Fin de semana: Viernes 20 a Domingo 22 de Enero de 2.023
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre el poder de la risa, una divertida selección de chistes breves, humor recibido desde las redes sociales, cosas de gente mayor, más sutilezas y unos textos humorísticos muy ingeniosos e interesantes. Esperamos que se diviertan y que pasen un muy buen fin de semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo
serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
¿Nos pegamos unas risas?
Y es que la risa tiene un poder muy grande,
¿Quién no ha experimentado en alguna ocasión, cómo cuando una persona empieza a reír, el resto del grupo se contagia y hacen lo mismo, aunque no sepan de qué se ríen ni por qué?
¿Quién te parece más agradable una persona que sonríe o una persona seria?
Tiene una explicación científica y es que estamos programados para ser seres sociables, por lo que la risa nos facilita las relaciones con los demás.
Contamos con un cerebro preparado para relacionarnos y por eso nuestro cerebro nos asegura las bases biológicas que favorecen la interacción con los demás y la empatía.
Las neuronas espejo son las que nos hacen reír cuando vemos a alguien riendo, se activan cuando vemos realizar una acción a otros.
Por eso es tan importante sonreír, porque lo que proyectamos en los demás y hará que recibamos lo mismo.
Además de ayudarnos a relacionarnos con los demás y mostrarnos agradables, la risa tiene otros beneficios:
1. Tiene un efecto analgésico moderado, lo que ayuda a tolerar mejor el dolor físico.
2. Potencia las emociones positivas y minimiza las negativas, de forma que te sientes mejor anímicamente.
3. Ayuda a afrontar mejor los problemas.
4. La risa reduce el nivel de estrés.
5. Mejora las relaciones sociales, es excelente para romper el hielo.
6. Potencia nuestra capacidad creativa.
Y tú, ¿Lo pones en práctica?
Lo bueno es que se puede hacer, basta con practicar cada día e intentar ver el lado positivo de las cosas.
Humor desde las
redes sociales…
1.
Cada vez que rompés con una pareja, escribís:
-”Soltar es crecer.”
Ya debés medir como ocho metros...
2.
Yo ya superé los 7 pecados capitales.
Ahora voy por los provinciales...
(Gracias Claudia !!!)
3.
Me aburro...
Cuando sean las 22:00, voy a entrar en el grupo de WhatsApp de padres y escribiré:
-”¿Para que son las cartulinas que deben llevar mañana?”
(Gracias Susana !!!)
4.
En la clase de lengua la maestra pregunta:
-”Cuando digo: 'El hombre está feliz', ¿dónde está el sujeto?”
Y una alumna responde:
-”¡Con los amigos!”
(Gracias Ricardo !!!)
Según pasan los años...
1.
Un hombre y una mujer yendo a la cama...
30 años antes:
El hombre pregunta a la mujer: -¿Te has tomado la pastilla, Luisa?
30 años después:
La mujer le pregunta al hombre: -¿Te has tomado la píldora, Alfonso?
2.
Un hombre mayor le dice a otro:
-”Mi mujer hace 3 días que no me habla...”
El otro le contesta:
-”¡Cuidala! Mujeres así ya no quedan...”
3.
Dos ancianos jugando al golf, y uno le dice al otro:
-”¡Mis ojos ya no son los de antes! ¿Viste dónde cayó la bola?”
-”Sí, pero no me acuerdo...”
4.
El médico le dice al anciano, en la consulta:
-”¡Mmmm! Vamos a tener que mandarle a hacer una plaquita.”
-”¿De tórax, doctor?”
-”No, de mármol.”
5.
El hombre le dice a su mujer:
-”¡No puedo entrar al Facebook!”
-”Pero sdi estás con el microondas...”
(Gracias Marcelo !!!)
Variedades…
1.
Dice Joe Biden:
-”Mis americanos viven muy bien. Un americano gana cerca de u$s 5.000 por mes. Necesita 3.000 para vivir. Lo que haga con los otros 2.000 dólares, no nos interesa...”
Dice el primer ministro canadiense:
-”Mis canadienses viven muy bien. Un canadiense gana cerca de 4.000 dólares por mes. Necesita 2.000 para vivir. Lo que haga con los otros 2.000 dólares no nos interesa.”
Dice el presidente argentino:
-”Mis argentinos viven muy bien. Un argentino gana cerca de $30.000. Necesita $50.000 para vivir. De dónde saque los otros $20.000 no nos interesa...”
