Fin de semana: Viernes 11 a Domingo 13 de Agosto de 2.023
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo con claves para ser felices en nuestro trabajo, chistes variados, cosas recibidas desde las redes sociales, nuevas y divertidas sutilezas y unos textos humorísticos muy ingeniosos e interesantes. Esperamos que se diviertan y les deseamos a todos una muy buena semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo
serio...
Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.
5 claves para ser feliz en el trabajo (Por Edith Sánchez)
Por más que uno adore su trabajo, no es raro que existan momentos que produzcan una sensación de agobio y agotamiento.
Los compromisos, las responsabilidades y las limitaciones que impone pueden resultar estresantes.
Sin embargo, siempre se puede ser feliz en el trabajo, incluso cuando no nos agrade mucho la labor que hacemos.
Una actitud constructiva junto a niveles altos de motivación contribuyen a que nos sintamos mejor en el ámbito laboral.
Quizás no sea todo lo que deseamos, pero hay formas de adoptar una perspectiva que nos permita concentrarnos en todo lo positivo que nos aporta.
Cuando uno logra ser feliz en el trabajo, gana un verdadero tesoro para la vida.
El trabajo es uno de los espacios en los que más tiempo permanecemos y del que dependen muchos de nuestros planes y en definitiva, nuestro bienestar.
Por ello, hemos traído algunas de esas claves que nos ayudan a hacer del trabajo una experiencia mejor.
Estas son cinco de ellas.
1. Concéntrate en el presente
Muchos de los problemas , especialmente los que están asociados al estrés y a la ansiedad, existen más en la mente que en la realidad.
Nacen de expectativas negativas frente a lo que pueda pasar en el futuro.
Por ejemplo, se imaginan dificultades que aún no se han presentado, hechos negativos que aún no han sucedido o desenlaces terribles que no necesariamente se tienen que dar.
Todo ello genera un enorme desgaste psicológico.
En esas circunstancias, resulta imposible ser feliz en el trabajo.
Todo lo contrario.
El ámbito laboral se transforma en un espacio de angustia, porque siempre se está temiendo lo peor.
El antídoto para esto es concentrarse en el presente.
Ocuparse solamente de la tarea de hoy.
Si lo hacemos bien, las consecuencias serán también positivas.
2. Colabora con los demás para ser feliz en el trabajo
Son muchas las circunstancias de la vida en las que la mejor manera de ayudarnos a nosotros mismos es ayudando a los demás.
El hecho de ser sensible a las necesidades y problemas de otros es algo que nos enriquece como seres humanos.
Al mismo tiempo, nos ayuda a salir de esa burbuja egocéntrica, que solo trae malestar.
Si nos planteamos el propósito de hacer cosas positivas por otros, seguramente conseguiremos ser felices en el trabajo y en el resto de entornos en los que estamos involucrados.
Notaremos, poco a poco, que la disposición de los otros hacia nosotros es más amable y comprensiva.
Esto mejorará notoriamente nuestro clima laboral y llenará nuestros días de una energía especial.
3. Aprende a descansar
Uno de los problemas más comunes en los trabajadores es la falta de equilibrio entre sus labores y el descanso.
Las pausas son tan o más importantes que las mismas labores.
Una persona fatigada no es productiva y está más propensa a cometer errores y pasar por alto detalles importantes.
También es menos creativa y aguda en sus apreciaciones.
Cuando estamos cansados, hacemos en una hora lo que podríamos hacer en media.
Aparte, fácilmente caemos en estados de mal humor.
Por lo tanto, tenemos que estar combinando constantemente el trabajo y el descanso.
Durante la jornada con pausas activas y fuera de la jornada cortando con las actividades laborales.
4. Valora y agradece
Ser feliz en el trabajo es más fácil si cada día tomamos un minuto para reflexionar, antes de comenzar la jornada.
Dar valor a nuestro trabajo y detenernos a pensar en sus beneficios, tanto para nosotros como para el resto del mundo nos permite cambiar la perspectiva.
Así mismo, seguramente tenemos muchos motivos por los cuales agradecer cada día laboral.
El solo hecho de tener las facultades para desempeñar nuestra labor es ya un motivo de gratitud.
También la posibilidad de generar ingresos para nosotros y para muchas otras personas.
Cuando compramos pan contribuimos a que otros tengan un trabajo y medios para vivir.
Nunca nos olvidemos de agradecer.
