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Viernes 23 de Junio

                  Fin de semana: Viernes 23 a Domingo 25 de Junio de 2.023

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana llegamos con un nuevo artículo sobre la diferencia entre ser felices y sentirse bien, humor recibido desde las redes sociales, una divertida variedad de chistes breves, de “la cole”, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy interesantes. Esperamos que sean del agrado de todos y les deseamos que tengan una muy buena semana.

                                                         Esteban Nicolini


    El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

La diferencia entre sentirse bien y ser feliz (por Edith Sánchez)

Sentirse bien y ser feliz son dos conceptos muy próximos entre sí.

Podría decirse que, en muchos casos, son dos peldaños de la misma realidad.

También hay casos en los que ese sentimiento de bienestar no lleva a la felicidad.

Este artículo trata sobre la diferencia entre sentirse bien y ser feliz.

Sin embargo, la primera dificultad estriba en que tanto lo uno como lo otro son conceptos imprecisos.

Así mismo, hablamos de estados subjetivos que tienen que ver más con la percepción individual, que con un cuadro definido.

Sentirse bien y ser feliz son dos estados en los que prima el bienestar.

La primera diferencia entre lo uno y lo otro tiene que ver con el aspecto temporal.

Sentirse bien es una condición que puede ser mucho más estable que la de ser feliz.

Lo usual es que la felicidad resulte más pasajera.

Así mismo, la diferencia entre sentirse bien y ser feliz tiene que ver con la intensidad.

En el primer caso, estamos hablando de una condición emocional más sosegada, mientras que en el segundo se hace referencia a un estado en el que hay más alegría y entusiasmo.

Podríamos decir que ser feliz es el escalón más alto de sentirse bien.

Sentirse bien y estar bien

Es importante precisar los conceptos de sentirse bien y ser feliz, antes de identificar sus diferencias y las implicaciones que tiene.

En primer lugar, es importante señalar que no es lo mismo estar bien que sentirse bien.

Estar bien hace referencia a una condición objetiva de bienestar.

Dentro de esa idea caben situaciones como tener buena salud, no sufrir apuros económicos y contar con un entorno familiar y social aceptable.

Podría decirse que se trata de una situación en la que no hay carencias o problemas de envergadura.

Sentirse bien, en cambio, tiene que ver con la percepción individual de la situación personal.

Una persona puede sentirse bien incluso en medio de carencias o dificultades; así mismo, puede sentirse mal aun cuando aparentemente no tenga problemas o vacíos relevantes.

De otro lado, sentirse bien es una condición que puede no estar muy arraigada y resulta próxima al conformismo.

En estos casos ese sentimiento es frágil y depende de circunstancias externas.

En otras palabras, la sensación de bienestar nace de la ausencia de cambios o de la falta de expectativas.

Sin embargo, no está realmente enraizada.

El difícil concepto de felicidad

La felicidad es un concepto difícil de definir.

Vendría a ser un estado en el que además de estar bien y sentirse bien, también hay un plus de vitalidad, alegría y de optimismo.

El concepto podría equipararse con el de plenitud, en tanto la felicidad genera un sentimiento de estar completo y no sentir vacíos.

Se trata de un estado maravilloso que, sin embargo, resulta pasajero.

La sensación de plenitud se disipa en mayor o menor medida después de un tiempo, porque el ser humano también está habitado por un vacío esencial.

La muerte, personal y de todo lo que existe, siempre está en el horizonte.

De igual manera, los seres humanos estamos expuestos a los errores y a las vicisitudes.

Por eso, rara vez la felicidad en su sentido pleno es notoriamente duradera.

En el mejor de los casos, se alterna con el estado de sentirse bien.

Sentirse bien y ser feliz

De lo anterior se deduce que sentirse bien y ser feliz son dos estados que están compuestos del mismo material, pero difieren en su intensidad y permanencia.

Lo cierto es que ese estado de bienestar es una condición necesaria para sentirse feliz.

No es posible sentirse mal y ser feliz.

A lo sumo, se pueden experimentar episodios de alegría o euforia.

De otro lado, ese sentirse bien es una realidad que también tiene diferentes intensidades y naturalezas.

Como ya lo mencionábamos, a veces surge de condiciones externas favorables que aportan un cierto equilibrio a la vida.

En ese caso, estar bien y sentirse bien son dos realidades que se determinan mutuamente.

El sentirse bien que puede llevar a la felicidad es aquel que está presente, con independencia de las circunstancias externas.

Es un sentimiento que nace de la capacidad para aceptar la realidad, de la confianza en uno mismo y de la esperanza en el mañana.

Por lo tanto, no desaparece cuando llegan las tempestades.

Una persona que se siente bien de forma profunda tiene muchas más posibilidades de experimentar esos estados de felicidad que, de todos modos, son pasajeros.

