Fin de semana: Viernes 16 a Domingo 18 de Junio de 2.023
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana llegamos con un nuevo artículo sobre cómo ser feliz, chistes recibidos desde las redes sociales, humor de la cole, una variedad de chistes breves, nuevas sutilezas y unos textos de humor muy ingeniosos y divertidos. Y como el próximo Domingo se festeja en la Argentina el Día del Padre, unos chistes como homenaje a todos los padres que comparten estas ediciones, a quienes les deseamos un muy feliz día, y a todos un muy buen fin de semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo
serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
Consejos de Aristóteles sobre cómo ser feliz (Por Ebiezer López)
Aristóteles es uno de los pensadores griegos más reconocidos de su época.
Sus reflexiones sobre la vida y el mundo siguen generando curiosidad.
En este sentido, uno de los temas que abordó este filósofo fue la felicidad y, de manera más concreta, cómo ser feliz.
Se trata de un estilo de vida que plantea una forma de vivir que le permite al individuo sentirse pleno.
Pero, sin dañar a otros o a sí mismo.
Si te has planteado la meta de ser feliz, es posible que te interese conocer la visión aristotélica.
Puede que aprendas una cosa o dos que te ayuden a progresar en el camino hacia la autorrealización.
Los 10 consejos de Aristóteles sobre cómo ser feliz
En la Antigua Grecia, los maestros o filósofos se preocupaban por formar el carácter de sus pupilos.
Es decir, no solo daban enseñanzas sobre la ciencia o religión, sino también sobre cómo convertirse en ciudadanos de bien.
De esta manera, cada pensador tenía su propio modo de concebir temas referentes a la voluntad, amor, odio, felicidad, etc.
Por lo general, estos maestros solían debatirse entre dos extremos cuando se trataba de la felicidad.
Unos profesaban que para ser felices se debía dar rienda suelta a todos los placeres posibles.
Otros decían que este estado se conseguía viviendo solo con lo necesario y olvidándose de los excesos.
Contrario a esta posición, Aristóteles tenía una visión diferente sobre cómo ser feliz y alcanzar la “eudaimonia” o plenitud.
En su obra Ética a Nicómaco, el filósofo explica que la felicidad se obtiene al desarrollar una serie de virtudes.
Dicho de otra forma, la plenitud pasa por la actitud.
De acuerdo con el autor, la clave está en el equilibrio, saber encontrar un punto intermedio entre extremos.
No se puede caer en el hedonismo o el placer desenfrenado, pero tampoco se debe reprimir el deseo.
A continuación, hablaremos de las 10 virtudes que Aristóteles recomendaba cultivar para ser felices.
1. Modestia
Para Aristóteles, la modestia era el punto de equilibrio entre tener un ego inflado y el autodesprecio.
Una persona modesta reconoce sus debilidades, pero también es capaz de ver sus fortalezas y aprovecharlas.
En otras palabras, para ser felices es importante procurar una buena autoestima.
Wani y Dar (2017) publicaron un trabajo sobre la relación entre autoestima, optimismo y felicidad en estudiantes universitarios.
Los resultados revelan una fuerte correlación entre el grado de autoestima, la felicidad y el optimismo.
Así, se puede afirmar que desarrollar una percepción realista y amable del propio ser es esencial para el bienestar.
2. Honestidad
Otra parte importante de cómo ser feliz es la autenticidad.
Un individuo pleno debe expresarse siempre con la verdad, sin dejar de lado la amabilidad al expresarse.
De nuevo, Aristóteles define un punto medio: ni la mentira ni la agresión.
3. Sociabilidad
Para los seres humanos, socializar es tan natural y necesario como comer o dormir.
Desde que nacemos necesitamos un círculo de apoyo social sólido a nuestro alrededor.
Tacca, Cuarez y Quispe (2020) evaluaron en un estudio la relación existente entre la autoestima, el autoconcepto y las habilidades sociales en alumnos de secundaria peruanos.
Los hallazgos revelan que hay una correlación positiva entre el grado de sociabilidad y la autoestima.
En resumen, tener la capacidad de crear vínculos sociales se asocia con un bienestar mayor.
No obstante, esto no quiere decir que todas las relaciones que alguien tiene son beneficiosas, se sabe que los vínculos también pueden dañar.
En este caso, el equilibrio se encuentra en saber elegir con quien establecer lazos y cultivarlos con empatía y amabilidad.