5. Crea “un nido”
Es más fácil motivarnos a nosotros mismos cuando hacemos de nuestro espacio de trabajo un lugar agradable.
Si es posible, personalicemos tanto como sea posible los objetos que nos rodean.
Imprimamos nuestro toque único en ello y seguramente nos sentiremos mejor.
También es adecuado que crees tus propios “nidos” de descanso.
Lugares o situaciones especiales para refugiarte durante tus ratos libres.
Entornos que te hagan sentirte liberado de responsabilidades y preocupaciones.
Ser feliz en el trabajo es una auténtica bendición.
Ahora bien, en raras ocasiones esa felicidad viene por sí sola.
Generalmente tenemos que crear las condiciones para que aflore.
Si lo logramos, habremos dado un paso gigante en la construcción de nuestro bienestar.
Humor desde las
redes sociales…
1.
Dale un pez a un hombre y comerá un día.
Dáselo a tu madre y hoy comerás pescado, mañana sopa de pescado, y pasado croquetas de pescado...
(Gracias Esther !!!)
2.
-”Amiga, no me vas a creer lo que me pasó...”
-”¿Y qué te pasó?”
-”Estaba buscando el celular con la linterna del celular...”
-”Qué tonta eres... ¿Y dónde estaba el celular?”
3.
Mientras los hombres no han hecho ni la mitad de lo que cuentan, las mujeres no cuentan ni la mitad de lo que han hecho...
(Gracias Esther !!!)
4.
Los empleados juegan al fútbol.
Los gerentes juegan al tenis.
Los presidentes juegan al golf.
Moraleja: Cuanto más alto el cargo, más pequeñas son las pelotas...
(Gracias Alejandro !!!)
5.
El ambiente está tan politizado que estornudé en la calle y una señora me dijo:
-”¡Salud!”
Entonces un señor gritó:
-”¡Educación!”
Otro más:
-”¡Empleo!”
Y el de allá:
-”¡Seguridad!”
Y luego cantamos el himno.
Fue hermoso...
Casi lloro.
6.
A veces piendo que las mujeres tienen poderes extra-sensoriales.
Ayerme quedé sin bateriay le pedí el teléfono prestado a mi amigo.
La llamo a mi mujer.
Contesta y me dice:
-”¡Hola, mi amor!”
¿Cómo sabía que era yo?
Es una genia...
La amo.
(Gracias Iche !!!)
7.
Me caí, me levanté, me sequé las lágrimas y me dije:
-”Nunca más corro en ojotas...”
(Gracias Alejandra !!!)
8.
Un tipo llega a una reunión de Alcohólicos Anónimos.
Le preguntan:
-”Señor, ¿vino solo?”
-”No, mejor con hielo...”
(Gracias Ricardo !!!)
9.
-”¿De dónde venis?”
-”De una convención.”
-”¿Con el pelo mojado?”
-”Si, me convencieron...”
(Gracias Gustavo !!!)
Abuelos..
¿QUÉ ES UN ABUELO?
(Las respuestas a esta pregunta, fueron escritas por niños de 2do grado y de 8 años)
1- Los abuelos son una señora y un señor a los que le gustan mucho los nenes chiquitos.
2- Un abuelo es una abuela pero hombre.
3- Los abuelos son gente que no tienen nada que hacer, solamente están ocupados cuando nosotros los vamos a visitar.
4- Los abuelos son tan viejitos que no deben correr.
5- Los abuelos son personas con las que es bien divertido salir de compras.
6- Cuando salimos a pasear con ellos, se detienen para enseñarnos cosas lindas como hojas de diferentes formas, un ciempiés de muchos colores
o la casa del lobo.
7- Ellos no nos dicen: "Apurate!"
8- Por lo general, las abuelas son unas señoras bien gordas (!!!!!!!?????), pero así y todo se agachan para atarnos los zapatos.
9- Son unos señores que para leer usan anteojos, siempre los pierden y cuando me quedo a dormir con ellos usan unas ropas bien cómicas.
10- Algunos abuelos tienen papás, esos si son bien viejitos, la mamá de mi abuelita, se puede quitar las encías y los dientes... ¡a la misma vez!
11- Nos responden preguntas como : "Por qué Dios no está casado?" o "¿Por qué es que los perros persiguen a los gatos?"
12- No les importa contarnos el mismo cuento varias veces y les encanta leernos historias.
