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Viernes 30 de Junio

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                  Fin de semana: Viernes 30 de Junio a Domingo 2 de Julio de 2.023

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana llegamos con un artículo sobre la felicidad y algunas habilidades que nos ayudan a encontrarla, chistes breves y tontuelos, más humor recopilado desde las redes sociales, humor de “la cole”, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos realmente ocurrentes y divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos a todos un muy buen fin de semana.

                                                         Esteban Nicolini


    El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

10 habilidades para una vida feliz (por Edith Sánchez)

A veces pensamos, equivocadamente, que la felicidad es un asunto del azar.

Esto no es cierto.

En realidad, ese bienestar global al que llamamos felicidad principalmente es fruto del trabajo.

Podemos desarrollar habilidades para una vida feliz, sin importar lo bueno o malo que nos ocurra.

Es claro que en el recorrido vital de todos hay un componente de azar.

En principio, no somos los dueños de las circunstancias y no podemos moldearlas al antojo.

Sin embargo, cuando desarrollamos las habilidades para una vida feliz, encontramos el camino para abordar esas circunstancias de la forma más constructiva posible.

Las habilidades para una vida feliz no son talentos del otro mundo.

Tienen que ver con educar nuestra mente para que encontrar el camino del bienestar sea una tarea más autónoma.

Las habilidades determinantes para ello son las siguientes.

Una vida feliz…

1. La felicidad también se planifica

Todos hablamos de felicidad, pero no todos sabríamos cómo definirla.

Así mismo, es posible que tengamos un concepto global de felicidad, pero que no logremos concretarlo en las situaciones específicas.

Así que la primera de las habilidades para una vida feliz es la de desarrollar nuestro propio concepto de bienestar; no solamente en general, sino referido a los ámbitos o aspectos puntuales en los que nos desenvolvemos.

2. Enfoque hacia el crecimiento, una de las habilidades para una vida feliz

Desafiarnos a nosotros mismos nos acerca a la felicidad.

El conformismo es una señal de que estamos invadidos de miedo o de falta de motivación.

Asumir retos , en cambio, nos revitaliza y le pone un toque de sabor a lo que hacemos.

Querer ser mejores y hacer lo necesario para lograrlo incrementa nuestra satisfacción con la vida.

3. Aprender a ver lo mejor de todo

Por instinto de conservación tendemos a enfocarnos más en lo negativo que en lo positivo de las situaciones.

Por eso, no es fácil aprender a ver lo mejor de cada persona o de cada situación.

Lo más aconsejable es dejar que esos enfoques negativos emerjan, pero inmediatamente contarrestarlos con enfoques optimistas y quedarnos con estos.

4. Ser capaz de confiar en uno mismo

Una de las grandes habilidades para una vida feliz es la autoconfianza.

Para desarrollarla, nada mejor que convertirnos en el mejor amigo de nosotros mismos.

Dejemos la autocrítica constante a un lado, perdonémonos por los errores que cometemos o por no lograr de inmediato lo que queremos.

Seamos autocompasivos y tratemos de entendernos, no de juzgarnos.

5. Equilibrio entre las diferentes dimensiones de la vida

El trabajo es una parte importante de la vida, pero no la vida misma.

Está bien que le dediquemos buena parte de nuestro tiempo, pero no podemos permitir que se convierta en el eje alrededor del cual gira todo lo demás.

Somos más felices cuando experimentamos no una, sino muchas facetas de nuestro ser.

La pareja, los amigos, la familia, la salud y la creación deben tener un lugar irreemplazable.

6. Desarrollar la resiliencia

Esta es una de las más importantes habilidades para una vida feliz.

Tiene que ver con la capacidad de recuperarte y crecer, luego de que has tenido un revés.

A veces, toma tiempo, a veces cuesta mucho esfuerzo, pero, en definitiva, es una capacidad que todos podemos desarrollar con suficiente voluntad y trabajo.

La resiliencia, a su vez, incrementa la autoconfianza y esta la seguridad.

O sea: llevamos tres por el precio de uno.

7. Luchar contra los automatismos

Todos estamos llenos de automatismos mentales, emocionales y físicos.

A veces, nos ayudan a hacer la vida más simple, pero en otras ocasiones son acciones mecánicas que solo nos conducen al malestar.

Es bueno observarnos para detectar si esto está ocurriendo.

De ser así, una buena idea es comenzar cambiando los automatismos físicos de las conductas que queremos erradicar, para luego seguir con los mentales y los emocionales.

8. Encontrar un propósito

La mayoría de nosotros sabemos que la vida es más interesante y agradable cuando tenemos un propósito por el cual luchar.

El problema es que no siempre encontramos ese gran propósito existencial.

Quizás lo mejor sea dejarnos llevar por nuestros impulsos espontáneos hacia pequeños propósitos inmediatos.

De seguro, estos nos llevarán a descubrir esos grandes objetivos para la vida.

9. Practicar la bondad

Quizás ya has notado que las personas más bondadosas son también las más felices.

Por contrapartida, quienes se llenan de amargura también son los más egoístas y, a veces, crueles.

Ser bondadoso con los demás nos provoca un sentimiento de felicidad profundo y duradero.

La dicha que produce el impactar positivamente en la vida de los otros no tiene precio.

10. Construir relaciones saludables

El sentimiento de felicidad solo es pleno cuando es compartido.

Las relaciones con los demás son fundamentales para el bienestar personal.

La mejor manera de construirlas es valorando a cada uno por lo que es y como es, respetando y siendo agradecidos con lo que nos brindan.

Estas 10 habilidades para una vida feliz no se desarrollan de la noche a la mañana.

Se necesita de trabajo, constancia y decisión.

Finalmente, es probable que no consigamos ese tipo de felicidad idealizada y total, pero con toda seguridad alcanzaremos un nivel de bienestar mucho más elevado y un importante grado de satisfacción con la existencia.

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    Humor desde las redes sociales…

1.

En 6 meses se termina el año, y de los 5 kilos que quería bajar, ya nada más me faltan 15...

(Gracias Isabel !!!)

2.

El militar le presenta a su superior un candidato a alistarse:

-”Este es su hombre, coronel... Aguanta cualquier cosa y come cualquier porquería...”

-”¿Es Boina Verde?”

-”No, es jubilado...”

(Gracias Rodolfo !!!)

3.

Dice mi abuela que antes ni Feisbus ni Feisbas.

Que ella se iba a ordeñar la cabra al establo y allí mi abuelo la agregaba como amiga, pero bien...

(Gracias Esther !!!)

4.

Madurar es terminar una relación y no hablar mal de la porquería esa...

5.

Tenía mucho tiempo sin ser el motivo de una sonrisa de alguien, hasta hoy.

Me caí en la calle...

(Gracias Diana !!!)

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    Humor de “la cole”...