4. Decoro
Por una parte, están las personas que dejan que la timidez los domine y se cohíben de hacer cualquier cosa por miedo.
En el otro extremo se hallan los individuos que no tienen consideración por los demás y actúan con insolencia.
Luego, en el punto medio se encuentra el decoro, donde la persona persigue sus objetivos sin pisotear a nadie.
Esta capacidad la poseen personas que demandan respeto y a su vez lo otorgan a los demás.
5. Justicia
Aquel que desea saber cómo ser feliz necesita desarrollar un sentido de la justicia equilibrado.
Siguiendo esta línea, no puede perder el interés hacia los demás por completo, pero tampoco olvidarse de sí mismo.
Por ejemplo, si la persona está involucrado en un delito con otro, no es justo asumir toda la culpa cuando había un tercero.
6. Autocontrol
Las emociones son una parte esencial de la humanidad y aprender a procesarlas es un modo de alcanzar la plenitud.
Entonces, no es positivo reprimir ningún sentimiento, aunque es igual de negativo que estos tomen el control de la persona.
Para ilustrarlo, imagina que alguien te hace daño a nivel emocional.
En esta situación, lo normal es que te enfades.
Que la emoción aparezca.
Ahora, lo importante es lo que haces con ella.
En este mismo sentido, Cheung et al. (2014) realizaron una investigación sobre el autocontrol y la felicidad.
Como resultado, obtuvieron que altos niveles de autocontrol están asociados a una mayor felicidad.
Los autores sugieren que existiría en el medio una variable moduladora: el enfoque al logro.
7. Tolerancia
Hay un punto medio entre ser indulgente e intransigente: la tolerancia.
Según Aristóteles, descubrir cómo perdonar ayuda.
No obstante, eso no implica dejar que los demás nos hieran.
En síntesis, se pueden tolerar las equivocaciones de otro sin olvidar el autorrespeto.
8. Generosidad
Si deseas aprender cómo ser feliz, intenta encontrar el equilibrio entre el egoísmo y la abnegación.
Para Aristóteles, esta virtud era la generosidad y consistía en ayudar a los demás teniendo en cuenta el yo.
En términos simples, se trata de ser caritativos, pero no hasta el punto de entregar todo sin recibir nada a cambio.
9. Gracia
Una personalidad feliz entiende cómo divertirse, sabe emplear el sentido del humor para enfrentar lo trágico.
Al mismo tiempo, comprende que existen circunstancias en las que no hay lugar para la risa y actúa con seriedad.
De esta manera, la gracia tiene que ver con ser una compañía agradable para otros.
10. Fortaleza
Permitir que el miedo te paralice puede volverse un obstáculo para avanzar en tu camino a la plenitud.
Sin embargo, actuar de forma impulsiva sin medir las consecuencias de tus acciones, no tiene por norma consecuencias agradables.
Siguiendo este hilo, alguien fuerte en recursos va a poder asumir más riesgos, lo que no quita para que existan determinadas situaciones que puedan hacerle vulnerable.
Para concluir, las enseñanzas de Aristóteles sobre cómo ser feliz son un aporte importante a la filosofía humana.
Este pensador cambió la perspectiva de que la felicidad era algo que se podía perseguir, y no una actitud.
Asimismo, resaltó la importancia del equilibrio para encontrar la plenitud.
Humor desde las
redes sociales…
1.
-”Hola, llamo de Movistar, ¿le gustaría cambiar de compañía?”
-”¡Si, muchísimo!”
-”¿Con quién está ahora?”
-”Con mi mujer y mi suegra...”
(Gracias Rodolfo !!!)
2.
-”Hola, te llamo porque cuando tenía 20 años, yo a tu esposa la hice mujer.”
-”No me importa... Ella me quiere a mi ahora y lo que hizo en el pasado no me importa...”
-”No me has entendido: Soy cirujano plástico...”
(Gracias Susana !!!)
3.
Superpoderes en el siglo XXI:
-Ser tolerante a la lactosa.
-Poder comer gluten.
-Ubicarte sin Google Maps.
-No ofenderte por cualquier cosa.
-Saber de memoria un número de teléfono y recordar un cumpleaños.
(Gracias Esther !!!)
4.
-”¿Y cómo conoció a su esposo?”
