco menos que teníamos que sentarnos de smoking para el asado. Cuarto: porque cuando se agarraban entre los dos a discutir en la mesa parecían los de 'Quién le teme a Virginia Woolf'. Ahí era cuando se le iban a la Roxana los berretines de princesa y aquello parecía el conventillo de La Paloma. ¿Te acordás? Que al final, de los nervios, terminábamos todos con la comida en el buche. Este año me dije: Pocho, esta licencia hay que pasarla tranquilo. ¿Estás de acuerdo?”

Pero con lo que no cuenta el Pocho es con la infidencia.

En algún lugar no muy remoto de la República Oriental del Uruguay, a esta altura de su licencia, alguien está comentando:

-”No le digas nada a nadie pero el Pocho alquiló un ranchito en...”

-”A vos te lo puedo decir, porque sos de confianza. ¿Sabes dónde está el Pocho? El Pocho está en...”

Es así que, un buen-mal día, a las 15hs.30', justo a las 15hs30' en punto de la tarde, justo cuando el Pocho se dispone a festejar su siesta luego de un asado aprobado con sobresaliente y felicitaciones de la mesa, justo en ese momento, cuando ya encendía la radio Clarín con las Orquestas Típicas y se disponía a masticar su siesta, justo en ese momento, siente ruidos afuera.

Luego, unos pasos fuertes, como de botas de la Gestapo que viene a buscarle, unos gritos solamente comparables a los de Valeria Lyncha y sus hermanas y una pelota que golpea su ventana disparada por un obús o por el Chueco Perdomo.

El Pocho reconoce la voz de gallineta que trepa por encima de todos los sonidos como si fuese el picolo de una sinfónica.

Es la flaca Martha que grita desde la ventana.

-”Pocho. Levantate. ¿A qué venís? ¿A dormir?”

-”Para dormir mejor te quedas en Montevideo.”

-”Trajimos ceba... ¿Tenes anzuelos? Este nabo se los olvidó.”

-”¿No tenes almejas?”

-”Dale Pocho. Apúrate. Levántate. Que se viene la noche.”

A lo mejor a Ud. este aviso le llega demasiado tarde.

A lo mejor a Ud. ya le cayeron los pesados.

Pero si Ud. es de los que toman la licencia en febrero le servirá para dar la batalla por sus vacaciones.

Y para perderlas también.

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