En cambio, quien se siente bien solo porque está bien de momento, se encuentra más cerca de lo que conocemos como “zona de confort” que de la felicidad.

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    Humor desde las redes sociales…

1.

-”¿Qué opina del racismo?”

-”Qué está muy caro y trae pocas uvas.”

(Gracias Marcos !!!)

2.

La pizza quemada, la cerveza congelada y la mujer embarazada, son consecuencia de no haberla sacado a tiempo...

(Gracias Daniel !!!)

3.

Dos hombres de campo charlan:

-”El veterinario le dio un jarabe al toro y en una hora montó 5 vacas.”

-”¡Qué bueno! ¿Y de qué es el jarabe?”

-”No sé, pero sabe a fresa...”

(Gracias Esther !!!)

4.

-”¿Un libro que te haya cambiado la vida?”

-”El del registro civil.”

5.

Hay personas que al principio te parecen idiotas, pero después empiezas a conocerlas más a fondo y ya no parece...

Lo son.

(Gracias Diana !!!)

6.

Era un gran cirujano plástico.

Como suele suceder, lo arruinó su ego.

Luego de operar, les tatuaba su firma en la cara a sus pacientes...

7.

Ferrero era inclusivo y retrógado a la vez.

Contrató a un travesti en su empresa, pero le pagaba menos por mujer.

8.

El Papa llamó a su cónclave de obispos y les contó su plan para lograr que los curas se mantuvieran célibes:

Permitirles casarse...

(Gracias Iche !!!)

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    Brevísimos...

1.

Alerta.

Su contraseña "estefindesemanalapongo" no es para nada segura.

2.

-”¿Me da una caja de preservativos?”

-”¿De 24?”

-”¿Cuándo vencen?”

-”En el 2038.”

-”De 6.”

3.

El problema de tener sexo seguro es que se me recalca la muñeca.

4.

-”Tú y yo juntos al calor de la chimenea, con la luz de las velas y una botella de vino... ¿qué te parece?”

-”Poco vino.”

5.

-”Lo que leí en su curriculum son todas mentiras, ¿no?”

-”Absolutamente.”

-”El puesto es suyo: bienvenido a Ventas.”

(Gracias Jorge !!!)

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    Humor de “la cole”...

1.

Moishe va a consultar al rabino Iankl:

-”Rabi, dígame por favor, estoy engripado y no tengo para pagarle al médico, ¿qué hago?”

-”Tómate un tecito de manzanilla.”

Al tiempo, vuelve Moishe para agradecerle:

-”Gracias, rab Iankl, su remedio me curó totalmente.”

Y rab Iankl anota en su libreta:

-”El té de manzanilla cura la gripe.”

Pero a los pocos días viene nuevamente Moishe:

-”Rab Iankl, quiero contarle que mi vecino Mendl se agarró una fortísima gripe, yo le hice tomar su remedio, el té de manzanilla, y sin embargo está cada vez peor...”

Entonces rab Iankl corrige lo anotado en su libreta:

-”El té de manzanilla cura la gripe en el 50% de los casos.”

2.

La Universidad Yeshiva de la ciudad de Golders Green decidió armar un equipo de remo.

Desafortunadamente, perdieron carrera tras carrera.

Practicaron durante horas todos los días, pero nunca lograron llegar más allá del último puesto.

El rosh yeshivá, finalmente decidió que no podía soportar más esa vergüenza por lo que envió a Yankel a espiar al equipo de la Universidad de Oxford.

Así que Yankel se dirigió a Oxford y se escondió entre los arbustos de la vera del río desde donde observaba atentamente al equipo de Oxford mientras practicaban.

Yankel finalmente regresó a la Yeshiva.

-”He descubierto su secreto”, -anunció.

-”Tienen ocho que reman y solo uno que grita...”

(Gracias Iche !!!)

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    Sutilezas...

1.

Una señora y un granjero charlaban en la barra de un bar acerca de diversos temas.

El hombre narró la historia de sus gallinas, que en un principio no ponían huevos y luego empezaron a ponerlos en abundancia.

-”¡Qué coincidencia!”, -exclamó la señora, -”Esa historia se parece a la mía. Al principio de mi matrimonio no podía tener hijos, y luego tuve familia numerosa.”

Explica el granjero:

-”Bueno, ´para que mis gallinas pusieran lo que hice fue cambiar de gallo.”

-”¡Qué coincidencia!”, -vuelve a exclamar la señora.

2.

Don Filegardo y su mujer hacían un viaje en automóvil.

Ella, que era bastante dura de oído, iba manejando.

Los detuvo un oficial de tránsito, y le pidió a la conductora sus papeles.

Le preguntó la señora a su marido:

-”¿Qué dice?, ¿Qué dice?”

Le indicó en voz alta don Filegardo:

-”¡Quiere que le muestres tus papeles!”

Ella entregó sus documentos.