1.

-”Hola vecino”, -dice una hermosa dama de la cole, divorciada en la ciudad de New York.

-”Sabe que hoy tengo ganas de salir y divertirme, bailar, beber y tener sexo toda la noche. ¿Está usted ocupado?”

-”Noooooo...”

-”Bien. Que bueno, me puede cuidar los chicos.”

2.

Un médico y un abogado hablaban en un Bar Mitzvah.

Su conversación era interrumpida constantemente por personas que describían sus dolencias y pedían consejo médico gratuito al médico.

Después de una hora de esto, el doctor exasperado le preguntó al abogado:

-”¿Qué haces para evitar que la gente te pida consejo legal cuando estás fuera de la oficina?”

-”Yo se los doy”, -respondió el abogado, -”y luego les envío una factura.”

El médico se sorprendió, pero accedió a intentarlo.

Al día siguiente, todavía sintiéndose un poco culpable, el médico preparó las facturas.

En camino a enviar las cartas miró su buzón, y encontró la factura del abogado.

(Gracias Iche !!!)

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    Sutilezas...

1.

-”¿De dónde sacaste ese collar de perlas?”, -le preguntó Dulcibella a su amiga Blancaflor.

Respondió ella:

-”Me lo regaló el joyero.”

-”¿Cómo?”, -se sorprendió la amiga.

-”Sí”, -confirmó Dulcibella, -”Le comenté que me parecía muy caro y me dijo que me quedara con él. Me quedé con él y me lo regaló.”

2.

Los reporteros sorprendieron a la vedette de moda, Bustilia Grandnalguier, cuando salía del departamento de un productor de cine.

De inmediato la atosigaron con preguntas:

-”¿Es tu novio? ¿Se van a casar?...”

-”¡Caramba!”, -se enojó Bustilia, -”¡No puedo acostarme con un hombre sin que la gente piense que hay algo entre nosotros!”

3.

El padre Arsilio les preguntó a los niños del catecismo:

-”¿Cuál es la primera condición para obtener el perdón de nuestros pecados?”

Aventuró Pepito:

-”¿Tener pecados?”

4.

Ya conocemos a don Chinguetas, es un marido casquivano.

Un sabio refrán dice que “El león cree que todos son de su condición”.

Así, don Chinguetas receló que su esposa le ponía el cuerno.

Contrató a un detective privado para que la siguiera.

Un par de días después el investigador le dio el informe:

-”Seguí a su esposa ayer. Primero fue a una cantina de mala muerte y después a un motel en las afueras de la ciudad.”

-”¡Lo que me sospechaba!”, -exclamó don Chinguetas, -”¿Qué hacía mi mujer en esos lugares?”

Replicó el detective:

-”Lo estaba siguiendo a usted...”

5.

Un ranchero iba por el camino con su burro, y el animal decidió ya no caminar.

Ruegos, amenazas, y aun golpes, resultaron en vano.

En eso llegó una mujer en su coche, y como el asno estaba atravesado en el camino ya no pudo continuar la marcha.

Descendió del vehículo y le preguntó al ranchero:

-”¿Qué le pasa a su burro?”

-”No sé”, -respondió el hombre, -”No logro hacerlo caminar.”

-”Permítame”, -dijo la viajera.

Y acercándose al jumento le hizo algo.

El pollino echó a correr a toda velocidad.

-”¿Qué le hizo?”, -preguntó con asombro el campesino.

Respondió la mujer:

-”Le hice unas cosquillitas allá abajo.”

-”Pues ahora hágame las cosquillitas a mí”, -demandó el ranchero, -”porque tengo que alcanzar al burro...”

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    Tonterias varias...

1.

-”911.”

-”Tengo un herido.”

-”¿Cuál es su estado?”

-”Yo soy soltero.”

-”¡No, el del herido!”

-”Casado.”

-”No, ¿cómo está?”

-”Yo bien gracias, ¿y usted?”

-”Nooo, como está el herido.”

-”Herido, por eso llamo.”

-”¿Dónde está usted?”

-”Con el herido.”

-”¡¿EN QUÉ PARTE?!”

-”En el suelo, ¿sabe qué?, no venga, ya se levantó.”

2.

-”Si tomo café no puedo dormir.”

-”A mi me pasa al revés...”

-¡Ay, caray! ¿Y cómo es eso?”

-”Si duermo, no puedo tomar café...”

3.

Un conductor estaba apurado para llegar a una reunión de trabajo y comienza a acelerar por la autopista, sintiéndose seguro en una flota de autos que viajaban a la misma velocidad.

Sin embargo, cuando pasaba por un control de velocidad, fue atrapado con un detector de velocidad infrarrojo y escuchó el sonido de una sirena y luces intermitentes.

Maldiciendo su suerte, el hombre supo de inmediato lo que se avecinaba, por lo que disminuyó la velocidad y se detuvo.

El policía de tránsito salió del auto, muy tranquilo, y caminó hacia el automóvil del hombre.

Entregó la multa por exceso de velocidad, escribió su firma y estaba a punto de irse cuando el hombre le preguntó:

-”Oficial, sé que iba muy rápido, pero no creo que sea justo; había muchos otros autos a mi alrededor que iban tan rápido como yo, ¿por qué solo yo recibí la multa?”

El policía le preguntó:

-”¿Alguna vez ha ido a pescar?”

-”Ummm, si…”, -contestó el conductor sorprendido.

El oficial sonrió y agregó:

-”¿Alguna vez atrapaste todos los peces?”

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    El Club de los Siete... (Por Miguelon78)

La cosa empezó de la forma más casual del mundo, como empieza todo aquello que trasciende.

Yo esperaba el autobús para ir a trabajar, quedaban aún 6 minutos para la llegada del 43 y como había empezado a llover de forma inesperada, todos los futuros viajeros nos apretamos bajo la pequeña marquesina de la parada.

Éramos 7 personas.

Pocas, si estuviéramos en un estadio de fútbol, pero bajo el resguardo de aquella minúscula parada de bus, parecíamos una caja de cerillas con “overbooking”.

Yo no soy mucho del contacto físico pero ante la lluvia torrencial que caía, tuve que conformarme con tocar y ser tocado si no quería empaparme.

-”Qué hora es?!”, -dijo la señora de la gabardina roja.

-”Las 11.11”, -contestó el señor del bigote daliliano.

-”No, disculpe, son las 11.15”, -puntualizó la ecuatoriana.

-”Eso será en su reloj, señorita, porque el mío marca las 11.11, ¿lo ve?”

Y el señor del bigote daliliano levantó la mano para enseñarle su esfera del reloj con tal mala suerte que propinó un involuntario puñetazo a la chica del piercing en el labio que hizo que el pequeño aro saltara por los aires y cayera al suelo.

-”Estás tonto, bigotes?”

