Fin de semana: Viernes 23 a Domingo 25 de Septiembre de 2.022
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre la sonrisa como camino a la felicidad, chistes recibidos desde las redes sociales, un texto en homenaje al genial Carlitos Balá que nos dejó hoy, más humor de “la cole”, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos una muy linda semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
El camino más corto hacia la felicidad comienza con una sonrisa (Por Elena Sanz)
Sonreír mejora el humor y sintoniza la mente para encontrar la belleza en lo que nos rodea.
¿Cuántas veces nos hemos preguntado cómo alcanzar una felicidad que parece rehuirnos?
Hemos mirado a quienes sonríen, con cierta envidia, pensando lo fácil que debe resultar hacerlo cuando todo te va bien.
La realidad es que en ocasiones el camino se recorre a la inversa: una sonrisa puede conducirte hasta la felicidad.
Tenemos tendencia a dejar que la vida ocurra para, entonces, reaccionar ante los acontecimientos.
Si cambiamos de perspectiva comprobaremos que nuestra actitud y nuestras acciones tienen poder para influir en cómo nos sentimos.
La felicidad no se encuentra, se construye.
Y uno de los primeros pasos para hacerlo es sonreír.
Sonreír te sintoniza con lo positivo
Un experimento llevado a cabo por Fritz Strack demostró que estar sonrientes hace que tengamos mayor tendencia al buen humor.
El experimento consistía en dos grupos de personas a las que se mostraba unas tiras humorísticas.
En uno de los grupos, las personas sujetaban un lápiz con los dientes de forma que sus labios se estiraban como en una sonrisa, mientras que en el otro grupo la expresión era neutra.
El resultado fue concluyente: aquellos que sonreían previamente encontraron más graciosas las tiras, es decir, tenían más tendencia al buen humor.
Esto se explica porque el cerebro, al percibir los músculos de nuestro rostro en forma de sonrisa, los interpreta como una señal de que estamos contentos, independientemente de la causa, y se sintoniza con estados de ánimo positivos.
Pero el efecto de una sonrisa va mucho más allá.
Hemos de tener en cuenta que la mente funciona “por tendencias”.
Cuando nos encontramos tristes, enfadados o ansiosos interpretamos los acontecimientos desde su lado más desagradable, como si tuviésemos un detector de negatividad.
Igualmente tendemos a recordar aquellos eventos pasados más dolorosos u oscuros.
Por el contrario cuando nos sentimos alegres, nuestro radar se sintoniza con lo positivo y encontramos el lado amable de cada situación y persona casi sin esfuerzo.
Nos tomamos todo con más filosofía y tendemos a recordar acontecimientos agradables.
En definitiva, obligarse a sonreír puede ser una buena forma de inducir estados de ánimo positivos en nuestro organismo, que además se retroalimentan entre sí.
Para encontrar la belleza en los recuerdos de tu pasado y en los sucesos de tu presente, comienza por mostrar una sonrisa.
La sonrisa en las relaciones sociales
Pero además, existen otros muchos motivos por los cuales sonreír nos acerca a la felicidad.
Pensemos, por ejemplo, en la importancia que este gesto tiene en nuestras relaciones con los demás.
Los seres humanos estamos programados para interpretar la sonrisa como una señal de seguridad.
Cuando alguien nos sonríe, nuestra mente recibe el mensaje de que nos encontramos en un entorno seguro y no hay necesidad de estar a la defensiva.
Además, por efecto de las neuronas espejo, tendemos a imitar la conducta de quien tenemos en frente.
De este modo la sonrisa es devuelta generándose un clima agradable entre los dos individuos.
Un gesto tan sencillo como sonreír a la panadera, al conductor del autobús o la cajera del supermercado puede mejorar nuestro ánimo y el de la otra persona.
Extrapolando este fenómeno a nuestras relaciones más cercanas nos resultará sencillo comprender la gran importancia de la sonrisa a la hora de generar un vínculo positivo.
Sonreír nos predispone a ser más amables, tolerantes y optimistas.
Gracias a ello se establece un círculo de comunicación positivo en el que ambos miembros de la relación se retroalimentan.
Igual que reaccionamos agresivamente ante un ataque, desplegamos amor ante quien nos lo ofrece primero.
Sonreír ayuda a forjar vínculos sanos, indispensables para ser feliz.
Comienza por sonreír
Por último, no olvidemos que la sonrisa es la antecesora de la risa.