2.
Mi abuela me escondió el pan.
Yo le escondí los dientes.
Ninguna va a desayunar...
3.
En el quirófano:
-”Tranquilo, Daniel. Es solo un pequeño corte con bisturí. No estés nervioso...”
-”Doctor, yo no me llamo Daniel...”
“Lo sé. Daniel soy yo...”
4.
Un tipo llevó a su casa a su mejor amigo para cenar, sin previo aviso.
Cuando llegaron, la esposa comenzó a gritarle.
El amigo, sorprendido y asustado escuchó:
-”¡Tengo el pelo y las uñas sin arreglar y no estoy maquillada! La casa está hecha una mierda, la cocina sin recoger y ni siquiera hice las compras, carajo... ¡Ya estoy en pijamas y pensaba acostarme pro9nto, estoy con tensión pre-menstrual y ni loca voy a cocinar ni una mierda esta noche! ¿Por qué carajo lo trajiste a casa justo esta noche?”
Y el marido responde:
-”Es porque está pensando en casarse... Lo traje para que vea como es, porque ningún amigo hizo esto por mí...”
5.
Cae un gallego preso y lo meten en la celda con un leproso.
Al leproso, el primer día se le cae una oreja y la lanza hacia afuera por la ventana.
Al rato, se le cae un dedo, y hace lo mismo.
A las 2 horas se le cae la nariz, e igual la lanza por la ventana.
El gallego, que no dejaba de verlo, le dice:
-”¿Son ideas mías, o te estás escapando?”
6.
-”Manolo, anota mi número.”
-”A ver, dímelo...”
-”Tres cuarenta, siete cero, tres veintiocho.”
El otro anota:
-“4040400000000282828. Listo, mañana te llamo.”
(Gracias Susana !!!)
Cosas que pasan...
Te cuento que estoy medio bajoneado por lo que estoy pasando, encima anoche me quise recrear un poco, y fui a un cabaret.
Cuando estaba entrando vi que había dos puertas, y leí:
-”Si es viejo entre por ésta y si es joven por aquí.”
Pensé:
-”¡Mierda! No soy tan joven pero tampoco viejo, bueno me voy por la del viejito para ir tranqui.”
Cuando entré vi dos puertas, una decía:
-”Si la tiene grande entre por ésta, y si la tiene chica por aquí.”
Pensé y dije:
-”¡La puta madre!, me voy por la de los que la tienen chica, no vaya a ser que por ahí me la midan y no llego a la medida que consideran grande.”
Y cuando entro encuentro dos puertas, una dice:
-”Si tiene mucho dinero entre por ésta y si no tiene tanto dinero entre por aquí.”
Por lo tanto me voy por la puerta de los que no tienen dinero, (justo yo) y cuando paso por esa puerta ¡vi que salí a la calle de nuevo!
Ahí leo un letrero que dice:
-”Si estás viejo, la tenés chiquita y no tenés plata... ¿Qué mierda hacés acá adentro? ¡Andá a tu casa a dormir, viejo pelotudo!”
(Gracias Rodolfo !!!)
Monaguillo
italiano...
-!endígame padre, porque he pecado. He estado con una chica ligerona.”
El cura preguntó:
-”¿Eres tú, pequeño Luca Pagano?”
-”Sí, padre, soy yo.”
-”¿Y quién es la chica con la que estuviste?”
-”No le puedo decir, padre, no quiero arruinar su reputación.”
-”Bien, Luca, estoy seguro de averiguar su nombre tarde o temprano, por lo que deberías decírmelo ahora. ¿Fue Tina Minetti?”
-”No puedo decirlo.”
-”¿Fue Teresa Mazzarelli?”
-”Nunca lo diré.”
-”¿Fue Nina Capelli?”
-”Lo siento, pero no puedo nombrarla.”
-”¿Fue Cathy Piriano?”
-”Mis labios están sellados.”
-”Entonces ¿Fue Rosa Di Ángelo?”
-”Por favor, padre, no le puedo decir.”
El cura suspira en frustración y le dice:
-”Eres muy discreto, Luca Pagano y te respeto por eso, pero has pecado y debes cumplir una penitencia. No podrás ser monaguillo durante los próximos cuatro meses. Ahora vete y compórtate.”