13- Todo el mundo debe buscarse unos abuelos, son las únicas personas grandes que siempre están contentas de estar con nosotros.
14- Ellos saben que antes dormir podemos comer "algo dulce", nos besan y abrazan aunque nos hayamos portado un poco mal.
15- A un niño de 6 años le preguntaron donde vivía su abuelita y él contestó: "Ella, ella vive en el aeropuerto, cuando la necesitamos vamos allá y la buscamos y cuando queremos que regrese a su casa la volvemos a llevar a su aeropuerto."
16- Mis abuelos son de lo mejor; nos dejan correr, saltar en la cama y si mis papás nos quieren retar, ellos los retan a ellos.
17- Son mayores, muy divertidos y muy pacientes, pero me parece que mi papá quiere que sean también sus abuelos porque los abraza mucho... necesito decirle que se consiga los suyos.
(Gracias Esther !!!)
Sutilezas...
1.
Una reportera entrevistó a don Moneto, el hombre más rico de la comarca.
Le preguntó:
-”¿A qué atribuye usted su fortuna?”
Contestó el dineroso señor:
-”Primero a mi vehemente anhelo de alcanzar la cumbre. Luego a mi firme decisión de ser águila y no gallina. Pero sobre todo a los 100 millones de dólares que me dejó en herencia mi papá...”
2.
En sesión ordinaria la directiva del Club Silvestre anunció la celebración de un baile.
El presidente indicó:
-”Únicamente podrán asistir los socios y sus esposas.”
Levantó la mano uno de los presentes.
Dijo:
-”Yo soy soltero, pero tengo una amiguita. ¿Puedo traerla?”
Respondió, terminante, el presidente:
-”Únicamente si es esposa de uno de los socios.”
3.
El barbero estaba afeitando a su nuevo cliente.
Le comentó:
-”Siempre quise ser cirujano, pero la verdad es que tengo muy mal pulso...”
4.
El joven marido le comentó a su esposa:
-”Estoy pensando en comprar un condominio.”
-”Tú sabrás”, -replicó ella, -”Yo seguiré usando la píldora...”
5.
Un tipo le dijo al médico:
-”No puedo salir con mujeres, doctor. Padezco un grave problema sexual.”
-”¿Qué problema sexual es ése?”, -preguntó el facultativo.
Respondió con tristeza el otro:
-”No tengo dinero.”
Gallegadas...
Eran las olimpiadas y la final de la prueba de regatas.
La gente estaba en un puente y las regatas pasaban por debajo.
En eso llega la primera embarcación y dicen los que estaban arriba:
-”¡Cabrones! ¡Hijos de puta!”
Y los de abajo miran extrañados y siguen.
Llega la siguiente embarcación y dicen los de arriba:
-”¡Cabrones! ¡Hijos de puta!”
Y los de abajo miran asustados y siguen.
Y llega la tercera embarcación y dicen los de arriba:
-”¡Cabrones! ¡Hijos de puta!”
Y contesta el de abajo:
-”¡Tu puta madre!”
Y dicen los de arriba:
-”¡Estos son!... ¡¡¡Es-pa-ña!!!, ¡¡¡Es-pa-ña!!!”
Darwin
tuvo un error... (Por
Jovato)
La mujer posee un desarrollado sentido del olfato, muy superior al del hombre.
Ejemplos:
Al entrar a un recinto:
-”Snif…. Que olor a humedad. ¿Como Se puede vivir así?”
O:
-”Snif…. Que olor a sequedad. Pongan un tachito con agua al fuego.”
O:
-”Snif…. Que olor a cerrado. Abran las ventanas.”
O:
-”Snif…. Que olor a abierto. Estos buses y sus escapes.”
O:
-”Snif…. Esta carne tiene olor. Seguro que el chino apaga las heladeras a la noche.”
O:
-”Snif….Esta carne tiene olor a muy fresca. Necesita un tiempo de heladera.”
Y lo peor de todo:
-”Snif…. ¿Qué perfume traes encima? ¿Por donde anduviste?”
Darwin estaba en lo cierto solo en un 50%.
El hombre desciende del mono, pero la mujer es probable que descienda del perro.
La
nariz (Por
Antonpirulero)
Cuando me interesé por el tamaño -sobresaliente- de su aparato externo respiratorio, me contestó que hacía bien en inquirir por la referida circunstancia, pues había observado que todo el mundo apreciaba su dimensión, pero que en lugar de preguntar o simplemente admitir el hecho, hacían como que no tenía importancia, para abandonar, a la primera ocasión que hubiera, al propietario de aquel apéndice, o sea él.