Reír une a las personas.
Quien sabe reírse de las circunstancias y de sí mismo gozará de una mayor autoestima.
Además, una risa en el momento adecuado puede suavizar los momentos más tensos.
De múltiples maneras la sonrisa rompe las barreras de la infelicidad y nos acerca a la plenitud.
Por ello, si no encuentras motivos para sonreír, sonríe primero.
Aunque resulte forzado, da este pequeño paso y ayuda a tu mente a cambiar de estado de ánimo.
Quien toma la sonrisa como un hábito encuentra fácilmente motivos que la justifiquen.
Humor desde las redes sociales…
1.
Mi vecino le habla al gato como si fuera una persona…
En fin, la gente está fatal.
Se lo conté a mi perro y nos partimos de risa.
2.
El chino que reguló la temperatura de las pavas eléctricas, no tomo un solo mate en su puta vida…
3.
La palabra “Nuera” la inventaron las suegras cuando dijeron:
-”Esa Nuera la mujer que quería para mi hijo...”
(Gracias Diana !!!)
4.
-”Mi amor, me voy a dormir. Te amo.”
-”Yo también.”
-”¿También me amas?”
-”No, boba, también me voy a dormir...”
(Gracias Esther !!!)
4.
La mujer llama por teléfono a su padre:
-”Hola, ¿papá? Puedes venir a ayudarme, tengo un neumático pinchado…”
-”¿Llamaste a tu marido?”
-”Si, pero no me contesta…”
-”¿Tenés uno de recambio?”
-”Si, pero tampoco me contesta...”
(Gracias Ricardo !!!)
5.
La familia pasea por el zoológico.
Al pasar por la jaula del burro, este está notablemente excitado.
El niño al verlo le pregunta al padre:
-”Papá, ¿qué es eso?”
El padre le contesta:
-”Un burro.”
-”Faaa, ¡lo que tendrás vos que sos ingeniero!”
(Gracias Marcelo !!!)
Homenaje al querido Carlitos Balá…
Aunque Angueto se haya quedado quieto,
aunque Petronilo haya pegado la vuelta,
aunque el chupetómetro se haya vaciado,
aunque los sumbudrules ya no sean fabulósicos,
aunque la puerta ya no suene del mismo modo,
aunque ya no durmamos con frazada,
para todos los que crecimos con tus gestitos.
la sal seguirá siendo salada,
y la felicidad siempre pesará un kilo y dos pancitos.
(Gracias Claudio, Gustavo y Leticia !!!)
Las aventuras de Laurita...
Me pasó esta semana.
Me llevaron a un restaurant muy lindo de Sushi.
Después de años de afinar mi destreza con dos cubiertos, me encajaron dos palitos.
Uno de mis hijos me daba instrucciones para no partir al medio un exquisito sushi con ceviche mexicano (cosa que sucedió).
Yo estaba más preocupada por no revolverlo y estampárselo a alguno.
Salí airosa de esa situación.
Muy bien atendida y satisfecha le digo al mozo:
-”Mis felicitaciones al chef.”
Por lo bajo me corrigieron:
-”Es sushiman…”
En tiempos de auto-percibirse, a mí no me gustaría auto-percibirme como un Sushi.
Así que voy a seguir felicitando al chef.
(Gracias Laura !!!)
Humor de “la cole”…
1.
Era una noche terrible en Lodz.
El viento soplaba con fuerza, estaba nevando y era muy, muy frío.
Las calles estaban casi desiertas y la panadería estaba a punto de cerrar cuando Jakob entró.
Parecía absolutamente congelado.
Llevaba dos gruesos sweaters, una bufanda espesa gruesa y una cazadora cubierta de escarcha.
Su paraguas había dado vuelta hacia afuera y parecía completamente aterido y deprimido.
Se desabotonó su abrigo y le dijo al panadero:
-”Dos panecillos, por favor.”
El panadero se mostró sorprendido.
-”¿Sólo dos? ¿No quieres algo más?”
-”No, sólo quiero dos.”, -respondió, -”Uno para Esther y otro para mí.”
-”Esther ¿es su esposa?”, -le preguntó el panadero.
-”No hagas preguntas tontas”, -respondió Jakob, -”¡Por supuesto que lo es! ¿Cree que mi madre me dejaría salir en una noche como esta?”
2.