-”Yo trabajaba en una farmacia y vino a pedir condones talla XXXXL. Después de la boda me di cuenta que era tartamudo...”
5.
Dicen que los problemas se arreglan en la cama.
Yo llevo hora acostado y nada...
(Gracias Diana !!!)
Experimento científico...
Cuatro lombrices son colocadas en cuatro tyubos de ensayo separados.
La primera en cerveza.
La segunda en vino.
La tercera en whisky de 12 años.
La cuarta en agua mineral.
Al día siguiente, el profesor muestra los resultados:
La primera lombriz en cerveza, muerta.
La segunda en vino, muerta.
La tercera en el whisky, muerta.
La cuarta, en agua mineral, era la única viva y saludable.
El profesor pregunta a la clase:
-”¿Qué aprendemos de esta experiencia?”
Y Pepito responde:
-”Que quien beve cerveza, vino y whisky, no tiene lombrices...”
(Gracias Diana !!!)
Humor de “la cole”...
1.
La mujer de moishe se fue a trabajar 6 meses a Estados Unidos.
Moishe por supuesto, contrató una chica (que estaba buenísima) para los quehaceres domésticos...
Un día, su suegra lo llama y le avisa de que va a cenar con él.
Durante la cena, la suegra, por supuesto, no le quitó ojo a la chica que su yerno había contratado.
Leyendo los pensamientos de su suegra, dice Moishe:
-”Supongo lo que usted estará pensando, ¡pero no dudará Ud. de que mi relación con la empleada es puramente profesional!”
Con mutuo mosqueo los dos dieron el tema por zanjado y terminada la cena, la suegra se fue.
Una semana después, la empleada le dice a Moishe:
-”Desde que tu suegra vino a cenar, el cucharón de plata para la sopa no aparece. Seguro que se lo ha llevado ella.”
Moishe responde:
-”Mira, cielo, la bruja seguro que es de todo, menos ladrona... de todas maneras le voy a enviar un e-mail, por si acaso.”
Entonces le escribe -con copia a su mujer en los USA-:
-”Querida suegra, yo no estoy insinuando que usted 'se llevara' el cucharón de sopa de mi casa, y tampoco estoy insinuando que usted 'no se llevara' el cucharón de sopa; pero el hecho es que ha desaparecido desde el día que usted vino a cenar.
Besos,
Su querido yerno.”
Al día siguiente, recibe un e-mail de su suegra - también con copia a su mujer – diciendo:
-”Querido yerno, yo no quiero insinuar que 'te estés tirando' a la empleada, y tampoco quiero insinuar que 'no te estés tirando' a la empleada; pero el hecho es que, si ella durmiera en su propia cama, ya habría encontrado hace tiempo el cucharón de sopa que yo coloqué allí justo debajo de su almohada. Besos. Tu suegra.”
2.
En día un schnorrer fue convidado, en la casa del rico del pueblo, con un pedazo de torta.}
Esta le resultó tan sabrosa que exigió la receta.
Llegado a su casa comenzó el siguiente diálogo con su esposa:
-”Dvoshka, quiero que cocines la torta más sabrosa del mundo. Esta es la receta: 'Se toman 6 huevos'…”
-”Huevos hay uno solo, Itzak.”
-”Uno, bueno uno entonces, '...y medio litro de crema fresca'...”
-”¿Crema? ¿Qué somos Los Rostschid?”
-”Nu, ponele cuajada en vez de crema, 'Y se agregan dos libras de harina de trigo y una de azúcar blanca'...”
-”¡Ja!, ¡Harina de centeno y un poquito de azúcar morena es todo lo que hay en esta casa!”
-“…y 250 gramos de pasas de Corinto y otro tanto de avellanas y un buen pedazo de manteca. Mezclar bien y…”
Dvoshka agregó, en uno de sus escasos silencios cuatro pasas medio apolilladas, unas nueces y un pedacito de margarina, lo revolvió todo y lo puso a hornear.
Cuando Itzak probó la famosa torta en su variante Dvshoka, su único comentario fue:
-”¡Francamente no sé porque a los ricos les gusta tanto esta mierda!”
(Gracias Iche !!!)
Sutilezas...
1.
-”¡Quita las manos de ahí!”, -le exigió la indignada muchacha a su ardiente y ávido galán.
-”Perdóname, Rosibel”, -se disculpó el muchacho, -”Es que estoy ciego de amor por ti, y ya sabes cómo se nos desarrolla a los invidentes el sentido del tacto...”