-”Lo siento, señorita. Comprenderá que ha sido sin querer.”

-”Lo que tú digas, pero ahora me he quedado sin piercing, y era nuevo, y antialérgico.”

El Señor del bigote se ofreció galantemente a buscarlo, pero tal era el hacinamiento que, para poder agacharse él, nos teníamos que agachar todos.

-”Yo tengo la espalda fatal.”, -dijo la abuela del bastón.

-”No se preocupe, soy estudiante de fisioterapia, yo la ayudo.”, -se ofreció el erasmus holandés.

Y a la de tres los siete nos agachamos para encontrar el piercing de la discordia.

-”¿Lo ve?”

-”No, ¿y usted?”

-”Yo tampoco.”

Ni rastro del aro; pero eso no fue lo peor.

El problema vino cuando nos quisimos levantar.

No sabría explicarlo, pero debimos crear algún tipo de vacío que hacía que incorporarse fuera imposible.

Los siete nos habíamos quedado clavados.

-”¡Mi espalda!”, -se quejaba la abuela.

Menos mal que el erasmus y futuro fisioterapeuta pudo alargar sus manos para masajearla aliviando sus dolores.

-”¿Y ahora qué?”, -gritaba la chica del piercing.

-”Ahora organización.”, -contestó la mujer de la gabardina roja, -”Sé lo que me digo, que soy física.”

Así, la física urdió un plan para poder incorporarnos de nuevo.

El bigotes tuvo que pasar su brazo derecho por detrás del erasmus, quien a su vez cruzó su pierna izquierda con la chica de piercing.

Yo tuve que apoyar mis dos manos sobre la física y la ecuatoriana posó su cabeza en el trasero de la abuela, que quedaba en el centro de todos y que, que según los cálculos de la física, era la clave para romper el vacío creado.

Había que conseguir mediante el noble arte de la palanca que ella se incorporase para así poderlo hacer todos.

Adoptando estas posiciones y acompañándolas de un seco movimiento por parte de todos, la abuela conseguiría moverse y todo quedaría solucionado.

-”Una, dos y tres...”

Y todos presionamos con tal ímpetu que la abuela no solo consiguió incorporarse, sino que salió disparada hacia arriba con tanta fuerza que su cabeza impactó contra el techo de la marquesina y su cuerpo volvió a caer en el mismo lugar en el que estaba antes.

Todo fue tan rápido que a ninguno nos dio tiempo a incorporarnos y al instante volvíamos a estar aprisionados; pero con la macabra novedad que ahora teníamos un cadáver entre nosotros.

-”Esto es selección natural”, -dijo el bigotes, que resultó ser naturista.

Y nos explicó que en el reino animal los miembros más frágiles de una manada, en situaciones de riesgo se sacrifican en pos de la supervivencia del resto.

Atendiendo a este dogma, resolvimos que la mejor forma de liberarnos pasaba por desnudar a la abuela.

Total, ya muerta poco le iba a importar acatarrarse.

Su ropa ocupaba espacio y quitándosela romperíamos ese vacío en el que habíamos quedado atrapados.

La buena fortuna hizo que la chica del piercing, que era esteticien, llevase con ella una tijeritas para las uñas.

Así que tijeretazo a tijeretazo conseguimos dejar a la abuela en paños menores.

Sus ropas cayeron al suelo y el espacio que ocupaban nos dio un respiro y nos pudimos incorporar.

Aún quedaba un minuto para que pasará el 43.

Seguía lloviendo y en aquella parada de bus éramos seis personas y un cadáver.

La colombiana, que era novicia, nos invitó a rezar un responsor por la abuela antes de que el autobús llegará.

Así que, todos nos cogimos de la mano y haciendo corrillo alrededor del cadáver rezamos un padre nuestro muy sentido.

Fue cuando se santiguó la chica del piercing, que encontró su aro enganchado en el flequillo y como sentido homenaje a la abuela se lo puso en el labio.

El bus llegó y decidimos subir con nosotros a la abuela para llevarla al tanatorio más cercano, era lo mínimo que podíamos hacer por ella; pero resultó que en los buses de línea, un cadáver computa como bulto, no como pasajero y al pesar la mujer 65 kilos y sólo estar permitido bultos de máximo 25, no nos permitieron subirla.

Así que la tuvimos que dejar allí, eso sí, con un cartelito que indicaba que había fallecido y que, por favor, llamasen a sus familiares.

También entre todos hicimos una colecta para pagarle las ropas que hicimos jirones.

Ahora, una vez al año, los seis supervivientes nos reunimos en aquella parada y recordamos aquellos seis agónicos minutos; y brindamos con vino por la abuela que se sacrificó por la supervivencia de la manada.

Amén.

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Viernes 23 de Junio

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                  Fin de semana: Viernes 23 a Domingo 25 de Junio de 2.023

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana llegamos con un nuevo artículo sobre la diferencia entre ser felices y sentirse bien, humor recibido desde las redes sociales, una divertida variedad de chistes breves, de “la cole”, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy interesantes. Esperamos que sean del agrado de todos y les deseamos que tengan una muy buena semana.

                                                         Esteban Nicolini


    El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

La diferencia entre sentirse bien y ser feliz (por Edith Sánchez)

Sentirse bien y ser feliz son dos conceptos muy próximos entre sí.

Podría decirse que, en muchos casos, son dos peldaños de la misma realidad.

También hay casos en los que ese sentimiento de bienestar no lleva a la felicidad.

Este artículo trata sobre la diferencia entre sentirse bien y ser feliz.

Sin embargo, la primera dificultad estriba en que tanto lo uno como lo otro son conceptos imprecisos.

Así mismo, hablamos de estados subjetivos que tienen que ver más con la percepción individual, que con un cuadro definido.

Sentirse bien y ser feliz son dos estados en los que prima el bienestar.

La primera diferencia entre lo uno y lo otro tiene que ver con el aspecto temporal.

Sentirse bien es una condición que puede ser mucho más estable que la de ser feliz.

Lo usual es que la felicidad resulte más pasajera.

Así mismo, la diferencia entre sentirse bien y ser feliz tiene que ver con la intensidad.

En el primer caso, estamos hablando de una condición emocional más sosegada, mientras que en el segundo se hace referencia a un estado en el que hay más alegría y entusiasmo.

Podríamos decir que ser feliz es el escalón más alto de sentirse bien.

Sentirse bien y estar bien

Es importante precisar los conceptos de sentirse bien y ser feliz, antes de identificar sus diferencias y las implicaciones que tiene.

En primer lugar, es importante señalar que no es lo mismo estar bien que sentirse bien.

Estar bien hace referencia a una condición objetiva de bienestar.

Dentro de esa idea caben situaciones como tener buena salud, no sufrir apuros económicos y contar con un entorno familiar y social aceptable.