Con ello, él, había -según me relató posteriormente- llegado a la conclusión de la existencia de dos categorías entre sus coetáneos: quienes eran capaces de perdonar su dimensión -la de aquel aparato- y quienes de una manera u otra no eran capaces de hacerle la disculpa.
E, incluso, me confidenció, que prefería una cierta mofa que el procedimiento de omisión de referencia pero abandono sistemático.
Ya en plan de broma, señaló, que la referencia más burlona y menos hiriente que le habían hecho, era la de un señor que le preguntó muy seriamente -aunque se veía que estaba interpretando-, si no le separaba, aquel "tabique", en dos planos diferentes la visión de la realidad.
Sin embargo, me comentaba tristemente, que de niño, la proporción inusual en cuanto a grandeza, le había, prácticamente, acarreado una triste infancia y curiosamente derivada, no como frecuentemente es de esperar de los otros niños, sino de la práctica de esa táctica, anteriormente mencionada, que realizaban las niñas, por las que empezara a estar interesado.
Y hasta tal punto esto era frecuente, que le empezó a atenazar el pensamiento de que nunca lograría el amor de una mujer distinta de aquella que lo trajo al mundo, la que, por otra parte, cuanto mayores eran los desaires que le hacían las vecinitas y compañeras de escuela, más grandes eran las manifestaciones de ternura que dispensaba al narigón, en una especie de compensación de que sólo son capaces las madres -según una constatación que se da con habitualidad.
Posteriormente, conforme fueron pasando los años, le fue dando menos importancia -según me seguía relatando-, hasta el punto de que se acostumbró a ella, como también a las distintas reacciones que la nariz suscitaba entre las gentes.
Las mismas que -al margen-, la experiencia le había permitido incluso catalogar -como contábamos.
Y, según dijera ser su experiencia, no había muchas más categorías, incluidas en las dos que se señalaron, de curiosidad y de abandono -como tratando de disimular que éste era motivado por circunstancias dispares, entre las que nunca estaba, por supuesto, la del tamaño narigal.
Si bien, admitían algunas variantes intermedias, como la de algunas señoras piadosas que en lugar de traerle consuelo, como ellas creían, acentuaban su mal.
-”Una desgracia como otra cualquiera”, -acababan por rematar.
Círculos...
(Por
Marcelo Choren)
Fue justo en mi cumpleaños de quince cuando me volví loca y empecé a ver circulitos en el aire.
Loca de atar: se me volaron los patos, se me fundieron los plomos, se me fue la pinza, se me pegaron los caramelos en el frasco.
No todo fue por mi culpa.
Papá me regaló un móvil.
El tío Markos, para no ser menos, se descolgó con un smartphone.
Esto le cayó fatal a la yaya, que me trajo una tablet.
Mamá, para evitar tanta competencia intrafamiliar, me regaló un portátil, que le salió un ojo de la cara.
Mi madrina, siempre generosa, envió un camión con un ordenador Cray envuelto en plástico de burbujas.
El yayo Alberto contraatacó con otro parecido, pero con enlace satelital (el satélite también era a estrenar).
El tío Markos replicó con un submarino nuclear.
Papá se puso furioso; así me encontré un transatlántico al lado de mi cama.
La yaya se tiró de los pelos: un portaaviones y una fragata misilística, que para eso es la matriarca.
Mamá, para chinchar a su suegra, llegó con un Antónov An-225 Mriya, listo para despegar.
Ahí fue cuando mi madrina trajo un Airbus A350, con toda la tripulación.
Hecatombe, el yayo Alberto y papá formaron una UTE y le compraron un cohete Starship a Elon Musk.
Tío Markos se alió con la yaya, y me regalaron la isla de Mykonos, con un castillo de ciento veinte habitaciones, aeródromo privado y puerto de aguas profundas.
Mamá me dio un sobre con las escrituras de Australia y Nueva Zelanda.
Cuando papá me trajo el sultanato de Bahrein envuelto en papel de regalo, dije basta.
En realidad dije:
-”¡BASTAAAAARRRGG!” (Se me escaparon unas gotitas de saliva)
Al final todos se olvidaron de lo que me hacía ilusión: un reloj despertador de Mickey.
¿Cómo no iba a volverme loca y ver circulitos en el aire?
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