2.
El cuento que ahora sigue es de color subido.
Las personas con repulgos de moralina no deberían leerlo...
Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, le dijo a una hermosa y avispada chica:
-”Vamos a mi departamento.”
Ella, que conocía el abecedario sexual de la A a la Z, accedió a la invitación.
Cuando llegaron al departamento la muchacha le dijo a Afrodisio:
-”Tengo curiosidad de ver cómo metes la llave en la cerradura.”
-”¿Por qué?”, -se extrañó Pitongo.
Explicó ella:
-”Eso me dice mucho acerca de la forma en que actuará en la cama el que me invita. Si introduce la llave con fuerza, tal cosa significa que es hombre viril y apasionado. Si lo hace con suavidad, eso quiere decir que es un amante delicado y tierno. A ver: introduce la llave.”
-”Espera un poco”, -le pidió Afrodisio, -”Antes de introducir la llave siempre acostumbro darle unos besitos a la cerradura...”
3.
El doctor Ken Hosanna le comentó a un colega:
-”Le hice a mi esposa una operación radical de cirugía plástica.”
-”¿Qué tipo de cirugía plástica le hiciste?”, -se interesó el otro.
Respondió el doctor Hosanna:
-”Le cancelé todas sus tarjetas de crédito.”
4.
Celiberia Sinvarón, madura señorita soltera, se quejó ante el juez de que un sujeto la había recargado contra la pared y así, estando de pie ella, la hizo objeto de sus lascivos apetitos de carnalidad y pasional fornicio.
-”Pero, señorita”, -objetó el juez, -”Usted es muy alta, y el acusado es sumamente bajo de estatura.”
-”Bueno”, -se ruborizó Celiberia, -”Quizá me agaché un poco...”
5.
Don Chinguetas y doña Macalota discutían acerca de quién experimenta más placer al realizar el acto del amor, si el hombre o la mujer.
Don Chinguetas sostenía que es el hombre el que siente la mayor satisfacción.
Le dijo doña Macalota:
-”Permíteme una pregunta. Tienes comezón en el conducto interno de la oreja, y te rascas con el dedo meñique. La comezón desaparece. ¡Dónde sientes mayor placer? ¿En la oreja o en el dedo?”
-”En la oreja, desde luego”, -respondió sin vacilar Chinguetas.
Exclama con acento de triunfo doña Macalota:
-”Ah ¿verdad?”
Padres...
1.
Un niño le pregunta a su padre:
-”Papi, ¿tú eres una persona con empatía?”
-”Por supuesto, hijo.”
-”¿Y abierta al diálogo?”
-”Sin duda.”
-”¿Y te consideras una persona conciliadora?”
-”Por supuesto, hijo.”
-”Me alegra saber eso papá, porque vas a necesitar todas esas cualidades cuando te enteres las razones por las cuales me han expulsado del colegio.”
2.
Susanita se acerca a su padre para decirle:
-”Papi, ¿no crees que es preocupante la caída del interés por la lectura?”
-”Si si, pero córrete un poco hacia la izquierda hija, porque no me dejas ver la televisión.”
3.
Año 2045:
El niño le pregunta a su abuelo:
-”Abuelo, ¿mi padre era muy adicto a Twitter?”
-”No mucho, mi pequeño Retweet.”
4.
-”¡Papá, papá, no quiero ir a la escuela! Primero porque tengo sueño, segundo porque estoy cansado y tercero porque en la escuela se ríen de mí.”
-”¡Tienes que ir! Primero porque a la escuela no se falta, segundo porque es tu responsabilidad y por último, porque eres el director de la escuela.”
5.
-”Papá, papá, cuando sea grande quiero ser boxeador.”
-”Hijo, no quiero desanimarte con tus metas en la vida, pero puede llegar a existir un contrincante mejor que tú.”
-”Es verdad papá, cuando sea grande voy a ser contrincante.”
6.
-”Papá, papá, ¿es verdad que los papás saben más que los niños?”
-”Claro hijo, es verdad.”
-”¿Quién fue el inventor de la imprenta?”
-”El inventor de la imprenta fue Gutenberg.”
-”Pero entonces, ¿por qué no la inventó el papá de Gutenberg?”