Luca regresa a su puesto y su amigo Franco se le acerca y le susurra:
-”¿Qué conseguiste?”
-”¡Cuatro meses de vacaciones y el listado de las más putas de la parroquia!”
(Gracias Iche !!!)
Sutilezas...
1.
Doña Panoplia de Altopedo, dama de buena sociedad, organizó una cena e invitó a don Poseidón, ranchero acomodado.
Comentó la anfitriona:
-”Acabo de regresar de París, y vengo encantada por la cortesía de los franceses: siempre le besan la mano a las señoras.”
Opinó don Poseidón:
-”La intención podrá ser buena, pero la puntería es pésima...”
2.
Tetonina Grandnalguier, vedette de moda, mujer de exuberante geografía anatómica, acudió a la consulta del doctor Duerf, psiquiatra de gran fama.
Le dijo preocupada:
-”Doctor: creo que soy ninfómana.”
El analista se llevó una mano en la barbilla e hizo:
-”Mmm....”
Eso le ayudaba a cobrar mayores honorarios.
En seguida le dijo a la guapa mujer:
-”Desvístase, señora, y acuéstese en el diván. Voy a preparar un par de whiskies para que me cuente con toda calma su problema.”
3.
¡Qué mortificación tan grande pasó don Algón!
Después de mucho batallar consiguió por fin que su secretaria Rosibel accediera a ir con él al popular Motel Kamawa.
Y sucedió que a la hora de la verdad el salaz ejecutivo no pudo ponerse en aptitud de hacer honor a la ocasión.
-”No se preocupe, jefe”, -lo consoló la linda chica, -”Con el aumento de sueldo que me dio quedé más que satisfecha.”
4.
Babalucas, ya lo sabemos, es el tonto más grande del condado.
Sí, es aquél que puso una florería y cerró el 10 de mayo por ser el Día de las Madres.
Es el mismo a quien se le ocurrió la idea de una sala de masajes de autoservicio.
En cierta ocasión una señora le contó:
-”Mi esposo está escribiendo una novela. Dedica más de 12 horas diarias a ese trabajo.”
Le dijo Babalucas:
-”Perdonará usted mi opinión, señora, pero creo que su marido es un pendejo. Por 200 pesos podría comprarse una ya escrita.”
En cierta ocasión el tontiloco asistió a una conferencia.
El disertante habló de los suevos y otros pueblos bárbaros.
Seguidamente preguntó:
-”¿Saben ustedes qué influencia tuvieron los suevos en la caída del Imperio Romano?”
Babalucas se apresuró a contestar:
-”Deben haber tenido bastante. Para tumbar un imperio se necesitan muchos suevos...”
5.
A través de la ventana Pepito veía a la joven y guapa vecina que trabajaba en su jardín luciendo una muy breve falda.
El chiquillo le dijo a su papá:
-”La vecina se agachó a plantar unas flores.”
El señor, que leía su periódico, pregunto distraídamente:
-”¿Rosas?”
-”No”, -contestó Pepito, -”Blancos.”
La ergonometría... (Por
José Manuel Borrallo)
Hace uno días acudí al cardiólogo, en concreto para hacerme una ergometría, esto es, una prueba de esfuerzo del corazón.
Esta prueba consiste en que primero te ventosean (de ventosa) para controlar los ritmos cardiacos y, después, te hacen andar, cada vez más rápido, en una máquina de cinta, como la de los gimnasios.
Tras esa experiencia ya no sé cómo usar mi nombre propio, Jose Manuel, o, lo que es peor, si realmente sirve para algo tener un nombre.
Me explico: allí, en la consulta, se encontraban atendiéndome una doctora y una enfermera.
En la misma habitación, pero separada por un mampara de cristal se hallaba una anciana silente, acostada en una camilla.
Pues bien, la doctora y la enfermera cada vez que se dirigían a mí, que fue constante e infatigablemente, me nominaban: “¿qué tal, Jose Manuel, notas dolor en el pecho?; Jose Manuel, ¿te cansas?; Jose Manuel, ahora te voy a subir la velocidad de la cinta; ¿qué tal respiras, Jose Manuel?; Jose Manuel, ¿notas la quemazón en el pecho?; cuando quieras que paremos nos lo dices, Jose Manuel; etcétera.”
Así siempre, cada vez que me hablaban, que fue todo el rato.