Podría decirse que se trata de una situación en la que no hay carencias o problemas de envergadura.

Sentirse bien, en cambio, tiene que ver con la percepción individual de la situación personal.

Una persona puede sentirse bien incluso en medio de carencias o dificultades; así mismo, puede sentirse mal aun cuando aparentemente no tenga problemas o vacíos relevantes.

De otro lado, sentirse bien es una condición que puede no estar muy arraigada y resulta próxima al conformismo.

En estos casos ese sentimiento es frágil y depende de circunstancias externas.

En otras palabras, la sensación de bienestar nace de la ausencia de cambios o de la falta de expectativas.

Sin embargo, no está realmente enraizada.

El difícil concepto de felicidad

La felicidad es un concepto difícil de definir.

Vendría a ser un estado en el que además de estar bien y sentirse bien, también hay un plus de vitalidad, alegría y de optimismo.

El concepto podría equipararse con el de plenitud, en tanto la felicidad genera un sentimiento de estar completo y no sentir vacíos.

Se trata de un estado maravilloso que, sin embargo, resulta pasajero.

La sensación de plenitud se disipa en mayor o menor medida después de un tiempo, porque el ser humano también está habitado por un vacío esencial.

La muerte, personal y de todo lo que existe, siempre está en el horizonte.

De igual manera, los seres humanos estamos expuestos a los errores y a las vicisitudes.

Por eso, rara vez la felicidad en su sentido pleno es notoriamente duradera.

En el mejor de los casos, se alterna con el estado de sentirse bien.

Sentirse bien y ser feliz

De lo anterior se deduce que sentirse bien y ser feliz son dos estados que están compuestos del mismo material, pero difieren en su intensidad y permanencia.

Lo cierto es que ese estado de bienestar es una condición necesaria para sentirse feliz.

No es posible sentirse mal y ser feliz.

A lo sumo, se pueden experimentar episodios de alegría o euforia.

De otro lado, ese sentirse bien es una realidad que también tiene diferentes intensidades y naturalezas.

Como ya lo mencionábamos, a veces surge de condiciones externas favorables que aportan un cierto equilibrio a la vida.

En ese caso, estar bien y sentirse bien son dos realidades que se determinan mutuamente.

El sentirse bien que puede llevar a la felicidad es aquel que está presente, con independencia de las circunstancias externas.

Es un sentimiento que nace de la capacidad para aceptar la realidad, de la confianza en uno mismo y de la esperanza en el mañana.

Por lo tanto, no desaparece cuando llegan las tempestades.

Una persona que se siente bien de forma profunda tiene muchas más posibilidades de experimentar esos estados de felicidad que, de todos modos, son pasajeros.

En cambio, quien se siente bien solo porque está bien de momento, se encuentra más cerca de lo que conocemos como “zona de confort” que de la felicidad.

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    Humor desde las redes sociales…

1.

-”¿Qué opina del racismo?”

-”Qué está muy caro y trae pocas uvas.”

(Gracias Marcos !!!)

2.

La pizza quemada, la cerveza congelada y la mujer embarazada, son consecuencia de no haberla sacado a tiempo...

(Gracias Daniel !!!)

3.

Dos hombres de campo charlan:

-”El veterinario le dio un jarabe al toro y en una hora montó 5 vacas.”

-”¡Qué bueno! ¿Y de qué es el jarabe?”

-”No sé, pero sabe a fresa...”

(Gracias Esther !!!)

4.

-”¿Un libro que te haya cambiado la vida?”

-”El del registro civil.”

5.

Hay personas que al principio te parecen idiotas, pero después empiezas a conocerlas más a fondo y ya no parece...

Lo son.

(Gracias Diana !!!)

6.

Era un gran cirujano plástico.

Como suele suceder, lo arruinó su ego.

Luego de operar, les tatuaba su firma en la cara a sus pacientes...

7.

Ferrero era inclusivo y retrógado a la vez.

Contrató a un travesti en su empresa, pero le pagaba menos por mujer.

8.

El Papa llamó a su cónclave de obispos y les contó su plan para lograr que los curas se mantuvieran célibes:

Permitirles casarse...

(Gracias Iche !!!)

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    Brevísimos...

1.

Alerta.

Su contraseña "estefindesemanalapongo" no es para nada segura.

2.

-”¿Me da una caja de preservativos?”

-”¿De 24?”

-”¿Cuándo vencen?”

-”En el 2038.”

-”De 6.”

3.

El problema de tener sexo seguro es que se me recalca la muñeca.

4.

-”Tú y yo juntos al calor de la chimenea, con la luz de las velas y una botella de vino... ¿qué te parece?”

-”Poco vino.”

5.

-”Lo que leí en su curriculum son todas mentiras, ¿no?”

-”Absolutamente.”

-”El puesto es suyo: bienvenido a Ventas.”

(Gracias Jorge !!!)

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    Humor de “la cole”...

1.

Moishe va a consultar al rabino Iankl:

-”Rabi, dígame por favor, estoy engripado y no tengo para pagarle al médico, ¿qué hago?”

-”Tómate un tecito de manzanilla.”

Al tiempo, vuelve Moishe para agradecerle:

-”Gracias, rab Iankl, su remedio me curó totalmente.”

Y rab Iankl anota en su libreta:

-”El té de manzanilla cura la gripe.”

Pero a los pocos días viene nuevamente Moishe:

-”Rab Iankl, quiero contarle que mi vecino Mendl se agarró una fortísima gripe, yo le hice tomar su remedio, el té de manzanilla, y sin embargo está cada vez peor...”

Entonces rab Iankl corrige lo anotado en su libreta:

-”El té de manzanilla cura la gripe en el 50% de los casos.”

2.

La Universidad Yeshiva de la ciudad de Golders Green decidió armar un equipo de remo.

Desafortunadamente, perdieron carrera tras carrera.

Practicaron durante horas todos los días, pero nunca lograron llegar más allá del último puesto.

El rosh yeshivá, finalmente decidió que no podía soportar más esa vergüenza por lo que envió a Yankel a espiar al equipo de la Universidad de Oxford.

Así que Yankel se dirigió a Oxford y se escondió entre los arbustos de la vera del río desde donde observaba atentamente al equipo de Oxford mientras practicaban.

Yankel finalmente regresó a la Yeshiva.

-”He descubierto su secreto”, -anunció.

-”Tienen ocho que reman y solo uno que grita...”

(Gracias Iche !!!)

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    Sutilezas...

1.

Una señora y un granjero charlaban en la barra de un bar acerca de diversos temas.

El hombre narró la historia de sus gallinas, que en un principio no ponían huevos y luego empezaron a ponerlos en abundancia.

-”¡Qué coincidencia!”, -exclamó la señora, -”Esa historia se parece a la mía. Al principio de mi matrimonio no podía tener hijos, y luego tuve familia numerosa.”