Todas las mañanas, el director ejecutivo de un gran banco de Manhattan camina hasta la esquina para lustrarse los zapatos, se sienta en un sillón, examina el Wall Street Journal y el limpiabotas saca brillo a sus zapatos hasta dejarlos como un espejo.
Una mañana, el limpiabotas le pregunta al director general:
-”¿Qué piensa de la situación en el mercado de valores?”
El hombre respondió con arrogancia:
-”¿Por qué estás tan interesado en ese tema?”
El lustrador de zapatos responde:
-”Tengo unos millones en su banco”, -dice, -”y estoy considerando invertir parte del dinero en el mercado de capitales.”
-”¿Cómo te llamas?”, -preguntó el ejecutivo.
-”Abraham H. Smith”, -fue la respuesta.
El Gerente General llega al banco y le pregunta al Gerente del Departamento de Clientes:
-”¿Tenemos un cliente llamado Abraham H. Smith?”
-”Ciertamente”, -responde el Gerente de Atención al Cliente, -”es un cliente de alto poder adquisitivo con 12,6 millones de dólares en su cuenta.”
El ejecutivo sale, se acerca al limpiabotas y le dice:
-”Sr. Smith, me gustaría que el próximo Lunes sea el invitado de honor en nuestra reunión de la Junta Directiva para que pueda contarnos la historia de su vida. Estoy seguro de que podemos aprender mucho de su experiencia de vida.”
En la reunión de la Junta Directiva, el director ejecutivo lo presenta a los demás miembros.
-”Todos conocemos al Sr. Smith, del puesto de limpiabotas de la esquina, pero el Sr. Smith también es un cliente muy estimado de nuestro banco. Lo invité aquí para que nos cuente la historia de su vida. Estoy seguro de que podemos aprender mucho de él.”
El Sr. Smith comenzó su historia.
-”Llegué a este país hace cincuenta años como un joven inmigrante de Europa con un nombre impronunciable. Me bajé del barco sin un centavo. Lo primero que hice fue cambiar mi nombre a Smith. Tenía hambre y estaba exhausto. Empecé a vagar. busqué trabajo pero fue en vano. Afortunadamente, encontré una moneda en la acera. Compré una manzana. Tenía dos opciones, comer la manzana y saciar mi hambre o comenzar un negocio. Vendí la manzana por 25 centavos y compré dos manzanas con el dinero. También las vendí y seguí en el negocio. Cuando comencé a acumular unos cuantos dólares, pude comprar un juego de cepillos usados y betún para zapatos y comencé a lustrar zapatos. No gasté ni un centavo en entretenimiento o ropa, solo compraba pan y algo de queso para sobrevivir, ahorré centavo a centavo y después de un tiempo, compré un nuevo juego de cepillos y betunes para zapatos en diferentes tonos y amplié mi clientela, viví como un monje y ahorré centavo a centavo. Después de un tiempo, pude comprar un sillón para que mis clientes pudieran sentarse cómodamente mientras les lustraba los zapatos, y eso me trajo más clientes, no gasté un centavo en las alegrías de la vida, seguí ahorrando cada centavo.”
Los ejecutivos lo escuchaban asombrados.
-”Hace unos años, cuando el anterior limpiabotas de la esquina decidió jubilarse, yo ya había ahorrado suficiente dinero para comprar su lugar de limpiabotas en este gran lugar. Hace 6 meses, lamentablemente, mi hermana, que era prostituta en Chicago, falleció y me dejó 12,6 millones de dólares.”
(Gracias Iche !!!)
Sutilezas...
1.
El señor, inquieto porque era ya la medianoche y el novio de su hija no se despedía, se asomó por el barandal del segundo piso y preguntó:
-”Susiflor: ¿está ahí abajo Pitorrango?”
-”Todavía no, papi”, -respondió la muchacha, -”Pero ya lo veo con ganas...”
2.
Dos amigos veían en la tele una película de ambiente judicial.
Comentó uno:
-”Yo no creo en la eficacia de esas máquinas detectoras de mentiras.”
-”Yo sí”, -acotó el otro, -”Estoy casado con una.”
3.
Picia, muchacha rica, pero fea -o muchacha fea, pero rica, según se vea- le decía a su novio, gemebunda:
-”¡No lo niegues, Interesio! ¡Te quieres casar conmigo porque soy rica!”
-”Todo lo contrario, vida mía”, -protestó él , -”Me quiero casar contigo porque yo soy pobre…”
4.