Yo entonces pensé que ese trato era cortesía por su parte, adhesión con el paciente que se encuentra agobiado, un detalle de cariño con los aquejados que se pueden encontrar con la muerte al menor descuido.
Mi mayor interés, mientras tanto, estaba en localizar el desfibrilador, que todo el mundo me prometió que estaría allí mismito, en un lugar especial.
Yo no lo vi, pero lo que sí encontré fue un teléfono rojo de góndola adosado a la pared con un cartel debajo que rezaba: “celadores de la morgue”.
Cuando yo me encontraba a tope sobre la cinta, entró otro enfermero que se puso a atender a la anciana.
-”Esta demenciada, no se entera de nada”, -comentó la doctora a la enfermera.
El enfermero manipulaba a la anciana que se quejaba con un hilo de voz:
-”¡Ahí, ahí, me duele, me duele mucho!, ¡ahí, ahí!”
El enfermero, con delicadeza, la calmaba:
-”Esther tranquila, que ya acabo; vamos, vamos, Esther, que no la puede doler tanto; Esther, ahora no se mueva; Esther, ahora la moveré a la derecha, pero no le dolerá.”
-”Ahí, ahí, me duele”, -se quejaba la señora.
-”Tranquila, Esther, que ya acabo”, -insistía el enfermero una y otra vez.
Me resultó enternecedor el trato tan cariñoso y personal que otorgaban en cardiología.
-”¿Jose Manuel, cómo se encuentra?; ¿se cansa, Jose Manuel?”
El enfermero se retiró y unos celadores se llevaron a la anciana a otro lado.
-”Pero, ¿cómo se llama la señora?”, -inquirió mi enfermera.
-”Creo que Alicia”, -le contestó la doctora.
-”Ese era el nombre que yo recordaba”, -continuó la enfermera.
¿Por qué la llamaría Esther el enfermero?, pensé yo perplejo.
Entonces me empezó a molestar el pecho, tuvimos que parar la máquina y continuar con lo mismo.
El asunto del nombre quedó olvidado.
Unos pocos días después, mientras gozaba de mi desgana, el fantasma de Esther, la anciana, acudió a mi consciencia.
Por allí estuvo un rato largo rondando e incordiándome.
No pude llegar a un pensamiento definitivo y lógico, por lo que será un asunto más de los que guardo para la otra vida: ¿Sirve para algo tener nombre?
El cardiólogo me ha comentado que estoy como un toro: el corazón perfecto y una pequeña dolencia que con medicación se queda en nada.
-”Deberás hacer ejercicio, algo suave pero de forma habitual”, -me recetó.
-”¿Qué ejercicio me conviene más?, ¿quizás caminar o natación o, quizás, algo de tenis sin forzar?”
-”Mi experiencia”, -comentó el doctor -”me dice que lo más adecuado es mucho sexo y abundantes helados.”
-”¿Sexo? Pero a lo mejor mi mujer, que si me duele la cabeza, que estoy muy cansada, que cómo lo vamos a hacer en casa de mi padre...”
-”Deberás buscar soluciones alternativas.”
-”Dudo que mi mujer consienta que acuda a una cortesana.”
-”Por eso no te preocupes, que si lo haces bajo receta médica no podrá ponerte ninguna pega.”
Inventos...
Si preguntan a un hombre sobre el mejor invento de la humanidad, tal vez lo que más escuchen seria:
La cerveza, la felación, los panchitos fritos con piel y mogollón de sal, el fútbol, los coches rápidos y las carreteras vacías donde probarlos, puede, que la silicona y los boquerones en vinagre.
Pero no es así.
Lo que pasa es que en ocasiones los inventos sencillos, por lo general, los que mayor placer producen, están tan integrados y tan a mano, que pasan desapercibidos.
A ver, si se ponen pegados a una pared en una calle céntrica en hora punta, ¿cuántas mujeres paseando o plantadas esperando lo que sea esperen, ven con las manos en los bolsillos... y cuantos hombres?
Exacto, el bolsillo ¡ojo! en el que caben las manos y dejando muerto el brazo van la mar de comoditas, son el mejor invento para ellos, lo que pasa, es que como los disfrutamos a diario...
Ya me gustaría a mí ver que dirían esos hombres que viven todo el año en comunas nudistas, pero fijo, que el bolsillo estarían ahí, ahí, con la cerveza, la felación y los panchitos.
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