Explica el granjero:

-”Bueno, ´para que mis gallinas pusieran lo que hice fue cambiar de gallo.”

-”¡Qué coincidencia!”, -vuelve a exclamar la señora.

2.

Don Filegardo y su mujer hacían un viaje en automóvil.

Ella, que era bastante dura de oído, iba manejando.

Los detuvo un oficial de tránsito, y le pidió a la conductora sus papeles.

Le preguntó la señora a su marido:

-”¿Qué dice?, ¿Qué dice?”

Le indicó en voz alta don Filegardo:

-”¡Quiere que le muestres tus papeles!”

Ella entregó sus documentos.

Los revisó el patrullero y comentó con sorna:

-”¡Ah! Es usted de Cuitlatzintli. En ese pueblo conocí a la mujer más fría, más sosa, más aburrida y más mala para hacer el amor que he visto en toda mi vida.”

Le preguntó otra vez la señora a su marido:

-”¿Qué dice?, ¿Qué dice?”

Contestó don Filegardo:

-”Dice que te conoce...”

3.

Desde la parte de atrás del atestado autobús preguntó en voz alta la curvilínea chica:

-”Perdón, señores: ¿alguien sabe cantar allá adelante?”

-”¿Por qué?”, -preguntó uno de los pasajeros.

Respondió la muchacha:

-”Porque acá atrás todos están tocando...”

4.

-”Mami”, -le preguntó el niño a su mamá, “¿por qué amarraron a la sirvienta?”

-”Yo no la amarré”, -respondió extrañada la señora, -”¿Por qué me dices eso?”

-”Porque ahorita que pasé por su cuarto oí que le decía a mi papá: ‘¡Suélteme, señor; por favor suélteme!’...”

5.

Dos recién casadas comentaban sus experiencias de la noche nupcial.

Contó una:

-”Leodegardo manejó todo el día. Cuando llegamos al hotel se tiró en la cama y se durmió al segundo.”

-”Pitoncio también”, -comentó la otra, -”Pero él se durmió al tercero...”

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    Reflexión de un amigo...

Hoy vi el paquete de papel higiénico a $1.000.

El paquete tiene 4 rollos de 50 metros cada uno.

Es decir, un paquete tiene 200 metros de papel higiénico.

Los billetes de $10 miden 16,5 cm de largo.

Por lo tanto, se necesitan 121 billetes para alcanzar los 200 metros.

Es decir que 200 metros de billetes de $10 equivalen a $1.210 (121 billetes x $10).

Considerando una inflación del 7% mensual, en 3 meses va a ser más económico limpiarse el culo con billetes de $10 que con papel higiénico.

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    WC Cover... (Por François Lapierre)

(Parte II)

Quizá no estuviera perdiendo tanto el tiempo después de todo.

Analicé la situación.

Si no podía por debajo debía intentarlo por arriba.

Agarré la tapa e intenté moverla a un lado y a otro para aflojarla de sus cogidas.

Se movió y conseguí que se soltase de los puntos de sujeción superiores.

Íbamos bien.

La extraje totalmente y observé el estado real de los dichosos pernos.

Máxima oxidación.

Había llegado al punto de no retorno.

Por mis cojones tenía que sacar aquellos endiablados pernos.

Llegué a pensar en cortarlos con una pequeña sierra, opción “in extremis” que desechaba por carecer de ella y por encontrarse los comercios ya cerrados a esa hora.

Con aquello al descubierto maniobré de nuevo por debajo y confirmé mis sospechas.

Los tornillos giraban locos y, para colmo de males, la muesca horizontal había desaparecido de sus cabezas, por lo que para sujetarlos e impedir su giro debía utilizar otra herramienta nueva.

Aproximé una silla baja a la taza para trabajar algo más cómodo (ya estaba un poco harto de estar agachado) y me dispuse a maniobrar sobre los oxidados elementos.

Para complicar aún más la situación unas piezas metálicas redondas, donde estaban empotrados los pernos, servían de tope para su ajuste a la taza, por lo que había que actuar sobre ellas para liberar definitivamente los tornillos.

No me costó gran esfuerzo desprenderlas de su ubicación (de hecho saltaron en pedazos haciendo la conveniente palanca que, ya en tiempos, predicó de su bondad Arquímedes cuando pidió el punto de apoyo para mover el mundo).

Entonces descubrí algo que me impresionó bastante.

Los pernos estaban embutidos en otra pieza, esta vez de plástico que se movía juntamente con ellos.

Ahí estaba la solución.

Si conseguía romper aquellas piezas plásticas que cubrían completamente los agujeros de ubicación de los pernos, estos caerían por su propio peso dando por concluido el trabajo de desmontaje.

Un simple destornillador realizó el milagro y los pernos cayeron libres aunque, eso sí, no conseguí el objetivo inicial de sacarlos de sus “hembras” ávidas de calor.

Me habían ganado la partida y tuve que rendirme ante ellas.

Observé aquellos elementos inertes y, a la vez, tan vivos unos minutos antes, con una mueca de satisfacción irreprimible en mi rostro.

El resto del trabajo fue relativamente sencillo.

Coloqué la tapa nueva, ajusté los nuevos pernos a sus compañeras inseparables por, esperaba, largo tiempo, y contemplé durante algunos segundos más el resultado.

Ahora disponía de elementos de juicio nuevos para analizar a fondo los prolegómenos y, por supuesto, captar mejor los intrincados laberintos mentales del gran amigo Kant en su Crítica de la razón pura.

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Viernes 16 de Junio

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                  Fin de semana: Viernes 16 a Domingo 18 de Junio de 2.023

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana llegamos con un nuevo artículo sobre cómo ser feliz, chistes recibidos desde las redes sociales, humor de la cole, una variedad de chistes breves, nuevas sutilezas y unos textos de humor muy ingeniosos y divertidos. Y como el próximo Domingo se festeja en la Argentina el Día del Padre, unos chistes como homenaje a todos los padres que comparten estas ediciones, a quienes les deseamos un muy feliz día, y a todos un muy buen fin de semana.

                                                         Esteban Nicolini


    El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

Consejos de Aristóteles sobre cómo ser feliz (Por Ebiezer López)

Aristóteles es uno de los pensadores griegos más reconocidos de su época.

Sus reflexiones sobre la vida y el mundo siguen generando curiosidad.

En este sentido, uno de los temas que abordó este filósofo fue la felicidad y, de manera más concreta, cómo ser feliz.

Se trata de un estilo de vida que plantea una forma de vivir que le permite al individuo sentirse pleno.

Pero, sin dañar a otros o a sí mismo.

Si te has planteado la meta de ser feliz, es posible que te interese conocer la visión aristotélica.

Puede que aprendas una cosa o dos que te ayuden a progresar en el camino hacia la autorrealización.