-”Me da un condón”, -le pidió el cliente al farmacéutico.
-”Los tengo en tres presentaciones”, -le informó el hombre, -”Para principiantes, con un solo condón para los sábados. Para solteros, con tres condones para martes, jueves y sábados. Y para casados, con 12 condones.”
Preguntó el comprador:
-”¿Por qué tantos?”
Explicó el de la farmacia:
-”Uno para enero, otro para febrero, otro para marzo…”
5.
El busto femenino ha ejercido siempre un poderoso atractivo sobre el varón.
Dos teorías hay a ese respecto.
La primera dice que ese atractivo se debe a la evocación del seno materno.
La segunda afirma que a la vista de un tetamen generoso el hombre siente asegurada la nutrición de su progenie.
El caso es que en una cena de gala quedaron juntos Bubilina, mujer de senos túrgidos, y el doctor Alfárez, cirujano plástico.
Un pronunciado escote dejaba a la vista en toda su magnífica opulencia el doble encanto de la hermosa dama.
A la mitad de la cena le dijo ella al médico:
-”Me gustaría, doctor, que me quitara algo de mi busto.”
-”Será un placer”. -repicó el facultativo, -”¿Qué quiere que le quite?”
-”¡Los ojos!”, -profirió con enojo Bubilina.
La intrusa… (Por Neco Perata)
El día que la colorada entró al gallinero se acabó la armonía.
Hacía tiempo que las gallinas tenían una convivencia construida a partir fundamentalmente de que todas eran batarazas, eso les daba una pertenencia de raza y conciencia de clase por su condición de ponedoras.
Ellas cumplían con su misión de poner huevos, y a cambio recibían una ración de alimento adecuado y el servicio sexual del gallo Cocorito, que las atendía sin ningún tipo de preferencia, ni privilegio.
El hecho de vivir en una comunidad con sus necesidades básicas satisfechas, bien comidas y bien cogidas, las relacionaba socialmente como iguales, con los mismos derechos y las mismas obligaciones.
Eran solidarias al punto que cuando una cacareaba todas lo hacían, y cuando una se rompía el culo poniendo un huevo de dos yemas, allí estaban todas dándole ánimo y pujando con ella.
En la empalizada que servía de dormidero, la ubicación en el palo más alto era rotativa, con lo que se había abolido la principal causa de la ambición y lucha entre iguales, la perversa y disociante ley del gallinero.
Pero un día la mala idea del dueño del gallinero, sin consulta previa ni medir las consecuencias metió en el corral a la Colorada y se pudrió todo.
La Colorada era una de esas que habían dado mala fama a la especie.
Con plumas brillantes, andar seductor, buenas carnes y un portentoso culo, fue la causante de la discordia en el gallinero.
Cuando Cocorito la vio entró a patalear en un baile desenfrenado, se le pararon las plumas del cogote y comenzó a cantar como un descocido.
Ella se lo pasaba todo el día corococó, corococó, pero no ponía un puto huevo.
Cocorito la perseguía lujurioso picoteándole la cabeza y clavándole los espolones sin descanso y terminaba exhausto con la cresta y el cogote caído hecho una piltrafa.
Las pobres batarazas, no solo sufrían la abstinencia sexual sino que también debían soportar los desplantes y la soberbia de la intrusa, que hacía alarde de su situación privilegiada.
No solo el gallo había sucumbido a sus encantos, sino que hasta el adolescente hijo del dueño la miraba con cariño.
Las indignaba que hasta tenía una comida preferencial, mientras a ellas les daban un alimento balanceado berreta, a “esa” le daban una suculenta ración de maíz pisado.
Por las noches dormía en el palo más alto, sin respetar la rotación y sin ningún tipo de pudor regaba a las de abajo.
Mientras las batarazas se consumían en la depresión que les provocaba la discriminación, la Colorada estaba cada día más linda, con sus apetitos satisfechos.
Pero como dice el refrán, no hay mal que duré cien años, este no duró más de quince días.
Terminó cuando el dueño entró al corral, agarró a la Colorada del cogote y se lo cortó de un tajo.
Mientras su cuerpo aleteaba y su cabeza rodaba por el suelo, la colgó de las patas en el alambrado y se fue desangrando a borbotones.
Al día siguiente les dieron el alimento mezclado con sobras de fideos.
¡Estaba rica la salsa!
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