Los revisó el patrullero y comentó con sorna:

-”¡Ah! Es usted de Cuitlatzintli. En ese pueblo conocí a la mujer más fría, más sosa, más aburrida y más mala para hacer el amor que he visto en toda mi vida.”

Le preguntó otra vez la señora a su marido:

-”¿Qué dice?, ¿Qué dice?”

Contestó don Filegardo:

-”Dice que te conoce...”

3.

Desde la parte de atrás del atestado autobús preguntó en voz alta la curvilínea chica:

-”Perdón, señores: ¿alguien sabe cantar allá adelante?”

-”¿Por qué?”, -preguntó uno de los pasajeros.

Respondió la muchacha:

-”Porque acá atrás todos están tocando...”

4.

-”Mami”, -le preguntó el niño a su mamá, “¿por qué amarraron a la sirvienta?”

-”Yo no la amarré”, -respondió extrañada la señora, -”¿Por qué me dices eso?”

-”Porque ahorita que pasé por su cuarto oí que le decía a mi papá: ‘¡Suélteme, señor; por favor suélteme!’...”

5.

Dos recién casadas comentaban sus experiencias de la noche nupcial.

Contó una:

-”Leodegardo manejó todo el día. Cuando llegamos al hotel se tiró en la cama y se durmió al segundo.”

-”Pitoncio también”, -comentó la otra, -”Pero él se durmió al tercero...”

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    Reflexión de un amigo...

Hoy vi el paquete de papel higiénico a $1.000.

El paquete tiene 4 rollos de 50 metros cada uno.

Es decir, un paquete tiene 200 metros de papel higiénico.

Los billetes de $10 miden 16,5 cm de largo.

Por lo tanto, se necesitan 121 billetes para alcanzar los 200 metros.

Es decir que 200 metros de billetes de $10 equivalen a $1.210 (121 billetes x $10).

Considerando una inflación del 7% mensual, en 3 meses va a ser más económico limpiarse el culo con billetes de $10 que con papel higiénico.

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    WC Cover... (Por François Lapierre)

(Parte II)

Quizá no estuviera perdiendo tanto el tiempo después de todo.

Analicé la situación.

Si no podía por debajo debía intentarlo por arriba.

Agarré la tapa e intenté moverla a un lado y a otro para aflojarla de sus cogidas.

Se movió y conseguí que se soltase de los puntos de sujeción superiores.

Íbamos bien.

La extraje totalmente y observé el estado real de los dichosos pernos.

Máxima oxidación.

Había llegado al punto de no retorno.

Por mis cojones tenía que sacar aquellos endiablados pernos.

Llegué a pensar en cortarlos con una pequeña sierra, opción “in extremis” que desechaba por carecer de ella y por encontrarse los comercios ya cerrados a esa hora.

Con aquello al descubierto maniobré de nuevo por debajo y confirmé mis sospechas.

Los tornillos giraban locos y, para colmo de males, la muesca horizontal había desaparecido de sus cabezas, por lo que para sujetarlos e impedir su giro debía utilizar otra herramienta nueva.

Aproximé una silla baja a la taza para trabajar algo más cómodo (ya estaba un poco harto de estar agachado) y me dispuse a maniobrar sobre los oxidados elementos.

Para complicar aún más la situación unas piezas metálicas redondas, donde estaban empotrados los pernos, servían de tope para su ajuste a la taza, por lo que había que actuar sobre ellas para liberar definitivamente los tornillos.

No me costó gran esfuerzo desprenderlas de su ubicación (de hecho saltaron en pedazos haciendo la conveniente palanca que, ya en tiempos, predicó de su bondad Arquímedes cuando pidió el punto de apoyo para mover el mundo).

Entonces descubrí algo que me impresionó bastante.

Los pernos estaban embutidos en otra pieza, esta vez de plástico que se movía juntamente con ellos.

Ahí estaba la solución.

Si conseguía romper aquellas piezas plásticas que cubrían completamente los agujeros de ubicación de los pernos, estos caerían por su propio peso dando por concluido el trabajo de desmontaje.

Un simple destornillador realizó el milagro y los pernos cayeron libres aunque, eso sí, no conseguí el objetivo inicial de sacarlos de sus “hembras” ávidas de calor.

Me habían ganado la partida y tuve que rendirme ante ellas.

Observé aquellos elementos inertes y, a la vez, tan vivos unos minutos antes, con una mueca de satisfacción irreprimible en mi rostro.

El resto del trabajo fue relativamente sencillo.

Coloqué la tapa nueva, ajusté los nuevos pernos a sus compañeras inseparables por, esperaba, largo tiempo, y contemplé durante algunos segundos más el resultado.

Ahora disponía de elementos de juicio nuevos para analizar a fondo los prolegómenos y, por supuesto, captar mejor los intrincados laberintos mentales del gran amigo Kant en su Crítica de la razón pura.

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