Los 10 consejos de Aristóteles sobre cómo ser feliz

En la Antigua Grecia, los maestros o filósofos se preocupaban por formar el carácter de sus pupilos.

Es decir, no solo daban enseñanzas sobre la ciencia o religión, sino también sobre cómo convertirse en ciudadanos de bien.

De esta manera, cada pensador tenía su propio modo de concebir temas referentes a la voluntad, amor, odio, felicidad, etc.

Por lo general, estos maestros solían debatirse entre dos extremos cuando se trataba de la felicidad.

Unos profesaban que para ser felices se debía dar rienda suelta a todos los placeres posibles.

Otros decían que este estado se conseguía viviendo solo con lo necesario y olvidándose de los excesos.

Contrario a esta posición, Aristóteles tenía una visión diferente sobre cómo ser feliz y alcanzar la “eudaimonia” o plenitud.

En su obra Ética a Nicómaco, el filósofo explica que la felicidad se obtiene al desarrollar una serie de virtudes.

Dicho de otra forma, la plenitud pasa por la actitud.

De acuerdo con el autor, la clave está en el equilibrio, saber encontrar un punto intermedio entre extremos.

No se puede caer en el hedonismo o el placer desenfrenado, pero tampoco se debe reprimir el deseo.

A continuación, hablaremos de las 10 virtudes que Aristóteles recomendaba cultivar para ser felices.

1. Modestia

Para Aristóteles, la modestia era el punto de equilibrio entre tener un ego inflado y el autodesprecio.

Una persona modesta reconoce sus debilidades, pero también es capaz de ver sus fortalezas y aprovecharlas.

En otras palabras, para ser felices es importante procurar una buena autoestima.

Wani y Dar (2017) publicaron un trabajo sobre la relación entre autoestima, optimismo y felicidad en estudiantes universitarios.

Los resultados revelan una fuerte correlación entre el grado de autoestima, la felicidad y el optimismo.

Así, se puede afirmar que desarrollar una percepción realista y amable del propio ser es esencial para el bienestar.

2. Honestidad

Otra parte importante de cómo ser feliz es la autenticidad.

Un individuo pleno debe expresarse siempre con la verdad, sin dejar de lado la amabilidad al expresarse.

De nuevo, Aristóteles define un punto medio: ni la mentira ni la agresión.

3. Sociabilidad

Para los seres humanos, socializar es tan natural y necesario como comer o dormir.

Desde que nacemos necesitamos un círculo de apoyo social sólido a nuestro alrededor.

Tacca, Cuarez y Quispe (2020) evaluaron en un estudio la relación existente entre la autoestima, el autoconcepto y las habilidades sociales en alumnos de secundaria peruanos.

Los hallazgos revelan que hay una correlación positiva entre el grado de sociabilidad y la autoestima.

En resumen, tener la capacidad de crear vínculos sociales se asocia con un bienestar mayor.

No obstante, esto no quiere decir que todas las relaciones que alguien tiene son beneficiosas, se sabe que los vínculos también pueden dañar.

En este caso, el equilibrio se encuentra en saber elegir con quien establecer lazos y cultivarlos con empatía y amabilidad.

4. Decoro

Por una parte, están las personas que dejan que la timidez los domine y se cohíben de hacer cualquier cosa por miedo.

En el otro extremo se hallan los individuos que no tienen consideración por los demás y actúan con insolencia.

Luego, en el punto medio se encuentra el decoro, donde la persona persigue sus objetivos sin pisotear a nadie.

Esta capacidad la poseen personas que demandan respeto y a su vez lo otorgan a los demás.

5. Justicia

Aquel que desea saber cómo ser feliz necesita desarrollar un sentido de la justicia equilibrado.

Siguiendo esta línea, no puede perder el interés hacia los demás por completo, pero tampoco olvidarse de sí mismo.

Por ejemplo, si la persona está involucrado en un delito con otro, no es justo asumir toda la culpa cuando había un tercero.

6. Autocontrol

Las emociones son una parte esencial de la humanidad y aprender a procesarlas es un modo de alcanzar la plenitud.

Entonces, no es positivo reprimir ningún sentimiento, aunque es igual de negativo que estos tomen el control de la persona.

Para ilustrarlo, imagina que alguien te hace daño a nivel emocional.

En esta situación, lo normal es que te enfades.

Que la emoción aparezca.

Ahora, lo importante es lo que haces con ella.

En este mismo sentido, Cheung et al. (2014) realizaron una investigación sobre el autocontrol y la felicidad.

Como resultado, obtuvieron que altos niveles de autocontrol están asociados a una mayor felicidad.

Los autores sugieren que existiría en el medio una variable moduladora: el enfoque al logro.

7. Tolerancia

Hay un punto medio entre ser indulgente e intransigente: la tolerancia.

Según Aristóteles, descubrir cómo perdonar ayuda.

No obstante, eso no implica dejar que los demás nos hieran.

En síntesis, se pueden tolerar las equivocaciones de otro sin olvidar el autorrespeto.

8. Generosidad

Si deseas aprender cómo ser feliz, intenta encontrar el equilibrio entre el egoísmo y la abnegación.

Para Aristóteles, esta virtud era la generosidad y consistía en ayudar a los demás teniendo en cuenta el yo.

En términos simples, se trata de ser caritativos, pero no hasta el punto de entregar todo sin recibir nada a cambio.

9. Gracia

Una personalidad feliz entiende cómo divertirse, sabe emplear el sentido del humor para enfrentar lo trágico.

Al mismo tiempo, comprende que existen circunstancias en las que no hay lugar para la risa y actúa con seriedad.

De esta manera, la gracia tiene que ver con ser una compañía agradable para otros.

10. Fortaleza

Permitir que el miedo te paralice puede volverse un obstáculo para avanzar en tu camino a la plenitud.

Sin embargo, actuar de forma impulsiva sin medir las consecuencias de tus acciones, no tiene por norma consecuencias agradables.

Siguiendo este hilo, alguien fuerte en recursos va a poder asumir más riesgos, lo que no quita para que existan determinadas situaciones que puedan hacerle vulnerable.

Para concluir, las enseñanzas de Aristóteles sobre cómo ser feliz son un aporte importante a la filosofía humana.

Este pensador cambió la perspectiva de que la felicidad era algo que se podía perseguir, y no una actitud.

Asimismo, resaltó la importancia del equilibrio para encontrar la plenitud.

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    Humor desde las redes sociales…

1.

-”Hola, llamo de Movistar, ¿le gustaría cambiar de compañía?”

-”¡Si, muchísimo!”

-”¿Con quién está ahora?”

-”Con mi mujer y mi suegra...”

(Gracias Rodolfo !!!)

2.

-”Hola, te llamo porque cuando tenía 20 años, yo a tu esposa la hice mujer.”