WC Cover... (Por
François Lapierre)
(Parte I)
La tesis doctoral sobre la Crítica de la razón pura de I. Kant me había remitido, necesariamente y en un primer estadio, a los Prolegómenos por él mismo redactados para una mejor comprensión de su obra.
Ese trabajo, concluyente de mis estudios, ocupaba mi mente las veinticuatro horas del día.
Si.
Hasta en sueños veía los diversos puntos de vista esenciales, plasmados por el gran maestro de la filosofía en dicho manual, que debía acometer para el necesario análisis de la mencionada obra: ¿cómo está constituida nuestra conciencia? ¿Cómo llegamos al conocimiento sobre nuestro mundo? ¿Qué son el tiempo y el espacio, y cómo se originan? ¿Cómo está formado nuestro mundo y nuestro cosmos? ¿Hay un Dios?...
Y otros temas conexos con ellos, de más envergadura o profundidad.
Y sucedió.
La tapa del WC decidió que no serviría más a sus propósitos y se rompió, precisamente entonces.
Aparqué, momentáneamente, mis estudios y me dispuse a realizar la operación de retirada y sustitución del elemento tan necesario, y cómodo, para nuestra vida cotidiana, donde cualquier humano, sea de la condición que sea, termina sentándose durante gran parte de su vida.
Y en este punto fue donde me enfrenté a aquellos planteamientos kantianos de una forma que, jamás sospecharía, pudiera llegar a ocurrir.
Porque, ¿qué había hecho que la tapa se rompiese cuando menos tiempo tenía para dedicarme a esas tareas?
¿Por qué no ocurrió un año después?
¿Qué extrañas fuerzas influyeron en ello?
¿Tendría las herramientas necesarias o, incluso, dispondría de tiempo en lo que me quedaba del día?
¿Sería capaz de realizar esa tarea por mí mismo sin necesidad de recurrir a terceros que cobrarían unos sustanciosos honorarios por la ingrata tarea?...
Con la férrea voluntad de concluir el trabajo doméstico, me incliné y tanteé por debajo para localizar las piezas que liberarían los pernos de sujeción de la tapa.
Allí estaban, duras como piedras, recubiertas del óxido que proporciona el transcurrir inexorable del tiempo; un tiempo que, calculé, rondaría los dieciocho años, mayoría de edad y, a la vez, fin de su existencia.
Abrazaban fuertemente los pernos, sin dar muestra de querer soltarse de sus amados, de seguir penetrados total y permanentemente por ellos.
Y yo debía liberarlos, separarlos para siempre.
Un dios que decidió que no debían permanecer por más tiempo juntos.
Agarré una de ellas, la más próxima y, por tanto, más cómoda de trabajar, e hice el intento de girarla.
No se movió un ápice de su posición.
Quizá la había girado hacia el lado equivocado.
Lo intenté hacia el otro.
Nada.
El planteamiento kantiano retornaba a mi mente: ¿sería capaz de conseguirlo?
Si la primera de ellas me estaba dando problemas, ¿cuánto tiempo me tomaría la solución? ¿Qué nuevas complicaciones acarrearía la otra?
Entonces recurrí a las herramientas, curiosos artilugios que permiten aplicar fuerzas superiores a las meramente humanas y que han sido creadas, precisamente, por la acción del hombre.
Agarré con una de ellas la pieza y apliqué la torsión.
Giró algo, o al menos eso me pareció.
Si, definitivamente había girado porque debía mover el utensilio para volver a asir la pieza.
Un triunfo.
Giré de nuevo y cedió algo más.
Aquello prometía.
Seguí aplicándome y, girando algunas vueltas más, decidí que había llegado el momento de recurrir a mis propias manos (el uso de la herramienta llega a resultar algo incómodo para conseguir una sola vuelta) y solté el utensilio.
Con un esfuerzo inicial superior al previsto logré seguir girando la pieza, pero llegó un momento en que volvía a inmovilizarse ¡Obstinada pieza!
De nuevo había que recurrir a la abandonada herramienta.
Así estuve durante un buen rato y comprobé que perdía el tiempo, mi precioso tiempo para iniciar la tesis, porque no avanzaba.
Eso alteró mi estado de ánimo; vuelta a los planteamientos kantianos: la adversidad trastoca los estados de consciencia, nos hace irritables, llegando, en algunos casos, a situaciones extremas difíciles de explicar en otras circunstancias.
(Continuará...)
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