-”No me importa... Ella me quiere a mi ahora y lo que hizo en el pasado no me importa...”

-”No me has entendido: Soy cirujano plástico...”

(Gracias Susana !!!)

3.

Superpoderes en el siglo XXI:

-Ser tolerante a la lactosa.

-Poder comer gluten.

-Ubicarte sin Google Maps.

-No ofenderte por cualquier cosa.

-Saber de memoria un número de teléfono y recordar un cumpleaños.

(Gracias Esther !!!)

4.

-”¿Y cómo conoció a su esposo?”

-”Yo trabajaba en una farmacia y vino a pedir condones talla XXXXL. Después de la boda me di cuenta que era tartamudo...”

5.

Dicen que los problemas se arreglan en la cama.

Yo llevo hora acostado y nada...

(Gracias Diana !!!)

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    Experimento científico...

Cuatro lombrices son colocadas en cuatro tyubos de ensayo separados.

La primera en cerveza.

La segunda en vino.

La tercera en whisky de 12 años.

La cuarta en agua mineral.

Al día siguiente, el profesor muestra los resultados:

La primera lombriz en cerveza, muerta.

La segunda en vino, muerta.

La tercera en el whisky, muerta.

La cuarta, en agua mineral, era la única viva y saludable.

El profesor pregunta a la clase:

-”¿Qué aprendemos de esta experiencia?”

Y Pepito responde:

-”Que quien beve cerveza, vino y whisky, no tiene lombrices...”

(Gracias Diana !!!)

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    Humor de “la cole”...

1.

La mujer de moishe se fue a trabajar 6 meses a Estados Unidos.

Moishe por supuesto, contrató una chica (que estaba buenísima) para los quehaceres domésticos...

Un día, su suegra lo llama y le avisa de que va a cenar con él.

Durante la cena, la suegra, por supuesto, no le quitó ojo a la chica que su yerno había contratado.

Leyendo los pensamientos de su suegra, dice Moishe:

-”Supongo lo que usted estará pensando, ¡pero no dudará Ud. de que mi relación con la empleada es puramente profesional!”

Con mutuo mosqueo los dos dieron el tema por zanjado y terminada la cena, la suegra se fue.

Una semana después, la empleada le dice a Moishe:

-”Desde que tu suegra vino a cenar, el cucharón de plata para la sopa no aparece. Seguro que se lo ha llevado ella.”

Moishe responde:

-”Mira, cielo, la bruja seguro que es de todo, menos ladrona... de todas maneras le voy a enviar un e-mail, por si acaso.”

Entonces le escribe -con copia a su mujer en los USA-:

-”Querida suegra, yo no estoy insinuando que usted 'se llevara' el cucharón de sopa de mi casa, y tampoco estoy insinuando que usted 'no se llevara' el cucharón de sopa; pero el hecho es que ha desaparecido desde el día que usted vino a cenar.

Besos,

Su querido yerno.”

Al día siguiente, recibe un e-mail de su suegra - también con copia a su mujer – diciendo:

-”Querido yerno, yo no quiero insinuar que 'te estés tirando' a la empleada, y tampoco quiero insinuar que 'no te estés tirando' a la empleada; pero el hecho es que, si ella durmiera en su propia cama, ya habría encontrado hace tiempo el cucharón de sopa que yo coloqué allí justo debajo de su almohada. Besos. Tu suegra.”

2.

En día un schnorrer fue convidado, en la casa del rico del pueblo, con un pedazo de torta.}

Esta le resultó tan sabrosa que exigió la receta.

Llegado a su casa comenzó el siguiente diálogo con su esposa:

-”Dvoshka, quiero que cocines la torta más sabrosa del mundo. Esta es la receta: 'Se toman 6 huevos'…”

-”Huevos hay uno solo, Itzak.”

-”Uno, bueno uno entonces, '...y medio litro de crema fresca'...”

-”¿Crema? ¿Qué somos Los Rostschid?”

-”Nu, ponele cuajada en vez de crema, 'Y se agregan dos libras de harina de trigo y una de azúcar blanca'...”

-”¡Ja!, ¡Harina de centeno y un poquito de azúcar morena es todo lo que hay en esta casa!”

-“…y 250 gramos de pasas de Corinto y otro tanto de avellanas y un buen pedazo de manteca. Mezclar bien y…”

Dvoshka agregó, en uno de sus escasos silencios cuatro pasas medio apolilladas, unas nueces y un pedacito de margarina, lo revolvió todo y lo puso a hornear.

Cuando Itzak probó la famosa torta en su variante Dvshoka, su único comentario fue:

-”¡Francamente no sé porque a los ricos les gusta tanto esta mierda!”

(Gracias Iche !!!)

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    Sutilezas...

1.

-”¡Quita las manos de ahí!”, -le exigió la indignada muchacha a su ardiente y ávido galán.

-”Perdóname, Rosibel”, -se disculpó el muchacho, -”Es que estoy ciego de amor por ti, y ya sabes cómo se nos desarrolla a los invidentes el sentido del tacto...”

2.

El cuento que ahora sigue es de color subido.

Las personas con repulgos de moralina no deberían leerlo...

Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, le dijo a una hermosa y avispada chica:

-”Vamos a mi departamento.”

Ella, que conocía el abecedario sexual de la A a la Z, accedió a la invitación.

Cuando llegaron al departamento la muchacha le dijo a Afrodisio:

-”Tengo curiosidad de ver cómo metes la llave en la cerradura.”

-”¿Por qué?”, -se extrañó Pitongo.

Explicó ella:

-”Eso me dice mucho acerca de la forma en que actuará en la cama el que me invita. Si introduce la llave con fuerza, tal cosa significa que es hombre viril y apasionado. Si lo hace con suavidad, eso quiere decir que es un amante delicado y tierno. A ver: introduce la llave.”

-”Espera un poco”, -le pidió Afrodisio, -”Antes de introducir la llave siempre acostumbro darle unos besitos a la cerradura...”

3.

El doctor Ken Hosanna le comentó a un colega:

-”Le hice a mi esposa una operación radical de cirugía plástica.”

-”¿Qué tipo de cirugía plástica le hiciste?”, -se interesó el otro.

Respondió el doctor Hosanna:

-”Le cancelé todas sus tarjetas de crédito.”

4.

Celiberia Sinvarón, madura señorita soltera, se quejó ante el juez de que un sujeto la había recargado contra la pared y así, estando de pie ella, la hizo objeto de sus lascivos apetitos de carnalidad y pasional fornicio.

-”Pero, señorita”, -objetó el juez, -”Usted es muy alta, y el acusado es sumamente bajo de estatura.”

-”Bueno”, -se ruborizó Celiberia, -”Quizá me agaché un poco...”

5.

Don Chinguetas y doña Macalota discutían acerca de quién experimenta más placer al realizar el acto del amor, si el hombre o la mujer.

Don Chinguetas sostenía que es el hombre el que siente la mayor satisfacción.

Le dijo doña Macalota:

-”Permíteme una pregunta. Tienes comezón en el conducto interno de la oreja, y te rascas con el dedo meñique. La comezón desaparece. ¡Dónde sientes mayor placer? ¿En la oreja o en el dedo?”

-”En la oreja, desde luego”, -respondió sin vacilar Chinguetas.

Exclama con acento de triunfo doña Macalota:

-”Ah ¿verdad?”

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    Padres...

1.

Un niño le pregunta a su padre:

-”Papi, ¿tú eres una persona con empatía?”

-”Por supuesto, hijo.”

-”¿Y abierta al diálogo?”

-”Sin duda.”

-”¿Y te consideras una persona conciliadora?”

-”Por supuesto, hijo.”

-”Me alegra saber eso papá, porque vas a necesitar todas esas cualidades cuando te enteres las razones por las cuales me han expulsado del colegio.”

2.

Susanita se acerca a su padre para decirle:

-”Papi, ¿no crees que es preocupante la caída del interés por la lectura?”

-”Si si, pero córrete un poco hacia la izquierda hija, porque no me dejas ver la televisión.”

3.

Año 2045:

El niño le pregunta a su abuelo:

-”Abuelo, ¿mi padre era muy adicto a Twitter?”

-”No mucho, mi pequeño Retweet.”

4.

-”¡Papá, papá, no quiero ir a la escuela! Primero porque tengo sueño, segundo porque estoy cansado y tercero porque en la escuela se ríen de mí.”

-”¡Tienes que ir! Primero porque a la escuela no se falta, segundo porque es tu responsabilidad y por último, porque eres el director de la escuela.”

5.

-”Papá, papá, cuando sea grande quiero ser boxeador.”

-”Hijo, no quiero desanimarte con tus metas en la vida, pero puede llegar a existir un contrincante mejor que tú.”

-”Es verdad papá, cuando sea grande voy a ser contrincante.”

6.

-”Papá, papá, ¿es verdad que los papás saben más que los niños?”

-”Claro hijo, es verdad.”

-”¿Quién fue el inventor de la imprenta?”

-”El inventor de la imprenta fue Gutenberg.”

-”Pero entonces, ¿por qué no la inventó el papá de Gutenberg?”

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    WC Cover... (Por François Lapierre)

(Parte I)

La tesis doctoral sobre la Crítica de la razón pura de I. Kant me había remitido, necesariamente y en un primer estadio, a los Prolegómenos por él mismo redactados para una mejor comprensión de su obra.

Ese trabajo, concluyente de mis estudios, ocupaba mi mente las veinticuatro horas del día.

Si.

Hasta en sueños veía los diversos puntos de vista esenciales, plasmados por el gran maestro de la filosofía en dicho manual, que debía acometer para el necesario análisis de la mencionada obra: ¿cómo está constituida nuestra conciencia? ¿Cómo llegamos al conocimiento sobre nuestro mundo? ¿Qué son el tiempo y el espacio, y cómo se originan? ¿Cómo está formado nuestro mundo y nuestro cosmos? ¿Hay un Dios?...

Y otros temas conexos con ellos, de más envergadura o profundidad.

Y sucedió.

La tapa del WC decidió que no serviría más a sus propósitos y se rompió, precisamente entonces.

Aparqué, momentáneamente, mis estudios y me dispuse a realizar la operación de retirada y sustitución del elemento tan necesario, y cómodo, para nuestra vida cotidiana, donde cualquier humano, sea de la condición que sea, termina sentándose durante gran parte de su vida.

Y en este punto fue donde me enfrenté a aquellos planteamientos kantianos de una forma que, jamás sospecharía, pudiera llegar a ocurrir.

Porque, ¿qué había hecho que la tapa se rompiese cuando menos tiempo tenía para dedicarme a esas tareas?

¿Por qué no ocurrió un año después?

¿Qué extrañas fuerzas influyeron en ello?

¿Tendría las herramientas necesarias o, incluso, dispondría de tiempo en lo que me quedaba del día?

¿Sería capaz de realizar esa tarea por mí mismo sin necesidad de recurrir a terceros que cobrarían unos sustanciosos honorarios por la ingrata tarea?...

Con la férrea voluntad de concluir el trabajo doméstico, me incliné y tanteé por debajo para localizar las piezas que liberarían los pernos de sujeción de la tapa.

Allí estaban, duras como piedras, recubiertas del óxido que proporciona el transcurrir inexorable del tiempo; un tiempo que, calculé, rondaría los dieciocho años, mayoría de edad y, a la vez, fin de su existencia.

Abrazaban fuertemente los pernos, sin dar muestra de querer soltarse de sus amados, de seguir penetrados total y permanentemente por ellos.

Y yo debía liberarlos, separarlos para siempre.

Un dios que decidió que no debían permanecer por más tiempo juntos.

Agarré una de ellas, la más próxima y, por tanto, más cómoda de trabajar, e hice el intento de girarla.

No se movió un ápice de su posición.

Quizá la había girado hacia el lado equivocado.

Lo intenté hacia el otro.

Nada.

El planteamiento kantiano retornaba a mi mente: ¿sería capaz de conseguirlo?

Si la primera de ellas me estaba dando problemas, ¿cuánto tiempo me tomaría la solución? ¿Qué nuevas complicaciones acarrearía la otra?

Entonces recurrí a las herramientas, curiosos artilugios que permiten aplicar fuerzas superiores a las meramente humanas y que han sido creadas, precisamente, por la acción del hombre.

Agarré con una de ellas la pieza y apliqué la torsión.

Giró algo, o al menos eso me pareció.

Si, definitivamente había girado porque debía mover el utensilio para volver a asir la pieza.

Un triunfo.

Giré de nuevo y cedió algo más.

Aquello prometía.

Seguí aplicándome y, girando algunas vueltas más, decidí que había llegado el momento de recurrir a mis propias manos (el uso de la herramienta llega a resultar algo incómodo para conseguir una sola vuelta) y solté el utensilio.

Con un esfuerzo inicial superior al previsto logré seguir girando la pieza, pero llegó un momento en que volvía a inmovilizarse ¡Obstinada pieza!

De nuevo había que recurrir a la abandonada herramienta.

Así estuve durante un buen rato y comprobé que perdía el tiempo, mi precioso tiempo para iniciar la tesis, porque no avanzaba.

Eso alteró mi estado de ánimo; vuelta a los planteamientos kantianos: la adversidad trastoca los estados de consciencia, nos hace irritables, llegando, en algunos casos, a situaciones extremas difíciles de explicar en otras circunstancias.

(Continuará...)

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